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		<title>CRISEI</title>
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		<description>LA BITÁCORA DE RAFAEL MARIN

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		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright rafamarin</dc:rights>
		<dc:publisher>rafamarin</dc:publisher>
  		<dc:creator>rafamarin</dc:creator>
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	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57290">
		<title>QUÉ BONITO ES TODO, OIGA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57290</link>
		<description>&lt;br /&gt;
A veces, la baba del friki al ver sus gustos trasvasados a otro medio es, simplemente, la justificación ante el mundo de su propia existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
       -&lt;i&gt;Al teléfono, el otro día, con quien más hablo por teléfono.&lt;/i&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57271">
		<title>TERROR CINEMA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57271</link>
		<description>&lt;IMG SRC=&quot;http://webs.ono.com/rafaelmarin/terror.jpg&quot; style=&quot;float:none;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llegó ayer mismo y apenas he tenido tiempo de echarle un vistazo. Pero qué vistazo, y qué buen repaso al cine de terror más clásico, justo desde sus comienzos con Nosferatu hasta esa otra obra maestra ineludible, Tiburón, de Stevie Spielberg. Un repaso hecho desde el conocimiento y la pasión, en un libraco hermoso y a la vez manejable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A destacar la cuidadísima selección de ilustraciones, donde los ojos se van a los diferentes pósters de las películas mencionadas según los países, incluyendo una muy buena porción dedicada a Jano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mejor, que podemos esperar que Pedrero Santos nos deleite con una continuación que recoja las obras del cine de terror que se han hecho hasta nuestros días.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57243">
		<title>UNA RESPUESTA INADECUADA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57243</link>
		<description>¿Y de hace más de quince años? ¿Qué he visto y leído que me ha gustado, que recuerdo, que atesoro en la memoria y en los estantes? Hagamos memoria. Pero recuerden, no se trata de lista, sino de acumulación caótica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;PELÍCULAS&lt;/b&gt;: Qué bello es vivir, Casablanca, Murieron con las botas puestas, Star Wars, Tiburón, Cayo Largo, El quinto elemento, El último valle, El temible burlón, ¿Telefono rojo? Volamos hacia Moscú, Espartaco, En busca del Arca Perdida, Un americano en París, Sombrero de Copa, Gunga Din, La fiera de mi niña, El honor del capitán Lex, Macao, Gremlins, Gremlins 2, Regreso al Futuro (3), Mad Max (2 y 3), Real Estate, Buffalo Bill, Horizontes de Grandeza, La huida, Papillón, La condesa descalza, La centinela, Con la muerte en los talones, Ninotchka, Con faldas y a lo loco, Coraza Negra, El hombre tranquilo, Fort Apache, Dracula de Bram Stoker, El dorado, Goldfinger, Romeo y Julieta, La pradera sin ley, El padrino (3), Taxi Driver, Luna de papel, El graduado, El imperio contraataca, El retorno del Jedi, Bailando con lobos, The Postman, Silverado, Sospecha, Encadenados, Furia, La tumba india, Cuando ruge la marabunta, El planeta de los simios, Atraco a las tres, El crack, Papá Ganso, La reina de Africa, Cazador blanco, corazón negro, Los viajes de Sullivan, Gigante, Qué verde era mi valle, Centauros del desierto, La leyenda de la ciudad sin nombre, Harry el sucio, En la línea de fuego, La gran evasión, Camelot, Blade Runner, Terminator, Somewhere in time, Superman, La huella, Fantomas, La noche de los muertos vivientes, Zombie, ¿Quién puede matar a un niño?, La noche de Walpurgis, Noche de miedo, El quimérico inquilino, El baile de los vampiros, El desafío de las águilas, La misión, Indiana Jones y el Templo Maldito, Indiana Jones y la Última Cruzada, King Kong, Los siete samurais, Los siete magníficos, Charada, El mago de Oz, El gran dictador, La quimera del oro, Viva Zapata, Rebelión a bordo, Robin de los bosques, Robin Hood: príncipe de los ladrones, Robin y Marian, Jesucristo Superstar, La historia más grande jamás contada, El bosque petrificado, Scarface, Caballero sin espada, Juan Nadie, Uno, dos, tres..., El crepúsculo de los dioses, Rebeca, Recuerda, Psicosis, Los pájaros, El gran robo del tren, Rififí, Rufufú, El último metro, El cochecito, Historias de la radio, La lozana andaluza, Rocky, Toro Salvaje, Apache, Dos hombres y un destino, El jinete eléctrico, En la cuerda floja, Klute, El ojo de la aguja, 2001, una odisea espacial, La naranja mecánica, Los diez mandamientos, Adiós, cigueña, adiós, Ha llegado el águila, Los cañones de Navarone, Matar a un ruiseñor, Instinto Básico, La noche de la iguana, La noche del cazador, Ed Wood, Ciudadano Kane, La ingenua explosiva, La gran aventura de Silvia, La costilla de Adán, Cantando bajo la lluvia, Vera Cruz, El halcón y la flecha, Forajidos, El orgullo de los yanquis, Sargento York, Laura, Amarcord, Lawrence de Arabia, Marathon Man, Charlie, Lo que el viento se llevó y miles más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;TELEVISIÓN&lt;/b&gt;: Ladrón sin destino, Aquí está Lucy, Canción triste de Hill Street, Arriba y abajo, La ley de Los Angeles, Bronco, Cheyenne, Los invencibles de Némesis, En ruta, Curro Jiménez, ¿Es usted el asesino?, El fantasma del Louvre, Meteoro, El meteoro submarino, El capitán Escarlata, Thunderbirds, El detective fantasma, Daniel Boone, Shogun, Starsky y Hutch, Ironside, Mannix, Los casos de Rockford, Los dos mosqueteros, La conquista del Oeste, Los cuentos del mono de oro, Hombre rico, hombre pobre, Yo, Claudio, La víbora negra, Fawlty Towers, Remington Steele, Aló, aló, Un hombre en casa, Apartamento para tres, Crónicas de un pueblo, Simba el león blanco, El hombre sin rostro, El Santo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;CÓMICS&lt;/b&gt;: El capitán Trueno, El Jabato, Astérix, Blueberry, Príncipe Valiente, El Hombre Enmascarado, Flash Gordon, Rip Kirby, Nippur de Lagash, Little Nemo in Slumberland, Mafalda, Popeye, Spider-Man, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, Daredevil, Capitán América, Batman y los Outsiders, Superman Vs Muhammad Ali, Dennis Martin, Jackaroe, Patrulla X, James Bond, Modesty Blaise, Michel Tanguy, Barbarroja, Las aventuras de Isa, Valentina, Mort Cinder, El eternauta, Las falanges del Orden Negro, Dark Knight, Watchmen, Marvelman, La Cosa del Pantano, El Hombre Cosa, Omega the Unknown, The Spirit, Alvar Mayor, Las puertitas del señor López, Conan, Comanche, Bernard Prince, Luc Orient, XIII, Mandrake, Ben Bolt, Johnny Hazard, Tarzan, Brick Bradford, El mago de Id, Andy Capp, Palomar, Ronin, Valérian, Hom, Paracuellos, Los profesionales, Delta 99, Bri de Alban, Tex, Zagor, Historia de O,Mickey Mouse, Las aventuras de Blake y Mortimer, Tintín, Spirou, Manos Kelly, Peter Petrake, El Cid, Mage, Lucky Luke, Koolau, Torpedo 1936, Elfquest, Corto Maltés, Los escorpiones del desierto, Anne de la Jungla, Buck Danny, Aquiles Talón, Las siete vidas del Gavilán...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;LIBROS&lt;/b&gt;: El resplandor, Las ninfas, Salem&amp;acute;s Lot, La danza de la muerte, Pantaleón y las visitadoras, Crónica de una muerte anunciada, Cien años de soledad, Los cachorros, Conversación en la catedral, La noche que llegué al café Gijón, Oliver Twist, Un yanqui en la corte del Rey Arturo, En busca del unicornio, Edad prohibida, Drácula, Moby Dick, El último de los mohicanos, Colmillo blanco, El sueño eterno, El largo adiós, Adiós, muñeca, La dama del lago, Muerte de la luz, Muero por dentro, Crónicas marcianas, Farenheit 451, Carrie, It, Tamburas, Sinhué el egipcio, L.A. Confidential, Jazz Blanco, Vivir y morir en Los Angeles, El halcón maltés, El señor de los Anillos, El Hobbit, Refugio del viento, Sueño del Fevre, Las islas del infierno, Jormungand, Mundos en el abismo, La montaña del oro, Matar un ruiseñor, Romancero Gitano, Marinero en Tierra, Hamlet, Los tres mosqueteros, El peregrino de las estrellas...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ve a la alcoba de mi dama, y dile...&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57220">
		<title>UNA PREGUNTA INADECUADA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57220</link>
		<description>De quince años para acá, me dicen. De 1993, precisamente, hasta ahora. La edad que tiene mi hijo Daniel. ¿Qué cosas me han gustado de las que he visto y leído desde entonces? Hagamos memoria, sin ser exhaustivos, y sin seguir ningún método.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;CINE&lt;/b&gt;: La lista de Schindler, Matrix, Toy Story, Toy Story 2, El sexto sentido, Minority Report, Plan Oculto, Piratas del Caribe (1), Los increíbles, Open Range, Master and Commander, Shrek, Inteligencia Artificial, Salvar al soldado Ryan, Munich, Troya, Frequency, Atrápame si puedes, Infiltrados, Muere otro día, Banderas de nuestros padres, Chicago, El ataque de los clones, La venganza de los Sith, Ratattouille, El aviador, El prestigio, Camino a la Perdición, Forrest Gump, Gangs of New York, Los diarios de la motocicleta, Diamante de sangre, La momia, La momia-2, El Señor de los Anillos (las tres), Cold Mountain, Closer, Gattaca, Wilde, L.A. Confidential, Rápida y mortal, Se7en, American Beauty, Sospechosos habituales, Superman Returns, Hamlet de Kenneth Brannagh, Galaxy Quest, Looking for Richard, En nombre del padre, Kill Bill, The Boxer, Serenity, Algo pasa con Mary, Apocalypto, Los padres de ella, Braveheart, Maverick, Chicken Run, Payback, Million Dollar Baby, El laberinto del fauno, Hellboy, La niña de tus ojos, Spy Kids, The Faculty, Traffic, The Game, Snatch, El club de la lucha, Leyendas de pasión, La sombra del diablo, Boggie Nights, Hijos de los hombres, Magnolia, El gran Lebowski...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;TELEVISIÓN&lt;/b&gt;: Buffy the Vampire Slayer, Angel, Firefly, El Ala Oeste, CSI, Hermanos de sangre, De la tierra a la luna, Deadwood, Héroes, House, Life, Alias,  Journeyman, Los simuladores, Bone, Sexo en Nueva York, Galactica, Doctor Who, Torchwood, Prison Break, Las Vegas, Crossing Jordan, Padres forzosos, Aquí no hay quien viva, Cadfael, Men Behaving Badly, CSI: Miami, Mentes criminales, Dexter, Jekyll, Todos los hombres sois iguales, Little Britain, Roma, Los Soprano (hasta donde he visto, dos temporadas), Boston Legal, El abogado, Babylon 5, Caso abierto, Mister Bean, Medium, La Zona Muerta,  Me llamo Earl, Las aventuras de Brisco County Jr., Kim Possible, Salem&amp;acute;s Lot...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;CÓMICS&lt;/b&gt;: La casta de los Metabarones, Thorgal, Largo Winch, Nausicaa of the Valley of the Wind, Buda, Adolf, El almanaque de mi padre, Zits, Baby Blues, Midnight Nation, La balada de las landas perdidas, From Hell, Daredevil de Brubaker, Captain America de Brubaker, Catwoman de Brubaker, Preacher, Maus, Kingdom Come, Hellblazer, Pin Up, Murena, 300, Cuentos del dos mil y pico, Jonas Fink, La Prórroga, Fénix, El àrbol que da sombra, Las torres de Bois-Maury, Tom Strong, Criminal, Gotham Central, The New Frontier, Martin Mystere, Dylan Dog, X-tatix, La Edad de Bronce, Arrugas...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;LIBROS&lt;/b&gt;: El sueño de la razón, Sherlock Holmes y la Sabiduría de los Muertos, La locura de Dios, Sherlock Holmes y las Huellas del Poeta, Por no mencionar al perro, Rhyla, La boca del Nilo, Tranvía a la Malvarosa, Jardín de Villa Valeria, La sombra del águila, Observadores del pasado: la redención de Cristóbal Colón, Ilión, Olympo, Eco negro, Hielo negro, El poeta, Echo Park, El abogado del Lincoln, La rubia de hormigón, Deuda de sangre, El vuelo del ángel, Luz funesta, Paisaje al paraíso, El último coyote, La fiesta del chivo, El paraíso en la otra esquina, Meanwhile: Milton Caniff, Hal Foster, Prince of Illustrators y cienes y cienes más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 </description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57173">
		<title>WATCHMEN THE MOVIE: ¿AQUÍ NO FALTA UN DETALLITO?</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57173</link>
		<description>&lt;IMG SRC=&quot;http://webs.ono.com/rafaelmarin/wmen.jpg&quot; style=&quot;float:none;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No vale responder ni WWF ni Carlos, el segundo porque fue quien se dio cuenta primero, el primero porque se lo contó el segundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es una chorrada...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo no. </description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57170">
		<title>DECIR AMIGO...</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57170</link>
		<description>Decir amigo&lt;br /&gt;
es decir juegos,&lt;br /&gt;
escuela, calle y niñez.&lt;br /&gt;
Gorriones presos&lt;br /&gt;
de un mismo viento&lt;br /&gt;
tras un olor de mujer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
es decir vino,&lt;br /&gt;
guitarra, trago y canción&lt;br /&gt;
furcias y broncas.&lt;br /&gt;
Y en Los Tres Pinos&lt;br /&gt;
una novia pa' los dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
me trae del barrio&lt;br /&gt;
luz de domingo&lt;br /&gt;
y deja en los labios&lt;br /&gt;
gusto a mistela&lt;br /&gt;
y a natillas con canela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
es decir aula,&lt;br /&gt;
laboratorio y bedel.&lt;br /&gt;
Billar y cine.&lt;br /&gt;
Siesta en Las Ramblas&lt;br /&gt;
y alemanas al clavel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
es decir tienda,&lt;br /&gt;
botas, charnaque y fusil.&lt;br /&gt;
Y los domingos,&lt;br /&gt;
a pelear hembras&lt;br /&gt;
entre Salou y Cambrils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
no se hace extraño&lt;br /&gt;
cuando se tiene&lt;br /&gt;
sed de veinte años&lt;br /&gt;
y pocas &quot;pelas&quot;.&lt;br /&gt;
Y el alma sin mediasuelas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
es decir lejos&lt;br /&gt;
y antes fue decir adiós.&lt;br /&gt;
Y ayer y siempre&lt;br /&gt;
lo tuyo nuestro&lt;br /&gt;
y lo mío de los dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir amigo&lt;br /&gt;
se me figura que&lt;br /&gt;
decir amigo&lt;br /&gt;
es decir ternura.&lt;br /&gt;
Dios y mi canto&lt;br /&gt;
saben a quien nombro tanto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lástima, Paco, que ayer el fin de fiesta se te hiciera tan agrio y extraño. Quienes no entienden esta canción de Serrat se lo pierden.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Next stop, el día del chiki-chiki. Tenemos que ir pensando el menú.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57138">
		<title>PRIMARIAS</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57138</link>
		<description>&lt;img src=&quot;http://www.ideasydebate.com/wp-content/images/democracia.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra democracia ya no es aquella ilusión bisoña de hace treinta años, pero sigue arrastrando resabios de inexperiencia y atavismos de caudillaje que no sé si nos convienen a todos, en tanto que todos formamos parte de ella; quienes votamos a un partido y quienes votamos a otro; quienes son afiliados de cuota, simples simpatizantes, votantes ocasionales y, por qué no, quienes se sitúan en el lado opuesto del espectro político.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8220;Nada hay más parecido a una batalla ganada que una batalla perdida&amp;#8221;, dijo Wellington, imagino que refiriéndose al recuento de las bajas en un bando u otro. Pero la política, aunque lo parezca, no es la guerra, y en los países democráticos existe la ley, quizá no escrita, de que quien pierde las elecciones, no importa por qué margen, está condenado a dejar el sitio o enfrentarse una larga travesía por el desierto de la que sólo se podrá emerger con un lavado de cara y de nombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A nuestra democracia, y no me refiero sólo al revuelto gallinero en que se ha convertido el Partido Popular, le hace falta mucha más transparencia y menos miedo al debate. Las ansiadas listas abiertas tendrían que iniciarse desde abajo. El síndrome del ordeno y mando, tan dado a aceptar como ley la palabra del líder (al menos mientras el líder tenga poder y, por tanto, capacidad de otorgar prebendas) en el fondo no hace sino distinguir, dentro de los partidos, dos o tres subclases sociales: el aparato directivo, los militantes activos, la base. Y por desgracia la base suele ser muda, aparte de, en demasiadas ocasiones, sorda y ciega. Ningún partido político debería ser una secta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La democracia tendríamos que vertebrarla de abajo a arriba, como tantas cosas, lo que no significa precisamente que volvamos a los tiempos de las asambleas universitarias. Es normal que los partidos tengan facciones, y también es normal que existan partidos de corte artificial (el Partido Popular o Izquierda Unida son buena prueba de ello) donde se amalgamen tendencias que en otros países ocuparían incluso diferentes bancadas. Lo que no es normal es esa especie de miedo patológico que parecen tener casi todos a dejar hablar a las bases, que siempre están, por pura lógica, más en contacto con el día a día y con lo que se vive en la calle: un político de altura no tiene por qué saber lo que vale un café, como quedó demostrado  hace unos meses; un militante de base sí que lo sabe, y su opinión debería contar mucho más de lo que cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esas facciones, no obstante, y visto lo visto, andan jugando al desencuentro continuado. Ya hemos conocido, a lo largo de los años, los tiras, afloras, reflotaciones, cambios de nomenclatura del andalucismo hoy tan residual. La oposición popular parece empeñada estas últimas semanas en ser oposición de sí misma, descuidando en buena parte, o esa impresión transmiten, su misión de control del ejecutivo.  Aguirre y Rajoy amagan y atacan, para dar un paso atrás y seguir con su minué. Sus respectivos adláteres echan leña al fuego o los rectifican o ratifican. De las catacumbas vuelven políticos quemados con ínfulas de salvadores (Alvarez Cascos y también, sapristi, Julio Anguita), mientras que el recambio del recambio (pero menos) es una señora marquesa que encima es aún mayor (en edad, y posiblemente en ideas)  que un hombre que aspira a gobernar dentro de cuatro años y para, al menos, otros cuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo esto nos demuestra que nuestra clase política está más acostumbrada a manejar la victoria que la derrota. Cosa lógica, porque son pocos los que reconocen, después de unas elecciones, haber perdido aunque sea un diputado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es malo buscar recambios: es necesario para la higiene democrática. Y al hacerlo no debe írsele a nadie la fuerza por la boca. Tantas veces hemos comparado nuestra política con el fútbol que me extraña que nadie haya hecho ahora el símil: cuando un equipo va mal, tenga culpa o no, quien coge la puerta  es el entrenador.  Es lo que pasa en democracia (¿Alguien recuerda ya los nombres de quienes se opusieron a McCain hace tan sólo unos meses?). Un cambio de entrenador y el club sigue adelante, o no se cambia pero se refuerzan otras líneas de actuación, pero siempre después de un análisis. Lo mismo en política, sólo que la decisión no deberían de tomarla solamente los consejos de administración de la cosa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Publicado en La Voz de Cádiz el 28-04-08&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57132">
		<title>GENIALIDAD</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57132</link>
		<description>Sólo Ray Bradbury es capaz de contar cómo un viejo habla con su última erección y que parezca algo delicado y poético.</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57126">
		<title>HABRÁ UN DÍA EN QUE TODOS...</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57126</link>
		<description>&lt;img src=&quot;http://www.dicesp.com/design/dice/images/diccionario.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezó una mañana normal. Quiero decir que no había en el ambiente nada extraño, que no estaba diluviando ni hacía más calor que de costumbre. Cuando digo que era una mañana normal quiero decir que era absolutamente normal, con el cielo azul, las nubes blancas, los pajaritos cantando y todo eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me levanté tarde (algo también muy normal) porque mi despertador no había sonado a su hora (otra cosa normalísima) y acababa de perder la primera clase del día. Me levanté, me limpié los dientes, hice un poco de café y encendí un cigarrillo. Todo en veinte inutos, con lo que perdí la segunda clase. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, entonces me di cuenta de algo extraño. Yo no recordaba haber cambiado de marca de café (aquello seguía sabiendo al maldito café de todas las mañanas), e incluso la hechura del paquete era similar al de siempre; pero las letras, los caracteres que estaban allí escritos... no podía entender ninguno. Veréis, cuando uno ha pasado media vida aprendiendo un idioma tras otro y esperando la ocasión de encontrarse con una rubia  extranjera para mostrarle la ciudad y... No, veo que no me seguís ninguno. Bien, yo soy &amp;#8212; o era&amp;#8212; maestro de idiomas: francés, español, alemán e inglés, naturalmente. Entendía mal que bien alguna palabra en ruso y últimamente estaba decidido a aprender árabe, por si las moscas. Podríamos decir que las lenguas han sido siempre la gran pasión de mi vida. ¿Todos me entienden? O.K. Aquel maldito sobre de café estaba escrito con unas letras a las que yo no era capaz de sacar ningún significado, y esto me hizo dudar un poco. No le concedí mayor importancia al asunto en aquellos momentos y preparé mis libros y salí de casa. Todavía no había abierto la boca, quiero decir que no había dicho una palabra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía el coche estropeado, como casi siempre, pero un taxi se cruzó delante de mí (casi me atropella, más bien), y le hice una seña para que parase. El conductor tenía cara de ratón, como en las películas, y un par de orejas enormes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;A la Universidad de Empire &amp;#8212;dije yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;De acuerdo &amp;#8212;me contestó él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No tiene nada de extraño, verdad? Bien, pues allí me quedé yo, con la boca descomunalmente abierta y los ojos más abiertos todavía. La cosa, maldita sea la gracia, no era para menos: estaba hablando a aquel tipo en...  sí,  estaba hablando en una lengua que yo no conocía, estaba emitiendo unos sonidos que no había emitido antes y que podía entender perfectamente, a pesar de ser nuevos para mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conductor me miró, con una sonrisita que le llegaba desde una oreja hasta la otra y que parecía reivindicar para sí la totalidad del asiento delantero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Es ahora cuando se da cuenta, amigo? &amp;#8212;me dijo con un tono burlón. Él también estaba hablando en aquel idioma que me sonaba tan extraño y que, al mismo tiempo, era capaz de entender. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;O...O...O... &amp;#8212;Empecé a tartamudear, me sentía más ridículo que un vendedor de perros calientes en medio del edificio de la Bolsa&amp;#8212;. ¿Qué demonios estamos diciendo? ¿En qué estamos hablando? ¿Por qué no hablamos en inglés? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conductor redujo la velocidad y se acomodó hacia atrás en el asiento. Abrió otra vez la boca y esta vez tuve la sensación de que se sentía infinitamente superior al resto del mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Porque el inglés ya no existe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hizo un segundo de pausa, aceleró, se pasó la lengua por encima de unos labios arrugados como pasas, tomó aire y continuó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Lo andan diciendo por la radio cada tres minutos, en todas las emisoras y en todas las frecuencias. Los idiomas ya no existen, amigo: Algún chico listo ha inventado el lenguaje universal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Quéééé? &amp;#8212;Di un brinco hacia delante y estuve apunto de comerme el frente del parabrisas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conductor asintió, se le veía asquerosamente seguro de sí mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Pe-pe-pero eso es una tontería. ¿Sin estudiarlo nadie? ¿De la noche a la mañana? ¡Qué absurdo! ¿Usted cree que vamos a dejar de hablar inglés así, de sopetón? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;El inglés ya no existe, amigo, intente hablarlo, verá como no es capaz de articular una jodida palabra. Ahora sólo existe este nuevo idioma. Bah, tampoco es nada importante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Nada importante? Acababa de tirar veinte años de mi vida por la borda y con un peso en los pies. No era capaz de recordar un maldito verbo en inglés, ni en francés, ni en castellano, alemán o ruso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agarré torpemente mi carpeta y rebusqué entre los papeles. Era mi letra, desde luego, mi sucia escritura inclinada, toda llena de manchas de tinta. No podía entender ninguna palabra. Absolutamente ninguna. Era todo tan confuso como un jeroglífico egipcio. Comprendí que el sobre de café, que yo no había podido entender, estaba escrito en inglés puro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comprendí también que acababa de quedarme sin trabajo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 *  *  *  *  *    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Universidad me recibieron con una sonrisa triste. El claustro de profesores de lengua era lo más parecido a un velatorio que he visto en mi vida.  Ni siquiera cuando la selección de los alumnos nos batió por quince a dos nos habíamos sentido tan tristes. El resto de las clases se estaban dando con relativa normalidad, con una gran improvisación, naturalmente, y cada veinte minutos se emitían las noticias que provenían de todo el mundo y que hacían referencia al nuevo y único idioma existente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran las once y tres minutos y ya me había quedado sin uñas. Me decidí por arrancar los  botones de la chaqueta cuando Pepper me encontró. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pepper era profesora de matemáticas, ya sabéis: conjuntos, trigonometría, álgebra... un coñazo. Era una auténtica belleza: rubia, ojos claros, buena figura, realmente picante. Se merecía el apodo que era también su nombre, aunque cualquier juego de palabras era ahora intraducibie y sin gracia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Disgustado? &amp;#8212;preguntó mientras se sentaba a mi lado y me cogía un cigarrillo del paquete. (Yo sabía, maldita sea, que era un paquete de Winston, pero mi mente se negaba a reconocer las letras y sacarles algún sentido, y a la hora de pronunciar lo llamaba de otra forma.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;No, simplemente sorprendido. ¿Cómo pueden hacer esto sin consultar a nadie?¡Demonios, es anticonstitucional! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella sonrió. Yo me encontraba tan alicaído que ni siquiera miré sus piernas. Resoplé. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Te das cuenta, Pepper? ¡Acabo de perder mi empleo! No es que el rector me haya despedido, no, ¿para qué se iba a tomar la molestia si ya no sirvo para nada? ¿Cómo voy a enseñar algo que ya no existe, que no recuerdo? Y aunque pudiera hacerlo... ¿para qué? ¡Jesús, pasarán años antes de que se pongan de acuerdo en la forma de estructurar este nuevo maldito idioma, en distinguir gramemas de lexemas, adjetivos de verbos, gerundios de participios... en el caso de que existan, claro! Y cuando se consiga, sólo podrán reintegrarse al trabajo los profesores de esta lengua. ¿Qué demonios hago yo sin mi francés, mi alemán, mi castellano? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pepper exhaló una cortina de humo azul delante de su cara, dejando sólo a la vista un ojo poderosamente celeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;El presidente ha llamado a Chomsky personalmente. En todo el mundo los estructuralistas han empezado ya a trabajar sobre eso. En menos de seis meses se podrá enseñar morfosintaxis, semántica... menos lengua extranjera, claro. Lo siento, Nat, de veras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La creí, naturalmente. No podía hacer otra cosa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 *   *   *   *    *   *&lt;br /&gt;
Los periódicos de la tarde estaban correctamente redactados en el nuevo idioma. Lo llamaban «Lebab», un nombre ridículo, pero justo. Babel deletreado al revés; por demás, creo que ésta fue la única palabra que sobrevivió a las antiguas lenguas y cuyo significado éramos capaces de recordar: confusión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos los malditos periódicos de todo el maldito mundo habían dedicado todas sus  malditas páginas al suceso. Elogiaban la nueva conquista del ser humano: ¡La unificación de las lenguas! ¡El cielo estaba ya al alcance de los hombres! Mierda. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nadie había matado a nadie en todo el día. Bueno, un par de accidentes, dos incestos, tres suicidios... Pero la guerra del Líbano se había paralizado inmediatamente; Belfast estaba tranquila y toda la gente había salido a la calle comentando la «buena noticia».  Un periódico anunciaba en enormes titulares de media página: MILAGRO y luego, en más  pequeño: De la ciencia. Todos los periódicos coincidían en que había acabado el sufrimiento de la humanidad. La Iglesia congregaba a todos los fieles y recordaba cómo en otro tiempo las «lenguas de fuego» del Espíritu Santo habían iluminado con su llama  de sabiduría a los seguidores del Creador (palabras textuales).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran casi las seis de la tarde y yo estaba bebiendo un vaso de whisky, rodeado de periódicos, con toda mi atención puesta en el discurso que el presidente estaba largando a toda la nación a través de todos los canales de radio y televisión. Se le veía contento, feliz de su correcta articulación del nuevo idioma. Decía algo referente a que al fin sería posible el entendimiento de todas las naciones de la Tierra.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos veían el lado positivo del asunto. Todos menos yo. Bueno, había algunos más, unos millones de profesores de lengua, de literatura, de idiomas, traductores profesionales, adaptadores, actores de doblaje. Nadie importante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero las bibliotecas habían dejado de ser útiles, porque nadie entendía las grafías de  los antiguos idiomas. Los diccionarios sólo podían utilizarse como... bueno, ya sabéis  cómo. Shakespeare, Goethe, Cervantes, Unamuno, Descartes, Moliere, Lovecraft, Byron,  Poe... ninguno existía ya. Sus obras se habían convertido en simples montones de papelotes impresos inservibles. Ma-ra-vi-llo-so. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí estaba yo, rodeado de periódicos, medio borracho, sin trabajo y exhausto. Ni siquiera podía buscar en los anuncios por palabras un nuevo empleo: No podía entender los antiguos diarios y los nuevos, con la excitación, habían olvidado incluirlos.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*  *  *  *   * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frederick Hooverstone, era el nombre. Profesor Frederick J. Hooverstone. Él era el... responsable. Cuarenta años de estudios sobre organización de lenguaje, neuronas,  ayoslumínicos, transmisión de microondas. Él era el padre y la madre del lebab: Un viejecito arrugado, casi calvo, con una sonrisa encantadora. Había sido un cerebro gris toda su vida; niño prodigio a los tres años. Una criaturita.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba explicando por la tele &amp;#8212;por todas las teles del mundo&amp;#8212; sus razones para haber  «disparado sin avisar».  Stone &amp;#8212;en adelante lo llamaré así, porque su nombre es condenadamente largo&amp;#8212;  había descubierto las conexiones entre los órganos de fonación y las glándulas cerebrales que ordenan la articulación de las palabras. El lenguaje &amp;#8212;decía él, y yo admití&amp;#8212; no es  más que el conjunto de unas reglas determinadas que aceptamos cuando somos niños y que luego nos acompañan durante nuestra vida. Si suprimimos todos los lenguajes nos encontramos de nuevo en la Edad de Piedra, mamuts y dientes de sable incluidos. Si pretendemos crear un lenguaje niversal &amp;#8212;como el esperanto&amp;#8212; lo único que lograremos será añadir un nuevo dioma a la ya larga lista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bien, el lenguaje, comprendido como un proceso inconsciente/consciente a lo largo de un proceso de aprendizaje, repercute en determinadas zonas del cerebro que seleccionan las palabras a emplear, su colocación en la cadena fónica, la concordancia entre verbos, sujetos y complementos, y más tarde su representación gráfica con la ortografía. Stone, hasta el momento, no estaba haciendo más que aludir a los estudios de Chomsky, allí presente, y el viejo Avram &amp;#8212;lo encontré un poquitín más grueso&amp;#8212; se infló como un balón de grasa. Tuve que sonreír aun en mi contra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Stone pensaba que un idioma universal acabaría con el problema de la incomprensión y la incomunicación entre los hombres. Desde luego, los datos de todo un día de hablar lebab le eran altamente favorables: todo el mundo había quedado lo suficientemente confundido como para ponerse a pensar en otra cosa. Stone quería crear un nuevo idioma, distinto a todos los demás. Quería crear una lengua que fuera rica fonéticamente, que estuviera llena de resonancias semánticas, que pudiera escribirse con signos ortográficos no demasiado distintos a los occidentales. Sabía la manera de interferirlo en el cerebro por medio de microondas en clave que iban suministrando información al inconsciente. La creación de un nuevo lenguaje, con estas premisas, no le había resultado demasiado difícil. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se había ayudado de computadoras, y de la ayuda económica del gobierno, naturalmente. Considerado como Top Secret durante un buen montón de años, Stone tenía pánico a que su descubrimiento fuese utilizado de mala manera, «en contra de la humanidad», había dicho, así que cuando tuvo todo dispuesto no avisó a Washington, sino que hizo funcionar su aparato emisor de microondas durante semanas hasta que el cerebro humano &amp;#8212;todos los cerebros humanos de toda la Tierra&amp;#8212; almacenaron sin saberlo el enorme potencial de una lengua nueva, al tiempo que los antiguos quedaban borrados en la fase final, el paso del inconsciente al consciente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se justificaba diciendo que de otra manera nunca se hablaría lebab, sino que se utilizarían las antiguas lenguas hasta que una ocasión determinada obligara a utilizarlo. En esto le di la razón. Yo nunca hubiera utilizado esa maldita lengua de haberlo querido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, Stone era el único que conocía la relación entre las neuronas &lt;br /&gt;
semánticas y los órganos de fonación. La clave de microondas solamente era conocida por él, y las computadoras sólo obedecían al estímulo nervioso de los párpados del viejo al aletear despreocupadamente frente a la «llave» del registro informático. Stone temía que esclavizaran a la humanidad con variantes de sus estudios, pobre viejo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apagué el televisor cinco segundos antes de quedarme dormido. La cara de Stone, llena de felicidad y de temor a un mismo tiempo, me hizo pensar que todavía quedaban estúpidos filántropos en el maldito mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*    *    *   *   *&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No todo se había perdido, afortunadamente. La ciencia estaba almacenada en enormes libracos de signos, y las computadoras rebosaban datos sobre números, experimentos, química, datos y más datos. Conservaban referencias exactísimas sobre las obras literarias de toda la humanidad, sobre el área de difusión de los antiguos idiomas del mundo. Pero pocas eran las obras almacenadas en la clave de los computadores que habían quedado para poder ser traducidas, cuanto menos, al lebab (¿cómo podía un computador apreciar la poesía?). Se habían perdido siglos de historia de la humanidad. Stone no había previsto esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habían pasado cuatro meses desde el día fatídico. Cuatro meses intentando recordar alguna maldita palabra de cualquier puñetero idioma, todo en vano. Cuatro meses viviendo del seguro de desempleo y de las colaboraciones de Pepper que me invitaba a comer un día sí y otro también. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La gente &amp;#8212;toda la gente, incluido yo&amp;#8212; se había acostumbrado al lebab. Se escribían en lebab los periódicos, empresas multinacionales editaban miles de millones de ejemplares de libros escritos en lebab. Diccionarios y enciclopedias aparecían en su mayoría incompletos, porque no había habido tiempo de recopilarlo todo. Se editaba en cantidades desenfrenadas con vistas a la exportación. En menos de un mes nos vimos sobresaturados de libros, historietas y revistas escritas en lebab y provenientes de Francia, de Angola, de Rusia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los libros empezaron a subir de precio. Cuando las tiradas enormes habrían podido abaratar los costes, los impuestos de importación/exportación ponían los libros poco menos que por las nubes. Era una dura competencia para ver quién abarcaba más. Nosotros teníamos prácticamente inundada de libros a Europa, pero África y Sudamérica estaban empezando a dominarnos. Era el caos completo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra cosa: Era imposible destacar. El lebab era tan hermoso &amp;#8212;maldición, tengo que reconocerlo&amp;#8212; que cualquier tontería sonaba extraordinariamente perfecta. Escritores de primera línea, auténticos prodigios de imaginación, se veían desbordados por chupatintas malhablados que editaban en enormes cantidades y que empezaban a estacar sin tener ninguna calidad. Irwing Wallace anunciaba que no volvería a escribir en su vida. Harold Robbins no quería hacer ningún comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La bomba estalló justo cuando Alfred Gayllard, «el joven Hemingway de la literatura americana» se ahorcó frente a su biblioteca de libros «antiguos». Hubo una gran manifestación de duelo en Nueva York, compuesta por amantes de las antiguas lenguas que venían de todo el mundo, y a la que asistí junto con Pepper. Un tarado incendió una librería donde se exhibían libros en lebab, y la policía, al disolvernos, organizó un follón de  mucho cuidado. Más de veinte personas resultaron muertas y casi cien fueron heridas. Coño, no es que tuviera nada en contra de que se intentara quemar las librerías para así acabar con el lebab (ya sabía que no iba a servir de nada), pero aquellos pirómanos y los cerdos de uniforme habían puesto en peligro mi vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si queríamos conseguir algo, la revolución no era un buen camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo menos por el momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*    *   *   *   *&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
El lebab no había servido de nada. Belfast estaba otra vez en llamas. Beirut era un infierno. Oriente Medio una ensalada de tiros. El mundo había reaccionado con alegría ante el nuevo idioma, pero los pueblos no habían olvidado sus aspiraciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cosa se complicó cuando un profesor de alemán de la Sorbona se suicidó frente a sus alumnos al hacer estallar una bomba que acabó con la mitad de la clase. Desde entonces, los profesores fuimos puestos en la lista negra de todos los gobiernos del mundo, considerados como «elementos subversivos». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la O.N.U. el tiberio se formó cuando el delegado chino (supongo que con buena ntención) hizo alusión a la cara pecosa del delegado ruso, a quien le había sentado como un tiro la observación. En los antiguos tiempos, cualquier intérprete mediano hubiera evitado aquel escollo dando un giro a la frase, pero ahora estaba a punto de estallar una guerra y el mundo estaba, literalmente, acojonado. Empezaban a brotar las primeras manifestaciones populares contra el «lenguaje teledirigido» y las «fuerzas del capitalismo lingüístico». Todo estaba casi a punto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La otra noticia me llegó por boca de Pepper, justo cuando el Sindicato Pro-Restauración de las Antiguas Lenguas y la Libertad de Expresión Fonética había decidido boicotear el lebab. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Te has enterado, Nat? Un antiguo traductor de Shakespeare ha intentado matar al profesor Hooverstone. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Di un salto en la silla y estuve a punto de morderla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿El profesor Hooverstone? ¡Claro, eso es! Pepper se me quedó mirando, con una mueca de inquietud en los ojos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*   *   *   *   * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El maldito sabueso me cerraba el paso y me miraba con una cara que me hizo desear estar a mil millas hacia el este. Parecía muy capaz de levantarme en vilo con una sola de sus manos y voltearme por encima de la calle en un abrir y cerrar de ojos. Si no me creéis es que no habéis visto a ese tipo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Escucha, amiguito &amp;#8212;me lo decía con una voz nasal que me hacía cosquillas en el espinazo&amp;#8212;. El profesor Hooverstone no puede ser molestado por nadie. ¿Te enteras, chico listo? Por nadie. Así que lárgate de aquí antes de que te haga detener por alterar el orden público y por intento de asesinato en la persona del profesor. ¿Quién crees que iba a creerte? Ya ha tenido un atentado hoy y sería sencillo hacer creer que tú has planeado otro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pose a lo Humphrey Bogart no le sentaba en absoluto. Se le veía espantosamente ridículo, sosteniendo la colilla medio apagada con los labios. Cristo, como deseé tener medio metro más de altura y aplastarle la nariz entre los dientes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Quiero ver al profesor Hooverstone &amp;#8212;dije con una voz rayada que no era en absoluto la mía&amp;#8212;. Es algo de vital importancia. Yo era profesor de idiomas y... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Quieres hacer el favor de callarte? &amp;#8212;El sabueso me agarró por las solapas y me levantó un palmo del suelo. La chaqueta hizo crac en algún lugar de mi espalda. En mi vida he sentido tanto miedo. Deseé estar a un millón de millas hacia cualquier parte, pero la tenaza del mastodonte me obligaba a permanecer allí, colgando como un guiñapo muerto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bien, ya sabéis que en las películas suele aparecer el Séptimo de Caballería, con la bandera y la corneta tocando alegremente. Me preguntaba cuándo iban a llegar y hasta pensé si no habrían sufrido algún ataque indio, porque allí no aparecía nadie. Demonios, ni siquiera podía gritar diciendo: ¡Policía! porque aquel tipo era policía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dio un empujón y yo rodé hacia atrás, aterrizando duramente en la capota de mi coche recién reparado. Algo crujió además de mi camisa, algo huesudo en mi espalda. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando intenté levantarme, el mastodonte estaba otra vez encima mío. El golpe en el estómago me hizo volar directamente hacia el país de Morfeo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*  *  *  *   * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pepper pagó la fianza y al día siguiente estaba otra vez en casa, con un bonito vendaje cubriéndome la espalda. La noche en el camastro de la celda no había aliviado demasiado mi costilla rota. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Ahora no puedes volver a intentarlo &amp;#8212;dijo Pepper, que me estaba sirviendo un tazón de humeante café, ignoro de qué marca&amp;#8212;. Si apareces otra vez allí lo de ayer pareceráuna broma y te largarán un par de meses a la sombra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Descuida, no pienso volver a hacerlo. Uuuff, ¿cómo puede haber gente tan bestia en el mundo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me incorporé a medias en la cama. El pijama estaba sucio y me sentí molesto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Qué vas a hacer ahora? &amp;#8212;era de nuevo Pepper. Supongo que no sabía que yo ya había tenido suficiente interrogatorio la noche anterior. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Si Hooverstone tiene teléfono estará intervenido y no podré hablarle, y desde luego, no pienso ni aparecer otra vez por allí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Qué vas a hacer entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¡Demonios! ¡Ya que no tengo una paloma mensajera, le escribiré una carta! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*  *  *  *  * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la escribí. Folios a máquina, doble espacio, todo eso. El texto era éste: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Profesor Hooverstone, etcétera, etcétera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muy señor mío: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Usted no me conoce. Al menos que yo recuerde. La única oportunidad que hemos tenido para conocernos fue abortada por ese cachalote vestido de azul que tiene usted por uardaespaldas. Sucedió hace dos noches y me costó una costilla y una noche en la cárcel, pero eso no importa demasiado siempre y cuando usted lea esta carta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Nathaniel Fencing (puede llamarme Nat) y antes tenía como medio de ganarme el pan el enseñar idiomas a todos aquellos que tenían intención de aprenderlos. Puedo jurarle a usted que no suspendía demasiado y que incluso era un buen maestro, pero dejemos eso ahora. No tengo intención de intimidarle, pero soy miembro del Sindicato, ya sabe a cuál me refiero. Quiero hablarle del lebab, profesor Hooverstone. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Señor, usted ha conseguido hacer real una de las más grandes utopías del hombre: desde casi siempre se ha pensado en la posibilidad de utilizar un único idioma en el mundo. Hasta ahí, todo correcto, ¿no? Bien, sigo. No sé cómo demonios lo ha hecho, pero nadie es capaz de hablar ya ningún idioma antiguo, sólo esta jerga de sonidos armoniosos que lleva el estúpido nombre de lebab. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha conseguido con esto? Dígame, profesor, ¿qué ha conseguido? Yo voy a decírselo: no ha conseguido absolutamente nada. La gente sigue matándose por un par de estupideces o por un millón de causas justas. Sí, estoy de acuerdo en que si ahora nos desplazáramos a Mozambique o a Belgrado, comprobaríamos &amp;#8212;¡oh, felicidad!&amp;#8212; que podemos entendernos fácilmente y que se han acabado los supuestos problemas de incomunicación humana, ¿no es cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quitemos mi problema, el problema de cientos de desgraciados que nos quedamos en la calle. Vayamos a lo más importante: Hemos perdido siglos de literatura universal, o lo que viene a ser lo mismo: Hemos perdido siglos de historia. ¿Qué ilusión puede hacer ahora leer a Bernard Shaw en un idioma que le es totalmente ajeno? Eso, suponiendo que alguien haya podido transcribir sus obras al nuevo idioma, cosa que dudo. Observe que utilizo la palabra «transcribir» y no «traducir» porque esto daría lugar a una interpretación totalmente nueva en cuanto a sonidos y forma de expresión, señor, todo habrá sido cambiado por completo. ¿Sabe lo que significa esto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego está el maldito mercado negro del libro. Se editan millones de ejemplares de cada libro para lucro de unos cuantos peces gordos que no saben qué hacer con tanto dinero. Millones de páginas impresas con estupideces sin ninguna calidad literaria. Pero dejemos esto también aparte, ¿de verdad cree usted que el lebab va a permanecer inalterable? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mire, si tomamos en consideración que el griego, el latín y sus derivados, las lenguas romances, provenían de un tronco común que es el indoeuropeo, aceptamos que hubo un momento en que sólo existía un único lenguaje que fue degradándose y erosionándose hasta dar lugar a un enorme montón de lenguas. Por ejemplo, hubo una época en que el latín dominaba Europa. ¿Sirvió de algo? En menos de diez siglos ya existía el francés, el catalán, el castellano, un enorme montón de dialectos en la propia Italia. ¿Cree usted que el lebab va a quedarse sin evolucionar? ¡Claro que no! En Sudáfrica tomará un rumbo y en Manhattan otro. Dentro de equis siglos habremos vuelto al principio, señor profesor, ¿qué harán nuestros descendientes, conectar el botón de su maquinita otra vez? ¡Es absurdo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, el Sindicato ha decidido ayudar a evolucionar al lebab, hacerlo ininteligible. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es muy sencillo. Vamos a empezar a pronunciar «mal», vamos a pronunciar sonidos istintos. Transmutaremos sonidos fricativos por bilabiales, dentales por alveolares, eso en la zona de Nueva York. En Texas arrastrarán las vibrantes. En Francia suavizarán las palatales. Y eso no es todo. No somos ahora capaces de leer en inglés, ni de hablarlo, porque no nos acordamos, pero sí sabemos la forma de empezar a recordar palabras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, yo sabía de memoria casi un centenar de poemas en inglés, alguna canción, algún que otro capítulo de un libro en prosa. Conservo una cuidada colección de  discos grabados en inglés, y que ahora, naturalmente, no puedo entender, pero cuyo significado semántico conozco. Tomemos por ejemplo el poema de Annabel Lee de Poe, ¿lo conoce? Supongo que sí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo lo sabía de memoria en inglés. Ahora, si intentara recitarlo solamente podría hacerlo en este maldito lebab, ¿me equivoco? Bien: no recuerdo la cadena de palabras en inglés pero sí su significado, lo que Poe decía en el poema. Tengo en casa una grabación con la  voz preciosa de Richard Burton. Escuchándolo veinte o treinta veces podré empezar a  sacar conclusiones y a establecer palabras. Un estudio comparativo, en cierto modo. Gracias a los documentos grabados, que ahora nos suenan rarísimos, podremos recuperar un cierto número de palabras en sus idiomas originales. Imagínese: todos los profesores del mundo pronunciando mal, mezclando palabras, haciendo una mezcla total de idioma nuevo y viejo... distinto en cada país, por supuesto. Eso aceleraría mucho la degradación de la única lengua. Degradación que sería forzada y voluntaria y que se machacaría insistentemente a través de todos los medios de comunicación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No somos solamente los profesores los que suspiramos por la vuelta de la cultura y las antiguas lenguas. La enorme mayoría de la gente suspira por poder decir «maldito hijo de  puta» en puro inglés americano. ¡En el lebab suena todo como un piropo, incluso los insultos son algo estético! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Profesor, admito que su descubrimiento es grandioso, pero ha quedado demostrado que no sirve para nada. No han acabado las guerras, como usted pensaba, ni la incomunicación humana. Profesor, en realidad a nadie del antiguo mundo le importaba que en China hablasen chino, porque nadie sentía la urgencia de comunicarse con un ser que está a miles de kilómetros de distancia. El lenguaje es algo familiar, algo que se usa para entablar contacto de una manera directa y familiar. Profesor, cuando se quiere realmente establecer una comunicación con alguien que no hable el mismo idioma, se logra mediante gestos, por señales, intercambiando palabras básicas. Siempre se logra establecer contacto de una manera o de otra. No era necesario un salvador que obligara a hablar una lengua que no nos gusta y a la que quisiéramos olvidar para siempre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Profesor, admiro sus buenas intenciones, pero el mal de la humanidad, poniendo un ejemplo muy lingüístico, está en el fondo y no en la forma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Atentamente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nathaniel Fencing. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ex-profesor de idiomas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*   *   *   * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos días más tarde recibí contestación, algo que en realidad casi no esperaba. Era un sobre pequeño, escrito a mano con una letra menuda y redondita. Lo abrí. El texto era el siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muy señor mío, etcétera, etcétera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes que nada, he de reconocer que han sido ustedes muy inteligentes al encontrar un medio de resucitar palabras de las antiguas lenguas. Pero hay algo que debo confesarle: en realidad no las han olvidado nunca. Todos los sistemas de lenguaje siguen almacenados en sus cerebros, pero el paso del inconsciente al consciente hace que se emitan sonidos  n lebab. Es una especie de condicionamiento inhibitorio, una especie de hipnosis. Me  legra pensar que mediante un razonamiento lógico, científico, logren ustedes burlar la hipnosis, aunque sea en cierta forma rudimentaria.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconozco que el nuevo idioma no ha servido de nada. Reconozco que estaba equivocado, pero era tan hermoso pensar que iba a acabar con todos los problemas del mundo... Tiene usted razón: las lenguas tienden a disgregarse, no a unirse. El lebab, como todos los idiomas, es una cosa viva que tendrá que evolucionar hasta perderse en  un número indeterminado de sublenguas. Eso es algo que yo no había observado.  Pero no será necesario que ustedes escuchen horas y horas antiguos discos, ni que empiecen a pronunciar mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Usted es ahora el único que lo sabe: He invertido el proceso. Microondas de sentido  contrario que llevan actuando más de quince días, están borrando poco a poco todo  indicio de mi lengua y están despertando los antiguos idiomas ocultos en determinadas   euronas del cerebro. En menos de una semana a partir de cuando usted reciba esta  carta, todo volverá a ser normal, señor Fencing. Usted volverá a impartir sus clases de idiomas y la gente podrá maldecir a gusto.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Incluso yo voy a olvidar parte de mis estudios, ya sabe: tengo miedo de que mi  señalizador, en manos de un dictador se convierta en un arma total. El mundo, como usted me escribe, no necesita un salvador, ni tampoco otro Hitler.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo demás, ahora estoy investigando sobre los problemas de comunicación de los  grandes primates. He descubierto que utilizan un lenguaje muy rudimentario y voy a  tratar de encontrar la forma de comunicarme con ellos. Espero que el asunto se dé bien.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin otro particular: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frederick Hooverstone. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Científico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*   *   *   * &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seis días más tarde me desperté hablando mi inglés de siempre. Todo recuerdo del lebab se había borrado. Nadie dijo nada, quizás porque todo el mundo lo esperaba. Por lo  demás, ni siquiera alguien se encogió de hombros. La guerra del Líbano continuó. Dos o tres soldaditos ingleses habían muerto en una emboscada en Irlanda. Un golpe de estado  en algún lugar de Sudamérica acabó con una efímera democracia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del lebab sólo quedaron algunos libros y periódicos, escritos ahora en una forma ininteligible, un mero recuerdo. Pienso, como lingüista, que tal vez me hubiera gustado recordar alguna que otra de sus palabras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las investigaciones de Stone con los primates siguen adelante. Alguien debería pararle los pies antes de que cree otra raza de idiotas sobre esta maltrecha Tierra.&lt;br /&gt;
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	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/57111">
		<title>IRON MAN: THE MOVIE</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/57111</link>
		<description>&lt;img src=&quot;http://img452.imageshack.us/img452/9348/ironmannewsmallxs8.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tranquilos, que aquí no van a leer ustedes que ésta es la mejor adaptación de un tebeo a la pantalla. Porque no lo es. O sí, quién sabe. Total, lo que es  exactamente es la misma película de superhéroes de siempre, esa que ya hemos visto cinco o seis o siete veces. Un par de diálogos ingeniosos, unas actuaciones en piloto automático por parte de las dos estrellas masculinas principales (y con una Gwyneth Paltrow que parece mirar continuamente de reojo a ver cuándo le gritan &quot;corten&quot; y puede irse a cobrar el cheque y presentar su programa de cocina), una trama absolutamente predecible de pe a pa donde el levísimo toque adulto queda solapado por agujeros de guión del tamaño del monte Olimpo, una dirección que oscila entre lo plúmbeo y lo inexperto y, mira qué novedad, una película que se va a pique en cuanto enchufan la videoconsola y al Hombre de Hierro lo interpreta Luigi o SuperMario. Exactamente, me están entendiendo ustedes bien: en el momento en que Tony Stark se conecta el traje de metal, no se ve un pijo y todo pasa a velocidad de vértigo, con tomas desenfocadas, mucho ruido y pocas nueces, cámara que tiembla y dibujo animado que se nota un pelín. Lo de costumbre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un par de guiños para frikis no hacen una buena película, no sé si los guionistas y director lo saben. Salva los muebles como  puede Robert Downey Jr. interpretando a esa especie de alter ego suyo, y hasta consigue que nos caiga bien el personaje a pesar de que parece que no se ha quitado todavía el rimmel desde que interpretó a Charlie Chaplin. No faltan los momentos en que se quitan todos el casco para que nos creamos que debajo hay un actor. Stan Lee hace por fin de Hugh Hefner (un chiste que me temo que el espectador no pilla; al menos el chaval friki que tenía sentado al lado no lo pilló, como no pilló hasta el final el acróstico de SHIELD que el superagente 86 de turno no llega a pronunciar entero). No, no sale Nick Furia (a menos que se traguen ustedes los títulos de crédito; yo me estaba haciendo pis). Ni, a falta de ver Hulk-2 (el que tenga ganas de ver Hulk-2: el trailer que pasan antes de esta peli hace que se parezca sospechosamente a esta peli) podemos asegurar que exista ningún cacareado crossover. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos horas y pico de episodio piloto de serie de televisión son muchas horas y pico, qué quieren ustedes que les diga. El origen del personaje, por mucho que lo pongan al día y trasvasen Vietnam a Afganistán, no se lo cree nadie. Y si encima el trabajo en la cueva lo están monitorizando los malos (¿el jefe terrorista es un trasunto del Mandarín para otras películas?), pues mucho menos nos lo creemos. Ojito con la casa de Tony Stark, donde es más fácil entrar que en la de Gran Hermano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y tiene delito que Tony Stark esté hueco. Que una cosa es tener metralla en el corazón y otra que te puedan meter un puño hasta la bola y no te afecte ni nada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, al menos uno sale del cine con la lección aprendida para el futuro: Speed Racer la va a ver su pastelera madre. Y lo mismo pica uno con Hancock, que tanto roba al Iron Man de los tebeos, sabiéndolo o sin saberlo.&lt;br /&gt;
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	</item>


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