Lo mismo que cada cual baja las escaleras como quiere, se toca allí en la parte de los bajos como más cosquillitas le hace. Cada uno es como es, así que aquella revelación adolescente, cuando mi amigo M. nos preguntó si cuando estábamos en pleno acto de amor propio no necesitábamos, ejem, introducirnos allá en la retaguardia algo, un lápiz, por ejemplo, nos dejó bastante fuera de juego con quince años pero a estas alturas, visto lo visto, no creo que escandalice a nadie.
Mi amigo MP, por algún raro capricho del destino, por el contacto con la superficie de metal, o por carencia de papel higiénico (o de calcetines, según las pelis yanquis más recientes), había dado en introducir allí lo que los Na`vi tienen dos veces en una cafetera, un termo más bien, que en casa no se utilizaba nunca. No, no me miren, yo tampoco le veo el morbo, pero así es mi amigo MP.
O sea, aprovechaba que estaba solo en casa, y zas, a tirar de imaginación y a tirarse a la cafetera. Gozas vida, mmm, eso. Luego, tras esos momentos inevitables de melancolía post auto-coito, limpiaba bien limpiada la cafetera y allí no había pasado nada. Total, no se usaba nunca.
Sí, ya sé lo que se estarán pensando ustedes. Casi. No lo pillaron nunca, pero con su desparpajo inocente MP cuenta cómo un día estuvo a puntito. Acababa de llegar al momento de gustirrinín cuando se abrió la puerta, y su apurada madre entró corriendo. A mi amigo MP apenas le dio tiempo de volver a colocar la cafetera en su sitio. Sin limpiarla.
Y cuál no sería su sorpresa cuando la madre, toda apurada, abre el mueblecito, saca la cafetera y se la lleva.
--Se ha muerto Charito --dijo--. Me voy al velatorio.
Charito, habrán deducido ustedes bien, era una vecina. Y un velatorio es una cosa muy seria donde se suspira, se cuentan chistes y se toma café. Exactamente, café con leche.
--Pobre Charito --decía la madre de mi amigo MP unos días más tarde--. Qué pena. Tan joven. Y qué raro sabía el café. Para mí que esta cafetera está estropeada. Habrá que tirarla. Total, si no se usa nunca...
Y mi amigo MP comprendió que iba a tenerse que buscar otra compañera de juergas. Había visto en algún sitio una muñeca hinchable....
(To be continued)
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