Preparando la clase de mañana (voy a ver el tempus fugit y el carpe díem y lo voy a ilustrar con canciones de hace un ratito), repesco entre el montón de cedés este bello recopilatorio que hizo Serrat de sus compinches de la renaissance o la nova cançó o como quisieran llamarlo.
Y me reafirmo en lo dicho por aquí hace unos días: ese país es también mi país. Me emociona enormemente este disco, no estuve en ese sitio ni en ese lugar, pero lo que cuentan lo cuentan también para mí. Lo mismo que he aprendido a amar lo británico via Shakespeare o Hitchcok, un poner, también he aprendido a querer Valencia por mis amigos de allá, y Asturias por lo mismo, y Cataluña por estas canciones y, en concreto, por el noi del Poble Sec, con quien tanto hemos querido y querremos.
De las treinta y cuatro canciones que recuerdan una época yo diría que gloriosa de la cultura y la música, no puedo evitar que se me salten las lágrimas con Quan érem infants, una canción de Delfí Abellá de 1962, a quien no conozco de nada, y que versionada por Serrat adquiere una ternura infinita.
Ahora suena Tete Montoliu, quitándole la voz a Serrat: Paraules d?amor. Casi ná.
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