Hace más de un cuarto de siglo ya, el cómic americano estuvo a punto de volverse, por fin, un cómic adulto. Habían aflorado las editoriales "independientes" que ofrecían, al menos, una alternativa al sempiterno y explotado campo de los superhéroes, y para no perder comba y aprovechando que en su escudería militaban los mejores artistas y escritores del momento, Marvel Comics, de la mano doble de Jim Shooter y de Archie Goodwin, presentaría la revista Epic Illustrated, la respuesta americana a los desvaríos humanoides de Métal Hurlant, que en Estados Unidos se publicaba bajo el nombre de Heavy Metal.

Epic fue capaz de ir un pasito más allá que su modelo a imitar, y donde la otra revista publicaba historias estúpidas con bellos dibujos y poco más (el síndrome del tebeo francés de la época mal adaptado al tebeo americano underground aupado al mainstream), aquí se intentó (y consiguió en abundantes ocasiones) crear unos cómics de bella factura visual con un buen guión que arropara los experimentos gráficos. Unos lo consiguieron más y otros menos, naturalmente. Pero si hay una serie que pueda considerarse que cumplió con creces las expectativas levantadas, esa fue Metamorphosis Odyssey, la novela-río de ciencia-ficción de Jim Starlin.

Starlin estaba en su punto culminante como autor, después de haber desarrollado para la continuidad marveliana historias de Captain Marvel, Warlock o Shang Chi, Master of Kung Fu, donde había sido capaz de tratar con una seriedad inaudita temas tabú, en especial sus ácidas reflexiones sobre la muerte. El indudable atractivo añadido de retener los derechos de autoría de una serie nueva hizo que en esta Metamorphosis Odyssey el dibujante/guionista pudiera desarrollar la historia a su gusto y manera, explorando sus personales filias y fobias y creando un auténtico universo que nada tenía que ver con los superhéroes al uso y sí con la space opera, el misticismo y las leyendas artúricas, a cuyos personajes de Merlín y Arturo remite el dúo protagonista de esta larga novela gráfica pintada sobre lienzo (aunque los primeros episodios fueran en blanco y negro) donde asistimos a la amenaza galáctica que suponen los zygoteans, especie extraterrestre dedicada a exterminar y destruir sin escrúpulos a cuanto planeta y raza se le pone por delante, y a los intentos del mago Aknaton, de resonancias egipcias y físico algo ridículo, por poner coto a la expansión de la barbarie. La serie muestra la peculiar odisea de Aknaton en su búsqueda de tres individuos (Juliet, una adolescente americana; Whis´par, una mujer-mariposa y Za, un ser simiesco que ha abandonado el canibalismo de su especie porque ha aflorado en él la inteligencia) quienes habrán de soplar el Cuerno del Infinito. Haciendo algún guiño al western, Aknaton contratará también los servicios de Vanth Dreadstar, aventurero y líder de la resistencia contra los zygoteans, el único capaz de manejar una espada de poder que en milenios anteriores Aknaton ha dejado preparada, y personaje que se erigiría en protagonista y/o reclamo comercial cuando la novela diera paso a nuevas extrapolaciones.

Las peripecias de los personajes, donde el autor es capaz de contrastar muy bien las distintas psicologías, los temores y hasta los enfrentamientos en su forma de abordar el problema de la supervivencia de la galaxia, llegarán a su punto culminante cuando, una vez soplado el Cuerno del Infinito y trascendidos los tres elegidos a la categoría de dioses, descubramos el verdadero precio de la misión de Aknaton y Dreadstar: la destrucción de la Vía Láctea y la creación de un nuevo universo antes de que los zygoteans puedan conquistarlo todo. Consciente de su pecado, no es extraño que en su enloquecido plan (¿de justicia o de venganza?) Aknaton haya previsto también que Dreadstar acabe con su vida en un arrebato de espanto ante el xenocidio que ambos acaban de cometer, movimientos ambos impensables en los tebeos mensuales dedicados a un público atontolinado y/o adolescente.

Metamorphosis Odyssey se amplió más tarde en otras dos novelas gráficas, The Prize y Dreadstar, y acabó por convertirse en una de las series estelares de la línea Epic Comics, centrada en Dreadstar y otros nuevos compañeros, donde su autor siguió explorando sin limitaciones censoras su peculiar visión de la religión, la revolución, la muerte, el sacrificio y el heroismo.

Cuando los experimentos salen bien, lo más lógico es que se dicten leyes. Lástima que no cundiera el ejemplo de otras odiseas metamórficas.

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Comentarios

1
De: Santi Selvi Fecha: 2009-07-20 13:47

Me encantó la serie de Metamorphosis Odyssey, y su posterior continuación en la serie Dreadstar.
Me ha gustado tu post, que me recuerdes esa obra que quizá relea pronto.
Saludos.



2
De: Eduardo L. Fecha: 2009-07-20 14:09

A ver si algun día hacen una reedicion como Dios manda. Hace unos años salió un TP en blanco y negro con la reproducción más espantosa que os podáis imaginar. Una obra así se merece una reedicion en condiciones.



3
De: RM Fecha: 2009-07-20 14:48

Se habían perdido los originales, y tuvieron que tirar de reproducciones.... ¡y en blanco y negro! Fue un caos.



4
De: Balthus Dire Fecha: 2009-07-20 15:23

Estaría bien que fuese posible, la edición de "la odisea de la metamorfosis" en castellano, algún año de estos. Ya que salvo, los capitulos publicados en los tres números que aparecieron de la revista "Epic", nada de nada. Lo mismo va para los "Dreadstar-First comics".
Son de los cómics USA, inéditos por aqui, que más ganitas tengo.



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