Queda inaugurado el carnaval 2008. Pueden ustedes, los más jartibles, ir comentando lo que quieran.

¡Vamo a escucha!

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Comentarios

1
De: RM Fecha: 2008-01-14 06:44

Poquita cosa el cartel, ¿no?
Y en todo caso, adelantado cuatro años a su tiempo.



2
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-01-14 08:05

Rafa, coñis, no te metas con Richi jajaja.



3
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 08:31

¡Post Carnavalero! ¡Por fin! ¡Yuhuuuuuu!

((Alfred, Alfred. ¿dónde está Alfred?))



4
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 08:37

Joé, no me había dado cuenta de que Quiñones cantaba el primero, y con Las Ajogaillas. A ver, algún alma caritativa que no viva en el exilio y se haya tragado la sesión, por favro, que yo estoy en el curro y no puedo bajármela de Internet hasta esta tarde :))



5
De: ams Fecha: 2008-01-14 08:49

Estuve ayer escuchando muy poquito y la de Quiñones ni idea. Ya sabeis que a mi la comparsa ufff. Escuché algo de los que iban de tinerfeños que eran normalitos con mucha isa canaria y eso, nada del otro mundo.
A ver cómo se da hoy la cosa con el código Daviñi y la de García Cossio. Las dos en la segunda parte. Y yo levantándome a las seis y media. Si es que esto no es viví :)



6
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 08:57

El cartel decían por ahí que estaba copiado de un dibujo de secundaria premiado.

De ayer escuché hasta el descanso y destaco 3.

La Escuela del Carnaval. Una comparsita de jóvenes a lo Tino Tovar (de hecho el mismo tema lo hizo Tino con los Aprendices), bien afinaita y tal. Pasará de ronda pero no creo que para final.

Luego los de la Carpa que estuvo bien, pero me gusta más la presentación y el popurrit que el repertorio de en medio (tanto en letra como en afinidad).

Y la comparsa de Quiñones me dejó un poco en fuera de juego. Que me partiera de risa con el segundo cuplet, unido a que suena diferente y tal... no sé. Parecía bueno pero necesito escucharlo otra vez porque yo de Quiñones esperaba otra cosa... mejor o peor pero otra cosa. Como el año pasado lo de Araka la Kana con Juan Carlos... esperaba A y me dieron B. Luego el B estaba mejor que el A, pero de primeras me dejó descolocao.



7
De: Jeremias Fecha: 2008-01-14 11:33

No es por desmerecer el trabajo del dibujante pero, efectivamente, el parecido con ese dibujo de primaria es evidente.

La prueba
http://media.grupojoly.com/cache//0000016095_335x335_jpg000.jpg



8
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 12:25

Escuchada (más o menos) la sesión de ayer vía Internet, diré que estoy de acuerdo con WWFan: la comparsa de Quiñones (Crom sabe que nunca ha sido santo de mi devoción) es rara de cojones, o, por lo menos, no suena como en años anteriores. Esperemos a Semifinales para opinar. Los que eran el año pasado "Las Ajogaillas" siguen sin gustarme, quizá porque este tipo de chirigota/comparsa/Chentimiento-de-mi-tierra no entra dentro de lo que yo contemplo como señas de identidad de esta modalidad. Del resto prefiero ni opinar por no sentir susceptibilidades :))

Esperemos que las actuaciones de esta noche dejen mejor sabor de boca.



9
De: RM Fecha: 2008-01-14 13:50

wwf, mi crítica al cartel no va hacia el tema, sino a su resolución, demasiado poco cartelera, y a que, puestos a celebrar cosas en el 2012, más valdría haber dejado el monumento a la Constitución como leit motiv para entonces.

No creo que se pueda hablar de copia en la temática: simplemente, las bases que exige el ayuntamiento para el cartel, que si ponga tal cosa, que si ponga tal otra, que si de interés turístico internacional por aquí, que si lo otro por allá, da muy poco margen de maniobra. PORQUE ELLOS QUIEREN QUE EL CARTEL MUESTRE SIEMPRE UN MONUMENTO DE LA CIUDAD.. y en la ciudad hay pocos monumentos (en piedra, a dos piernas hay muchos). O sea, la temática queda constreñida siempre por tener que incluir las Puertas, el Falla, el edificio de Correos o la Torre Tavira.

Fíjate que el celebrado cartel del año pasado, con la diosa Gades, era idéntico, pero en más feo, al que Angel Saquero hizo para la Hispacón... ¡de 1995!

Y Antonio Romero presentó a aquel concurso de la Hispacón un cartel (que luego fue la portada del combozine) donde la figura que aquí es piconera en el cartel de este año era una mezcla de la estatua real y la robot de Metrópolis.



10
De: RM Fecha: 2008-01-14 13:50

Yo siempre he dicho, por otra parte, que al carnaval de Cádiz no lo define ningún cartel: tiene que ser una foto de la calle y sus disfraces.



11
De: WWfan Fecha: 2008-01-14 14:02

En CarnavaldeCadiz.com vuelven a currárselo y están todas las actuaciones en Real Player.

Por cierto, en Onda Cádiz Radio está Paco Rosado, así que toca bajar el volumen a la tele...



12
De: WWfan Fecha: 2008-01-14 14:46

Vuelvo a escuchar a Quiñones...
Básicamente hay una cosa que no cambia.

El Noly es el número 1 haciendo música de pasodoble.
Quiñones escribe muy bien.
Y de voces el maravilloso.

Me sigue sonando raro, pero mientras tenga uno de los mejores pasodobles, si no el mejor...



13
De: RPB Fecha: 2008-01-14 17:11

Este mes tengo que hablarles a mis alumnos del Carnaval en España (sobre todo del de Cádiz). ?Podré contar con la ayuda de voacés en caso necesario?



14
De: RM Fecha: 2008-01-14 19:59

Escuchada la sesión de ayer gracias a http://www.carnavaldecadiz.com/.

Muy poquito salvable, ¿no?



15
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 20:11

No, si ya sabía yo que este año el comienzo del concurso le iba a pillar desprevenido a más de uno y a más de dos, que está siendo todo así como muy de sopetón, esta vez, por aquello de lo apretado de las fechas, con la leche que mamó la dichosa Cuaresma y quienes todavía insisten en respetarla, a día de hoy, cuando ya no la respeta, en la práctica, y nunca mejor dicho, ni Cristo. Normalmente me gusta ponerme un tanto solemne para inaugurar, por estos lares, y por la autoridad que yo mismo me confiero, cada nuevo concurso, que al fin y al cabo no es algo que pase todos los días, aunque sí todos los años, pero dadas las circunstancias mejor será, supongo, dejarse de formalidades y pasar directamente a lo que interesa, que son las agrupaciones, o lo que es lo mismo, la crónica de su paso, cada día, por las tablas del Gran Teatro Falla. Baste con decir, pues, que un año más, y a su peculiar estilo, Cádiz le cantará al mundo las cuarenta, y más que las cuarenta las cuatrocientas, que de ese número no creo que bajen las nuevas coplas que a partir de ahora podrán escucharse por la ciudad, y que desde anoche mismo cada grupo disfrutará, como cada año en el templo de los ladrillos coloraos, de sus veinte minutos de gloria… o de infierno, según se porten ellos y, en consecuencia, el respetable. Que Dios reparta suerte, y nos coja confesaos. Y dicho todo esto, procedo a comentar, más detalladamente, la primera sesión del concurso, que se abrió, por cierto, con un merecidísimo acto de homenaje a los dos coros de la Bahía que se presentaron al primer concurso provincial de agrupaciones, celebrado allá por 1958, hace ahora 50 años, “Los pajes de la capa blanca”, de San Fernando, con autoría de José Ramos Borrero “Requeté”, y “Los marinos del siglo XVIII”, de Puerto Real, con autoría de Pedro Hidalgo, y por extensión a todos los coros, buenos, malos y regulares, que desde entonces nos han llegado desde las localidades vecinas, y que tanto han contribuido, qué duda cabe, a que se mantuviera viva la llama del tango (recordemos, sin ir más lejos, que durante varios años, y en plena crisis de la modalidad, allá por los comienzos de la década de los 60’, el de Puerto Real fue el único coro que trajo a nuestras calles los sones del tango, desde el otro lado del puente, antes, incluso, de que existiera tal puente, y mucho menos el segundo, claro, que todavía está por ver que llegue a existir, realmente, algún día).

Precisamente con el coro mixto de la isla dio inicio la sesión, tras el citado acto, y debo decir que en este singular homenaje al mundo del papel que este año nos traen los coristas (y las coristas, para los amantes de la corrección política) cañaíllas, bajo el titulo de “Papelandia”, el único que parece habérselo currado de verdad ha sido Antonio Miranda, veterano letrista gaditano que ya se unió a ellos el pasado carnaval, desde el mismo instante en que es ese apartado, el de la letra, lo mejor del coro, sin duda alguna, junto con el tipo, también cosa de Miranda, por lo que contaban los propios componentes del coro a los micrófonos de Canal Sur tras la actuación. Y es que me ha parecido bastante bonita, la verdad, la idea de reflejar, a través del papel, en sus diversos usos, los distintos estamentos de la sociedad (el papel de los billetes, y de las páginas económicas color salmón de los diarios, para los hombres de negocios, el de estraza para los almaceneros, el de periódico para los periodistas, el de las partituras para los componentes de la orquesta, etc…), haciendo alusión a todos ellos durante el elaborado popurrí, y jugando en algún que otro momento, a su vez, con el otro sentido de la palabra “papel”, en referencia al rol que a cada cual le toca desempeñar en esta vida. Muy ajustado al tipo, asimismo, el estribillo, en el que no podía faltar, claro, hablando de papeles y de Carnaval, la mención a los papelillos y las serpentinas. Menos relacionada con el tipo se mostró ya la presentación, en la que salieron por peteneras para contarnos qué es lo que se siente cuando se canta en el Falla, razón por la cual posiblemente fuera la pieza más floja de todo el repertorio, que fue, sin lugar a dudas, de menos a más. En los dos tangos, el primero dedicado a la llegada, una vez más, del Carnaval a Cádiz, con todo lo que ello implica, y el segundo a la figura de Fermín Salvoechea, también demostró el señor Miranda su buen hacer, si bien no termino de comprender muy bien con motivo de qué se cantó este último, si es que se cantó con motivo de algo, y no simplemente porque al hombre se le antojó escribirle un tanguito al mítico alcalde de la ciudad, sin más. En el apartado musical (especialmente por lo referido a los tangos, algo lacios, y faltos de fuerza, para mi gusto), y en el de la afinación, por último, se sigue echando en falta, y de qué manera, a quien fuera alma máter del coro durante tantos años, el señor Paco Mora, por más que sus últimas intervenciones tampoco fueran particularmente brillantes. Una actuación más que digna, en cualquier caso, la de este coro, que sigue, no obstante, sin ser lo que era, y que lo tendrá difícil, sospecho, para pasar a las siguientes fases, sobre todo teniendo en cuenta que este año, y como ya sabrán ustedes, imagino, son dos los cortes que se producirán antes de dar el paso a la gran final del día 1 de febrero.

Tras la marcha del coro fue la modalidad de comparsas la que irrumpió sobre el escenario, y lo hizo con el estreno en la categoría de adultos de la agrupación que el pasado año ganara, en dicha modalidad, el primer premio del concurso junior (sigh; menos mal que este año por fin han eliminado el americanismo este tan malaje, para designar a las categorías inferiores, y las han vuelto a denominar infantiles y juveniles, como toda la vida de Dios), la que ya es conocida, por su autor, Jonathan Pérez Ginel, como la comparsa del Jona (lo sé, lo sé, ya ni en los nombres de los autores esto es lo que era, qué le vamos a hacer). Un estreno en adultos bastante brillante, a mi juicio, pues los chavales dejaron un gratísimo sabor de boca tras su actuación. “La escuela de Carnaval”, fue el nombre bajo el que se presentaron, en alusión, claro está, a ese proyecto que se puso en marcha hace un par de años, desde los colegios, para introducir a la chavalería gaditana en los entresijos de la fiesta, y bajo el que venían representando, evidentemente, a un grupo de alumnos de tal asignatura, o actividad extraescolar, o como quieran ustedes llamarla. Lo que no entiendo es que tuvieran que vestirse como el típico empollón de la clase, aunque supongo que así intentaban encarnar a un alumno lo más aplicado posible, si bien luego, en el estribillo, terminaban poniendo un poco en solfa toda la idea de la citada escuela de Carnaval, al afirmar, poco más o menos, aunque de forma más poética, naturalmente, que ni puñetera falta que hace. Dejando eso a un lado, el susodicho Jona demostró manejarse bien con la pluma, a lo largo de un repertorio muy bien escrito, en general, del que yo particularmente destacaría el primero de los pasodobles, bastante agradables, también, en lo musical, en el que estos jóvenes comparsistas le rindieron un sentido homenaje a todos esos viejos carnavaleros que en su día tuvieron que sufrir el desprecio de las clases bienpensantes, pero que hoy, en cambio, ven como sus nietos triunfan, allá por donde van, gracias a la fiesta que ellos tanto, y con tantas dificultades, defendieron, décadas atrás. El segundo, sobre el penoso asunto de los accidentes laborales, aunque bien escrito, también, me pareció ya más del montón. Por lo demás, quizá quepa reprocharle a la comparsa, también, una cierta falta de personalidad, pues se adscribió de forma muy clara a la línea marcada por el Tino Tovar de “La botica”, primero, y por la comparsa de Barbate, en sus últimos años, después, agrupación esta ultima a la que recordaron especialmente durante la presentación, bastante alegre, fresca, y desenfadada (muy en la línea, para que me entiendan ustedes, de “La clase obrera” o “Los risoterapeutas”), así como durante el popurrí, estructurado, al igual que el de “Los licenciados”, hace unos años, a través de las distintas asignaturas impartidas en esta escuela de Carnaval, y que fueron repasando una a una. Puestos a adscribirse a alguna línea existente, no obstante, tampoco es mala elección, no señor. A destacar, en último lugar, dentro del citado popurrí, el tirón de orejas que estos chavales se permitieron darle a sus mayores, criticando, con toda la razón del mundo, la forma en que algunos venden, en el peor sentido de la palabra, nuestra fiesta, arruinándola, y haciendo que se pierda su esencia, en última instancia, por mor de la dichosa comercialización de los repertorios. Solo espero que el día de mañana, cuando estén en lo más alto, como seguro que estarán, dentro de poco, si siguen trabajando como hasta ahora, recuerden lo que cantaron anoche y no cometan el mismo error. Este año, de momento, no me extrañaría que volviéramos a verlos en fases posteriores del concurso.

Lástima que después de la intervención de estos dos grupos, que tuvieron, con todas sus pegas, una participación bastante agradable, en líneas generales (más en el caso de la comparsa que en el del coro, pero bueno), entráramos de lleno, por fin, en la triste realidad de las preliminares, pues con la siguiente agrupación, la chirigota de Sevilla “Los chocantes”, comenzó la acostumbrada sucesión de grupos malos, o lo que es peor, pues entonces ni siquiera dan para unas risas, mediocres. Una sucesión que este año promete convertirse en un auténtico calvario, dado lo maratoniano de las sesiones; doce agrupaciones, ni una más, ni una menos, serán las que desfilarán cada día por las tablas del Gran Teatro Falla, durante esta primera fase preliminar (salvo en una ocasión, en la que serán hasta trece los grupos que cantarán), o sea, las mismas que intervendrán, en el mejor de los casos (está por ver que pasen tres cuartetos, en fin) durante la final del próximo día 1 de febrero, ya que este año tan magno evento contará, como también supongo que sabrán, con tan solo tres agrupaciones, como máximo, por cada modalidad. Pues bien, dicho calvario empezó anoche, como les decía, con la actuación de estos chirigoteros de la capital hispalense que venían representando a los muñecos estos que se utilizan para probar la seguridad de los coches, estampándolos dentro del vehículo de turno contra el correspondiente muro de hormigón, un tipo que en manos más hábiles podría haber dado bastante juego, quizá, pero al que estos sevillanos apenas supieron sacarle partido, a lo largo de un repertorio, además, de esos que parecen prefabricados (repertorios IKEA, que los llamábamos anoche en el irc; te los venden por piezas y tú los montas en casa), con su música de pasodoble estándar, que no suena mal, pero que uno cree haber escuchado ya muchas veces, su letra de presentación ajustada al tipo, pero sin demasiado talento, y con unos símiles y unas comparaciones tela de forzadas, sus payasadas entre copla y copla, con música enlatada incluida (“precaución, amigo conductor” fue lo que hicieron sonar ellos), otra modita que promete pegar fuerte, por desgracia, este año, en un absurdo y desesperado intento por arañar puntos en algo, como el pasacalles, que no puntúa, sus golpes esforzados, pero sin demasiada gracia, y su cuarteta acomparsada de despedida. Chirigota (y con esto inauguramos la máquina de los cigarrillos) de las de su tabaco gracias, en fin. Eso sí, han mejorado bastante con respecto al año pasado, pero me temo que eso no era muy difícil, tampoco.

Con la comparsa que actuó a continuación, “Las afortunadas”, procedente de Úbeda, siguió haciéndose cuesta arriba la sesión, pues entre la voz tan desagradable del contralto que traían, y lo lejos que nos pillaba el tema elegido por estos comparsistas jienenses para su agrupación de este año, un sentido homenaje a las Islas Canarias (?) con trajes regionales e isas incluidos, la verdad es que la actuación se hizo algo tediosa de seguir. Por destacar algo positivo de la agrupación, que además abusó demasiado de los solos, sin que los responsables de los mismos fueran ningunos hachas del cante, yo me quedaría con el letrista, que más o menos se ve que sabe lo que se hace, aunque los temas en los que decida volcar su talento no encajen demasiado dentro de nuestro concurso. Pero bueno, supongo que es normal, cuando vienen de la gran puñeta. Yo lo siento mucho por quien me lea desde fuera de nuestras fronteras, pero cada año me cansa más que todas estas agrupaciones de la quinta chimbamba vengan a concursar a Cádiz solo por darse ellos el gusto, sin que les importe aburrir al personal (porque sí, a mí particularmente me aburre escuchar en un repertorio carnavalesco alabanzas a Úbeda o a las Islas Canarias, qué quieren que les diga; eso entusiasmará allí, pero aquí no interesa), y sin que tengan ni tan siquiera la decencia de nombrar a Cádiz, con todas sus letras, ni una sola vez, dando rodeos y utilizando expresiones ambiguas tales como “esta tierra” o “tu ciudad” para luego poder cantar ese mismo repertorio en sus lugares de origen, algo que, sinceramente, me parece una absoluta falta de respeto. Así que estas agrupaciones si quieren venir que vengan, pero que después no se quejen si no se les hace ni puñetero caso, que aquí no pintan nada, desde mi punto de vista, y no hacen más que estorbar y entorpecer la marcha del concurso.

Menos mal que tras la comparsa salió a escena otra de las agrupaciones destacadas, a priori, de la noche, la chirigota que el año pasado tan gratamente sorprendiera bajo el título de “Las ajogaillas (más gaditanas imposible)”, aquellas sirenas tan chirigoteras, y que este año se presenta como “Los de la carpa”. Lo tenían complicado, estos jóvenes chirigoteros, por aquello de no contar ya, como el año pasado, con el factor sorpresa, siendo una más de las agrupaciones esperadas de este año, y lo cierto es que no han sabido estar, creo yo, a la altura de las expectativas, dando un pequeño bajón con respecto al año pasado, a mi juicio. No es que sea una mala chirigota, pues en general la actuación estuvo bastante simpaticona, y tuvieron sus buenos golpes, pero desde mi punto de vista han cometido una serie de errores que seguramente pagarán caros, de cara a la competición. En primer lugar estaría la elección del tipo, que viene a representar el mundo circense, jugando al despiste hasta el último momento con el doble sentido del título, que hacía esperar un retrato más o menos mordaz, más o menos irónico, más o menos cargado de guasa de lo que son las noches en la carpa, pero la de aquí, la de Cádiz, durante la semana de Carnaval. Y el problema está, primero, en que este segundo tipo habría resultado muchísimo más original, y habría dado muchísimo más juego, creo yo, por lo que no pude evitar una cierta decepción cuando vi de qué iban, finalmente, y en que me parece una torpeza, además, presentarse con un tipo relacionado con el circo cuando el año pasado mismo una de las callejeras más buscadas cada año, la de los antiguos componentes de la chirigota del Gómez, ya se encargó de sacarle la debida punta con “El gran circo guatifó”. Ya en un terreno más personal, y dejando a un lado los altibajos del repertorio, en el que se alternan golpes realmente buenos con otros de puro relleno, insertados para cubrir el expediente de los tres minutos de la presentación, y los ocho del popurrí, tampoco me gustó que al comienzo de su actuación echaran mano de la parodia, recordando en clave de humor la entradilla de la comparsa de hace algunos años “El circo”, de Joaquín Quiñones, ni que mostraran, para arrancar las risas del respetable, la imagen de un tipo la jartá de feo, al anunciar, en un juego de palabras, la llegada de “el bizco”, en lugar de “el circo”; dos recursos que no son de mi agrado, por cuanto encuentro lo primero demasiado facilón, y lo segundo inapropiado y poco carnavalesco, por así decirlo, pues creo yo que en el Falla la risa hay que buscarla a través de la palabra, fundamentalmente, y no a través de gags visuales como este, aunque hayan proliferado tanto, de un tiempo a esta parte. Pero bueno, aunque la chirigota no alcanza el nivel del año anterior, en el que nos ofrecieron un repertorio verdaderamente redondo, y no sé si incluso merecedor de la final, lo cierto es que los veremos pasar más veces por el escenario, a buen seguro, y que en todas esas ocasiones dejarán un agradable sabor de boca, claro que sí.

La comparsa de Quiñones (y del Noly, que hace la música de los pasodobles y los cuplés, y de Julio Pardo, que este año les ha echado un cable con la música del popurrí, pero ya me entienden ustedes) fue la encargada de tomar el relevo, a continuación, dentro del gran coliseo gaditano, en la que era, sin duda alguna, una de las actuaciones más esperadas de la noche. No defraudaron, estos veteranos comparsistas de la capital, que este año se presentan como “El mercado de las maravillas”, pues tuvieron, como era de esperar, una intervención bastante lucida, si bien, un año más, no termina de parecerme redonda, la comparsa, ni mucho menos. Sí que me gustó bastante más que el año pasado, claro, pero es que el año pasado apenas me gustó nada de ellos, así que no lo tenían demasiado difícil para complacerme, esta vez. Pero vayamos por partes. En el aspecto positivo cabría destacar la idea del tipo, bastante bonita, con ese mercadillo, inspirado en el del El Pópulo (de tan antiguo barrio parece ser, al fin y al cabo, la plazuela que representan en su elaborado forillo), pero en el que no se venden objetos de artesanía, como es el caso en la realidad, sino las maravillas de Cádiz, dentro de un hermoso sueño de fantasía, y más que vender se exponen, pues como bien aclaran ellos, no son cosas que posea nadie, ni que estén en venta, por lo tanto (con lo cual son estos unos mercaderes un poco manguis, como verán, pero corramos un tupido velo sobre ese pequeño detalle en aras de la poesía carnavalesca), que le ofrece al señor Quiñones la oportunidad de lucirse a base de bien, durante la presentación y el popurrí, muy logrados ambos, con múltiples piropos hacia la ciudad de Cádiz, en general, y con alguna que otra alusión al citado barrio de El Pópulo, en particular (un rincón no demasiado cantado, en las coplas del Carnaval, con lo que se agradece la novedad), destacando, aunque sea un detalle que solo vayamos a captar cuatro gatos, el arranque de esta última pieza, en la que Quiñones parafrasea al gran Fletilla, utilizando las hermosas palabras con las que este abrió su pregón para su barrio de El Mentidero (que también es el de Quiñones, no lo olvidemos), del año 1986, y que en cierto modo le sirvió como ensayo para el pregón del Carnaval que el mítico chirigotero diera al año siguiente, y en las que viene a basarse, en gran medida, todo el tipo de la comparsa: “¿Qué voy a pregonar si ná puedo vender?”. En el aspecto negativo, y una vez reconocida la incuestionable calidad del repertorio, a nivel de presentación y popurrí, debo decir que los pasodobles, musicalmente, y a falta de escucharlos más veces, me parecieron más bien flojos, y algo planos, vaya, pero sobre todo faltos de fuerza y gancho; para entendernos, dejan un poco igual, vamos. Al contrario que el amigo WWFan, creo que el Noly comienza a dar claras muestras de agotamiento, en esto de la composición musical, sinceramente, aunque ya digo que lo mismo, cuando lo vaya escuchando más veces, me va gustando más. Y tres cuartos de lo mismo podría decir del grupo, renovado con respecto al de los últimos años a causa de diversas bajas, y los consiguientes fichajes; puede que sea la falta de costumbre, y que más adelante, cuando me vaya familiarizando con las nuevas voces, cambie de opinión, pero de momento, y de entrada, me parece que el conjunto ha perdido con los cambios, sin que suene mal, tampoco, pero la ausencia del Lali en la cuerda de segundas se nota, y mucho, al igual que la pérdida de protagonismo del gran Caracol. Los pasodobles, en cuanto a la letra, no estuvieron mal, pero tampoco fueron, a mi entender, nada del otro jueves. Si hubiera que destacar alguno, quizá me quedaría con el segundo, que parece representar la vuelta de Quiñones a sus temas trágicos de siempre, aunque justo es reconocer que tocó el asunto del barco perdido en Barbate con bastante elegancia, mientras que del primero no acabo de entender a quién se refería exactamente cuando afirmaba que nadie tiene por qué decirle que no salga, aunque probablemente tan solo sea la paranoia y el victimismo común a tantos y tantos comparsistas de nuestra fiesta, en fin. El disfraz, por último, tampoco creo que sea el más acertado, pues si bien la referencia al renacimiento italiano parece apropiada, por aquello de la mercadería y tal, esos colorines y esos brillitos tan gays (por decirlo de alguna manera, que no se me mosquee nadie), como que me sobran (desde luego no se van a poder quejar, si alguien les dice que su disfraz tiene mucha pluma, y quien lo haya visto me entenderá). Es posible que un año más estén en la pelea por el primer premio, en definitiva, pero yo, personalmente, les encuentro, hoy por hoy, demasiadas pegas como para verlos como serios aspirantes al primer puesto. Por mucho que me gusten la presentación y el popurrí, como digo, que a una comparsa le fallen los pasodobles no deja de resultar bastante grave.

Y hasta aquí lo que dio de sí la sesión de ayer… en su primera parte. Más tarde continúo con la segunda, que este año esto de hacer la crónica diaria, con unas sesiones tan maratonianas, promete resultar de lo mas agotador, para mí, que las escribo, y para ustedes, que las leen (si es que las leen, claro). Y además, qué demonios, en menos de media hora empieza ya la siguiente sesión y todavía tengo que prepararlo todo para las grabaciones y tal.

Un saludo.




16
De: RM Fecha: 2008-01-14 20:14

Las leemos, las leemos :)



17
De: AMS Fecha: 2008-01-14 20:26

Si que se leen y se aprecian desde la distancia, D. Alfred.



18
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 20:43

Aprovecho mientras que empieza (con retraso, como va a ser norma general este año, me temo) la sesión de hoy, para comentar el lamentable sonido que ofreció ayer, y hoy va por el mismo camino, por lo que escucho, Canal Sur Radio.

Micrófonos que se cortaban cada dos por tres, señales horarias que no sé cuando coño se acordarán de quitar, el primer día, para que no suenen los puñeteros pitidos en pleno trío del pasodoble, haciéndole los inoportunos coros al ortavillita de turno, ruido de estática de fondo, y hasta el corte puro y duro de la retransmisión, por problemas técnicos, durante la presentación y el primer pasodoble de "La escuela de Carnaval". Menos mal que en ese momento no había nadie en mi casa y estaba la tele libre, para escucharlos por el Onda Cádiz, que también, por cierto, tuvo sus más y sus menos técnicos, al parecer. Si cuando yo digo que este año se está haciendo todo demasiado a la bulla...

Un saludo.




19
De: RM Fecha: 2008-01-14 20:46

Pues anda que la tele, que estaban actuando los del circo y se cuelan por detrás el cámara y el otro.... y a punto estuvieron de tropezar con ellos los de la chirigota cuando se echaron patrás haciendo tipo.

¡Una cabeza caliente pa Teleteo, ya!



20
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 21:19

No, si tenerla la tiene, creo, pero este año, además, han metido a los dos fulanos esos, que se meten por el escenario a dar por saco, y a cargarse las puestas en escena. Pero bueno, si se lo dejan hacer a Canal Sur imagino que también a Onda Cádiz se lo tienen que permitir.

Por cierto, que hoy el Diario acusa a la organización de dificultar la labor de los medios (por lo que contaban ayer en la radio, este año los del micro inalámbrico no pueden pasar al escenario), y de darle trato de favor, precisamente, a Onda Cádiz, no sé si porque a ellos sí que les dan permiso para pasar, o por alguna otra razón.

Un saludo.



21
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-01-14 21:23

El cartel de la niña, por cierto, está copiado de uno que el propio Ricardo Hermida hizo en el 2002 (creo que para una peña).



22
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 21:43

En lo del cartel estoy de acuerdo con Don Rafael, tanto en que se tenía que haber esperado al 2012 para utilizar la imagen del Monumento a las Cortes como en que quizá esté bien, como ilustración, pero no funciona, en cambio, como cartel, porque lo tiene que mirar uno muy detenidamente, y de cerca, para enterarse de qué va la película, cuando un cartel tiene que ser algo que llame la atención, y que se asimile de un simple vistazo, desde lejos.

Pero bueno, mucho peores los ha habido.

Un saludo.



23
De: jose Fecha: 2008-01-14 21:50

yo la verdad, me gusta que haya carnaval sólo pa escuchar a juanelo rajando.



24
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 22:41

El primer pasodoble de Quiñones se refieren a que desde internet se han llevado todo el pre-Carnaval (o sea, desde que acabó el concurso hasta que se inicia el nuevo) echando mierda sobre el grupo de Quiñones con los rumores de que si el Noly había roto con Joaquín, que si se va el Caracol, que si como el Ramoni dejaba el grupo por la obra teatral, que si se le iban no se cuantos más, que si todos si había bronca con el autor, que si ya habían dicho que no iba a salir, que si Quiñones se retiraba porque se le iban los mejores cantantes y no iba a hacer nada...



25
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 22:52

Que de verdad uno no termina de entender la rivalidad entendida en forma de odio hacia las agrupaciones que no son las de uno puesto que se llegan a decir barbaridades.



26
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-14 23:52

Hola a todos
Ante todo saludaros a todos y en particular a Alfred q si es el q yo creo charlas menos por messenger...jaja
Solo quiero contar una expeiencia q vivi el fin de semana anterior a las fiestas culinarias... Estaba yo con mi compadre, prestigioso letrista de carnaval y mejor persona en cierto Bar de copas de mucha tradicion cofrade y carnavalera cuando llego el amigo Noly.. Como siempre nos estampo dos besos humedos en los cachetes, no conozco a nadie q bese como el noly a los amigos, y pasamos a tomarnos unas copas. El noly estaba agustito y empezo a cantar, q es lo q hace el cuando esta a gusto, me refiero a agusto con la compañia no otras cosas... Total q nos canto el pasodoble de este año de la comparsa de Quiñones, Noly, Pardo etc etc... Conclusiones.... ¿¿¿Donde esta el q me canto el Noly??? Joder ... exigo tenores en esa comparsa q me hagan escuchar la melodia, q cada se parece mas a un duelo de cotraaltos octabillitas y demas... Espero q en el falla se escuchara mejor.. Soy un fan de Ramoni, caracol y de tos los q quieran... pero q se escuche la melodia por favor...



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De: Jose Mari Fecha: 2008-01-14 23:55

Vamonos a otro tema...
La chirigota de los Ajogaillas..
Me gusto, pero me parece a mi q esta peorcita q el año pasado.. muchos recursos faciles y algunos recursos q no me gustaron, deacuerdo con D. Alfred. Puntos simpaticos y algunos muy socorridos, tendran dificil la semi q no los cuartos... Q agobio, parece el mundial de futbol...



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De: Jose Mari Fecha: 2008-01-15 00:06

Y el utlimo del dia de ayer
El batallon del Chesa... Buen grupo, creo q ese grupo defenderia bien cualquier cosa, con eso no quiero decir q no este bien el repertorio ehh Me gusto bastante pero hay q esperar a ver la profundidad del repertorio, pero puede ser la sopresa de la modalidad...



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De: Alfred Fecha: 2008-01-15 02:11

WWFan, pues como con todos los autores, y todos los años, siempre hay rumores, habladurías y criticaciones (que ya se sabe que en Cádiz son peores que las simples críticas, dónde va a parar), y es posible que este año le haya tocado en especial a Quiñones, con motivo de la ruptura de su grupo, pero entra dentro de la normalidad de la fiesta, y no creo que sea algo digno de figurar en ninguna letra, ni a lo que haya que darle mayor importancia.

Jose Mari, si es usted quien yo creo que es, pues entonces sí que soy quien usted cree que soy. Y como esto está empezando a parecer un trabalenguas del Chimenea, vamos a dejarnos de pamplinas. Bienvenido a la tertulia, buen hombre, que cuantos más seamos, más reiremos, que se suele decir.

Un saludo.





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De: virgenyfurioso Fecha: 2008-01-15 03:43

Me cuelo un momentito de puntillas para contaros que aquí voy a estar leyéndonos sin decir ni fú hasta el día 8 que me iré para allá, y seguro que no soy el único. Después de haber descubierto el carnaval cantao el año pasado (precursor que es uno), para éste, mi churri y yo hemos decidido pasárnoslo en la calle y de día. Y entretanto, voy poniendo las manos a lo señor Burns y murmurando "excelente" mientras os leo y rebusco en el youtube. Besos.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-15 05:54

Bueno, pues a ver si me aligero, resumo un poco, y me pongo al día, que todavía me quedan por comentar la mitad de las agrupaciones de ayer, más todas las de hoy, con las castas de las sesiones estas tan maratonianas, que no se acaban nunca, me cachís en la mar, la mar salada.

El domingo por la noche, tras el descanso, los encargados de abrir la segunda parte de la sesión fueron los comparsistas portuenses de “Los de la calle”, unos mendigos alcoholizados que no creo que piensen presentar sus coplas, en las que no resultaba difícil ver una clara apología de la bebida, al certamen “En Carnaval, una copa menos, una copla más”, que organiza la Consejería de Juventud (o argo ajín) del Ayuntamiento. Pero bueno, como yo siempre he rechazado de plano la idea de que el Carnaval deba servir para educar a nadie, que para eso ya se han inventado los colegios y las familias, aunque algunos no se enteren, no es que tenga mucho problema con eso. Más problemático me resulta ya, eso sí, que un conjunto de voces razonablemente bueno, como el de estos chavales, se vea desperdiciado, como tantos y tantos otros, al ponerse al servicio de un repertorio tan decididamente mediocre como el que ellos desgranaron, anoche, sobre las tablas del Falla. Entre lo mejor de la agrupación, por abreviar, cabría mencionar el sentido homenaje que le dedicaron, en el primero de sus pasodobles, al gran Diego Caraballo, autor de tantas y tantas comparsas de la época dorada de Los Majaras, de “Raza mora” a “Los simios”, pasando por “Cantares”, “Gibraltareños” o “Caballos andaluces”, con motivo de su regreso al concurso, como letrista de la comparsa “Pluma, tintero y papel”, así como ese otro homenaje, tan oportuno, que le brindaron a otra mítica comparsa portuense, “Los galanes”, al final del popurrí, rememorando aquello que estos cantaban en su más recordado pasodoble, aquel que empezaba “Al salir de los ensayos”: “yo bebo solamente pa olviar / igual que dice el Beni en su cantar, / yo bebo, pero no puedo lograr / dejarla en el olvío”. Entre lo peor de la comparsa, por otra parte, se contaría, definitivamente, la música, y en particular la del pasodoble, obra de Jesús Monje, un joven autor que llegó a ser considerado, hace unos años, e incomprensiblemente, como la gran promesa blanca de la modalidad, sin que a día de hoy haya hecho todavía, para mi gusto, nada digno de mención, más allá de afinar bien a sus grupos, por una afición a la que a veces le pueden las ansias de querer dar cada año con un nuevo Paco Alba, sin enterarse de que Paco Alba solo hubo, y habrá, uno nada más, y en ocasiones sin enterarse siquiera, ya ven, de quién fue Paco Alba.

“La última cena” fue el título de la chirigota que actuó en siguiente lugar, repitiendo punto por punto tanto el nombre como el tipo (de cena de Nochevieja, vaya) de una de las callejeras más celebradas del pasado año, en un alarde no se sabe si de desvergüenza o de despiste. Sea como sea, tampoco es que importe demasiado, supongo, teniendo en cuenta lo poco lejos que a buen seguro va a llegar la agrupación. Si les digo la verdad, ya hoy, tan solo un día después, y una sesión del concurso más tarde, ni siquiera recuerdo, de su repertorio, nada que poder comentar, lo cual, de todos modos, ya supone por sí mismo, imagino, suficiente comentario. Pasemos a la siguiente agrupación.

Otra comparsa, en este caso, fue lo que salió a escena después, y más concretamente la titulada “El sombrerero loco”, procedente de Córdoba ¿Recuerdan lo que decía anteriormente, al hilo de la comparsa de Úbeda, sobre las agrupaciones de fuera que vienen porque les hace ilusión, pero que no aportan absolutamente nada, y que lo único que consiguen es aburrir al personal y entorpecer la marcha del concurso? Pues aplíquese también a esta, porque su actuación me resultó más o menos igual de tediosa que la de los jienenses, si bien cabe reconocer que los de Córdoba cantaban notablemente mejor. Algo tenían que tener los chavales, en fin, aparte de una puesta en escena, representando al célebre personaje de “Alicia en el País de las Maravillas”, el clásico de la literatura universal de Lewis Carroll, bastante cuidada.

Y tras la comparsa de los cordobeses, la segunda de las chirigotas esperadas de la noche, la de los viejos, con el Pepón de nuevo al frente. Importante bajón, desde mi punto de vista, el que ha dado la agrupación, que este año titulan, con el magnífico sentido del humor que les caracteriza, “Chiclana puede esperar”, en clara alusión a lo contado de sus días, así como a su admirable vitalidad, que han querido representar, en esta ocasión, vistiéndose como auténticos chaveas, por no decir niñatos, que es lo que parecen en realidad, pero bueno, todo sea porque la idea quedase clara, supongo. El simpático estribillo, que va en esa misma línea, pues en él afirman que van a echarle huevos, y que al cementerio van a intentar ir por el puente nuevo, seguramente sea de lo mejor de su repertorio, bastante endeble, por lo demás, a excepción de un par de golpes, aquí y allá, y del agradable sabor añejo de los pasodobles, marca de la casa, con las letras de Juan Rivero y la música de José Castellón, el Pellejo (el bueno, el de toda la vida, el de verdad, no ese que hace ahora la ortavillita por ahí, que ya ni los motes se respetan, leñe). Si el año pasado, con aquel divertido repaso que le dieron a las Fiestas Típicas Gaditanas en “El Batallón Infantil… por los cojones”, no lograron pasar a semifinales, mucho me temo que esta vez lo tienen bastante más crudo para superar esta primera fase del concurso. Dudo que los volvamos a ver sobre las tablas del Gran Teatro Falla, en fin, aunque a buen seguro que eso no les impedirá pasárselo de gran categoría, a estos verdaderos cracks, durante este próximo carnaval 2008. Pues menudos son ellos.

Todavía cantó otra agrupación esperada más, antes de que concluyera la sesión, y se trató, para más señas, de “El último escuadrón”, la comparsa de nuevo cuño que este año ha formado José Antonio Cheza, “Nene”, anteriormente componente y músico de la comparsa de Quiñones, junto a otros importantes puntales de dicha agrupación, como Vicente Lázaro, “Lali”, uno de los grandes segundas de la fiesta para quien esto suscribe, y cuya letra corre a cargo de nuestro amigo, el señor Miguel Ángel García Argüez, aunque los medios parezcan empeñados en obviar el dato. Que vale que el hombre no tenga un nombre demasiado pegadizo, pero digo yo que los créditos y las fichas técnicas de las agrupaciones debieran leerse enteras, que para eso están. Pero bueno, pasando a lo importante, que en este caso es la actuación de la comparsa, evidentemente, he de decir que la misma tuvo algunas cosas que me gustaron, y otras que no tanto. Me gustó, por ejemplo, la idea del tipo, en general, con esa alegoría, si no he interpretado mal, del incansable espíritu de lucha de la ciudad de Cádiz (o al menos es lo que ellos piden, y casi exigen, desde la comparsa, en una sana invitación a la resistencia y a la rebeldía; que semejante espíritu de lucha de veras sea incansable, digo), así como de las continuas derrotas que ha ido sufriendo a lo largo de su historia, sobre todo recientemente. No obstante, creo que no terminó de convencerme demasiado la forma de vestir a la agrupación, con esos uniformes de antiguos guerreros, casi druídicos, y claramente inspirados, o eso me barrunto, en los personajes de Asterix, aunque muy posiblemente alguien de la agrupación creyera que esa era la mejor opción a la hora de representar ese espíritu de lucha y de resistencia que pretenden encarnar, pues difícilmente se encontrarán otros personajes que lo ejemplifiquen mejor que los creados por Goscinny y Uderzo para sus célebres historietas. Y también hay que comprender, claro, que ideas tan abstractas como estas resultan difíciles de vestir, naturalmente. De todos modos, a ver si pudiera ser que para pases posteriores, que a buen seguro que los habrá, pudieran ahorrarnos los postizos (barbas y bigotes), que por lo general, y esta no es una excepción, suelen quedar como el culo, y más ridículos que otra cosa. Siguiendo con el repaso a la agrupación, me gustaron, asimismo, tanto la presentación como el popurrí, muy ajustados al tipo, y magníficamente interpretados por un espléndido grupo que se encuentra, sí, entre lo mejorcito de la comparsa, sonando con fuerza, pero sin resultar estridente en ningún momento, aunque, he de reconocerlo, les veo un par de pegas. En primer lugar, si tanto la presentación como el popurrí me gustaron fue, entre otras cosas, por estar muy bien escritos, cosa que no es de extrañar, teniendo en cuenta lo bien que se maneja nuestro amigo el misionero en ese registro y en ese tono épico y guerrillero del que ya hiciera gala, años atrás, en “El tambor” y “Los perdedores”, y que tanto pega en esta ocasión, de nuevo, con el tipo a representar. Pero ese, precisamente, es el problema que le encuentro; tan bien se le da que corre el peligro de acomodarse en lo que domina, y de repetirse hasta la saciedad, por lo tanto, como ya le ha pasado a otros autores. Yo desde aquí, y aprovechando que me lee, en fin, le animaría a probar, en futuras ediciones del concurso, con otros registros, y otros aires, más alegres y desenfadados, quizá, menos graves, que la gente puede llegar a cansarse, antes de lo que se imagina, de tanta épica carnavalesca, como decía, y tanta poética de la derrota, por muy bien que se le dé, que eso nadie lo niega. La otra pega que le veo al popurrí se encuentra relacionada, de igual modo, con ese mismo tono del que hablo, y es que no habría estado de más, a mi juicio, alguna que otra cuartetita más ligera y desenfadada, por ahí en medio, que aliviara un tanto la seriedad, la grandilocuencia y la trascendentalidad del conjunto, haciéndolo un poco más ameno, si cabe. Por el contrario, y en el apartado positivo, el popurrí contiene, a diferencia de otros del mismo letrista, bastantes más alusiones a la propia Cádiz, lo cual siempre se agradece, y hasta obligatorio debería de ser, me parece a mí, destacando por encima de las demás, para mi gusto, la cuarteta dedicada a las murallas y las fortificaciones de la ciudad, por oportuna, pues va en completa relación con el tipo, y por su gaditanismo. Ya me contará su autor, cuando nos veamos este carnaval por la calle, eso sí, si las alusiones al Pópulo han sido casuales, o si los componentes de la agrupación tenían ganas de buscarles un poco las cosquillas a sus antiguos compañeros de la comparsa de Quiñones. Por lo que respecta a los pasodobles, su música la tengo puesta, de momento, en cuarentena, pues no me acaba de quedar claro, tras escucharla una sola vez, si me convence o no, aunque desde luego cuenta, precisamente, con eso que tanto le falta este año, a mi entender, a la de Quiñones, o sea, un remate potente, con fuerza, y que enganche. En lo referido a las letras, mientras que el primero de los dos pasodobles, que podría considerarse de salutación, y de explicación del tipo, me agradó bastante, en la línea de la presentación, y más tarde del popurrí, mucho me temo que el segundo, en torno al maltrato infantil, no me gustó ya tanto, y tengo que darle, de hecho, un buen tirón de orejas, al amigo Argüez, por la letra de marras. Imagino que es el tipo de pasodobles que le debe pedir a un autor un grupo que aspira a estar en lo más alto de la modalidad, ya desde su primer año, para arrastrar a las masas y poner en pie al patio de butacas, como de hecho hicieron, pero a mí particularmente siempre me han parecido, este tipo de letras, demasiado facilonas, populacheras y evidentes. No creo que sea necesario dedicar un pasodoble, en fin, a condenar esta clase de situaciones, cuando se da por supuesto, creo yo, que todo el mundo las rechaza. Es como cuando alguien escribe un pasodoble sobre la ETA y lo único que hace es cagarse en sus muertos; resulta una absoluta obviedad que no aporta nada de nada, por mucho que seguramente también ponga en pie al patio de butacas, desde el mismo instante en que son temas, claro está, con los que enseguida se toca, de forma facilona, insisto, la fibra sensible del personal. Puestos a tratarlos, sin embargo, se agradecería que se hiciera con algo más de sutileza, que no veo la necesidad, la verdad, de dar al traste con toda la carga poética de la primera parte del pasodoble con los tacos de la segunda, sobre todo cuando sabemos que su autor es perfectamente capaz de hacer cosas mucho mejores, sin tener que recurrir a tales exabruptos. Ya por último, y en lo relativo a los cuplés, sucedió, en el primero, que no me di cuenta del paso del cuplé propiamente dicho al estribillo, en parte por el engarce tan brusco entre ambos, y en parte, y ahí estuvieron bastante torpes los de la comparsa, a mi entender, por la temática de la letra, sobre los amoríos de internet, que enlazaba, de algún modo, con el estribillo, dada la naturaleza de este (otro punto de la comparsa que no me convenció del todo, por cierto, pues creo yo que el tipo pedía algo más guerrillero, y no los versos estos de pestiñeo para la carpa que nos cascan, tras los cuplés, los miembros de este peculiar escuadrón gaditano). Dejando eso a un lado, no obstante, los dos estuvieron bastante simpaticones, al menos para lo acostumbrado en la modalidad. Ya habrá tiempo de escuchar más veces a estos comparsistas, en cualquier caso, en futuros pases, pues el paso a cuartos, por los menos, lo tienen asegurado, creo yo.

La sesión la cerró, por fin, la chirigota puertorrealeña “Punto de venta móvil Orangé”, que venía representando al típico vendedor ambulante de fruta, sin que ellos mismos supieran, creo yo, si se trataban de gitanos, o de catetos, o de una extraña mezcla de ambos. Baste con decir, por no ensañarnos demasiado con los chavales, que esta seguramente sea la primera candidata seria de esta edición del concurso al prestigioso premio Cuchara de Palo, con el que se distingue, o al menos yo lo hago, a lo peor de lo peor de cada año. Vaya tela, oigan; y más a esas horas, con once agrupaciones escuchadas antes a las espaldas.

Mañana por la tarde continúo con la sesión de esta noche, que se me acumula la faena, y ya voy con retraso. Mientras tanto, ahí quedan las anteriores líneas para que se entretengan ustedes un rato.

Un saludo.





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De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 08:09

Bueno Alfred, la mayoría de los pasodobles de presentación de todas las agrupaciones suelen ser una pollada y a este hombre, que siempre ha sido de un grupo muy compacto, pues no se esperaba lo de los rumores y tal...
El bueno es evidentemente el segundo.



33
De: David Mateo Fecha: 2008-01-15 11:13

Poned fotos de carnavaleras y chicas guapas de los desfiles de Cadiz.



34
De: RM Fecha: 2008-01-15 11:27

En Cadi no hay defiles, David. Hay una cabalgata que la gente de Cadi no ve, porque está en los coros en la otra punta de la ciudad.



35
De: David Mateo Fecha: 2008-01-15 11:51

Eso se llama coordinación en los actos. Pero qué nos vas a contar. En Valencia pasa más o menos lo mismo en las fallas. Demasiados actos y mucha fiesta en los casales.



36
De: RM Fecha: 2008-01-15 12:01

No, si está perfecto: así los guiris se dedican a la cabalgata y los de Cadi-Cadi a escuchar coros e ilegales.



37
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 13:33

Estoy con Rafa.
Como no aprenden cuando voy con los colegas, los carajas se ponen a esperar a los coros, cuando es el momento ideal para escuchar chirigotas y la comparsa de Tino Tovar (o alguna otra rara especie de comparsa que se deje ver).
Luego, con todo despejaito, a escuchar coros, ilegales y buscar a El Salvador.



38
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 14:46

Me gustó ayer sobre todo el Código Da Viñi.
Lo de Juan Carlos Aragón soberbio.



39
De: garcia argüez Fecha: 2008-01-15 16:03

Alfred, me quito el sombrero.



40
De: RPB Fecha: 2008-01-15 16:34

Te ví a mencionar en mi clase, Alfredo. "There is a guy from Cádiz who knows a lot about carnival music..." :)



41
De: RM Fecha: 2008-01-15 17:16

who knows ALL



42
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 18:12

He is a Carnaval´s pejigera and writes very jartá.



43
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 18:31

¡Guachisnays!
Tutti contenti,
tragati embuti,
natis guannajes
y quédate en Cai.



44
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 20:07

Bueno, a ver si me da tiempo a comentar la sesión de ayer, antes de que empiece la de hoy, que este año no hay tregua que valga, en la batalla de las coplas. Una sesión que se preveía, por cierto, bastante pobre y aburrida, como así fue, de hecho, debido a la ausencia casi total de agrupaciones punteras en el cartel, pues tan solo había, a priori, tres grupos interesantes, que en relación a los doce que actuaron, en total, pues no dejaban de ser, más que pocos, poquísimos. Pero en fin, supongo que estos son los sacrificios que el Dios Momo nos exige a los aficionados.

La sesión la abría, precisamente, uno de esos tres grupos esperados de la noche, y que en este caso se trataba del coro de La Viña, que esta vez, y tras su notable mejoría del año pasado, se presenta bajo el nombre de “Lo que yo te diga”, ataviado con un tipo de Nostradamus y encarnando, en definitiva, a un grupo de adivinos más bien chungaletas. Lo esperaba yo con bastantes ganas, a este coro, tras la citada mejoría que experimentó el pasado carnaval, pero lo cierto es que apenas me gustó nada del mismo. El grupo, que se ha visto reforzado, por las caras que pude ver ayer en la tele, con algunos componentes del Coro de los Niños, que este año no sale, como sabrán, continúa sonando muy bien, ciertamente, a años luz de distancia de lo que había venido siendo habitual últimamente (aunque a años luz de distancia, en su sonido, del inconfundible sello que caracteriza al coro lasaliano durante su época de mayor esplendor, también), y la puesta en escena, justo es reconocerlo, resulta bastante bonita, pero ahí se quedan, me temo, los aspectos positivos del coro, al menos para mí. La música del tango, un punto crucial en las agrupaciones de la modalidad, me pareció, sin ir mas lejos, fea, tirando a horrible, con ese final hacia arriba, y con la última silaba sostenida, al más puro estilo Broadway (a ver cuando coño se pasa esta modita y los tangos se vuelven a rematar como Dios manda, o sea, hacia abajo, y en seco, o como cantaban “Los últimos de Filipinas” que lo hacía el Quini, “con señorío, con señorío, y con majestad”), y con unos problemas de vocalización, hacia la mitad, que tampoco ayudaron a mejorar el conjunto, no. Un tanto más atinadas estuvieron las letras, especialmente la primera, quizá, un bonito piropo en el que estos coristas lamentaban no poder descubrir Cádiz cada día como lo descubren, maravillados, y casi por casualidad, tantos y tantos turistas que vienen a la ciudad de pasada, durante sus cruceros, mientras que el segundo versó sobre el asunto de Delphi, que está bien que no se olvide, y no se calle, un año después, y las promesas incumplidas del gobierno al respecto. Con una música tan poco acertada en el tango, no obstante, difícilmente lucirá ninguna letra, por buena que sea, como es debido. Tampoco me convenció demasiado el giro tan radical que le han querido dar al repertorio, más que alegre y desenfadado, ahora, abiertamente cómico, convirtiendo a la agrupación en poco más o menos que una chirigota de 45 componentes, en la línea del coro de Valdés, pero sin el talento en la autoría, y la gracia en los componentes, de este, con lo que al final queda un coro que busca ser gracioso, pero que no acaba de serlo, y que a cambio renuncia a la poesía y a la crítica seria, más acorde, tal vez, con su cuidada puesta en escena (que esa es otra, vaya, puestos a sacar un coro al estilo cachondo del de Valdés tendrían que haberse planteado un tipo y un disfraz en consonancia, mucho más divertido, y haberse olvidado de optar a la aguja de oro, como parece que pretenden, sin embargo). En fin, que es una lástima que tras la mejoría del pasado año el coro haya vuelto a dar un paso atrás, situándose, de nuevo, entre lo más mediocre de la modalidad, ya no por una cuestión de voces, eso sí, sino más bien de repertorio y de planteamiento. Esperemos que de cara a futuros carnavales vuelvan a dar con la tecla, que el año pasado demostraron que se puede, y que el coro de La Viña vuelva a estar, una vez más, donde se merece, por historia y tradición.

“Los que pasan por la cara”, era el título de la chirigota que salió al escenario a continuación, procedente de Marbella, y con un tipo de colaos en una boda. Chirigota de fiesta de fin de curso de instituto, creo que la califiqué, cuando la escuché por la radio, primero, y la vi por la tele, después, confirmando mi impresión al ver la malaje de los notas sobre el escenario. No sé quién les habrá dicho que tenían nivel para cantar en el Falla, pero quien haya sido, desde luego, se ha quedado con ellos de mala manera. En el primero de los pasodobles, además, cometieron una de esas faltas de respeto, hacia Cádiz y su concurso, que tanto me sacan de quicio, al cantar una letra de crítica política referida a su ciudad de origen. Un asunto que aquí, como comprenderán, nos importa poco o nada, que ya bastante tenemos nosotros con lo nuestro como para que vengan otros a contarnos, y cantarnos, sus penas. De los cuplés interactivos que cantaron mejor ni hablar, que seguro que en la fiesta de fin de curso del instituto habrían sido un pelotazo (sobre todo si en vez de al jurado, en el estribillo, hubieran increpado a los profes de turno), pero que en el Falla, anoche, quedó de lo mas cateto y pachanguero, la verdad.

Y llegamos a la primera comparsa de la noche, que se presentó, procedente de Punta Umbría, bajo el acascarañado título de “La cárcel de febrero”, con un tipo, cómo no, de fantasía veneciana (aunque con telarañas, ojo), que es de lo que uno se viste cuando no tiene ni puta idea de qué vestirse ¿Conocen ustedes esa expresión, la que dice que “de aquellos barros vienen estos lodos”? Pues eso es poco más o menos lo que ha pasado con esta comparsa; que como el año pasado los lumbreras del jurado decidieron pasarla, incomprensiblemente, a semifinales, este año han concursado como cabezas de serie, haciendo que la sesión de anoche solo tuviera en realidad, como dije, tres agrupaciones verdaderamente interesantes, y no cuatro, como debiera haber tenido, si no hubiera cabezas de serie tan surrealistas como esta comparsa onubense. Ya el año pasado esta agrupación de Huelva me pareció una completa mediocridad, y así me lo ha vuelto a parecer este año. Espero que esta vez el jurado la deje donde corresponde, que es en esta primera fase del concurso, naturalmente. Mención especial merecen, por cierto, los responsables de la percusión, que más ruido no pudieron meter, los hijos de su madre, con la caja y con el bombo. Qué forma de aporrear, madre mía. Espero que no hayan estado tocando tales instrumentos durante los 25 años que dicen lleva saliendo la comparsa allá, en Punta Umbría, porque sería pelín descorazonador que tras tantos años todavía no hubieran aprendido, la verdad.

De Trebujena nos llegó, por su parte, la siguiente chirigota, “Jamás jamé jamón jabibi 5 jotas”, con un tipo, de califas, no demasiado original, y una puesta en escena, hay que reconocerlo, muy cuidada. Mucho más, en cualquier caso, que el repertorio, pues aunque han mejorado, con respecto al año anterior, seguramente gracias, en gran medida, al cable que les ha echado José María Barranco, el conocido chirigotero de la capital, y aunque a nivel de música y de interpretación se defendieron, sus letras, tan importantes en una chirigota, que debe hacer reír, no lo olvidemos, dejaron bastante que desear. No acabo de comprender, por otra parte, a qué vino lo de cantar el segundo de los pasodobles, sobre el sobadísimo tema de la violencia de género, a capella, en su mayor parte, con las manos a la espalda, y todo tiesos, como quien está oyendo el himno de España (quien se ponga todo tieso para escucharlo, al menos, que no es mi caso), ya que no creo que fuera, como interpretaron los de la radio, en señal de respeto, por el tema tratado, pues apañados vamos si cada vez que tocamos en las coplas algún tema grave y delicado nos tenemos que meter un palo en el culo. Mas bien me pareció, qué quieren que les diga, un efectismo barato, con el que no sé muy bien qué pretendieron lograr. Como tampoco entiendo (para que después digan algunos que yo entiendo de esto, y cada vez entiendo menos, por mi madre) por qué tantas agrupaciones insisten en montar auténticos shows entre copla y copla, como fue el caso de estos califas, y de las muchachas que sacaron a bailar la danza del vientre, o así, entre la presentación y los pasodobles, y entre los cuplés y el popurrí. Imagino que buscan ofrecer un espectáculo lo más atractivo posible para el público del teatro, pero al final lo único que consiguen, me parece a mí, es retrasar la buena marcha de la función, y alargar su intervención más de la cuenta.

Y tras la chirigota, el primer cuarteto de la noche, y del concurso, también. “Ujensia” es como le han puesto al niño estos cuarteteros de la capital, en parte procedentes de “Leña al mono”, cuarteto que el pasado año se quedó, merecidamente, en preliminares, y en parte procedentes de “Los eurekas”, cuarteto que pasó, inmerecidamente, a semifinales. No es que sean gran cosa como antecedentes, la verdad, lo que hacía presagiar, entre ustedes y yo, una actuación cortita con sifón, como así fue finalmente, en efecto. Un humor demasiado grueso, demasiado facilón, demasiado burdo, el de este cuarteto, que apenas tuvo dos o tres golpes, todos ellos relacionados con el mal funcionamiento de la Seguridad Social, dignos de tal nombre (baste con decir, para que se hagan ustedes una idea, que casi la mitad de la parodia se la pasaron haciendo chistes a costa de la cabeza, presuntamente enorme, de uno de los personajes que representaron, en su recreación del servicio de Urgencias del Hospital Puerta del Mar). Hacia el final del tema libre, además, comenzó a notarse el poco repertorio que traían preparado, pues los últimos minutos se los pasaron haciendo el payaso, sin más, sobre el escenario. Si el jurado ha hecho los deberes, dudo que volvamos a verlos, en resumidas cuentas, aunque la gente, al menos, intentó pasar un rato lo más distraído posible con ellos, si bien tuvieron que poner bastante de su parte, ciertamente.

Con la comparsa “Divina locura”, procedente de La Línea de la Concepción, en este caso, se llegó al final de una primera parte de lo más insulsa, aunque esta última agrupación, por suerte, tuvo una intervención algo más lucida que las anteriores, sin ser nada del otro mundo, gracias, sobre todo, a su magnífico conjunto de voces, perfectamente afinado y sin ninguna estridencia, como bien se apreció en todos aquellos pasajes que cantaron suavito, suavito, como tanto agradece el oído que se haga. El tipo, de tarado, de loco, de chalado, de tonto del pueblo sin un pelo de tonto, está ya más visto que el tebeo, eso sí (recuerdo que hace un par de años se juntaron en el concurso varias comparsas que trataron el mismo asunto, como “El patio de los locos”, de Francisco Javier Sevilla Pecci, o “El manicomio”, de su primo Manuel Pecci Pinella y de José Antonio Romero Lobón, sin mencionar, claro, a los extraordinarios Quijotes del Sur de Don Antonio Martín), mientras que el repertorio propiamente dicho tampoco era para tirar cohetes, aunque se agradeció ese segundo pasodoble en el que nuestro principito recibió su primer varapalo a cuenta del lamentable asunto de la portada aquella de “El Jueves” que un pamplina decidió secuestrar este verano, retrotrayéndonos a todos de golpe y porrazo, incluso a los que no los vivimos, por fortuna, a los años más oscuros del franquismo. Lo tienen difícil, por lo tanto, para pasar de fase, pero si lo logran siempre nos quedarán sus desaprovechadas, aunque agradables voces.

Vino luego el oportuno y ansiado descanso (¡un respiro, por favor!, gritábamos ya algunos, para entonces, con las orejas esmorecías por los dichosos cascos, y los oídos rotos, también, por las dichosas agrupaciones, para qué nos vamos a engañar), y después una comparsa más, originaria, esta otra, de Córdoba, nuevamente (ustedes me dirán lo que quieran, oigan, pero lo que se consigue dándole cuartelillo a cosas como “El desembarco de la chirla” sí que es un “efecto llamada”, y no lo de los inmigrantes). “La mar imaginaria”, ha sido como han decidido bautizar a su agrupación, estos cordobeses, ya que con su tipo pretenden recrear, ellos que son de secano, eso mismo, un mar infinito, y de un azul intenso, con todos sus avíos, que como no lo tienen, pues se lo tienen que imaginar (una muestra más, diría yo, de los extraños resultados que produce adoptar costumbres, como esta del Carnaval, de otros pueblos, cuyas culturas y tradiciones poco o nada tienen que ver con las propias, aunque ellos sabrán, claro, que no soy yo quién para decirles lo que deben hacer o dejar de hacer; simplemente me limito a expresar mi extrañeza y perplejidad ante fenómenos como este). El disfraz, para quien no lo haya visto, venía a ser algo así como el del cuñado de Nelson. Pero bueno, dejo las bromas aparte, que parece que me esté ensañando especialmente con estos buenos amigos cordobeses, cuando por ahora ha sido la suya, a mi entender, la mejor de todas las comparsas procedentes de fuera de nuestras fronteras (refiriéndome con esto, ojo, a las agrupaciones que nos han llegado desde fuera de nuestra provincia), gracias a su intachable, y más que intachable estupenda afinación (ya dije que sus paisanos de “El sombrerero loco” también cantaban muy bien, y es que parece que eso sí que se lo han aprendido bien los cordobeses), y a su repertorio, algo más interesante y elaborado que el de otras similares, sin que les vaya a hacer merecedores de ningún premio, claro. Si el jurado tiene que pasar a la siguiente fase a alguna agrupación de fuera, para que los de Canal Sur puedan captar audiencia de otras provincias (que es la única razón que se me ocurre para que según qué grupos se clasifiquen, sinceramente), yo voto porque sea, de entre las escuchadas por el momento, esta Mar Imaginaria, sin lugar a dudas.

Y tras el agradable sabor de boca que dejó la comparsa de Córdoba, otra de las pocas agrupaciones que anoche esperaba el público con verdaderas ganas, la chirigota de Manolín Gálvez, titulada en esta ocasión, tras el éxito cosechado el pasado año con “Los gladiadores de la Caleta”, “El código da Viñi”, un tipo con el que vienen a ofrecer una versión viñera, y chirigotera a tope, de la Última Cena (no, la de Nochevieja otra vez no, la otra, la del cuadrito), lo cual implica tener por escenario, para la reunión de estos peculiares apóstoles gaditanos, los bares de la concurrida calle de La Palma, cualquier noche de verano, a la vez que desvelan, como en el best-seller de Dan Brown, los más ocultos misterios del barrio. Una idea que así explicada puede parecer rebuscada, y que de hecho lo es, hasta cierto punto, pero que ellos explican y desarrollan a la perfección, y con claridad meridiana, a lo largo del repertorio, lo cual ya dice bastante a favor de su calidad, supongo. Temía yo que la chirigota pegara el bajón, tras su triunfo del pasado carnaval, a causa de la marcha de dos de sus autores, el músico, Mario Rodríguez Parra, y uno de los letristas, Francisco Abeijón Ramos, el popular “Carapalo”, y a causa, también, de las altas expectativas que con su citado éxito habían levantado, pero debo reconocer que los nuevos autores, Francisco Sánchez Payán, “Pacoli”, responsable ahora de la música, y Rafael Valero Castellón, letrista de la agrupación, junto con el incombustible Antonio Rivas, me sorprendieron muy gratamente, al mantener el mismo buen nivel que ya demostró la chirigota, como digo, durante la pasada edición del concurso. Un éxito que se basó principalmente, al igual que el que volvieron a cosechar anoche en el Gran Teatro Falla estos chirigoteros, en eso tan difícil que es lograr una chirigota, no ya solo graciosa y divertida, que lo es, y mucho, sino también bonita y con encanto, por sus jechuras cien por cien chirigoteras, su exquisita musicalidad, su gracia genuinamente gaditana, y el gaditanismo que rebosa una vez más, en definitiva, por los cuatro costados de la mesa de la calle de La Palma a la que se sientan estos apóstoles viñeros para desgranar su magnifico repertorio. Un repertorio que dio comienzo con una presentación (y perdonen que las mismas palabras salgan una y otra vez, pero es lo que hay) cien por cien chirigotera, de esas moviditas, y con buenos golpes, que espabilan, encienden y animan automáticamente al personal, y con la que se lo meten en el bolsillo del tirón, explicando perfectamente, además, y de entrada, el tipo que pretenden representar (que es para lo que esta la presentación, como su propio nombre indica, aunque algunos no se enteren ni por esas), y que continuó con dos pasodobles tremendos, en música, sí, pero sobre todo en letra, aunque no vamos a descubrir ahora, claro está, al pedazo de letrista que es el señor Rivas, que es quien se encarga de estos menesteres, en la chirigota. Dos pasodobles con los que pusieron de manifiesto la cara y la cruz de La Viña, que es como decir la cara y la cruz de Cádiz, ya que el primero estuvo dedicado a relatar, de manera muy ajustada al tipo, el milagro de los panes y los peces que se produce aquí, en verano, cada año, con la llegada de la caballa, y del turismo, que logra multiplicar, pues eso, milagrosamente, el pan de nuestra casas, mientras que el segundo, un pasodoble grande, enorme, inmenso, como un castillo, de San Sebastián o Santa Catalina, lo mismo da, mientras sea viñero, estuvo dedicado a narrar las penurias que atraviesa el barrio, y por extensión la ciudad, insisto, después, durante el invierno, una vez se ha marchado la caballa, y se ha quedado Cádiz, como La Viña, sola con su soledad, teniendo que implorar a todos los santos de sus calles, de sus castillos, de sus iglesias, a los que van nombrando uno por uno, en un auténtico rosario, relacionándolos con los diversos problemas que aquí sufrimos, para que les echen un cable y el barrio siga viviendo, para que se enteren la alcaldesa y la Junta, como bien dicen ellos en el remate, de milagro. Maravilloso pasodoble, este último, insisto. No bajó el nivel tampoco, ni mucho menos, durante los cuplés, tan simpáticos como cabía esperar, y culminados por un estribillo cortito, pegadizo y al tipo, como está mandado, ni durante el popurrí, en el que se dedican a sacarle punta, con bastante arte, a lo que puede dar de sí una cenita en La Viña, ya digo, cualquier noche de verano, del mismo modo que el pasado año nos relataron lo que puede dar de sí, por su parte, cualquier día de playa en la Caleta, con lo que queda demostrado que no hace falta salir de la ciudad, ni tan siquiera del propio barrio, para elaborar un buen repertorio. Y lo de Juan Carlos Aragón, en efecto, estuvo sembrao, sobre todo, y más que el remate de la cuarteta, lo de que le dijeran que habían sido ellos, los culpables de todo el jaleo del pasodoble filtrado, “solo pa escucharlo”. Dudo que nadie vaya a tocar mejor el tema, la verdad, porque tuvieron muchísima gracia, la verdad. Gran chirigota a la que posiblemente veamos hasta tres veces más, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, si es que no se desinflan, en los sucesivos pases, que espero que no.

De la comparsa que actuó a continuación, antes del otro plato fuerte de la noche, la chirigota del Selu, poco cabe comentar, salvo que pasaron con más pena que gloria, estos comparsistas de Puerto Real, que bajo el título de “El coleccionista” encarnaban, pues eso, a un coleccionista de todo lo relacionado con la fiesta, y más concretamente con las agrupaciones (que al fin y al cabo es lo que interesa de todo esto, qué demonios), quizá sin saber que ya en 1998, hace ahora diez años (cómo pasa el tiempo, me cago en la puta), Paco Villegas y su padre, Don Enrique Villegas, sacaron “El guardacoplas”, que venía a contar más o menos lo mismo, solo que mejor. Se agradece el esfuerzo realizado por la comparsa, en el popurrí, por llevar a cabo un recorrido guiado a través de la historia de nuestras coplas, aunque finalmente se quedara en un batiburrillo de datos soltados sin demasiado orden ni concierto (y nunca mejor dicho, por cierto, esto último del concierto). No creo que los volvamos a ver por el teatro, vaya. No durante este carnaval, al menos.

Y aquí lo dejo, de momento, que en menos de media hora comienza una nueva sesión.

Un saludo.




45
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 20:27

Mientras comienza la sesión aprovecho para preguntar... ¿dónde se mete el señor Vicente, caramba?

Espero que su ausencia no se deba a ningún mal.

Un saludo.



46
De: EMILIO Fecha: 2008-01-15 20:35

UN SALUDO A TODOS.ENCANTADO DE LEEROS.



47
De: RM Fecha: 2008-01-15 20:37

Hoy mismo le he dado un toque y le he dicho que se le espera por aquí. Anda de trabajo hasta más pallá de las cejas... se estará forrando, pero ni por esas convida.



48
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 20:42

Que lástima es ver el teatro medio vacío... ¿no?.



49
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 20:55

Y luego dirán que Julio Pardo es un enchufao al que lo meten siempre en la final.
Manda cojones que peasssso de coro.



50
De: RM Fecha: 2008-01-15 21:00

Im-pre-sio-nan-tes las letras, Migue. Y mira que a mí las comparsas... pero chapó chapó.



51
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 21:05

Y la cara de cura que tienen más de uno...



52
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 23:58

Flojito el Selu... ¿no?.
Y bastante flojita la del Cascana. Muy cortita, desaprovechando una grandísima idea. Si esta agrupación viniera de fuera, a ver si pasaba el corte. Escuchas Los 15 en la piedra y escuchas esto y no se le acerca ni de música ni de voces.
Me parece bien que vayan a pasarlo bien y que la gente lo pase bien con ellos y con eso cumplan y tal, pero joé, si se esforzaran una pizquita más ganarían un montonazo... porque a mi entender desde el pelotazo de los Otros hasta ahora han ido cada vez ofreciendo menos.



53
De: Alfred Fecha: 2008-01-16 04:39

Finalizada ya la sesión del día, prosigamos comentando la de ayer, que voy con la lengua fuera, arf, arf.

Me quedé, si no recuerdo mal, en la chirigota del Selu, “To pa ella”, que fue la siguiente agrupación en salir a escena tras la comparsa “El coleccionista”, que ya reseñé. Tan simpática y divertida como de costumbre, la chirigota de estos auténticos veteranos de la modalidad, aunque anoche no terminaran de romper del todo, me temo, debido, en parte, a lo avanzado de la hora en que actuaron, y a lo pobre del ambiente del teatro estos primeros días, también. Seguro que en fases posteriores del concurso, además, comenzarán a sacar ya la artillería pesada, en lo relativo a pasodobles y cuplés, que no es que estuvieran mal los que cantaron estos tristes divorciados a los que representan (destacó, en mi opinión, tanto el segundo de los pasodobles, dedicado al 70 cumpleaños del rey, como el segundo de los cuplés, de tono bastante picante), pero seguramente los tengan bastante mejores. Y es que sospecho que este será uno de esos años en que la chirigota del Selu irá de menos a más, a lo largo del concurso, en lugar de ir de más a menos, como les ha ocurrido en otras ocasiones, o el mismo año anterior, sin ir más lejos, en que pegaron muy fuerte, el primer día, solo para irse desinflando, poco a poco, en pases posteriores. Con buenos ingredientes cuenta la agrupación, desde luego, para ir gustando cada vez más, en las sucesivas actuaciones, pues tanto la presentación como el popurrí y el estribillo se encuentran perfectamente ajustados al tipo, para variar, y repletos de detalles y golpes, dignos del genio y el ingenio del Selu, con los que le sabe sacar, como siempre, todo el jugo a la idea que este año han llevado al teatro, y que tan bien han sabido vestir, por cierto, con lo complicado que se les debió antojar en un principio. Ya veremos, en fin, si tengo razón, y van a más, en futuras intervenciones, o si por el contrario se quedan en el papel relativamente discreto que hicieron anoche. Tengamos confianza en el Selu y los suyos.

Todavía salió al escenario otra comparsa más, “Encantados”, de Valverde del Camino, Huelva (¡efecto llamada, efecto llamada!), antes de que terminara la sesión, y lo hizo con sus componentes ataviados al más puro estilo Casanova, o lo que es lo mismo, de fantasía veneciana (otros que no sabían de qué coño vestirse, efectivamente). Creo recordar que creí entender que decían que estaban encantados, o sea, hechizados, en el colmo de la originalidad, por la fiesta del Carnaval, pero no podría asegurarlo, al ser esta una de esas agrupaciones a las que cuesta la misma vida prestarles atención, y que requieren una capacidad de concentración, lo confieso, muy superior a la mía. Y eso que no sonaban nada mal, los chavales. Si no hubieran aburrido a las ovejas habría sido ya la releche, claro. En definitiva, otra comparsa más del montón, y del montón de abajo, diría yo. Qué le vamos a hacer; son las cosas de la vida, son las cosas del querer… del querer venir al Falla sin saber cómo y por qué.

Desde Algeciras nos llegó, por último, la chirigota que se encargó de cerrar la sesión, con el poco pegadizo título de “Después de 25 años salimos bajo fianza”, con el que estos chirigoteros del Campo de Gibraltar pretendían rememorar, y homenajear, el triunfo, hace 25 años, de la chirigota algecireña “Cine cómico”, que logró el pase a la final aquel año de 1983, gracias, principalmente, a lo logrado de su tipo, en el que se veían representadas todas las grandes estrellas de los primeros tiempos de la comedia cinematográfica, desde los hermanos Marx hasta el gran Charlot, pasando por el Gordo y el Flaco, Harold Lloyd, Buster Keaton y compañía. Un recordatorio que resulta comprensible les apeteciera hacer, y un aniversario que entiendo quisieran celebrar, teniendo en cuenta que dicha agrupación posiblemente sea la más afamada de cuantas nos han llegado desde la localidad algecireña, y que varios de sus componentes, los que ya van quedando, también venían en esta otra, pero me parece que resulta demasiado fácil, no sé, coger y vestirse exactamente igual que aquella chirigota, envejeciendo un poco los disfraces, como si en efecto hubieran estado guardados en algún rincón durante estos últimos 25 años, para hacer un remake (nunca mejor dicho, ya que de cine va la cosa) en toda regla. De todos modos, si lo que pretendían era rendirle un homenaje a aquellos chirigoteros, y al buen lugar en el que dejaron el pabellón algecireño, echando, de camino, un ratito agradable en el Falla, sin más, pues aquí paz y después gloria. Ahora bien, si lo que querían era competir en serio, reproduciendo punto por punto el tipo de una agrupación que ya salió hace años, se han equivocado de cabo a rabo, creo yo. Supongamos que era tan solo lo primero, lo que buscaban, y juzguémoslos, en consecuencia, con una cierta simpatía y amabilidad, pues lo cierto es que, sin ser ningún derroche, el repertorio se dejó escuchar, gracias al buen hacer del grupo, y también del músico, Juan Manuel Braza Benítez, el “Sheriff”, nada menos, que sin esforzarse demasiado, tampoco, les ha hecho un pasodoble bastante convencional, pero que no sonó nada mal en las voces de estos chirigoteros, y en menor medida ya, pues quizá fuera ese el apartado que más les flojeara, gracias a la aportación del letrista, Ramón López, el mismo que el pasado año, sin ir más lejos, ganó el primer premio de cuartetos con “Chanel a los cuatro”, pero que no se maneja igual de bien, sin embargo, en la modalidad de chirigotas. Si tuviera que destacar algo de la actuación, en fin, yo particularmente me quedaría con los dos pasodobles, de agradable música, como decía, el primero dedicado, como la chirigota al completo, a rememorar el recordado triunfo de “Cine cómico”, y el segundo, también un homenaje, para variar, destinado a lamentar que cada vez vayan quedando menos de todos aquellos viejos maestros que un día hicieran grande nuestro Carnaval, con mención, en particular, claro, a los que nos han ido dejando a lo largo de estos últimos años.

Y hasta ahí, ya ven, lo que dio de sí la sesión de ayer lunes. La de hoy martes casi que mejor la dejo para mañana, que no viene mal, tampoco, desconectar un ratito del Carnaval.

Un saludo.



54
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-16 19:45

Bueno,
La verdad q despues de leer al amigo Alfred queda pocas cosas q decir ... Yo voy a hablar de lo q me ha gustado solo, pq en lo otro se lo dejo al Sr. Alfred... Que me gusto del lunes... La gran chirigota de Manolin, de Antonio, de Falu, de Pakoli.. Geniales desde el principio al final... señores chirigoteros q vienen de fuera, escuchen esto y comprueben cuantos tacos dicen, cuantos "borderios" ... Tenia q ser esta chirigota de obligada escucha por parte de muchos... No destaco mas na pq el amigo Alfred lo ha desmenuzado con eficacia... El selu.. a ver voy a ser sincero, tengo debilidad por las chirigotas del Selu, incluida la peña alienigena..., asi q esta me gusto tb, pero esto es como cuando esperas una peli con tantas ganas q cuando acaba te da la impresion q se ha quedado corta... Espero salir con otra impresion en los 2 pases mas q seguro va a tener..
Ahh bonito pasodoble el del Sheriff para la chirigota de Algeciras.. Espero al Sheriff con ganas.
saludines



55
De: RM Fecha: 2008-01-16 19:55

A mí me suena el Selu a ya escuchado, a ya cantado, a tipo repetido, no sé. La tercera parte de Lo que diga mi mujer... con cosas del tipo de la ilegal "Los ex (pero ahora estoy mucho mejón)", que me gusta bastante más, por cierto.



56
De: Alfred Fecha: 2008-01-16 20:11

Vamos allá con la crónica de la tercera sesión del concurso, que ya empieza a darnos, poco a poco, alguna que otra alegría más.

Y la primera de esas nuevas alegrías nos la dio, claro está, como cada año, el coro de Julio Pardo, que continúa siendo toda una garantía, y que este año se presenta bajo el título “Coro la Catedral” (no sé por qué le habrán quitado el artículo de delante, con lo bien que suena “El coro la Catedral”, aunque algún motivo habrá, imagino), con el que estos veteranos coristas quieren representar, inspirándose, según palabras del propio Pardo, en las monjitas de la película de Whoopi Goldberg “Sister act” (como bien se aprecia, por otra parte, en la presentación, llena de ritmo, por Gospel, o así), a un grupo de frailes metidos a copleros para recaudar fondos destinados a la restauración de la Catedral, y que tendrán que aprender, en consecuencia, sobre la marcha, y durante el popurrí, los rudimentos más elementales de todo el asunto este del Carnaval, desde la ingestión del típico erizo caletero a la utilización del pito, pasando por el aprendizaje de las coplas más recordadas de nuestra fiesta, aunque adaptadas, para la ocasión, al monacal tipo que encarnan esta vez, o la elaboración de un tipo algo más alegre, colorido y vistoso que las sobrias túnicas moradas, como el pendón, que lucen durante el resto de la actuación. Un coro, en definitiva, que vuelve a ser de primerísimo nivel, con un tono de lo más alegre y desenfadado, y una de esas magníficas ideas que una vez realizadas parecen obvias, pero que a nadie, sin embargo, se le había ocurrido antes. Una idea a la que le sacan, además, todo el partido posible, como siempre, también, exprimiendo las posibilidades cómicas del personaje, de su inocencia, su candidez, y su tímida picaresca, durante los cuplés, y buena parte del popurrí, y enriqueciéndola, como de costumbre, con multitud de pequeños detalles tremendamente carnavalescos, tales como echar mano de su cultura coplera para comenzar la presentación cantando, con aires de gregoriano, el célebre tango de “Los de Cai” (ya saben, “La catedral de mi Cai es tan bonita, es tan bonita / que son bordones de plata sus campanitas, sus campanitas”), o para poner a estos peculiares monjes a musitar para sí mismos, entre copla y copla, y como si de una oración se tratara, viejos trabalenguas de antiguas agrupaciones. Sí que cabe reconocer pese a todo lo anterior, sin embargo, que el coro comete este año, desde mi punto de vista, un par de torpezas. La primera, y posiblemente la más grave, sería la disposición que adopta, en varios momentos del repertorio, sobre el escenario del Gran Teatro Falla, simulando cantar en el auténtico coro de la Catedral, representado en el precioso forillo que llevan, y muy alejados, pues, tanto de la primera línea del escenario como entre sí; una apuesta muy arriesgada, y que les pasó factura, pues anoche se pudo registrar algún que otro problema de vocalización, al no entenderse demasiado bien diversos pasajes de la actuación. Esperemos, no obstante, que el próximo día, en el local de ensayo, el Gordo le pegue al grupo cuatro bocinazos de los suyos, y tal aspecto se vea un poco más pulido en los futuros pases. La segunda torpeza que el coro comete, y esto ya es una impresión más personal, consiste en repetir en exceso, tal vez, el esquema del pasado año, con Manolo Camacho dirigiéndose al público entre copla y copla, esta vez en forma de omilía, o casi, y pequeños grupos de coristas saliendo al espacio central de la escena en las sucesivas cuartetas del popurrí, como ya lo hicieran, asimismo, el año anterior, para representar a todos aquellos coros que trajeron a concursar al certamen que organizaron para elegir “El mejor coro del mundo”. Sé que no son dos pegas demasiado importantes, pero a Julio Pardo y los suyos siempre cabe exigirles el máximo porque es el máximo, y de eso no cabe ninguna duda, lo que siempre intentan dar. Por lo demás, y pasando, para concluir, al punto fundamental de los tangos, debo reconocer que la música del del año pasado me enganchó desde el primer momento, mientras que este habré de escucharlo más veces para que me vaya entrando, y me vaya gustando, a buen seguro, más y más, a medida que me vaya quedando, nunca mejor dicho, con la copla. En cuanto a las letras, destacó, superada ya la formalidad de la presentación en el primero, la del segundo tango, dedicada a la lamentable polémica en torno al Cádiz de este año, y por encima de todo, al nuevo pendón que la ciudad ha escogido como propio, osease, el del equipo amarillo, al margen del que adorna las Puertas de Tierra, de igual manera que ya escogió, hace décadas, los Duros Antiguos, del Tío de la Tiza, como himno de la fiesta, sin que nadie viniera a imponerlo, y del mismo modo que hace unos años eligió, asimismo, el pasodoble de la Familia Pepperoni como himno del Cádiz, dejando a un lado el oficial. Y es que difícilmente habrá unos himnos y una bandera más significativos y representativos que los que un pueblo decide adoptar, por propia voluntad, y espontáneamente, sin que ninguna institución se los haya intentado encasquetar antes, como bien conviene recordar ahora, que anda tan en boga el puñetero asunto de la letrita del himno nacional para que todos los tontos de este país discutan sin parar sobre el particular. Pero bueno, volviendo a lo que ahora importa, que es el coro de los señores Pardo y Rivas, otro año más estará, por descontado, luchando por el primer puesto, y poniéndoselo muy difícil, qué duda cabe, a sus contrincantes, pese a las pegas señaladas, y a que el año pasado, en líneas generales, me gustara más. Pero claro, es que el pasado Carnaval me gustó tanto que difícil lo tenían este año, la verdad, para superarse, a mis ojos, al menos.

“Mi gran quimera”, procedente de El Puerto de Santa María, a continuación, fue la primera comparsa de la noche, y la primera comparsa mixta, también, del concurso. No puede decirse, sin embargo, que estas muchachas dejaran demasiado alto, anoche, el pabellón femenino en el Falla, pues su actuación resulto manifiestamente mejorable, tanto a nivel de afinación como de repertorio, bastante pobre, a decir verdad. Lo etéreo del tipo, en el que venían a contarnos que para ellas lo de cantar en el Gran Teatro Falla era todo un sueño, del que no querían despertar, tampoco ayudó demasiado, pues a mí, personalmente, me ponen un tanto nervioso esta clase de planteamientos tan vagos e inconcretos. Eso sí, la actuación de la comparsa, por lo menos, sirvió para que por fin aparecieran, que se iban echando en falta, los correspondientes tipos ataviados con capa y capucha oscura, larga melena blanca y cara maquillada, que así aparecían vestidos los chavales que tocaban los instrumentos, pues parece que el concurso no está completo si no nos viene ninguno de tal guisa. En resumidas cuentas, y aprovechando que hoy el Diario rescata una antigua entrevista al Quini, “carne pa mis leones”, que diría el legendario corista.

Menos mal que a continuación salio a escena otro de los platos fuertes de la noche, en este caso la chirigota del Cascana, que continúa en su línea anárquica, reivindicativa y desvergonzada, metiendo el dedo en la yaga, al tratar este año, bajo el enrreversado título de “Murga azulejera y castellonesa y en medio en vez de el de blanco va la alcaldesa”, el problema de los emigrantes gaditanos que se han tenido que ir a Castellón para trabajar, tras hacer el pasado Carnaval lo propio con el triste asunto de la infravivienda. Una chirigota que va, como siempre, a su aire, y que en ningún caso cabe tener en cuenta, de cara a la competición, pues se lo tendrían que tomar un poquito más en serio, creo yo, si de veras pretendieran lograr algún premio. Como parece que no es esa su intención, pues estupendo, aunque vuelvo a aclararles, un año más, que se puede seguir siendo igual de mordaces, de ácidos, de subversivos, de críticos, de reivindicativos, y todo lo que ellos quieran, con un repertorio, un tipo y una puesta en escena algo más currados, que eso de “esto es Carnaval” suena a excusa más bien barata para no comerse demasiado el coco. Dicho lo cual, justo es reconocer que este año la chirigota mejora algo, con respecto al año anterior, más que nada porque consigue hacer reír más, con algunos puntos, incluso, verdaderamente geniales (y pienso, por ejemplo, en lo de “pre-parao”, absolutamente sublime), que no hacen, sin embargo, más que resaltar lo endeble de los momentos menos inspirados del repertorio, un tanto irregular, en resumidas cuentas. Por otra parte, tampoco es que yo sea muy amigo de esta clase de tipos que parodian a otros, “Araka la Kana”, en este caso concreto, pero imagino que eso ya entra en el campo de las preferencias personales de cada cual. Es posible que los volvamos a ver en cuartos, pero no contaría yo con volver a verlos, más allá de esa fase, a causa de todo lo comentado. Y es un problema que deberían tener en cuenta, me parece, porque si tantas ganas tienen de criticar, y tanto consideran que tienen que decir, utilizando la plataforma que les brinda el concurso, tendrían que intentar llegar lo más lejos posible, digo yo, para que los escuchara el mayor número de personas. Pero vamos, que allá ellos, con su filosofía. Si les va bien así no seré yo, desde luego, quien me meta donde no me llaman. Muy divertida, por cierto, y para concluir con un apunte positivo, la abierta burla de la alcaldesa que lleva a cabo el amigo Cascana al interpretarla, con muy poca vergüenza, sobre las tablas del Falla.

Fue este, como verán, uno de los mejores tramos de la sesión de anoche, pues la agrupación que salio a escena en siguiente lugar, y que nos llegaba desde Jerez, traía la autoría de todo un clásico de la modalidad, el señor Don Antonio Busto, que regresa así, tras su ausencia del año pasado, con “Al tran-tran”, su comparsa para este Carnaval 2008 en el que ya estamos metidos de lleno. Una estupenda comparsa de sabor rancio, y de aires proletarios, la de estos jerezanos que vienen representando a los trabajadores que hace un siglo, más o menos, construían las vías férreas, y domaban el metal allá donde fuera necesario, en definitiva, a golpe de martillo, con la que su autor vuelve por sus fueros, y que nos trae de vuelta, por fortuna, si no al Antonio Busto de sus orígenes, el de “Los cholos del altiplano”, “Los pintores de Versalles” o “Los pimpis de Cádiz”, más melódico, más suave, más poético, sí al de las magníficas comparsas que nos trajo, ya en los 90’, desde Jerez, el de “Grumetes gaditanos”, “El duende de Cai” o “La herrería” (sobre todo, sí, al de “La herrería”, pues no son pocas las semejanzas que “Al tran-tran” presenta, tanto a nivel de repertorio como de tipo y puesta en escena, con aquella comparsa, aunque no seré yo quien proteste por ello, teniendo en cuenta que a lo tonto a lo tonto ya hace diez años de aquello, y que se echaba bastante de menos, qué demonios, aquel soniquete). Un Antonio Busto, este que nos viene de vuelta, más agresivo, crudo y encallecido, como ya se pudo comprobar, por otra parte, en su última agrupación, “Los primavera (cosas de Cai)”, todo un grito de rabia y amargura que le salió desde adentro, contradiciendo el tono presuntamente alegre del título, y que dio como resultado una comparsa buena, sin lugar a dudas, pero algo más triste y deprimente de la cuenta, quizá. Este año no ha llegado la sangre al río, gracias a Dios, y si bien “Al tran-tran” resulta una comparsa con un mensaje bastante contundente y crítico, rememorando las duras condiciones de vida de aquellos trabajadores del metal, y por extensión la de cualquier currante de hoy en día, salvando todas las distancias habidas y por haber, que algo, afortunadamente, sí que hemos avanzado, también queda un hueco, en su repertorio, para el lirismo y la poesía, terreno en el que no ha perdido su buena mano, el señor Busto, con el paso de los años, no señor. Porque esta, lo digo desde ya, me ha parecido una comparsa magníficamente escrita, independientemente de que luego a cada uno le pueda gustar más o menos su tono desgarrado, y muy cuidada, también, en lo musical, pues al margen de las imprescindibles cuartetas flamencas y por tanguillos, que no podían faltar, evidentemente, en un tipo tan castizo y gaditano, el autor ha tenido el buen gusto de incluir en el popurrí, muy oportunamente, dada la temática de la agrupación, la música de “El niño yuntero” (creo que era esa, vaya), una de las canciones del disco que Serrat dedicó a musicar poemas de Miguel Hernández, allá por los años setenta del pasado siglo. Mención aparte merece el grupo, tremendamente compacto y potente, que defiende extraordinariamente el repertorio, y del que llama la atención el hecho de que suene exactamente igual, sin ser el mismo, que el de las comparsas de Jerez anteriormente mencionadas (“Grumetes gaditanos”, “El duende de Cai”, etc…). Muy duras, como era de prever, y para terminar, las letras de los dos pasodobles, la primera en torno a la farsa que se monta cada año por Carnaval, para deleite de toda Andalucía, mientras que Cádiz sigue agonizando, sin que a Chaves, ni a quienes le mantienen en el poder, parezca importarles, y la segunda dedicada al trágico tema de las madres que no saben apreciar lo que tienen, y en la que Busto hace un repaso a los diversos maltratos infantiles que cada día se producen (abortos, abandonos, prostitución, etc…), una letra quizá un tanto truculenta, para mi gusto, pero que se salva por la excelente redacción, pues arranca con el retrato de una anciana loca que pasea de un lado para otro a su muñeco, al que trata como un hijo, figura que el autor contrapone hábilmente, a continuación, y en un giro bastante logrado, con las malas madres, por decirlo suavemente, anteriormente mencionadas. Una de las mejores comparsas que llevamos escuchadas hasta el momento, sin duda alguna, esta “Al tran-tran”, aunque su estilo, me consta, no ande demasiado en boga, hoy por hoy. La veremos a buen seguro en sucesivas fases del concurso, sin embargo.

De otra localidad de la provincia, Chiclana, vino la siguiente chirigota, “Los que pierden el juicio”, cuyos componentes, ataviados como unos abogados más bien manguis, demostraron ciertas tablillas (no, todavía no llegan a tablas, ni mucho menos), haciendo un admirable esfuerzo, además, por intentar sacarle partido a la idea que representaban. Otra cuestión sería ya si lo consiguieron o no, que va a ser más bien que no, pero en fin. Una agrupación, de todos modos, que apuntó maneras, y que no se defendió malamente, como digo, sobre el escenario, aunque todavía les quede, claro, muchísimo que aprender. Seguro que en los próximos años lo irán haciendo mejor, sí señor. Eso sí, el forillo, que parecía que lo había pintado el sobrinito de cinco años del punta jurado, pa echarlo, de verdad que sí.

“El corazón de mi tierra”, comparsa procedente de Calañas, Huelva, que ya lleva viniendo varios años al concurso, fue la siguiente en pisar las tablas del Gran Teatro Falla. Espectacular, sinceramente, la mejoría que han ido experimentando estos comparsistas onubenses desde que nos visitaran por primera vez, que no es que pasen, todavía, de mediocres, pero es que hace unos años se llevaron la Cuchara de Palo, con todas las de la ley, gracias a los rollos de serpentinas aquellos que nos trajeron, y de los que no me quiero ni acordar. Consuela saber que algunos, al menos, van mejorando, con los años, y aunque sea poco a poco. Lástima, no obstante, que semejante mejoría se desaproveche, como es costumbre en las agrupaciones foráneas, viniendo a contarnos historias que aquí nos pillan más bien lejos, y que nos dejan más bien fríos, por lo tanto, como es el caso de la tradición minera de Huelva, que eso fue, poco más o menos, en lo que se han basado estos comparsistas para elaborar su repertorio, relatando a lo largo del mismo toda la historia de las minas de su tierra, desde la más remota antigüedad, en la que supusieron el origen de la fundación de diversas poblaciones, hasta el siglo pasado, en que se dieron lugar todas las luchas sindicales de los obreros contra sus patronos de la compañía inglesa. Especialmente destacable, en este sentido, se me antojó el popurrí, muy bien estructurado y desarrollado, y musicalmente bastante variado, que siempre se agradece. Una pena, insisto, que todo el asunto este de las minas sea un tema apasionante para leerlo, quizá, en un libro, o verlo, tal vez, en una película, pero no para escucharlo, sinceramente, en una comparsa de Carnaval, aunque seguro que en Calañas el asunto les llega y les emociona como el que más, lógicamente, al ser algo que les toca tan de cerca. Espero que así sea, en fin, y que pasen un extraordinario Carnaval, allá en su tierra, porque por aquí dudo que volvamos a verlos. Claro que si hace un par de años se colaron en semifinales los de “El muelle de hierro”, contándonos la historia del puerto de Marbella, quién sabe…

Y tras el descanso, otra comparsa más, “Los saltimbancos”, procedente de Algeciras, con un tipo muy circense, aunque los componentes de la agrupación, más que al circo tradicional, pertenecieran a lo que ellos denominaron “circo del arte”, y que viene a ser, aproximadamente, me barrunto, un circo similar al “Circo del Sol”. Un tipo relativamente original, pues, el de esta comparsa, que ya el pasado año dejó un buen sabor de boca, en una línea mucho más castiza y flamenca, con “La cueva”, y que anoche volvió a hacer un buen papel, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, aunque todavía les falten por pulir muchas cosas. Las letras, por ejemplo, necesitarían mejorar urgentemente, al menos las relativas a los pasodobles, tan fundamentales en una agrupación de este tipo, y que ellos dedicaron, en el primero de los dos, a la baronesa Thyssen y al disgusto que tiene con su nuera, por aprovechada, cuando ella nunca ha sido otra cosa, según estos algecireños (un tema que no creo digno de protagonizar un pasodoble, la verdad), y en el segundo, algo más convencional, a uno de tantos presos que sueltan a las primeras de cambio, y sin haber cumplido más que una mínima parte de su condena. La música de los pasodobles, por cierto, tampoco es que fuera para tirar cohetes, sin que sonara mal del todo. Más inspirado estuvieron los autores, sin lugar a dudas, a la hora de elaborar la presentac