El penúltimo álbum de la serie se desarrolla en dos tiempos: la actualidad y 1813. Si entendemos que el último álbum, “El deseado”, es una especie de epílogo, éste sería en realidad el álbum que cierra nuestro teatrillo, y vemos cómo tras el final de la guerra y la marcha de las Cortes a Madrid nuestros personajes se marchan también o se quedan.

“Moreno” es el apellido que usaron en Cádiz, y me imagino que en más sitios, los esclavos negros liberados. Hay muchos “Morenos” apellidados en Cádiz y, mestizos de mestizos de mestizos, todavía conservan algunos rasgos negroides.

La historia funciona como doble parábola. Por un lado, tenemos a Bernabé, el esclavo que ya hemos visto siempre en segundo plano en otras historias, que tiene que acompañar por fuerza a su amo a América. Su amo es un diputado liberal que, aprobada la nueva Constitución, marcha a su tierra convencido de que las bases del futuro y la independencia están abiertas, como así fue en realidad.

Por otro lado, tenemos la historia de Mustafá, sosias contemporáneo de Bernabé. La historia abre y cierra con él, y casi podría ser una ensoñación. Mustafá, negro subsahariano, malvive vendiendo en los puestos callejeros: discos piratas, fundas de móviles, artesanía, relojes, lo que sea.

No te marco lo que debe aparecer en cada viñeta, ni cuántas viñetas componen cada página, para que puedas trabajar a tu gusto. Más o menos, cada punto y aparte sería una viñeta, pero puedes reelaborarlo como quieras. Los textos de apoyo y los bocadillos van indicados en recuadro. Me he explayado en los diálogos para seguir tu estilo y para que así puedas desarrollar las secuencias como mejor quieras.


PÁGINAS 1, 2, 3

En tres páginas, a tu gusto, vemos a MUSTAFÁ en su tenderete callejero. Cedés piratas, o fundas de móviles, una escultura africana tipo masai de esas de madera que parece que hacen en serie. Mustafá es joven, pero tiene el semblante triste. En algún momento de la historia, hacia el final, cuando recuperemos el presente, veremos que tiene las palmas de las manos llenas de cicatrices por haber saltado la reja de Ceuta o de Melilla.

La calle tendría que ser reconocible: la Plaza de las Flores, o la Calle Ancha, o cualquiera de esos rincones donde se coloca la venta ilegal.

En la primera viñeta, este bloque de texto.

CADIZ, 2012


Vemos que Mustafá no está solo: hay otros puestos en el suelo, como el suyo. La gente pasa, algunos curiosean, otros van a lo suyo y ni miran.

Uno de los otros negros se vuelve a mirar a un lado.

Y entonces da el grito de alarma:

VENDEDOR: ¡AGUA! ¡AGUA!

Velozmente, los vendedores recogen sus mercancías y echan a correr.

Los vemos tirando del cordel y recogiendo a toda prisa la venta. Alguna cosa cae al suelo, un negro tropieza. Una típica señora vieja increpa.

Vemos entonces que es la poli la que llega (buscar información de los uniformes de la policía local de Cádiz)

Los negros se dispersan, cada uno para su lado.

Nuestra cámara sigue a MUSTAFÁ, que corre como puede cargando con la escultura de madera masai (esto es un homenaje a Las calles de Arena, je).


Vemos en algún momento el terror absoluto en el rostro del muchacho: sabe que ser detenido es ser deportado. Es un sin papeles.


Mustafá corre, callejea, pierde parte de la mercancía.

Se esconde tras un contenedor de basura.

La policía pasa de largo.

Mustafá recoge sus cosas.

Mira el rótulo de la calle donde ha llegado. CALLEJÓN DE LOS NEGROS.

Agotado, se sienta en el zaguán de una casa, a cobijo.

En el suelo, se lleva las manos a la cara, angustiado.

Nos centramos en su rostro.

Y entonces enlazamos con el rostro de BERNABÉ, el otro negro de la historia, en el año 1813.

PÁGINAS 4-5


Bernabé va vestido de levita celeste, con una corbata de lazo blanco de encaje en el cuello. Es grande, agraciado, con el pelo rapado muy corto. A primera vista parece que llora, pero un alejamiento de la viñeta nos muestra que está lloviendo.

Bernabé, junto con su amo, don Carlos MANUEL de la Habana, y un puñado de burgueses elegantes y de luto, está asistiendo a un sepelio. Ojo, el cementerio de Cádiz, como los cementerios andaluces, son una serie de calles donde se entierra en nichos hacia arriba, no en el suelo. Como los restos de Mexía Lequerica, que es a quien se está enterrando, se perdieron, tampoco sabemos si se le enterró en algún pequeño mausoleo, aunque lo más probable es que no.

Bernabé, naturalmente, se mantiene en segundo plano. Hay un cura joven con una biblia en las manos y es don Carlos MANUEL, el amo de Bernabé, diputado americano, quien pronuncia las palabras del responso.


Mientras dos Carlos MANUEL va diciendo el respondo, la cámara puede ir deteniéndose en los participantes en el sepelio.


TEXTO: CÁDIZ, OCTUBRE DE 1813

DON CARLOS MANUEL: “TODO LO QUE NACE MUERE; TODO SE DISIPA Y DESAPARECE: SÓLO SUBSISTE LA VERDAD, QUE ES ETERNA”.


DON CARLOS MANUEL: SON LAS MISMAS PALABRAS DE DON JOSÉ MEXÍA LEQUERICA, ESPAÑOL DE INDIAS, COMO MUCHOS DE NOSOTROS, GADITANO DE DEVOCIÓN.


DON CARLOS MANUEL: UNO DE NUESTROS DIPUTADOS MÁS PRECLAROS. DEFENSOR DE LA LIBERTAD HASTA LA MUERTE.

DON CARLOS MANUEL: LA FIEBRE AMARILLA QUE VUELVE A ASOLARNOS NO ENTIENDE DE RAZONES. PERO PUEDE DON JOSÉ SENTIRSE SATISFECHO DE SU OBRA. ESPAÑA ESTÁ EN DEUDA CON ÉL. EL FUTURO TOMARÁ LA FORMA DE SUS SUEÑOS…

DON CARLOS MANUEL: DESCANSE EN PAZ.

Terminado el sepelio, mientras salen del cementerio, uno de los participantes se acerca a don Carlos. Tendríamos que poder ver que hay cierta diferencia de tez entre ambos, ya que don Carlos, al ser cubano, es más moreno de piel.

CABALLERO: ¿Y AHORA, DON CARLOS? ¿QUÉ SERÁ DE LAS CORTES AHORA?

DON CARLOS MANUEL: LA FIEBRE AMARILLA NOS TRAJO A CÁDIZ. LA FIEBRE AMARILLA NOS EXPULSA.


DON CARLOS MANUEL: TRISTE IRONÍA, QUE MEXÍA LEQUERICA, QUE TANTO DEFENDIÓ NO MARCHARNOS DE CÁDIZ CEDIENDO AL MIEDO, HAYA SUCUMBIDO ÉL MISMO A LA ENFERMEDAD…


DON CARLOS MANUEL: AHORA, EL GRUESO DE LOS DIPUTADOS MARCHARÁ DE LA ISLA DE LEÓN PARA CONTINUAR SU LABOR EN MADRID.

CABALLERO: NUEVOS TIEMPOS SE AVECINAN. ¿VUELVE USTED A LA HABANA?


DON CARLOS MANUEL: SÍ, DON FROILÁN, YA ES HORA DE VOLVER A CASA. HAY QUE SEGUIR TRABAJANDO POR LA CAUSA.


PÁGINA 6

Bernabé, el “Moreno” que da título a la historia, escucha la conversación mientras su amo y el caballero suben a un carruaje. Vemos que, aunque no dice nada, lo embarga una sensación de tristeza.

A pie, porque es un esclavo, o sentado en la parte trasera del carruaje, Bernabé sigue a su amo.

El carruaje se detiene ante una mansión.

Los dos caballeros, charlando de lo suyo, bajan.

Bernabé se queda solo en la calle, los hombros caídos.

Vemos entonces, en la esquina, asomar a la esclava negra Herminia. Herminia es bajita de altura, sobre todo comparada con Bernabé, que debe medir metro ochenta. Pero vemos que, desde los últimos álbumes donde ha aparecido de refilón, ha crecido: es más mujer, más bonita, algo más rotunda de formas. Si en los números anteriores podía tener catorce o quince años, ahora tiene un par más. Hay un claro tono de complicidad entre los dos esclavos.

Un cruce de miradas.

Bernabé se aleja de la puerta de la mansión y se reúne con Herminia en la esquina, donde no puede verlos nadie.

Sin ser demasiado expresivos en su expresión corporal (no se besan, por ejemplo, porque son esclavos y están en público), vemos que Bernabé y Herminia están enamorados.

HERMINIA: ¿QUÉ HA DICHO, BERNABÉ? ¿TE PASA ALGO?

BERNABÉ: NOS VAMOS, HERMINIA. NOS VAMOS DE CÁDIZ.

HERMINIA: ¿A LA ISLA, CON LOS OTROS DIPUTADOS? ¿A MADRID, COMO SE DICE?


PÁGINA 7


La conversación entre los dos esclavos enamorados sigue. Para “airearla” puedes dibujar la gente que pasea por la calle. Entre ellos, CHANO Y SEBASTIÁN (del álbum 6), que se desprenden del uniforme de la milicia con aire entristecido, porque se les acaba el chollo.


BERNABÉ: NO. NOS VOLVEMOS A LA HACIENDA. A CUBA

BERNABÉ: A CASA.

HERMINIA: A LA HABANA…

BERNABÉ: DON CARLOS MANUEL TIENE NEGOCIOS QUE DIRIGIR. Y LOS INTERESES DE LOS INDIANOS NO SON LOS DE LA POLÍTICA DE ESPAÑA.


Herminia empieza a llorar. En silencio, bajito, como una niña. En algún momento sería interesante que se posara una mano en el vientre apenas abultado, y que al final de la secuencia Bernabé coloque su mano sobre la mano en el vientre de ella: no lo van a decir en la conversación, pero debe quedar claro que ella está embarazada y que la separación de ambos tendrá consecuencias catastróficas para ambos.


HERMINIA: ¿QUÉ VA A SER DE MÍ AHORA, BERNABÉ? SI TÚ TE MARCHAS… SI NO TE VUELVO A VER…

HERMINIA: ME QUEDARÉ SOLA.

BERNABÉ: PERO LA SEÑORITA CLARA….

HERMINIA: YA NO ME QUIERE, BERNABÉ. YA NO ME NECESITA. SE MARCHA TAMBIÉN.


PÁGINA 8

La conversación entre los dos esclavos continúa. Es aquí donde tendríamos que terminar la escena con la mano de él sobre la mano sobre el vientre de ella.

HERMINIA: SE VA A SEVILLA. CON SU MARIDO. TODOS SE MARCHAN.

HERMINIA: YA NO ME NECESITA. ALLÍ TENDRÁ CRIADAS BLANCAS. ALLÍ INTENTARÁ SER FELIZ…

HERMINIA: Y YO… ¡AY, BERNABÉ! SI YA NO ME QUIEREN, SI YA NO LES SIRVO… ¿QUÉ SALIDA ME QUEDA, SINO LOS PROSTÍBULOS? NO SERÉ ESCLAVA, PERO SERÉ ALGO PEOR…

HERMINIA: ELLA NO ES FELIZ, ¿SABES?… Y LA FELICIDAD QUE NO TIENE TAMBIÉN SE LES NIEGA A TODOS NOSOTROS.


La acción cambia ahora a ERNESTO, el enamorado de CLARA, a quien ella dejó por casarse con un viejo rico, DON ATAÚLFO (álbum 8). Ernesto, a quien hemos visto juvenil y algo simplón, está ahora sentado en un café, demacrado, alcoholizado, despeinado, sin afeitar, con el lazo deshecho y una de las lentes de las gafas rota y sin reparar.

Vemos que Ernesto tiene en las manos unas cuantas cartas amarillentas, dobladas y gastadas una y mil veces. Son las cartas de amor que Clara le escribía y que ha conservado. Sobre la mesa, también, entre la botella caída y los vasos, podemos ver un ejemplar del periódico en el que Ernesto trabaja, EL CONCISO

Ernesto vuelve a repasar las cartas de amor. O, más bien, la carta de rechazo (siempre nos estamos refiriendo al tomo 8).

Las dobla.

Las guarda en el bolsillo de su chaleco, y vemos que, para sorpresa, tiene una pistola de chispa allí guardada. La idea tiene que ser doble: Ernesto está pensando en el suicido y, por otra parte, como es capaz de cualquier cosa, se está radicalizando en su postura, hasta convertirse en un liberal radical (en el último álbum veremos que lo fusilan junto a Torrijos en el famoso cuadro).


PÁGINA 9

Ernesto sale del café.

Camina por las calles. Debe dar la impresión de que las calles lo ahogan, que son muy estrechas, que es un ratón en una ratonera.

Se detiene ante la casa donde ahora vive Clara.

Por la puerta lateral, vemos que la esclavita Herminia entra en la casa.

Ernesto mira hacia una ventana abierta.

Desde dentro de la habitación, vemos a Clara en la ventana.

Clara cierra la ventana.

Parece que duda un momento.

Sale de la habitación, baja las escaleras.

Llega al salón de la casa, donde su padre, su anciano y orondo marido (ver documentación tomo 8) y su hermano EVARISTO están conversando. Los dos hombres mayores están sentados, el joven está de pie.


DON ATAÚLFO: LA ÚLTIMA PALABRA, EN CUALQUIER CASO, LA TIENE SU MAJESTAD.

PÁGINAS 10-11-12

La conversación ocupa unas tres páginas. Cada recuadro indicaría lo que dicen en cada viñeta, aunque puedes incluir viñetas de silencio. Hay veces que el recuadro indica dos textos, un personaje que habla y otro que responde.

Los tres caballeros hablan, fumando y tomando un coñac o un café. Clara se sienta en un lado, pero no participa en la conversación, que es cosa de hombres. Sin embargo, la “cámara” sí que se centra en ella un par de veces: cada vez que su marido, don Ataúlfo, expone su visión pragmática del mundo con una frase demoledora, echando por tierra los ideales románticos y liberales de su hermano… que alguna vez fueron también los suyos.

En algún momento de la conversación, para airearla, vemos que entra Herminia trayendo una bandejita con dulces y café.

Durante toda la conversación, vemos a don Ataúlfo como un tipo pagado de sí mismo, algo odioso. A don Evaristo padre como un hombre rendido a lo inevitable (entregar su fortuna y su destino a don Ataúlfo), y al joven Evaristo, siempre de pie, como un rebelde-pero-menos que se rebela contra su destino como consignatario naviero.


DON ATAÚLFO: DESDE CÁDIZ PUEDEN HABER PEDIDO LA LUNA, PERO LA CORTE ES OTRA COSA. MADRID ESTÁ MUY LEJOS. Y NO SOLO EN LOS MAPAS.


DON ATAÚLFO: CÁDIZ NO TIENE LA VOZ DE ESPAÑA. NO ES TODA ESPAÑA, AUNQUE ASI SE NOS ANTOJARA.

EVARISTO: CON MIS RESPETOS, DON ATAÚLFO, PERO LA HISTORIA SÓLO CAMINA HACIA ADELANTE. EL FUTURO QUE LA CONSTITUCIÓN HA…


DON ATAÚLFO: EL FUTURO NO LO CONOCE NADIE, DON EVARISTO. Y LOS JÓVENES MENOS QUE NADIE.


DON ATAÚLFO: ES BONITO SOÑAR, NO LE QUEPA DUDA. PERO LUEGO LA REALIDAD ES SIEMPRE DISTINTA.


DON ATAÚLFO: DURANTE TODOS LOS AÑOS DEL ASEDIO HEMOS VIVIDO COMO DULCES DETRÁS DE UN CRISTAL, CREYENDO QUE CÁDIZ ERA EL MUNDO.

EVARISTO: ¿Y ACASO NO LO ERA?


DON ATAÚLFO: ES POSIBLE. PERO LO QUE UNOS CUANTOS ILUSTRADOS HAYAN PENSADO EN ESAS LARGAS SESIONES EN EL ORATORIO NO TIENE POR QUÉ SER LO QUE MÁS CONVENGA A ESPAÑA.



EVARISTO PADRE: ¿PRECONIZA USTED ENTONCES UNA VUELTA ATRÁS?

DON ATAÚLFO: ¡DIOS ME LIBRE! ¡NO, POR FAVOR! SÓLO SI PUDIERA VOLVER A SER JOVEN, YA ME ENTIENDE USTED, JA, JA.


Aquí sí podría verse, tras esa línea de diálogo del viejo gordo, a Clara, que baja la cabeza y se mira el regazo.


DON ATAÚLFO: PERO LA VIDA SÓLO CAMINA HACIA ADELANTE, COMO USTED BIEN DICE, JOVEN…

DON ATAÚLFO: AUNQUE A VECES SÍ SE PUEDA ENMENDAR LOS ERRORES DEL PASADO.

EVARISTO: SERÁ SU MAJESTAD QUIEN DECIDA, ESTOY SEGURO. Y PARA BIEN.

EVARISTO PADRE: ESA ES LA PARADOJA, DON ATAÚLFO. HEMOS VIVIDO EN UNA BURBUJA DURANTE LA GUERRA Y EL ASEDIO… Y HEMOS VIVIDO BIEN.


EVARISTO PADRE: NUESTROS NEGOCIOS HAN FLORECIDO. Y, GRACIAS AL ENLACE ENTRE NUESTRAS FAMILIAS, GRACIAS A USTED, HAN MEJORADO. FALTA POR VER QUÉ SERÁ DE CÁDIZ AHORA.

DON ATAÚLFO: SI SE ABREN OTROS PUERTOS AL COMERCIO…

EVARISTO PADRE: HABREMOS DADO LA LIBERTAD A LAS AMÉRICAS A CAMBIO DE LA PÉRDIDA DE NUESTRA PROSPERIDAD.


Otra vez la alusión a lo que ha renunciado Clara es evidente.


EVARISTO PADRE: ME TEMO, HIJO MÍO, QUE VENDRÁN TIEMPOS DIFÍCILES PARA NUESTRA COMPAÑÍA.

EVARISTO: SABE USTED, PADRE, QUE YO NO…

EVARISTO PADRE: ¿OTRA VEZ CON LO MISMO, EVARISTO? DE NIÑO QUISISTE SIEMPRE SER MARINO. LUEGO, MILITAR, PESE A TU DESTINO COMO COMERCIANTE. Y AHORA…

EVARISTO: AHORA SÉ QUE QUIERO SER MÉDICO, PADRE. Y LO SERÉ. NO ME FALTARÁ TRABAJO. NO PASARÉ HAMBRE.


EVARISTO: EN LA GUERRA HE VISTO LO QUE ES LA MUERTE Y EL DOLOR. SÉ QUE EL SOCORRO DE UN MÉDICO ALIVIA TANTO COMO EL CONSUELO DE UN SACERDOTE.


EVARISTO: NO TENGO ALMA DE CURA, PERO HE APRENDIDO A SUTURAR HERIDAS…

EVARISTO PADRE: YA SENTARÁS LA CABEZA, HIJO MÍO. YA CAMBIARÁS DE IDEA.


EVARISTO: NO CAMBIARÉ, PADRE. ESTUDIARÉ MEDICINA.


EVARISTO PADRE: ¿Y QUIÉN LLEVARÁ LAS RIENDAS DE LA EMPRESA CUANDO YO FALTE?

EVARISTO: DON ATAÚLFO PODRÁ HACERLO. O LA MISMA CLARA. O LOS HIJOS QUE ELLOS TENGAN.

Evaristo no entiende el efecto que la alusión a la maternidad y el sexo con un viejo provocan en su hermana.


EVARISTO: SÉ MÁS DE SANGRES QUE DE CUENTAS, PADRE…

EVARISTO: SI EL FUTURO DEL COMERCIO PINTA TAN NEGRO COMO DICES, MÁS NOS VALE ENCONTRAR UNA ALTERNATIVA QUE NO DEPENDA DE LOS ARANCELES Y LAS AMÉRICAS…


Evaristo sale de la casa, algo airado, se pone el sombrero.

En la calle lo espera CHANO RODRÍGUEZ, el antiguo criado y guerrillero del álbum 7. Chano sigue siendo un mocetón enorme, pero ahora tiene más cicatrices y, si se puede mostrar sin que use bastoncillo, renquea.

CHANO RODRÍGUEZ: ¿Y BIEN, SEÑORITO EVARISTO?

EVARISTO: TOZUDO, CHANO. TAN TOZUDO MI PADRE COMO SERVIL EL MARIDO DE MI HERMANA…


PÁGINAS 13-14

Las dos páginas siguientes son la conversación entre el amo y el antiguo criado mientras caminan por las calles. Alguna de ellas tendría que ser reconocible (se enviará documentación). Aunque la conversación parece muy seria y muy trascendente, los dos amigos sonríen y sólo en los momentos de aparte de Chano Rodríguez vemos la tristeza y la tragedia del mundo que termina.


EVARISTO:PERO YO SERÉ MÉDICO.


CHANO RODRÍGUEZ: Y SERÁ USTED UN BUEN MÉDICO. COMO HA SIDO UN BUEN SOLDADO. BIEN LO SABE ESTA PIERNA MÍA… SI NO ES POR USTED, NO LO CUENTO.

En la calle, vemos carruajes con equipaje en lo alto, gente que se despide entre pañuelos y abrazos. Los diputados se marchan, los militares también.

Evaristo se queda mirando el carruaje, la calle solitaria.


EVARISTO: TODOS SE VAN… SIN LAS CORTES, CÁDIZ VUELVE A SER UNA CIUDAD PEQUEÑA. UNA ISLA.


EVARISTO:¿QUÉ HARÁS TÚ, CHANO? ¿TE VUELVES A CHICLANA?


CHANO RODRÍGUEZ:¿QUIÉN ME QUEDA EN CHICLANA, SEÑORITO EVARISTO? SÓLO MUERTOS…

CHANO RODRÍGUEZ: YA NÁ MÁS QUE SÉ DE GUERRAS… NO DE CAMPOS.

CHANO RODRÍGUEZ: EN CHICLANA ME ESPERA EL HAMBRE.


EVARISTO: PUEDES QUEDARTE AQUÍ CONMIGO, A MI SERVICIO. COMO CUANDO ÉRAMOS NIÑOS.

CHANO RODRÍGUEZ: ¿UN CRIADO COJO, SEÑORITO EVARISTO? ¿DÓNDE SE HA VISTO?


CHANO RODRÍGUEZ: MUCHOS DE MI CUADRILLA SE HAN QUEDAO EN EL MONTE. VUELVEN A SER LO QUE ERAN ANTES DEL FRANCÉS: BANDOLEROS.

EVARISTO: ¿VAS A ECHARTE AL MONTE TÚ TAMBIÉN? ES UNA VIDA PELIGROSA.

CHANO RODRÍGUEZ: YA ESTOY HARTO DE MUERTES, SEÑORITO EVARISTO. LA SANGRE LLAMA A LA SANGRE, Y YO YA HE DERRAMAO SUFICIENTE.


En la calle donde están, como casi desde cualquier calle de Cádiz, al fondo, puede verse la línea el mar y los palos de los barcos.


CHANO RODRÍGUEZ: DICEN QUE EN UNAS SEMANAS ZARPARÁ UN BARCO PA CUBA. SI PUDIERA ENCONTRAR PASAJE... ALLÍ SÍ QUE PODRÍA EMPEZAR DE NUEVO.


EVARISTO: CHANO, A VECES PARECES TONTO, MI BUEN AMIGO. ¿QUÉ COMPAÑÍA CREES QUE ES LA PROPIETARIA DE ESE BARCO?


Chano Rodríguez se vuelve a mirar a su amo y sonríe.

Los dos se alejan hacia el muelle.


PÁGINAS 15-16


Teresita la Reina, la prota del álbum 3, que también ha asomado en otras historias, toma ahora el relevo de la historia. Habla a la cámara, como si el tebeo fuera de pronto una obrita de teatro. Es lo que hacía en el álbum 3, “Con las bombas que tiran”. La diferencia es que aquí, en realidad, no se está dirigiendo al lector, sino al maromo que está acostado en la cama.

Teresita es una prostituta guapa del momento. Y, como en aquel álbum, la vemos que se está vistiendo después de haber hecho un servicio.

Sólo al final del monólogo veremos que está hablando con un cliente que, bigotudo y viril (podría ser un oficial del ejército), está fumando en la cama mientras la ve vestirse, aquello que decía Paco Umbral de que cuando mejor se observa el cuerpo de una mujer es después del coito, sin deseo.

Teresita se va vistiendo, se va maquillando, se va emperifollando, y al final de la escena vemos que en la puerta tiene hechas las maletas.

SE ACABÓ EL CARBÓN, QUIÉN LO IBA A DECIR.


PERO VAMOS, QUE YA TOCABA, ¿NO?

QUE UNA YA ESTÁ JARTA, PERO QUE MU JARTA DE GUERRAS Y DE FIEBRE AMARILLA.

ANDA QUE NO HE PERDÍO YO CLIENTES CON LA FIEBRE AMARILLA.

PERO MIRA, HAY QUE SEGUIR BUSCÁNDOSE LA VIDA, ¿A QUE SÍ? MIENTRAS EL CUERPO AGUANTE, Y EL MÍO VAYA SI AGUANTA.


AQUÍ YA NO HAY NEGOCIO. SE VEÍA VENIR.

SI EL DINERO SE VA, NOS TENDREMOS QUE IR TAMBIÉN LAS PUTAS.

A CUBA, QUERÍA LA DUEÑA QUE ME FUERA. NI LOCA. VAMOS, LO QUE ME FALTABA, A HACERLE LA COMPETENCIA A LAS MULATAS.


YO ME VOY A MADRID, CON UN DIPUTADO QUE ME TRATA COMO UNA REINA Y ME VA A PONER CASA Y TODO.

COMO UNA SEÑORA, EN LA VILLA Y CORTE. AL TEATRO, A LOS CONCIERTOS, Y SIN TENER QUE CAMBIAR DE JINETE CADA NOCHE.

PERO TÚ NO TE OLVIDES DE VENIR A BUSCARME CUANDO QUIERAS, CORAZÓN.

UN BESO.

Cambiamos de escena, para despedirnos también de los últimos personajes que nos quedan de nuestro teatrillo. En una sola viñeta, que me gustaría que fuera apaisada para ocupar toda la parte inferior de la página, vemos una casita de campo, con una acequia al lado, un par de árboles, un corralito, lo que sea.

Un muchachito rubio y alto, desnudo de medio cuerpo para arriba, con pantalón blanco, está secándose el sudor del trabajo, feliz. Tiene un hacha clavada en el suelo. Una muchachita morena, embarazada, le está reprendiendo amablemente (puede tener en la mano una patata). Sentada detrás, en la puerta de la casita, una mujer algo mayor, que cose algo para el futuro niño que nazca. Son los tres personajes protagonistas del primer álbum de la serie, Trafalgar, siete años más tarde. La mujer que cose es María, el jovencito rubio es el oficial inglés, William Foster, y la muchachita morena es Pepa, que ya no es una niña como entonces (los personajes se reencontraron en el álbum 10, Viva la Pepa).


PEPA: NO, NO, WILLIAM. THIS IS NOT POTATO, ESTO SE LLAMA “PAPA”.


PÁGINAS 17- 18-19

Un par de viñetitas para mostrar que han pasado un par de semanas: pajaritos volando, banderas al viento, flores en los árboles.

Vemos el muelle, y un barco que espera para zarpar. Hay gente que sube al barco, otros que se despiden.

Bernabé, el esclavo negro, termina de subir los bultos del equipaje de su señor.

Vemos que Chano Rodríguez sube al barco también, tras despedirse del joven señorito Evaristo.

En el muelle queda sola la esclavita Herminia, llorosa y muda.

Un juego de miradas entre ella y Bernabé, que la mira desde la borda del barco.

El barco suelta amarras, larga el trapo.

Y Herminia se va quedando lejos, en tierra, cada vez más pequeña.

El barco se interna en la bahía.

En la borda del barco, Bernabé y su amo don Carlos Manuel. Contraste absoluto entre uno y otro: Bernabé sujeta las jarcias, cabizbajo, tristón. Don Carlos Manuel con la cabeza alta, aspirando el aire salado y el viento.


DON CARLOS MANUEL: ¡AH, POR FIN A CASA! ¡CASI ME PARECE OLER YA EL TABACO Y LA CAÑA!


Es entonces, por primera vez, cuando don Carlos Manuel se da cuenta del estado de melancolía de su esclavo.


DON CARLOS MANUEL: ¿A QUÉ VIENE ESA CARA, BERNABÉ? ¿ES QUE ACASO NO TE ALEGRAS DE VOLVER A LA HACIENDA?


BERNABÉ: USTED SE VA DE AQUÍ CON LA ILUSIÓN DE HABER HECHO UN MUNDO NUEVO, DON CARLOS. PERO YO… YO VUELVO AL MISMO MUNDO DE SIEMPRE.


BERNABÉ: HAN ESCRITO USTEDES LEYES MÁS JUSTAS. HAN ABOLIDO EL SANTO OFICIO Y DECLARADO LA LIBERTAD DE IMPRENTA.


BERNABÉ: PERO YO SIGO SIENDO ESCLAVO. Y LO SERÉ HASTA QUE ME MUERA.


DON CARLOS MANUEL: NO SE PUDO CONSEGUIR, BERNABÉ… DIOS SABE QUE INTENTAMOS ABOLIR LA ESCLAVITUD CON TODAS NUESTRAS FUERZAS.


BERNABÉ: A VECES CON INTENTARLO NO BASTA, DON CARLOS.


Un cruce de miradas entre el amo y el esclavo.

Don Carlos María se da media vuelta, bruscamente.

Baja a su camarote.

Bernabé continúa junto a las jarcias contemplando la tierra que queda atrás.


Don Carlos Manuel aparece de pronto tras él. Trae unos papeles en la mano, y una pequeña cartera de cuero.


DON CARLOS MANUEL: TIENES RAZÓN, BERNABÉ.

DON CARLOS MANUEL: NO HACEN FALTA LEYES QUE ME OBLIGUEN A RECONOCER QUE ERES MI IGUAL. QUE ERES UN HOMBRE.


DON CARLOS MANUEL: ES TU CARTA DE LIBERTAD. YA ME LAS APAÑARÉ YO CON MI PADRE.

DON CARLOS MANUEL: MANDARÉ ARRIAR UN BOTE SI ES EN CADIZ DONDE QUIERES QUEDARTE…

El ex esclavo coge emocionado los papeles, la carpetita de cuero.

Se los guarda dentro de la camisa.

BERNABÉ: PUEDO NADAR MÁS RÁPIDO QUE CIEN MIL BOTES. ¡VUELVA USTED A LA HACIENDA, DON CARLOS! ¡YO FORMARÉ AQUÍ MI CASA!


Bernabé se zambulle desde el barco. Podemos ver entre la gente que lo ve a Chano Rodríguez.

Nada.

Con brazadas poderosas, pronto vuelve al muelle.

En el camino, se cruza con una barquita de pescadores donde los ínclitos CHANO Y SEBASTIÁN, nuestro gordo y el flaco, se forman un lío con las redes.

CHANO: ¿TÚ QUIERE QUE YO TE DIGA MI VERDÁ, COMPARE? QUE ESTO DE LA PESCA NO VA A SER LO NUESTRO TAMPOCO.

SEBASTIÁN: ¡DIGO! CON ER PEPE BOTELLA SE VIVÍA MEJÓN. ESE SÍ QUE ERA UN CABALLERO…


Bernabé llega a la orilla.

Sale del agua.

Herminia lo ve regresar y sonríe.

Bernabé sonríe también. Vemos en el primer plano de su rostro el brillo de sus dientes y de las gotas de agua.



PÁGINA 20

Volvemos entonces al presente. Mustafá despierta de su ensoñación. Lo que en Bernabé son gotas de agua son en él gotas de sudor.

Mustafá recoge una vez más su petate, la estatua, la manta.

Sale del portal, a la calle.

Vuelve a buscar un sitio donde plantar su mercadillo, en la Alameda, delante del mar.

En la bahía, en una viñeta más grande, alargada. vemos a los dobles contemporáneos de Chano y Sebastián, pero ahora van vestidos de uniforme de aduanas y su barca es una patrullera que vigila las costas.



END.


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Comentarios

1
De: WWfan! Fecha: 2013-01-02 19:39

Tiene pinta de ser algo complicado de dibujar...



2
De: Buckaroo Banzai Fecha: 2013-01-03 00:33

Ya te digo. Huevazos de oro para el artista por salir ileso.



3
De: Buckaroo Banzai Fecha: 2013-01-03 00:34

Ahora al menos sé que desciendo de negracos xD

Pero donde está mi mandinga a juego? Malditos genes castizos...



4
De: Anónimo Fecha: 2013-03-20 19:26

Ya lo tengo en casa! ^^



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