Son honrados trabajadores. La gente que uno admira porque sabe que tiene la suerte de haber escapado de ese destino. Cuarenta y tantos años, canoso uno, algo más joven y más grueso el otro. Monos de trabajo azules, barba de un par de días, deben de ser electricistas o mecánicos o vaya usted a saber qué pueden estar haciendo allí, en el aparcamiento donde dejo el coche, medio a oscuras.

Tienen, lo veo mientras me marcho, linternas en las manos. Linternas de esas modernas, con un mango negro y un tubo fluorescente. Como de película. Y las linternas están encendidas. Y el hombre de los cuarenta y tantos años, lo más lejos posible de estas veleidades nuestras, agita la mano con la linterna fluorescente y el otro empuña la suya y entre los dos escenifican una pelea.

Y uno de ellos dice aquello de "Yo soy tu padre".

Me alegran el día.

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Comentarios

1
De: Ojo de Halcón Fecha: 2011-05-05 15:09

Siempre se guarda algo del niño interior :)



2
De: Ruy Fecha: 2011-05-05 17:40

Yo diría más, a fin de cuentas, un adulto solo es un niño deteriorado.



3
De: Carlos Fecha: 2011-05-05 20:48

Seguimos siendo niños en cuerpos de adultos.
Y eso es lo más maravilloso de este mundo: no perder nunca ese espíritu de nuestra infancia.



4
De: Luis F. Mayorgas Fecha: 2011-05-05 21:57

Si, a mí también me ha encantado la anécdota.

No me resisto a contar aquí otra. Recientemente sufrí una operación de cierta gravedad en mi pierna izquierda, la última en una serie de varias intervenciones en cuatro meses, a cual más chunga. Así que a los dos días de la intervención, viene mi cirujano, a quien conozco desde hace varios años, y me dice que levante el culo de la cama, y que me ponga a andar ya mismo (con otras palabras, porque el hombre es muy educado y correcto, pero la idea era esa). Uno, a pesar de los goteros de sustancias psicotrópicas veía las estrellas cada vez que que movía la pierna un milímetro, así que le miré poco convencido y le dije:

- Bueno, vale, lo intentaré.

Y el puñetero me mira y me dice muy serio:

- No lo intentes. Hazlo, o no lo hagas. Pero no lo intentes. -hizo una pausa- o algo así decía el enanito ese verde de la Guerra de las Galaxias ¿como se llamaba...?

A la media hora ya estaba yo andando por la habitación, arrastando goteros varios, a pesar de la pupa. Es que me dio en la fibra sensible, oiga...



5
De: RM Fecha: 2011-05-05 23:16

Inescrutable el camino de la Fuerza es.



6
De: V. Fecha: 2011-05-06 09:36

Uf, yo a mís alumnos los tengo fritos con el "no lo intentes...". Anécdota maravillosa que demuestra la enorme capacidad de ilusionar que había en nuestra trilogía.



7
De: RM Fecha: 2011-05-06 10:01

Yo les digo mucho aquello de "DESAPRENDE".



8
De: INX Fecha: 2011-05-06 11:48

Mi pequeña Lara me alegró a mí el fin de semana y a su tío ni te cuento...dice que queire ser Jedi...tras tragarse los capítulos IV, V Y VI
Se me saltaron hasta las lágrimas...ya puedo decir con orgullo que es mi joven Padawan...
Supongo que poco a poco logragré introducir a mi bonsai en las fértiles aguas en las que yo misma me crié ;)



9
De: RM Fecha: 2011-05-06 11:53

No le pongas los capítulos I, II y III...



10
De: INX Fecha: 2011-05-06 12:03

NO, NO...QUE SE TRAUMATIZA ;)
Mi hermano me dijo que ya que ella tenía la oportunidad de ver los capítulos en orden, que por qué no se los había puesto...cuando le mencioné el genocidio de los padawans, lo entendió...



11
De: Ojo de Halcón Fecha: 2011-05-09 15:27

¿A día de hoy que os parecen los capítulos I, II y III?

¿Creeis que han envejecido bien?



12
De: V. Fecha: 2011-05-09 23:39

Jur...



13
De: INX Fecha: 2011-05-10 12:07

En fín...a mí el capítulo III me gustó como cerraba el círculo...nada más que añadir.
Por supuesto, mi niña no los verá hasta que sea mayorcita, paso de que le coja odio a la saga...



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