...y les estaba explicando el tempus fugit, que es quizá la clase que más les llega, porque los llena a todos de un escalofrío de temor, de la convicción de que eso no les puede pasar a ellos, como cuando de niños, quizá, nuestras madres nos contaban una y otra vez un cuento de miedo que nos daba a la vez gustirrinín y pánico.

Y les ilustraba el tema no con poemas clásicos, de Horacio a Góngora, sino con eso que en teoría tienen más a mano (o en mi discoteca tengo más a mano), las canciones que ellos pueden oír pero no escuchan, porque la gracia de los grandes tópicos literarios es que se te cuelan como el alcohol en un refresco de moda, sin que te des cuenta. Y como ya sabía que mis canciones, a veces, les suenan tan lejanas como Horacio o como Góngora, les pedí, como pido cada año, que buscaran entre sus discos o sus mp3 o sus mulitas y me trajeran a clase, para seguir escuchando, esas otras músicas que ellos y ellas oyen sin escuchar y donde pueda aparecer el carpe díem, el tempus fugit, el ubi sunt y todo eso que nos gustaría que estuviera lejano, muy lejano, pero que en el fondo está tan cerca tan cerca que nos respira en el cuello y nos pasa un dedo de hueso por la espalda.

Y yo les hablaba de la vejez, de la decrepitud, del azar de la muerte, y más de uno y más de dos recordaron la canción "Se le apagó la luz", de aquí Alejandro Sanz, lo más cercano que quizás ellos y ellas pueden asumir de la fugacidad de la vida y la maldita y desvergonzada lotería de la mala suerte.

Y quedamos en eso, y sé que ayer trajeron a clase, a las dos clases, la cancioncita de marras. Pero no la puse. De mutuo acuerdo comprendimos que no era el momento adecuado. Porque mientras ellos reflexionaron un momento sobre la precariedad de la vida y la fugacidad de las cosas, y se rieron con los rostros de otros alumnos entronizados para la eternidad en esas viejas orlas a las que ya he dedicado su historia de ficción repletita de ejemplos de realidad, y se sorprendieron de que algunas de aquellas fotos ya estuvieran borradas por el sol o que algunas de aquellas sonrisas se hubieran apagado de pronto, cuando también a ellas se les apagó la luz, la vida, la realidad, eso que ellos no querían creer que podía pasarnos a cualquiera, eso que Woody Allen dice que le pasa a los otros nos sacó la lengua por las ventanas nuevas de las clases que estrenamos hizo ayer una semana, y nos golpeó a todos, revalidando mi demostración de que nadie, nadie está a salvo, ni el joven ni el viejo, ni el listo ni el tonto, ni el afortunado en amores ni el desventurado en notas.

Ayer la canción, la lección, les tocó de cerca y un nombre que no conozco, porque no era del colegio, se truncó en un accidente. Y la chica que iba con él de paquete, que tendría que haber estado escuchando esa lección de la fugacidad de la primavera si no fuera porque, lo que son las cosas, anda repitiendo el curso anterior, está muy grave, trasladada de urgencia a un hospital de Sevilla.

Del ejemplo inocuo, o casi, de una foto que se decolora, de una arruga que te ataca, a la mordedura sarcástica de un accidente en moto. A él se le apagó la luz. Ella todavía tiene la esperanza de sobrevivir (no nos defraudes, Rocío).

Nadie va a olvidar esta lección, me temo, por suerte o por desgracia.

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Comentarios

1
De: Ojo de Halcón Fecha: 2005-12-06 15:19

Ojalá se recupere...

El casco por Dios, el casco!



2
De: Marisa Fecha: 2005-12-06 16:19

Y abrochado, no de adorno con la correa suelta...



3
De: blackjack Fecha: 2005-12-06 17:09

ke tal va esa traduccion sr. Marin?



4
De: Joaquín Fecha: 2005-12-07 01:14

Rafa, ¿puedes decirnos cuál es esa novela que estás traduciendo?



5
De: sergisonic Fecha: 2005-12-07 20:10

Hace poco más de dos meses también se me escapó a mí una cosa muy querida. Y es entonces cuando el recuerdo es triste consuelo.

Ojalá tenga suerte.



6
De: Alfred Fecha: 2005-12-08 02:38

En la novela que ahora traigo entre manos, "Las Hermanas Coloradas", escrita por Francisco García Pavón y protagonizada por el gran Plinio, primero de los detectives nacionales verdaderamente célebres (hasta serie de televisión y todo tuvo, si el testimonio de las antiguas coplas carnavalescas no me engaña), se remata de la siguiente manera una de las habituales cavilaciones del castizo y campechano policía sobre la muerte (la violenta no; la otra, la natural, que es lo más gracioso de todo, en una historia policíaca como esta), tras rumiar como todo rastro del pasado, desde los viejos muebles de las casas viejas hasta los cuadros de los museos, no deja de ser sino un recuerdo constante de lo fugaz de nuestra vida:

"El pobre hombre siempre tiende al recuerdo, a hacer vivir lo que fue, para hacerse la ilusión de que así no morirá del todo... Y conserva cuadros de bodegones con manzanas que se comió un gorrino del Renacimiento o asquerosas piezas de caza muertas, cuello abajo, color corteza de árboles. O perros mastines de hace muchos siglos, pero que no dan lástima, porque ellos no se ven en museos ni tienen cómodas antiguas con rabos de sus antepasados, ni les importa lo que son ni si hubo ayer. Son vidas perfectas, metidas entre el hocico y el rabo, siempre iguales, sin más allás metafísicos ni más acás futuriles. Como decía Braulio. Eso debían ser las vidas buenas, ser lo que se es, sin memorias ni esperanzas, resueltas en sí mismas, como cosa que se siente y no se piensa, que es solo lo que está en uno aquí y ahora. Gozo y dolor que no se sabe cómo empezó ni cómo acabará. Eso sí que es vida, cabrones, eso sí que es estar al pairo de la mera naturaleza, sin el sombrón desde que naces del acabarse, de la finitud, mordiéndote los sesos y los caños del corazón desde que tienes aliento. Ese solo estar sin proyecciones sí que debe ser ricura verdadera."

Nada, que lo leí hace un rato y me acordé del tema este del carpe diem, el tempus fugit y la leche que mamaron.

Un saludo.

P.D.: Espero y deseo que la muchacha se restablezca. Crucemos los dedos.




7
De: V. Fecha: 2005-12-08 10:44

Qué desgracia. Y que se repita como un goteo terrible cada semana...



8
De: Carmina Fecha: 2005-12-09 14:33

Lo triste es que esos casos les impresionan mucho de momento, y enseguida se les olvidan. No se si habéis visto en el Diario este jueves 8 la entrevista a una chica que sufrió un traumatismo craneoencefálico que la tuvo 3 meses en coma, le paralizó la mitad del cuerpo y le dejó secuelas cerebrales. Todavía está muy tocada: dificultad para andar, para concentrarse y hasta para tragar. Y la muy bruta dice: "He vuelto a subir en una moto. Sin casco. Es como si ya no tuviera miedo a nada. Como si fuera a tner suerte siempre". Y más bruta todavía la chica que firma el artículo (fue alumna mía) por destacar esa frase con letra bien grande.



9
De: Melkart Fecha: 2005-12-12 09:29

La muerte, me parece a mi, es un tema Tabú hoy día. Ya nadie muere en su casa, sino en asépticos hospitales de sábanas blancas y olores neutros.

Me recuerda un poco, y así se lo comentaba el otro día a una amiga, a LA FUGA DE LOGAN. Lo viejo, lo decrépito, lo que va a morir no es visualizado por el joven muchas veces, es algo que pasa como en off, como fuera de la viñeta, por así decirlo.