|
No han de sellar sus actos con un broche
de gloria quienes llevan a la ruina
a un pueblo aborregado que no atina,
a distinguir a un líder de un fantoche.
Y en camino de nuevo hacia la noche,
con la aquiescencia de esa masa ovina;
han hecho de la estafa una doctrina
y del honrado mérito un reproche.
Y sin otro final que el matadero
el populacho, en pos de un majadero,
aplaude con pasión a quien lo engaña.
No esperes paz, justicia, ni aun trabajo,
de un pueblo que ha caído ya tan bajo,
que se avergüenza de llamarse España.
|