El tercero de los guiones de 12 del Doce, y tal vez uno de los más difíciles. Para dar cabida a más dibujantes y así hacer patria, cumplir con los cupos y satisfacer a los que pagan, este fue un álbum conjunto: una sola historia dibujada por cinco autores diferentes, dividida en capítulos que tuvieran más o menos independencia pero sumaran un todo en conjunto. Una mezcla de teatro y tebeo, en muchos aspectos, desde el monólogo que rompe la cuarta pared al tono descaradamente escénico de las anécdotas que se cuentan. No todos los dibujantes, lo digo aquí y lo he dicho siempre, entendieron lo que se proponía ni estuvieron a la altura del juguete. Pero nadie nace aprendío. Teresita aparece luego en otros álbumes. Es uno de los personajes, junto a Chano y Sebastián de "Las cuevas de María Moco", que más me gustan. Quizás porque es puro Cádiz.

12 del Doce

"Con las bombas que tiran"


La tercera historia es, en realidad, cuatro pequeñas anécdotas de la situación de Cádiz en esos años, contada desde el punto de vista de TERESITA REINA, una prostituta ficticia, entre Lola la Piconera y Hortensia Romero, de ahí que esté dedicada a Pemán y a Quiñones.

Las cuatro anécdotas son reales y forzosamente breves: la resolución del conflicto con la flota francesa en la bahía; la historia del aguerrido albañil que se tomaba tan en serio su trabajo de reconstrucción tras los bombardeos que le costó la vida; la construcción de la muralla en Cortadura, y la anécdota popular de las bombas francesas y los tirabuzones de las gaditanas.

La historia está divida en cinco segmentos, y tiene en el primero de ellos, y en el texto, el hilo conductor de Teresita Reina, que habla y cuenta. Serían, por tanto, cinco capítulos de cuatro páginas cada uno.

Si la experimentación del primer capítulo era hacer una historia muda (y más adelante tendremos una historia epistolar), éste tercer capítulo sería un experimento a caballo entre el teatro y la historieta: Teresita Reina rompe la “cuarta pared” y habla al lector, y la dificultad estará en reproducir el habla oral inventada y alternarlo con los sucesos que ella misma cuenta, desde su punto de vista.

Los cinco dibujantes deben ponerse de acuerdo en cómo dibujar al personaje central. El primero de ellos es el que le dará su forma definitiva y, a través de sus páginas respectivas (que iniciarán capítulos e irán repartidas por el álbum) el que servirá de puente entre las historias (tres veces, no cuatro, o de otro modo nos iríamos a un álbum de veintiuna páginas).

El personaje debe ser gracioso, descarado, sexy, pero lejos de estereotipos machistas. En el relato que se adjunta la vemos como una mujer con los pies en la tierra, dedicada a un oficio que no juzga, pese a la lacra que pueda suponer. No se trata de hacer una condena ni una exaltación, sino de reconocer una situación y un personaje que existía y existe.

Teresita es una mujer de unos veintitantos años, guapa, morena, echá palante. Entre Rocío Jurado y Conchita Velasco en sus buenos tiempos, para entendernos. Una mujer de rompe y rasga, al estilo Monica Belucci, pero con la simpatía de Penélope Cruz en la cara.

Cuidado que debe ser reconocible aunque no lleve la misma ropa en todas las veces que aparezca en las viñetas que no dibuje el dibujante primero.

Escribo el guión al estilo Marvel, que es el que da más libertad al dibujante para mover “la cámara” y los personajes. Es decir, en cada página hago una descripción de lo que ocurre, pero sin marcar exactamente lo que hay que dibujar en cada viñeta (angulaciones, planos, etc, los dejo al gusto del dibujante). Normalmente, cuatro o cinco viñetas por página, no muchas más, a menos que sean viñetas pequeñitas de plano-detalle. Lo normal es interpretar cada punto y aparte como una viñeta o una secuencia de viñetas.

Los textos (bocadillos y cartuchos, cuando los hay), van acotados en cada página como si fueran una obra de teatro o cine.

Es indispensable que la rotulación de cada uno de los cinco segmentos sea la misma. No sólo porque van a publicarse en un mismo álbum, sino porque en todas lo que “suena” es la misma voz de Teresita Reina, que es la que da unidad a los episodios.


Marco con código de colores cada página asignada a los dibujantes.



Dibujante número 1: Dibuja las páginas 1, 6, 15 y 20
Dibujante número 2: Dibuja las páginas 2, 3, 4 y 5
Dibujante número 3: Dibuja las páginas 7, 8, 9 y10
Dibujante número 4: Dibuja las páginas 11, 12, 13 y 14
Dibujante número 5: Dibuja las páginas 16, 17, 18 y 19



PÁGINA 1 (DIBUJANTE NÚMERO 1)


Teresita Reina, joven, guapa, morena, pelo rizado con tirabuzones (este detalle es esencial), muy sensual, pechugona, escotada. Puede tener un lunar a un lado de la boca. Consultar las majas de Goya. Se dirige a la cámara como una actriz que se dirigiera al público.

La vemos sentada en una cama medio deshecha, quizá colocándose una liga, o terminando de vestirse y empezando a maquillarse. Debe comunicar cierto descaro, pero también esa sencillez noble de quien habla con sinceridad porque no hay mal en lo que dice.

Las cuatro páginas donde es ella quien se encara directamente al lector deben mostrarla preparándose para salir a la calle: Teresita cuenta las cuatro anécdotas desde el día 19 de marzo de 1812, justo antes de celebrar la proclamación de La Pepa.

Para que las viñetas no estén vacías con el personaje nada más, pueden verse atisbos de la habitación donde está. Sería un dormitorio con una cama, un vestidor con un espejo, una palangana. Un crucifijo. Un pequeño altar con estampas de santos y el Nazareno. Una ventana con postigos abiertos. En algún lugar, colgado, un sable. Tiradas por alguna parte, unas botas de soldado.

Teresita, lo mismo que está hablando con el lector, podría estar hablando con un cliente que no llegamos a ver nunca.

Hay cuatro bloques de bocadillos que podrían corresponder a otras tantas viñetas. Como el tercer bloque es algo largo, pueden ponerse dos bocadillos enlazados.

TERESITA: Será por algo que a mí me llaman la reina. Teresita la reina, la del Pópulo, la de la casa de Petra. La reina, digo.

TERESITA: No porque me parezca al loro, que no me parezco, a Dios gracias. A la reina-reina, quiero decir.

TERESITA: Bueno, qué se yo si es la reina todavía o si no lo es, que dicen que le dieron la corona al niño y el niño después se la devolvió al padre, ni pa ti ni pa mí, chúpate esa. Las cosas de Napoleón. To por poner en el trono, dicen los entendíos, al hermano del Bonaparte. A uno que ni siquiera se llama Bonaparte, sino Pepe. Pepe Botella.


TERESITA: A mí me dicen la reina pero porque la gente no sabe que ese es mi apellido, fíjese usted que gracia, Teresa Reina. Yo ni canto ni bailo ni falta que me hace. Doy lo que doy y bien que lo cobro. Mal no lo haré, cuando todos vuelven.


PÁGINA 2 (DIBUJANTE NÚMERO 2)



Ahora lo que vemos son las imágenes de la historia y, en off, en recuadro, las palabras de Teresita. Esta página necesita coordinación con el dibujante del número anterior.

La primera viñeta, un establishing shot de Cádiz. Vale el mapa de la época o vale la vista de la bahía con los siete barcos franceses. Recurrir a la documentación gráfica.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y más con lo de la guerra y del asedio. Hasta que no se invente otra cosa mejor, dime tú con qué se van a distraer los hombres.


Segunda viñeta, apaisada, de las filas de cañones desde el costado de uno de los barcos franceses. La idea es subrayar la amenaza de esos cañones.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): No es tan fácil esto de dedicarse al oficio, y menos en una ciudad como Cádiz, que cuando no es la fiebre amarilla que nos manda al otro barrio en un santiamén, es un barco que trae Dios sabe qué enfermedad.

Tercera viñeta, puños en alto, gente blandiendo armas, navajas, cuchillos, escopetas: la revuelta popular del número anterior.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): No veas, qué mesecito de mayo aquel. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que la gente se echara a la calle y se pusiera a pegar tiros y a quemar casas y al final mataran de aquella manera al marqués del Socorro.


Cuarta viñeta, el asesinato de Solano que ya contamos en el episodio anterior. Hay que coordinarse con Foche, el dibujante de ese número, para que veamos cierta similitud en la escena, es decir, Solano arrodillado y malherido, el uniforme manchado de sangre, la muchedumbre zahiriéndolo, y el momento en que su amigo Pignatelli lo mata con su espada.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Quién sabe dónde habrá acabao al final su cadáver, pobre hombre.



PÁGINA 3 (DIBUJANTE NÚMERO 2)



Una escena con un edificio ardiendo, la muchedumbre armada corriendo por las calles dedicándose al saqueo y el destrozo.

Vista desde los barcos franceses, la ciudad en la noche; puede apreciarse el resplandor de los incendios.

Los barcos franceses se ponen en movimiento.

Desde tierra, un grupo de soldados españoles los ve internarse bahía adentro. Señalan, dan la voz de alarma.




TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y to pa ná.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Porque luego nadie se atrevió a pegar un tiro. Mucho valor de boquilla pa fuera, y al final a esperar, como quería Solano.


PÁGINA 4 (DIBUJANTE NÚMERO 2)


Esta página debe recalcar la espectacularidad de la batalla entre los barcos franceses y las tropas y barcazas españolas. En dos-tres viñetas, los barcos que disparan y las barcazas españolas que responden al fuego.

Así, la primera viñeta puede ser un primerísimo plano de un cañón disparando.

TERESITA ( RECUADRO EN OFF): Acabaron a cañonazos, claro, pero poquita cosa, y a las dos semanas.


Y en dos-tres viñetas, la sensación de los barcos enormes contra barquitas más pequeñas que los acosan. Humo, bombas que caen al agua, etc.


Una última viñeta apaisada en la parte inferior de la página para contar la reacción a la batalla desde el pueblo de Cádiz. La gente en la muralla escuchando o siendo testigo de lo que se ve a lo lejos. Entre la gente, hombre y mujeres y niños, vemos a Teresita en lugar destacado.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y aunque daba miedo escuchar el ruido y ver la humareda allá en la bahía…

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y en la Carraca, y en el Trocadero y desde Puntales….


PÁGINA 5 (DIBUJANTE NÚMERO 2)


Una bandera blanca que se iza en los barcos franceses.

Gestos de alegría entre el pueblo y los soldados.

Escena de la rendición del general francés Rosilly mientras el pueblo de Cádiz los aplaude por su valor y tal, cosa que esté recogida en las crónicas. Consultar documentación gráfica. En una viñeta grande, vemos el momento histórico de la rendición y, en segundo plano, pero más importante para lo que narramos, cómo Teresita está luciéndose delante de un burgués, que la mira y le hace algún requiebro. Teresita puede tener un abanico.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): A los cinco días se llegó a un acuerdo y los franchutes se rindieron y la gente de Cádiz, que es muy noble y a la vez muy novelera, les hizo el pasillo y les aplaudió y to cuando cogieron el portante y entregaron las armas.

La última viñeta nos muestra a Teresita que se marcha del brazo del burgués.


PÁGINA 6 (DIBUJANTE NÚMERO 1)


Volvemos al “presente”. Teresita se encara con el lector, que posiblemente se ha sorprendido de que ella esté haciendo negocio (final de la página anterior) en un momento como éste. La vemos muy serena, pero algo picada. Muy segura de sí misma.

Para recalcar el tono teatral y sainetero del momento, vemos que abre la puerta mientras habla, y en la puerta hay un grupo de burguesas que van recogiendo dinero para vendas y esas cosas. El hecho de abrir la puerta y encontrarse a una prostituta a medio arreglar (posiblemente con un cliente en la habitación todavía), debe reflejar cara de pasmo en las burguesitas, que en esto de recoger dinero en la época serían el equivalente a los testigos de Jehová de hoy.

Teresita, mientras les paga unas monedas y luego cierra la puerta con descaro, sigue hablando y justificándose. Como siempre, una viñeta por cada bocadillo.

TERESITA: ¿Que cobro? Toma, claro. No te vayas a creer que soy yo sola A ver si la panadera te va a dar el pan de balde. Pídele que te regale una bota de vino al de la tinaja.

TERESITA : Po lo mismito es. ¿Se va a hacer de oro el que vende los fusiles, el que vende las municiones, el que vende los gorros y los uniformes y las balas de los cañones y nosotras tenemos que poner la alcancía gratis? ¿A que no?

TERESITA: Hay un precio de sangre en la guerra, pobrecitos los que se mueren. Pero mira que hay gente que se beneficia.

TERESITA: Y nosotras hacemos un servicio tan importante como el del barbero que les corta los miembros, criaturitas, a lo mejor con más avío que los curas que les dan el responso cuando ya están más pallá que pacá.


PÁGINA 7 (DIBUJANTE NÚMERO 3)


Empezamos la segunda de las anécdotas. Banderas españolas ondeando al viento, gente que se siente pletórica tras la victoria.

Hombres en cola para alistarse en las milicias. Los vemos jóvenes y viejos, delgados y flacos, burgueses y pueblo llano. Algún vejestorio que es rechazado. Niños que corren por la calle jugando a la guerra.

Los hombres más jóvenes, luciendo uniforme. Hay que documentarse, por cierto, del tipo de uniforme, que había diversos. Los jovencitos se ven muy hombres, los mayores se sienten más jóvenes.

Tanto unos como otros lucen palmito delante de las damas. Una de las cuales, claro, apoyada en el quicio de su puerta, es Teresita, que mira al lector con descaro y puede que incluso le haga un guiño.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): En Cádiz, desde el asedio, el que más el que menos se alistó a las milicias.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Todos los que antes se asustaban de una tijera de pronto se creían el Gran Capitán.

TERESITA (EN BOCADILLO): Los hombres iban a la guerra como quien va a una feria de ganao. Ibas, cumplías, y te dabas la vuelta. Hasta con horario fijo.



PÁGINA 8 (DIBUJANTE NÚMERO 3)



En la primera viñeta, el personaje. Gasparito el Harina. O sea, un albañil de aquellos tiempos. Pequeñito, delgado, lleno de manchas de yeso (de ahí su mote). Lo imagino como una especie de Miguel el Mellao de la chirigota. Un hombre pequeño, cumplidor. Un fugita. Lo vemos con el palustre en la mano, y el capacho con la mezcla a los pies. Patilludo, claro, que era la moda de la época, pero calvete por arriba. Ojo con la ropa que evidentemente no podría ser un mono de trabajo.

La anécdota es verdadera, por cierto, aunque el nombre es ficticio.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Es el caso de Gasparito el Harina, que puso to su corazón y toa su cabeza en reparar la muralla de Puntales.


Cambiamos el plano y vemos una batería de cañones franceses que disparan contra Puntales desde Puerto Real.


El efecto de las explosiones en la muralla. Polvo, humo, impactos, heridos.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Los franchutes empezaban el bombardeo, todo el mundo cuerpo a tierra, se les mencionaba a la madre, y a esperar a que capease el temporal.


Los españoles disparando a su vez.


Entre el humo, pasado el ataque, una figura que todavía no llegamos a ver del todo (es Gasparito, armado con su palustre) se alza entre los cascotes.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y cuando la gente se levantaba y comprobaba que no se había muerto nadie y tenía todo en su sitio…



PÁGINA 9 (DIBUJANTE NÚMERO 3)


Gasparito salta hacia adelante, con el palustre y el cubo de mezcla. Hay algo de heroico en este gesto. Si fuera médico, iría a atender a los heridos.


Pero Gasparito va a atender la muralla afectada por los cañonazos. Lo vemos en dos-tres viñetas pequeñas arreglar los desperfectos, cubrir los agujeros de las balas y de los impactos. Muy seguro y muy formal.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Allí que Gasparito cogía la mezcla y el palustre y se ponía a reparar los agujeros de los cañonazos y los desperfectos en la muralla como el que arregla un desconchón en un tabique.


Gasparito el Harina contempla feliz el resultado de su restauración.

Los demás soldados le aplauden, uno de la palmaditas en la espalda, otro le tiende una bota de vino.

El gesto de Gasparito se tuerce cuando un nuevo bombardeo empieza otra vez a romper lo que ha hecho. La expresión debe ser cómica.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y así to los días. Una fiera, el Gasparito.



PÁGINA 10 (DIBUJANTE NÚMERO 3)


El humorismo de la situación no deja de ser dramático: Gasparito se envicia en el trabajo y arregla la muralla en medio de los ataques y bombardeos.

Lo vemos trabajando mientras las balas picotean a su alrededor.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Lo que pasa es que cogió confianza, o lo mismo el miedo a los cañonazos lo volvió un poquito tarumba.

Vemos cómo sus compañeros le gritan que se ponga a cubierto. Expresiones exageradas de miedo y preocupación en los otros. Muy teatral, muy caricaturesco. Tan tranquilo Gasparito, muy ocupado en tapar los desconchones.


Una bomba cae donde está Gasparito y se lo lleva por delante. Puedes poner onomatopeya o no (¡BOOOOM!)

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Hasta que le dieron, claro.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): La pena es que un hombre que hacía tan bien su trabajo, por su mala cabeza, perdiera la cabeza.

(Dejo a la elección del dibujante que veamos o no la cabeza de Gasparito volar por los aires; quizás una sombra redondita e indistinguible que explique el comentario jocoso de Teresita).



PÁGINA 11 (DIBUJANTE NÚMERO 4)


Enlazamos con la tercera historia. Vemos que Teresita, vestida de luto riguroso, Goya puro, acompaña al entierro de Gasparito, donde reconocemos, detrás del féretro que va en un carro, a sus compañeros militares, quizá los mismos que en las páginas anteriores.

Teresita se vuelve hacia el lector y cuenta:


TERESITA (EN BOCADILLO): Porque miedo, sí, miedo una jartá.

Cambiamos de plano y vemos a unos cuantos militares de alta graduación y unos cuantos burgueses delante de un mapa. Uno señala, otro se rasca la cabeza, el de más allá tiene los brazos en jarras. En segundo plano, un criado con una bandeja puede darle un tiento a una copa de vino sin que lo vean.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y la junta de defensa, venga a pedir valor y pedir ánimos, y al final cayeron en la cuenta de que como los franchutes decidieran entrar en Cádiz no lo iban a hacer por la mar, sino por tierra.

Un primerísimo plano de una mano que señala una maqueta de una fortificación cuadrad en medio de ninguna parte. La fortificación debe ser Cortadura.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y se le ocurrió la idea de adelantar la muralla a mitad de camino de la Isla, y hacer una cortadura donde los gabachos tuvieran que partirse los dientes antes de llegar a las mismas puertas de lo que son, eso, las Puertas.

Un militar lee a voz en grito una proclama en una plaza.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y pidieron la colaboración del pueblo.


PÁGINA 12 (DIBUJANTE NÚMERO 4)


Una viñeta grande, plano general, donde vemos a los gaditanos andando o en carruaje o en mulo dirigiéndose hacia lo que luego va a ser Cortadura. Caminan hacia el lector, aunque no de frente-de frente. Vemos un popurrí de personajes: majas, soldados, burgueses, albañiles, etc. Entre ellos, claro, va Teresita, arremangada, despechugada, que se dirige al lector mientras habla. Entre el público que acude, las vamos a ver luego y serán las protagonistas del álbum de Fritz, una muchachita burguesa con miriñaques, de unos diecisiete o dieciocho años, muy bonita. Y su esclava negra, un par de años más joven.


TERESITA (BOCADILLO): Todo Cádiz estuvo allí, los ricachones y los pobrecitos, las majas como yo y las niñas bien, los monjes de Capuchinos, los soldados. Todo el mundo.


Un par de viñetas más pequeñas donde vemos un montaje analítico de manos colocando postes en el suelo, abriendo zanjas, colocando ladrillos…



PÁGINA 13 (DIBUJANTE NÚMERO 4)


Los hombres trabajando, derrengados. Algunos beben agua, otros miran al mar. Hay quien discute dónde se pone o no se pone una piedra.

Teresita se quita el sudor de la frente y se dirige al lector. La vemos inclinada, enseñando escote inadvertidamente (o no), y unos cuantos trabajadores que dejan lo que están haciendo para mirarla, en contraste absoluto con lo que está diciendo ella.

TERESITA (BOCADILLO): Qué bonito al principio, la gente con sus pañuelos blancos en la cabeza, esos hombres sudorosos que no tenían ojos más que para el trabajo.

La joven y bella burguesita que veíamos antes, está ahora, como Escarlata O´Hara, con un vahído. La vemos como muy débil, abanicándose, mientras un par de jovencitos apuestos (militares, naturalmente), le echan aire. Un jovencito de gafitas redonda, rubiasco, la mira en segundo plano: es también un personaje que saldrá en la historia de Fritz, su enamorado.


La burguesita deja de trabajar, y los hombres a su alrededor también. Ella les sonríe y les agradece el gesto. Podríamos ver que entrega un pañuelo a cambio de un aso de agua.

En primer plano, el rostro de Herminia, la criadita negra, el ceño fruncido. Como diciendo, “hay que ver ésta”.

La esclava sigue trabajando, acarreando cubos de arena y mezcla. Vemos que Teresita, a su vez, se va del brazo de un mocetón.


PÁGINA 14 (DIBUJANTE NÚMERO 4)


Viñeta grande. El castillo de Cortadura, a medio terminar. Debe parecer lo que es, una mole fea y grande, ligeramente inexpugnable.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): No quedó, pa qué engañarnos, tan bonito como el resto de las murallas de la ciudad, que la Cortadura, que se le quedó el nombre, es como un mojón de piedra en medio del camino.

Plano de los materiales de construcción tirados por la arena, mientras la gente está a su rollo, merendando o mirando al mar o jugando a las cartas.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y pa colmo la gente se cansó pronto.

Escena de pasmo. Vemos el castillo de Cortadura casi levantado y, con la marea baja, una enorme porción de tierra lisa y las olas muy lejos. Los aparejadores y militares se miran entre sí y señalan la enorme extensión de tierra sin fortificar que pueden usar los franceses para pasar.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): De la Cortadura, además, me quedó a mí el resquemor de si de verdad estábamos en buenas manos, ¿sabe usted?

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Porque después de hartarnos de trabajar, se dieron cuenta de que con la marea baja quedaba un montón de terreno a la derecha, según se mira pa la Isla y los franchutes podrían pasar por allí como si tal cosa y decirnos hola con el pañuelo mientras seguían de largo para Cádiz.

Otra vez la gente en acción, pero no nos centramos tanto en los tipos humanos como en lo que llevan a Cortadura: rejas, ventanas, marcos de hierro.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Hubo que pedir otra vez la colaboración del pueblo y allí fue todo Cádiz con rejas y hierros para cerrar esa parte.


PÁGINA 15 (DIBUJANTE NÚMERO 1)

Volvemos al presente. Teresita sigue terminando de vestirse y ahora la vemos rizarse el pelo delante del espejo. Hay monedas en la mesita, afeites, una botella medio vacía, etc..

Teresita se está rizando el pelo y la página debe tener esa cosa de concentración femenina: está haciendo una cosa y habla de otra sin problema.


TERESITA: Al final, hubo que contratar a albañiles, porque hay trabajos que no soporta nadie mucho tiempo seguido, y son albañiles de verdad los que terminaron el castillo inservible, qué cosa más curiosa.


TERESITA: Porque el castillo, o sea, la Cortadura, al final no sirvió pa ná, De pronto al alto mando le dio por decir que no, que la defensa había que establecerla en la Isla. En el Puente de Zuazo.


TERESITA: Y allí se fueron todos. Y allí se pegaron los tiros. Y allí iba la gente a ver la guerra como el que va a una verbena o una corrida de toros.

TERESITA: Y de allí se vinieron los diputados que habían empezado a hablar de las Cortes, que es lo que nos ha tenido entretenidos a todos desde entonces.


PÁGINA 16 (DIBUJANTE NÚMERO 5)


Llegamos a la última de las historias. Teresita paseando por la calle, con el abanico, mientras los hombres la miran.

TERESITA (BOCADILLO, SE DIRIGE AL LECTOR): Y es que no hay barrio donde no se hable de lo que ha dicho el Divino Argüelles o lo que opina la Regencia.

El interior de un café de la época. Debería ser EL CAFÉ DE APOLO, que estaba en San Antonio (no hay documentación gráfica). Quizá deberíamos ver en el cristal de la puerta esas letras, en invertido (lo vemos desde dentro). La estampa típica de gente en un café, algunos discutiendo con pasión, otros leyendo periódicos enormes, algunos conspirando. Debería verse una distinción entre los más jóvenes (los liberales) y los mayores (los serviles).


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y en esa cosa tan moderna que ahora se lleva tanto, los cafés, no hay mesa donde no veas a gente leyendo periódicos y discutiendo de política y ensalzando a Fernando VII, que cuando vuelva de Francia nos va a hacer a todos ricos y nos vamos a comer el mundo.


Teresita se compra un pastel en un puesto ambulante y paga generosamente.

Se vuelve al lector mientras come:

TERESITA (BOCADILLO, SE DIRIGE AL LECTOR): No va mal el negocio, no. Pese a la guerra, en Cádiz, hay dinero a espuertas, y comida de todas clases. Y hasta dicen que quienes están pasando fatiguitas son, ironías de la vida, los mismos franceses que nos tienen rodeados y nos disparan todos los días.


PÁGINA 17 (DIBUJANTE NÚMERO 5)


Otra vez, una fila de cañones franceses, disparando desde puerto real.

Las campanas de la Iglesia del Carmen, tocando a alerta. La iglesia debe ser reconocible.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Disparan pa ná, otra vez, porque estamos muy lejos o tienen una mierda de cañones.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Y desde la iglesia del Carmen, en cuanto ven que van a empezar los bombardeos, suena la campana y todo el mundo se quita de en medio.


Primerísimo plano de un rostro gritando la alarma.

Gente corriendo por las calles, huyendo de las bombas. Un niño arrastrado por la madre, mujeres a la carrera, etc.


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Se quita de la zona donde llegan las bombas, o sea, el Ayuntamiento y el barrio de Santa María y poco más, que en otras zonas de la ciudad más lejanas, ni se coscan.


PÁGINA 18 (DIBUJANTE NÚMERO 5)


TERESITA (RECUADRO EN OFF): Pero nos dio canguelo los primeros días, pa qué engañarte.

En cuatro o cinco viñetas, Teresita corriendo por la calle, mientras trata de escapar del bombardeo. Hay otra gente corriendo por delante de ella.

Pierde un zapato.

Se retrasa. Intenta coger el zapato.

Las bombas pasan por alto. Se estampan en los edificios.

Y una bomba cae a sus pies, a menos de dos metros de ella. Es un proyectil negro y redondo como una sandía.

En esta página, el único cartucho de texto debe ir en la primera viñeta, arriba, a la izquierda.


PÁGINA 19 (DIBUJANTE NÚMERO 5)



Primerísimo plano de los ojos espantados de Teresita. Sabe que la bomba va a estallar y que son sus últimos segundos de vida.

La bomba se abre por la mitad, rota por el impacto.

ONOMATOPEYA: CLAAAANK!!!

ONOMATOPEYA (MÁS PEQUEÑA): FSSSSS….

Teresita se agacha y estira la mano.

Coge la espoleta de la bomba, una barra de plomo caliente.

Se levanta y se la lleva al pelo, cogiendo un rizo. Sonríe con ese tono de cachondeo tan típico de Cádiz.

TERESITA (BOCADILLO): ¡Oye, lo bien que va el plomo caliente pa hacerse tirabuzones!

La gente, sobre todo las mujeres, se dedica a coger trozos de plomo de las bombas caídas, que no estallan por la distancia. Sensación de alborozo al comprobar que las bombas no estallan por la distancia.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Menos mal que no estallaban, las bombas esas, de tan lejos que las tiraban. Y es lo que nos ha dado por hacer a muchas con ellas, tirabuzones.

TERESITA (RECUADRO EN OFF): Hasta han sacado una copla.


PÁGINA 20 (DIBUJANTE NÚMERO 1)


Última página. Vuelta al presente. Teresita termina por fin de arreglarse, de maquillarse (vemos que termina de cogerse los tirabuzones del pelo con el trozo de plomo de la bomba).

TERESITA (BOCADILLO): Y, bueno, así es la vida en Cádiz desde que los franceses se creyeron que todo el monte es orégano y que nos íbamos a quedar quietecitos mientras nos mentaban a la madre. Yo no me quejo, conste.


Se pone un chal sobre los hombros.

TERESITA (BOCADILLO): En esto andamos, esperando que la guerra se acabe, y que los franceses se vayan con viento fresco, a ver por dónde nos sale luego esto de La Pepa que están celebrando y lo que haga su majestad, a ver si esta vez se queda o no se queda con la corona.

Se asoma a la puerta de la calle.

TERESITA (BOCADILLO): Ahí viene ya el cortejo que va a leer la sustitución esa que dicen que han escrito to esa gente to este tiempo.


Primer plano de Teresita, que extiende una mano y vemos que un par de gotas de lluvia le caen en la palma.


TERESITA (BOCADILLO): A ver qué dice, que seguro que yo ni lo entiendo ni ná. ¿Pues no parece que se está encapotando el día?

A pesar de la lluvia, Teresita se pierde en la calle que festeja La Pepa.


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De: Mirbos Fecha: 2011-01-16 22:20

Leyendo la última edición de Sandman, Gaiman incluye bastantes guiones de algunos de sus capitulos clave. Dice que su motivo es el mismo que le ayudó a mejorarse: el pudo ver los guiones que Moore hacía y aprendió de ellos no solo una manera de hacerlo (como si fuese una formula magistral) sino que cada autor tenia su manera y el debía desarrola la suya propia. Asi que espera poder ayudar a los siguientes sucesores mostrandolos.

Asi que, sea o no esa su intencion, RM, el hecho que comparta sus guiones con nosotros me parece un acto muy valorable.


Por otro lado, despues de tanta charla (y peloteo), decir que este no fue uno de mis favoritos, por la complicacion de varios autores que como has dicho, algunos no entendieron bien de que iba la funcion (sin echar culpas a nadie, me parece que los aciertos y los fallos los debe asumir el equipo entero ante el lector, que no sabe que percances pudieron pasar) me parece sin embargo un album con una intencion narrativa bastante intersante, y como creo que ya he dicho con Chano y Sebastián, lo que mas me remueve es ver como vas a entrecruzar las vidas de todos los personajes del inicio.



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