2016-03-23

BATMAN Vs SUPERMAN



Desde hace al menos un par de décadas, los cómics de superhéroes se equilibran en una difícil cuerda floja: por un lado, no pueden perder su origen como entretenimiento infantil derivado en diversión adolescente, y por otro intentan convencer de que son también material adulto. En esa disonancia cognitiva nos movemos los lectores y también los creadores, inseguros de cuál es el auténtico target y mediatizados por las cambiantes políticas editoriales, que dejaron de estar en manos de gente del mismo medio para entregarse a emporios comerciales que tienen otros intereses que superan las páginas de los tebeos.

El cine, que tan rápido quema las ruedas del medio que adapta, sufre el mismo problema. No acaba de encontrar el tono para contar en pantalla los saltos, brincos, piruetas, dramas emocionales y acciones heroicas de los enmascarados con capa. Si, además, se trata con iconos (y ya sabemos que un icono, hoy, es esa figura mediática que todo el mundo cree reconocer a primera vista... sin conocerla, sumando a lo que se ve o no se ve en pantalla su concepción previa de cómo debería o no debería verse), el problema aumenta. Los dos grandes de DC, como el grande de Marvel, pertenecen ya a la cultura popular que los identifica, que quisiera verlos de otra forma o a su forma, todo condensado en dos horas o dos horas y pico de metraje. Tiene que haber emoción, pero también reconocimiento. El espectador, lo hemos dicho muchas veces, no tiene por qué venir del mundo del cómic, pero hay que entretener a unos sin descuidar a los otros. No es tarea fácil: cuando las películas salen oscuras, se les critica que son oscuras; cuando las pelis salen naif, por lo contrario.

Batman vs Superman supone, además, la continuación de una película que también recibió (y sigue recibiendo) sus palos y críticas por la actuación final del superhombre de Kripton (lo cual viene a demostrar que espectadores y críticos no comprenden que los cabos sueltos se amarran en continuaciones, como es este caso... o quizás que a modo de no-prize las acciones criticadas se enmiendan en secuelas y segundos actos). Y, si por una parte continúa la historia de Superman, por otra hace borrón y cuenta nueva (pero continúa a su modo) el tono oscuro y terrible de la anterior trilogía del hombre murciélago.

El resultado es una película seria y oscura, quizá la culminación de lo dark & gritty hasta el momento en pantalla (mucho más, quizás, que las entregas de Nolan, aquí productor). Una película que sirve una vez más como catarsis ante el horror que golpeó a la sociedad norteamericana a principios de este siglo y que nos sigue golpeando a todos los que nos alineamos (con justicia) en ese lado: si el trauma de las Torres Gemelas afectó a los medios y no se aireó hasta 2008 con El Caballero Oscuro, esta nueva entrega incide en lo mismo: el miedo ante la destrucción implacable, la indefensión de la cultura ante lo irracional. No es baladí que el retelling de la destrucción causada en Man of Steel remita en planos, fotografía y polvo a la caída del World Trade Center. La película, en el irreal mundo de los superhéroes, tiene entonces una lectura política (y no olvidemos que Superman, es el "alien", o sea, también el extranjero).

Dos horas y pico de metraje, con una larga exposición hasta encontrar el nudo narrativo y la presentación (o re-presentación) de los personajes conocidos y de los nuevos rostros de los personajes que se unen ahora al universo DCinematográfico ejemplifican los juegos malabares que hay que hacer para que las tres o cuatro pistas en acción sigan llamando la atención del espectador. El centro de la película puede ser el juicio popular a la figura de Superman, pero el protagonista que se lleva el gato al agua es Batman, un Batman maduro, desencantado, cruel e implacable, que por fin ha encontrado en Ben Affleck (¿eh, recuerdan? ¡Lo odiaban todos!) su intérprete ideal. Es un Batman que viene de un pasado de dolores (¿Robin ha muerto a manos de Joker?) y que quizá vive al borde del alcoholismo. Rico, casi mesiánico en su misión contra el mesías de Kripton. Con su ramalazo a lo James Bond (¿por qué hay planos del coche y el páramo que recuerdan a Skyfall?), encarna dentro de la pantalla la reacción de los fans de Superman a la muerte de Zod a manos del alter ego de Clark Kent. Batman/Bruce Wayne ve en el chico de rojo, blanco y azul una amenaza, y decide eliminarla.

Ese leit motiv de la película, que en un tebeo se explicaría en dos viñetas, ocupa casi la primera hora y pico de metraje. La pasión del oscuro Dark Knight no encuentra, quizás, reflejo en la dubitativa actitud de Superman, que aunque comparta título con el murciélago es casi un secundario de lujo. La trama política ahoga un tanto al personaje, demostrando tal vez sin advertirlo que, como bien sabemos los lectores de tebeos desde hace décadas, se ha quedado desfasado en el tiempo (bien le dice Perry White que no estamos en 1938); en ese sentido, Batman sí ha sabido evolucionar y encajar a la perfección, tanto en los cómics como en las pantallas, con las nuevas décadas.

Todo el largo preparativo del enfrentamiento anunciado entre los dos héroes tiene detrás, como bien sabíamos todos, la mano negra de un Lex Luthor juvenil, antipático como antipático es su actor, y cuyas motivaciones no quedan demasiado bien explicadas o no tienen demasiada lógica al ser expuestas. La gran batalla entre los dos superhéroes (con autohomenaje a Watchmen y referencia a La Ilíada incluidos) se resuelve bellamente, sí, aunque la escena carezca de la emoción necesaria, pero la inevitable traca final entre los dos personajes más la estrella invitada y la abominación que es Doomsday olvida la lectura política para incidir muy levemente en la mesiánica, destruyendo de nuevo cuanta piedra y cristal se pone por delante (por más que anuncien que la isla donde se enfrentan está desierta). Los lectores de tebeos, por serlo, no encontramos ya sorpresa en la conclusión de la historia.

Zack Snyder dirige con oficio y hasta con delicadeza, estilizando la narración pero incapaz, por motivos de guión, de encontrar más enjundia a las escenas que provocan el estallido del conflicto. Quizás vimos demasiado en los tráilers, y algún momento de flashforward (all pun intended), si no es una alucinación de Bruce Wayne, nos despistan y nos engañan, pero si el futuro es Batman (que recuerda ahí a Blacksad) contra un ejército de nazis seguidores de Superman, quizá sería conveniente saltar ya al futuro y contarlo.

La película pertenece, ya digo, a Ben Affleck. Gal Gadot, encarnando a Wonder Woman, es un agradable contrapunto a los dos colosos, mucho más cuando va de paisana que cuando encarna a la princesa amazona. Junto a los cameos de los otros tres (¿o son cuatro? Miren el cuadro de Lex Luthor) futuros componentes de la Liga de la Justicia, es sorprendente el poder evocador que tiene una simple fotografía para servir como avance de la película de una Wonder Woman que no será (ni es) exactamente como la de los cómics, pero que, al retrasar en el tiempo su aparición en el mundo de los mortales, para así no convertirla en el Capitán América, promete ser cuanto menos interesante.

Cincuenta años leyendo cómics y no nos habíamos dado cuenta de que las madres de ambos superhéroes se llaman de la misma forma...


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Comentarios

1
De: Rafael García Fecha: 2016-03-23 23:02

Muy de acuerdo en especial en lo relativo a lo odioso que resulta Eissenberg en su hiperactiva interpretación de Lex Luthor y en lo mal explicada que están contadas sus motivaciones que parece escrito por mí mismo.



2
De: Miles Teg Fecha: 2016-03-25 00:30

Le agradezco el esfuerzo Sr Marín, pero esta yo la dejo para verla cuando la echen por la tele.
Con el timo de star wars VII ya tuve bastante,aunque esta es honrada, ya lleva avisando con los trailers que no es el tipo de película que motiva a la gente como yo a ir al cine.
Algo es algo.
Creo que me hubiera gustado más ver esta versión más alegre
https://www.youtube.com/watch?v=-QXKzpX5A-I
Saludos y paciencia a los que vayan.



3
De: Mt Fecha: 2016-03-26 07:58

"Pomposa" y "seria" no son sinónimos.



4
De: TFC Fecha: 2016-03-31 22:01

Por chorradas de este estilo dejé los supers.



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