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Mi primer contacto con Tanguy fue en "Gran Pulgarcito" y con "Cota Cero", uno de los guiones más sólidos del gran Charlier (y mira que los tiene magníficos en su prolífica cuenta particular) y, siempre según mi falible criterio, el mejor trabajo de Uderzo para esta serie. Tal vez suene a herejía, pero a mí me gusta más monsieur Albert cuando ilustra a los componentes de la "Escuadrilla de las cigüeñas" que cuando retrata las andanzas de los galos (lo cual, por supuesto, no quiere decir que Astérix me disguste, sino que yo prefiero a los pilotos del Mirage III). Tras "Gran Pulgarcito", les perdí la pista, porque los personajes de esta “gran” revista se desperdigaron entre las otras que a la sazón editaba Bruguera: unos fueron a parar al “DDT”, otros al “Din Dan” y algunos recalaron en el bisoño “Mortadelo”, que fue el que yo seguí porque allá teníamos otra vez al teniente Blueberry, mi favorito (ni siquiera el bicolor pudo restarle grandeza a los geniales dibujos de Giraud, y eso que Blueberry gana mucho cuando se nos aparece en todo el esplendor original en el que fue concebido; publicar la saga del tesoro de los confederados de la forma en que lo hicieron, debía estar prohibido... y hasta sancionado). Naturalmente, yo hubiera comprado las revistas hermanas de Bruguera (y las de Valenciana, y las de Rollán, y las de...) pero el bolsillo no daba más de sí y sólo de tarde en tarde, cuando intercambiaba mis cuadernillos con algún otro entusiasta de los tebeos, podía asomarme de forma intermitente a las andanzas de Tanguy, de Barbarroja y compañía (lo malo es que yo siempre devolvía los ejemplares prestados tal y como me los entregaban y, por contra, los míos volvían de sus paseos por manos ajenas bastante deslucidos, como si sus carnes de papel hubieran sufrido alguno de los asaltos descritos magistralmente en sus páginas interiores, por lo que llegó un momento en que renuncié a los intercambios. Y, claro, tardé muchos años en saber lo que les ocurría a Tanguy y Laverdure en el emirato de Sarrakat o cómo se las ingeniaba Eric para huir de las galeras. En fin, volvemos a lo de siempre: se echa en falta la publicación, ya sea en sus tomos originales (pero a un precio asequible) o en libros recopilatorios. Yo voto por esta última opción: sería más fácil reunir toda la saga en el menor tiempo posible y la alternativa más económica tanto para editores como para aficionados.
Posdata: ¿soy yo el único que admira a "Gir" de forma incondicional y, en cambio, no soporta a "Moebius"? ¿He de visitar al psicoanalista?
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