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Estoy comiendome las uñas, a ver que se cuenta en los comentarios sobre Buck Rogers, pero como nadie dice nada y no tengo nada que añadir personalmente, no he podido resistirme a hacer un poco de pelotilleo. Cito lo siguiente del blog de Juan Carlos Planells:
"Cuando se escoge narrar en primera persona debe tenerse muy claro lo que se va a hacer. Veamos dos ejemplos muy distintos que a mí me parecen geniales, perfectos, modélicos. O mejor, tres: Marcel Proust y su En busca del tiempo perdido, con su narrador cronista que se relega casi en un tercer término. Rafael Marín y su La leyenda del navegante, con su narradora que se mantiene en un ejemplar segundo término. Y Barbara Vine/Ruth Rendell en su Inocencia singular, con su narradora que ni siquiera aparece práticamente en la historia. Claro que para narrar estas tres novelas se necesita un talento fuera de lo común, una visión de lo que se quiere decir y del porqué de esa manera precisamente, y tal suerte de inspiración no suele darse con frecuencia (7)."
Y luego posteriormente añade en la nota:
".- Como habrá algún graciosillo que se pensará que el que cite a Rafael Marín en compañía de Proust o Rendell es por cobeo descarado, le invito a que lea su novela, la estudie y decida si soy un "pelota" o no."
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