Queda inaugurado el carnaval 2008. Pueden ustedes, los más jartibles, ir comentando lo que quieran.

¡Vamo a escucha!

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Comentarios

1
De: RM Fecha: 2008-01-14 06:44

Poquita cosa el cartel, ¿no?
Y en todo caso, adelantado cuatro años a su tiempo.



2
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-01-14 08:05

Rafa, coñis, no te metas con Richi jajaja.



3
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 08:31

¡Post Carnavalero! ¡Por fin! ¡Yuhuuuuuu!

((Alfred, Alfred. ¿dónde está Alfred?))



4
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 08:37

Joé, no me había dado cuenta de que Quiñones cantaba el primero, y con Las Ajogaillas. A ver, algún alma caritativa que no viva en el exilio y se haya tragado la sesión, por favro, que yo estoy en el curro y no puedo bajármela de Internet hasta esta tarde :))



5
De: ams Fecha: 2008-01-14 08:49

Estuve ayer escuchando muy poquito y la de Quiñones ni idea. Ya sabeis que a mi la comparsa ufff. Escuché algo de los que iban de tinerfeños que eran normalitos con mucha isa canaria y eso, nada del otro mundo.
A ver cómo se da hoy la cosa con el código Daviñi y la de García Cossio. Las dos en la segunda parte. Y yo levantándome a las seis y media. Si es que esto no es viví :)



6
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 08:57

El cartel decían por ahí que estaba copiado de un dibujo de secundaria premiado.

De ayer escuché hasta el descanso y destaco 3.

La Escuela del Carnaval. Una comparsita de jóvenes a lo Tino Tovar (de hecho el mismo tema lo hizo Tino con los Aprendices), bien afinaita y tal. Pasará de ronda pero no creo que para final.

Luego los de la Carpa que estuvo bien, pero me gusta más la presentación y el popurrit que el repertorio de en medio (tanto en letra como en afinidad).

Y la comparsa de Quiñones me dejó un poco en fuera de juego. Que me partiera de risa con el segundo cuplet, unido a que suena diferente y tal... no sé. Parecía bueno pero necesito escucharlo otra vez porque yo de Quiñones esperaba otra cosa... mejor o peor pero otra cosa. Como el año pasado lo de Araka la Kana con Juan Carlos... esperaba A y me dieron B. Luego el B estaba mejor que el A, pero de primeras me dejó descolocao.



7
De: Jeremias Fecha: 2008-01-14 11:33

No es por desmerecer el trabajo del dibujante pero, efectivamente, el parecido con ese dibujo de primaria es evidente.

La prueba
http://media.grupojoly.com/cache//0000016095_335x335_jpg000.jpg



8
De: Juaki Fecha: 2008-01-14 12:25

Escuchada (más o menos) la sesión de ayer vía Internet, diré que estoy de acuerdo con WWFan: la comparsa de Quiñones (Crom sabe que nunca ha sido santo de mi devoción) es rara de cojones, o, por lo menos, no suena como en años anteriores. Esperemos a Semifinales para opinar. Los que eran el año pasado "Las Ajogaillas" siguen sin gustarme, quizá porque este tipo de chirigota/comparsa/Chentimiento-de-mi-tierra no entra dentro de lo que yo contemplo como señas de identidad de esta modalidad. Del resto prefiero ni opinar por no sentir susceptibilidades :))

Esperemos que las actuaciones de esta noche dejen mejor sabor de boca.



9
De: RM Fecha: 2008-01-14 13:50

wwf, mi crítica al cartel no va hacia el tema, sino a su resolución, demasiado poco cartelera, y a que, puestos a celebrar cosas en el 2012, más valdría haber dejado el monumento a la Constitución como leit motiv para entonces.

No creo que se pueda hablar de copia en la temática: simplemente, las bases que exige el ayuntamiento para el cartel, que si ponga tal cosa, que si ponga tal otra, que si de interés turístico internacional por aquí, que si lo otro por allá, da muy poco margen de maniobra. PORQUE ELLOS QUIEREN QUE EL CARTEL MUESTRE SIEMPRE UN MONUMENTO DE LA CIUDAD.. y en la ciudad hay pocos monumentos (en piedra, a dos piernas hay muchos). O sea, la temática queda constreñida siempre por tener que incluir las Puertas, el Falla, el edificio de Correos o la Torre Tavira.

Fíjate que el celebrado cartel del año pasado, con la diosa Gades, era idéntico, pero en más feo, al que Angel Saquero hizo para la Hispacón... ¡de 1995!

Y Antonio Romero presentó a aquel concurso de la Hispacón un cartel (que luego fue la portada del combozine) donde la figura que aquí es piconera en el cartel de este año era una mezcla de la estatua real y la robot de Metrópolis.



10
De: RM Fecha: 2008-01-14 13:50

Yo siempre he dicho, por otra parte, que al carnaval de Cádiz no lo define ningún cartel: tiene que ser una foto de la calle y sus disfraces.



11
De: WWfan Fecha: 2008-01-14 14:02

En CarnavaldeCadiz.com vuelven a currárselo y están todas las actuaciones en Real Player.

Por cierto, en Onda Cádiz Radio está Paco Rosado, así que toca bajar el volumen a la tele...



12
De: WWfan Fecha: 2008-01-14 14:46

Vuelvo a escuchar a Quiñones...
Básicamente hay una cosa que no cambia.

El Noly es el número 1 haciendo música de pasodoble.
Quiñones escribe muy bien.
Y de voces el maravilloso.

Me sigue sonando raro, pero mientras tenga uno de los mejores pasodobles, si no el mejor...



13
De: RPB Fecha: 2008-01-14 17:11

Este mes tengo que hablarles a mis alumnos del Carnaval en España (sobre todo del de Cádiz). ?Podré contar con la ayuda de voacés en caso necesario?



14
De: RM Fecha: 2008-01-14 19:59

Escuchada la sesión de ayer gracias a http://www.carnavaldecadiz.com/.

Muy poquito salvable, ¿no?



15
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 20:11

No, si ya sabía yo que este año el comienzo del concurso le iba a pillar desprevenido a más de uno y a más de dos, que está siendo todo así como muy de sopetón, esta vez, por aquello de lo apretado de las fechas, con la leche que mamó la dichosa Cuaresma y quienes todavía insisten en respetarla, a día de hoy, cuando ya no la respeta, en la práctica, y nunca mejor dicho, ni Cristo. Normalmente me gusta ponerme un tanto solemne para inaugurar, por estos lares, y por la autoridad que yo mismo me confiero, cada nuevo concurso, que al fin y al cabo no es algo que pase todos los días, aunque sí todos los años, pero dadas las circunstancias mejor será, supongo, dejarse de formalidades y pasar directamente a lo que interesa, que son las agrupaciones, o lo que es lo mismo, la crónica de su paso, cada día, por las tablas del Gran Teatro Falla. Baste con decir, pues, que un año más, y a su peculiar estilo, Cádiz le cantará al mundo las cuarenta, y más que las cuarenta las cuatrocientas, que de ese número no creo que bajen las nuevas coplas que a partir de ahora podrán escucharse por la ciudad, y que desde anoche mismo cada grupo disfrutará, como cada año en el templo de los ladrillos coloraos, de sus veinte minutos de gloria… o de infierno, según se porten ellos y, en consecuencia, el respetable. Que Dios reparta suerte, y nos coja confesaos. Y dicho todo esto, procedo a comentar, más detalladamente, la primera sesión del concurso, que se abrió, por cierto, con un merecidísimo acto de homenaje a los dos coros de la Bahía que se presentaron al primer concurso provincial de agrupaciones, celebrado allá por 1958, hace ahora 50 años, “Los pajes de la capa blanca”, de San Fernando, con autoría de José Ramos Borrero “Requeté”, y “Los marinos del siglo XVIII”, de Puerto Real, con autoría de Pedro Hidalgo, y por extensión a todos los coros, buenos, malos y regulares, que desde entonces nos han llegado desde las localidades vecinas, y que tanto han contribuido, qué duda cabe, a que se mantuviera viva la llama del tango (recordemos, sin ir más lejos, que durante varios años, y en plena crisis de la modalidad, allá por los comienzos de la década de los 60’, el de Puerto Real fue el único coro que trajo a nuestras calles los sones del tango, desde el otro lado del puente, antes, incluso, de que existiera tal puente, y mucho menos el segundo, claro, que todavía está por ver que llegue a existir, realmente, algún día).

Precisamente con el coro mixto de la isla dio inicio la sesión, tras el citado acto, y debo decir que en este singular homenaje al mundo del papel que este año nos traen los coristas (y las coristas, para los amantes de la corrección política) cañaíllas, bajo el titulo de “Papelandia”, el único que parece habérselo currado de verdad ha sido Antonio Miranda, veterano letrista gaditano que ya se unió a ellos el pasado carnaval, desde el mismo instante en que es ese apartado, el de la letra, lo mejor del coro, sin duda alguna, junto con el tipo, también cosa de Miranda, por lo que contaban los propios componentes del coro a los micrófonos de Canal Sur tras la actuación. Y es que me ha parecido bastante bonita, la verdad, la idea de reflejar, a través del papel, en sus diversos usos, los distintos estamentos de la sociedad (el papel de los billetes, y de las páginas económicas color salmón de los diarios, para los hombres de negocios, el de estraza para los almaceneros, el de periódico para los periodistas, el de las partituras para los componentes de la orquesta, etc…), haciendo alusión a todos ellos durante el elaborado popurrí, y jugando en algún que otro momento, a su vez, con el otro sentido de la palabra “papel”, en referencia al rol que a cada cual le toca desempeñar en esta vida. Muy ajustado al tipo, asimismo, el estribillo, en el que no podía faltar, claro, hablando de papeles y de Carnaval, la mención a los papelillos y las serpentinas. Menos relacionada con el tipo se mostró ya la presentación, en la que salieron por peteneras para contarnos qué es lo que se siente cuando se canta en el Falla, razón por la cual posiblemente fuera la pieza más floja de todo el repertorio, que fue, sin lugar a dudas, de menos a más. En los dos tangos, el primero dedicado a la llegada, una vez más, del Carnaval a Cádiz, con todo lo que ello implica, y el segundo a la figura de Fermín Salvoechea, también demostró el señor Miranda su buen hacer, si bien no termino de comprender muy bien con motivo de qué se cantó este último, si es que se cantó con motivo de algo, y no simplemente porque al hombre se le antojó escribirle un tanguito al mítico alcalde de la ciudad, sin más. En el apartado musical (especialmente por lo referido a los tangos, algo lacios, y faltos de fuerza, para mi gusto), y en el de la afinación, por último, se sigue echando en falta, y de qué manera, a quien fuera alma máter del coro durante tantos años, el señor Paco Mora, por más que sus últimas intervenciones tampoco fueran particularmente brillantes. Una actuación más que digna, en cualquier caso, la de este coro, que sigue, no obstante, sin ser lo que era, y que lo tendrá difícil, sospecho, para pasar a las siguientes fases, sobre todo teniendo en cuenta que este año, y como ya sabrán ustedes, imagino, son dos los cortes que se producirán antes de dar el paso a la gran final del día 1 de febrero.

Tras la marcha del coro fue la modalidad de comparsas la que irrumpió sobre el escenario, y lo hizo con el estreno en la categoría de adultos de la agrupación que el pasado año ganara, en dicha modalidad, el primer premio del concurso junior (sigh; menos mal que este año por fin han eliminado el americanismo este tan malaje, para designar a las categorías inferiores, y las han vuelto a denominar infantiles y juveniles, como toda la vida de Dios), la que ya es conocida, por su autor, Jonathan Pérez Ginel, como la comparsa del Jona (lo sé, lo sé, ya ni en los nombres de los autores esto es lo que era, qué le vamos a hacer). Un estreno en adultos bastante brillante, a mi juicio, pues los chavales dejaron un gratísimo sabor de boca tras su actuación. “La escuela de Carnaval”, fue el nombre bajo el que se presentaron, en alusión, claro está, a ese proyecto que se puso en marcha hace un par de años, desde los colegios, para introducir a la chavalería gaditana en los entresijos de la fiesta, y bajo el que venían representando, evidentemente, a un grupo de alumnos de tal asignatura, o actividad extraescolar, o como quieran ustedes llamarla. Lo que no entiendo es que tuvieran que vestirse como el típico empollón de la clase, aunque supongo que así intentaban encarnar a un alumno lo más aplicado posible, si bien luego, en el estribillo, terminaban poniendo un poco en solfa toda la idea de la citada escuela de Carnaval, al afirmar, poco más o menos, aunque de forma más poética, naturalmente, que ni puñetera falta que hace. Dejando eso a un lado, el susodicho Jona demostró manejarse bien con la pluma, a lo largo de un repertorio muy bien escrito, en general, del que yo particularmente destacaría el primero de los pasodobles, bastante agradables, también, en lo musical, en el que estos jóvenes comparsistas le rindieron un sentido homenaje a todos esos viejos carnavaleros que en su día tuvieron que sufrir el desprecio de las clases bienpensantes, pero que hoy, en cambio, ven como sus nietos triunfan, allá por donde van, gracias a la fiesta que ellos tanto, y con tantas dificultades, defendieron, décadas atrás. El segundo, sobre el penoso asunto de los accidentes laborales, aunque bien escrito, también, me pareció ya más del montón. Por lo demás, quizá quepa reprocharle a la comparsa, también, una cierta falta de personalidad, pues se adscribió de forma muy clara a la línea marcada por el Tino Tovar de “La botica”, primero, y por la comparsa de Barbate, en sus últimos años, después, agrupación esta ultima a la que recordaron especialmente durante la presentación, bastante alegre, fresca, y desenfadada (muy en la línea, para que me entiendan ustedes, de “La clase obrera” o “Los risoterapeutas”), así como durante el popurrí, estructurado, al igual que el de “Los licenciados”, hace unos años, a través de las distintas asignaturas impartidas en esta escuela de Carnaval, y que fueron repasando una a una. Puestos a adscribirse a alguna línea existente, no obstante, tampoco es mala elección, no señor. A destacar, en último lugar, dentro del citado popurrí, el tirón de orejas que estos chavales se permitieron darle a sus mayores, criticando, con toda la razón del mundo, la forma en que algunos venden, en el peor sentido de la palabra, nuestra fiesta, arruinándola, y haciendo que se pierda su esencia, en última instancia, por mor de la dichosa comercialización de los repertorios. Solo espero que el día de mañana, cuando estén en lo más alto, como seguro que estarán, dentro de poco, si siguen trabajando como hasta ahora, recuerden lo que cantaron anoche y no cometan el mismo error. Este año, de momento, no me extrañaría que volviéramos a verlos en fases posteriores del concurso.

Lástima que después de la intervención de estos dos grupos, que tuvieron, con todas sus pegas, una participación bastante agradable, en líneas generales (más en el caso de la comparsa que en el del coro, pero bueno), entráramos de lleno, por fin, en la triste realidad de las preliminares, pues con la siguiente agrupación, la chirigota de Sevilla “Los chocantes”, comenzó la acostumbrada sucesión de grupos malos, o lo que es peor, pues entonces ni siquiera dan para unas risas, mediocres. Una sucesión que este año promete convertirse en un auténtico calvario, dado lo maratoniano de las sesiones; doce agrupaciones, ni una más, ni una menos, serán las que desfilarán cada día por las tablas del Gran Teatro Falla, durante esta primera fase preliminar (salvo en una ocasión, en la que serán hasta trece los grupos que cantarán), o sea, las mismas que intervendrán, en el mejor de los casos (está por ver que pasen tres cuartetos, en fin) durante la final del próximo día 1 de febrero, ya que este año tan magno evento contará, como también supongo que sabrán, con tan solo tres agrupaciones, como máximo, por cada modalidad. Pues bien, dicho calvario empezó anoche, como les decía, con la actuación de estos chirigoteros de la capital hispalense que venían representando a los muñecos estos que se utilizan para probar la seguridad de los coches, estampándolos dentro del vehículo de turno contra el correspondiente muro de hormigón, un tipo que en manos más hábiles podría haber dado bastante juego, quizá, pero al que estos sevillanos apenas supieron sacarle partido, a lo largo de un repertorio, además, de esos que parecen prefabricados (repertorios IKEA, que los llamábamos anoche en el irc; te los venden por piezas y tú los montas en casa), con su música de pasodoble estándar, que no suena mal, pero que uno cree haber escuchado ya muchas veces, su letra de presentación ajustada al tipo, pero sin demasiado talento, y con unos símiles y unas comparaciones tela de forzadas, sus payasadas entre copla y copla, con música enlatada incluida (“precaución, amigo conductor” fue lo que hicieron sonar ellos), otra modita que promete pegar fuerte, por desgracia, este año, en un absurdo y desesperado intento por arañar puntos en algo, como el pasacalles, que no puntúa, sus golpes esforzados, pero sin demasiada gracia, y su cuarteta acomparsada de despedida. Chirigota (y con esto inauguramos la máquina de los cigarrillos) de las de su tabaco gracias, en fin. Eso sí, han mejorado bastante con respecto al año pasado, pero me temo que eso no era muy difícil, tampoco.

Con la comparsa que actuó a continuación, “Las afortunadas”, procedente de Úbeda, siguió haciéndose cuesta arriba la sesión, pues entre la voz tan desagradable del contralto que traían, y lo lejos que nos pillaba el tema elegido por estos comparsistas jienenses para su agrupación de este año, un sentido homenaje a las Islas Canarias (?) con trajes regionales e isas incluidos, la verdad es que la actuación se hizo algo tediosa de seguir. Por destacar algo positivo de la agrupación, que además abusó demasiado de los solos, sin que los responsables de los mismos fueran ningunos hachas del cante, yo me quedaría con el letrista, que más o menos se ve que sabe lo que se hace, aunque los temas en los que decida volcar su talento no encajen demasiado dentro de nuestro concurso. Pero bueno, supongo que es normal, cuando vienen de la gran puñeta. Yo lo siento mucho por quien me lea desde fuera de nuestras fronteras, pero cada año me cansa más que todas estas agrupaciones de la quinta chimbamba vengan a concursar a Cádiz solo por darse ellos el gusto, sin que les importe aburrir al personal (porque sí, a mí particularmente me aburre escuchar en un repertorio carnavalesco alabanzas a Úbeda o a las Islas Canarias, qué quieren que les diga; eso entusiasmará allí, pero aquí no interesa), y sin que tengan ni tan siquiera la decencia de nombrar a Cádiz, con todas sus letras, ni una sola vez, dando rodeos y utilizando expresiones ambiguas tales como “esta tierra” o “tu ciudad” para luego poder cantar ese mismo repertorio en sus lugares de origen, algo que, sinceramente, me parece una absoluta falta de respeto. Así que estas agrupaciones si quieren venir que vengan, pero que después no se quejen si no se les hace ni puñetero caso, que aquí no pintan nada, desde mi punto de vista, y no hacen más que estorbar y entorpecer la marcha del concurso.

Menos mal que tras la comparsa salió a escena otra de las agrupaciones destacadas, a priori, de la noche, la chirigota que el año pasado tan gratamente sorprendiera bajo el título de “Las ajogaillas (más gaditanas imposible)”, aquellas sirenas tan chirigoteras, y que este año se presenta como “Los de la carpa”. Lo tenían complicado, estos jóvenes chirigoteros, por aquello de no contar ya, como el año pasado, con el factor sorpresa, siendo una más de las agrupaciones esperadas de este año, y lo cierto es que no han sabido estar, creo yo, a la altura de las expectativas, dando un pequeño bajón con respecto al año pasado, a mi juicio. No es que sea una mala chirigota, pues en general la actuación estuvo bastante simpaticona, y tuvieron sus buenos golpes, pero desde mi punto de vista han cometido una serie de errores que seguramente pagarán caros, de cara a la competición. En primer lugar estaría la elección del tipo, que viene a representar el mundo circense, jugando al despiste hasta el último momento con el doble sentido del título, que hacía esperar un retrato más o menos mordaz, más o menos irónico, más o menos cargado de guasa de lo que son las noches en la carpa, pero la de aquí, la de Cádiz, durante la semana de Carnaval. Y el problema está, primero, en que este segundo tipo habría resultado muchísimo más original, y habría dado muchísimo más juego, creo yo, por lo que no pude evitar una cierta decepción cuando vi de qué iban, finalmente, y en que me parece una torpeza, además, presentarse con un tipo relacionado con el circo cuando el año pasado mismo una de las callejeras más buscadas cada año, la de los antiguos componentes de la chirigota del Gómez, ya se encargó de sacarle la debida punta con “El gran circo guatifó”. Ya en un terreno más personal, y dejando a un lado los altibajos del repertorio, en el que se alternan golpes realmente buenos con otros de puro relleno, insertados para cubrir el expediente de los tres minutos de la presentación, y los ocho del popurrí, tampoco me gustó que al comienzo de su actuación echaran mano de la parodia, recordando en clave de humor la entradilla de la comparsa de hace algunos años “El circo”, de Joaquín Quiñones, ni que mostraran, para arrancar las risas del respetable, la imagen de un tipo la jartá de feo, al anunciar, en un juego de palabras, la llegada de “el bizco”, en lugar de “el circo”; dos recursos que no son de mi agrado, por cuanto encuentro lo primero demasiado facilón, y lo segundo inapropiado y poco carnavalesco, por así decirlo, pues creo yo que en el Falla la risa hay que buscarla a través de la palabra, fundamentalmente, y no a través de gags visuales como este, aunque hayan proliferado tanto, de un tiempo a esta parte. Pero bueno, aunque la chirigota no alcanza el nivel del año anterior, en el que nos ofrecieron un repertorio verdaderamente redondo, y no sé si incluso merecedor de la final, lo cierto es que los veremos pasar más veces por el escenario, a buen seguro, y que en todas esas ocasiones dejarán un agradable sabor de boca, claro que sí.

La comparsa de Quiñones (y del Noly, que hace la música de los pasodobles y los cuplés, y de Julio Pardo, que este año les ha echado un cable con la música del popurrí, pero ya me entienden ustedes) fue la encargada de tomar el relevo, a continuación, dentro del gran coliseo gaditano, en la que era, sin duda alguna, una de las actuaciones más esperadas de la noche. No defraudaron, estos veteranos comparsistas de la capital, que este año se presentan como “El mercado de las maravillas”, pues tuvieron, como era de esperar, una intervención bastante lucida, si bien, un año más, no termina de parecerme redonda, la comparsa, ni mucho menos. Sí que me gustó bastante más que el año pasado, claro, pero es que el año pasado apenas me gustó nada de ellos, así que no lo tenían demasiado difícil para complacerme, esta vez. Pero vayamos por partes. En el aspecto positivo cabría destacar la idea del tipo, bastante bonita, con ese mercadillo, inspirado en el del El Pópulo (de tan antiguo barrio parece ser, al fin y al cabo, la plazuela que representan en su elaborado forillo), pero en el que no se venden objetos de artesanía, como es el caso en la realidad, sino las maravillas de Cádiz, dentro de un hermoso sueño de fantasía, y más que vender se exponen, pues como bien aclaran ellos, no son cosas que posea nadie, ni que estén en venta, por lo tanto (con lo cual son estos unos mercaderes un poco manguis, como verán, pero corramos un tupido velo sobre ese pequeño detalle en aras de la poesía carnavalesca), que le ofrece al señor Quiñones la oportunidad de lucirse a base de bien, durante la presentación y el popurrí, muy logrados ambos, con múltiples piropos hacia la ciudad de Cádiz, en general, y con alguna que otra alusión al citado barrio de El Pópulo, en particular (un rincón no demasiado cantado, en las coplas del Carnaval, con lo que se agradece la novedad), destacando, aunque sea un detalle que solo vayamos a captar cuatro gatos, el arranque de esta última pieza, en la que Quiñones parafrasea al gran Fletilla, utilizando las hermosas palabras con las que este abrió su pregón para su barrio de El Mentidero (que también es el de Quiñones, no lo olvidemos), del año 1986, y que en cierto modo le sirvió como ensayo para el pregón del Carnaval que el mítico chirigotero diera al año siguiente, y en las que viene a basarse, en gran medida, todo el tipo de la comparsa: “¿Qué voy a pregonar si ná puedo vender?”. En el aspecto negativo, y una vez reconocida la incuestionable calidad del repertorio, a nivel de presentación y popurrí, debo decir que los pasodobles, musicalmente, y a falta de escucharlos más veces, me parecieron más bien flojos, y algo planos, vaya, pero sobre todo faltos de fuerza y gancho; para entendernos, dejan un poco igual, vamos. Al contrario que el amigo WWFan, creo que el Noly comienza a dar claras muestras de agotamiento, en esto de la composición musical, sinceramente, aunque ya digo que lo mismo, cuando lo vaya escuchando más veces, me va gustando más. Y tres cuartos de lo mismo podría decir del grupo, renovado con respecto al de los últimos años a causa de diversas bajas, y los consiguientes fichajes; puede que sea la falta de costumbre, y que más adelante, cuando me vaya familiarizando con las nuevas voces, cambie de opinión, pero de momento, y de entrada, me parece que el conjunto ha perdido con los cambios, sin que suene mal, tampoco, pero la ausencia del Lali en la cuerda de segundas se nota, y mucho, al igual que la pérdida de protagonismo del gran Caracol. Los pasodobles, en cuanto a la letra, no estuvieron mal, pero tampoco fueron, a mi entender, nada del otro jueves. Si hubiera que destacar alguno, quizá me quedaría con el segundo, que parece representar la vuelta de Quiñones a sus temas trágicos de siempre, aunque justo es reconocer que tocó el asunto del barco perdido en Barbate con bastante elegancia, mientras que del primero no acabo de entender a quién se refería exactamente cuando afirmaba que nadie tiene por qué decirle que no salga, aunque probablemente tan solo sea la paranoia y el victimismo común a tantos y tantos comparsistas de nuestra fiesta, en fin. El disfraz, por último, tampoco creo que sea el más acertado, pues si bien la referencia al renacimiento italiano parece apropiada, por aquello de la mercadería y tal, esos colorines y esos brillitos tan gays (por decirlo de alguna manera, que no se me mosquee nadie), como que me sobran (desde luego no se van a poder quejar, si alguien les dice que su disfraz tiene mucha pluma, y quien lo haya visto me entenderá). Es posible que un año más estén en la pelea por el primer premio, en definitiva, pero yo, personalmente, les encuentro, hoy por hoy, demasiadas pegas como para verlos como serios aspirantes al primer puesto. Por mucho que me gusten la presentación y el popurrí, como digo, que a una comparsa le fallen los pasodobles no deja de resultar bastante grave.

Y hasta aquí lo que dio de sí la sesión de ayer… en su primera parte. Más tarde continúo con la segunda, que este año esto de hacer la crónica diaria, con unas sesiones tan maratonianas, promete resultar de lo mas agotador, para mí, que las escribo, y para ustedes, que las leen (si es que las leen, claro). Y además, qué demonios, en menos de media hora empieza ya la siguiente sesión y todavía tengo que prepararlo todo para las grabaciones y tal.

Un saludo.




16
De: RM Fecha: 2008-01-14 20:14

Las leemos, las leemos :)



17
De: AMS Fecha: 2008-01-14 20:26

Si que se leen y se aprecian desde la distancia, D. Alfred.



18
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 20:43

Aprovecho mientras que empieza (con retraso, como va a ser norma general este año, me temo) la sesión de hoy, para comentar el lamentable sonido que ofreció ayer, y hoy va por el mismo camino, por lo que escucho, Canal Sur Radio.

Micrófonos que se cortaban cada dos por tres, señales horarias que no sé cuando coño se acordarán de quitar, el primer día, para que no suenen los puñeteros pitidos en pleno trío del pasodoble, haciéndole los inoportunos coros al ortavillita de turno, ruido de estática de fondo, y hasta el corte puro y duro de la retransmisión, por problemas técnicos, durante la presentación y el primer pasodoble de "La escuela de Carnaval". Menos mal que en ese momento no había nadie en mi casa y estaba la tele libre, para escucharlos por el Onda Cádiz, que también, por cierto, tuvo sus más y sus menos técnicos, al parecer. Si cuando yo digo que este año se está haciendo todo demasiado a la bulla...

Un saludo.




19
De: RM Fecha: 2008-01-14 20:46

Pues anda que la tele, que estaban actuando los del circo y se cuelan por detrás el cámara y el otro.... y a punto estuvieron de tropezar con ellos los de la chirigota cuando se echaron patrás haciendo tipo.

¡Una cabeza caliente pa Teleteo, ya!



20
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 21:19

No, si tenerla la tiene, creo, pero este año, además, han metido a los dos fulanos esos, que se meten por el escenario a dar por saco, y a cargarse las puestas en escena. Pero bueno, si se lo dejan hacer a Canal Sur imagino que también a Onda Cádiz se lo tienen que permitir.

Por cierto, que hoy el Diario acusa a la organización de dificultar la labor de los medios (por lo que contaban ayer en la radio, este año los del micro inalámbrico no pueden pasar al escenario), y de darle trato de favor, precisamente, a Onda Cádiz, no sé si porque a ellos sí que les dan permiso para pasar, o por alguna otra razón.

Un saludo.



21
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-01-14 21:23

El cartel de la niña, por cierto, está copiado de uno que el propio Ricardo Hermida hizo en el 2002 (creo que para una peña).



22
De: Alfred Fecha: 2008-01-14 21:43

En lo del cartel estoy de acuerdo con Don Rafael, tanto en que se tenía que haber esperado al 2012 para utilizar la imagen del Monumento a las Cortes como en que quizá esté bien, como ilustración, pero no funciona, en cambio, como cartel, porque lo tiene que mirar uno muy detenidamente, y de cerca, para enterarse de qué va la película, cuando un cartel tiene que ser algo que llame la atención, y que se asimile de un simple vistazo, desde lejos.

Pero bueno, mucho peores los ha habido.

Un saludo.



23
De: jose Fecha: 2008-01-14 21:50

yo la verdad, me gusta que haya carnaval sólo pa escuchar a juanelo rajando.



24
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 22:41

El primer pasodoble de Quiñones se refieren a que desde internet se han llevado todo el pre-Carnaval (o sea, desde que acabó el concurso hasta que se inicia el nuevo) echando mierda sobre el grupo de Quiñones con los rumores de que si el Noly había roto con Joaquín, que si se va el Caracol, que si como el Ramoni dejaba el grupo por la obra teatral, que si se le iban no se cuantos más, que si todos si había bronca con el autor, que si ya habían dicho que no iba a salir, que si Quiñones se retiraba porque se le iban los mejores cantantes y no iba a hacer nada...



25
De: WWfan! Fecha: 2008-01-14 22:52

Que de verdad uno no termina de entender la rivalidad entendida en forma de odio hacia las agrupaciones que no son las de uno puesto que se llegan a decir barbaridades.



26
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-14 23:52

Hola a todos
Ante todo saludaros a todos y en particular a Alfred q si es el q yo creo charlas menos por messenger...jaja
Solo quiero contar una expeiencia q vivi el fin de semana anterior a las fiestas culinarias... Estaba yo con mi compadre, prestigioso letrista de carnaval y mejor persona en cierto Bar de copas de mucha tradicion cofrade y carnavalera cuando llego el amigo Noly.. Como siempre nos estampo dos besos humedos en los cachetes, no conozco a nadie q bese como el noly a los amigos, y pasamos a tomarnos unas copas. El noly estaba agustito y empezo a cantar, q es lo q hace el cuando esta a gusto, me refiero a agusto con la compañia no otras cosas... Total q nos canto el pasodoble de este año de la comparsa de Quiñones, Noly, Pardo etc etc... Conclusiones.... ¿¿¿Donde esta el q me canto el Noly??? Joder ... exigo tenores en esa comparsa q me hagan escuchar la melodia, q cada se parece mas a un duelo de cotraaltos octabillitas y demas... Espero q en el falla se escuchara mejor.. Soy un fan de Ramoni, caracol y de tos los q quieran... pero q se escuche la melodia por favor...



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De: Jose Mari Fecha: 2008-01-14 23:55

Vamonos a otro tema...
La chirigota de los Ajogaillas..
Me gusto, pero me parece a mi q esta peorcita q el año pasado.. muchos recursos faciles y algunos recursos q no me gustaron, deacuerdo con D. Alfred. Puntos simpaticos y algunos muy socorridos, tendran dificil la semi q no los cuartos... Q agobio, parece el mundial de futbol...



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De: Jose Mari Fecha: 2008-01-15 00:06

Y el utlimo del dia de ayer
El batallon del Chesa... Buen grupo, creo q ese grupo defenderia bien cualquier cosa, con eso no quiero decir q no este bien el repertorio ehh Me gusto bastante pero hay q esperar a ver la profundidad del repertorio, pero puede ser la sopresa de la modalidad...



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De: Alfred Fecha: 2008-01-15 02:11

WWFan, pues como con todos los autores, y todos los años, siempre hay rumores, habladurías y criticaciones (que ya se sabe que en Cádiz son peores que las simples críticas, dónde va a parar), y es posible que este año le haya tocado en especial a Quiñones, con motivo de la ruptura de su grupo, pero entra dentro de la normalidad de la fiesta, y no creo que sea algo digno de figurar en ninguna letra, ni a lo que haya que darle mayor importancia.

Jose Mari, si es usted quien yo creo que es, pues entonces sí que soy quien usted cree que soy. Y como esto está empezando a parecer un trabalenguas del Chimenea, vamos a dejarnos de pamplinas. Bienvenido a la tertulia, buen hombre, que cuantos más seamos, más reiremos, que se suele decir.

Un saludo.





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De: virgenyfurioso Fecha: 2008-01-15 03:43

Me cuelo un momentito de puntillas para contaros que aquí voy a estar leyéndonos sin decir ni fú hasta el día 8 que me iré para allá, y seguro que no soy el único. Después de haber descubierto el carnaval cantao el año pasado (precursor que es uno), para éste, mi churri y yo hemos decidido pasárnoslo en la calle y de día. Y entretanto, voy poniendo las manos a lo señor Burns y murmurando "excelente" mientras os leo y rebusco en el youtube. Besos.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-15 05:54

Bueno, pues a ver si me aligero, resumo un poco, y me pongo al día, que todavía me quedan por comentar la mitad de las agrupaciones de ayer, más todas las de hoy, con las castas de las sesiones estas tan maratonianas, que no se acaban nunca, me cachís en la mar, la mar salada.

El domingo por la noche, tras el descanso, los encargados de abrir la segunda parte de la sesión fueron los comparsistas portuenses de “Los de la calle”, unos mendigos alcoholizados que no creo que piensen presentar sus coplas, en las que no resultaba difícil ver una clara apología de la bebida, al certamen “En Carnaval, una copa menos, una copla más”, que organiza la Consejería de Juventud (o argo ajín) del Ayuntamiento. Pero bueno, como yo siempre he rechazado de plano la idea de que el Carnaval deba servir para educar a nadie, que para eso ya se han inventado los colegios y las familias, aunque algunos no se enteren, no es que tenga mucho problema con eso. Más problemático me resulta ya, eso sí, que un conjunto de voces razonablemente bueno, como el de estos chavales, se vea desperdiciado, como tantos y tantos otros, al ponerse al servicio de un repertorio tan decididamente mediocre como el que ellos desgranaron, anoche, sobre las tablas del Falla. Entre lo mejor de la agrupación, por abreviar, cabría mencionar el sentido homenaje que le dedicaron, en el primero de sus pasodobles, al gran Diego Caraballo, autor de tantas y tantas comparsas de la época dorada de Los Majaras, de “Raza mora” a “Los simios”, pasando por “Cantares”, “Gibraltareños” o “Caballos andaluces”, con motivo de su regreso al concurso, como letrista de la comparsa “Pluma, tintero y papel”, así como ese otro homenaje, tan oportuno, que le brindaron a otra mítica comparsa portuense, “Los galanes”, al final del popurrí, rememorando aquello que estos cantaban en su más recordado pasodoble, aquel que empezaba “Al salir de los ensayos”: “yo bebo solamente pa olviar / igual que dice el Beni en su cantar, / yo bebo, pero no puedo lograr / dejarla en el olvío”. Entre lo peor de la comparsa, por otra parte, se contaría, definitivamente, la música, y en particular la del pasodoble, obra de Jesús Monje, un joven autor que llegó a ser considerado, hace unos años, e incomprensiblemente, como la gran promesa blanca de la modalidad, sin que a día de hoy haya hecho todavía, para mi gusto, nada digno de mención, más allá de afinar bien a sus grupos, por una afición a la que a veces le pueden las ansias de querer dar cada año con un nuevo Paco Alba, sin enterarse de que Paco Alba solo hubo, y habrá, uno nada más, y en ocasiones sin enterarse siquiera, ya ven, de quién fue Paco Alba.

“La última cena” fue el título de la chirigota que actuó en siguiente lugar, repitiendo punto por punto tanto el nombre como el tipo (de cena de Nochevieja, vaya) de una de las callejeras más celebradas del pasado año, en un alarde no se sabe si de desvergüenza o de despiste. Sea como sea, tampoco es que importe demasiado, supongo, teniendo en cuenta lo poco lejos que a buen seguro va a llegar la agrupación. Si les digo la verdad, ya hoy, tan solo un día después, y una sesión del concurso más tarde, ni siquiera recuerdo, de su repertorio, nada que poder comentar, lo cual, de todos modos, ya supone por sí mismo, imagino, suficiente comentario. Pasemos a la siguiente agrupación.

Otra comparsa, en este caso, fue lo que salió a escena después, y más concretamente la titulada “El sombrerero loco”, procedente de Córdoba ¿Recuerdan lo que decía anteriormente, al hilo de la comparsa de Úbeda, sobre las agrupaciones de fuera que vienen porque les hace ilusión, pero que no aportan absolutamente nada, y que lo único que consiguen es aburrir al personal y entorpecer la marcha del concurso? Pues aplíquese también a esta, porque su actuación me resultó más o menos igual de tediosa que la de los jienenses, si bien cabe reconocer que los de Córdoba cantaban notablemente mejor. Algo tenían que tener los chavales, en fin, aparte de una puesta en escena, representando al célebre personaje de “Alicia en el País de las Maravillas”, el clásico de la literatura universal de Lewis Carroll, bastante cuidada.

Y tras la comparsa de los cordobeses, la segunda de las chirigotas esperadas de la noche, la de los viejos, con el Pepón de nuevo al frente. Importante bajón, desde mi punto de vista, el que ha dado la agrupación, que este año titulan, con el magnífico sentido del humor que les caracteriza, “Chiclana puede esperar”, en clara alusión a lo contado de sus días, así como a su admirable vitalidad, que han querido representar, en esta ocasión, vistiéndose como auténticos chaveas, por no decir niñatos, que es lo que parecen en realidad, pero bueno, todo sea porque la idea quedase clara, supongo. El simpático estribillo, que va en esa misma línea, pues en él afirman que van a echarle huevos, y que al cementerio van a intentar ir por el puente nuevo, seguramente sea de lo mejor de su repertorio, bastante endeble, por lo demás, a excepción de un par de golpes, aquí y allá, y del agradable sabor añejo de los pasodobles, marca de la casa, con las letras de Juan Rivero y la música de José Castellón, el Pellejo (el bueno, el de toda la vida, el de verdad, no ese que hace ahora la ortavillita por ahí, que ya ni los motes se respetan, leñe). Si el año pasado, con aquel divertido repaso que le dieron a las Fiestas Típicas Gaditanas en “El Batallón Infantil… por los cojones”, no lograron pasar a semifinales, mucho me temo que esta vez lo tienen bastante más crudo para superar esta primera fase del concurso. Dudo que los volvamos a ver sobre las tablas del Gran Teatro Falla, en fin, aunque a buen seguro que eso no les impedirá pasárselo de gran categoría, a estos verdaderos cracks, durante este próximo carnaval 2008. Pues menudos son ellos.

Todavía cantó otra agrupación esperada más, antes de que concluyera la sesión, y se trató, para más señas, de “El último escuadrón”, la comparsa de nuevo cuño que este año ha formado José Antonio Cheza, “Nene”, anteriormente componente y músico de la comparsa de Quiñones, junto a otros importantes puntales de dicha agrupación, como Vicente Lázaro, “Lali”, uno de los grandes segundas de la fiesta para quien esto suscribe, y cuya letra corre a cargo de nuestro amigo, el señor Miguel Ángel García Argüez, aunque los medios parezcan empeñados en obviar el dato. Que vale que el hombre no tenga un nombre demasiado pegadizo, pero digo yo que los créditos y las fichas técnicas de las agrupaciones debieran leerse enteras, que para eso están. Pero bueno, pasando a lo importante, que en este caso es la actuación de la comparsa, evidentemente, he de decir que la misma tuvo algunas cosas que me gustaron, y otras que no tanto. Me gustó, por ejemplo, la idea del tipo, en general, con esa alegoría, si no he interpretado mal, del incansable espíritu de lucha de la ciudad de Cádiz (o al menos es lo que ellos piden, y casi exigen, desde la comparsa, en una sana invitación a la resistencia y a la rebeldía; que semejante espíritu de lucha de veras sea incansable, digo), así como de las continuas derrotas que ha ido sufriendo a lo largo de su historia, sobre todo recientemente. No obstante, creo que no terminó de convencerme demasiado la forma de vestir a la agrupación, con esos uniformes de antiguos guerreros, casi druídicos, y claramente inspirados, o eso me barrunto, en los personajes de Asterix, aunque muy posiblemente alguien de la agrupación creyera que esa era la mejor opción a la hora de representar ese espíritu de lucha y de resistencia que pretenden encarnar, pues difícilmente se encontrarán otros personajes que lo ejemplifiquen mejor que los creados por Goscinny y Uderzo para sus célebres historietas. Y también hay que comprender, claro, que ideas tan abstractas como estas resultan difíciles de vestir, naturalmente. De todos modos, a ver si pudiera ser que para pases posteriores, que a buen seguro que los habrá, pudieran ahorrarnos los postizos (barbas y bigotes), que por lo general, y esta no es una excepción, suelen quedar como el culo, y más ridículos que otra cosa. Siguiendo con el repaso a la agrupación, me gustaron, asimismo, tanto la presentación como el popurrí, muy ajustados al tipo, y magníficamente interpretados por un espléndido grupo que se encuentra, sí, entre lo mejorcito de la comparsa, sonando con fuerza, pero sin resultar estridente en ningún momento, aunque, he de reconocerlo, les veo un par de pegas. En primer lugar, si tanto la presentación como el popurrí me gustaron fue, entre otras cosas, por estar muy bien escritos, cosa que no es de extrañar, teniendo en cuenta lo bien que se maneja nuestro amigo el misionero en ese registro y en ese tono épico y guerrillero del que ya hiciera gala, años atrás, en “El tambor” y “Los perdedores”, y que tanto pega en esta ocasión, de nuevo, con el tipo a representar. Pero ese, precisamente, es el problema que le encuentro; tan bien se le da que corre el peligro de acomodarse en lo que domina, y de repetirse hasta la saciedad, por lo tanto, como ya le ha pasado a otros autores. Yo desde aquí, y aprovechando que me lee, en fin, le animaría a probar, en futuras ediciones del concurso, con otros registros, y otros aires, más alegres y desenfadados, quizá, menos graves, que la gente puede llegar a cansarse, antes de lo que se imagina, de tanta épica carnavalesca, como decía, y tanta poética de la derrota, por muy bien que se le dé, que eso nadie lo niega. La otra pega que le veo al popurrí se encuentra relacionada, de igual modo, con ese mismo tono del que hablo, y es que no habría estado de más, a mi juicio, alguna que otra cuartetita más ligera y desenfadada, por ahí en medio, que aliviara un tanto la seriedad, la grandilocuencia y la trascendentalidad del conjunto, haciéndolo un poco más ameno, si cabe. Por el contrario, y en el apartado positivo, el popurrí contiene, a diferencia de otros del mismo letrista, bastantes más alusiones a la propia Cádiz, lo cual siempre se agradece, y hasta obligatorio debería de ser, me parece a mí, destacando por encima de las demás, para mi gusto, la cuarteta dedicada a las murallas y las fortificaciones de la ciudad, por oportuna, pues va en completa relación con el tipo, y por su gaditanismo. Ya me contará su autor, cuando nos veamos este carnaval por la calle, eso sí, si las alusiones al Pópulo han sido casuales, o si los componentes de la agrupación tenían ganas de buscarles un poco las cosquillas a sus antiguos compañeros de la comparsa de Quiñones. Por lo que respecta a los pasodobles, su música la tengo puesta, de momento, en cuarentena, pues no me acaba de quedar claro, tras escucharla una sola vez, si me convence o no, aunque desde luego cuenta, precisamente, con eso que tanto le falta este año, a mi entender, a la de Quiñones, o sea, un remate potente, con fuerza, y que enganche. En lo referido a las letras, mientras que el primero de los dos pasodobles, que podría considerarse de salutación, y de explicación del tipo, me agradó bastante, en la línea de la presentación, y más tarde del popurrí, mucho me temo que el segundo, en torno al maltrato infantil, no me gustó ya tanto, y tengo que darle, de hecho, un buen tirón de orejas, al amigo Argüez, por la letra de marras. Imagino que es el tipo de pasodobles que le debe pedir a un autor un grupo que aspira a estar en lo más alto de la modalidad, ya desde su primer año, para arrastrar a las masas y poner en pie al patio de butacas, como de hecho hicieron, pero a mí particularmente siempre me han parecido, este tipo de letras, demasiado facilonas, populacheras y evidentes. No creo que sea necesario dedicar un pasodoble, en fin, a condenar esta clase de situaciones, cuando se da por supuesto, creo yo, que todo el mundo las rechaza. Es como cuando alguien escribe un pasodoble sobre la ETA y lo único que hace es cagarse en sus muertos; resulta una absoluta obviedad que no aporta nada de nada, por mucho que seguramente también ponga en pie al patio de butacas, desde el mismo instante en que son temas, claro está, con los que enseguida se toca, de forma facilona, insisto, la fibra sensible del personal. Puestos a tratarlos, sin embargo, se agradecería que se hiciera con algo más de sutileza, que no veo la necesidad, la verdad, de dar al traste con toda la carga poética de la primera parte del pasodoble con los tacos de la segunda, sobre todo cuando sabemos que su autor es perfectamente capaz de hacer cosas mucho mejores, sin tener que recurrir a tales exabruptos. Ya por último, y en lo relativo a los cuplés, sucedió, en el primero, que no me di cuenta del paso del cuplé propiamente dicho al estribillo, en parte por el engarce tan brusco entre ambos, y en parte, y ahí estuvieron bastante torpes los de la comparsa, a mi entender, por la temática de la letra, sobre los amoríos de internet, que enlazaba, de algún modo, con el estribillo, dada la naturaleza de este (otro punto de la comparsa que no me convenció del todo, por cierto, pues creo yo que el tipo pedía algo más guerrillero, y no los versos estos de pestiñeo para la carpa que nos cascan, tras los cuplés, los miembros de este peculiar escuadrón gaditano). Dejando eso a un lado, no obstante, los dos estuvieron bastante simpaticones, al menos para lo acostumbrado en la modalidad. Ya habrá tiempo de escuchar más veces a estos comparsistas, en cualquier caso, en futuros pases, pues el paso a cuartos, por los menos, lo tienen asegurado, creo yo.

La sesión la cerró, por fin, la chirigota puertorrealeña “Punto de venta móvil Orangé”, que venía representando al típico vendedor ambulante de fruta, sin que ellos mismos supieran, creo yo, si se trataban de gitanos, o de catetos, o de una extraña mezcla de ambos. Baste con decir, por no ensañarnos demasiado con los chavales, que esta seguramente sea la primera candidata seria de esta edición del concurso al prestigioso premio Cuchara de Palo, con el que se distingue, o al menos yo lo hago, a lo peor de lo peor de cada año. Vaya tela, oigan; y más a esas horas, con once agrupaciones escuchadas antes a las espaldas.

Mañana por la tarde continúo con la sesión de esta noche, que se me acumula la faena, y ya voy con retraso. Mientras tanto, ahí quedan las anteriores líneas para que se entretengan ustedes un rato.

Un saludo.





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De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 08:09

Bueno Alfred, la mayoría de los pasodobles de presentación de todas las agrupaciones suelen ser una pollada y a este hombre, que siempre ha sido de un grupo muy compacto, pues no se esperaba lo de los rumores y tal...
El bueno es evidentemente el segundo.



33
De: David Mateo Fecha: 2008-01-15 11:13

Poned fotos de carnavaleras y chicas guapas de los desfiles de Cadiz.



34
De: RM Fecha: 2008-01-15 11:27

En Cadi no hay defiles, David. Hay una cabalgata que la gente de Cadi no ve, porque está en los coros en la otra punta de la ciudad.



35
De: David Mateo Fecha: 2008-01-15 11:51

Eso se llama coordinación en los actos. Pero qué nos vas a contar. En Valencia pasa más o menos lo mismo en las fallas. Demasiados actos y mucha fiesta en los casales.



36
De: RM Fecha: 2008-01-15 12:01

No, si está perfecto: así los guiris se dedican a la cabalgata y los de Cadi-Cadi a escuchar coros e ilegales.



37
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 13:33

Estoy con Rafa.
Como no aprenden cuando voy con los colegas, los carajas se ponen a esperar a los coros, cuando es el momento ideal para escuchar chirigotas y la comparsa de Tino Tovar (o alguna otra rara especie de comparsa que se deje ver).
Luego, con todo despejaito, a escuchar coros, ilegales y buscar a El Salvador.



38
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 14:46

Me gustó ayer sobre todo el Código Da Viñi.
Lo de Juan Carlos Aragón soberbio.



39
De: garcia argüez Fecha: 2008-01-15 16:03

Alfred, me quito el sombrero.



40
De: RPB Fecha: 2008-01-15 16:34

Te ví a mencionar en mi clase, Alfredo. "There is a guy from Cádiz who knows a lot about carnival music..." :)



41
De: RM Fecha: 2008-01-15 17:16

who knows ALL



42
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 18:12

He is a Carnaval´s pejigera and writes very jartá.



43
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 18:31

¡Guachisnays!
Tutti contenti,
tragati embuti,
natis guannajes
y quédate en Cai.



44
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 20:07

Bueno, a ver si me da tiempo a comentar la sesión de ayer, antes de que empiece la de hoy, que este año no hay tregua que valga, en la batalla de las coplas. Una sesión que se preveía, por cierto, bastante pobre y aburrida, como así fue, de hecho, debido a la ausencia casi total de agrupaciones punteras en el cartel, pues tan solo había, a priori, tres grupos interesantes, que en relación a los doce que actuaron, en total, pues no dejaban de ser, más que pocos, poquísimos. Pero en fin, supongo que estos son los sacrificios que el Dios Momo nos exige a los aficionados.

La sesión la abría, precisamente, uno de esos tres grupos esperados de la noche, y que en este caso se trataba del coro de La Viña, que esta vez, y tras su notable mejoría del año pasado, se presenta bajo el nombre de “Lo que yo te diga”, ataviado con un tipo de Nostradamus y encarnando, en definitiva, a un grupo de adivinos más bien chungaletas. Lo esperaba yo con bastantes ganas, a este coro, tras la citada mejoría que experimentó el pasado carnaval, pero lo cierto es que apenas me gustó nada del mismo. El grupo, que se ha visto reforzado, por las caras que pude ver ayer en la tele, con algunos componentes del Coro de los Niños, que este año no sale, como sabrán, continúa sonando muy bien, ciertamente, a años luz de distancia de lo que había venido siendo habitual últimamente (aunque a años luz de distancia, en su sonido, del inconfundible sello que caracteriza al coro lasaliano durante su época de mayor esplendor, también), y la puesta en escena, justo es reconocerlo, resulta bastante bonita, pero ahí se quedan, me temo, los aspectos positivos del coro, al menos para mí. La música del tango, un punto crucial en las agrupaciones de la modalidad, me pareció, sin ir mas lejos, fea, tirando a horrible, con ese final hacia arriba, y con la última silaba sostenida, al más puro estilo Broadway (a ver cuando coño se pasa esta modita y los tangos se vuelven a rematar como Dios manda, o sea, hacia abajo, y en seco, o como cantaban “Los últimos de Filipinas” que lo hacía el Quini, “con señorío, con señorío, y con majestad”), y con unos problemas de vocalización, hacia la mitad, que tampoco ayudaron a mejorar el conjunto, no. Un tanto más atinadas estuvieron las letras, especialmente la primera, quizá, un bonito piropo en el que estos coristas lamentaban no poder descubrir Cádiz cada día como lo descubren, maravillados, y casi por casualidad, tantos y tantos turistas que vienen a la ciudad de pasada, durante sus cruceros, mientras que el segundo versó sobre el asunto de Delphi, que está bien que no se olvide, y no se calle, un año después, y las promesas incumplidas del gobierno al respecto. Con una música tan poco acertada en el tango, no obstante, difícilmente lucirá ninguna letra, por buena que sea, como es debido. Tampoco me convenció demasiado el giro tan radical que le han querido dar al repertorio, más que alegre y desenfadado, ahora, abiertamente cómico, convirtiendo a la agrupación en poco más o menos que una chirigota de 45 componentes, en la línea del coro de Valdés, pero sin el talento en la autoría, y la gracia en los componentes, de este, con lo que al final queda un coro que busca ser gracioso, pero que no acaba de serlo, y que a cambio renuncia a la poesía y a la crítica seria, más acorde, tal vez, con su cuidada puesta en escena (que esa es otra, vaya, puestos a sacar un coro al estilo cachondo del de Valdés tendrían que haberse planteado un tipo y un disfraz en consonancia, mucho más divertido, y haberse olvidado de optar a la aguja de oro, como parece que pretenden, sin embargo). En fin, que es una lástima que tras la mejoría del pasado año el coro haya vuelto a dar un paso atrás, situándose, de nuevo, entre lo más mediocre de la modalidad, ya no por una cuestión de voces, eso sí, sino más bien de repertorio y de planteamiento. Esperemos que de cara a futuros carnavales vuelvan a dar con la tecla, que el año pasado demostraron que se puede, y que el coro de La Viña vuelva a estar, una vez más, donde se merece, por historia y tradición.

“Los que pasan por la cara”, era el título de la chirigota que salió al escenario a continuación, procedente de Marbella, y con un tipo de colaos en una boda. Chirigota de fiesta de fin de curso de instituto, creo que la califiqué, cuando la escuché por la radio, primero, y la vi por la tele, después, confirmando mi impresión al ver la malaje de los notas sobre el escenario. No sé quién les habrá dicho que tenían nivel para cantar en el Falla, pero quien haya sido, desde luego, se ha quedado con ellos de mala manera. En el primero de los pasodobles, además, cometieron una de esas faltas de respeto, hacia Cádiz y su concurso, que tanto me sacan de quicio, al cantar una letra de crítica política referida a su ciudad de origen. Un asunto que aquí, como comprenderán, nos importa poco o nada, que ya bastante tenemos nosotros con lo nuestro como para que vengan otros a contarnos, y cantarnos, sus penas. De los cuplés interactivos que cantaron mejor ni hablar, que seguro que en la fiesta de fin de curso del instituto habrían sido un pelotazo (sobre todo si en vez de al jurado, en el estribillo, hubieran increpado a los profes de turno), pero que en el Falla, anoche, quedó de lo mas cateto y pachanguero, la verdad.

Y llegamos a la primera comparsa de la noche, que se presentó, procedente de Punta Umbría, bajo el acascarañado título de “La cárcel de febrero”, con un tipo, cómo no, de fantasía veneciana (aunque con telarañas, ojo), que es de lo que uno se viste cuando no tiene ni puta idea de qué vestirse ¿Conocen ustedes esa expresión, la que dice que “de aquellos barros vienen estos lodos”? Pues eso es poco más o menos lo que ha pasado con esta comparsa; que como el año pasado los lumbreras del jurado decidieron pasarla, incomprensiblemente, a semifinales, este año han concursado como cabezas de serie, haciendo que la sesión de anoche solo tuviera en realidad, como dije, tres agrupaciones verdaderamente interesantes, y no cuatro, como debiera haber tenido, si no hubiera cabezas de serie tan surrealistas como esta comparsa onubense. Ya el año pasado esta agrupación de Huelva me pareció una completa mediocridad, y así me lo ha vuelto a parecer este año. Espero que esta vez el jurado la deje donde corresponde, que es en esta primera fase del concurso, naturalmente. Mención especial merecen, por cierto, los responsables de la percusión, que más ruido no pudieron meter, los hijos de su madre, con la caja y con el bombo. Qué forma de aporrear, madre mía. Espero que no hayan estado tocando tales instrumentos durante los 25 años que dicen lleva saliendo la comparsa allá, en Punta Umbría, porque sería pelín descorazonador que tras tantos años todavía no hubieran aprendido, la verdad.

De Trebujena nos llegó, por su parte, la siguiente chirigota, “Jamás jamé jamón jabibi 5 jotas”, con un tipo, de califas, no demasiado original, y una puesta en escena, hay que reconocerlo, muy cuidada. Mucho más, en cualquier caso, que el repertorio, pues aunque han mejorado, con respecto al año anterior, seguramente gracias, en gran medida, al cable que les ha echado José María Barranco, el conocido chirigotero de la capital, y aunque a nivel de música y de interpretación se defendieron, sus letras, tan importantes en una chirigota, que debe hacer reír, no lo olvidemos, dejaron bastante que desear. No acabo de comprender, por otra parte, a qué vino lo de cantar el segundo de los pasodobles, sobre el sobadísimo tema de la violencia de género, a capella, en su mayor parte, con las manos a la espalda, y todo tiesos, como quien está oyendo el himno de España (quien se ponga todo tieso para escucharlo, al menos, que no es mi caso), ya que no creo que fuera, como interpretaron los de la radio, en señal de respeto, por el tema tratado, pues apañados vamos si cada vez que tocamos en las coplas algún tema grave y delicado nos tenemos que meter un palo en el culo. Mas bien me pareció, qué quieren que les diga, un efectismo barato, con el que no sé muy bien qué pretendieron lograr. Como tampoco entiendo (para que después digan algunos que yo entiendo de esto, y cada vez entiendo menos, por mi madre) por qué tantas agrupaciones insisten en montar auténticos shows entre copla y copla, como fue el caso de estos califas, y de las muchachas que sacaron a bailar la danza del vientre, o así, entre la presentación y los pasodobles, y entre los cuplés y el popurrí. Imagino que buscan ofrecer un espectáculo lo más atractivo posible para el público del teatro, pero al final lo único que consiguen, me parece a mí, es retrasar la buena marcha de la función, y alargar su intervención más de la cuenta.

Y tras la chirigota, el primer cuarteto de la noche, y del concurso, también. “Ujensia” es como le han puesto al niño estos cuarteteros de la capital, en parte procedentes de “Leña al mono”, cuarteto que el pasado año se quedó, merecidamente, en preliminares, y en parte procedentes de “Los eurekas”, cuarteto que pasó, inmerecidamente, a semifinales. No es que sean gran cosa como antecedentes, la verdad, lo que hacía presagiar, entre ustedes y yo, una actuación cortita con sifón, como así fue finalmente, en efecto. Un humor demasiado grueso, demasiado facilón, demasiado burdo, el de este cuarteto, que apenas tuvo dos o tres golpes, todos ellos relacionados con el mal funcionamiento de la Seguridad Social, dignos de tal nombre (baste con decir, para que se hagan ustedes una idea, que casi la mitad de la parodia se la pasaron haciendo chistes a costa de la cabeza, presuntamente enorme, de uno de los personajes que representaron, en su recreación del servicio de Urgencias del Hospital Puerta del Mar). Hacia el final del tema libre, además, comenzó a notarse el poco repertorio que traían preparado, pues los últimos minutos se los pasaron haciendo el payaso, sin más, sobre el escenario. Si el jurado ha hecho los deberes, dudo que volvamos a verlos, en resumidas cuentas, aunque la gente, al menos, intentó pasar un rato lo más distraído posible con ellos, si bien tuvieron que poner bastante de su parte, ciertamente.

Con la comparsa “Divina locura”, procedente de La Línea de la Concepción, en este caso, se llegó al final de una primera parte de lo más insulsa, aunque esta última agrupación, por suerte, tuvo una intervención algo más lucida que las anteriores, sin ser nada del otro mundo, gracias, sobre todo, a su magnífico conjunto de voces, perfectamente afinado y sin ninguna estridencia, como bien se apreció en todos aquellos pasajes que cantaron suavito, suavito, como tanto agradece el oído que se haga. El tipo, de tarado, de loco, de chalado, de tonto del pueblo sin un pelo de tonto, está ya más visto que el tebeo, eso sí (recuerdo que hace un par de años se juntaron en el concurso varias comparsas que trataron el mismo asunto, como “El patio de los locos”, de Francisco Javier Sevilla Pecci, o “El manicomio”, de su primo Manuel Pecci Pinella y de José Antonio Romero Lobón, sin mencionar, claro, a los extraordinarios Quijotes del Sur de Don Antonio Martín), mientras que el repertorio propiamente dicho tampoco era para tirar cohetes, aunque se agradeció ese segundo pasodoble en el que nuestro principito recibió su primer varapalo a cuenta del lamentable asunto de la portada aquella de “El Jueves” que un pamplina decidió secuestrar este verano, retrotrayéndonos a todos de golpe y porrazo, incluso a los que no los vivimos, por fortuna, a los años más oscuros del franquismo. Lo tienen difícil, por lo tanto, para pasar de fase, pero si lo logran siempre nos quedarán sus desaprovechadas, aunque agradables voces.

Vino luego el oportuno y ansiado descanso (¡un respiro, por favor!, gritábamos ya algunos, para entonces, con las orejas esmorecías por los dichosos cascos, y los oídos rotos, también, por las dichosas agrupaciones, para qué nos vamos a engañar), y después una comparsa más, originaria, esta otra, de Córdoba, nuevamente (ustedes me dirán lo que quieran, oigan, pero lo que se consigue dándole cuartelillo a cosas como “El desembarco de la chirla” sí que es un “efecto llamada”, y no lo de los inmigrantes). “La mar imaginaria”, ha sido como han decidido bautizar a su agrupación, estos cordobeses, ya que con su tipo pretenden recrear, ellos que son de secano, eso mismo, un mar infinito, y de un azul intenso, con todos sus avíos, que como no lo tienen, pues se lo tienen que imaginar (una muestra más, diría yo, de los extraños resultados que produce adoptar costumbres, como esta del Carnaval, de otros pueblos, cuyas culturas y tradiciones poco o nada tienen que ver con las propias, aunque ellos sabrán, claro, que no soy yo quién para decirles lo que deben hacer o dejar de hacer; simplemente me limito a expresar mi extrañeza y perplejidad ante fenómenos como este). El disfraz, para quien no lo haya visto, venía a ser algo así como el del cuñado de Nelson. Pero bueno, dejo las bromas aparte, que parece que me esté ensañando especialmente con estos buenos amigos cordobeses, cuando por ahora ha sido la suya, a mi entender, la mejor de todas las comparsas procedentes de fuera de nuestras fronteras (refiriéndome con esto, ojo, a las agrupaciones que nos han llegado desde fuera de nuestra provincia), gracias a su intachable, y más que intachable estupenda afinación (ya dije que sus paisanos de “El sombrerero loco” también cantaban muy bien, y es que parece que eso sí que se lo han aprendido bien los cordobeses), y a su repertorio, algo más interesante y elaborado que el de otras similares, sin que les vaya a hacer merecedores de ningún premio, claro. Si el jurado tiene que pasar a la siguiente fase a alguna agrupación de fuera, para que los de Canal Sur puedan captar audiencia de otras provincias (que es la única razón que se me ocurre para que según qué grupos se clasifiquen, sinceramente), yo voto porque sea, de entre las escuchadas por el momento, esta Mar Imaginaria, sin lugar a dudas.

Y tras el agradable sabor de boca que dejó la comparsa de Córdoba, otra de las pocas agrupaciones que anoche esperaba el público con verdaderas ganas, la chirigota de Manolín Gálvez, titulada en esta ocasión, tras el éxito cosechado el pasado año con “Los gladiadores de la Caleta”, “El código da Viñi”, un tipo con el que vienen a ofrecer una versión viñera, y chirigotera a tope, de la Última Cena (no, la de Nochevieja otra vez no, la otra, la del cuadrito), lo cual implica tener por escenario, para la reunión de estos peculiares apóstoles gaditanos, los bares de la concurrida calle de La Palma, cualquier noche de verano, a la vez que desvelan, como en el best-seller de Dan Brown, los más ocultos misterios del barrio. Una idea que así explicada puede parecer rebuscada, y que de hecho lo es, hasta cierto punto, pero que ellos explican y desarrollan a la perfección, y con claridad meridiana, a lo largo del repertorio, lo cual ya dice bastante a favor de su calidad, supongo. Temía yo que la chirigota pegara el bajón, tras su triunfo del pasado carnaval, a causa de la marcha de dos de sus autores, el músico, Mario Rodríguez Parra, y uno de los letristas, Francisco Abeijón Ramos, el popular “Carapalo”, y a causa, también, de las altas expectativas que con su citado éxito habían levantado, pero debo reconocer que los nuevos autores, Francisco Sánchez Payán, “Pacoli”, responsable ahora de la música, y Rafael Valero Castellón, letrista de la agrupación, junto con el incombustible Antonio Rivas, me sorprendieron muy gratamente, al mantener el mismo buen nivel que ya demostró la chirigota, como digo, durante la pasada edición del concurso. Un éxito que se basó principalmente, al igual que el que volvieron a cosechar anoche en el Gran Teatro Falla estos chirigoteros, en eso tan difícil que es lograr una chirigota, no ya solo graciosa y divertida, que lo es, y mucho, sino también bonita y con encanto, por sus jechuras cien por cien chirigoteras, su exquisita musicalidad, su gracia genuinamente gaditana, y el gaditanismo que rebosa una vez más, en definitiva, por los cuatro costados de la mesa de la calle de La Palma a la que se sientan estos apóstoles viñeros para desgranar su magnifico repertorio. Un repertorio que dio comienzo con una presentación (y perdonen que las mismas palabras salgan una y otra vez, pero es lo que hay) cien por cien chirigotera, de esas moviditas, y con buenos golpes, que espabilan, encienden y animan automáticamente al personal, y con la que se lo meten en el bolsillo del tirón, explicando perfectamente, además, y de entrada, el tipo que pretenden representar (que es para lo que esta la presentación, como su propio nombre indica, aunque algunos no se enteren ni por esas), y que continuó con dos pasodobles tremendos, en música, sí, pero sobre todo en letra, aunque no vamos a descubrir ahora, claro está, al pedazo de letrista que es el señor Rivas, que es quien se encarga de estos menesteres, en la chirigota. Dos pasodobles con los que pusieron de manifiesto la cara y la cruz de La Viña, que es como decir la cara y la cruz de Cádiz, ya que el primero estuvo dedicado a relatar, de manera muy ajustada al tipo, el milagro de los panes y los peces que se produce aquí, en verano, cada año, con la llegada de la caballa, y del turismo, que logra multiplicar, pues eso, milagrosamente, el pan de nuestra casas, mientras que el segundo, un pasodoble grande, enorme, inmenso, como un castillo, de San Sebastián o Santa Catalina, lo mismo da, mientras sea viñero, estuvo dedicado a narrar las penurias que atraviesa el barrio, y por extensión la ciudad, insisto, después, durante el invierno, una vez se ha marchado la caballa, y se ha quedado Cádiz, como La Viña, sola con su soledad, teniendo que implorar a todos los santos de sus calles, de sus castillos, de sus iglesias, a los que van nombrando uno por uno, en un auténtico rosario, relacionándolos con los diversos problemas que aquí sufrimos, para que les echen un cable y el barrio siga viviendo, para que se enteren la alcaldesa y la Junta, como bien dicen ellos en el remate, de milagro. Maravilloso pasodoble, este último, insisto. No bajó el nivel tampoco, ni mucho menos, durante los cuplés, tan simpáticos como cabía esperar, y culminados por un estribillo cortito, pegadizo y al tipo, como está mandado, ni durante el popurrí, en el que se dedican a sacarle punta, con bastante arte, a lo que puede dar de sí una cenita en La Viña, ya digo, cualquier noche de verano, del mismo modo que el pasado año nos relataron lo que puede dar de sí, por su parte, cualquier día de playa en la Caleta, con lo que queda demostrado que no hace falta salir de la ciudad, ni tan siquiera del propio barrio, para elaborar un buen repertorio. Y lo de Juan Carlos Aragón, en efecto, estuvo sembrao, sobre todo, y más que el remate de la cuarteta, lo de que le dijeran que habían sido ellos, los culpables de todo el jaleo del pasodoble filtrado, “solo pa escucharlo”. Dudo que nadie vaya a tocar mejor el tema, la verdad, porque tuvieron muchísima gracia, la verdad. Gran chirigota a la que posiblemente veamos hasta tres veces más, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, si es que no se desinflan, en los sucesivos pases, que espero que no.

De la comparsa que actuó a continuación, antes del otro plato fuerte de la noche, la chirigota del Selu, poco cabe comentar, salvo que pasaron con más pena que gloria, estos comparsistas de Puerto Real, que bajo el título de “El coleccionista” encarnaban, pues eso, a un coleccionista de todo lo relacionado con la fiesta, y más concretamente con las agrupaciones (que al fin y al cabo es lo que interesa de todo esto, qué demonios), quizá sin saber que ya en 1998, hace ahora diez años (cómo pasa el tiempo, me cago en la puta), Paco Villegas y su padre, Don Enrique Villegas, sacaron “El guardacoplas”, que venía a contar más o menos lo mismo, solo que mejor. Se agradece el esfuerzo realizado por la comparsa, en el popurrí, por llevar a cabo un recorrido guiado a través de la historia de nuestras coplas, aunque finalmente se quedara en un batiburrillo de datos soltados sin demasiado orden ni concierto (y nunca mejor dicho, por cierto, esto último del concierto). No creo que los volvamos a ver por el teatro, vaya. No durante este carnaval, al menos.

Y aquí lo dejo, de momento, que en menos de media hora comienza una nueva sesión.

Un saludo.




45
De: Alfred Fecha: 2008-01-15 20:27

Mientras comienza la sesión aprovecho para preguntar... ¿dónde se mete el señor Vicente, caramba?

Espero que su ausencia no se deba a ningún mal.

Un saludo.



46
De: EMILIO Fecha: 2008-01-15 20:35

UN SALUDO A TODOS.ENCANTADO DE LEEROS.



47
De: RM Fecha: 2008-01-15 20:37

Hoy mismo le he dado un toque y le he dicho que se le espera por aquí. Anda de trabajo hasta más pallá de las cejas... se estará forrando, pero ni por esas convida.



48
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 20:42

Que lástima es ver el teatro medio vacío... ¿no?.



49
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 20:55

Y luego dirán que Julio Pardo es un enchufao al que lo meten siempre en la final.
Manda cojones que peasssso de coro.



50
De: RM Fecha: 2008-01-15 21:00

Im-pre-sio-nan-tes las letras, Migue. Y mira que a mí las comparsas... pero chapó chapó.



51
De: WWfan Fecha: 2008-01-15 21:05

Y la cara de cura que tienen más de uno...



52
De: WWfan! Fecha: 2008-01-15 23:58

Flojito el Selu... ¿no?.
Y bastante flojita la del Cascana. Muy cortita, desaprovechando una grandísima idea. Si esta agrupación viniera de fuera, a ver si pasaba el corte. Escuchas Los 15 en la piedra y escuchas esto y no se le acerca ni de música ni de voces.
Me parece bien que vayan a pasarlo bien y que la gente lo pase bien con ellos y con eso cumplan y tal, pero joé, si se esforzaran una pizquita más ganarían un montonazo... porque a mi entender desde el pelotazo de los Otros hasta ahora han ido cada vez ofreciendo menos.



53
De: Alfred Fecha: 2008-01-16 04:39

Finalizada ya la sesión del día, prosigamos comentando la de ayer, que voy con la lengua fuera, arf, arf.

Me quedé, si no recuerdo mal, en la chirigota del Selu, “To pa ella”, que fue la siguiente agrupación en salir a escena tras la comparsa “El coleccionista”, que ya reseñé. Tan simpática y divertida como de costumbre, la chirigota de estos auténticos veteranos de la modalidad, aunque anoche no terminaran de romper del todo, me temo, debido, en parte, a lo avanzado de la hora en que actuaron, y a lo pobre del ambiente del teatro estos primeros días, también. Seguro que en fases posteriores del concurso, además, comenzarán a sacar ya la artillería pesada, en lo relativo a pasodobles y cuplés, que no es que estuvieran mal los que cantaron estos tristes divorciados a los que representan (destacó, en mi opinión, tanto el segundo de los pasodobles, dedicado al 70 cumpleaños del rey, como el segundo de los cuplés, de tono bastante picante), pero seguramente los tengan bastante mejores. Y es que sospecho que este será uno de esos años en que la chirigota del Selu irá de menos a más, a lo largo del concurso, en lugar de ir de más a menos, como les ha ocurrido en otras ocasiones, o el mismo año anterior, sin ir más lejos, en que pegaron muy fuerte, el primer día, solo para irse desinflando, poco a poco, en pases posteriores. Con buenos ingredientes cuenta la agrupación, desde luego, para ir gustando cada vez más, en las sucesivas actuaciones, pues tanto la presentación como el popurrí y el estribillo se encuentran perfectamente ajustados al tipo, para variar, y repletos de detalles y golpes, dignos del genio y el ingenio del Selu, con los que le sabe sacar, como siempre, todo el jugo a la idea que este año han llevado al teatro, y que tan bien han sabido vestir, por cierto, con lo complicado que se les debió antojar en un principio. Ya veremos, en fin, si tengo razón, y van a más, en futuras intervenciones, o si por el contrario se quedan en el papel relativamente discreto que hicieron anoche. Tengamos confianza en el Selu y los suyos.

Todavía salió al escenario otra comparsa más, “Encantados”, de Valverde del Camino, Huelva (¡efecto llamada, efecto llamada!), antes de que terminara la sesión, y lo hizo con sus componentes ataviados al más puro estilo Casanova, o lo que es lo mismo, de fantasía veneciana (otros que no sabían de qué coño vestirse, efectivamente). Creo recordar que creí entender que decían que estaban encantados, o sea, hechizados, en el colmo de la originalidad, por la fiesta del Carnaval, pero no podría asegurarlo, al ser esta una de esas agrupaciones a las que cuesta la misma vida prestarles atención, y que requieren una capacidad de concentración, lo confieso, muy superior a la mía. Y eso que no sonaban nada mal, los chavales. Si no hubieran aburrido a las ovejas habría sido ya la releche, claro. En definitiva, otra comparsa más del montón, y del montón de abajo, diría yo. Qué le vamos a hacer; son las cosas de la vida, son las cosas del querer… del querer venir al Falla sin saber cómo y por qué.

Desde Algeciras nos llegó, por último, la chirigota que se encargó de cerrar la sesión, con el poco pegadizo título de “Después de 25 años salimos bajo fianza”, con el que estos chirigoteros del Campo de Gibraltar pretendían rememorar, y homenajear, el triunfo, hace 25 años, de la chirigota algecireña “Cine cómico”, que logró el pase a la final aquel año de 1983, gracias, principalmente, a lo logrado de su tipo, en el que se veían representadas todas las grandes estrellas de los primeros tiempos de la comedia cinematográfica, desde los hermanos Marx hasta el gran Charlot, pasando por el Gordo y el Flaco, Harold Lloyd, Buster Keaton y compañía. Un recordatorio que resulta comprensible les apeteciera hacer, y un aniversario que entiendo quisieran celebrar, teniendo en cuenta que dicha agrupación posiblemente sea la más afamada de cuantas nos han llegado desde la localidad algecireña, y que varios de sus componentes, los que ya van quedando, también venían en esta otra, pero me parece que resulta demasiado fácil, no sé, coger y vestirse exactamente igual que aquella chirigota, envejeciendo un poco los disfraces, como si en efecto hubieran estado guardados en algún rincón durante estos últimos 25 años, para hacer un remake (nunca mejor dicho, ya que de cine va la cosa) en toda regla. De todos modos, si lo que pretendían era rendirle un homenaje a aquellos chirigoteros, y al buen lugar en el que dejaron el pabellón algecireño, echando, de camino, un ratito agradable en el Falla, sin más, pues aquí paz y después gloria. Ahora bien, si lo que querían era competir en serio, reproduciendo punto por punto el tipo de una agrupación que ya salió hace años, se han equivocado de cabo a rabo, creo yo. Supongamos que era tan solo lo primero, lo que buscaban, y juzguémoslos, en consecuencia, con una cierta simpatía y amabilidad, pues lo cierto es que, sin ser ningún derroche, el repertorio se dejó escuchar, gracias al buen hacer del grupo, y también del músico, Juan Manuel Braza Benítez, el “Sheriff”, nada menos, que sin esforzarse demasiado, tampoco, les ha hecho un pasodoble bastante convencional, pero que no sonó nada mal en las voces de estos chirigoteros, y en menor medida ya, pues quizá fuera ese el apartado que más les flojeara, gracias a la aportación del letrista, Ramón López, el mismo que el pasado año, sin ir más lejos, ganó el primer premio de cuartetos con “Chanel a los cuatro”, pero que no se maneja igual de bien, sin embargo, en la modalidad de chirigotas. Si tuviera que destacar algo de la actuación, en fin, yo particularmente me quedaría con los dos pasodobles, de agradable música, como decía, el primero dedicado, como la chirigota al completo, a rememorar el recordado triunfo de “Cine cómico”, y el segundo, también un homenaje, para variar, destinado a lamentar que cada vez vayan quedando menos de todos aquellos viejos maestros que un día hicieran grande nuestro Carnaval, con mención, en particular, claro, a los que nos han ido dejando a lo largo de estos últimos años.

Y hasta ahí, ya ven, lo que dio de sí la sesión de ayer lunes. La de hoy martes casi que mejor la dejo para mañana, que no viene mal, tampoco, desconectar un ratito del Carnaval.

Un saludo.



54
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-16 19:45

Bueno,
La verdad q despues de leer al amigo Alfred queda pocas cosas q decir ... Yo voy a hablar de lo q me ha gustado solo, pq en lo otro se lo dejo al Sr. Alfred... Que me gusto del lunes... La gran chirigota de Manolin, de Antonio, de Falu, de Pakoli.. Geniales desde el principio al final... señores chirigoteros q vienen de fuera, escuchen esto y comprueben cuantos tacos dicen, cuantos "borderios" ... Tenia q ser esta chirigota de obligada escucha por parte de muchos... No destaco mas na pq el amigo Alfred lo ha desmenuzado con eficacia... El selu.. a ver voy a ser sincero, tengo debilidad por las chirigotas del Selu, incluida la peña alienigena..., asi q esta me gusto tb, pero esto es como cuando esperas una peli con tantas ganas q cuando acaba te da la impresion q se ha quedado corta... Espero salir con otra impresion en los 2 pases mas q seguro va a tener..
Ahh bonito pasodoble el del Sheriff para la chirigota de Algeciras.. Espero al Sheriff con ganas.
saludines



55
De: RM Fecha: 2008-01-16 19:55

A mí me suena el Selu a ya escuchado, a ya cantado, a tipo repetido, no sé. La tercera parte de Lo que diga mi mujer... con cosas del tipo de la ilegal "Los ex (pero ahora estoy mucho mejón)", que me gusta bastante más, por cierto.



56
De: Alfred Fecha: 2008-01-16 20:11

Vamos allá con la crónica de la tercera sesión del concurso, que ya empieza a darnos, poco a poco, alguna que otra alegría más.

Y la primera de esas nuevas alegrías nos la dio, claro está, como cada año, el coro de Julio Pardo, que continúa siendo toda una garantía, y que este año se presenta bajo el título “Coro la Catedral” (no sé por qué le habrán quitado el artículo de delante, con lo bien que suena “El coro la Catedral”, aunque algún motivo habrá, imagino), con el que estos veteranos coristas quieren representar, inspirándose, según palabras del propio Pardo, en las monjitas de la película de Whoopi Goldberg “Sister act” (como bien se aprecia, por otra parte, en la presentación, llena de ritmo, por Gospel, o así), a un grupo de frailes metidos a copleros para recaudar fondos destinados a la restauración de la Catedral, y que tendrán que aprender, en consecuencia, sobre la marcha, y durante el popurrí, los rudimentos más elementales de todo el asunto este del Carnaval, desde la ingestión del típico erizo caletero a la utilización del pito, pasando por el aprendizaje de las coplas más recordadas de nuestra fiesta, aunque adaptadas, para la ocasión, al monacal tipo que encarnan esta vez, o la elaboración de un tipo algo más alegre, colorido y vistoso que las sobrias túnicas moradas, como el pendón, que lucen durante el resto de la actuación. Un coro, en definitiva, que vuelve a ser de primerísimo nivel, con un tono de lo más alegre y desenfadado, y una de esas magníficas ideas que una vez realizadas parecen obvias, pero que a nadie, sin embargo, se le había ocurrido antes. Una idea a la que le sacan, además, todo el partido posible, como siempre, también, exprimiendo las posibilidades cómicas del personaje, de su inocencia, su candidez, y su tímida picaresca, durante los cuplés, y buena parte del popurrí, y enriqueciéndola, como de costumbre, con multitud de pequeños detalles tremendamente carnavalescos, tales como echar mano de su cultura coplera para comenzar la presentación cantando, con aires de gregoriano, el célebre tango de “Los de Cai” (ya saben, “La catedral de mi Cai es tan bonita, es tan bonita / que son bordones de plata sus campanitas, sus campanitas”), o para poner a estos peculiares monjes a musitar para sí mismos, entre copla y copla, y como si de una oración se tratara, viejos trabalenguas de antiguas agrupaciones. Sí que cabe reconocer pese a todo lo anterior, sin embargo, que el coro comete este año, desde mi punto de vista, un par de torpezas. La primera, y posiblemente la más grave, sería la disposición que adopta, en varios momentos del repertorio, sobre el escenario del Gran Teatro Falla, simulando cantar en el auténtico coro de la Catedral, representado en el precioso forillo que llevan, y muy alejados, pues, tanto de la primera línea del escenario como entre sí; una apuesta muy arriesgada, y que les pasó factura, pues anoche se pudo registrar algún que otro problema de vocalización, al no entenderse demasiado bien diversos pasajes de la actuación. Esperemos, no obstante, que el próximo día, en el local de ensayo, el Gordo le pegue al grupo cuatro bocinazos de los suyos, y tal aspecto se vea un poco más pulido en los futuros pases. La segunda torpeza que el coro comete, y esto ya es una impresión más personal, consiste en repetir en exceso, tal vez, el esquema del pasado año, con Manolo Camacho dirigiéndose al público entre copla y copla, esta vez en forma de omilía, o casi, y pequeños grupos de coristas saliendo al espacio central de la escena en las sucesivas cuartetas del popurrí, como ya lo hicieran, asimismo, el año anterior, para representar a todos aquellos coros que trajeron a concursar al certamen que organizaron para elegir “El mejor coro del mundo”. Sé que no son dos pegas demasiado importantes, pero a Julio Pardo y los suyos siempre cabe exigirles el máximo porque es el máximo, y de eso no cabe ninguna duda, lo que siempre intentan dar. Por lo demás, y pasando, para concluir, al punto fundamental de los tangos, debo reconocer que la música del del año pasado me enganchó desde el primer momento, mientras que este habré de escucharlo más veces para que me vaya entrando, y me vaya gustando, a buen seguro, más y más, a medida que me vaya quedando, nunca mejor dicho, con la copla. En cuanto a las letras, destacó, superada ya la formalidad de la presentación en el primero, la del segundo tango, dedicada a la lamentable polémica en torno al Cádiz de este año, y por encima de todo, al nuevo pendón que la ciudad ha escogido como propio, osease, el del equipo amarillo, al margen del que adorna las Puertas de Tierra, de igual manera que ya escogió, hace décadas, los Duros Antiguos, del Tío de la Tiza, como himno de la fiesta, sin que nadie viniera a imponerlo, y del mismo modo que hace unos años eligió, asimismo, el pasodoble de la Familia Pepperoni como himno del Cádiz, dejando a un lado el oficial. Y es que difícilmente habrá unos himnos y una bandera más significativos y representativos que los que un pueblo decide adoptar, por propia voluntad, y espontáneamente, sin que ninguna institución se los haya intentado encasquetar antes, como bien conviene recordar ahora, que anda tan en boga el puñetero asunto de la letrita del himno nacional para que todos los tontos de este país discutan sin parar sobre el particular. Pero bueno, volviendo a lo que ahora importa, que es el coro de los señores Pardo y Rivas, otro año más estará, por descontado, luchando por el primer puesto, y poniéndoselo muy difícil, qué duda cabe, a sus contrincantes, pese a las pegas señaladas, y a que el año pasado, en líneas generales, me gustara más. Pero claro, es que el pasado Carnaval me gustó tanto que difícil lo tenían este año, la verdad, para superarse, a mis ojos, al menos.

“Mi gran quimera”, procedente de El Puerto de Santa María, a continuación, fue la primera comparsa de la noche, y la primera comparsa mixta, también, del concurso. No puede decirse, sin embargo, que estas muchachas dejaran demasiado alto, anoche, el pabellón femenino en el Falla, pues su actuación resulto manifiestamente mejorable, tanto a nivel de afinación como de repertorio, bastante pobre, a decir verdad. Lo etéreo del tipo, en el que venían a contarnos que para ellas lo de cantar en el Gran Teatro Falla era todo un sueño, del que no querían despertar, tampoco ayudó demasiado, pues a mí, personalmente, me ponen un tanto nervioso esta clase de planteamientos tan vagos e inconcretos. Eso sí, la actuación de la comparsa, por lo menos, sirvió para que por fin aparecieran, que se iban echando en falta, los correspondientes tipos ataviados con capa y capucha oscura, larga melena blanca y cara maquillada, que así aparecían vestidos los chavales que tocaban los instrumentos, pues parece que el concurso no está completo si no nos viene ninguno de tal guisa. En resumidas cuentas, y aprovechando que hoy el Diario rescata una antigua entrevista al Quini, “carne pa mis leones”, que diría el legendario corista.

Menos mal que a continuación salio a escena otro de los platos fuertes de la noche, en este caso la chirigota del Cascana, que continúa en su línea anárquica, reivindicativa y desvergonzada, metiendo el dedo en la yaga, al tratar este año, bajo el enrreversado título de “Murga azulejera y castellonesa y en medio en vez de el de blanco va la alcaldesa”, el problema de los emigrantes gaditanos que se han tenido que ir a Castellón para trabajar, tras hacer el pasado Carnaval lo propio con el triste asunto de la infravivienda. Una chirigota que va, como siempre, a su aire, y que en ningún caso cabe tener en cuenta, de cara a la competición, pues se lo tendrían que tomar un poquito más en serio, creo yo, si de veras pretendieran lograr algún premio. Como parece que no es esa su intención, pues estupendo, aunque vuelvo a aclararles, un año más, que se puede seguir siendo igual de mordaces, de ácidos, de subversivos, de críticos, de reivindicativos, y todo lo que ellos quieran, con un repertorio, un tipo y una puesta en escena algo más currados, que eso de “esto es Carnaval” suena a excusa más bien barata para no comerse demasiado el coco. Dicho lo cual, justo es reconocer que este año la chirigota mejora algo, con respecto al año anterior, más que nada porque consigue hacer reír más, con algunos puntos, incluso, verdaderamente geniales (y pienso, por ejemplo, en lo de “pre-parao”, absolutamente sublime), que no hacen, sin embargo, más que resaltar lo endeble de los momentos menos inspirados del repertorio, un tanto irregular, en resumidas cuentas. Por otra parte, tampoco es que yo sea muy amigo de esta clase de tipos que parodian a otros, “Araka la Kana”, en este caso concreto, pero imagino que eso ya entra en el campo de las preferencias personales de cada cual. Es posible que los volvamos a ver en cuartos, pero no contaría yo con volver a verlos, más allá de esa fase, a causa de todo lo comentado. Y es un problema que deberían tener en cuenta, me parece, porque si tantas ganas tienen de criticar, y tanto consideran que tienen que decir, utilizando la plataforma que les brinda el concurso, tendrían que intentar llegar lo más lejos posible, digo yo, para que los escuchara el mayor número de personas. Pero vamos, que allá ellos, con su filosofía. Si les va bien así no seré yo, desde luego, quien me meta donde no me llaman. Muy divertida, por cierto, y para concluir con un apunte positivo, la abierta burla de la alcaldesa que lleva a cabo el amigo Cascana al interpretarla, con muy poca vergüenza, sobre las tablas del Falla.

Fue este, como verán, uno de los mejores tramos de la sesión de anoche, pues la agrupación que salio a escena en siguiente lugar, y que nos llegaba desde Jerez, traía la autoría de todo un clásico de la modalidad, el señor Don Antonio Busto, que regresa así, tras su ausencia del año pasado, con “Al tran-tran”, su comparsa para este Carnaval 2008 en el que ya estamos metidos de lleno. Una estupenda comparsa de sabor rancio, y de aires proletarios, la de estos jerezanos que vienen representando a los trabajadores que hace un siglo, más o menos, construían las vías férreas, y domaban el metal allá donde fuera necesario, en definitiva, a golpe de martillo, con la que su autor vuelve por sus fueros, y que nos trae de vuelta, por fortuna, si no al Antonio Busto de sus orígenes, el de “Los cholos del altiplano”, “Los pintores de Versalles” o “Los pimpis de Cádiz”, más melódico, más suave, más poético, sí al de las magníficas comparsas que nos trajo, ya en los 90’, desde Jerez, el de “Grumetes gaditanos”, “El duende de Cai” o “La herrería” (sobre todo, sí, al de “La herrería”, pues no son pocas las semejanzas que “Al tran-tran” presenta, tanto a nivel de repertorio como de tipo y puesta en escena, con aquella comparsa, aunque no seré yo quien proteste por ello, teniendo en cuenta que a lo tonto a lo tonto ya hace diez años de aquello, y que se echaba bastante de menos, qué demonios, aquel soniquete). Un Antonio Busto, este que nos viene de vuelta, más agresivo, crudo y encallecido, como ya se pudo comprobar, por otra parte, en su última agrupación, “Los primavera (cosas de Cai)”, todo un grito de rabia y amargura que le salió desde adentro, contradiciendo el tono presuntamente alegre del título, y que dio como resultado una comparsa buena, sin lugar a dudas, pero algo más triste y deprimente de la cuenta, quizá. Este año no ha llegado la sangre al río, gracias a Dios, y si bien “Al tran-tran” resulta una comparsa con un mensaje bastante contundente y crítico, rememorando las duras condiciones de vida de aquellos trabajadores del metal, y por extensión la de cualquier currante de hoy en día, salvando todas las distancias habidas y por haber, que algo, afortunadamente, sí que hemos avanzado, también queda un hueco, en su repertorio, para el lirismo y la poesía, terreno en el que no ha perdido su buena mano, el señor Busto, con el paso de los años, no señor. Porque esta, lo digo desde ya, me ha parecido una comparsa magníficamente escrita, independientemente de que luego a cada uno le pueda gustar más o menos su tono desgarrado, y muy cuidada, también, en lo musical, pues al margen de las imprescindibles cuartetas flamencas y por tanguillos, que no podían faltar, evidentemente, en un tipo tan castizo y gaditano, el autor ha tenido el buen gusto de incluir en el popurrí, muy oportunamente, dada la temática de la agrupación, la música de “El niño yuntero” (creo que era esa, vaya), una de las canciones del disco que Serrat dedicó a musicar poemas de Miguel Hernández, allá por los años setenta del pasado siglo. Mención aparte merece el grupo, tremendamente compacto y potente, que defiende extraordinariamente el repertorio, y del que llama la atención el hecho de que suene exactamente igual, sin ser el mismo, que el de las comparsas de Jerez anteriormente mencionadas (“Grumetes gaditanos”, “El duende de Cai”, etc…). Muy duras, como era de prever, y para terminar, las letras de los dos pasodobles, la primera en torno a la farsa que se monta cada año por Carnaval, para deleite de toda Andalucía, mientras que Cádiz sigue agonizando, sin que a Chaves, ni a quienes le mantienen en el poder, parezca importarles, y la segunda dedicada al trágico tema de las madres que no saben apreciar lo que tienen, y en la que Busto hace un repaso a los diversos maltratos infantiles que cada día se producen (abortos, abandonos, prostitución, etc…), una letra quizá un tanto truculenta, para mi gusto, pero que se salva por la excelente redacción, pues arranca con el retrato de una anciana loca que pasea de un lado para otro a su muñeco, al que trata como un hijo, figura que el autor contrapone hábilmente, a continuación, y en un giro bastante logrado, con las malas madres, por decirlo suavemente, anteriormente mencionadas. Una de las mejores comparsas que llevamos escuchadas hasta el momento, sin duda alguna, esta “Al tran-tran”, aunque su estilo, me consta, no ande demasiado en boga, hoy por hoy. La veremos a buen seguro en sucesivas fases del concurso, sin embargo.

De otra localidad de la provincia, Chiclana, vino la siguiente chirigota, “Los que pierden el juicio”, cuyos componentes, ataviados como unos abogados más bien manguis, demostraron ciertas tablillas (no, todavía no llegan a tablas, ni mucho menos), haciendo un admirable esfuerzo, además, por intentar sacarle partido a la idea que representaban. Otra cuestión sería ya si lo consiguieron o no, que va a ser más bien que no, pero en fin. Una agrupación, de todos modos, que apuntó maneras, y que no se defendió malamente, como digo, sobre el escenario, aunque todavía les quede, claro, muchísimo que aprender. Seguro que en los próximos años lo irán haciendo mejor, sí señor. Eso sí, el forillo, que parecía que lo había pintado el sobrinito de cinco años del punta jurado, pa echarlo, de verdad que sí.

“El corazón de mi tierra”, comparsa procedente de Calañas, Huelva, que ya lleva viniendo varios años al concurso, fue la siguiente en pisar las tablas del Gran Teatro Falla. Espectacular, sinceramente, la mejoría que han ido experimentando estos comparsistas onubenses desde que nos visitaran por primera vez, que no es que pasen, todavía, de mediocres, pero es que hace unos años se llevaron la Cuchara de Palo, con todas las de la ley, gracias a los rollos de serpentinas aquellos que nos trajeron, y de los que no me quiero ni acordar. Consuela saber que algunos, al menos, van mejorando, con los años, y aunque sea poco a poco. Lástima, no obstante, que semejante mejoría se desaproveche, como es costumbre en las agrupaciones foráneas, viniendo a contarnos historias que aquí nos pillan más bien lejos, y que nos dejan más bien fríos, por lo tanto, como es el caso de la tradición minera de Huelva, que eso fue, poco más o menos, en lo que se han basado estos comparsistas para elaborar su repertorio, relatando a lo largo del mismo toda la historia de las minas de su tierra, desde la más remota antigüedad, en la que supusieron el origen de la fundación de diversas poblaciones, hasta el siglo pasado, en que se dieron lugar todas las luchas sindicales de los obreros contra sus patronos de la compañía inglesa. Especialmente destacable, en este sentido, se me antojó el popurrí, muy bien estructurado y desarrollado, y musicalmente bastante variado, que siempre se agradece. Una pena, insisto, que todo el asunto este de las minas sea un tema apasionante para leerlo, quizá, en un libro, o verlo, tal vez, en una película, pero no para escucharlo, sinceramente, en una comparsa de Carnaval, aunque seguro que en Calañas el asunto les llega y les emociona como el que más, lógicamente, al ser algo que les toca tan de cerca. Espero que así sea, en fin, y que pasen un extraordinario Carnaval, allá en su tierra, porque por aquí dudo que volvamos a verlos. Claro que si hace un par de años se colaron en semifinales los de “El muelle de hierro”, contándonos la historia del puerto de Marbella, quién sabe…

Y tras el descanso, otra comparsa más, “Los saltimbancos”, procedente de Algeciras, con un tipo muy circense, aunque los componentes de la agrupación, más que al circo tradicional, pertenecieran a lo que ellos denominaron “circo del arte”, y que viene a ser, aproximadamente, me barrunto, un circo similar al “Circo del Sol”. Un tipo relativamente original, pues, el de esta comparsa, que ya el pasado año dejó un buen sabor de boca, en una línea mucho más castiza y flamenca, con “La cueva”, y que anoche volvió a hacer un buen papel, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, aunque todavía les falten por pulir muchas cosas. Las letras, por ejemplo, necesitarían mejorar urgentemente, al menos las relativas a los pasodobles, tan fundamentales en una agrupación de este tipo, y que ellos dedicaron, en el primero de los dos, a la baronesa Thyssen y al disgusto que tiene con su nuera, por aprovechada, cuando ella nunca ha sido otra cosa, según estos algecireños (un tema que no creo digno de protagonizar un pasodoble, la verdad), y en el segundo, algo más convencional, a uno de tantos presos que sueltan a las primeras de cambio, y sin haber cumplido más que una mínima parte de su condena. La música de los pasodobles, por cierto, tampoco es que fuera para tirar cohetes, sin que sonara mal del todo. Más inspirado estuvieron los autores, sin lugar a dudas, a la hora de elaborar la presentación y el popurrí, las dos piezas, seguramente, más lucidas de su actuación, y en las que supieron captar bastante bien, creo yo, el tono que el tipo requería. En particular me gustó la idea que impulsaba el popurrí, en el que compararon algunos rincones de la Tacita con afamadas ciudades de Europa que habían ido visitando durante sus viajes, como Venecia o París, pero a la que no le supieron sacar, no obstante, todo el partido posible, desde mi punto de vista. Sea como sea, ya el año pasado se quedaron a las puertas de las semifinales, estos comparsistas algecireños, así que habrá que ver si tienen más suerte, este año. El conjunto de voces, desde luego, sonó de categoría, y eso no hay quien se lo quite.

Otra chirigota más de Chiclana cantó todavía, antes de que terminara la sesión, y lo hizo, en esta ocasión, bajo el titulo de “¡No hay que ser mormón!”, retratando, bajo tal nombre, a los coñazos esos de camisa y corbatita que te paran por la calle, o que llaman a tu puerta, para darte la barrila. Al igual que sucedió con sus paisanos de “Los que pierden el juicio”, estos jóvenes chirigoteros apuntaron maneras, pero no terminaron de cuajar, ni mucho menos, una buena actuación. Se dejaron escuchar, no obstante, y con eso se pueden dar con un canto en los dientes, supongo, teniendo en cuenta su escasa experiencia. Por destacar algo de su repertorio, yo particularmente me quedaría con los pasodobles, bastante críticos, que eso nunca está de más, el primero sobre el citado tema de la letra del himno nacional y el segundo sobre la autocensura de nuestro Carnaval, que demasiado a menudo premia, en efecto, los repertorios vacíos y sin carga alguna de profundidad ni compromiso en las letras, aunque siga habiendo excepciones, gracias a Dios. Tal vez me equivoque, pero no creo que volvamos a ver por el teatro, tampoco, a estos jóvenes chirigoteros de Chiclana.

La comparsa que tomó el relevo sobre el escenario, “La pasión”, nos llegaba, por su parte, desde el pueblo sevillano de Las Cabezas de San Juan, con un tipo, a ver si lo adivinan, sí, de fantasía veneciana, en tonos rojos, para representar lo irrepresentable, o sea, el sentimiento que les daba título. Una comparsa que siendo manifiestamente derrotable, como diría alguno que yo me sé, tampoco ha sido la peor que hemos escuchado, hasta el momento, durante el concurso, pero que con eso y con todo tuvo el dudoso honor de ser la primera agrupación de la que se cachondeó abiertamente el gallinero, que la despidió al envenenado grito de “esto sí que es un peazo comparsa” (una lástima, por cierto, que estas cosas ya solo se oigan, en el teatro, para pitorrearse del grupo chungo de turno; debe querer decir algo, supongo). Lo que sí que está claro, en cualquier caso, es que perfectamente podrían llegar a llevarse, por su tipo, sus letras, su música, y su afinación, la ansiada Cuchara de Palo, si esta no estuviera tan disputada. No creo que merezca la pena seguir haciendo leña del árbol caído, en fin. Baste con decir que espero que estos amigos sevillanos hayan aprendido algo, lo que sea, de la experiencia.

Y no se quedó atrás, lamentablemente, para disfrute del gallinero, que seguía revoltoso, la chirigota que salió a escena a continuación, procedente de Barbate y titulada “Los que vivían del cuento”. Poco o nada merece destacarse, creo yo, de estos chirigoteros, que representaban a los personajes de los cuentos tradicionales, parados ya, y haciendo cola en el INEM, ahora que ya nadie lee, salvo que son agrupaciones como esta las que hacen tan difícil la adjudicación de la mencionada Cuchara de Palo. Sus chistes, más que sobados reveníos ya, sobre el clásico parado flojo encantado de serlo, pero que sin embargo reivindica un trabajo digno en los pasajes más serios del repertorio, en flagrante contradicción, así como la cantidad de veces en que cada uno de los componentes decidió ir por su lado, al cantar, bien podría hacerles merecedores, a ellos, del prestigioso galardón, pero a buen seguro que otros candidatos se interpondrán en su camino antes de que acaben las preliminares. Chirigota esta con olor a maera, en cualquier caso

Las dos últimas agrupaciones de la jornada, “La Catedral del Mar”, de Luis Rivero, y “Los akrata rui de labrada”, chirigota de Puerto Real, mejor las dejo para más tarde, que ya comienza a aproximarse peligrosamente, de nuevo, la hora de comienzo de una nueva sesión.

Un saludo.





57
De: WWfan Fecha: 2008-01-16 20:49

Muy bueno, pero muy bueno el coro nuevo de La Calle del Arte...



58
De: AMS Fecha: 2008-01-16 21:35

El "minicoro" tiene unas voces estupendas. Parece un coro antiguo o una comparsa grande. Aparte de que el cuple es "si toco la trompeta taratareta", lo demás es impresionante sonar tan bien con 21 componetes. El estribillo cojonudo :).



59
De: WWfan Fecha: 2008-01-16 22:24

Y está bien también el cuarteto de Sevilla.



60
De: WWfan Fecha: 2008-01-16 23:05

La chirigota del Canijo muy bien dentro de que era difícil igualar a la chirigota del año pasado...claro.
Genial el segundo cuplet y el popurrit... aunque quizás es uno de los peorcitos finales -que no malo- que ha hecho el Canijo, muy acostumbrado a hacer estrofas para rematar el popurrit antológicas.



61
De: Alfred Fecha: 2008-01-17 05:22

Venga, a ver si termino de comentar lo que dio de sí la sesión de ayer, martes, y comienzo a desglosar la de hoy, miércoles, que acaba de concluir hace escasos minutos.

La comparsa de Luis Rivero, creo que me tocaba reseñar ahora. “La Catedral del Mar”, se denomina este año la agrupación de estos jóvenes comparsistas de la capital, cuyo grupo se ha visto bastante renovado, a causa de ciertas bajas, aunque el conjunto de voces siga sonando, francamente, de lujo. Maravillosamente limpio, y más que limpio cristalino, el sonido de la comparsa, la verdad. Por lo que respecta al tipo, esa sería, sin lugar a dudas, la primera gran pega que se le podría poner a la agrupación, pues se miren por donde se miren, las criaturas marinas que nos trae Rivero este año, y su mágico mundo subacuático, remiten directamente a “La Atlántida”, la comparsa que sacó hace pocos años Joaquín Quiñones. No obstante, y como bien reza una vieja máxima de la literatura, el plagio resulta admisible siempre y cuando implique el asesinato del original, lo que traducido resulta, como dirían los Julianes, que Rivero le ha sabido sacar a la idea, justo es reconocerlo, todo el partido que Quiñones y los suyos no supieron sacarle en su momento (recuerdo aquella comparsa como una de las más flojas de la última etapa del grupo), lo cual le exime, en parte, del robo. Y es que desde la cuidada puesta en escena, hasta el imaginativo y bonito disfraz que lucen los componentes, de inspiración marina, naturalmente, y reminiscencias dieciochescas (tal vez un gorro más discretito que ese exuberante macizo de rojos corales que exhiben sobre sus cabezas no les habría venido mal, aunque quizá buscaran precisamente eso, la exhuberancia, para resaltar el carácter fantástico del tipo), pasando, faltaría más, por todo lo que es el repertorio, la comparsa sabe exprimir las posibilidades que le ofrece su planteamiento, y llevárselo, además, al terreno de lo gaditano, cosa que siempre se agradece, pues es bajo las aguas de Cádiz, cómo no, donde habitan, junto con toda la demás fauna marítima, los seres a los que encarnan, lo que les permite abordar un hermoso canto a la ciudad desde esa atractiva perspectiva. Precisamente por eso, por su mayor gaditanismo, entre otras cosas, me gusta más la comparsa este año que el anterior, con los comboys aquellos. Que esta vez se hayan abstenido de hacer el chufla sobre el escenario, dándose de guantás en mitad del popurrí y esas cosas, también ha ayudado bastante, claro. Y hablando del popurrí, también destaca, el de este año, aparte de por el modo en que desarrollan la idea del tipo, a nivel de letra, por lo trabajado que se muestra, asimismo, en lo musical, con unos sones frescos, variados, actuales, y muy ajustados en general, creo yo, al tono que la idea que han puesto en práctica requería. De los dos pasodobles, cuya música me agradó bastante, en principio, yo personalmente destacaría el primero, una letra de salutación bastante original en la que el autor parece hablar de su hija recién nacida, y de todo lo que desea para la misma, solo para acabar desvelando, en el último momento, que se refiere, en realidad, a su nueva comparsa. Un recurso este, el de darle un giro sorprendente a la letra, hacia su final, habitualmente utilizado por Rivero en sus composiciones. El segundo, sobre una mujer madura que va relatando las satisfacciones que le ha dado la vida, a su edad, pero que se queja al final, sin embargo, de sus dificultades a la hora de encontrar un trabajo digno, debido a sus años, aunque bien escrito, ya entró en el terreno, siempre tan resbaladizo, en mi opinión, de lo melodramático. De los cuplés, más voluntariosos que otra cosa, me quedo con el estribillo, en el que realizan un sutil homenaje al pregonero de este año, Antonio Martínez Ares, aprovechando su tipo marino para rematarlo del mismo modo que tal autor lo hiciera en el año 1987, con una de sus primeras comparsas, “Esto es Carnaval”: “y al que no quiera a Cai que se lo coman los tiburones”. Buena comparsa, para resumir, a la que veremos luchando, a buen seguro, por los primeros puestos.

“Los ákratas rui de labrada” fue la chirigota, de Puerto Real, más concretamente, con la que finalizó, por último, la sesión de ayer, ante un teatro prácticamente vacío. Es posible que a otra hora, y con un mayor público, la chirigota hubiera gustado algo más, pero no mucho, tampoco, no crean. Cortito con sifón, desde mi punto de vista, el repertorio de estos chavales, que venían representando, este año, al típico jipioso antisistema, más rebelde de boquilla que de verdad, y que el pasado Carnaval llamaron la atención del personal gracias a su tipo, no sé si lo recordarán, de “gominas” jerezanos, bastante desaprovechado, a mi juicio, como ya dije en su día. Tanto fue así, en realidad, que incomprensiblemente se quedaron a las puertas de semifinales (y digo incomprensiblemente porque aquello no era para tanto, no porque tuvieran que haber entrado), por lo que este año se les esperaba con relativa expectación. La irregular calidad de la que anoche hicieron gala, sin embargo, vino a demostrar, sospecho, que su éxito del pasado año se debió mas que nada, insisto, a lo morboso de su tipo, y que nadie tenía que haber esperado nada del otro jueves de ellos esta vez. Dudo que pasen a semifinales, o que se queden a las puertas, tan siquiera, aunque eso es el jurado, obviamente, quien habrá de decidirlo.

Dicho lo cual, procedo a comentar, sin solución de continuidad, que el tiempo aprieta, las primeras agrupaciones que han cantado esta noche sobre las tablas del Gran Teatro Falla.

Peculiar agrupación, sin lugar a dudas, la que ha abierto la sesión, pues se trataba de “La calle del arte”, el coro a pie que este año se han animado a sacar, en la letra, Francisco Javier Sevilla Pecci, y en la música, Tino Tovar, con apenas veinte componentes, una de las grandes incógnitas del presente certamen, al menos hasta esta noche, en que ya ha quedado despejada. Y el resultado lo calificaría, a falta de otra expresión mejor, como curioso. O sea, que el grupo suena jodidamente bien salta a la vista (o al oído, mejor dicho), así como que no han sonado nada mal los dos tangos que han cantado, con una musiquilla bastante agradable, y con dos letras, la una de presentación, y la otra criticando que el paso de los afligidos mantenga, por lo visto, símbolos franquistas en sus exornos, muy bien construidas, ambas. De igual manera, tampoco creo que se le escape a nadie lo simpático de sus dos cuplés, ni mucho menos el brillante estribillo, en el que estos singulares coristas, debutantes en la modalidad, explican bien clarito, y con mucha gracia, por qué vienen a pie, y no como todos los demás coros. El problema es que solo durante estas piezas, los tangos y los cuplés, el coro ha sonado, pues eso, a coro, que es a lo que tiene que sonar, si así se denomina. Durante la presentación y el popurrí, me van a perdonar ustedes, la agrupación ha sonado como una comparsa más, tanto por la disposición de los componentes sobre las tablas, como por el sonido del conjunto de voces, y los instrumentos que han tocado, pues la bandurria y el laud juraría que ni siquiera han participado en tales piezas, y si es que lo han hecho, no me han dejado oírlas las guitarras y la batería (la instrumentación básica, sí, de una comparsa). No sé yo hasta qué punto, pues, podrá el jurado de la modalidad evaluar debidamente a la agrupación, en relación con sus contrincantes, y no sé yo hasta qué punto, como aficionado, puedo admitir yo, tampoco, pulpo como animal de compañía, o lo que es lo mismo, a esta agrupación como un coro. No creo que sea cuestión, además, del número de componentes, pues hace unos años Fali Pastrana y compañía sacaron “A toda vela”, con el mismo número de integrantes, o menos incluso, y aquello sonó a coro, como está mandado, de principio a fin. Una agrupación extraña, en definitiva, la que este año comanda Francisco Javier Bohórquez, y que quizá encuentre dificultades, por ello, para encajar, en algún lado, dentro de la competición, aunque es de prever que a la siguiente fase, al menos, sí que lleguen, claro. Dejando el asunto de las etiquetas al margen, tampoco me ha gustado, del popurrí, la incoherencia que supone venir representando a tres grupos de músicos callejeros (una banda de jazz, otra de puertorriqueños, creí entender, y una última de hip-hop), y adjudicarle el protagonismo de la correspondiente cuarteta tan solo a dos de ellos (¿por qué los tipos del hip-hop no tuvieron también su momento de gloria, leñe?), así como su inicio, en el que critican algunas cosillas que no les gustan del Carnaval, en general, y de los coros, en particular, solo para luego caer ellos mismos, también, en alguno de esos errores (tanto que critican al principio, por ejemplo, los contraltos, y después bien que los meten ellos en su afinación cien por cien de comparsa). Pero bueno, esto último suele ser un problema común en las agrupaciones de nuevo cuño que irrumpen en una determinada modalidad, dándose golpes de pecho por la cantidad de aire fresco que traen consigo, cuando la mayoría de las veces lo que terminan haciendo no se distingue tanto, en realidad, de lo que ya hacen muchos grupos de la modalidad de marras. Porque no, por mucho que ellos digan, su popurrí tampoco se diferencia tanto del que pueda presentar, hoy por hoy, cualquier coro al uso, salvo por la afinación, más propia de comparsa, como decía. No obstante, como quiera que la actitud de las agrupaciones y sus autores todavía no puntúa, por suerte, dentro del concurso, no se tomen esto último más que como un comentario personal.

Una chirigota tomó el relevo, sobre el escenario del gran coliseo gaditano, una vez que lo hubo abandonado el coro, y más concretamente fue “¡Qué me gusta una gala!”, procedente de la Línea de la Concepción, la encargada de continuar con la función. Del mismo modo que ningún año puede faltar en el Falla, ya dije, alguno que se cuele vestido con capucha oscura, larga melena blanca y la cara maquillada (de las fantasías venecianas, tan socorridas ellas, mejor ni hablar), parece que el concurso tampoco se dé por válido, oigan, si no se presenta, un año tras otro, alguna chirigota chunga ataviada como los personajes de Asterix y su aldea. Qué pechá de irreductibles galos que han pasado ya por el teatro, oigan, a lo largo de los años, y siempre, como en este mismo caso, con un repertorio y una interpretación, dicho en gaditano, pa tirarlos por los bloques. Se ve que la gente no escucha y no ve las preliminares, y por eso se piensan que nunca debe haber salido lo de Obelix y todo el rollo ese. Pues sí, pisha, pues sí; ha salio, y además la jartá de veces, con tus castas. En fin, consolémosnos pensando que son tela de jóvenes todavía, estos chirigoteros de La Línea, y que les queda toda la vida por delante, pues, para ir aprendiendo, o para dejar esto del Carnaval y dedicarse a otra cosita, que lo mismo no es mala idea, tampoco. Sea como sea, si quieren volver por el Gran Teatro Falla tendrá que ser ya para el año próximo, me parece a mí.

No es que la comparsa que vino a continuación, por desgracia, fuera mucho mejor, ya que “Las cosas del saber”, procedente de Jerez, y con la música del Ramoni como principal atractivo (ni que el hombre hubiera hecho alguna vez algo digno de mención como autor, pero bueno), pasó por la casa de los ladrillos coloraos con más pena que gloria, merced a su afinación, notablemente peor que en anteriores comparecencias de la agrupación, o eso me ha parecido, y a su repertorio, francamente interminable y soporífero. Esperemos que se lo hayan pasado bien en el Falla, esta noche, estos comparsistas de Jerez, que representaban algo así como el saber de la Tacita, vestidos igual que Maria Jiménez en traje de domingo, porque dudo que vayan a poder repetir la experiencia este año, qué quieren que les diga.

El nivel, por fortuna, subió sensiblemente con la aparición en escena del único cuarteto de la noche, “Un, dos, tres”, procedente de Sevilla, cuyos componentes fueron los siguientes en enfrentarse con el público, saliendo victoriosos del envite gracias a su buen hacer, y a un repertorio muy trabajado. No es que fueran la repanocha, los diversos golpes que fueron encadenando estos cuarteteros de la capital hispalense, pero al menos se ve que se han estrujado un poquito la cabeza para no decir ni un solo borderío, cosa que se agradece tremendamente, en una modalidad demasiado propensa a ellos, en ocasiones, y para sacarle todo el jugo posible, también, a su divertido tipo, con el que vienen a representar un espectáculo de hipnosis. Muy lograda y muy efectista, en este sentido, la presentación de los distintos personajes del cuarteto, que se fueron incorporando al escenario desde diversos rincones del teatro, al empezar situados entre el público, entre las ninfas y entre el jurado, y ofrecerse como voluntarios, luego, para intervenir en el espectáculo que proponía el primero de ellos que salió a escena, aquel que hacia de hipnotizador, evidentemente. La actuación, por fortuna, siguió con esa misma tónica, tan agradable y simpática, hasta su final, antes del cual los componentes del cuarteto interpretaron no pocos papeles, bajo los efectos de la hipnosis, en un juego bastante divertido. Los cuplés, y su correspondiente estribillo, cortito, al tipo, y con carga de profundidad (aunque no sé hasta qué punto resulta elegante señalar hacia Jerez, desde Sevilla, como la culpable de todos nuestros males, o así), también estuvieron, por último, más que aceptables. Ya el año pasado este cuarteto debió pasar a semifinales, en lugar de “Los eurekas” aquellos, con “Vaya barrio”, y es muy posible que esta vez sí que consigan, por fin, pasar de fase. Mi único temor es que ya hayan soltado, para curarse en salud, y asegurarse el pase, tras el chasco del último año, lo mejor de su repertorio, y que en sucesivos pases bajen estrepitosamente el nivel, pero bueno, solo hay una manera de comprobarlo, imagino.

Y aquí lo dejo, por ahora, que no son horas. Mañana más, aunque no prometo que mejor.

Un saludo.




62
De: WWfan! Fecha: 2008-01-17 14:25

Ayer estaba tan reventao que no pude escribir...
Que peasssssso de comparsa la de los Carapapas.



63
De: RM Fecha: 2008-01-17 17:19

¿La chirigota del Canijo.... no suena demasiado a comparsa?



64
De: Anónimo Fecha: 2008-01-17 18:35

Homilía con hache, Alfred.



65
De: Alfred Fecha: 2008-01-17 18:39

Ya decía yo que por algo me lo subrayaba en rojo el word, sí.

Qué despiste. Lo mismo hasta se me ha notado que paso de todo lo relacionado con la Iglesia como de la mierda, vaya por Dios.

Un saludo.



66
De: Anónimo Fecha: 2008-01-17 19:11

Ese último comentario suyo, amén de desagradable, no cuadra con una persona de su inteligenca y educación.No haga usted como las malas chirigotas que ante la falta de brillantez recurren a lo soez y chusco.Y siga con sus atinados e impagables comentarios, que se le lee con fruición.



67
De: Bego Fecha: 2008-01-17 19:23

Uf, por fin consigo ponerme al día de las crónicas de Alfred, un gustazo. Para mí lo mejor, por ahora, "El código da Viñi", que me ha hecho soltar lagrimitas (nada difícil, por otra parte, desde que estoy fuera y llegan estas fechas) y reirme. Además, me han permitido explicarle de una vez a mi algecireño marido el por qué de la veneración a las caballitas en Cádiz..



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De: Alfred Fecha: 2008-01-17 19:40

Sucede, amigo anónimo, que todo viene junto en el pack, la inteligencia y la educación que usted tan amablemente me adjudica, y el anticlericalismo que me sale, sin que pueda evitarlo, de las mismas tripas, y como quiera que cualquier ocasión me parece buen para soltar la pulla y expresarlo, pues...

Un saludo.





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De: RM Fecha: 2008-01-17 19:47

Bego: ¡enhorabuena!

Alfred: siga usted a lo suyo y no se desvíe, no se desvíe. Que lo mismo el anónimo señor es el concejal de fiestas... :)



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De: Anónimo Fecha: 2008-01-17 19:48

Pues bueno es saberlo. Lo de su educación, digo.


El anticlericalismo, como todo en la vida, cuando no viene a cuento pierde su sentido. Y las cosas, cuando no se expresan con un poco de finura y tacto, también.



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De: RM Fecha: 2008-01-17 20:12

En carnaval todo viene a cuento. Y a canto.

Tan poco a cuento viene el anticlericalismo como el clericalismo.

O, como dijo el Brujo:

"Déjate de pelo
déjate de broma
y con los barberos no gastes más bromas
y vamos a darnos por ese pelo
un poco de coba".



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De: Alfred Fecha: 2008-01-17 20:29

Bueno, prosigo comentando las agrupaciones que desfilaron anoche por el escenario de la casa de los ladrillos coloraos.

Tras el cuarteto, que fue la última agrupación que reseñé ayer, apareció una nueva comparsa, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, con el título de “Los ladrones”, en alusión a su tipo de forajidos, compañeros de andanzas del legendario Robin Hood de los bosques de Sherwood, y con autoría de Manuel Sevilla Pecci, hermano, miren ustedes por donde, de Francisco Javier Sevilla Pecci, autor, a su vez, del coro a pie que un rato antes abrió la función. Las cosas del Carnaval, y de Cádiz, que es muy chico. Continúa en su línea habitual, esta comparsa de la capital, lo cual la vendrá a colocar, para que nos situemos, en la zona media de la clasificación, al dejar un buen sabor de boca, en líneas generales, cada vez que sale a escena, pero al faltarle una vez tras otra, también, ese salto definitivo de calidad que le permita codearse con los favoritos de la modalidad. Al autor, que el año pasado nos trajo, les refresco la memoria, “La ostionera”, se le siguen dando mejor, a mi juicio, la presentación y el popurrí que lo que ha de constituir, después de todo, la columna vertebral de los repertorios, o sea, los pasodobles y los cuplés, aunque anoche creí apreciar una leve mejoría, en esos puntos, con respecto al año anterior, especialmente en lo referido a la música del pasodoble, algo más viva, por fortuna, que la del pasado Carnaval. En lo que respecta al popurrí, por el contrario, quizá me gustara más el de su anterior agrupación, mejor estructurado y desarrollado, y lo que es más importante, más variado, tanto en lo musical como en el apartado literario, que el de este año, en el que su autor se ajusta tanto tanto al tono reivindicativo del tipo que al final se pasa ocho minutos, o así, dándole vueltas a lo mismo, y haciéndolo algo monótono en ese aspecto, por lo tanto, aunque musicalmente se muestre bastante cuidado, con algunos sones medievales, en determinadas cuartetas, muy apropiados. De las dos letras que interpretaron, en la tanda de pasodobles, me quedo con la primera, segundo homenaje que se le dedica este año a nuestro mítico alcalde, Fermín Salvoechea (¿se celebra este año algún aniversario relacionado con su figura y yo no me he enterado, o algo así?), ya que en la segunda el amigo Sevilla Pecci se dedicó a lloriquear, como de costumbre, por su falta de éxito dentro del concurso, y por la poca atención que dice le presta el público, reflexionando sobre cómo sería el certamen del Falla si cambiaran algunas cosas, y proponiendo, más en el plano teórico que otra cosa, una serie de cambios, la mayoría de ellos, por descontado, absurdos. Decían estos comparsistas, por ejemplo, que sería más justo si todos los repertorios los interpretara el mismo grupo, dando a entender que no se escucha igual a unos que a otros. Pero vamos a ver, almas de cántaro, ¿les parecería justo a ustedes, que tanto se han currado la afinación, y que tan bien suenan, que el repertorio de otros autores y otras agrupaciones que no se lo trabajan tanto sonara igual, por la misma cara? Pues no, claro que no. Qué coraje me dan, de verdad, estos autores que habiendo llegado los últimos pretenden ponerse, de la noche a la mañana, los primeros. Vamos a ver si nos vamos enterando ya de una puñetera vez, señoras y señores, de que los autores y los grupos que tienen nombre, y renombre, se lo han ganado a pulso a lo largo de muchos años de esfuerzo y dedicación a la fiesta, que esto no es llegar y pegar, que la camiseta, o el disfraz, mejor dicho, también lo han tenido que sudar todos los que están arriba, y mucho, para demostrar lo que valían, al principio, y para seguir demostrando lo que valen, después, un año detrás de otro, que si difícil es llegar, más lo es mantenerse ¿O acaso se creen que alguien esperaba a “Los vendedores de Mariscos”, de Paco Alba, o a “Los gitanos errantes”, de Enrique Villegas, o a “Los maniseros cubanos”, de Pedro Romero, o a “Los mayordomos”, de Antonio Martín, cuando salieron al escenario a cantar, el primer día que les tocó actuar en el Gran Teatro Falla? Pues no, la gente andaría pendiente de los favoritos de aquella época, exactamente lo mismo que ahora, y sería solo después cuando se dieran cuenta, poco a poco, de los grandes autores ante los que estaban. Y antes de que me salgan con el cuento de que entonces había muchas menos agrupaciones, y todo era distinto, les diré que recientemente tampoco nadie esperaba a “Los callejeros”, de Tino Tovar, ni a “Historias de Cai”, de Luis Rivero, cuando a ambas agrupaciones les tocó debutar en la categoría de adultos, y ahí están los dos, hoy en día, en la elite de la modalidad (los de Luis Rivero, de hecho, tuvieron menos suerte aun que los de Tino Tovar, pues se pasaron varios años sin pasar a semifinales, al comienzo, y sin que nadie más que un servidor, y algunos otros jartibles como yo, les prestáramos atención, hasta que alcanzaron el primer premio con “Guadalupe”, que entonces ya sí que se consagraron definitivamente, de cara al gran público). Y esto es lo que hay, y al que no le guste, pues ya sabe donde está la puerta, pero que dejen de dar por culo todos los años, con sus lloriqueos, porque para eso no está el concurso, para eso están los psicólogos. Supongo que volveremos a escuchar a la comparsa en las posteriores fases del concurso, por méritos propios, del mismo modo que por méritos propios, o por falta de ellos, más bien, no cuentan con opciones, tampoco esta vez, para optar a la gran final, por mucho que pataleen.

La segunda parte de la sesión la abrió, por su parte, el coro de San Fernando “¡Menos humos!”, con un tipo, algo manido, para qué nos vamos a engañar, de brujos, hechiceros, o como quieran ustedes llamarlos, y un repertorio en la línea de otros años, o sea, bastante discretito, sin ser ningún mamarracho. Sí que se aprecia una cierta mejoría, por el contrario, en lo relativo al conjunto de voces, más potente y compacto que en otras ocasiones, aunque luzca más, y esto resulta significativo, en la presentación y el popurrí que en los tangos, lo que viene a demostrar, al menos bajo mi punto de vista, que cualquier tipo de música se puede llegar a interpretar de forma perfectamente correcta, si se trabaja lo suficiente, pero que al tango, sin embargo, hay que darle un punto especial, y no me pregunten cómo, que no todos los grupos alcanzan a darle. Lo tendrán difícil un año más, Montiel y lo suyos, para superar las sucesivas cribas del jurado, dada la elevada competitividad del concurso, aunque no cabe más que felicitarles, nuevamente, por mantenerse al pie del cañón, y no desfallecer, trayéndonos todos los años un coro de lo más digno para sumarse a la juerga, por las calles de Cádiz, durante la semana del Carnaval, aportando, y bien que se les agradece, insisto, su particular granito de arena para el engrandecimiento de la fiesta, en carruseles, tablaos y demás.

“Esta chirigota es una maravilla porque venimos de Sevilla” fue la chirigota que salió a escena, a continuación, intentando parodiar y satirizar, mediante su tipo de piconeros del Betis y del Sevilla, a todos esos grupos que ahora nos llegan desde la capital hispalense, con importantes dosis de peloteo en sus repertorios, algo que no lograron hacer, al menos con gracia. Parodia y sátira de nuestros vecinos los sevillanos ya la hizo, más arriesgada, ácida, corrosiva, y mejor, en definitiva, el Libi, con “Sevilla tuvo que ser, mi arma”, por lo que muy bien lo tenían que haber hecho estos chirigoteros, además, para superar el listón dejado, en este tema, por aquella recordada chirigota de 1997. “Dicen que el tipo es soso, dicen que el tipo es soso / a ver quién carajo ha visto a un sevillano que sea gracioso”. Pues eso, que parece que semejante falta de gracia se les pegó anoche, lamentablemente, a estos jóvenes chirigoteros de la capital. Otro año será.

Menos mal que después de la chirigota el nivel volvió a subir notablemente gracias a la actuación de una de las comparsas más esperadas de la jornada de ayer, y que acabó siendo, a juzgar por la reacción del público, la sensación de la noche, la agrupación de Francisco Javier y David Márquez Mateos, conocidos popularmente como los hermanos Carapapa, “La comparsa de Momo”. Vaya por delante que me encanta el modo tan personal que tienen estos dos señores de montar y plantear sus agrupaciones, y especialmente en la modalidad de comparsas, tan necesitada de aires frescos, como ya demostraron, hace un par de años, con “La cuadrilla”, que debió ganar el primer premio, a mi juicio, y como han vuelto a demostrar, naturalmente, en esta ocasión, con un repertorio perfectamente estructurado, y las ideas muy claras, de principio a fin, que da comienzo con una bonita y sencilla presentación en la que explican, como corresponde, el tipo que representan, y que es ni más ni menos que el del Dios Momo, cuya historia narran, con todo lujo de detalles, durante dicha presentación, incluido su destierro final del Olimpo, por exceso de guasa, hasta su destino, este Cádiz nuestro, que él mismo elige, dada su afinidad con el espíritu de la ciudad, hasta su popurrí, en el que le dan un buen repaso al Carnaval actual, criticando y poniendo en solfa todo aquello que consideran oportuno, con la ironía, la inteligencia y la gracia que caracterizan al mítico personaje al que ellos encarnan (y podrán llevar razón o no, en lo que cuentan y lo que cantan durante el popurrí, pero se agradece que se posicionen, al menos, ante muchas de las problemáticas actuales de la fiesta, y que doten a semejante pieza de tanto contenido, algo que se echa de menos en no pocas agrupaciones), pasando por un estribillo sencillamente magnífico, con un juego de palabras precioso, y sumamente ingenioso, amén de ajustado al tipo: “Si al Dios Momo desterraron los dioses como castigo / Momo se lo tomó a risa y para Cádiz se vino / En la Tacita ha aprendío a usar el doble sentío / y dice que vivir en Cai es un castigo divino”. Magistral. Por lo demás, no me deja de resultar inquietante que en una comparsa, como es el caso, disfrutara más con los cuplés, ciertamente inspirados, sobre todo el segundo, sobre los célebres muebles por piezas del IKEA y las sorpresitas que pueden traer dentro, y con una musiquita de lo más chirigotera, que con los pasodobles, aunque bien es cierto que tendré que escucharlos más detenidamente, en sucesivos pases, para irme quedando con la melodía. La segunda letra, no obstante, una denuncia del turismo sexual y la prostitución de menores, no me convenció demasiado, la mire por donde la mire, pues aparte de que el tema resulta pelín escabroso, no ví que tampoco la forma de tratarlo destacara por nada en particular. Mucho mejor estuvo, eso sí, la primera letra, la de salutación, que se decía antes, en la que los Carapapa dieron buena muestra de esa forma suya tan peculiar de escribir, con una sencillez, una elegancia y un gaditanismo (impagable ese remate, con el castizo “malas puñalás me den”) que delata, creo, sus orígenes como componentes de la comparsa de Luis Ripoll, del que tanto, a buen seguro, aprendieron. En cuanto al grupo, formado en su mayor parte por los componentes de la chirigota que los autores sacaran durante tantos años, por último, me sigue pareciendo que el tal Salvi, uno de sus fichajes estrella, chilla más de la cuenta, cuando menos viene a cuento (manda castaña que justo cuando decían en el pasodoble aquello de que no iban a chillar, “que aquí no hay nadie sordo”, saltara el nota dándole por arribita de mala manera, y sin anestesia), pero espero que en posteriores actuaciones, que evidentemente las habrá, pues es esta una comparsa que llega aspirando a lo más alto, se modere un poquito más, el muchacho, que seguro que todos, empezando por sus propios compañeros, se lo agradecemos. No quiero despedirme sin antes resaltar, por un lado, lo bonito del disfraz, en el que renuncian a una representación más tradicional del Dios Momo, como la que pudiera hacer el coro de La Viña, por ejemplo, el año que sacó aquello de “Arde, Gadir”, con este mismo tipo, optando, por el contrario, por un enfoque más moderno y desenfadado, al vestir a su personaje con reminiscencias del musical clásico norteamericano (o así interpreto yo, al menos, esa chistera, esa levita, y ese bastón), y la hipocresía que hay en Cádiz, por el otro, pues me gustaría saber, honestamente, cuántos de los que anoche aplaudieron enfervorecidos las cuartetas relativas al deterioro del ambiente en la plaza, el domingo de coros, luego van a la plaza a escuchar agrupaciones, realmente, y no a dar por culo con el botellón de los cojones. Pero bueno, seguramente lo que la gente aplaudiera de forma tan encendida no fuera la letra, sino a los ortavillitas, qué cosas tengo a veces.

Pensaba yo haberme ventilado completamente la sesión de anoche, ahora, pero al final han cogido el ordenador por banda, en mi casa, y no lo han soltado hasta hace un rato, así que aquí lo dejo, por el momento, que ya empieza, de aquí a nada, otra nueva sesión. Luego sigo, que además me he saltado antes a la chirigota del Canijo, con la caraja (y con las castas del Diario, claro, que me estaba guiando por las fotografías de su crónica, y resulta que vienen desordenadas, algunas, por mor de la maquetación, cago en la mar).

Un saludo.




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De: RM Fecha: 2008-01-17 20:35

Lea usted la Voz, que trae a Monforte, a Paco Rosado, a Yolanda Vallejo, a Plocia y a un servidor :)



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De: WWfan Fecha: 2008-01-17 21:11

El coro de Kiko Zamora y Fali Pastrana es de los que más me han gustado en los últimos años...
Lo mismo que dije con Julio Pardo... Luego dicen que siempre van a la final los mismos.
Coño, como para no ir. Es que juegan la Champions mientras los otros luchan por la UEFA.



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De: AMS Fecha: 2008-01-17 21:39

La orquesta Cádiz ha hecho una gran actuación, pero...
Gritan, gritan tela. Cría que eso era sólo del coro de Julio, pero parece que en cuanto pueden los destacados tenores empiezan a tirar para arriba y la verdad es que tapan al coro y eso, como decía Alfred en el caso de la comparsa, me fastidia sobremanera esos gipíos sobreactuados. Un día a uno le va a reventar la yugular o la carótida del esfuerzo y verás que risa.
Aparte lo de meter el pasodoble de las viejas entre el segundo tango y el primer cuple ¿es legal? ¿Sería igual si toco el danubio azul enmedio? Lo veo raro y rondando demasiado el límite.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-18 06:31

Venga, va, que no decaiga la fiesta, que el concurso ya va cogiendo, por fin, un poco de color, tras un arranque un tanto titubeante.

La chirigota del Canijo, “Clínica dental de Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca”, decía antes que tenía que comentar, que se me pasó, en su momento. De menos a más, a mi juicio, la actuación de estos singulares dentistas que vienen a defender, este año, el merecido primer premio que alcanzaron el pasado Carnaval, dentro de la modalidad, con “Los Juan Palómez, yo te lo guiso y tú me lo comes”. Era obvio que la agrupación bajaría un tanto de nivel, en esta ocasión, porque lo tenían muy complicado, para superar, o tan siquiera igualar, la chirigota tan completa que nos trajeron el año anterior, y porque rara vez una misma chirigota triunfa dos años seguidos. Empezaron, pues, con una presentación algo flojilla, de la que cabría destacar, más que la presentación propiamente dicha, la revelación, alzado ya el telón, de la lograda puesta en escena, con la que consiguen escenificar a la perfección la clínica dental del título, sufridos clientes incluidos, y con una cierta estética setentera de lo más casposa, tal y como ellos seguramente pretendían. Los pasodobles, a continuación, tampoco terminaron de estar al nivel esperado, con una música, aunque bonita, sí, más acomparsada que otros años, y con menos gancho, también, y unas letras de las que salvaría el segundo pasodoble, un original piropo a la belleza de las mujeres maduras, a las que ellos animan a no operarse, aceptar la huella del paso del tiempo, y a dejarse de tanta cirugía plástica y de tanta pamplina. El primero, de salutación, y con el correspondiente piropo a la ciudad, quiso adaptarse tanto al tipo que llegó a caer en el ridículo, creo yo, y es que no me parece de recibo, la verdad, preguntarle a Cádiz qué pasta de dientes usa para conservar tan blanca su sonrisa. En esto de ajustarse al tipo, en fin, hay que saber cuando parar, también. Ya en los cuplés, menos mal, comenzó a remontar el vuelo, la agrupación, cantando una de las mejores letras de esta clase que se han escuchado hasta el momento, en alusión a la tan traída y tan llevada letra del himno nacional. Al querer tratar una noticia que se había producido ese mismo día, por la mañana, con el rechazo de la letrita de marras por parte del comité olímpico, cometieron un pequeño error, durante la interpretación, pero lo importante es que la letra fuera buena, y de rabiosa actualidad, y desde luego que lo fue, sí señor. No se quedó atrás el genial estribillo, que dará mucho juego, sin duda alguna, este Carnaval. También tardó lo suyo en arrancar el popurrí (demasiados puntos flacos los de esta chirigota como para optar de nuevo al primero, ya se lo advertía yo antes), aunque una vez que lo hizo estuvo, asimismo, bastante simpático, destacando, por encima de todas las demás, la cuarteta con los nombres de mujer, así como la esdrújula despedida, por más que deje de entenderse, y de poder seguirse, cuando empiezan con los dichosos jueguecitos de voces. Una agradable actuación, en resumidas cuentas, la de esta chirigota, que teniendo no pocos aciertos, dudo que vaya a poder competir, de nuevo, por el máximo galardón de la modalidad.

Y sigo, para retomar el hilo donde lo dejé, antes de este pequeño paréntesis, con otra chirigota, en este caso la titulada “Los que lo llevan adentro”, procedente de Córdoba, y con un tipo de mediums al que no le supieron sacar, durante el repertorio, demasiado partido, al contrario de lo que sí han hecho hoy, sin querer adelantar acontecimientos, pero por comparar y tal, “Las pito-risas”. Muy discretita, por lo tanto, la actuación de esta agrupación, cuyo grupo se defendía más o menos bien, sobre las tablas, pero cuyas coplas, insisto, no se sostenían demasiado. A destacar, pero en sentido negativo, el pasodoble de homenaje que le dedicaron a Vera Luque, no porque yo tenga nada en contra de tal autor, sino por lo inapropiado que me parece hacerle una letra de este tipo a alguien tan joven, y que prácticamente esta empezando, todavía, en esto del Carnaval, aunque ya se sabe, claro, que últimamente los homenajes se venden muy baratos, en el concurso. Sea como sea, habrán de aguardar a otro año, estos cordobeses, para volver a pisar las tablas del Gran Teatro Falla. Se siente.

Y de fuera de la provincia, también, nos llegaba la siguiente agrupación, la comparsa de Sevilla, “Don Tormento y sus inventos”, de Francisco Javier Cuevas, que ya se ha colado, varios años, en semifinales, aunque a mi juicio sigue reincidiendo, un año tras otro, en los mismos errores, lo que le impide aspirar a nada más. Y es que otra vez se presentaron estos comparsistas sevillanos con un tipo de lo más indefinido, de inventores locos, en esta ocasión, que parecían inventar coplas, o algo así creí entender, aunque no me hagan mucho caso, eludiendo el coger una idea más concreta y desarrollarla como Dios manda, que es lo que tendrían que hacer, algún año de estos, y aunque solo fuera por probar. Eso les da cancha, claro, para recrearse en un repertorio que habla de todo, pero de nada a la vez, perdiéndose en la poesía por la poesía, y el piropo por el piropo, y que luce, principalmente, gracias al poderoso conjunto de voces, que defiende perfectamente, no en vano es un poco lo mismo que hacen cada año, todos los pasajes de aire flamenco con los que adornan sus actuaciones. La música del pasodoble volvió a sonar una vez más, eso sí, agradablemente clásica, y sencilla, al igual que causaron una agradable impresión, a su vez, las dos letras que interpretaron, la primera una especie de homenaje a la figura del postulante, con un bonito recorrido, en su presunto pregón, por todos los tipos de coplas que puede uno encontrarse en el Carnaval, y el segundo una dura crítica a la corona, denunciando todo lo que ha de callar, y normalmente calla, al hilo de la famosa escena protagonizada por el rey Don Juan Carlos y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Menos atinados, sin duda alguna, estuvieron ya los cuplés. Puede que este año, al contrario que el anterior, logren alcanzar de nuevo las posteriores fases del concurso, pero repito que no aprenden de sus errores, ni solucionan sus faltas, de un año para otro, estos amigos de la capital hispalense, y que así difícil será que prosperen nunca dentro del certamen.

“Ellos las prefieren rubias”, por último, fue la chirigota, proveniente de La Línea, que cerró la sesión del miércoles por la noche, y lo hizo con un tipo de cucaracha, bastante mal vestido, en mi opinión, y un repertorio que se intuía trabajado, por los buenos detallitos que de tanto en tanto tenían, pero que no acabó de dar la talla, me temo. Esta agrupación, que siempre apunta maneras, no termina de romper nunca, y es una pena, pues su debut en el concurso, hace algunos años, con aquellos originales suicidas de “Un paso adelante”, resultó de lo más prometedor. Tienen buenas ideas, pero después no acaban de desarrollarlas bien del todo, imagino que se podría decir. Lo rarito de sus músicas, por otro lado, tampoco es que ayude, pues el remate del pasodoble, anoche, era pa verlo, por mi madre. Lo mismo cogen y se cuelan en cuartos, merced a esos buenos detallitos de los que he hablado antes, y a su tipo, que aunque de grima, resulta razonablemente novedoso, pero sería más de rebote que otra cosa. Seguramente tendrán que seguir intentándolo, en años venideros, estos esforzados chirigoteros de La Línea.

Y paso, del tirón, como se fue a Venecia el coro de La Viña hace ya bastantes años, a la sesión de esta misma jornada, una de esas noches en que ser aficionado a esto del Carnaval da gusto, y no disgustos, dado el elevado nivel de casi todas las agrupaciones que han pasado hoy por el escenario del gran coliseo gaditano.

“La Orquesta Cádiz”, el coro de Kiko Zamora y Fali Pastrana, ha sido la primera de esas agrupaciones punteras que habían de actuar en la noche de hoy, y la verdad es que la agrupación, en líneas generales, supera, y con creces, el papel que hizo el pasado Carnaval, durante el concurso, bastante pobre, a mi entender, y teniendo en cuenta a lo que nos tienen, o nos solían tener, acostumbrados. Sí que es cierto que el coro va pelín chillado, en muchos momentos, con las castas del Pavarotti ese sevillano que se han buscado, y que te mete uno de sus bocinazos cuando menos te lo esperas (que no dudo que el hombre sea un excelente tenor de ópera, pero es que esto no es ópera, por si no se hubiera dado cuenta, es Carnaval, y debe sonar, por tanto, de distinta manera; ay, si el Quini levantara la cabeza), y es verdad, también, que han tenido algún problemilla, con la conjunción, en algunos pasajes, pero en general, ya digo, el coro se muestra muchísimo más trabajado que el del año anterior, con la introducción de distintos instrumentos con los que adornan sobremanera el repertorio, en aquellas partes que así lo permiten, y que era lo menos que podían hacer, digo yo, si salen representando a una orquesta, por mucho que esta quiera ser, al final, una metáfora del concierto que suena en Cádiz cada día, gracias a los sonidos de sus gentes, de sus campanas, de su flamenco, de su Carnaval, de su Semana Santa, de sus sirenas, y de todos los demás sonidos de nuestra tierra a los que van aludiendo a lo largo de la presentación y el popurrí. Vamos, que han tocado todo lo que tenía que haber tocado en su día la “Big band” de los Niños, para entendernos. Eso sí, un año más no cabe sino reírse de los delirios puristas de estos señores, quienes han acabado entrando en razón, al cabo de los años, al hacer todo aquello que un día rechazaron, sin que tampoco hubiera necesidad, frontalmente. La música del tango, en otro orden de cosas, no ha sonado mal, especialmente en su tramo central, aquel que suena tan suavito, aunque siga estando lejos, a mi entender, de las mejores composiciones de su autor. Buen nivel demostraron, asimismo, las letras, apartado en el que también piensan mejorar notablemente este año, por lo que parece, con un primer tango dedicado a las ninfas, en el que rechazan que acepten ser manipuladas por el partido en el poder, y en el que les exigen su absoluta independencia, y hasta su rebeldía, llegado el momento, y un segundo tango, algo menos original, con el que estos coristas vinieron a reclamar, recordando a grandes maestros de la fiesta que lucharon contra la dictadura, un mayor compromiso en los letristas actuales. Los cuplés, sin ser nada del otro jueves, tampoco empañaron la brillante actuación del coro, que por primera vez en varios años, creo, vuelve a tener posibilidades de llevarse el primero, en dura pugna, por ahora, con su eterno rival, el coro de Julio Pardo. No, lo de interpretar el pasodoble de “Las Brujas Piti” entre los tangos y los cuplés tampoco acabo de entenderlo yo, porque apañados íbamos si todas las agrupaciones decidieran interpretar una copla extra, de antología, aparte de las de su repertorio. Íbamos a acabar las sesiones a las seis de la mañana, lo menos. Que además es trampa, creo yo, y una forma demasiado facilona de meterse al público en el bolsillo, porque el pasodoble de “Las Brujas Piti” va a sonar bien lo cantes como lo cantes, con una orquesta sinfónica o con dos tapaeras de cacerola y una lata de pintura. Pero bueno, al amigo Fali Pastrana y a su compadre Kiko Zamora siempre les ha gustado dar la nota en el concurso, ya se sabe, con este tipo de cosas, que parece que hagan na más que por escuchar a sus rivales, como Manolín con Juan Carlos Aragón, el otro día. Ya el jurado sabrá, en fin, si tiene que hacer algo al respecto.

La primera chirigota de la noche, “El 4% de los 300”, por su parte, no hizo mal papel, al completar una actuación bastante correcta, con su tipo de espartanos cobardicas, que se salvaron de la masacre de las Termópilas porque anduvieron avispados y se hicieron los muertos. Un grupo con ciertas tablas, el de estos chirigoteros de San Fernando, que defendieron lo mejor que pudieron, y supieron, un repertorio, ya digo, decente, con el que intentaron, además, ajustarse al tipo lo máximo posible, sacándole la poca punta que pudiera tener. Lo firmaba principalmente, dicho repertorio, Servando Sabajanes, autor que ya ha hecho alguna que otra cosita simpática, dentro de la fiesta, aunque nunca haya llegado a ser, ni mucho menos, un autor de primera, ni tan siquiera de segunda línea. Este año quizá haya traído su mejor chirigota, hasta la fecha, desde San Fernando, localidad en la que reside, tengo entendido, desde hace algún tiempo, aunque complicado lo tienen para pasar de fase. Menos que otros años, eso sí, en cualquier caso. Por destacar algo, en último lugar, me quedo con el segundo de los pasodobles, con distinta música al primero, en el que fueron jugando, ingeniosamente, con la palabra casco y sus distintos significados, derivados y variantes.

Menos correcta estuvo la comparsa que tomó el relevo, sobre las tablas, que nos llegó desde Sanlucar y que se titulaba “La brigada”, en referencia a su tipo de bomberos. Hacía tiempo que no veía yo por el Falla un tipo tan poco carnavalesco, oigan. Vaya cosa más insulsa. Yo creo que si los bomberos que en ese momento se encontraban de servicio en el teatro se llegan a subir sobre el escenario hubieran ofrecido una estampa mucho más alegre, vistosa y colorida que la de estos comparsistas, fitetú. Ya que uno sale de bombero, en fin, qué menos que intentar adornarlo un poco vistiendo como uno antiguo, o similar, digo yo. Pues nada, ni casco siquiera, llevaban los gashones. Y de forillo mejor ni hablar, vaya; una percha, para colgar los cascos y los chaquetones que no llevaban, y para de contar, o eso creí ver durante el breve instante en que me asomé a la tele. Un perfecto ejemplo de cómo no se debe realizar una puesta en escena, en definitiva ¿Cómo? ¿Que me deje de rollos y comente el repertorio, que es lo verdaderamente importante? Pues no sé yo si va a ser peor, porque no fue ningún derroche, no crean, lo que nos cantaron estos sanluqueños, cuya afinación, además, cabria definir, tal vez, como “afinación inversa”, al ir al contrario que la tradicional; aquí los que salían en momentos muy puntuales, y para reforzar la interpretación de la copla correspondiente, eran los tenores, y los octavillitas los que cargaban con la mayor parte del peso de la actuación, que no es algo que hagan solo ellos, por desgracia, pero sí es verdad que se les notó especialmente, a mi entender. Me encantan, en fin, esos pasodobles que empiezan metiendo ya desde la primera frase los contraltos. Sobra decir que no los volveremos a ver por el Gran Teatro Falla este año, claro.

Ya durante la actuación de la chirigota y de la comparsa se había mostrado el público, que hoy sí que llenaba a rebosar, por primera vez en lo que va de concurso, el templo de los ladrillos coloraos, algo más nervioso de lo habitual, aunque ambas agrupaciones lograron escapar, por los pelos, de la quema, la primera por su relativo buen hacer, y la segunda Dios sabe por qué. El que no se libró, en cambio, y era de prever que no lo haría en cuanto comenzó su actuación, fue el único cuarteto de la noche, “Una pataíta”, procedente de Valverde del Camino y ataviado con un disfraz de embarazadas. El público pudo dar rienda suelta, por fin, a sus maldades, y se cachondeó a lo grande, para qué nos vamos a andar con eufemismos, de estos amigos onubenses y de su pobre repertorio. No podrán decir los cuarteteros, no obstante, que no tuvieron su oportunidad, pues el respetable les dejó unos minutos de margen antes de abalanzarse sobre ellos como auténticas hienas (que menuda tensión que se palpa en el Falla, incluso a través de la radio, en esos momentos de calma previos al estallido de la tormenta, cuando la fiera dormida del gallinero se despierta y ya no hay marcha atrás). Pronto quedó claro, sin embargo, que la calidad del cuarteto no era la que corresponde en un concurso de esta categoría, y mucho menos la que el revoltoso público asistente estaba dispuesto a aguantar esta noche, con lo que tuvo lugar la tragedia, carnavalescamente hablando, que se venía mascando desde hacía ya un rato. Pagaron la novatada, pues, los cuarteteros onubenses, que posiblemente trajeran buenas intenciones, pero no una actuación a la altura, y que prefirieron cortar por lo sano, durante la interpretación del tema libre, saltándose varias de las cuartetas que traían preparadas y pasando directamente, visto el panorama, a la despedida. Sonaba verdaderamente desconsolada, la voz del componente al que entrevistaron tras el numerito, mientras afirmaba, después de pasar el mal rato, que él creía que esto era otro rollo, y que si ahora mismo alguien de Valverde le preguntara si un cuarteto de allí podía venir aquí él diría que no. Yo lamento sinceramente que alguien llegue a pasarlo mal, en el transcurso de lo que no deja de ser una gran fiesta, pero habría que decirle en primer lugar, a este chaval, que en el Falla no se le mira el carnet a nadie, a la hora de aplaudirlo o masacrarlo, pues lo mismo que se ha ovacionado a muchas agrupaciones foráneas se ha hundido, si se ha considerado oportuno, a muchas de Cádiz, con lo que la razón de su fracaso no tendría que buscarla, precisamente, en su procedencia, así como que hay que venir, si no más preparado, que quizá sea mucho pedir, sí más enterado de cómo funcionan aquí las cosas, al menos, pues es una regla no escrita del concurso, aunque no venga en las bases, que quien sale al escenario se expone a lo que ellos han sufrido en sus carnes hoy, y más mentalizados, en consecuencia, para tomárselo, llegado el caso, con la imprescindible filosofia y buen humor. Que una cosa es que a nadie le resulte agradable pasar por ese trance, naturalmente, y otra muy distinta que se fueran casi llorando, estas criaturitas. Espabila, pisha, y anima esa cara, que esto es Carnaval. Y pa la próxima, míralo por ese lao, ya tienes la lección aprendida.

Me retiro, de momento, y hasta mañana, que ya me ha cogío el amanecer, como a los juanillos de Antonio Martín, consumío en llamas.

Un saludo.





77
De: virgenyfurioso Fecha: 2008-01-18 12:57

Hola, una preguntilla, con permiso. Se acaban de alinear los astros y me ofrecen un billete de Vueling barato para allá este fin de semana a la vez que veo que lo de interentrada empieza a funcionar y hay hasta butaca de primera fila para el domingo... La verdad es que me hace mucha ilu ir al Falla, pero sería un gasto, tendría que pedir un día en el curro (bueno, me deben tantos...).
Asíu que la pregunta es: ¿Vale la pena? ¿creeis que el cartel del domingo me va a dar algunas alegrías? (el que queden tantas entradas a la venta igual es señal de que no, no sé)



78
De: AMS Fecha: 2008-01-18 14:56

Le he echado un vistazo a la programación del domingo y estos son los que actuan
Coro paliquituliqui
Comparsa Madretierra
Chirigota Peña Los Inmortales
Comparsa Las aceituneras
Chirigota Los que van como Cádiz
Comparsa El juego de la vida
DESCANSO
Comparsa La tarantella
Chirigota Los Barbys de barrio
Comparsa 12 templos
Chirigota Don't move (pies quietos)
Comparsa El sueño de los justos
Chirigota Los monstruos de pueblo

De todos tienes, a priori, cositas mas o menos interesantes: El coro del Lama (a mi no me gusta pero...), la comparsa de Luis Ripoll "La tarantela" y la chirigota de Yuyu Los mostruos de pueblo", a las 2.30 de la mañana, eso si :)
Las demás es cuestión de suerte. Incluso tienes una comparsa femenina y tal.



79
De: WWfan Fecha: 2008-01-18 14:56

Pues no sé.
El domingo es un día flojito donde destaca a priori la actuación del Yuyu.
Actua también el coro del Lama y el grupo de la chirigota del Noly (sin el Noly o Manolín)...
Si el Yuyu da lo máximo de sí, seguramente salve la noche... pero si el Yuyu lo hace como el año pasado... ufff.



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De: virgenyfurioso Fecha: 2008-01-18 17:19

Vale, muchas muchas gracias, ya he ubicado al Yuyu, los sayonara, uno de los que más me gustó el año pasado (no tanto como el lestaulante chino o el Juan Palómez, pero tenían sus puntos). Y ahora estoy viendo la presentación de preliminares y me parto...
Ahora todo depende de mi ahorradora parienta, que no está por la labor de acompañarme ni darme permisos en el fin de semana que había elegido para el bricolage... ah, maldito bricolage...
Voy a seguir peleando y ya me callo. Sigan ustedes, que les leo con fruición.



81
De: virgenyfurioso Fecha: 2008-01-18 18:39

Pues sí, el potpurrí era una birria y el resto aburridillo. Ya lo dicen ellos, que qué floja estaba ese año. Espero que se lo pasaran mejor con la borriquilla.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-18 20:11

Poco que añadir, a lo ya comentado por los amigos AMS y WWFan sobre la sesión del próximo domingo, salvo que “Los que van como Cádiz”, el antiguo grupo del Noly, no cuenta con la presencia de este último, ni de Manolín Gálvez, pero sí con la autoría de sus letristas de toda la vida, Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, así como con la música de José María Barranco, que tampoco es ya ningún principiante, por lo que en principio debería ser, la suya, una actuación bastante agradable. También tengo curiosidad por ver cómo suena la comparsa femenina “La tarantella”, ahora que ha cogido sus riendas, en solitario, Luis Ripoll, que espero haya trabajado mucho, no solo el repertorio, sino también la afinación, para intentar limar las estridencias que muchas veces suelen presentar las agrupaciones de mujeres. Poco más hay que arañar en la sesión de marras, eso sí, aparte de los cuatro grupos ya citados, y a la espera de que surja alguna sorpresa de última hora. Usted verá, virgenyfurioso, si le compensa, o no, acercarse por el Falla, a la vista del cartel, aunque está claro que no es de las mejores sesiones, no.

Y dicho esto, paso directamente a seguir comentando lo que dio de sí la jornada de ayer, quinta del concurso, entre los muros del Gran Teatro Falla.

Todavía andaba el público con ganas de guasa, tras la pajarraca con el cuarteto, pero pronto se calmó ante la calidad manifiestamente superior de la chirigota que salió a escena acto seguido, “Aligera que se va el vapor”, una de las dos agrupaciones que traerá este año su autor, Luis María Rodríguez Rondán. Un autor de lo más inquieto, ya lo he dicho alguna vez, que siempre ha ido a su aire, lo cual es de admirar, independientemente de que el resultado guste más o menos, después, o de que esté más o menos acertado con sus peculiares experimentos, también, según el año, y que esta vez, para variar, se ha vuelto a estrujar la cabeza para sorprender al personal con una propuesta arriesgada, distinta, y pensada específicamente, como de costumbre, para impactar en el teatro, con un tipo muy efectista, más que para ofrecer un repertorio que luego se vaya a recordar (recordemos, una vez más, que fue uno de los artífices de aquellos recordados “Comboys da pejeta”, que se alzaron con el primer premio, en gran medida, por lo llamativo y lo original de su logrado tipo). Una línea que resulta tan discutible como respetable, que el autor ya ha puesto en práctica muchas veces, con chirigotas como “Esto está atascao”, “Esto está embobao”, “Esto está manipulao”, “La chulerí…a de Luis Marí…a”, o “La borriquita”, por citar algunas de las más inspiradas (entre las menos atinadas de su trayectoria se contarían, en cambio, “Esto está amargao”, “Luisinho y su carnavalinho” o “Antoñín de Cai”), y que anoche le dio buen resultado, vista la aceptación del publico. Y es que no era para menos, pues tuvieron tol arte, como se suele decir, estos chirigoteros de la capital, que pasaron por el escenario del Falla, y no es una forma de hablar, como una exhalación. Efectivamente, se ajustaron al tipo que representaban, de viajeros a punto de perder el Vapor del Puerto, como dejaba entrever su gaditanísimo título, y cantaron todo el repertorio a la bulla y de seguido, sin pausa alguna de por medio, lo que hace tremendamente meritorio, claro está, el trabajo del grupo. El público, una vez superado el desconcierto inicial, pues todo el mundo se quedó descolocado cuando sin darnos cuenta ya habían interpretado, qué age, los dos pasodobles, acabó por rendirse a lo ocurrente, lo atrevido y lo audaz de la propuesta, celebrando los diversas golpes de efecto que tuvieron, a lo largo de su repertorio, en alusión a su singular tipo, y de los que yo particularmente destacaría la cuarteta de la niebla, que recrearon de forma bastante ingeniosa, y mediante un sencillo mecanismo (una perilla con la que expulsaban harina, o algo similar), así como el momento en que le dieron un descanso a los responsables de la percusión, para que pegaran por fin un buche de agua, haciéndose cargo de la misma con sus nudillos, sobre las viejas maletas que portaban. Un tipo, a todo esto, que no dejaba de encerrar, como aclararon en uno de sus fugaces pasodobles, una cierta crítica a la precipitación con la que se ha tenido que hacer todo, este Carnaval, por lo apretado del calendario, y una reivindicación de fechas fijas, para el mismo, al margen de la dichosa Cuaresma. Resulta evidente, en fin, que la fuerza de la agrupación reside en su original planteamiento, más que en sus pasodobles o sus cuplés, como ha de ocurrir en una agrupación más tradicional, con lo que no sé si el jurado considerará oportuno pasarla a la siguiente fase del concurso, o si es una chirigota, incluso, pensada para impactar un día en el teatro, y no tener más recorrido (estoy convencido de que la otra chirigota que ha preparado el autor, “Los del casco antiguo”, será mucho más convencional), pero de lo que no cabe duda es de que anoche el público del teatro disfrutó sobremanera de la sorpresa que le depararon estos chirigoteros, y de que da gusto, la verdad, comprobar que todavía puede salir una agrupación a escena, y desconcertarte, después de tantos años, inventando lo poquito que queda ya por inventar en esta fiesta nuestra. Bien por Rodríguez Rondán y los suyos, pues.

Emocionante, sin lugar a dudas, el retorno, a continuación, del antiguo grupo de Tino Tovar, que este año regresa al concurso, aunque sin Tino Tovar ya, como “Los mendas lerendas”, una comparsa que me pareció, qué quieren que les diga, verdaderamente linda. Vuelta por todo lo alto, pues, la de este entrañable grupo, que nunca debió separarse, aunque resulte muy fácil decirlo viendo los toros desde la barrera, que dio al concurso auténticos momentos de gloria con “Los callejeros”, “La botica”, “El cielo de Cai”, “Los musiquitas”, “Los del año catapum”, “La calle comedias”, “Los tropicales” o “Los aprendices”, comparsas extraordinarias todas ellas, y que anoche pisaron una vez más, con su habitual soltura sobre el escenario, las tablas del Falla, como antaño, con sus dos coloretes estampados en los cachetes, su aire alegre y desenfadado, su pasacalles chirigotero entre copla y copla, su dulzura, en las voces, aunque ya vayan sonando algo más recias, y esa química tan especial, y que tan rápidamente se le transmite al público, que solo se observa en grupos como este, una panda de amigos, con una misma visión de la fiesta, que salen para divertirse y por darse el gustazo, sin más. Tanto fue así, de hecho, que no pude evitar pensar, al ver lo que disfrutaban durante su actuación, en la envidia que debían estar dándole a su antiguo autor, al que le hubiera gustado salir, me da en la nariz, con ellos, para acompañarles en su regreso y compartir con ellos esos momentos (hasta donde yo sé, después de todo, continúa teniendo buena relación con todos ellos y tal). Pasando al repertorio, sí cabe señalar que su estilo tampoco acaba de ser el mismo, exactamente, que aquel que llevaron por bandera durante su anterior etapa, sino más bien una evolución lógica del mismo, diría yo, y es que en algo se tenía que notar, claro, los años que han pasado desde entonces. Sea como sea, fue una propuesta ciertamente refrescante, la que nos trajeron anoche estos comparsistas, que venían representando, a partir de esa alusión al histórico cuarteto del Peña y el Masa, con autoría, cómo no, de Agüillo, “Don Mendo y sus mendas lerendas” (alusión que confirma el aspecto vagamente medieval del disfraz), a un extraño personaje, algo indefinido, en principio, pero cuyo perfil, de alguna manera, se va dibujando poco a poco, de forma muy elegante, y mediante pequeñas pinceladas, a lo largo del repertorio, dando como resultado un tipo marginal, algo bohemio, algo soñador, un poco quijote, un poco charlatán, y levemente enloquecido por el gaditanísimo viento de levante. Muy conseguido, pues, el tono de la comparsa, que supo sonar, amén de estar perfectamente escrita, moderna y actual, sin renunciar por ello al gaditanismo que tanto he reivindicado siempre desde estas líneas, con las castas del Carnaval globalizado ese que algunos pretenden vendernos, y que es algo, esto del gaditanismo, en lo que todas las agrupaciones, por lo que estoy viendo este año, se han puesto las pilas, cosa de la cual me alegro enormemente, que ya era hora, caray. Importante, por cierto, el despliegue musical que realizan, durante la presentación y el popurrí, los componentes de la agrupación, que demuestran ser gente tela de preparada al tocar diversos instrumentos, además de los puramente carnavalescos, en tales piezas, como el acordeón, en la bonita cuarteta que cantan al son de un tango argentino. Mención aparte merece, asimismo, la exquisita puesta en escena, en la que logran montar, con muy pocos elementos, y rozando el minimalismo más elegante, pero con mucha imaginación, un auténtico espectáculo de lo más vistoso y colorido, echando mano de recursos propios del teatro tradicional, por ejemplo, durante la cuarteta del maremoto, con esas olas de cartón piedra que dos componentes, situados en los extremos de la agrupación, van elevando poco a poco ante sus compañeros, para deleite del respetable, que supo apreciar, agradecer y premiar el indudable buen gusto de estos comparsistas. En cuanto a los pasodobles, buenas letras, también, las que cantaron, una de salutación, muy bonita, con motivo de su regreso al Falla, y la otra con una dura crítica a la alcaldesa, a la que felicitan, sarcásticamente, por su triunfo en las últimas elecciones, dando en la tecla al señalar, como principal razón de su éxito, la pobre oposición que le brinda el PSOE, que nunca está de más, por aquello de poner los puntos sobre las íes, y que no se vaya a creer ahora la Teo, pobre diablesa, ninguna fiera de la política. Curioso, y muy resultón en lo musical, por cierto, el cambio de ritmo que experimenta el pasodoble hacia su final, con un inesperado giro, o guiño, o como quieran ustedes llamarlo, hacia la chirigota. Igualmente acertados estuvieron los cuplés, con dos letras muy simpáticas y un estribillo brillante, en el que le sacan punta, indirectamente, y a su manera, al famoso incidente protagonizado por Don Juan Carlos I y Hugo Chávez: “Mi menda dice lo que piensa, no tengo na que perder / cuando me suelto la boca no tengo freno ni ley / la lengüita se me vuelve loca, y no me calla ni el Rey”. No cabe sino felicitar, pues, a los autores que han tomado las riendas de la agrupación, en ausencia de Tino Tovar, Andrés Ramírez y Jesús Bienvenido, dos de los integrantes de la comparsa que estos últimos años atrás, y por matar el gusanillo, ya habían sacado, con parte de este mismo grupo, sendas callejeras, “Los pajaroespino” y “Los encantadores”, las dos excelentes. Jesús Bienvenido, por cierto, también lleva ya tiempo componiendo temas para Pasión Vega, nada menos, que anoche no se quiso perder, naturalmente, el debut de la comparsa de su buen amigo, y se pasó por el teatro para verles, escucharles y aplaudirles, por ese orden. Bienvenidos sean todos ellos, en fin, de vuelta a este concurso, y a este teatro, que nunca dejó de ser su casa, y al que han venido a aportar con su retorno, como ya lo hiciera la comparsa de los Carapapa el otro día, una buena dosis de aire fresco, para que se ventile un poquito la modalidad, que nunca viene mal. Optarán a los primeros puestos de la misma, sin duda alguna, en un año en el que la lucha se prevé, por suerte, particularmente reñida.

Tras el descanso salió a escena otra comparsa, que para eso es la modalidad en la que más agrupaciones se han inscrito este año, creo, procedente de San Roque y bajo el título de “Un fiel confidente”. No hizo mal papel, a decir verdad, esta joven comparsa del Campo de Gibraltar, que presentó un repertorio correcto y un conjunto de voces, al menos, aceptable, para defender su inconcreto tipo de figuras nocturnas, pues parecían identificar la noche, testigo de tantas escenas íntimas, secretas y ocultas, con el momento de las confidencias, estos buenos amigos de San Roque, idea a partir de la cual desarrollaban, en consecuencia, todas y cada una de las piezas de su intervención. Como suele ser habitual en muchas agrupaciones de la zona media tirando a baja de la clasificación, se mostraron bastante más inspirados durante la presentación y el popurrí que en los pasodobles y los cuplés, lo cual viene a demostrar la mayor dificultad de cuajar unas buenas músicas y unas buenas letras en estas dos últimas categorías, las más puramente carnavalescas del repertorio, claro. Pese a todo, lograron que el público los escuchara con el respeto que, ellos sí, supieron ganarse, y ofrecer, también, al respetable, que no se llama así por nada. Tal y como estaba la noche, en fin, no fue moco de pavo, lo que consiguieron. Dudo que los volvamos a ver, no obstante, por el teatro, aunque en futuras ocasiones podrían llegar a colarse en posteriores fases del concurso, si continúan trabajando en esta misma línea.

Una de las sensaciones de la noche, sin duda alguna, fueron “Las pito-risas”, la chirigota en la que este año han unido sus fuerzas Enrique García Rosado, “Quique el Remolino”, autor el pasado Carnaval de “Los hombres de goma”, y Manuel Álvarez Seda, letrista, estos últimos años, de la chirigota de Sevilla que hace un par de ediciones se coló en la final con los miopes de “¡Esto es pa verlo!”. No les ha venido nada mal, queda claro, la alianza, pues anoche el conjunto, de nuevo cuño, pero con chirigoteros bastante veteranos ya en sus filas, pegó un buen aldabonazo, y agradó sobremanera al público que abarrotaba, por fin, el gran coliseo gaditano. No fue para menos, pues se trata de una chirigota de lo más completita, que supera con creces, creo, las creaciones inmediatamente anteriores de sus autores, con un simpático tipo de pitonisas chungas, de esas que te salen por la tele, en los canales locales, a las tantas de la madrugada, y un repertorio, bastante completito, ya digo, que sabe buscarle las vueltas al tipo, con un sinfín de buenos golpes a lo largo del mismo. Destacaron, por lo demás, los pasodobles, con una música y unas letras, tras un arranque más cómico, llenas de fuerza, la primera para denunciar lo chungo del panorama laboral hoy por hoy, y la segunda, muy emotiva, para desmentir que los Reyes no existan, pues detrás de tales figuras se encuentran los padres y los abuelos de los chiquillos, que pasan mil apuros para colmarlos de regalos el 6 de enero de cada año, y a ver quién niega que sean auténticos magos, así como los cuplés, un tanto escatológicos, tal vez, pero que hicieron reír de lo lindo al personal, y su correspondiente estribillo, muy oportuno, y de rabiosa actualidad, al abordar en el mismo, con el imprescindible descaro y la necesaria mala leche, el tema del nuevo sistema de venta de entradas, por el que hay que mostrar el DNI junto con el oportuno ticket para acceder al teatro, cosa que dudan ellos, y con razón, se vaya a hacer con la Teo. Una chirigota esta, en definitiva, que estará ahí, luchando por los primeros puestos, si en lo sucesivo mantiene el mismo buen nivel de anoche.

Y de una de las agrupaciones esperadas de la noche a otra, la comparsa del Puerto, la de toda la vida, la de Los Majaras, capitaneada, como no podía ser de otra forma, por el gran Pedro, siempre tan incombustible, que continúa dando lecciones, un año tras otro, sobre como hay que plantarse sobre el escenario y presentarse ante el público. “Mi Cai chiquito”, es el titulo que nos traen este año los comparsistas portuenses, que han decidido cambiar de autores, y que han salido ganando con el cambio, me parece a mí. Antonio Pedro Serrano, el popular Canijo de Carmona, ha sido el encargado de confeccionar, en esta ocasión, las letras del conjunto, mientras que el nuevo responsable de la música ha sido Enrique García Rosado, “Remolino”, uno de los autores, precisamente, de la chirigota que actuó inmediatamente antes, que estas son las cositas del sorteo, y de la guasa que tiene, a veces, el azar. Siempre he dicho que Antonio Valdivia era muy poco autor, para tanto grupo, y que José Manuel Romero Bey, por mucho que se agradezcan sus esfuerzos innovadores, no pegaba ni con cola con el tradicional estilo de esta señera agrupación, así que a poco que se lo curraran los nuevos autores la mejoría iba a ser notable, como ha terminado ocurriendo, de hecho. Muy buena, la idea que traen, con su tipo, estos comparsistas de El Puerto Santa María, que se presentaron ataviados como un gigantesco Gulliver, el célebre personaje de Jonathan Swift, ante una diminuta Cádiz que se extendía, de una punta a otra del escenario, a sus pies. El Canijo, que siempre sabe sacarle jugo a los tipos que escoge, aprovecha las posibilidades de la idea que ya utilizara en el Carnaval, aunque con menos acierto, el coro del Lama, el año aquel de “La gran aventura”, si mal no recuerdo, y entrega un repertorio en el que juega constantemente con la naturaleza gigantesca del personaje, desde la presentación, en la que el marino inglés relata su llegada a Cádiz, “la ciudad pequeña por fuera y grande por dentro”, hasta el popurrí, en que sigue piropeando a la ciudad, desde las alturas, sin renunciar a alguna que otra cuarteta de carácter mucho más crítico, pasando por el estribillo, en que estos gigantes del Puerto aprovechan su descomunal estatura para abrazarla toda entera. Notable resultó la mejoría, asimismo, durante los pasodobles, con una música llena de garra, especialmente en su remate, mucho más acorde con el estilo que siempre trajo el Puerto, y dos buenas letras, la primera de presentación y piropo a Cádiz, como es tradicional, y la segunda sobre el cierre de Delphi, el pasado año, con el mensaje obvio del lamento por aquella catástrofe y la crítica hacia los responsables, pero con la originalidad de tratar el asunto, en lo formal, jugando con la palabra “mano” (impagable el momento en que la cámara enfocó el rostro resignado de Pedro, hacia la mitad del pasodoble, mientras la comparsa decía, con igual tono, aquello de “y al final vamo a llega a las manos”). Puede que sea esta, para resumir, una de las mejores comparsas que hayan traído últimamente Los Majaras, tras desprenderse del lastre que suponía, como letrista, Valdivia, si bien el elevado nivel que este año se está registrando dentro de la modalidad se lo pone difícil, la verdad, para aspirar a lo más alto. Sí resulta una lástima, por último, que no le hayan sabido sacar más partido a la puesta en escena, un tanto pobretona, a mi juicio ¿Tan difícil era, al menos, haber colgado las nubecitas de unas tanzas, y no que aquello parecía el perchero de la entrada de mi casa? Claro que quizá haya influido, en toda esta clase de decisiones, la nueva norma, que casi nadie está vigilando que se cumpla, por otra parte, que limita el tiempo de montaje y desmontaje de los atrezzos a cinco minutos, nada más. Sea como sea, han desperdiciado en gran medida, y es una pena, el juego escénico que podría haberles dado su tipo, ya digo, aunque no deje de ser algo meramente accesorio.

Inaudita resultó, por su parte, la actuación de la siguiente chirigota, más por su desvergonzado y desconcertante tipo que por su torpe repertorio y su nula afinación, que a esto último, por desgracia, ya estamos más que acostumbrados. Venían de Puerto Real, los angelitos, bajo el título, casualidades de la vida, una vez más, “100% de raza mora” (recordemos que esa es, precisamente, una de las agrupaciones más recordadas de Los Majaras, “Raza mora”), y con un tipo, ya digo, inaudito, desvergonzado y desconcertante, de piedras de hachís, de esas que algunos moritos traen de Marruecos ocultas en el estomago y que después expulsan de su cuerpo por el método que ya se podrán imaginar todos ustedes, y que anoche se explicitaba mediante el impactante forillo, en el que podía verse un enorme culo, con los pantalones bajados, el agujero del ano bien a la vista, y con sus pelitos y todo. Uno de los forillos más desagradables de la historia del concurso, en efecto. Y digo yo que, ya puestos, podrían haber hecho las cosas bien, y haber salido a través del citado agujero, uno a uno, antes de la presentación. Pero nada, oigan, ni el chufla saben hacer algunos. Hacia la mitad del repertorio, por otro lado, renuncié a comprender por qué una de estas piedras llevaba una muleta y un vendaje en el pie (no, a juzgar por los movimientos del que la llevaba, no se debía a ninguna lesión real, no era tan fácil ni tan sencilla la explicación). Me hizo gracia, además, que en el pasodoble de presentación consideraran oportuno aclarar que no apoyaban el consumo de drogas (no ni ná, diría yo), y lo que es más divertido, que eran unos chicos completamente normales. Algo falla en la agrupación, digo yo, cuando uno siente la necesidad de dejar claras según qué cosas en su repertorio. Lo que nunca les podré agradecer a estos muchachos, en cambio, será el rato que me pasé retorcido de la risa, ante lo surrealista de lo que estaban viendo mis ojos, en el butacón de casa. El público de la sala, evidentemente, también se echo sus buenas risas, a costa de los chavales, y de su singular propuesta, una de las pocas cosas que nos quedaban por ver, seguramente, sobre las tablas del Falla. Y ojo, que les digo una cosa; casi que prefiero esta clase de agrupaciones, tan descaradamente malas, antes que las mediocridades que nos vemos obligados a tragarnos, una detrás de otra, cada día en el concurso, y que no dan ni para unas risas, las pobres.

Me queda por comentar, de la jornada de ayer, la comparsa de Tino Tovar para este año, “Los perfumistas”, con dirección, una vez más, del carismático Ángel Subiela, y la chirigota de Alcalá de Guadaira, “En primera línea”, pero mejor lo dejo para luego, que de aquí a nada comienza una nueva sesión en el Falla. Menos mal que este año las cosas han ido bien con los estudios, y estoy completamente libre, dispuesto a dedicarle las 24 horas del día al seguimiento del concurso (lo cual supone, sobra decirlo, un auténtico gustazo), porque si no de qué.

Un saludo.




83
De: Anónimo Fecha: 2008-01-18 23:09

¿Qué estudia usted, si no es molestia, Alfred?



84
De: RM Fecha: 2008-01-18 23:37

Arquitectura.



85
De: Alfred Fecha: 2008-01-19 05:47

Hay que ver lo tarde que se me ha hecho charlando en el irc, caramba. Se nota que el concurso comienza a animarse, y que ya va habiendo más materia, para los correspondientes, inevitables y divertidísimos debates de todos los años. No nos gusta ná un debate en Cadi. Y contrimá bizantino mejón, además. A ver cuantas agrupaciones me da tiempo a comentar antes de que despunte el día, en fin.

“Los perfumistas”, la comparsa de Tino Tovar, con dirección de Ángel Subiela, era una de las agrupaciones que me quedaba por comentar, de la noche de ayer, si mal no recuerdo, y otra de las agrupaciones más esperadas, sin duda alguna, de dicha jornada. Parece que no ha terminado de llegarle al público, aunque gustara, a juzgar por la reacción relativamente fría del respetable, durante la actuación, y a la vista de los comentarios entre los aficionados, al día siguiente, pero lo cierto es que a mí, en líneas generales, me ha agradado bastante, al verla, sobre todo, más equilibrada que el año pasado. Era de esperar, claro, que el popurrí no alcanzara el nivel del de “La república gaditana”, que perfectamente puede ser uno de los cinco mejores de la última década, pero no es menos cierto, tampoco, que a la comparsa, el año pasado, si le quitabas el susodicho popurrí, un par de letras de pasodoble (ni siquiera hablo de la música, ojo), y algún cuplé perdido por ahí, se te quedaba en nada. Algo que no sucede, por fortuna, con esta nueva comparsa, bastante más completa, en mi opinión, que su antecesora, que presenta un tipo, además, razonablemente original, con una idea muy bonita detrás, y a la que le sabe sacar partido el autor, durante todo el repertorio, repleto de las esencias, de los aromas, de los olores de Cádiz, cómo no. El citado popurrí, además, aun siendo un tanto más flojo que el del año anterior, no deja de resultar bonito, destacando, a mi juicio, la curiosa versión que realizan del pasodoble de “Estampas goyescas” en la cuarteta en la que homenajean, precisamente, a su autor, el gran Paco Alba; un tipo de gesto que la dichosa manía de ahora de construir todo el popurrí con músicas originales, miren ustedes por donde, no permite. También estuvieron a muy buen nivel, desde mi punto de vista, los pasodobles, con una música mas sencillita que en el pasado Carnaval (y sin ortavillitas que se adelantaran al trío), y con unas letras de las que destacaría la primera, muy buena, en la que Tino Tovar explica a qué le huele, cada año, el concurso del Gran Teatro Falla, repasando sus luces y sus sombras (me llegó al alma, lo reconozco, eso de “huele a radio por la noche, y a diario por el día”, porque resume a la perfección, creo, el ritmo de vida que llevamos tantos y tantos aficionados que seguimos muy de cerca el certamen durante la celebración del mismo). El segundo pasodoble, sobre una anciana viuda que busca trabajo, para complementar su mísera paga, presentando a modo de currículum su larga experiencia como madre, abuela, y ama de casa, en definitiva, ya me llamó menos la atención, por adentrarse, para variar, en el terreno de lo melodramático, tan del gusto, por lo visto, del publico actual. De los cuplés, quizá, se esperaba algo más, al tratarse de la comparsa de uno de los autores que más ha cuidado siempre ese aspecto, dentro de la modalidad, pero cubrieron el expediente, sin más, aunque vinieran acompañados, eso sí, de un estribillo, una vez más, bastante bonito, muy ajustado al tipo, y muy gaditano, que es lo de lo que se trata. Por cierto, que ya son varias, con esta, las agrupaciones que le han dedicado un cuplé, en lo que va de concurso, a la paliza que se llevó Jose Luis Moreno durante el asalto de unos ladrones a su casa (o esa es, al menos, la versión oficial), un detalle que me parece de cierto mal gusto, al tratarse de un asunto bastante grave, caiga mejor o peor el señor Moreno. Vamos, que cualquiera escucha al letrista de turno si su padre se lleva una paliza similar y le viene otro sacándole un cuplecito al tema y pitorreándose del incidente. A veces creo que los autores son demasiado frívolos, al sentarse frente a la cuartilla en blanco, la verdad. Una cierta mejoría global, pasando a la valoración general, sería lo que yo particularmente destacaría de la agrupación, cuyo conjunto de voces sonó una vez más muy bien, pese a la incorporación del Chupa, que miedo me daba, pero que finalmente estuvo bastante moderado, gracias a Dios. No sé si la fría acogida que les dispensó ayer el público (aunque también hay que tener en cuenta que cantaron a una hora muy avanzada de la noche, y en una sesión plagada de buenas agrupaciones, dos buenas comparsas incluidas) dificultará su avance, dentro de la competición, pero en principio, por su indudable calidad, debieran estar optando un año más a lo más alto, estos veteranos comparsistas de la capital. Un punto negativo de la agrupación, y que seguramente también influyó en la reacción del publico, fue su disfraz, pues me parece que se han equivocado, ahí sí, con la puesta en escena, debido a lo apagado del atavío que lucen, en un triste blanco y negro, con lo vistoso, lo colorido y lo llamativo que les podría haber quedado, si hubieran jugado más con la atractiva estética del Siglo XVIII, época a la que parecen pertenecer estos perfumistas, claramente inspirados, por otra parte, en el bestseller de Patrick Süskind, recientemente llevado a la gran pantalla (por no mencionar, claro, que las peluquitas que me llevan les sientan como una patá en la cara, poco más o menos). Un error que puede parecer sin importancia, pero que quizá les acabe pasando factura en un concurso tan reñido como el que promete ser este, visto lo visto.

“En primera linea”, se llamaba, en último lugar, la chirigota de Alcalá de Guadaira que cerró la sesión, y que tuvo un poco de mala suerte, por la hora a la que le tocó cantar, ante un teatro prácticamente vacío, y por los patosos que se quedaron a verlos desde el Gallinero, que intentaron reventar la actuación, en un primer momento, pero que por fin se acabaron callando, afortunadamente, al no verse respaldados por el resto del escaso publico que para entonces quedaba en la sala. No es que la chirigota tuviera una calidad que tirara de espaldas, claro, pero sí que hicieron un papel más que aceptable creo yo, sobre las tablas del Falla, estos chirigoteros sevillanos. O eso me pareció, vaya, por lo poco que pude escuchar, pues reconozco que yo mismo andaba agotado ya, tras una sesión tan intensa, en la que el público del teatro tuvo la oportunidad de mostrar tanto su cara más amable, con las cerradas ovaciones que le brindó a diversos grupos de la jornada, como su lado más salvaje, con la pajarraca, merecida, por otro lado, que le lió a los del cuarteto de Valverde del Camino. Espero que siga mejorando, de cara a futuras ediciones del concurso, esta chirigota, y que en próximas ocasiones tengan mejor suerte, con el sorteo.

Y creo que lo voy a dejar aquí, por hoy. Ya mañana, si eso, comento la sesión de esta misma noche, que tengo la cabeza como un bombo, aunque sea un bombo de carnaval.

Para compensarles por lo cortito de esta última intervención mía, ahí les dejo un enlacito, con una página en la que podrán encontrar ustedes vídeos de muchas de las actuaciones que van sucediéndose estos días sobre el escenario del gran coliseo gaditano, para que los vean, juzguen por sí mismos, y se formen su propia opinión, que es lo que tienen que hacer, en lugar de fiarse de mí, que no tengo ni idea, home ya:

http://www.carnavaldegades.com/

Un saludo.

P.D.: Arquitectura, sí, es lo que estudia un servidor, para quien lo quisiera saber.



86
De: WWfan! Fecha: 2008-01-19 14:47

Por cierto, qué inútil el realizador de Onda Cádiz que se pierde todos los golpes visuales.
Pone la cámara siempre de frente y cuando en El Código La Viñi sale el Judas dándose la vuelta le pilla la cámara al revés.
Si Los Pito-risas tiene el golpe de la Teófila Martinez en la presentación le pilla con un primer plano.
Coño, siempre así.
Yo creo que aunque sea de casualidad algun gag visual debería pillar el muchacho.



87
De: WWfan! Fecha: 2008-01-19 14:58

Por cierto, los Pito-risas si mantienen el nivel, apuntan arribita.

Curiosa es también la chirigota de Luis María... es de esas sorpresas agradables y diferentes que siempre traen las preliminares... luego quizás pierda siempre fuerza en los pases siguientes porque hay mejores letristas, músicos y conjuntos, pero desde luego hay que aplaudir su ingenio a la hora de crear tipos diferentes.

La del Love, pues bien, en su línea, pero sin pasarse... a ver qué van trayendo en los siguientes pases.

Me gustó mucho la comparsa de Tino Tovar y Subiela y coincido con Alfred que mejora en conjunto con respecto al año pasado (no entendía la voz de pito en medio) y que empeora el magnífico popurrit.
Por cierto, magnífico popurrit el de los Carapapas.
Se pone muy, muy cara la final de comparsa porque han pasado ya varias dignas de final y aún quedan Martín y Juan Carlos Aragón, entre otros...



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De: Alfred Fecha: 2008-01-19 20:08

Bátmonos que nos vamos con la sesión de ayer viernes, por la noche, sexta ya de esta primera fase preliminar del concurso. Una jornada, desafortunadamente, con bastantes menos agrupaciones interesantes que la del jueves, aunque alguna que otra cosita digna de destacar sí que hubo. Veámoslo.

La sesión dio inicio con el coro que un año más, y ya van cinco, nos llega desde Sevilla, algo que ya por sí mismo resulta admirable, con lo complicado que debe ser sacar adelante una agrupación de esta clase en la capital hispalense. “Con falda y a lo loco”, se llaman este año los coristas sevillanos, que estrenan autores, en la presente edición del concurso, al encargarse de la letra Pepe Marchena, antaño letrista del Coro de los Niños, y de la música Francisco Javier Cuevas Herencia, autor también, a su vez, de “Don Tormento y sus inventos”, la comparsa de Sevilla. El tipo que lucieron sobre las tablas del Gran Teatro Falla, estos voluntariosos coristas, fue el de payasos escoceses, una mezcla extraña que habrán decidido traer, imagino, por darle un toque de originalidad a su disfraz escocés, que ya nos trajo hace unos añitos, pero sin el matiz payasil, recordemos, el coro de Puerto Real, bajo el nombre de “El clan”. No es el tipo, por lo tanto, lo más destacable de la agrupación, aunque resulta de agradecer que se esforzaran por sacarle partido durante la presentación y el popurrí, no ya solo incluyendo algún solo de gaita por ahí, sino también jugando con los típicos apellidos de los clanes escoceses y con la falda a la que aluden en su título, que relacionan, meritoriamente, con la historia de la ciudad de Cádiz, gracias al buen hacer del letrista, aclarando que no solo en Escocia se ha utilizado, tradicionalmente, sino que aquí también se han podido ver muchas, en los patronos de la ciudad, San Servando y San Germán, en los fenicios, en los romanos, en los curas, etc… Un curioso recorrido, cargado de guasa, en fin, por la historia de semejante prenda, entendida, claro está, como prenda masculina. También demostró su buen hacer, el amigo Pepe Marchena, que regresa después de muchos años al concurso, en los tangos, el primero de piropo y salutación, con un canto al consabido hermanamiento entre Cádiz y Sevilla, como suele ser tradicional en este coro, y el segundo, muy bien escrito, y muy apropiado para la agrupación, dada su procedencia, en recuerdo de Antonio Puerta, el joven jugador del Sevilla que falleció, trágicamente, durante el pasado año. En el estribillo también se dejó notar la incorporación de Marchena al coro, pues se trató de uno de esos estribillos onomatopéyicos a los que tanto recurrió durante su época al frente del Coro de los Niños, y que llegaron a constituir una de las principales señas de identidad del mismo. En cuanto a la música del tango, sin ser ninguna maravilla, sí que se agradeció, qué caray, que estuviera rematada como Dios manda, y como ya casi nadie hace en Cádiz, por desgracia, osease, hacia abajo y en seco, al contrario de lo que dicta la dichosa modita actualmente vigente, por lo visto, entre los autores de nuestra provincia. El conjunto de voces continúa mejorando un poquito más, año tras año, aunque al coro, en general, le sigue faltando ese algo que le permita dar el salto y adentrarse en la competición, siquiera en la zona media de la clasificación. Sí que completaron, no obstante, una actuación bastante agradable y simpaticona, que lo mismo les servirá para pasar a cuartos que no, pero que augura, en cualquier caso, una participación más que animada, luego, en el carrusel de la calle.

Y tras el coro, el inevitable bajón de calidad, con la llegada de una nueva chirigota, procedente de Linares, en este caso, y titulada, en un alarde de ingenio, “Arranca la cana”. De abueletes aficionados a las coplas de Juan Carlos Aragón venían estos señores jienenses, que hicieron un papel bastante lamentable, para qué nos vamos a andar con rodeos, sobre el escenario del gran coliseo gaditano. O mejoran mucho, en los próximos años, o mejor harían en quedarse en su casita, la verdad, porque hay repertorios, conjuntos y tipos que no son de recibo, sin más, en un concurso de esta categoría.

Tampoco estuvo mucho mejor la comparsa que salió a escena en siguiente lugar, “Los últimos”, penúltimo remake de “La tropa del parque”, aquel coro que salió hace un par de años representando a unos diminutos duendes del Parque Genovés. El repertorio, en el que estos comparsistas originarios de Alcalá de los Gazules lanzaban un mensaje ecologista, sin referencia alguna a Cádiz, por descontado, pasó con más pena que gloria, al igual que el pobre conjunto de voces, por las tablas del Gran Teatro Falla. Si me tuviera que quedar con algo de la comparsa sería, sin duda alguna, con el casco que lucían, bastante conseguido, en forma de cáscara de nuez. Poco más puede salvarse de esta agrupación, que me hizo bastante gracia cuando afirmó, en el primero de sus pasodobles, que ellos venían solo a disfrutar, y no a competir. Nos ha jodío, pisha, con ese tipo, ese repertorio y ese conjunto.

Menos mal que el siguiente cuarteto, una de las agrupaciones más esperadas de la noche, hizo que el nivel subiera de nuevo un buen puñado de enteros, ofreciendo, como de costumbre en ellos, una magnífica actuación. “Pal desembarco nosmardía”, se titula, en esta ocasión, el cuarteto que el pasado año se alzara con el segundo premio de la modalidad (y que debió ganar el primero, a mi juicio), “¡Qué pena de muerte!”, con la autoría, una vez más, de Miguel Ángel Moreno y José Manuel Cossi, y la dirección, cómo no, de un Ángel Gago que volvió a estar genial, anoche, en su papel del General Patton, pues el cuarteto vuelve a recurrir a un tipo de carácter histórico, inspirado, esta vez, en la Segunda Guerra Mundial. Muy divertida, la historia de estos despistados soldados del ejercito norteamericano, recién salidos, o así, de la célebre película de Steven Spielberg, “Salvar al soldado Ryan”, que acaban desembarcando, por un error de cálculo, en las costas gaditanas, como se ve en la logradísima entrada a escena del cuarteto, y que tras la parodia y los cuplés deciden hacer, con permiso de su general, y durante el tema libre, una barbacoa a orillas del mar, que riegan con un buen número de toquecitos alusivos a las famosas barbacoas del Carranza. De esta última pieza destaca, a mi juicio, y gracias a la excelente labor de los intérpretes, el pasaje en que se muestran totalmente ciegos, después de meterse varios pelotazos, mientras que se les podría poner la pega, quizá, de abusar un pelín de la parodia de antiguas agrupaciones carnavalescas, como sucede con el final, por ejemplo, extraído de la comparsa “El bache”. Pocos más defectos se le pueden sacar a la agrupación, sin embargo, que hizo reír de principio a fin al público presente en la sala, y que cantó un cuplé sobre el asunto de José Luis Moreno bastante más delicado y respetuoso, cosa que es de agradecer, que todos los demás que se han escuchado hasta ahora sobre el particular. Se agradece asimismo que no echen mano en ningún momento de los borderíos, estos buenos cuarteteros de la capital, que vuelven a optar un año más a lo más alto, dentro de su modalidad.

“Menuda chirigota, apta para todos los públicos” era el título de la chirigota que les sucedió, sobre el escenario, procedente de Sanlucar de Barrameda, en lo geográfico, y de la cantera, en lo generacional, pues este ha sido su debut en la categoría de adultos, tras varios años cosechando éxitos en infantiles y juveniles. Bien que se notaba esto último, en el buen hacer del grupo, sobre las tablas del teatro, así como en su repertorio, con el que hicieron un papel muy digno, tras presentarse, primero, como los niños del programa televisivo que conduce Juan Imedio en Canal Sur, solo para darle un giro al tipo, después, en mitad de la presentación, y vestirse, finalmente, con los diferentes disfraces de algunas de las chirigotas más recordadas de los últimos años, en una especie de homenaje a las mismas y a sus autores, de quienes vienen dispuestos a aprender estos jovencísimos chirigoteros sanluqueños. Lo que no entendí entonces, eso sí, fue por qué tan solo aludían a autores de comparsas durante su popurrí, en el que relataban cómo habían ido buscando la ayuda de distintos letristas y músicos consagrados dentro del mundo del Carnaval, con menciones, cargadas de intención cómica, a Martínez Ares, Luis Rivero, Juan Carlos Aragón y varios más. Sea como sea, un debut más que correcto, en adultos, el de estos chavales, que deberán seguir aprendiendo todavía mucho, en adelante, en esto del Carnaval, pero que ya traen bastante aprendido, queda claro, de su paso por la cantera.

Igualmente aceptable resultó la intervención de la comparsa que actuó a continuación, que nos llegaba desde la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira, y que se titulaba “Los españoles. La Edad de Oro”, en clara alusión a su tipo, no demasiado original, pero bueno, de conquistadores del siglo XVI, aproximadamente. Un tipo que aprovecharon para denunciar, a lo largo y ancho del repertorio, la cantidad de barbaridades que cometimos en América los españolitos durante su conquista, y tras su descubrimiento, con referencias al papel de la Iglesia en todo aquel embrollo, a la avaricia y el despilfarro de los monarcas de aquel entonces, al genocidio que se llevó a cabo con tantos pueblos indígenas, y un largo etcétera de sanguinarias tropelías que hicieron que la actuación de la comparsa, aunque correcta, no resultara demasiado alegre, no, pese a los pasajes más relajados que intentaron introducir en algunos momentos puntuales del popurrí. Reprobable, asimismo, el hecho de que utilizaran, en diversas ocasiones, el tan manido tópico de que vine a conquistarte, pero eres tú la que me ha conquistado, que si me hubieran dado cinco euros por cada vez que lo he escuchado ya sería millonario, vamos. Por todo ello, no pasó de correcto, como decía, el papel que hizo la comparsa, que en ningún momento, creo recordar, aludió a Cádiz, cosa comprensible, teniendo en cuenta que venían de fuera, pero que le resta muchísimo interés a cualquier agrupación, para mi gusto, y en la que el afinado conjunto de voces, creo, estuvo por encima del repertorio, bastante mediocre, en líneas generales, aunque apuntara maneras. Lo mismo se cuelan que no, en fin, en la siguiente fase, pero si lo hacen, desde luego, será la típica agrupación que estorbará, más que otra cosa, y que la gente aprovechará, pese a sus buenos modos, para ir al ambigú o a fumarse el cigarrito en la plaza de Fragela, delante del Gran Teatro Falla.

Ya después del descanso fue un coro lo que volvió a salir a escena, el segundo de la noche, pero no un coro cualquiera, sino el que han formado este año Juan Pastrana, antiguo componente del coro de Julio Pardo, primero, y del de Kiko Zamora, después, y Antonio Procopio, veterano corista, también él, con la autoría, en la letra, de Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, y en la música de José María Barranco. “Los proscritos de La Viña”, es el título con el que debuta, este año, este nuevo coro, que esperemos tenga continuidad, dado el buen papel que realizaron, anoche, durante su intervención. Muy bonita, la verdad, la puesta en escena de la agrupación, así como la idea que vienen representando, con esta especie de banda de forajidos, al más puro estilo Robin Hood, pero en versión caletera, que habitan en las azoteas y los lavaeros de La Viña, donde se camuflan mediante sus logrados disfraces, compuestos por tejidos de tonos pardos, telas de saco, trozos de madera y demás elementos extraídos del entorno, a falta de árboles y jardines en su barrio, como bien denuncian en una de las mejores cuartetas de su popurrí, en la que reclaman más zonas verdes para el mismo (algo que ya resaltaron Paco Rosado y los suyos, recordemos, el año de “Los cegatos con botas”, en aquel memorable pasodoble que dedicaron al típico barrio gaditano: “Unas calles de adoquines / un bullicio de criaturas / Menos colegios que cines / no existen jardines / en su estructura”). El repertorio, por su parte, y como no podía ser de otra manera, se encuentra dedicado, en su mayoría, a las diversas problemáticas que asolan al barrio del que proceden estos peculiares proscritos, que lucen, además, un excelente conjunto de voces, no en vano podían reconocerse, dentro del grupo, los rostros de numerosos veteranos del Carnaval, curtidos en mil batallas, dentro o fuera de la modalidad. Bonita puesta en escena, un gran conjunto de voces, y buenas letras, en definitiva, para este coro, que flaquea un tanto, sin embargo, en el apartado musical, especialmente, claro, en lo que respecta al tango, punto fundamental en cualquier agrupación de este tipo que se precie. Se quejan ellos, en el primero de los dos que interpretaron, de que algunos mendas, entre los cuales me incluyo automáticamente, por supuesto, se lo vayamos a mirar con lupa, pero eso es lo que hay, en esta modalidad, y a lo que se tendrán que irse acostumbrando, estos señores coristas, si es que piensan quedarse en ella en lo sucesivo, que espero, ya digo, que así sea, dado el relativo estancamiento al que había llegado en los últimos años, y por el que tanto se agradece la llegada de nuevos grupos, mínimamente competitivos, a la misma. En cuanto al segundo de los tangos, a su autor, Paco Cárdenas, actual presidente de la Asociación de Autores, se le vio un poco el plumero, al quejarse por el mayor apoyo mediático y económico que recibió, por parte de las oportunas instituciones, el Congreso de Flamenco celebrado recientemente en Cádiz, frente al Congreso del Carnaval que organiza cada cierto tiempo, entre otras, su asociación, pero tampoco puede decirse que no llevara razón, el buen hombre, con lo que cantó por boca de sus coristas. Los cuplés estuvieron, asimismo, bastante simpáticos, pues ya digo que la letra no es precisamente lo que le falla al coro, y en especial el primero, en que estos carnavaleros de la capital se jactaban de salir a la vez con el Gordo y con Pastrana, en alusión a Juan Pastrana, uno de los impulsores del coro anteriormente mencionados. Esperemos que este nuevo coro haya llegado, insisto, para quedarse, pues podría dar bastante guerra, en próximas ediciones del concurso, aunque en esta solo vaya a luchar como máximo, me temo, por la final, que tampoco está nada mal, bien mirado, para un primer año.

“Los Duques de Feria”, y con esta lo dejo por el momento, fue la agrupación, chirigota, para más señas, que salió a escena en siguiente lugar, representando un tipo de antiguo aristócrata sevillano aficionado a la famosa feria de la capital andaluza. Una idea con la que estos chirigoteros de Cádiz intentaron satirizar dichos festejos, sin hacerlo con especial gracia, la verdad. Una vez más cabe recordar el referente de este tipo de propuestas, que siempre será la chirigota del Libi, “Sevilla tuvo que ser, mi arma”, un referente al que deberían evitar recordar ciertos grupos, al menos si no están seguros de poder superarlo. La chirigota, pese a todo, tuvo una actuación correcta, aunque empeora, a mi juicio, con respecto a la que trajeron los mismos autores, o casi, el pasado Carnaval, bajo el título de “Los caníbales delicaítos pa comer”, que tanto pudieron verse luego, durante la semana del Carnaval, por las calles de Cádiz. De nuevo lo tienen difícil, pues, para superar esta primera fase del concurso, pero otro año será, imagino.

Y aquí lo dejo, como decía, que en breve volverá a subir el telón del Gran Teatro Falla, para dar paso a una sesión más cargada aun de agrupaciones que estos días atrás, pues serán hasta 13, nada más y nada menos, los grupos que pasarán por el escenario en la noche de hoy. Qué pechá.

Un saludo.



89
De: WWfan! Fecha: 2008-01-19 22:26

Güeno el cuarteto del Morera y el Selu Piulestán...



90
De: WWfan! Fecha: 2008-01-19 22:26

Güeno el cuarteto del Morera y el Selu Piulestán...



91
De: WWfan! Fecha: 2008-01-19 22:40

Perdonen la repetición... pero es soy de la opinión que no hay nada mejor en Carnaval que un buen cuarteto.



92
De: AMS Fecha: 2008-01-20 00:30

¡Pelota de mierda! :)



93
De: WWfan! Fecha: 2008-01-20 00:47

¡¡¡Que alegríaaaaaaaa!!!! XD


Manolito Santander mejora con respecto al año pasado pero como el Love no me parece que sea de momento como para llegar a la final.



94
De: Alfred Fecha: 2008-01-20 06:38

Bueno, a ver si termino de comentar, al menos, la sesión de ayer viernes, antes de acostarme, que este año el concurso lleva un ritmo difícil de seguir, la verdad.

“Los reciclaos”, es la siguiente agrupación que me tocaba reseñar. Una comparsa procedente de la vecina localidad de Algeciras que ya el pasado año se coló en semifinales, con “Yo soy el marino”, gracias, en gran medida, a su original tipo de Popeye y Brutus, muy colorido y llamativo, así como a su alegre y desenfadado repertorio y a su buen conjunto de voces. Las mismas credenciales que vuelven a lucir en esta ocasión, más o menos, los comparsistas algecireños, ataviados este año como unas peculiares criaturas, semejantes a robots, pero que no terminan de serlo, creo, compuestas por los deshechos que arroja a la basura el hombre, con el consecuente mensaje acerca del reciclaje, en sus distintas vertientes (aprovechar lo que es viejo, no perdiendo de vista las raíces, reciclar para cuidar el ecosistema, donar órganos para que una vida pueda salvarse, a costa de la que ya se ha perdido, irremediablemente, etc…), que desgranan en un repertorio, con sus más y sus menos, bastante cuidado. Mejoran si cabe, incluso, el buen papel que ya realizaron el pasado año, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, estos comparsistas de Algeciras, pues, luciendo un disfraz bastante logrado, del que me encantó, sobre todo, el gorro, un sombrero canotier hecho con una gran lata de conservas de pescado a medio abrir. La principal pega que le encontré, eso sí, fue la música del pasodoble, bonita, en su primera parte, pero excesivamente alargada, con varios amagos de final, en la segunda. Sigue sin ser una agrupación de primerísimo nivel, claro, pero continúa mejorando, que es lo importante, la comparsa, que pasará a cuartos, sospecho, sin demasiadas dificultades.

Muy bonita, por su parte, la chirigota que salió a escena a continuación, que traía por título “Los pintores de Palacio”, y la autoría, en la letra, de Enrique Valdivia, que llevaba algunos años ya alejado del concurso, pero que ha tenido incursiones tan agradables, dentro de la modalidad, como aquella “Échale un ojito a la mezcla” que sacó con el grupo de Jaime Fernández de la Puente en 1999, mientras que la música de la agrupación corre al cargo de Pepe Martínez, músico, durante muchos años, de la comparsa de Quiñones. Y digo que me pareció muy bonita, en primer lugar, por el magnífico tipo que pusieron en escena, representando a algunos de los pintores más destacados de la historia del arte (Velázquez, Goya, Picasso, El Greco, Dalí, Van Gogh, Murillo, etc…), todos ellos perfectamente identificables, gracias a la estupenda caracterización de cada uno, pero metidos ahora, sin embargo, a pintores de brocha gorda, al servicio del tal Palacio, el aristocrático dueño de tan singular contrata. Una idea con mucho encanto, a mi juicio, y perfectamente escenificada, mediante una puesta en escena de lo más elegante, a la par que tremendamente chirigotera. Igualmente elegante resultó, asimismo, la línea de chirigota fina seguida por los autores, por suerte, acorde con el tipo relativamente culto que han escogido. El principal problema es que la chirigota resultó, en última instancia, más bonita que graciosa, quizá, aunque solo empezara a flaquear en ese sentido, en realidad, durante el popurrí, que se mostraba, pese a todo, lleno de ingeniosos golpes relacionados con el tipo, que si bien no arrancaban la carcajada, sí que despertaban la sonrisa. Más divertidos, en cambio, estuvieron los cuplés, y en especial el primero, en el que estos chirigoteros de la capital abordaron el asunto de la separación de la Infanta Elena con las imprescindibles dosis de humor y malicia, y jugando con el doble sentido en su remate, como debe ser. Bonita también, por otra parte, resultó a su vez la música del pasodoble, así como la primera de las dos letras que interpretaron, de presentación y piropo a Cádiz, claro está. La segunda, de carácter más crítico, la dedicaron estos chirigoteros a atacar al presidente Zapatero por dejar que los independentistas vascos y catalanes, siempre según el autor, se le suban a las barbas. Buen conjunto de voces, y buenas jechuras chirigoteras, por último, las del grupo, que defendió maravillosamente el repertorio. Supongo que no es esta una agrupación que vaya a luchar por el máximo galardón de su modalidad, ni tan siquiera por la final, seguramente, pero lo cierto es que yo disfruté muchísimo con su actuación, que conste en acta.

Otra comparsa más habría de salir a escena, aun, antes de que la sesión finalizara, y fue a los comparsistas capitalinos de “Los increíbles” a los que le tocó actuar, tras la intervención de la chirigota. Una comparsa muy joven, esta para la que escribe, entre otros, Fali Pastrana hijo, que el pasado concurso causó una grata impresión con su tipo de ancianas de “Los chochos de Cai”, en una línea bastante clásica, y que en esta ocasión, por el contrario, ha virado hacia un estilo más moderno, podríamos decir, sin demasiado acierto, desde mi punto de vista. Me quedo, sinceramente, con su sencillez del año pasado, antes que con los recargados juegos de voces, el típico y tópico tipo de fantasía, con mucho brillo y mucha purpulina, pero absolutamente vacío de significado, y las rebuscadas músicas que nos traen esta vez. Mal camino, por lo tanto, el que ha escogido esta comparsa para seguir evolucionando, desde mi punto de vista, pasando de una agrupación, como la del pasado Carnaval, que podía haber estado más trabajada, pero que era agradable de escuchar, a otra, sinceramente, bastante hortera en sus formas y hueca en su contenido. En el popurrí, en el que se sucedieron uno tras otro los consabidos tópicos de los que suelen echar mano las agrupaciones mediocres para rellenar repertorio, la complejidad de los montajes musicales que realizaron estuvo, además, por encima del esforzado conjunto de voces, que sin ser malo, creo yo, tampoco estaba preparado para tanta floritura. No sé si volveremos a ver a la comparsa por el teatro, este año, porque después de todo estas horteradas le gustan al personal, pero yo particularmente no lamentaría su ausencia en las futuras fases del concurso, sinceramente.

Y la guinda a la sesión, finalmente, la puso la chirigota del Love y compañía, “Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)”, que así se llama este año la agrupación de estos veteranos chirigoteros que cumplen, en esta edición, 25 años de asistencia al concurso, nada más y nada menos. Una celebración por la que no cabe más que felicitarles, y felicitarnos, que para el Carnaval de Cádiz, ya lo he dicho en alguna que otra ocasión, grupos como este, por su trayectoria, su arte y su constancia, resultan un auténtico lujo. Dicho lo cual, y una vez dejado tal extremo claro, desde el principio, ahora toca desmenuzar lo que dio de sí la actuación de su nueva propuesta, esta “Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)”, que para mí supone un bajón notable con respecto a las últimas chirigotas del veterano grupo, y en especial con respecto a su agrupación del pasado Carnaval, aquellos prejubilaos que tanto me gustaron. De la actuación de anoche yo particularmente me quedaría con la música del pasodoble, preciosa, una vez más, así como con la primera letra que interpretaron, de salutación, ciertamente emotiva… y poco más, la verdad. No comprendo, y este es uno de los principales errores de la chirigota este año, a mi entender, cómo gente tan veterana han podido cometer la torpeza de desaprovechar una idea que tanto prometía en principio (la de parodiar a las típicas comparsas juveniles de niñatos angangos), comenzando por esa línea, durante la presentación, pero abandonándola enseguida para pasar a representar ya el tipo de esa supuesta comparsa juvenil, sin más alusiones al tema, un clásico pimpi de Cádiz que va guiando a los forasteros, por diversos rincones de la ciudad, a lo largo del popurrí. Para eso, digo yo, que hubieran salido de pimpis chirigoteros, directamente, sin incluir el matiz de la comparsa juvenil, porque después no le sacan partido alguno, y lo obvian por completo. Este, que ya es un error bastante grave, como digo, podría haberse perdonado si la chirigota al menos hubiera hecho reír, con buenos golpes, de principio a fin, pero lo cierto es que la presentación, el estribillo y el popurrí no pasan de simpaticones, pareciendo este último, sin ir más lejos, el de una comparsa de aire desenfadado, más que el de una chirigota. Los cuplés sí estuvieron algo más graciosos, en cambio, pero tampoco al nivel que normalmente se espera de ellos. Resulta comprensible, de todos modos, que en tantos y tantos años como llevan saliendo el Lobe, el Cabra y compañía, de tanto en tanto flaqueen, con alguna de sus agrupaciones, por lo que tampoco se les puede reprochar nada. El año que viene, a buen seguro, volverán a estar en primera línea de batalla por el primer premio de la modalidad. Este, de momento, no creo que cuenten con opciones para la final, aunque nos harán disfrutar, eso sí, con su indudable buen hacer, al margen del repertorio, durante las fases previas del concurso.

Y hasta aquí lo que pudo verse y escucharse durante la jornada del viernes, sexta ya del concurso, como decía. Mañana le meto mano a la de hoy, que no son horas, y el empacho de Carnaval comienza a ser considerable ya, por culpa de las sesiones tan jodidamente maratonianas a las que estamos asistiendo este año.

Un saludo.






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De: EMILIO Fecha: 2008-01-20 17:38

NO SE ME ENFADE SEÑOR ALFRED, PERO HE ESTADO REPASANDO COMENTARIOS HECHOS DESDE EL 2004 Y CREO QUE SE ESTEREOTIPA USTED DEMASIADO. COMENTA Y DESMENUZA CADA JORNADA PERO DA LA SENSACIÓN DE QUE SE ABSTRAE DEL RESTO. NO SÉ, HECHO DE MENOS AL ALFRED QUE POLEMIZA CON UNOS Y OTROS, AL QUE, EN DEFINITIVA, NO SE ENCIERRA TANTO EN SU TORRE DE MARFIL. UNO SE QUEDA CON LA SENSACIÓN, POSIBLEMENTE EQUIVOCADA, DE QUE SUS ÚLTIMOS COMENTARIOS PARECEN MÁS UNA OBLIGACIÓN QUE UNA DEVOCIÓN.
Y EN EL COLMO DE LA DESVERGÜENZA, ME ATREVO A PREGUNTARLE: ¿QUÉ TAL ESTE AÑO EL SELU? GRACIAS.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-20 18:48

No me abstraigo de nada ni de nadie, amigo Emilio. A poco que me lea, de hecho, verá que cuando algún contertulio ha comentado alguna agrupación antes que yo (cosa que no suele suceder, por otra parte), más de una vez he hecho alusión a dicha opinión en mis crónicas, así como que le he contestado, también, tanto al señor virgenyfurioso, cuando preguntó acerca de la sesión de esta misma noche, como al señor anónimo que tuvo la amabilidad de corregirme una falta de ortografía, y cuya intervención en la presente tertulia, parece, se ha limitado a eso. Me parecen injustas, pues, sus palabras, y no tengo más remedio que mostrarme en completo desacuerdo con las mismas.

Resulta lógico, por otra parte, que en pasados Carnavales me viera polemizar más, no solo porque hubo años, como en aquel 2005, de tan infausto recuerdo, en el que la protagonista del concurso fue, por desgracia, la polémica, precisamente, con las dichosas radios en aquel caso (lo que hizo que aquel fuera, desde el principio, un Carnaval para el olvido), sino también porque en años anteriores la gente participaba más, por aquí, lo que daba más pie al debate, evidentemente. Este año, por suerte, no ha habido ninguna polémica similar, con lo cual son las coplas las únicas protagonistas absolutas del certamen, como debe ser, y son las mismas lo que me dedico a comentar, en consecuencia, mientras que este año, a su vez, y por desgracia, apenas está participando nadie, pues la gente, por lo visto, prefiere leer solo, y no escribir, cosa perfectamente respetable, por otro lado, aunque le reste viveza a la tertulia, qué le vamos a hacer. Yo solo conmigo mismo, como usted comprenderá, no me voy a poner a discutir, que uno está majara, pero no tanto.

Lo de que me encierro en una torre de marfil me parece, pues, una tremenda pamplina, que tal y como está la vivienda hoy por hoy cualquiera coge una de esas.

Por otro lado, tampoco es que este año quede mucho tiempo para nada, por lo apretado del calendario (con los muertos de la Cuaresma y de quienes se empeñan en respetarla, repito una vez más), por lo que prefiero centrar mis esfuerzos en comentar todas y cada una de las agrupaciones que están pasando por el concurso, que todas, creo, merecen ser comentadas, para bien o para mal. Algo para lo que apenas queda tiempo, insisto, si uno quiere seguir el frenético ritmo que lleva este año el concurso, que es lo que yo intento hacer, aunque mi trabajito me cueste, no crea.

Y quizá por eso, por la premura con la que tengo que escribir estas crónicas mías, y por lo maratonianas y agotadoras que están siendo las sesiones, le dé la impresión de que me está suponiendo una obligación, más que un placer. En efecto, no niego que disfrutaría mucho más si lo pudiera hacer con más calma, y si el cartel de cada día no fuera tan disparatadamente numeroso, algo con lo que tan solo se consigue saturar al personal, pero es lo que hay, y hay que adaptarse a ello. Si no disfrutara haciendo esto, no obstante, tenga por seguro que no me pasaría, como me paso, unas cuatro o cinco horas al día, aproximadamente, escribiendo lo que luego cuelgo por aquí. Algo que hago muy gustosamente, además, sabedor de que posiblemente sea este el último año que le vaya a poder dedicar tantísimo tiempo al seguimiento del concurso.

No sé, por último, a qué se refiere usted exactamente con que me estereotipo (?). Lo único que sé es que aquí estoy, un año más, diciendo, de cada agrupación, lo que me gusta y lo que no, y el por qué, lo más honestamente que puedo, que esa, y no otra, siempre ha sido mi única pretensión.

Y nada más. Para conocer mi opinión sobre la chirigota del Selu le invito a que la busque un poco más arriba, en la correspondiente crónica, echando mano de la misma desvergüenza que usted ha mostrado al preguntarme, dicho todo esto, lo de ahora y lo de antes, ojo, sin la menor acritud.

Un saludo.





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De: Albrit Fecha: 2008-01-20 19:08

Quisiera, señor Alfred, agradecerle sus impagables crónicas de las maratonianas sesiones del concurso. Entono el mea culpa como lector mudo --que no pasivo-- de las mismas: desgraciadamente el trabajo no me permite participar como quisiera, pero ello no me impide disfrutarlas. Sinceramente, creo que las suyas son las mejores crónicas del COAC que se vienen publicando en los últimos años. Así que le muestro mi gratitud y le animo a que no se distraiga con comentarios de dudosa intención. Ya sé que el dicho popular reza que el que calla otorga, pero hay ciertos casos en los que la torpeza y falta de elegancia del guante lanzado dispensan al retado de toda respuesta. Usted siga regalándonos sus crónicas, que sus lectores sabemos agradecerle su dedicación.

Un saludo.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-20 20:07

Bueno, a ver si me da tiempo a comentar un par de agrupaciones, al menos, de la sesión de ayer noche, después de contestarle al amigo Emilio desde mi Torre de Marfil con vistas a la playa y calefacción centralizada, y antes de que empiece, ya mismo, la de hoy.

“Al enemigo ni agua” fue el título con el que se presentó en la noche de ayer el coro de Puerto Real, que este año trae, con su tipo, una idea bastante bonita, al representar a los habitantes de un pueblo imaginario, perdido en mitad del desierto, en el que conviven, como en la conflictiva zona de Jerusalén, cristianos, musulmanes y judíos, con sus inevitables y lógicas rencillas y disputas. Unas diferencias que habrán de dejar al margen tras la presentación, muy correctamente estructurada, en la que se presenta, como la propia palabra indica, cada una de las tres facciones religiosas, y durante el brillante popurrí, en el que los tres grupos habrán de unir sus fuerzas para resolver el acuciante problema del agua, colaborando, cada uno a su manera, y a regañadientes, en la construcción de una canalización que la traiga desde las montañas, cosa que finalmente consiguen en las últimas cuartetas, para júbilo de los coristas, y del público, contagiado ya, para entonces, de tal alegría, al haber vivido, junto con los habitantes de este pueblo imaginario, todas las fatiguitas que pasan, durante el citado popurrí, para alcanzar su objetivo. Sumamente hermoso, sin duda alguna, pues, el mensaje que lanza así el coro, sobre la importancia del trabajo en equipo (algo que se conoce bastante bien en la modalidad que más lo requiere, dicho sea de paso), y sobre la superación de las diferencias que pueda haber entre distintos grupos de personas, ya sean de carácter religioso o de cualquier otro tipo, para solucionar un problema común a todos. De ahí que el pueblo al que representan sea completamente ficticio, pues en la realidad, como ellos bien aclaraban al final de su actuación, todavía no se ha llegado a conseguir, por desgracia, esa unión entre las distintas religiones. Un mensaje que lanzan, ojo, de forma muy alegre, colorista y desenfadada, en todo momento, sin tontas moralinas ni cascarañeo alguno. Bonitos fueron, también, los tangos, rematados hacia abajo y en seco, por fortuna, con letras alusivas al sano espíritu de camaradería y amistad que se respira, dicen, en su batea, y a las tragedias del mar, en el segundo, en el que establecen un cierto paralelismo entre los pesqueros que naufragan, como el Nuevo Pepita Aurora, el pasado año, tristemente, y las pateras de inmigrantes que nunca llegan a alcanzar nuestras playas. Simpaticones, asimismo, los cuplés y el estribillo del coro, al que este año veo luchando, por lo acertado de su planteamiento, la calidad de su repertorio y su buen conjunto de voces, con el nuevo del Pastrana, el de La Viña, y posiblemente el del Lama y el de Valdés, por el codiciado tercer puesto de la final (los otros dos, me temo, ya se encuentran copados, de momento, por Pardo y Zamora). Hago mías, por último, las palabras que ayer publicaba el Diario de Cádiz en relación a esta insigne agrupación de nuestro Carnaval: “Cuando actúa el coro de Puerto Real sería obligatorio ponerse en pie en todo el teatro. Por historia, por herencia, por defender el tango en los años más difíciles, por ilusión, por saber regenerarse cada año, por aspirar a lo máximo con ambición y ese señorío humilde tan difícil de conseguir. Con ustedes, un coro imprescindible en el Carnaval de Cádiz: el coro de Puerto Real”. Nada más que añadir.

Agradable sorpresa, pasando a la siguiente agrupación de la noche, la de esta chirigota que nos llegaba desde Huelva como “La tía Manoli (en peligro de extinción)”, con un tipo de solterona más bien madurita, y un estilo que recordaba a la línea iniciada por el Selu, al que recordaban ya, por cierto, desde su misma puesta en escena, un tanto parecida a la de “Los que cosen pa la calle”. No se salieron del tipo que representaban, pues, en ningún momento, estos chirigoteros onubenses, que optaron por cantar, dentro de esa misma línea a la que aludía, dos pasodobles de naturaleza cómica, que si bien no fueron para tirarse al suelo, sí que cumplieron su papel, despertando más de una sonrisa en el teatro. Un poco más graciosos estuvieron ya, como corresponde, por otro lado, los dos cuplés, en los que la chirigota se defendió bastante bien, aunque me pareció algo comodón el recurso de incluir, como remate del estribillo, el que ya repetían una y otra vez durante la presentación (“que no tengo prisa, y tarde no es”), y que luego volvían a recordar, al final del popurrí, aunque con una ligera modificación. Dejando a un lado el hecho de que cualquier agrupación con un tipo de esta clase va a recordar invariablemente a “Las marujas”, antológica chirigota, también del Selu, lo cierto es que supieron agradar, anoche, estos chirigoteros de la vecina provincia de Huelva, gracias a su buen hacer, y a un repertorio, en lo que respecta a la presentación y al popurrí, bastante trabajado, aunque destacaran más los golpes de una cierta finura (“yo soy esa tía que en to las bodas descuadra alguna mesa”, decían, con gracia, en un momento dado), frente a los que hacían referencia a las inevitables calenturas del personaje, de los que quizá llegaron a abusar un poco, aunque nunca llegaran a traspasar demasiado, por suerte, la delgada línea roja del buen gusto carnavalesco. No me extrañaría que volviéramos a ver en cuartos, por lo tanto, a esta chirigota onubense, cuyo trabajo supo premiar el respetable, y que venía avalada, por otro lado, por Francisco Abeijón Ramos “Carapalo”, popular chirigotero de la Tacita, que en la ficha técnica constaba como representante legal, tan solo, pero que le ha echado algún que otro cablecito también, con el repertorio, a sus primos, Luis Miguel Ramos, José María Ramos y Rafael Ramos, autores de la agrupación (hasta ocho primos de la familia del “Carapalo”, contando con los autores, por lo visto, iban integrando la chirigota, a la que bien podríamos denominar familiar, sin lugar a dudas, y visto lo visto).

Termino, por ahora, con la primera comparsa de la noche, “La patria”, que vino con la autoría de Vanesa Campanario y José Juan Pastrana, y ya sin la música de Jesús Monje, al contrario que el pasado año, cuando estas muchachas se presentaron bajo el nombre de “La cenicienta”. Mejora algo, con respecto al año anterior, la agrupación, que sonó bastante bien, y sin estridencias, cosa que siempre resulta de agradecer en una comparsa femenina, un tipo de agrupación que todavía no ha terminado de encontrar, creo yo, la forma adecuada de afinarse, pero que ya lo hará, a buen seguro, pues su presencia en la fiesta no ha hecho más que comenzar, de unos años para acá, al margen de las que ya habían aparecido, a modo de excepción, a lo largo de la historia (aquel “Show de Wald” del Chimenea, en 1969, aquellas “Las Molondritas”, a comienzos de los 80’, etc…). Sí chillaron algo más de la cuenta, para mi gusto, durante el popurrí, pero todas estas comparsas de chavalas habrán de ir paso a paso, ya digo, en la búsqueda de su propio sonido, que no tendría por qué responder al mismo modelo que el de las agrupaciones masculinas, en lo que respecta a la afinación, pero tampoco al repertorio, ya puestos. El tipo, de malotas de un barrio como el Bronx neoyorquino, con jechuras de raperas y tal, a mí personalmente no me pareció muy carnavalesco ni muy gaditano, que digamos, pero esto no pasa de ser eso, una apreciación personal mía. Sí cabe reconocer, al margen de tales consideraciones, que estuvo razonablemente bien desarrollado, aunque la comparsa lo tendrá difícil, me calculo, para superar la presente fase del concurso, que no imposible, eso sí. De los dos pasodobles que interpretraron, me quedo con el segundo, un piropo, en señal de agradecimiento, a los chavales que siempre suelen acompañar a estas agrupaciones mixtas, tocando los instrumentos, en la mayoría de los casos, y apoyando así directamente la progresiva introducción de la mujer en nuestra fiesta (aunque ya iría siendo hora, creo yo, de que ellas también aprendieran a tocarlos, y no se limitaran a cantar), del que me sobró, no obstante, ese tufillo victimista que siempre suelen desprender estas letras, ya que no creo que nadie, realmente, critique a estos chavales, por salir en una comparsa con mujeres, y si alguien lo hace serán los cuatro descerebrados de turno, a los que no merece la pena ni escuchar. En sentido negativo, por el contrario, cabe destacar el segundo de sus cuplés, en el que bromearon, haciendo alarde de bastante mal gusto, con el espinoso tema de la violencia de género. Manda cojones, la verdad, que sea una comparsa de mujeres, precisamente, la que cante una letra así, y cualquiera escucha a las feministas, se lo digo yo, si llega a ser una agrupación masculina la que interpreta semejante copla.

Después de la sesión de esta noche, que se prevé bastante más floja que la de ayer, continúo comentando esta última.

Un saludo.




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De: Alfred Fecha: 2008-01-21 07:13

Vamos allá con el resto de agrupaciones que actuaron en el Gran Teatro Falla la noche pasada, durante la sesión del sábado.

“Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele” es el cuarteto que nos trae este año Manuel Jesús Morera, tras el fiasco que se llevaron él y los suyos el año pasado, con “Los del Real”, al ser descalificados del concurso en plena final, y tras su actuación, al repetir durante la misma uno de los cuplés que ya habían interpretado anteriormente. Vienen con ganas de resarcirse, pues, estos buenos cuarteteros de la capital, que presentan exactamente el mismo grupo que el año anterior, salvo por la baja del Tomate, que este año sale con la chirigota del Sheriff, y al que ha sustituido uno de los antiguos componentes del cuarteto que Selu Piulestán, integrante asimismo de esta agrupación desde la pasada edición del concurso, sacara antes de unirse a ellos, como aquel “Aquí mismo” que se alzara con el primer premio en el 2005, o “Despacio 2030: la nueva generación”, con el que intentaron revalidar dicho premio al año siguiente. Buen fichaje, sin duda alguna, el de este quinto componente que se les ha unido ahora, como se vio la pasada noche, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, cuando bordó, al igual que sus compañeros, una actuación completísima, de principio a fin, y con la que el público se lo pasó en grande, antes de despedirlos al sonoro grito de “¡cuarteto, cuarteto!”. Una intervención cuajada de buenos golpes, en la parodia, los cuplés, el estribillo y el tema libre, la de estos cuarteteros, que prometen sostener un mano a mano de lo más reñido con el otro gran favorito de la modalidad, el cuarteto del Gago, “Pal desembarco nosmardía”, que se presentó el día anterior, y que cuenta con muchas opciones, por lo tanto, para ganar el primer premio de la modalidad, si es que no se desinflan por el camino. Muy divertida, en definitiva, la nueva propuesta que nos traen Morera y compañía, con este singular taller automovilístico cuyos dos propietarios deciden contratar a las primeras tres personas que pasen por delante del local, tras despedir a los anteriores trabajadores, y que resultan ser, claro, tres buenos elementos, uno por amnésico, otro por flojo y otro por pelota. Una serie de personajes a los que saben sacarle partido, a lo largo de todo el repertorio, haciéndolos interactuar, además, muy hábilmente, gracias al ingenio con que está escrito aquel, así como a la tremenda vis cómica con que lo interpretan y lo defienden todos ellos.

“Los del Penedés” se titulaba la chirigota de la capital que salió a continuación a escena, y que apuntó buenas maneras, aunque al final, por desgracia, todo se quedara en eso, en un simple apunte. La idea del tipo que traían, representando a unos típicos castellers catalanes, escenificados con bastante gracia al hacer que una torre de muñecos descansara sobre los componentes que tocaban los instrumentos, detrás de la agrupación, tenía que haberles dado, desde luego, más juego, pues me pareció bastante buena, pero acabaron desaprovechándola al sacarle punta a todos los tópicos relacionados con Cataluña sin demasiado acierto. Más atinadas que las letras estuvieron la música de la chirigota, y la interpretación del grupo, con mención especial para los pasodobles, que me sonaron ciertamente bonitos, dentro de su línea clásica. Lástima que la chirigota no llegara a más, y se quedara ahí, porque prometía bastante, en un principio, a la vista de su llamativa puesta en escena y de su tipo, tan chirigotero. Por cierto, que esta agrupación protagonizó un incidente algo desagradable, muy a su pesar, al lanzar al final del popurrí una telera de pan hacia el público, con la mala suerte de que le dieron a una pobre mujer de la primera fila a la que le partieron las gafas y le lastimaron el ojo. Las cosas del Falla. Hoy mismo, naturalmente, la agrupación ha hecho público un comunicado en el que sus componentes lamentan profundamente haberle causado semejante daño a una de las espectadoras, disculpándose y poniéndose a su entera disposición para todo aquello que requiera. Una de tantas anécdotas como se suceden dentro del teatro estos días, en fin.

Le tocó el turno nuevamente, luego, a la modalidad de comparsas, representada en este caso por “El tirititren”, una agrupación que firman Fali Pastrana, en el apartado literario, y Jesús Monje, en el musical. Conocida es ya, creo, mi aversión, carnavalescamente hablando, claro, por este último autor, que nunca ha hecho nada digno de mención, a mi juicio, aunque tuviera bastantes seguidores, entre la juventud, durante cierta época, y que nos trae con esta, sin embargo, su mejor agrupación en años, seguramente por contar con la colaboración del citado Fali Pastrana, y dejar las letras en sus manos, que posiblemente sea lo que peor se le ha dado siempre. Y con eso y con todo, ya ven, todavía se deja notar su huella, desafortunadamente, en la música del pasodoble, decente, en líneas generales, pero con algún que otro adorno completamente innecesario, y en la del popurrí, en donde vuelve a meter, como siempre, esas cuartetas suyas, a ritmo de balada, o de soul, o de yo qué sé qué, con el ortavillita de turno haciendo un solo en plan “oh, mami, oh, mami mami blú”, que tan poquito me gustan, y que tan poco pegan, también, dentro de una agrupación carnavalesca, desde mi punto de vista; más pensadas, parece, para probar y promocionar al siguiente artista que el buen hombre se proponga sacar desde su factoría musical que para hacer una comparsa como Dios manda. Para mi gusto, al menos, estuvieron mucho mejor todas las demás cuartetas, con músicas más apropiadas, por más tópicas que resulten, tales como el flamenco o los tanguillos. Buena letra, por destacar alguna, la del primer pasodoble, en la que Pastrana reivindicaba, precisamente, todo aquello que huela a Cai, como dirían asimismo los perfumistas del Subiela, y que poco a poco se está perdiendo, opina, dentro de lo que es el concurso, aunque podría haberla rematado, francamente, con algo más de elegancia, y no de un modo tan visceral (a la mierda, como el difunto Fernando Fernán-Gómez, decía que estamos mandando, en fin, todas esas cosillas que había repasado antes, durante el pasodoble). El conjunto de voces, por último, sonó más potente de la cuenta, en algunos tramos del repertorio, aunque esta vez era todo el grupo el que gritaba demasiado, por momentos, y no solo el ortavillita, pero se mostró más que correcto, en líneas generales, razón por la cual, junto a lo aceptable del repertorio, quizá logren colarse en cuartos estos peculiares jefes de estación, que de eso iban los comparsistas del grupo, ni más ni menos, aunque con sus toquecitos de fantasía, claro está.

Y otra comparsa más fue lo que el público se encontró sobre el escenario al alzarse de nuevo el telón, en la casa de los ladrillos coloraos, tras el descanso. “La escuela”, se titulaba, y nos llegaba desde la localidad onubense de Punta Umbría, con un aceptable conjunto de voces y un repertorio razonablemente cuidado, en apariencia, sobre el continente africano, de donde era la escuela del titulo, de índole más bien tercermundista, lógicamente. Perfecto ejemplo este, pues, de lo que yo denominaría una comparsa desnaturalizada, ya que este mismo repertorio seguramente pegara un auténtico pelotazo en el Carnaval de Mali (un poner, vamos, y si es que allí tienen Carnaval), pero aquí, qué quieren que les diga, no nos dice absolutamente nada. Que sí, que el tema de África y toda su problemática, histórica y actual, resultará apasionante, no lo niego, pero como tema para una agrupación de Carnaval no me parece el más adecuado, la verdad. El formato de agrupación carnavalesca admite todo tipo de contenidos, sobre el papel, pero luego, en la práctica, y tras varios experimentos en esa dirección, se ha demostrado que no, que está pensado para tratar temas cercanos, y cuanto más locales mejor, chirriando bastante, y dejando totalmente frío al aficionado, cualquier cosa que se salga de ahí, a excepción, claro, de alguna letra aislada que se le pueda dedicar a algún asunto de política internacional o similar. O eso veo yo, vamos. No dudo que Nelson Mandela sea una figura importantísima, dentro de la historia del Siglo XX, en general, y de la del continente africano, en particular, pero rematar un popurrí de Carnaval con citas suyas, como hizo esta agrupación, por más sensatas y profundas que sean, no me parece que sea muy apropiado. Pero bueno, es la misma historia de siempre, con las agrupaciones que nos llegan desde fuera; que como no pueden hablar sobre Cádiz en sus repertorios, evidentemente, pues se tienen que buscar alguna historia que contarnos, en su visita de todos los años, con el resultado de que casi nunca nos interesan, por ajenas y lejanas, tales historias, y por mucho que lo hagan con la mejor intención del mundo. La comparsa, por lo demás, estuvo bastante correcta, como digo, mejor en letra, tal vez, que en música, aunque el popurrí, construido con sones aborígenes, en su mayoría, sí se viera bastante cuidado en ese aspecto. Dudo que volvamos a verlos, no obstante, sobre el escenario del gran coliseo gaditano, a estos buenos amigos de Huelva.

La chirigota de los dos Manolos, Manuel Santander Cahué y Manuel Sánchez Alba, el “Noly”, fue la siguiente agrupación en salir a escena, con su arriesgado tipo de mocos, bajo el título de “Los bichos (Fuerzas Nasales)”. Un tipo arriesgado, como digo, que han sabido vestir bastante bien, dándole un aire militar, como deja entrever el nombre de la chirigota, pero que resulta, como toda esta clase de tipos (recordemos, recientemente, a “Los pischas de Cai”, del Love y compañía), demasiado árido, limitado y correoso a la hora de sacarles partido durante todo un repertorio. Un momento fundamental, sin duda alguna, el de la elección del tipo, en la elaboración de una agrupación de Carnaval, que puede condicionar por completo toda la evolución posterior de la misma, así como su éxito o su fracaso. Quien tiene un buen tipo tiene un tesoro, podríamos decir, aunque luego no todo el mundo sepa, tampoco, sacarle el jugo necesario. Volviendo sobre la agrupación de Manolito Santander, no se le podrá acusar, desde luego, de no haber arriesgado un poco más, este año, en tal aspecto, independientemente del resultado, aunque sea una verdadera lástima, eso sí, que en todo lo demás no haya cambiado ni un ápice. Sigue estancada la chirigota, pues, en sus mismos esquemas de siempre, sobre los que mejoran levemente con respecto al año anterior, eso sí, pero sin ofrecernos, ni de lejos, una agrupación de primerísimo nivel, como cabría esperar de estos dos autores. Alguien debería decirle al amigo Santander, en fin, que existen muchas más músicas, para componer el popurrí, que aquellas a las que recurre siempre, con su cuartetita hablada (algo que hoy por hoy me irrita y me sobra en casi cualquier agrupación, por otro lado, al ser un recurso sobrexplotado ya), y su cuartetita por bulerías, que tampoco puede faltar. Impresionantes una vez más, sin embargo, los pasodobles que nos traen estos chirigoteros de La Viña, lo mejor de toda su actuación, con diferencia, extraordinariamente defendidos por el grupo, con una música preciosa, plena de fuerza y compás, que suena menos manida y más novedosa que algunas de las últimas creaciones de su autor, y unas letras, en especial la segunda, tras la consabida salutación de la primera, muy aplaudidas por el público, que reaccionó enfervorecidamente ante la contundencia del mensaje lanzado por Santander en esa última, acerca de las diferencias que se dan, según se tenga más o menos dinero, hasta en la muerte, al contraponer la atención institucional y mediática que recibió la muerte del futbolista Antonio Puertas con el relativo desinterés que suscitó, en cambio, y siempre según el autor, el naufragio del Nuevo Pepita Aurora y la desaparición de varios de sus tripulantes en las aguas de Barbate. “Y mientras enterramos a un muchacho forrao de millones / en Barbate se matan los hombres por seis boquerones / y ni siquiera encuentran los cuerpos / porque es que a nadie le importa un huevo / No somos nadie, no somos nadie, y sin dinero, pues mucho menos”, remataba su dura letra Manolo Santander. Por lo demás, y dejando a un lado los pasodobles, el repertorio no pasó de correcto, y simpaticón, a ratos, aunque demasiado partido le han sacado, a nivel de letra, la verdad, a un tipo al que tan difícil resulta meterla mano, ya digo. Buena prueba de esto sería que varias de las cuartetas del popurrí no guardaron relación alguna con el mismo, vaya. Uno intenta no sonar desagradecido, con unos autores, y unos chirigoteros, que tantas y tantas noches de gloria le han dado al Carnaval, pero tampoco puede evitar decir lo que piensa, y lo cierto es que la chirigota de Santander, o cambia por completo el chip, siempre dentro de su tradicional línea clásica, o mejor haría, en futuras ediciones del concurso, en salir, cantar los dos pasodobles, y meterse otra vez para dentro, porque es lo único verdaderamente interesante y destacable que vienen aportando, de un tiempo a esta parte, con la excepción del año aquel, hace poco, en que le echó un cable el Libi, y bien que se notó. No les veo, francamente, luchando por ningún premio, y ni tan siquiera por la final, si me apuran, sobre todo teniendo en cuenta lo cara que se ha puesto este año, con tan solo tres grupos por modalidad. Eso sí, a buen seguro que nos ofrecerán un puñado de magníficos pasodobles en las siguientes fases del concurso, que algo es algo, supongo.

La comparsa de Antonio Martín, “Los héroes del 3x4”, que actuó a continuación, mejor la dejo para mañana, que bien merece un análisis más exhaustivo, con lo que ahora paso, por ir adelantando, a otra chirigota, “Los proscritos (regalos y pastelitos)”, que fue la que le sucedió sobre las tablas del Gran Teatro Falla. Una agrupación de la propia capital, y con la autoría de José Miguel Choza, antiguo componente de las chirigotas del Sheriff, que venía representando, con su tipo, una selección de algunos de los cajonazos más sonados, a su juicio, de la historia del Carnaval, convenientemente modificado, cada uno de los disfraces, para caracterizar a los distintos componentes como a fantasmas, o así. “Caleta”, “La milagrosa”, “Los cubatas”, “Las madrinas” o “Kadi City” fueron algunas de las agrupaciones que rememoraron estos chirigoteros, por citar algunos ejemplos, a lo largo de su repertorio, y más concretamente durante el popurrí. No estuvo malota, en líneas generales, la chirigota, aunque no hiciera reír tanto como hubiera sido de desear, destacando de entre todo lo que nos ofrecieron los dos pasodobles, con una música bastante agradable, y letras bien construidas, la primera para apoyar la llegada de agrupaciones de todos los puntos de Andalucía a nuestro concurso (algo con lo que no estoy de acuerdo, evidentemente, pues si bien Cádiz es Andalucía, como señalaban ellos, Andalucía no es Cádiz, cuidado), y la segunda para abordar el triste asunto de la violencia de género, parafraseando, en cierto modo, el Ave María, y haciendo referencia, así, a la figura de la Virgen. También sonó bastante bien el conjunto de voces; tanto, de hecho, que a ratos parecía más adecuado para una comparsa que para una chirigota, entre eso y la poquita gracia que tenían, por momentos, las coplas que interpretaron. No hizo un mal papel, pese a todo, la agrupación, aunque dudo que vuelvan a pisar el escenario del gran coliseo gaditano este año.

“La eterna soñada”, y con esto y un bizcocho lo dejo por hoy, fue otra de esas comparsas, tan correctas como insulsas, en líneas generales, que pasan sin pena ni gloria por el teatro, estos días, y que nos llegaba, en esta ocasión, desde Tarifa. Lucían un atractivo tipo de ladrones, al más puro estilo del caco de toda la vida, estos esforzados comparsistas de dicha localidad (“Los llaveros solitarios”, pero en comparsa, o sea, con más purpulina, venía a ser aquello, aproximadamente, y para entendernos), al que luego no sabían sacarle, sin embargo, demasiado partido, al rellenar su repertorio con la consabida y previsible ración de tópicos (sí, ya saben, que si quienes a tí te roban son otros, en verdad, que si he venido para robarte y he salío robao, que si venimos a robar tu plata, etc, etc…). Comparsa, que hacía tiempo ya que no lo decía, caray, de las de su tabaco, gracias, en resumidas cuentas. Sí merece la pena resaltar, a modo de último apunte, que este grupo, como tantos otros, venía bastante afinado, lo cual demuestra que hoy en día ya casi cualquiera cuenta con un conjunto de voces razonablemente bueno, y que la diferencia ha de venir marcada, en consecuencia, por los repertorios, que ahí es donde quiero ver yo a más de uno y a mas de dos.

Mañana intentaré terminar de comentar las agrupaciones que me quedan de la intensa sesión del sábado, así como las de hoy, domingo, para no perder comba, aunque empiezo a ir un tanto retrasado, que este ritmo, insisto, no hay quien lo siga.

Un saludo.




100
De: RM Fecha: 2008-01-21 08:06

Por cierto, carnavaldecadiz.com retira las actuaciones al día siguiente, imagino que por haber llegado a un acuerdo.

¿Hay algún otro sitio donde escuchar las actuaciones de días anteriores, que no siempre puede uno al día siguiente?



101
De: WWfan Fecha: 2008-01-21 08:30

www.carnavaldegades.com

Que además puedes verlas.
Van un poquito más atrasaitos supongo porque cuesta más colgar videos que audios



102
De: Alfred Fecha: 2008-01-21 18:54

http://carnavaldecadiz.forogratis.es/foro/viewforum.php?f=1&sid=572d1eedada06013a5950076fa7fd90a

http://personales.ya.com/maclau/Preliminares08.htm

He ahí las dos direcciones de las que se pueden bajar, en mp3, y descarga directa, las distintas actuaciones que se van sucediendo sobre las tablas del Falla (aunque la primera, en estos momentos, se encuentra inhabilitada, no sé si por problemas técnicos), y que los aficionados encargados de ambas páginas cuelgan con bastante prontitud (al rato de que se produzca la actuación de turno, en ocasiones, y al día siguiente, normalmente, como muy tarde).

Un saludo.




103
De: Alfred Fecha: 2008-01-21 20:34

Continúo desgranando, venga, va, lo que dio de sí la sesión del sábado por la noche.

“Los héroes del 3x4”, les adelantaba anoche que se titula este año la comparsa de Antonio Martín, con la que el veterano coplero, toda una institución, sin duda alguna, y una leyenda viva, en esto del Carnaval, pretende rendirle su particular homenaje a todos sus compañeros comparsistas, pasados y actuales, que hacen posible que cada año se produzca el milagro de nuestra fiesta, y que así aparecen, rebujados los de ayer con los de hoy, en la bonita presentación que entona el grupo, nada más alzarse el telón. Un grupo que suena, por cierto, mejor que el del año pasado, con un mayor abanico de timbres y tonalidades debido a la incorporación de destacados componentes como el Pájaro, que debuta junto a Martín, o Fali Vila, que ya ha salido con él varias veces, años atrás, pero que no abusa, tampoco, de tales fichajes, ofreciendo un sonido bastante compacto y sin estridencias, gracias en gran medida, imagino, a la dirección de Francisco Sánchez Payán, “Pacoli”, que asume ahora tal responsabilidad, además de continuar bordando los punteaos, claro, con su guitarra, como viene haciendo desde hace más de una década en esta agrupación, al tratarse de uno de los integrantes más fieles del conjunto del mítico autor gaditano. Tras la presentación, bonita y muy ajustada a la idea que pretenden representar, ya digo, vinieron los dos pasodobles, verdaderamente inspirados, en lo musical, y en particular durante su primera parte, con un ritmo muy vivo y alegre desde su mismo comienzo, algo que se agradece sobremanera a la vista de tantos y tantos pasodobles a ritmo de horquilla, o casi, como nos tenemos que tragar últimamente (el del propio Martín para “La quintaesencia” hace un par de años, sin ir más lejos, vaya). Pasodobles que ellos inician, además, con la tradicional entradilla del pito, una costumbre que se está perdiendo, y es una pena, como dirían “Los mayordomos”, la primera comparsa del autor, de la que se cumplen ahora ni más ni menos que cuarenta años. No menos acertadas estuvieron, claro, las dos letras que interpretaron estos comparsistas de la capital, en las que Martín volvió a demostrar la exquisitez de su pluma, y la buena forma que mantiene, en ese sentido. En la primera, francamente hermosa, el autor expresó su ultima voluntad, o así, reclamando que el día de su muerte nadie le lleve flores, ni le ponga velas, ni le llore, sino que lo paseen, “en alegre pasacalles”, por todos esos rincones de Cádiz que tanto y tanto han ido marcando su vida, como el propio Gran Teatro Falla, la Plaza de la Cruz Verde, en la que naciera, La Viña o la Caleta (precioso, sin más, eso de “llevarme hasta la Caleta / y a la sombra del poeta / entre admiración y envidia / que las olas de la playa / me salpiquen a la cara / La Viña, La Viña, La Viña”), dándole una nueva vuelta de tuerca al típico piropo, y haciendo un nuevo repaso de todos esos lugares que tan importantes han sido para él, y a los que siempre vuelve con sus coplas, mientras que en la segunda, obligada para el autor, dada su estrecha vinculación con la vecina localidad de Barbate, animó a los sufridos habitantes de dicha población a seguir adelante, a pesar de las adversidades, que no vienen de ayer, ni de antesdeayer, sino que llevan arrastrando desde siempre, como él bien recuerda, y a luchar por su futuro. Los cuplés estuvieron a la altura de lo que se espera en una comparsa, al no ser descacharrantes, pero cubrieron el expediente con bastante dignidad, buscándole las vueltas con bastante guasa, en el primero de ellos, a todo el asunto ese, tan en boga hoy en día, de la memoria histórica. Muy bonito, eso sí, el estribillo, con toque de nudillos incluido y nuevo piropo para su barrio de La Viña. Fue con el extraño popurrí, por último, con lo que la comparsa dejó un tanto descolocado al personal, pues el señor Martín, ni corto ni perezoso, ha cogido y se lo ha dedicado por entero a su buen amigo Francisco Abeijón “Carapalo”, popular chirigotero de La Viña, narrando su vida y rubricando, en definitiva, toda una biografía del buen hombre a lo largo del mismo. Dejando a un lado la desconcertante temática del susodicho popurrí, justo es reconocer que está muy bien escrito, muy bien musicado, y muy bien cantado, con una serie de cuartetas en las que se alternan pasajes más desenfadados (tampoco es cuestión de ponerse demasiado trascendentales para relatar la vida de un hombre tan sencillo como el Carapalo, en fin), con otras de carácter más poético, como aquella, tan bonita, en la que un Francisco Abeijón todavía niño sueña con veleros, al jugar con barquitos de papel, dentro de una palangana, en la azotea de su casa, mientras su madre tiende la colada. No creo que sea un popurrí, eso sí, para competir en un certamen como el del Falla, pues lleva demasiado lejos, creo, su propio ombliguismo, una acusación de la que ya se defiende Martín, por anticipado, desde la misma presentación, y en ese aspecto me parece un completo error, pero sí que es, parece, el popurrí que le pedía el cuerpo hacer este año, con lo que habría que considerarlo, por ese otro lado, todo un acierto, y que murmuren las gentes, como bien dice su autor en una de las últimas cuartetas. Lo que sí que no me gustó nada, y le reprocho al amigo Martín, fue que metiera al final, sin venir a cuento, y con calzador, un homenaje a Falla, sacando a escena un piano y tocando algunos compases de su “Danza del fuego”. Un auténtico pegote, vamos, con lo bien que habría quedado, para cerrar el popurrí, y dotarlo de un mayor sentido, una cuarteta en la que explicara, aunque ya se sobreentienda, que ha escogido al Carapalo como podría haber escogido a cualquier otro de esos anónimos héroes del 3x4 a los que quiere homenajear, vaya. Pero nada, parece que era más importante sacar a la hija a lucir palmito con el piano de las narices, que para eso le ha costado un dinero al hombre llevarla al conservatorio. Se lo ha puesto difícil él mismo, para luchar por un buen premio, con este popurrí tan extraño, y tan poco convencional (el que tiene que estar más ancho que largo, claro, debe ser el Carapalo, que no todo el mundo puede presumir de tener un popurrí entero dedicado por Antonio Martín), pero él sabrá lo que hace, que ya es mayorcito. Si después se queda fuera de la final, eso sí, espero que no venga quejándose. La puesta en escena, por último, puede traer cola, ya que se basa, al igual que los disfraces, en la célebre portada del disco del Sargento Peppers de Los Beatles (los de Cádiz no, los otros), del que también se cumple, este año, su cuarenta aniversario, tomando de la misma las coloridas casacas que lucen los componentes, junto con un bonito gorro, que recuerda, en cierto modo, a aquel otro, de mimbre y en forma de barco, que sacara Martín en “La mar de coplas”, y de un fusil coronado por una flor, que remite a la Revolución de los Claveles de nuestros vecinos los portugueses, así como el fondo, un collage compuesto ahora, claro, por multitud de fotografías en blanco y negro de diferentes carnavaleros del pasado y del presente, en lugar de los artistas del original. Y digo que puede traer cola porque todo apunta a que la comparsa de Juan Carlos Aragón, “La banda del Capitán Veneno”, también podría ir por ahí, con lo cual se repetiría un caso semejante al que se produjo en 1992, cuando la comparsa de Antonio Martín, “Los trotamúsicos”, y la de Antonio Martínez Ares, “Dorremifasoleando”, coincidieron en gran parte, y salvando las distancias, con su disfraz de hombre orquesta. Puestos a sospechar de alguien, no obstante, yo diría que al amigo Martín el pasado año le jodió bastante perder frente a una comparsa tan poco gaditana, a su juicio, como “Araka la Kana” (lo cual queda claro en el toquecito que le pega en el popurrí de “Los héroes del 3x4”, cuando resalta que el Carapalo no nació en Uruguay, sino aquí en Cádiz), y que este año viene dispuesto a buscarle las cosquillas al Aragón. Esto no deja de ser una sospecha, y una interpretación muy personal, sin embargo, pese a la cual lo primero que le diría a martinistas y aragonistas, que prometen darse bastante caña este año, sería que se dejaran de tantas pamplinas, y de tanto discutir a ver cual de los dos se ha inventado ahora lo del Sargento Peppers, que eso mismo ya lo sacó el coro de los Dedócratas, recordemos, allá por 1992. La de tonterías que nos ahorraríamos si la gente se informara un poquito más, antes de hablar.

Otro plato fuerte de la noche del sábado es lo que me toca comentar a continuación, pues fue el turno, entonces, de que salieran a escena y se presentaran “Los revelaos”, la chirigota con la que Juan Manuel Braza Benítez, el Sheriff, regresa al concurso, tras el año sabático que se tomó el pasado Carnaval después de ganar el primer premio con “Los aguafiestas”. Una agrupación que lleva, una vez más, su inconfundible sello, y que construye todo su repertorio, en consecuencia, en relación con el tipo de fotógrafos, más o menos artísticos, más o menos manguis, que representan estos chirigoteros de Cádiz. Algo ciertamente meritorio, y a tener en cuenta, a la hora de juzgar el resultado, que vuelve a ser bastante bueno, sin llegar, quizás, al nivel de aquellos guardiaciviles con los que el Sheriff se despidió temporalmente de la fiesta. El problema seguramente sea que su nueva chirigota repite en exceso la fórmula de aquella otra, cuando a la gente lo que le gusta es que la sorprendan, y que cada año le salgan con algo totalmente nuevo, y distinto a lo anterior. No creo que esto, no obstante, le vaya a impedir luchar por la final, pues la chirigota agradó bastante, aunque sí por el primer premio, me temo, al que aspiran otras con bastantes más posibilidades. El concurso es muy largo, de todos modos, y todavía hay tiempo para que algunas se desinflen y otras, en cambio, se vayan creciendo cada día más, quién sabe. También se resintió bastante el grupo con la ausencia del Lulu, inseparable amigo y compañero de fatigas del Sheriff, hasta este año, en que no ha podido salir por motivos laborales. Intenta suplir su gracia y su simpatía sobre las tablas el Tomate, el nuevo fichaje del grupo, pero sin lograrlo del todo, opino. Por lo demás, tuvieron una actuación bastante completa estos fotógrafos, con buenos golpes estratégicamente distribuidos a lo largo de su repertorio, y siempre relacionados con el tipo, insisto, como así ocurre en el popurrí, por ejemplo, en el que van repasando, con bastante gracia, las distintas clases de reportajes que les suelen encargar (reportajes de boda, de Semana Santa, de moda, etc…), y narrando las anécdotas que les ocurren en cada uno de ellos. Muy bonita, asimismo, como nos tienen acostumbrados, la música del pasodoble, que el grupo canta como los ángeles, y muy buenas, a su vez, las dos letras que interpretaron, la primera con un precioso piropo a Cádiz, desde el fotográfico punto de vista que han adoptado este año, y la segunda, también en relación con el tipo, sobre dos hombres que se encuentran ante la barra de un bar, y que comparan sus respectivas carteras, la del primero, pobre en dinero, pero rico en amores, repleta de fotografías de su famlia, y la del segundo, rico en dinero, pero pobre en amores, repleta tan solo de billetes. De los cuplés destacó el segundo, bastante original, y al tipo, de nuevo, sobre la separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, frente al primero, que repetía, quiero creer que inconscientemente, el chiste de otro cuplé anterior, perteneciente a cierta callejera. Algo que también sucedió el otro día con el cuarteto del Gago, “Pal desembarco nosmardía”, cuyos componentes repitieron casi punto por punto el cuplé que interpretara el pasado año, sobre la Termomix (o como coño se escriba), la comparsa femenina de “La Reina”. Habida cuenta del ingenio que siempre han demostrado ambos grupos, uno tiende a concederles el beneficio de la duda, aunque no puedo evitar pensar que los autores deberían escuchar más Carnaval, para evitar este tipo de situaciones, o si no, por lo menos, rodearse de gente que lo haga, y que les adviertan de estas cosas, antes de cantar en el teatro. Más que nada porque nunca faltará quien piense que no, que lo que tienen que hacer, precisamente, es escuchar menos. Sea como sea, buena chirigota, de nuevo, la del Sheriff, aunque no la vea luchando por el primer premio, sino tan solo por la final.

Pongo punto y final a la sesión del sábado por la noche, y al presente mensaje, con el comentario de la comparsa “Los protestantes”, procedente de Carmona, como el Canijo, que venía a representar a los jóvenes manifestantes del Mayo del 68, en París (de lo que también se cumplen, claro, cuarenta años, ahora), alguno con el ojo como un perillo, y todo, de los palos de la policía. Poco puedo comentar de la comparsa, pues reconozco que apenas le preste atención, ya que se hace muy cuesta arriba escuchar a la última agrupación de cada jornada después de haberse tragado antes otras once, o incluso doce, como fue el caso el sábado. Un disparate, sin duda alguna, lo del calendario de este año. Que el nivel de estos comparsistas sevillanos tampoco fuera nada del otro jueves, evidentemente, no ayudó, pues por lo poco que pude escuchar se trataba, más bien, de una comparsa de medio pelo, de esas que se dejan escuchar, sí, pero que tampoco aportan nada especial. Por destacar algo me quedaría con el segundo de sus dos pasodobles, un piropo dirigido a los medios de comunicación y a la importante labor que realizan estos días, llevando el concurso a muchísimos rincones de Andalucía, de España, y hasta del mundo, que no siempre se les va a cantar, demonios, para darles caña, a veces con razón y a veces sin ella.

Nada más, por el momento. Otra vez se me ha echado encima la hora, por lo que ya les contaré, sobre la pobre sesión de anoche, después de la de hoy.

Un saludo.





104
De: WWfan! Fecha: 2008-01-22 01:02

Por cierto, hablando del Canijo de Carmona.
Una vez intercambiamos emilios y me comentó que él no era de Carmona. Es de Sevilla. Que de Carmona de toda la vida de Dios era su novia, ahora señora. Que con la gente de la pandilla de Carmona sacó la chirigota, pero cuando se casaron y vivieron en Sevilla, pues evidentemente ya no se veían tanto...
Que antes lo decía pero los periodista erre que erre y como no le molesta que le digan que es de Carmona pues como que ya pasa...



105
De: Alfred Fecha: 2008-01-22 03:06

Naciera donde naciera, y se ponga como se ponga, el Canijo, en Cádiz, ya va a ser de Carmona pa to su vida, que de allí trajo la agrupación que le dio a conocer, y de la que también le viene el mote, por cierto. Las cosas del cannavá.

Un saludo.



106
De: Toni Fecha: 2008-01-22 13:23

Después de dos maravillosos años viviendo por motivos laborales en San Fernando, este año he vuelto a mi Huelv
P.D.: Ole yo que en



107
De: Toni Fecha: 2008-01-22 13:23

Después de dos maravillosos años viviendo por motivos laborales en San Fernando, este año he vuelto a mi Huelv
P.D.: Ole yo que en



108
De: Toni Fecha: 2008-01-22 13:33

Perdón, que le he dado al intro sin queres antes de tiempo.
Me parece que voy a redactar mi mensaje en word y lo copiaré directamente cuando termine.



109
De: Toni Fecha: 2008-01-22 13:42

Como empecé antes, después de dos maravillosos años viviendo por motivos laborales en San Fernando, este año he vuelto a mi Huelva natal, a disfrutar el carnaval únicamente por la radio, y añorando las panzás de chucherías y frutos secos que me metía en el sofá con teleteo sin voz y canal sur en el mp3.

Este año me estoy acostando de media en el descanso, que hay que madrugar, por lo que me he perdido gran parte de los "favoritos".
Por eso ahí va mi crítica al nuevo sistema de preliminares, cuartos, semifinales y final.
Antes, con el sistema de semifinales a doble vuelta, tenías la seguridad de que siempre todos los semifinalistas cantaban una vez antes del descanso. Ahora, pues no lo sé como lo harán, pero si es sorteo puro puede que una agrupación toque en el segundo turno en todas sus actuaciones.
Y no se ha ahorrado tanto tiempo con el nuevo sistema, que si no me equivoco habrá 4 días de cuartos y 3 de semifinales. Pues que hubieran hecho doble vuelta de 3 o de 4 días, y que todo el mundo cantara una vez en cada turno.

Para otro día dejo otros asuntos.

Un abrazo a todos.

P.D.: Por cierto, me he trincado los ciento y poco mensajes en dos sentadas... que sobredosis de conocimientos carnavaleros en vena...



110
De: AMS Fecha: 2008-01-22 14:48

Hombre: un choquero por aquí. Pues nada, que sepas que yo tambien ando por aquí aunque yo sea de Cádiz y trabaje en Huelva



111
De: Taiyou Fecha: 2008-01-22 15:46

Una pregunta. Hace X años (10 o 15 años o incluso menos) tengo el recuerdo de que las preliminares al menos eran por la tarde y por la noche. Es decir, había dos sesiones al día, una desde las 5 de la tarde hasta las 8 y otra desde las 10 hasta las X o algo así.

Sin embargo mi novia, infinitamente más carnavalera que yo, me niega éso y me dice que por las tardes lo que había eran las juveniles. Pero yo recuerdo que antes de éso había sesión normal por la tarde y las juveniles actuaban en la semana de descanso.

¿Alguien me podría responder? XD.

Taiyou



112
De: Alfred Fecha: 2008-01-22 16:14

(Cuelgo ahora lo que no pude anoche, ya que no pitaba el blog)

Vale, vamos allá con la sesión de ayer, domingo, por la noche, octava ya de la fase preliminar del concurso.

La abrió un coro, como de costumbre, y cabría preguntarse, a estas alturas, cuando ya cualquier grupo de cualquier modalidad lleva un montaje igual de aparatoso que el que pueda llevar un coro, por qué se sigue manteniendo dicha costumbre, perjudicando así al colectivo de los coristas, que se ven obligados a actuar como teloneros un día tras otro, y a cantar, a las ocho y media, ante un teatro medio vacío, por aquello de lo tempranero del horario de inicio de las sesiones. Una de tantas cosas que no se explican de este Carnaval nuestro, pero en fin. La asociación de coristas debería poner el tema sobre la mesa, de cara a futuras ediciones del concurso. Dicho lo cual, paso a comentar, ya sí, el coro en cuestión, “El periquitúliqui”, la agrupación que comanda, como cada año, Juan Antonio Lamas, autor asimismo de la música, en compañía, esta vez, de José Antonio Valdivia, nuevo letrista del coro. Vaya por delante que este último siempre me ha parecido un mediocre, como autor, y que esta unión no presagiaba nada bueno, teniendo en cuenta que el Lama, sin un buen letrista al lado, poco suele dar de sí. Bueno, pues con eso y con todo no vi demasiado mal al coro, salvo por el popurrí, en el que ya la cagaron, como se veía venir. La estampa que el coro ofreció, con su colorido disfraz de fantasía al estilo de la comedia del arte italiana, cuando se alzaron las cortinas, para empezar, resultó bastante bonita, como bonita resultó, asimismo, la presentación, en la que dieron las primeras pinceladas de lo que parecía iba a ser su tipo, o sea, una especie de homenaje a los trabalenguas del Carnaval (el título hace alusión al famoso estribillo del coro de comienzos del Siglo XX “Los lilas”), haciendo gala, de paso, de un buen conjunto de voces. No descarrilaron, tampoco, en los tangos, pese a lo mal rematados que están, para mi gusto, musicalmente hablando (con lo bien que iba, oigan, y coge el Lama y mete el giro ese tan extraño y tan lacio, al final, cortando de raíz todo el brío y el compás que llevaba la música hasta entonces, cuando ya le quedaba lo más fácil, que era rematarlo como toda la vida de Dios, sin querer inventar la pólvora ni nada parecido), y pese a que Valdivia ya empezara a dar muestras de su mediocridad como letrista (¿“ole mi orquesta, ole sus huevos”?). Me sobró, igualmente, el absurdo numerito que siguió al segundo tango, cuando los cantantes del coro se volvieron de espaldas al público para cederles todo el protagonismo, decían, a los miembros de la orquesta, a los que habían piropeado, anteriormente, con la letra. La clase de ridículas payasadas que me revientan, vaya, con lo fácil que es subirse al escenario, cantar una presentación, dos tangos, dos cuplés y un popurrí, bajarse e irse para casa, sin necesidad de montar estos shows, en un desesperado y patético intento por impactar a no se sabe quién. Pero ya digo, hasta ese momento, y quitando todo lo señalado, todavía iban bastante bien, estos coristas gaditanos. Siguieron por buen camino, más o menos, durante los cuplés, aceptables, en su música y sus letras, sin ser ninguna virguería, y culminados por un estribillo en forma de trabalenguas, muy acorde con el título del coro. Llegando al popurrí, sin embargo, fue donde la cagaron, repito, los dos autores, que sacaron, en esta última pieza de su repertorio, a los patosos que llevan dentro, una vez más. No entiendo a qué viene, en fin, desviarse completamente de la idea que parecían querer representar, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, con todo el rollo ese de los trabalenguas, para empezar a lloriquear, como de costumbre, en este caso por lo maltratados que se sienten, dentro de la fiesta, estos coristas, y por lo injusto que les parece que les llamen peseteros. No creo que sea tema para todo un popurrí, si acaso para algún tango, y menos aun cuando no guarda relación alguna con el tipo que llevan, vamos. Y se queja la gente de que Martín le haya dedicado todo su popurrí al Carapalo. A la altura de la última cuarteta reconozco que ya me perdí del todo, entre que no se entendía bien lo que cantaban, con las castas de los juegos de voces, y que de repente apareció un Dios Momo, que no sé muy bien qué pintaba allí, la verdad, y que además llevaba gafas, para colmo. Paesharlo, al nota. El año pasado ya me cayó tremendamente antipático el coro, por la pechá de llorar que se dieron, suplicando de forma lamentable por un puesto en la final, que los lumbreras del jurado les terminaron dando (el que no llora no Lama, que dijo alguien con guasa), y este año, que creí que ya habían abandonado esa línea, van y vuelven a empezar. No tienen remedio, está claro. Ni el Lama, que trabajará como el que más, no lo niego, pero al que le pueden las ansias de reconocimiento, haciendo el más espantoso de los ridículos muchas veces, ni por supuesto Valdivia, que no será un buen autor, me temo, en su puñetera vida, por muchas cosas que haya podido conseguir, ese es otro tema, al frente de la Asociación de Autores. Pero bueno, aunque a mí personalmente no me gusten todas esas cosas que he dicho del coro, parece que la gente sí que disfrutó mucho con ellos, así que lucharán, imagino, por el ansiado tercer puesto de la final. Total, si pasaron el año pasado con “La Reconquista”, ya pueden colarse con cualquier cosa.

“Madretierra” fue la comparsa de Chipiona que actuó a continuación, con un vistoso y cuidado tipo de inspiración vegetal, ya que venían representando, pues eso, al espíritu de la Madre Tierra, personificado en estas extrañas criaturas surgidas de la naturaleza salvaje. Comparsa con tintes claramente ecologistas, pues, la de estos chipioneros, y que superó con creces a “Los últimos”, la otra que nos llegó, días atrás, con un mensaje similar, sin ser, tampoco, ninguna maravilla. Mejor la letra, y quizá el conjunto de voces, bastante aceptable, que la música, que destacó más, como suele ser habitual, durante la presentación y el popurrí que en las piezas más puramente carnavalescas del repertorio, osease, los pasodobles y los cuplés. Gaditanismo nulo, eso sí, el de estos comparsistas de Chipiona, que se dedicaron a cantarle al medioambiente y demás, sin hacerle ni el más mínimo caso a la Tacita. Pues bueno, pues vale; prometo reciclar toda mi basura, pero que pase ya el siguiente. No creo que los volvamos a ver por el teatro, en fin, aunque hicieran un papel bastante digno, y aunque se superaran, si no me falla la memoria, con respecto al año anterior.

De Algeciras, en cambio, vino la chirigota a la que le tocó inaugurar la modalidad en la noche del domingo, bajo el título de “Peña Los Inmortales” y con un tipo, evidentemente, de peñistas jartibles, que parecen inmortales, dicen, porque no faltan ni un día a la peña, precisamente. De lo mismo que salió en su día, para entendernos, el cuarteto de Vera Luque “Peña C.R.C. Los Pejigueras”, o del personaje de Paco, marido de la Antonia, la hija de Omaíta, del show de los Morancos, por si no se acuerdan ustedes del cuarteto en cuestión. No estuvo malota la chirigota, a pesar de su tipo, tan poco original, de tal manera que agradaron al respetable con su repertorio, y especialmente con los cuplés, algo subiditos de tono, sobre esa especie de Operación Triunfo cañí que se ha sacado de la manga Canal Sur Televisión, y el popurrí, en el que hicieron reír, a su vez, que es lo que toca en ambas piezas. Puede que los volvamos a tener por el teatro, a estos amigos algecireños, aunque estará por ver, entonces, si mantienen el nivel razonablemente bueno que demostraron la otra noche, o si por el contrario se desinflan de mala manera. Para una agradable intervención en cuartos de final, no obstante, sí que puede dar la chirigota, desde mi punto de vista.

La que no hizo tan buen papel, en cambio, fue la comparsa femenina de Barbate que cantó a continuación, y que nos llegaba, con unos aires muy castizos, como “Las aceituneras”. No creo que el tipo requiera mucha explicación, pues el propio título de la agrupación lo dice todo. Una afinación y una conjunción de voces casi inexistentes, la de estas esforzadas comparsistas barbateñas, que le pusieron más ilusión, voluntad, ganas y empeño que talento y buen hacer. Una ilusión, una voluntad, unas ganas y un empeño que el público supo premiar, con cariño, y una falta de talento y de buen hacer que cada cual sobrellevó, por otro lado, como buenamente pudo, a lo largo de un repertorio del que cabría destacar, si acaso, las letras, algo por encima de las músicas, aunque no demasiado. Muy facilón, en una comparsa de mujeres como esta, por otra parte, el recurso de salir bailando por tanguillos durante el estribillo, aunque seguramente sea, esta última, otra de esas apreciaciones mías tan personales, y que muchos no compartirán, a buen seguro. Cabe elogiar, en fin, el esfuerzo de estas mujeres por integrarse dentro de la fiesta, y participar activamente en la misma, pese a sus limitaciones (destacar, en este aspecto, que eran mujeres, también, las que portaban los instrumentos en este caso), pero no queda más remedio, asimismo, que juzgarlas por el mismo rasero que al resto, y nombrarlas, en consecuencia, serias candidatas a la disputadísima Cuchara de Palo. Parece mentira que no vinieran mejor preparadas, dada la larga tradición que tienen, en la localidad de Barbate, en esto de las comparsas femeninas (recordemos aquellas “Las favoritas del sultán”, de comienzos de los 80’, así como “El Mesón de la Piconera”, más recientemente, que logró el pase a semifinales), pero supongo que resulta complicado sacar adelante una comparsa, cuando muchas de las componentes carecen de experiencia alguna, en esto del Carnaval, y cuando no se cuenta, tampoco, con alguien más versado en estas lides que te pueda orientar.

Menos mal que el nivel volvió a subir considerablemente con la segunda chirigota de la jornada, “Los que van como Cadi”, la segunda agrupación que nos llega, este año, con la autoría, en la letra, de los inseparables Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, y en la música de José María Barranco, los mismos autores que ya nos presentaron, hace unos días, el coro “Los proscritos de La Viña”. No se les ha dado mal, a estos tres autores, su nueva unión de este año, pues ambas agrupaciones han dejado un gratísimo sabor de boca, tras su paso por las tablas del Gran Teatro Falla, y las dos cuentan, de momento, con aspiraciones de llegar a la final. Como del coro ya hablé, largo y tendido, en su momento, paso ahora a reseñar la chirigota, que luce un tipo de lo más original, y gaditano, al poner sobre el escenario de la casa de los ladrillos coloraos a un grupo de cangrejos (de ahí, naturalmente, el mordaz título de la agrupación), de distintas especies, además, estando, cada una de ellas, convenientemente caracterizada. Cangrejos moros, cangrejos mariquitas y coñetas que hicieron, pues, las delicias del respetable, a lo largo de toda su actuación, con una presentación y un popurrí, de ambiente caletero, muy metidos en el tipo, y con los que le sacan bastante partido al mismo, y una buena tanda, tanto de pasodobles como de cuplés. De los primeros destacó, sobre todo, la música de José María Barranco, tan melodiosa, en un principio, como guerrillera y plena de fuerza en su remate, así como la magnífica letra del segundo de los pasodobles (el primero lo dedicaron al consabido e imprescindible piropo a la Caleta), una dura crítica al vergonzoso exceso de burda propaganda en Onda Cádiz, canal al que calificaron de NODO moderno; exceso, como ellos bien subrayaron, que pagamos todos de nuestro bolsillo. Muy buena la letra, repito, que ya era hora de que los autores comenzaran a meter el dedo en esa llaga, porque manda castaña, la verdad, lo que tenemos que aguantar con la TeleTeo de las narices. De los dos cuplés, en cambio, destacó el segundo, pese a que el primero también estuviera simpático, con una hilarante letra, muy bien interpretada por el grupo, sobre lo triste y apagado de nuestro concejal de fiestas. Muy atinada, en resumen, la vuelta a la modalidad de Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, tras el año sabático del pasado Carnaval (que no fue tan sabático, en realidad, porque los dos sacaron una callejera, “Los hijos de papá y papá”, para matar el gusanillo), ya que ambos firman, con este, uno de sus repertorios más completos de los últimos años, creo yo. Si en adelante mantienen el buen nivel demostrado durante su primera intervención en el concurso, podrían llegar a pelear por un puesto en la gran final, estos cangrejos chirigoteros.

Con “El juego de la vida”, la agrupación de San Juan del Puerto, Huelva, que cantó en siguiente lugar, volvió al teatro la modalidad de comparsas. Una especie de colorida fantasía, inspirada en el muñeco del Monopoly, diría yo, era lo que venían a representar, sobre el escenario, estos comparsistas onubenses, que pretendían realizar, de tal forma, una metáfora, pues eso, sobre el juego de la vida. Una cosa la mar de rebuscada, sí. Muy discretita, la participación de esta comparsa en el concurso, debido a su correcto, pero poco más, conjunto de voces, y a su mediocre repertorio, de aires ligeramente juancarlosaragonísticos en lo literario, o sea, y como siempre que se intenta emular, sin demasiado éxito, el singular estilo de tal autor, pelín pretencioso. De la música, por su parte, destacó, pero para mal, la del pasodoble, verdaderamente kilométrico, y monótono pa to sus castas, además. El público, que esa noche se encontraba benevolente y cariñoso (parece que el nuevo sistema de entradas comienza a funcionar, y que los grupos foráneos vuelven a traer a sus seguidores), los escuchó muy respetuosamente, y les despidió, luego, con aplausos. Espero que los disfrutaran, porque no creo que vuelvan a oír ninguno más este año, dentro del Falla, estos comparsistas de Huelva, pese al pundonor con que defendieron el repertorio que traían.

Después vino el descanso, que apenas supuso un breve paréntesis en el atracón diario de agrupaciones que nos estamos dando este año, y al que siguió la actuación de otra comparsa femenina más, “La tarantella”. Las comparaciones siempre resultan odiosas, pero también inevitables, así que no me resisto a señalar las obvias diferencias entre el buen papel que realizaron las chavalas de esta segunda comparsa y el que realizaron, en cambio, las mujeres de Barbate, un poco antes, con “Las aceituneras”. Ya el pasado año alcanzaron las semifinales, estas mismas muchachas, bajo el nombre de “La reina”, y es muy posible que repitan presencia en dicha fase, de nuevo, ahora que se ha encargado de ellas, en solitario, Luis Ripoll, todo un clásico de la fiesta. Y es que la comparsa ha ganado, y mucho, a nivel de repertorio, con la ausencia de Juan Fernández, que nunca ha sido santo de mi devoción, como ya sabrán. Las letras, por ejemplo, han ganado en elegancia, en la elección de los temas a tratar y en la redacción de las mismas, al mismo tiempo que la música se ha hecho menos agresiva y estridente, ganando, valga la redundancia, en musicalidad. Todo el repertorio en general se ha suavizado, desde el punto de vista musical, lo cual se agradece, teniendo en cuenta que los grupos femeninos tienden a elevar el tono y el volumen (a chillar, vamos) más de la cuenta. La dulzura y la sencillez que siempre han caracterizado la obra de Luis Ripoll, pues, les ha sentado estupendamente, a estas jóvenes comparsistas de la capital, aunque todavía quede, por ahí, alguna que otra aspereza que limar, en momentos muy puntuales. El grupo sonó, pues, bastante bien, a lo largo de casi toda la actuación, aunque uno particularmente continúe prefiriendo, seguramente por la falta de costumbre, el timbre de los conjuntos masculinos. Luis Ripoll, al que nunca le ha importado bailar con la más fea, en ese sentido, trabajando siempre con chavales procedentes de la cantera que luego han llegado muy lejos, dentro del Carnaval, de la mano ya de otros autores, parece empeñado, sin embargo, en apoyar la incorporación de la mujer a la fiesta, colaborando nuevamente con este grupo, cosa que es de admirar, sin duda alguna, al margen, claro está, de que algunas de las componentes sean familia suya. Por lo que respecta al repertorio propiamente dicho, si bien no es el mejor que haya firmado su autor, naturalmente, sí que mejora bastante el del año pasado, como decía, con mayores dosis de gaditanismo y el inconfundible sello de Ripoll, que va a su aire, como siempre, y pasa un tanto, a ratos, del tipo escogido (inspirado, que no lo había dicho aun, en el mundo de la mafia italiana, y más concretamente en los personajes de “El Padrino”, la mítica saga cinematográfica de Francis Ford Coppola), para contarle de tú a tú a Cádiz sus inquietudes, y para lanzar un mensaje, como de costumbre, nada cómodo, al lamentar la pasividad del pueblo gaditano en algunas cuestiones, increpándole para que despierte en ciertos pasajes del popurrí. En otros momentos, en cambio, sí que se ciñó más a la idea que puso en escena la comparsa, como en la presentación, muy cuidada en ese sentido, desde el punto de vista musical, o en el estribillo, también bastante crítico con la indolencia del gaditano. De las letras de los pasodobles, por último, destacó la segunda, en la que Ripoll abordó el tema del barco barbateño que naufragó en nuestras aguas, tan tocado hasta ahora dentro del concurso, con una extraordinaria sensibilidad, y desde un nuevo punto de vista, el de una madre que le recrimina al mar, sola, en sus paseos por la playa, el que se llevara a su hijo. El primero, en el que su autor especulaba con lo que sucedería si el mundo lo gobernara una madre, siquiera por un día, tampoco estuvo nada mal. De los cuplés, eso sí, me sobró el feminismo chusco de uno de ellos, en el que las componentes de la comparsa llamaban siesos, entre bromas y veras, a los chavales que las acompañaban, detrás, con los instrumentos.

De la siguiente chirigota, “Las barbys de barrio”, integrada, en parte, por algunos de los componentes de la comparsa de Luis Rivero, que hacen así doblete, y con autoría, entre otros, del ínclito Juan Fernández, lo más destacado fue, sin duda alguna, el mal gusto del que hicieron gala en muchos de sus presuntos golpes de humor, desprovistos por completo de gracia alguna, demasiado soeces y burdos para el gusto del público presente en la sala (y del que no estaba presente, también), que los escuché en absoluto silencio, salvo por algunas risas aisladas de ciertos amantes, imagino, del humor inteligente. Una chirigota que sus integrantes han formado, claramente, para hacer un rato el ganso, y echarse unas risas, sin más pretensiones, cosa que se dejaba notar en la cantidad de veces que mascaron letra muchos de ellos, y que no supondría ningún estorbo si la hubieran reservado para la calle, y se la hubieran ahorrado, por lo tanto, a los espectadores del Gran Teatro Falla. Como no ha sido así, pues no queda otra que decirles que se lo piensen dos veces, antes de participar en el concurso con este mismo nivel, en futuras ediciones del certamen.

Muy verdes estaban también, pero en otro sentido, y por su parte, los jóvenes componentes de “12 templos”, la comparsa que tomó el relevo sobre las tablas del Gran Teatro Falla. Lo intentaron, estos chavales de la capital, pero no lo consiguieron, ni de lejos. Un conjunto de voces sumamente pobre, y por completo falto de fuerza, el de estos inexpertos comparsistas, que dudo se escucharan bien desde el gallinero, vaya, y un repertorio el suyo, claro, en consonancia con el grupo. Venían a representar, con su rebuscadísimo tipo de fantasía, y un disfraz de lo más deslucido, a los doce meses del año, una idea que quizá hubiera dado más juego, en mejores manos, pero que ellos no desarrollaron demasiado bien, que digamos, aunque se apreciaba cierto esfuerzo detrás de la autoría. Extraña, por acabar con un último apunte, la letra del segundo de los pasodobles, sobre una monja que comienza a enamorarse de un hombre y que atraviesa, por lo tanto, una crisis de fe. Me llama la atención que en la crónica del Diario tachen a dicha letra, y con razón, ojo, como “de telenovela”, pero luego aplaudan, en cambio, otras semejantes que nos traen autores consagrados como Tino Tovar, que el año pasado se despachó bien a gusto, en este aspecto, con una batería de pasodobles que se le quedó raquítica al abusar de esta clase de coplas, un error que espero no cometa este año. Pero bueno, en los medios de comunicación siempre se ha sido muy valiente para poner de vuelta y media a las agrupaciones chungas que pasan por el concurso, ya se sabe, aunque luego de las cagadas de las denominadas punteras no digan ni mú, los muy rajados.

“Don’t move (pies quietos)”, agrupación procedente de El Puerto de Santa María, fue otra de las chirigotas, como la de “Las barbys de barrio”, que estuvo infumable en la noche del domingo. Parecía al principio que no harían un mal papel, a la vista de su logrado tipo de inmóviles guardias de Buckingham Palace, inalterables soldados de la Guardia Real Británica, plagado de simpáticos detallitos (telarañas que les colgaban de la ropa, nidos de pájaro en lo alto de sus aparatosos gorros, etc…), lo mejor de toda la agrupación, sin duda alguna, pero lo cierto es que su repertorio enseguida comenzó a hacer aguas, tras una presentación mas o menos aceptable. Tela de burdos, y agresivos, los dos pasodobles, el primero en contra de los pederastas (“pederasta de mierda”, fue su explicita manera de rematarlo, de hecho), y el segundo en contra de los maltratadores (igualmente cargado de exabruptos, sobra decirlo). Vamos, que aquello más que una tanda de pasodobles parecía el programa “Gente” (que yo no he visto, por mi mare, otro más truculento en to la parrilla). Ni los desafortunados cuplés, ni el pobre popurrí, por último, lograron que la chirigota remontara el vuelo. Un día en que hubieran pillado al público menos dócil, y más travieso, seguro que habría habido cachondeíto en el gallinero, en fin. Que den gracias, pues, por la amabilidad con la que les atendió el respetable.

La comparsa procedente de Huelva que cantó en penúltimo lugar de la sesión, “El sueño de los justos”, tampoco es que elevara demasiado el escaso nivel medio de la función, aunque se dejaba escuchar, eso sí, que ya es más de lo que se podía decir de los tres grupos que la precedieron. Para mí que muy poca gente se enteró de lo que querían representar realmente estos comparsistas onubenses, con su tipo, y con su peculiar puesta en escena, ya que muchos, incluidos los locutores de los distintos medios de comunicación, afirmaban que se trataba de unas figurillas de cristal, lo que de veras parecían, por otro lado, con esos trajes blancos y esa peculiar iluminación que mantuvieron durante todo el repertorio, muy efectista, pero también algo molesta, al dejar el Falla en penumbras. Nada más lejos de la realidad, sin embargo, pues lo que pusieron en escena fueron los diferentes tipos que el grupo ha sacado, a lo largo de su historia, allá en Huelva (ahí estaba, por ejemplo, uno de los indios que nos trajeron el pasado año, con aquella mala copia de “Los Americanos” de Juan Carlos Aragón que eran “Los traidores”), cuyas almas, o así, venían a encarnar los componentes, en mitad de un atrezzo que simulaba ser alguna especie de limbo, ese mismo al que aludía, de algún modo, el título de la comparsa. Sí, reconozco que la idea era difícil de pillar a simple vista, sobre todo teniendo en cuenta que aquí no conocemos para nada la trayectoria de la agrupación, pero bastaba con prestarles un poco de atención y atar un par de cabos para dar con la tecla. Que ese, quizá, fuera el problema, claro; que costaba la misma vida prestarles atención, debido a lo mediocre y lo aburrido de su repertorio. Yo mismo, una vez hube solucionado la incógnita del tipo, que era lo emocionante y lo divertido de todo este asunto, dejé de echarles cuenta. Sí escuché lo suficiente, no obstante, para comprobar que habían mejorado algo, con respecto al año anterior, en que nos trajeron, ya digo, una mala copia de “Los Americanos”, así como para plantearme que no deja de suponer una cierta falta de respeto el colarse en el Falla con un tipo de autohomenaje, por parte de un grupo relativamente consagrado en Huelva, supongo, pero totalmente desconocido en Cádiz, y que lo seguirá siendo, seguro, por mucho tiempo. No cuento con verles más veces por el gran coliseo gaditano este año, vaya.

Y aquí lo dejo, por hoy. La chirigota del Yuyu y Sánchez Reyes, “Los monstruos de pueblo”, con la que se cerró la sesión, la dejo para mañana, junto con la jornada de hoy.

Un saludo.



113
De: Alfred Fecha: 2008-01-22 17:08

Dígale a su novia, Taiyou, que lleva usted razón. Hace unos años había, al menos durante las preliminares, que yo recuerde, sesiones de tarde y noche, en la categoría de adultos. Luego ya en semifinales, si no me falla la memoria, empezaban los infantiles y juveniles, por las tardes, mientras que los adultos cantaban por la noche. Vamos, yo recuerdo perfectamente que aquella sesión en la que coincidieron, en su primer pase, y allá por 1998, las comparsas de Antonio Martín, "Patiovecinos", y la de Antonio Martínez Ares, "Los piratas", rivales irreconciliables ambos, por aquel entonces, fue precisamente una sesión de tarde (que fue con motivo de aquella sesión, ademas, por lo que "Los piratas" cantaron aquel pasodoble suyo, en defensa de la modalidad, frente a la de chirigotas, más popular, en apariencia, y que terminaba así: "chirigota, sí, que sí, tú tendrás toíta la gracia / pero Cai está hoy aquí loquita por dos comparsas"). Recuerdo aquella sesión, también, porque la escuché metido en cama, con unos cuantos grados de fiebre. Eliminar aquellas sesiones de tarde, creo, fue todo un acierto, pues a esas horas no había el mismo ambiente, lógicamente, que el que había luego por la noche, al ser horario laborable y tal. Vamos, que se hacía incluso más difícil que ahora, todavía, seguir el concurso entero, aunque yo no tuviera problemas, por aquella época, al estar todavía en el colegio, y luego en el instituto. Ay, qué tiempos aquellos, en los que todavía lo tenía todo por descubrir, en esto del Carnaval, y en los que todo suponía, pues, una auténtica sorpresa.

Bienvenido a este rincón un año más, Toni. El nuevo sistema tiene sus aciertos, al igual que sus inconvenientes, y solo cuando haya acabado el concurso, supongo, se podrá hacer un balance general del mismo, y ver si funciona, o no. Lo que si está quedando claro, de momento, estos primeros días, es que el concurso no se puede condensar tanto (casi 110 agrupaciones, que se dice pronto, nos hemos metido entre pecho y espalda en apenas 9 días), porque termina resultando agotador para todos. Empezar cada sesión a las ocho y media de la tarde, y acabarla al filo de las tres de la madrugada, un día detrás de otro, resulta mucha tela, la verdad, incluso para los más jartibles. Por no hablar, claro, del triste ambiente que se encuentran en la sala tanto los que cantan primeros, que intervienen demasiado pronto, como los que cantan últimos, que más de un día han cantado para el jurado, las limpiadoras y dos más. Y eso que el nuevo sistema de entradas (que deberían haber esperado a poner en marcha otro año, menos precipitadamente) ya parece que está funcionando mejor, porque lo de las primeras sesiones fue deprimente, directamente, con el teatro semivacío incluso para recibir a las más esperadas del día. Pero bueno, los años de transición, tan cargados de cambios, es lo que tienen, imagino. Yo sigo defendiendo, no obstante, la idea de establecer unas fechas fijas para el Carnaval, independientes de las de Semana Santa, que facilitarían muchísimo su organización, y su disfrute, en años como este, por mucho que se echen las manos a la cabeza los cuatro capillitas de turno. Lo que no puede ser es que por la chorrada de la Cuaresma, a la que ya nadie le hace ni puñetero caso, en la práctica, suframos este trastorno tanto los aficionados, como las agrupaciones, como todos aquellos que trabajan en torno a la fiesta, y que son muchísimos, entre el personal del teatro, los medios de comunicación, los sastres, los artesanos, etc...

Un saludo.






114
De: RM Fecha: 2008-01-22 18:04

Había sesión de tarde y noche en preliminares y en semifinales. Luego, en dos días, las juveniles, y luego la final, que sólo era de noche.

Yo, que escuchaba las sesiones de tarde mientras estaba aquí al pie del ordenador, las añoro una jartá.



115
De: AMs Fecha: 2008-01-22 19:08

Si, coincido con Rafa en que habái sesiones de tarde y de noche. Las semifinales de tarde empezaban a las 5 y las de noche a las diez. Habñia dos pases y todos los grupos actuaban dos veces una de tarde y otra de noche. El orden de actuación se invertía de una otra sesión y le que cerraba telón un día lo abría otro, con lo que era una gran putada al que le tocaba abrir de tarde, porque cerraba de noche. Los coros enmedio uno cerrando la 1ª parte y el otro abriendo y despues al revés.
La función de tarde era mucho mas tranquila que la de noche. Era mas de familia, de niños y eso. El repertorio "mejor" se dejaba para la noche y siempre se prefería cantar por la tarde en la primera sesión para "dejarlo todo" en la de noche.



116
De: Alfred Fecha: 2008-01-22 20:12

Prosigamos comentando, una por una, y sin aturrullarnos, las distintas agrupaciones que se han sucedido sobre el escenario del Gran Teatro Falla estas últimas jornadas.

Empiezo, tal y como prometí, con la última del domingo por la noche, una de las más esperadas de dicha sesión, sin duda alguna, al tratarse de la chirigota de José Guerrero Roldán, “Yuyu”, y José María Sánchez Reyes, con el que se ha vuelto a reunir, tras doce años, para probar suerte en el concurso, y con el que ya colaboró, junto a otros, recordemos, en “Los últimos en enterarse”, “Los bordes del área”, y alguna más, anterior. No sé si esto habrá tenido algo que ver, en tal decisión, pero lo cierto es que ambos autores no estuvieron a la altura, el pasado Carnaval, y cada uno con su respectiva agrupación, el Yuyu con los kamikazes de “Los sayonara” y José María Sánchez Reyes con los veterinarios de “Los que curaron a los tres tristes tigres”, aunque sí nos dejaran, claro, alguna que otra letra al nivel que se espera de ellos. Quizá movidos por semejante fracaso, pues, han retomado su colaboración, si bien no puede decirse que la unión haya hecho la fuerza, en este caso. Muy normalitos, para mi gusto, “Los monstruos de pueblo” que nos traen ambos este año, que fallan ya, quizá, desde su mismo tipo, pues no deja de estar bastante visto todo el tema de los catetos, por mucho que lo fusionen con el de los tradicionales monstruos del cine clásico de terror (Frankenstein, Drácula, la momia, el hombre lobo, etc…), introduciéndole así un nuevo matiz, y creando una nueva variante de aquel, por lo tanto. Por otro lado, el Yuyu, y Sánchez Reyes, por extensión, este año, necesita urgentemente, si quiere seguir en lo más alto de la modalidad, un músico como Dios manda, ya que lleva tres años con el mismo pasodoble, prácticamente, acorde arriba o abajo. Un pasodoble carente de toda musicalidad, por mucho que lo quiera adornar con punteaos entre frase y frase, y que dificulta, por lo tanto, que las letras causen todo el efecto que podrían. Que una cosa es que lleve pasodobles cómicos, y otra que estos no tengan que tener una buena melodía, que se te pegue al oído y sirva mejor como vehículo para las letras, insisto (y vuelvo a poner, un año más, el ejemplo de las músicas que le hizo Paco Rosado durante la mencionada etapa de mediados de los 90’, con “Los últimos enterarse”, “Los bordes del área” y “De plaza en plaza”). Las letras, por su parte, aun estando simpaticonas, sí, tampoco terminaron de romper, con unos pasodobles muy correctitos, sin más, sobre el cambio climático y sobre Ángel Cristo (una temática que roza nuevamente el mal gusto, pues no deja de ser un tanto cruel burlarse de un enfermo y de un toxicómano acabado ya, creo), y unos cuplés que agradaron, pero que me parecieron bastante flojos, en especial el segundo, que se acabó y no me dí ni cuenta, a causa del remate, cortito con sifón (mala señal, por cierto, que los chistes previos a dicho remate sean mejores que este, como fue el caso). También estuvo simpático el estribillo, que no supera, sin embargo, el de “Los sayonaras” del pasado año, uno de los puntos fuertes, sin duda, de aquella chirigota tan endeble, que sí se ve superada por “Los monstruos de pueblo”, en cambio, en lo que respecta al popurrí, sin que sea este ningún pelotazo, tampoco. Un surtido de pamplinas variadas, y más o menos acertadas, al estilo de los dos autores, que en ocasiones tuvieron bastante gracia, pero que en otras resultaron pelín facilonas y desfasadas (no sé si tendrá que ver con la participación de la tal Amor en la última edición de Gran Hermano, a la que ya se ha aludido explícitamente en más de una ocasión, y generalmente de forma bastante grosera, pero observo que este año vuelven con fuerza los chistes sobre travelos, que yo creía superados hace mucho tiempo, la verdad, y un recurso, tan solo, de las agrupaciones más chungas). En la presentación, aceptable, pero nada más, cabe agradecerle al Yuyu, por lo menos, que este año no haya recurrido a parodiar ninguna presentación de comparsas antiguas, que ya empezaba a cansar un poco la cosa. Puede que tanto él como Sánchez Reyes mejoren levemente, con esta, sus dos últimas agrupaciones, pero lo cierto es que no los veo compitiendo, tampoco este año, por ningún premio importante. Y es que este, parece, será un año de renovación, dentro de la modalidad, al estar dando los grupos más esperados claras muestras de agotamiento, cosa que es normal, por otro lado, después de tanto tiempo, y al estar sorprendiendo y agradando más, en cambio, algunos de los nuevos conjuntos que se han creado en esta edición del concurso. Veremos alguna que otra cara nueva en la final, me barrunto.

Paso ya a la sesión de anoche, que se abrió, una vez más, con un coro, el del Ensaladilla, como habitualmente se le conoce, en este caso. Extrañísimo el tipo que nos traen, en esta ocasión, estos coristas de la capital, que se presentan bajo el título de “Dios los juntó y no vea la que lió” y que visten, por decirlo de alguna manera, como un piconero… bueno, como una piconera… bueno, como un@ piconer@ hermafrodita. O sea, y para entendernos, que cada uno de los componentes del coro, a excepción de los miembros de la orquesta, viste en su mitad derecha como un hombre, con trajecito de piconero, y en su mitad izquierda como una mujer, con trajecito de piconera. Un disfraz que les sirve para encarnar a ambos personajes, el hombre y la mujer, a un tiempo, ofreciendo al público uno u otro perfil, según le toque hablar a él o a ella en ese momento del repertorio. Una auténtica chalaura, vamos, con la que el coro busca un aire más desenfadado que el de pasadas ediciones del concurso. De repente, visto este coro, o el de La Viña, todos quieren ser como el de Valdés, sin comprender que no todos los autores, ni todos los componentes, tienen la misma gracia, y sin molestarse en buscar un sello propio y característico que los distinga del resto, y no los convierta, en cambio, en malas copias de otros. Se valora, no obstante, el esfuerzo por intentar ofrecerle al público algo nuevo, aunque el resultado no les haya salido, seguramente, como ellos mismos esperaban. El conjunto de voces, por otra parte, me pareció que flaqueaba un tanto, con respecto al de años anteriores, sin ser malo del todo, mientras que el repertorio entretuvo al respetable, que no es poco, a la par que deparó dos letras bastante criticas en los tangos, el primero en contra de la gestión municipal de la alcaldesa y el segundo sobre el ruinazo que tiene en to lo alto nuestra Bahía, tras el cierre de Delphi y demás, con tirito incluido para lo banal y lo superficial que les parece que luego nos preocupe y nos interese tanto el Carnaval. Que esto lo cante, desde las tablas del Gran Teatro Falla, una agrupación, pues eso, de carnaval, y más con ese tipito que me traían, no deja de resultar pelín contradictorio, pero bueno, supongo que aquí somos así. Abusaron un tanto, en otro orden de cosas, de los bailecitos, durante el popurrí, pues primero salieron dos de los componentes del coro a marcarse un tanguillo hermafrodita, o así, medio en serio medio en broma, y después una pareja de bailarines, ya más formales, que se pasaron un buen rato bailoteando, con unos aires muy flamencos, delante de la agrupación. Resalto, por último, y a modo de curiosidad, que una intérprete, muy discretamente ubicada a un lado del escenario, iba traduciendo, sobre la marcha, las letras del coro al lenguaje de los signos. Un bonito detalle, que no creo que esté de más, aunque dudo, por otro lado, que ningún sordo se gaste el dinero en pagar una entrada para ninguna sesión del concurso, aunque pudiera darse el caso, por una u otra razón, de que sí, nunca se sabe. Lo tienen complicado, y con esto acabo con el coro, para pasar a la siguiente fase, aunque según el número de agrupaciones que entren en cuartos podrían llegar a colarse, claro.

“La rosa de los vientos” fue el título con el que nos llegó la primera comparsa de la jornada de ayer, cuyo autor, Manuel Clavaín, volvía así al concurso, tras anunciar a bombo y platillo (nunca mejor dicho) en la presentación de su anterior comparsa, “De la Caleta a La Viña”, que no volvería más, si es que Cádiz no le abría nuevamente sus puertas, o lo que es lo mismo, vamos, traducido del lenguaje comparsista al cristiano, si no entraban de nuevo en semifinales. No entraron, aunque tuvieran nivel, ojo, y con eso y con todo regresaron anoche, estos comparsistas de la capital, lo cual demuestra que no se puede ser tan bocazas, y que de vez en cuando hay que meterse la lengüita el culo, como dirían los resignados divorciados del Selu. El autor justificó anoche su nueva comparecencia durante la presentación de este año, retractándose en cierto modo de sus palabras, pero teniéndolas en cuenta, al menos, y siguió con su repertorio, a partir de ahí, como si nada hubiera sucedido, que me da que va a ser lo mejor, sí. Como ya es costumbre en su autor, dejando a un lado todo lo anterior, la comparsa tuvo una actuación bastante agradable, aunque se le puedan poner, naturalmente, varias pegas. La primera, quizá, estaría referida al disfraz, pues si bien su tipo de cocheros, con obligada alusión a la Cuesta de las Calesas, resultaba muy gaditano, y relativamente original (“La rosa de los vientos” del titulo era el nombre de su carruaje, en una alusión un poco cogida por los pelos), tendrían que haberlo vestido, creo, de otra forma, que lo del trajecito goyesco está ya muy visto, me temo, dentro del concurso. Tal vez deberían haber optado por representar a un cochero de otra época que no fuera el siglo XVIII, en fin. La segunda pega que yo particularmente le pondría, también, se encontraría relacionada con la afinación del conjunto de voces, bastante bueno, en líneas generales, pero que cantó de un modo un poco extraño los pasodobles, las dos piezas, precisamente, en la que tiene que echar el resto cualquier comparsa que se precie. Sin el tono intermedio de los tenores, daba la impresión, el grupo pasaba tan pronto del registro agudo de los ortavillitas al grave de los segundas, lo que deslució un tanto, opino, la interpretación de los citados pasodobles. Y es una pena, la verdad, porque el resto del repertorio, curiosamente, lo cantaron bastante bien, o eso me pareció, vamos, que tampoco soy yo ningún Mozart, ahora. Más acertadas que la interpretación estuvieron, en sendos pasodobles, tanto la música, como sobre todo las letras, la primera para criticar, una vez más, la indolencia de los gaditanos, con alusión a los numerosos problemas de la ciudad, y a la polémica de la barbacoa del Carranza, este año (aunque no terminó de quedarme claro si lo que criticaban era el cambio de día, o la excesiva preocupación que había suscitado el tema en la ciudad, en un sentido y en otro), y la segunda, mejor, tal vez, en homenaje al futbolista Puertas, y en memoria de la bonita unión que se dio, a raíz de su fallecimiento, entre las aficiones del Betis y del Sevilla. Con el popurrí, en el que estos cocheros dieciochescos dieron un bonito paseo por Cádiz, pusieron punto y final a una actuación, ya digo, bastante agradable, que lo mismo les posibilita el pase a la siguiente fase que no, como el año pasado. Vuelve a estar en la cuerda floja, pues, la comparsa del amigo Clavaín (nieto, por cierto, del mítico Antonio Clavaín, ilustre corista y chirigotero de la posguerra, y de antes, incluso), que espero deje de amenazar con no venir más, y tonterías de esas, si es que tampoco pasa este año.

Un sabor muy añejo (demasiado, de hecho, quizá, en su interpretación y sus jechuras), el que nos trajo la primera chirigota de la noche, “Los inmigrantes del Polo”, que integraban algunos veteranos chirigoteros de aquellos que en los años 80’ salieran en “Los mojosos” y muchas otras agrupaciones. La autoría de este particular grupo de pingüinos corría a cargo de unos desconocidos Juan Reyes Martínez y Manuel Gutiérrez Boza, a los que han echado un cable, sin embargo, Eugenio Mariscal, en la letra, y Emilio Álvarez, en la música, más avezados ya, en estas lides. La chirigota, de sabor, y sonido también, como decía, muy rancio, completó una actuación bastante simpática y entretenida, en general, con algunos golpes bastante ingeniosos, relacionados con su tipo, y otros, por el contrario, mucho más desafortunados, al recurrir al tradicional bastinazo gaditano, lo que empañó, en alguna medida, su buen hacer sobre las tablas. Bastante apreciables, asimismo, los dos pasodobles, con un sello muy clásico, en lo musical, y con un piropo ciertamente original, en la segunda de las letras, dedicada al castillo de Puntales, del que nadie, dicen, se acuerda nunca, demasiado ocupados en piropear a sus dos hermanos, el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, ubicados en la gaditana playa de la Caleta. Dudo que vayan a pasar a cuartos, estos añejos pingüinos, pero al menos ofrecieron anoche, durante su intervención, una actuación más que digna.

De Barbate nos llegó, como tantas otras, este año (y sin embargo falta, miren por donde, la más destacada de todas ellas, la de “Los licenciados”, “Los fundadores”, “La clase obrera”, y demás), la segunda comparsa de la jornada, “Soñando en plata”, que se presentó, sobre las tablas del Falla, con un tipo de soñadores, pero literalmente, o sea, no de los que sueñan despiertos, sino de los que sueñan dormidos, y un disfraz, con su camisón y su gorro de cama, más apropiado, creo yo, para una chirigota que para una comparsa (Fletilla, sin ir más lejos, ya sacó en su día “Los dormilones”, allá por los 60’), por mucho que lo quisieran adornar, claro, con algunos toquecitos de fantasía apipiricañada. Este mismo grupo me agradó bastante, hace un par de años, pese a que no alcanzaran las semifinales, con “Los literatos”, por la idea tan bonita que traían, con ese repaso a los escritores de la tierra, y lo bien que la desarrollaron, pero apenas me gustó nada, en cambio, el año pasado, con el rollo ese de “El reloj” que nos trajeron, y que aburría a las ovejas. Su propuesta para este año se situaría en un punto intermedio entre ambos extremos, al ser una comparsa que se deja escuchar, pero que no deja de causar una cierta indiferencia, en líneas generales. Lamentable, por cierto, la letra del segundo de los pasodobles, en la que criticaban la Justicia de nuestro país, defendiendo el que alguien, en un momento dado, se la pueda tomar por su mano, vista su ineficacia. Que la Justicia podría y debería funcionar mejor queda fuera de toda duda, pero que recurrir al ojo por ojo no soluciona nada, y no conduce más que a la barbarie, pues también. Afortunadamente cada vez se escuchan menos barbaridades de estas, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, pero todavía se cuela de vez en cuando, algún prenda, reclamando la pena de muerte para los terroristas, como el otro día hizo otra agrupación, y cosas por el estilo. Unas letras que deberían sopesarse bien antes de aplaudirlas, como a veces se aplauden, tal y como apuntaba Luis Rivero, ayer, en su columna del Diario. No sabría decir, por último, si la comparsa cuenta con posibilidades o no de pasar a la siguiente fase, porque son muchas ya, las agrupaciones de este mismo nivel, tan mediocre, ni buenas ni malas, las que llevamos escuchadas hasta el momento, con lo que se hace complicado adivinar cual tendrá la suerte de colarse, de rebote, en cuartos. Sea la que sea la que lo haga, está claro que va a sobrar, y que no va a servir sino para que la gente estire un poco las piernas, fuera de la sala.

Sobre la chirigota que intervino en siguiente lugar, “Los del casco antiguo”, ya había advertido su propio autor, Luis María Rodríguez Rondán, que sería mala, así, sin anestesia, debido a la multitud de problemas que habían tenido durante los ensayos para sacarla adelante, con componentes que se quitaron de en medio a última hora y demás, y que él la habría retirado del concurso, algo que los integrantes de la agrupación, pese a todo, no han querido hacer. Efectivamente, el que avisa no es traidor, y anoche quedó claro que el autor, en un alarde de honestidad muy poco frecuente dentro de la fiesta, había dicho la verdad. Tremendamente floja la actuación de estos afeminados espartanos (ya el tipo, de por sí, dejaba bastante que desear, vaya), que no arrancaron prácticamente ninguna carcajada, y que pasaron con más pena que gloria, por lo tanto, por las tablas del Gran Teatro Falla, pese a que el grupo hiciera todo lo posible por defenderse. Me cuesta destacar algo de un repertorio tan pobre, que dio inicio con una presentación de lo más lacia, en lo literario y en lo musical, pero si me tengo que quedar con algo sería, tal vez, con la música de los pasodobles, que tenía algunas partes curiosas. Si alguna de las dos agrupaciones que Luis María Rodríguez Rondán ha preparado para este Carnaval 2008 pasa de fase, no queda duda de que será la otra, la de “Aligera que se va el vapor”, que sí tuvo una actuación de lo más lucida, el día que le tocó cantar.

Y nada más, por ahora. Lo dejo aquí, que en breve ya estamos todos encerrados, de nuevo, y durante varias horas, en el templo de los ladrillos coloraos.

Un saludo.




117
De: RM Fecha: 2008-01-22 20:59

Hombre, me alegra ver que coincidimos en la impresión sobre la chirigota del Yuyu, Alfred. Me ha parecido muy corrientita, muy en piloto automático. Y, sí, lo de los catetos cansa ya un poco.



118
De: WWfan Fecha: 2008-01-22 21:41

Mientras el Yuyu no tenga a alguien que le haga la música juega en inferioridad de condiciones con el resto de las agrupaciones.
Dice que es imposible que él pudiera hacer juego con el pasodoble de las Viudas porque no se adecua a su forma de escribir.
Vale, pero hay otros autores que si pueden hacer ese tipo de pasodobles que él busca.
Paco Rosado es uno. Juan carlos Aragón otro.



119
De: Alfred Fecha: 2008-01-22 22:46

O su amigo, y compañero de trabajo (¿sigue siendo el productor de "El Pelotazo"?), Javi Osuna, que ya se la hizo, también, el año de "Los arapajoes que joe", y le quedó bastante apañada, al hombre.

De todos modos yo es que también creo que el Yuyu se resiente bastante de estar trabajando, profesionalmente ya, en el campo del humor. Normal que después de estar todo el día inventando pamplinas para su programa radiofónico no le quede mucha inspiración, para la chirigota, aunque sean cosas totalmente distintas. Por ello, quizá, debiera plantearse aparcar el Carnaval, de momento, porque para estar a medio gas, como está ahora, casi mejor que no esté, o que saque simplemente una callejera, para echar el rato, o algo así. Pero bueno, él verá lo que más le conviene y lo que más le apetece, claro, que lo único que le faltaría ya es que le tuviéramos que decir nosotros qué tiene que hacer o dejar de hacer.

Un saludo.




120
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 06:23

Cerca de las tres y media de la mañana, ha terminado hoy la sesión, que se ha hecho eterna, francamente, y no solo por los retrasos que se han ido acumulando, a lo largo de la noche, a causa del montaje del atrezzo de ciertos grupos. Pero bueno, tiempo habrá, mañana, de comentar todo eso. Vamos ahora con el resto de agrupaciones que cantaron ayer, durante la novena jornada del concurso.

“La tropa del colorete” fue la comparsa, de la capital, para más señas, que actuó justo antes del descanso. Un grupo que venía con la autoría de José Manuel Prada, lo cual siempre resulta una garantía, y que el año pasado se presentó como “El polvorín”, con la música del mismo Prada y la letra de Antonio Álvarez “Noso”, que este año ha decidido descansar, dejándole ese apartado, también, al primero. Entre las agrupaciones más destacadas de la trayectoria de Prada, un autor de contrastada calidad, pero ciertamente inconstante, en sus apariciones, cabe destacar “Al compás de mi cepillo”, que se llevó, con el legendario grupo de la Peña Nuestra Andalucía, el primer premio de la modalidad, allá por 1988, “Güenagente” y “Sabor a Cai”, de 1994 y 1995, respectivamente, escritas ambas por Pedro Romero, “El viejo refranero”, que debió ganar, a mi juicio, en 1996, por delante de “La trinchera”, o “La familia Pepperoni”, de cuyo célebre pasodoble, dedicado al Cádiz, y más que al Cádiz a los cadistas, es autor, junto con Manolito Santander, en su apartado musical, aunque poca gente lo recuerde. Su comparsa de este año, sin embargo, no se cuenta entre lo mejor que haya hecho, si bien tuvo una actuación bastante agradable, durante la noche del lunes. Me quedo, definitivamente, con la propuesta que nos trajo el pasado Carnaval, junto con el Noso, “El polvorín”, que mencionaba antes, más que nada por el delicado y crucial asunto del tipo. Mientras que aquella comparsa, que a mí tanto me agradó, pese a su enclenque batería de pasodobles (enclenque, ojo, por lo que respecta a las letras, que no a la música, bastante buena), tenía una idea perfectamente clara detrás, y un mensaje de fondo igualmente diáfano, magníficamente desarrollado, y cien por cien gaditano, para colmo (recordemos que dedicaron la agrupación a rememorar la terrible tragedia de la explosión de Cádiz, sesenta años después de que se produjera), esta otra, en cambio, no cuenta con ningún argumento definido, al traernos el típico tipo de fantasía, vestido con un disfraz más o menos original y novedoso, en su diseño, más o menos colorido, más o menos vistoso, pero vacío de un significado real y concreto, en última instancia. El típico tipo, en fin, que saca un autor cuando no sabe qué sacar, pero le apetece salir, para contar sus cosillas en un puñado de pasodobles, un puñado de cuplés y un puñado de cuartetas, o bien porque es lo que toca, y se dejan llevar por la inercia, sin más, que también se dan bastantes casos, claro. Una clase de tipos que luego se pueden llenar de contenido, con mayor o menor fortuna, pero que ya parten, desde el principio, con una considerable tara. José Manuel Prada es un tío competente, no obstante, por lo que este año nos entrega, con eso y con todo, una agrupación con los suficientes puntos interesantes como para agradar a los aficionados, sin que vaya a estar compitiendo, por supuesto, por ningún premio (en ese sentido la agrupación me recuerda, a todo esto, a otra de sus creaciones, “El laberinto”, que supuso una cierta decepción tras las cotas de calidad que había alcanzado, un año antes, con “El viejo refranero”). Del repertorio que ofrecieron la otra noche destacaron, por encima de todo lo demás, los pasodobles, tanto por su música como por sus letras, muy bien redactadas, al igual que todas las demás piezas, la primera sobre un emigrante que añora a Cádiz desde la distancia, y que rezumaba sinceridad, al estar viviendo el autor, creo, lejos de nuestra tierra, hoy por hoy, y el segundo, puro género negro, sobre un pobre diablo hundido en la miseria, por la falta de trabajo, que decide, a la desesperada, y en un momento de enajenación, atracar un establecimiento, fracasando estrepitosamente en el intento. Durante la presentación y el popurrí, muy bien escritas y musicadas ambas piezas, insisto, los piropos se alternaron con las reflexiones del autor, acerca de diversas cuestiones, y siempre jugando un poco con la idea del batallón de copleros que se forma en Cádiz por Carnaval, para defenderla, algo sobada ya, sí, pero a la que Prada supo sacarle partido sin que sonara demasiado tópica o repetitiva. El conjunto de voces, por último, se mantuvo en la misma línea, más o menos, que el del pasado Carnaval, con un grupo que no es para tirar cohetes, pero que sí suena bastante compacto, y que supo defender bastante bien, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, todo el repertorio.

Y tras el descanso, para qué vamos a cambiar, otra comparsa más, y de las punteras, además, pues fueron los gitanos de El Puerto los que se encargaron de abrir la segunda parte de la función. “Huele a romero”, se titula este año su agrupación, que realiza así un cierto juego de palabras, al traer la letra, en esta ocasión, de Pedro Romero, todo un histórico de la fiesta, sin lugar a dudas, y autor de algunas de las mejores comparsas de la historia del Carnaval. Dicho título, por otra parte, también alude al tipo que vienen representando este año, siempre dentro de su línea, muy aflamencada, de patriarcas gitanos, encargados de apadrinar y organizar una boda flamenca, por todo lo alto, entre un gitano y la Torre Tavira, según cantaron. Si, ya lo sé; Rajoy y la Iglesia dicen que el matrimonio solo puede producirse entre un hombre y una mujer, y no entre un hombre y una torre, pero esto es lo que hay, qué quieren que les diga, y tampoco son ellos nadie, qué demonios, para interponerse entre estos dos. Bromas aparte, el grupo, como de costumbre, puso boca abajo el teatro, derrochando garra, fuerza y sentimiento, tronío, arte y compás, sobre el escenario, y convirtiendo su actuación, como de costumbre también, en una auténtica juerga flamenca. Yo particularmente prefiero otros estilos, más suaves, más dulces, más melodiosos, pero no dejo de reconocer la maestría, en lo suyo, de estos comparsistas de El Puerto, que multiplican por diez la calidad de cualquier repertorio que saquen adelante debido al coraje con que lo defienden, luego, sobre las tablas del Gran Teatro Falla. Y no quiero restar con esto, ojo, ningún mérito a los autores de la agrupación, y menos aun al maestro Pedro Romero, que les ha escrito un repertorio muy logrado, de principio a fin, y perfectamente adaptado al particular estilo del conjunto, con el que no habrá tenido demasiados problemas para conectar, por otra parte, dadas sus raíces, que tan profundamente se hunden, como es sabido, en el castizo barrio de Santa María, el barrio gitano por excelencia de la capital gaditana. Tan solo celebro, vaya, que su anciana pluma haya vuelto a encontrar, por fin, un grupo que defienda sus magníficas letras como estas se merecen, y que lo devuelva a donde le corresponde, que es ni más ni menos que a la primera línea de batalla, en la lucha por los premios del concurso. Muy flamencos y muy gaditanos, a la par, la presentación y el popurrí, todo un recital de buen cante aderezado con hermosos versos, en los que Romero ha dado rienda suelta a su vena más poética, y muy aplaudidas, con razón, las dos extraordinarias letras que interpretaron en sus pasodobles, la primera, tan guerrillera como siempre lo fue su autor, sobre la telebasura y el opio del pueblo que supone la televisión, en principio, y sobre la influencia negativa de dicha televisión en el concurso del Falla, después, tras el giro brutal, pero muy bien llevado, que pegaba la letra hacia la mitad, y la segunda, de una exquisita sensibilidad, dedicada, a modo de oración, al Nazareno, al Greñuo de Santa María, al Regidor Perpetuo de nuestra ciudad, una figura a la que nadie le ha cantado más y mejor, dentro del Carnaval, que su amigo y vecino Pedro Romero. Musicalmente insisto en que prefiero otros estilos, aunque ya hace tiempo que estos gitanitos de El Puerto de Santa María comenzaron a mezclar y alternar los inevitables aires flamencos de su repertorio con otros, por fortuna, un poco más carnavalescos, como lo hacen, asimismo, este año. En el pasodoble, eso sí, me chirría un poco el final, excesivamente estirado. Buena comparsa, por lo demás, y en resumen, la que vuelven a traernos estos comparsistas de la provincia, que optarán, como tantos otros, a ocupar un puesto en la final, si continúan pegando tan fuerte como pegaron el lunes.

El nivel de la sesión volvió a bajar, lamentablemente, tras la atinada intervención de las dos comparsas, con la primera chirigota que salió a escena tras el descanso. “Gabinete astrológico de Vicente el ecológico” era el título que nos traían estos chirigoteros de Algeciras, que completaron una actuación, por decirlo suavemente, bastante discretita. Está bien, no obstante, que coincidieran en su esotérico tipo, más o menos, con el de “Las pito-risas”, una de las más firmes candidatas, por el momento, al máximo galardón de la modalidad, pues así se puede comparar y comprobar, en una educativa lección práctica, por qué un mismo tipo puede dar como resultado una buena chirigota, u otra que no lo es tanto, según cómo se trate, se trabaje, y se desarrolle, y según cómo defienda el correspondiente repertorio, también, el grupo de turno. No son estas dos, por cierto, las únicas chirigotas que nos han llegado este año con una temática similar, con lo que se comprueba que el programa de Iker Jiménez, “Cuarto milenio”, arrasa entre los autores. No me extraña, la verdad, teniendo en cuenta la de chistes que se le pueden sacar. Del repertorio de la chirigota algecireña, en fin, destacaría, pero en sentido negativo (no, no es que tenga mala idea; es que casi cualquiera cosa que destacara de esta gente sería en sentido negativo), los dos pasodobles que cantaron, exageradamente tristes y trágicos para la modalidad. No los volveremos a ver este año por el gran coliseo gaditano, está claro.

De Coria del Río, por otra parte, nos llegaba la siguiente comparsa, “La fábula”, con un tipo de fantasía, en su disfraz, pero que yo diría de cuentacuentos, o algo similar. Muy corrientita, o sea, ni mala ni buena, la participación de esta comparsa sevillana, que sí cometió, y merece la pena resaltarlo, una importante falta de respeto, a mi entender, al cantar un pasodoble en honor de Antonio Burgos, con motivo de su nombramiento, este año, como pregonero de la Semana Santa sevillana. No se me ocurre, en fin, un tema menos apropiado para cantar en el Gran Teatro Falla de Cádiz, por Carnaval, y es que para venir a cantarnos sobre la Semana Santa de Sevilla, y todo lo que la rodea, la verdad es que se podrían haber quedado allí, que a buen seguro interesa más el asunto. Dio la impresión, además, de que pretendieron quedarse con todo el público presente en la sala, al revelar tan solo al final a quién iba dirigida realmente la letra, y por qué, pareciendo, durante todo el resto del tiempo, que era a Martínez Ares a quien le estaban cantando, entre que aludían a un pregón, muy esperado, y siempre postergado, hasta ahora, y que no paraban de mencionar a un tal Antonio, que solo al final, insisto, se desveló que era el señor Burgos. Si lo llegan a hacer en un cuplé hasta habría tenido su gracia, y todo, pero así planteado, la verdad, no pudo menos que parecerme, pues eso, una falta de respeto, que sonó a pitorreo para con el actual pregonero de nuestro Carnaval, y para con este, también, por extensión. En el apartado positivo quizá fuera el afinado conjunto de voces lo mejor de la agrupación. No creo que vuelvan a cantar, este año, en el templo de los ladrillos coloraos, aunque eso solo el jurado lo decidirá, naturalmente.

“Los putaítas”, la chirigota de Sevilla que hace dos años entrara en la final como “¡Esto es pa verlo!”, era otra de las agrupaciones esperadas en la noche del lunes, y de ella se preguntaba el personal, sobre todo, si mantendría el nivel, tras la marcha de Manuel Álvarez Seda, uno de sus autores, que este año saca, precisamente, “Las pito-risas”, con un grupo de Cádiz y junto a Enrique García Rosado, “Quique el Remolino”. Pues sí, sí que siguen manteniendo un nivel bastante bueno, estos chirigoteros de la capital hispalense, que mejoran incluso, si cabe, con respecto al año anterior, en que nos trajeron “¡Los derechos humanos!”, con un tipo de jorobados, vagamente parecidos al Pozí, que a mí me pareció, honestamente, de lo más facilón y burdo, además de muy poco delicado. De chirigota mala de pueblo, vamos, para que nos entendamos. Este año han demostrado un mejor gusto, por suerte, a la hora de escoger su tipo, y se nos presentan como unos pequeños diablillos, que no paran de maquinar diabluras, hacer travesuras y gastarle bromas, y más que bromas verdaderas “putaítas”, a todos los que se cruzan en su camino, al más puro estilo de Daniel el Travieso, popular personaje de cómic y dibujos animados al que recuerda su disfraz, con su mono vaquero, su tremenda gorra y su gigantesco tirachinas, pero en más bruto y más cafre, claro. Muy simpático, y muy bien desarrollado, el repertorio que construyen alrededor de semejante personaje, que va de menos a más, al arrancar con una presentación bastante normalita, e ir creciendo luego, poco a poco, en cambio, hasta desembocar en el popurrí, la pieza más divertida de toda su actuación, posiblemente, y pese a sus lógicos altibajos. El buen trabajo que realiza el grupo sobre las tablas, por otra parte, también influyó notablemente en la reacción del público, que se lo pasó pipa con ellos. Buenas letras, por último, las de los pasodobles, bastantes bonitos, en lo musical, la primera para explicar, y cito el contundente remate del pasodoble, que ellos son putaítas, pero no hijos de puta, tras comparar sus pequeñas travesuras, más o menos salvajes, pero inofensivas, al fin y al cabo, con tantas y tantas atrocidades como se cometen en el mundo, y la segunda para establecer una emotiva comparación entre las siete maravillas del mundo, que tan de moda estuvieron el año pasado, con la candidatura de La Alhambra, y que ya han servido de inspiración para más de un piropo, y las siete pequeñas maravillas de su vida diaria, una serie de sensaciones, de sentimientos, de situaciones, que no cambian, ni locos, por las primeras. Los cuplés, que hicieron reír al respetable, a mí me parecieron pelín ordinarios, sin que llegaran a resultar del todo groseros, pero eso ya va en gustos personales, imagino. En resumidas cuentas, podrían llegar a luchar por la final, como hace dos años, estos chirigoteros sevillanos, si continúan manteniendo este mismo buen nivel, en lo sucesivo, y si no se crecen algunas de las favoritas que han pasado más o menos desapercibidas durante esta primera fase del concurso.

Y aquí lo dejo, por hoy, que el tiempo vuela, y ya es hora, una vez más, de acostarse. Mañana más, que todavía me quedan dos agrupaciones más por comentar, de la noche del lunes, además de todas las de esta noche. Qué pechá, quillo, qué pechá.

Un saludo.







121
De: Toni Fecha: 2008-01-23 08:59

¿Es mi impresión o el nivel este año en chirigotas está cortito con sifón?.

Es cierto que no he escuchado a muchas de las "favoritas", pero por lo que he escuchado por ahí, leído por aquí... me queda esa impresión.

Cambiando de tema, me alegra haber leído a alguien (no recuerdo ahora a quien) hablar del mal sonido los primeros días en canal sur. A mí también me lo parecía, y tenía miedo de que fuera culpa de mi mp3... por lo que veo fue algo generalizado, que por lo menos eso lo han mejorado en los últimos días.



122
De: WWfan! Fecha: 2008-01-23 10:19

Pues veo más elevado el nivel en comparsas, pero en chirigotas creo que salvo la del Canijo y el Love, que obviamente viene de un primer y segundo premio, las demás están algo mejor que el año pasado.

Y duro va a ser el pase no ya a la final, si no a la semifinal... contemos...

La de Sevilla.
Kike Remolino.
El Yuyu
Manolito Santander
El Canijo
El Sheriff
El Love
El Código La Viñi
La chirigota de Peñalver
Me imagino que estará en la pomada la del Vera Luque que debe actuar aún...
Alguna sorpresita tipo La tía Manoli
Y alguna más que seguro que se me está pasando.



123
De: RM Fecha: 2008-01-23 11:32

A ver, pichita, pa los que no dominamos las escuderías: pon los nombres de las chirigotas, no de los directores-escritores-cantaores más conocidos.



124
De: WWfan! Fecha: 2008-01-23 12:30

Los putaitas
Los Pitorisas
To pa ella
Los Monstruos de Pueblo
Los bichos (fuerzas nasales)
Clínica Dental Nuestra Señora...
Los Revelaos
Vueltecita gaditana comparsa juvenil
El Código La Viñi
Los que van como Cádiz
Los Jesusitos de mi vida (que aún no ha actuado pero vamos, siempre ha estado rondando la final o se ha metido en ella en los últimos años).

Y alguna que se me ha pasado...por ejemplo... ¿Barranco ha sacado agrupación este año?.... vamos, el de los Villancicos Populares, Los que salimos por un premio, etc.

Vamos, que en resumidas cuentas para semifinales alguna que otra se va a llevar un palo enorme...
Porque bueno, a la final ya están predispuestas a que son la opinión de unos notas las hay mejores o peores, pero gente que durante años daban por hecho que actuaban 3 veces, lo mismo se queda con la cara to partía.



125
De: Toni Fecha: 2008-01-23 15:52

Pero si los cuartos son en cuatro días y las semis en tres, tampoco habrá tanta diferencia de gente de una tanda a otra.
¿Cuantos días de semifinales solía haber en años pasados?, a ver si el corte gordo va a ser el pasar a cuartos y no a semis.



126
De: WWfan Fecha: 2008-01-23 17:17

Tengo entendido que de cuartos a semifinales sólo pasan la mitad de las agrupaciones.
Suelen pasar una 16 agrupaciones -salvo coros y cuartetos-.
O sea, que si es la mitad, unas 8 agrupaciones para chirigotas y comparsas.



127
De: WWfan Fecha: 2008-01-23 17:19

Lo que harán supongo es que las semifinales sean digeribles. De 9 agrupaciones en lugar de 12.



128
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 18:22

Creo que a cuartos pasa el 40% del total de las agrupaciones, mientras que a semifinales pasa, a su vez, el 50% de las que hayan actuado en cuartos. Echen ustedes las cuentas, que a mí me da una pereza enorme, y prefiero esperar a que el jurado haga público su primer fallo, esta noche, que es, recordemos, la de los cuchillos cortos, aunque pueden llegar a ser más largos de lo que parecen, esta vez. Más de uno se va a quedar con to la cara partía, vamos.

Un saludo.





129
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 18:59

Esta noche, por cierto, aviso para navegantes, Canal Sur Televisión emitirá, a eso de las 23:30, un pequeño resumen de la fase preliminar.

Ya a partir de mañana, por otro lado, comenzarán los correspondientes resúmenes de cuartos, para toda Andalucía, a eso del mediodía, tengo entendido, mientras que dichas sesiones de cuartos serán emitidas, para la provincia de Cádiz, de madrugada, mediante esa extraña fórmula del directo/diferido que ya emplearon el pasado año con las semifinales (vamos, que un par de horas después de que actúe determinada agrupación, cogen y la echan por la tele).

Las tres semifinales que antecederán a la final, por último, se retransmitirán por primera vez en riguroso directo, desde el Gran Teatro Falla, para toda Andalucía.

Un saludo.





130
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 20:30

Yo mejor sigo comentando las distintas agrupaciones que han ido desfilando por el teatro estos últimos días, que las valoraciones generales prefiero dejarlas para mañana, cuando haya concluido ya, completamente del todo, que diría el Chimenea, la primera fase del concurso (y si es que hay tiempo entonces, claro, que está la cosa achuchá, este año). Vamos a ello.

Ambientazo por todo lo alto, el que había en el Gran Teatro Falla, la noche del lunes, para recibir a “La banda del Capitán Veneno”, la comparsa de Juan Carlos Aragón, no en vano el autor que más pasiones levanta actualmente, para bien o para mal, dentro del Carnaval. Ya sabrán ustedes, y si no se lo recuerdo, que el año pasado no me convenció demasiado su propuesta, aquella “Araka la kana” suya, por más que el público la llevara en volandas, desde el primer día de concurso, hasta el primer premio de la modalidad. Este año, no obstante, ha vuelto el Aragón que sí me gusta, al menos durante su primera intervención en el concurso, y a la espera de lo que diga, lo que haga y lo que cante en los próximos días. El Aragón que no se retracta hipócritamente de sus palabras, para arrancar el aplauso fácil; el que no le canta a la gente lo que la gente quiere oír, del modo más populachero; el que no le escribe por millonésima vez consecutiva a su nabo, ni a las macocas, ni a los porros, ni a su suegra, demostrando lo chulo, y lo repetitivo que es; el que llena su popurrí de contenido, y no lo desperdicia diciendo chorradas, sin la más mínima gracia, y el que no lloriquea por un premio, quizá porque ya lo logró, al fin, durante el pasado Carnaval. Este año, insisto, ha vuelto el otro, el que a mí me gusta, el Aragón irreverente y atrevido, que arriesga y sorprende, que no se mira el ombligo y que no teme salirse de los esquemas tradicionales ni de las normas establecidas, como lo hizo la otra noche con el segundo de sus pasodobles, una extraordinaria letra más propia de su etapa como chirigotero que de esta última, como comparsista, en la que trató, con ese desparpajo suyo que tanto se echaba de menos, el tema de la letra que ahora quieren ponerle al himno de España. El primero, bonito, y con el buen hacer que le caracteriza al escribir, cuando se pone, ya fue más convencional, al tratarse de la típica letra de salutación y agradecimiento, después de haber saboreado las mieles del éxito el año anterior, pero fue recibido con grandes aplausos en cuanto que arrancó, no obstante, ya que se trataba del mismo que se filtró y se difundió por internet, hace un par de meses, y que ya conocía medio Cádiz, por lo tanto, pese a lo cual decidieron cantarlo, el pasado lunes, y presentarlo ante el público como Dios manda. Un tema este, el de la filtración y la difusión de dicha copla, que el autor, hábilmente, decidió abordar en el segundo de los cuplés, verdaderamente extraordinario, en el que puso de hipócritas, merecidamente, aunque con grandes dosis de ironía, de simpatía, y de buen humor, a todos aquellos que dijeron solidarizarse con ellos, y escandalizarse por el asunto, y que sin embargo bien que escucharon y pasaron el archivo, sin que ahora nadie parezca tener la culpa de nada. Yo ya lo pensé, en fin, cuando cantó “La comparsa de Momo”, y la gente aplaudió la cuarteta en la que arrojaban al fuego, los comparsistas de los Carapapa, “el ordenador de quien colgó la copla de un compañero”; a saber, de todos esos que tanto aplaudieron, cuántos habían escuchado y difundido, a su vez, el pasodoble filtrado. Mucha hipocresía es lo que hay en Cádiz, ya digo (no, yo lo recibí, y aquí lo tengo, en mi disco duro, pero no lo escuché hasta que no lo cantó la comparsa, el lunes por la noche, por si se lo estuvieran preguntando ustedes). El segundo de los cuplés, con toquecito final al Jerez Deportivo, aunque simpático, ya resultó más normalito, y menos original. En cuanto a la presentación, al estribillo y al popurrí, poco que objetar, salvo que habrá que escucharlo más veces, dado el enrreversado estilo del Aragón. Estas tres piezas del repertorio se ajustan, por otro lado, al tipo de la comparsa, que posiblemente sea su punto más débil, hasta el momento. Y es que la comparsa va, para entendernos, de pierrón. Adornándolo con vagas alusiones, en los disfraces, y en el repertorio, a la Banda del Sargento Peppers de Los Beatles, y jugando con la idea de todas esas señas de identidad que tiene Cádiz, y que tanto envenenan, dicen ellos (la Semana Santa, el fútbol, el mar, el Carnaval, etc…), pero un pierrón de toda la vida de Dios, al fin y al cabo. Con eso y con todo, para que saque un tipo algo más definido y concreto, como el del año pasado, y luego lo desaproveche tontamente, y no hable de Cádiz para nada, encima, mejor que se monte una fantasía apipiricañada de estas y se dedique a darle rienda suelta a su pluma, engarzando, uno detrás de otro, versos relacionados con la Tacita, como debe ser. Los forofos de las ortavillitas, esos que cuando canta una agrupación están más pendientes de los gorgoritos de la estrellona de turno que del repertorio, a todo esto, ya andan diciendo que el del año pasado era un mejor conjunto de voces, y aunque posiblemente sea cierto, no es algo que a mí me parezca demasiado importante, la verdad. El grupo, una vez más, cumple con creces su papel, y si bien chilla un poco más de la cuenta, en algunos momentos, eso ya es moneda común, me temo, dentro de la modalidad. Se mejora la comparsa, para mi gusto, con respecto al año pasado, pues, con lo que también estará luchando, decididamente, por un puesto un final.

Tras la tormenta que había supuesto anteriormente la agrupación de Aragón, a su paso por el Gran Teatro Falla, vino la calma, cuando la última chirigota de la jornada, “Los caipiriñas”, procedente de Sevilla, salió a escena y cantó para los cuatro gatos que todavía permanecían en la sala, y que no se habían ido ya, bien a dormir, bien a comentar la intervención de la comparsa. Tampoco es que la agrupación de estos chirigoteros sevillanos mereciera más atención, a la vista de su calidad, así que no se perdieron nada, los que se fueron. De estudiantes universitarios que pasan sus vacaciones en la paradisíaca isla de Ibiza, dándole a la caipiriña, como indicaban en su titulo, venía esta chirigota, que pasó con más pena que gloria, la verdad, por el concurso. Ya no recuerdo nada, apenas, de lo que cantaron, entre la pobreza de su repertorio y la poca cuenta que les eché, una vez visto el percal, así que no puedo comentar nada más. Para otro año a ver si aprenden de algunos de sus paisanos y vienen con las mismas ganas y la misma ilusión, pero un poquito más preparados, vaya.

Y una vez finiquitadas las agrupaciones de la sesión del lunes, paso raudo y veloz a comentar las de ayer, martes, que dejaron, en general, y salvo honrosas excepciones, bastante que desear.

Una de esas honrosas excepciones la constituyó, sin lugar a dudas, el coro que abrió la sesión, “Llegan los ilusionistas”, conocido como el coro de La Leva, por aquello de ser esta una de las mejores agrupaciones que han sacado, y a falta de un mote mejor. Para situarnos, vaya, estos son los señores que años atrás casi siempre nos han dejado un magnífico sabor de boca con coros como “Los galeotes”, “De tapaíllo”, “La Leva”, “La tourné”, “Válgame San Cleto” o “La tropa del parque”. Uno de esos coros, en fin, que siempre andan rondando el pase a la final, y que alguna vez incluso han llegado a lograrlo, con total merecimiento. El año pasado, con “Los reyes de las tablas”, sin ir más lejos, se quedaron a las mismas puertas de dicha final, creo recordar, y aunque les falló el tipo, y la idea general del coro (más que nada porque no la había), fue la suya una de las mejores baterías de tangos que se pudieron escuchar dentro del concurso, sin lugar a dudas, tanto por la música como por las letras, muy buenas todas ellas. Este año, por el contrario, parece que se han cambiado las tornas, de tal manera que traen un tipo, de magos e ilusionistas, más sólido, definido y consistente que el de “Los reyes de las tablas”, pero una música de tango, en principio, peor, sin que sea mala, ya que anoche la misma no logró engancharme desde el primer instante como sí lo hizo, en cambio, la del pasado Carnaval. Habrá que escucharla más veces, en fin, aunque se agradece, eso sí, que también ellos la remataran hacia abajo, y en seco, como vengo defendiendo, desde hace ya bastante tiempo, que se haga. El grupo, por otra parte, volvió a mostrar, o eso me pareció, algunos de esos problemas de vocalización que tanto lo lastraron en sus primeros tiempos, pues no alcancé a entender bien ciertos pasajes del repertorio. Algo que ya habían solucionado en los últimos años, pero que anoche volví a notar, ya digo. Las letras de los dos tangos que interpretaron sí estuvieron, por su parte, al nivel esperado, con una primera, un poco de presentación, en la que dieron su visión del concurso, con sus cosas malas y sus cosas buenas, y una segunda, muy aplaudida, y escrita de forma relativamente original, en honor del actual pregonero de nuestras fiestas, Antonio Martínez Ares, que no está siendo, de momento, tan cantado como cabría esperar, aunque todavía queda mucho concurso por delante, claro. Los cuplés estuvieron simpaticones, destacando más, quizá, uno de ellos, en el que animaban al Cádiz a fichar a Julio Pardo, a Nandi Migueles y a Kiko Zamora, que por muy mal que lo hagan, afirman, siempre se clasifican. Normalmente no es la clase de letras que más me gusten, pues creo que al Falla no se debe ir lloriqueando, pero no queda más remedio que reconocer, en esta ocasión, que el año pasado ni el coro de Kiko Zamora ni el de Nandi Migueles merecieron estar en la gran final, y sin embargo estuvieron, más por nombre que por otra cosa, es de suponer. Lo que ya me empezó a sobrar un poco fue que luego, durante el popurrí, siguieran dando la matraca con el tema, en cierta cuarteta, que ya eso es ponerse pelín pesadito, opino, por más dolidos y poco reconocidos que se sientan. En cuanto al resto del repertorio, no le terminaron de sacar al tipo, creo yo, todo el partido que podrían haberle sacado, pues si bien amenizaron su intervención realizando diversos trucos de magia tanto en la presentación, como en el estribillo, como en diversos pasajes del popurrí, como entre copla y copla, no siempre los integraron adecuadamente dentro de su actuación. Y me explico; se echó de menos, por un lado, que algunos de los trucos que realizaron, tales como sacar pañuelos de colores de la nada, en un momento dado y tal, los ejecutaran todos los integrantes del coro, y no solo unos pocos, en los extremos, que así hubiera ganado en vistosidad el asunto, al mismo tiempo que me pareció muy torpe el modo en que uno de ellos salió ante la agrupación, durante el popurrí, para realizar algunos trucos un poco más elaborados, mientras que sus compañeros, por su lado, seguían cantando cuartetas sin demasiada relación con lo que él hacía. Un cierto desbarajuste que tenía como consecuencia el que resultara imposible seguir a la vez lo que hacía el mago, y lo que cantaba el coro (que se quedaba, de hecho, a oscuras, mientras que un foco iluminaba al mago de delante), y que una cosa distrajera de la otra, y viceversa. El resto del popurrí sí que lo cantaron ya normalmente, estos coristas gaditanos, con lo que fue más fácil seguirlo. En general, pues, me parece que el coro desaprovecha hasta cierto punto el tipo, que tampoco está vestido particularmente bien, para mi gusto de pejiguera redomado (parece que tras el éxito de “Araka la Kana” el lila y el rosita se llevan mucho esta temporada, lo cual da unas imágenes, a mi juicio, un tanto apagadas de las agrupaciones, con lo colorido que les podría haber quedado esta, usando otros colores más llamativos, y diferentes, además, en cada una de las filas del coro), lo cual es una pena, pero no por eso deja de contar, un año mÁs, con bastantes posibilidades de alcanzar la final, aun sin ser, ni de lejos, la mejor propuesta que nos hayan traÍdo, estos buenos amigos, a lo largo de su trayectoria. Veremos a ver qué pasa con ellos, y qué nos deparan, en sus siguientes actuaciones, que a buen seguro las habrá.

Termino, por el momento, con la compara de El Puerto de Santa María, “Pluma, tintero y papel”, que nos venía, en la noche de ayer, con la música de Vicente Ezquerdo y la letra de Diego Caraballo, todo un histórico del carnaval portuense, y del carnaval gaditano, por extensión, que regresa así al concurso, tras muchos años de ausencia. Dos autores, estos, vinculados durante muchísimo tiempo a la célebre comparsa de Los Majaras, junto a la cual firmaron, bien como simples componentes, bien como autores, algunas de las páginas más brillantes de la historia del concurso, con agrupaciones tan recordadas como “El fantasma de la ópera”, “Marinero en tierra” o “La Cruz Verde”, más recientemente, en el caso del primero, o de “Los sénecas”, “Los rederos”, “Alegrías de Cádiz”, “Raza mora”, “Cantares”, “Los simios”, “Gibraltareños” o “Caballos andaluces”, por citar los ejemplos más sonados, en el caso del segundo. No cabe sino felicitarse, pues, por la unión de ambos, este Carnaval, y más especialmente por el regreso del segundo, así como por la dignidad y la calidad con la que ha retornado a las tablas del Gran Teatro Falla, que ya la quisiera para sí, me temo, más de un comparsista mítico, de esos que intentan regresar, tras una larga ausencia, al templo de los ladrillos coloraos, para intentar reeditar sus éxitos del pasado, y que no hacen, desgraciadamente, en muchos casos, sino el ridículo, o casi. No es que esta comparsa vaya a estar compitiendo por ningún premio, ojo, que tampoco es eso, pero sí que tuvo una actuación bien agradable, en la noche de ayer, que ya es bastante, insisto, en estos casos, sobre todo teniendo en cuenta lo complicado, para escribirlo, del tipo que traen, pues vienen nada más y nada menos que de Miguel de Cervantes, el Manco de Lepanto, con su gola, sus mallitas, su perilla, su pluma, y su pedazo de muñón enguantado y todo (digno de resaltar, al hilo de esto último, el hecho de que los componentes no movieran para nada el brazo izquierdo, el del muñón, claro, manteniéndolo inerte y pegado al costado en todo momento). Diego Caraballo ha hecho los deberes, no obstante, y se ha esmerado a la hora de escribir el repertorio, afilando la pluma lo suficiente, al menos, como para no desmerecer con sus coplas, dentro de lo posible, y desde la mayor humildad, al insigne literato español, utilizando, por ejemplo, expresiones propias de su época (“voto a bríos”, “sus mercedes” y tal, ya saben, todo muy del Siglo de Oro). Se agradece, asimismo, que no se haya querido salir del personaje en ningún momento, transcurriendo así, el repertorio, por lo que respecta a la presentación y al popurrí, sobre todo, a caballo entre La Mancha y Cádiz, de la que se muestra enamorado, sin poderlo remediar, el legendario escritor castellano, en esta versión carnavalesca (su Dulcinea del Mar, la llama, en un bonito piropo, durante el estribillo). Muy bien, pues, por Diego Caraballo, personaje entrañable donde los haya, aun cuando su letras rechinen un poco, a veces, por lo desconcertante de su construcción. Yo particularmente, en fin, no aplicaría el adjetivo “despampanante” a un dolor o un padecimiento como el del cáncer, tal y como hizo él en el segundo pasodoble, pero también hay que comprender que el amigo Caraballo pertenece a otra generación de copleros, de raíces más populares, y que juega con una mayor libertad, pues, con el lenguaje, lo cual no deja de dar, cuando aciertan, unos resultados de lo más refrescantes. No dejó de resultar un tanto original, por otra parte, el enfoque que le dio al tema, en el citado pasodoble, bendiciendo la quimioterapia, por un lado, por su eficacia en la lucha contra el cáncer, pero maldiciéndola a la vez, por otra parte, a causa de sus devastadores efectos secundarios. Más inspirado estuvo, sin embargo, el primero, un hermoso piropo a la Tacita de Plata escrito, como el resto del repertorio, desde la particular óptica de Cervantes, así como el primero de los cuplés, en el que afirmaron, con bastante gracia, que Teofila no llamaría al nuevo puente de La Pepa, sino del PePe. La música de Vicente Ezquerdo, sin ser ningún pelotazo, pero manteniendo el sello portuense, en particular con ese tremendo quejío de la mitad del pasodoble, también acompañó, al igual que el buen conjunto de voces del grupo. No entiendo, eso sí, la actitud tan hierática de los componentes sobre el escenario, aunque con ello buscaban, imagino, darle al personaje la solemnidad que requería (pa esharlo, por cierto, el nota de delante que llevaba un piercing en la ceja; vaya mojón de Cervantes). Destacar por ultimo, en lo relativo al conjunto, que una de las que tocaban la guitarra era una chica, y es que no solo en agrupaciones totalmente femeninas se puede y se debe involucrar la mujer. Confío, en fin, en ver de nuevo en cuartos, por lo menos, a esta comparsa de El Puerto, pues fue todo un placer, reencontrarse con el maestro Caraballo en plena forma, y no me importaría, desde luego, volverla a escuchar. Calidad para superar el corte de esta noche tienen, creo yo.

Más tarde, después de la sesión de hoy, y del fallo del jurado, que seguramente dará que hablar, como siempre, intentaré terminar con las agrupaciones de la jornada de ayer.

Un saludo.







131
De: Toni Fecha: 2008-01-23 21:09

Muchas gracias por las aclaraciones del número de agrupaciones que pasan a cuartos y semis... la verdad es que el corte es mayor del que pensaba, y si de cuartos a semis pasan la mitad, y solo ha un día menos, quiere decir que las sesiones serán menos numerosas.

Respecto a las emisiones por tele, lo de esta noche ya lo sabía, pero no lo del mediodía... lo malo es que a esa hora me pilla currando, leñe.



132
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 21:14

Aprovecho la primera pausa entre agrupación y agrupación para aclarar que el coro del Ensaladilla, "Dios los juntó y no vea la que lió", el otro día sacó a escena a una intérprete, que fue traduciendo al lenguaje de signos su repertorio, porque uno de los miembros de la orquesta es sordo (sí, sí, como lo oyen, ustedes que no lo son), y algunos amigos suyos, con la misma discapacidad, habían ido a acompañarle, a apoyarle y a ver la actuación de la agrupación. Para que pudieran disfrutar de la misma en todo su esplendor, los responsables del coro, en un bonito gesto, decidieron contar con la colaboración de la susodicha intérprete, que posibilitó, claro, que pudieran seguir todas las letras.

Al componente sordo del coro, por otra parte, lo acompañaron, durante toda la jornada, los reporteros de cierto programa de Canal Sur Televisión dedicado al tema este de las discapacidades auditivas, y el lenguaje de los signos, y tal, para luego emitir el correspondiente reportaje.

Aclarado quede todo, pues, que el otro día lo leía en el Diario.

Un saludo.




133
De: Toni Fecha: 2008-01-23 22:04

Que curioso lo del sordo... qué era, cantante o músico?
En cualquier caso, espectacular lo suyo.



134
De: Alfred Fecha: 2008-01-23 22:51

Pues ya digo, miembro de la orquesta, parece que es el hombre, o sea, que va tocando algún instrumento, ya sea la guitarra, la bandurria o el laud. Ahora bien, de cómo lo hace, la verdad es que no tengo ni idea.

De todos modos, cosas más raras se han visto, sobre las tablas del Falla. Entre ellas, aquel sordomudo que vino cantando, con una comparsa de El Puerto, hace ya varios años. Si, sí, cantando. En lenguaje de signos, claro, pero cantando. Ahí estaba el tío, en mitad de la agrupación, expresando con sus manos, lo que sus compañeros con las voces, al mismo tiempo que estos iban cantando.

El Carnaval, ya ve, que siempre ha constituído todo un ejemplo de integración.

Un saludo.




135
De: Alfred Fecha: 2008-01-24 07:47

Al final se me ha hecho tarde, como era de esperar, comentando en el irc el primer fallo del jurado, que nos ha deparado alguna que otra sorpresilla desagradable, como de costumbre (ya se sabe, en fin, que a los jurados los carga el diablo), así que no creo que me dé tiempo a comentar demasiadas agrupaciones, de aquí a que me acueste. Pero bueno, dejémonos de prolegómenos y veamos cuánto me cunde.

“Las malas malas que te cagas” es el nombre de la agrupación que este año nos trae el denominado cuarteto de las niñas, que irrumpió en el concurso, el pasado Carnaval, bajo el título de “Una locura, según las escrituras”, ya sin la tutela de Fernando Casas, el Batidora, que fue quien les confeccionó el repertorio entonces, y con un par de cambios, asimismo, en la formación. Un cuarteto, aquel del año anterior, que causó una buena impresión, en líneas generales, aunque se desinflara notablemente, después, en semifinales, y aunque pagaran la novatada, cometiendo alguna que otra torpeza relativa al orden de las piezas a interpretar, pero que por encima de todo demostró, lo que es más importante, que también dentro de esta modalidad, tan complicada, puede tener su sitio la mujer. Vuelven a realizar un buen papel, esta vez, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, las cuatro cuarteteras que integran la agrupación, que tuvieron una actuación más que aceptable, el martes por la noche, durante su paso por la fase preliminar. Entre lo más destacable, en sentido positivo, del cuarteto, se encontraría, sin duda alguna, lo cuidado de su tipo, con el que vienen a representar un peculiar programa del corazón protagonizado por algunas famosas villanas de cuento, como la bruja de “La Bella Durmiente”, la de “Blancanieves y los siete enanitos”, o una Cruella DeVil sospechosamente parecida a la alcaldesa, así como el buen hacer de las intérpretes, y el segundo de los cuplés, bastante bueno, sobre el incidente de la mujer a la que le arrojaron un cubo de mierda aquí en Cádiz, cuando iba por la calle, por lo visto, en algún momento indeterminado del año pasado (de esta noticia local, como de aquella otra sobre la anciana que le daba marihuana a los pñajaros, a lo que parece, me he venido a enterar, ahora, a través del Carnaval, vaya). Entre lo más destacable, en sentido negativo, del cuarteto, se encontraría, por otra parte, el modo en que abusan, a veces, de los borderíos, ya que la actuación contó con algún que otro golpe un tanto grosero. Espero que en adelante moderen su lenguaje, y echen mano de un humor algo más fino, estas cuarteteras de la capital, o no pasarán, a buen seguro, de cuartos, fase a la que ya han accedido. Lo veremos, en fin, cuando les toque el turno de actuar por segunda vez.

Una comparsa tomó el relevo luego, sobre el escenario, y más concretamente fue “La sangre de Cai”, de San Fernando, que completó una actuación, como casi todas las demás agrupaciones restantes, más bien mediocre, y tirando a aburrida. Esta comparsa me llamó la atención, el año pasado, con “La cantera del olvido”, por lo desacostumbrado de su tipo, con el que venían representando un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial, y por el modo, inesperadamente alegre y desenfadado, dentro de unos límites, en que lo desarrollaron, pero este año ha vuelto a perder toda la gracia al presentarse con uno de tantos tipos de fantasía como pasan por el Falla cada año. Fantasía ligeramente hemoglobínica, en este caso, dado el nombre de la comparsa, y los tonos rojos que lucían en su disfraz de pierrón. Del repertorio me quedo con la primera letra que interpretaron, dentro de la tanda de pasodobles, un bonito mensaje dirigido a todos aquellos gaditanos que se ven obligados a vivir en San Fernando, y que tuvieron que abandonar la capital, cuya añoranza dicen comprender, pero a los que dan la bienvenida a su tierra, y a los que muestran su apoyo, además, asegurándoles, al final, que siempre tendrán un techo, allá en la Isla de León. Menos inspirado estuvo ya, eso sí, el segundo, sobre una niñita de la que abusaba su padre, otra de esas letras que se dirían patrocinadas por “Gente” o cualquier otro programa de sucesos, cuanto más truculentos mejor, y que los autores no deberían escribir, a no ser que fuera de forma algo más sutil y elegante. Del resto del repertorio poco puedo añadir, pues me costó horrores prestarle atención. No ha pasado a cuartos, no, esta comparsa de cañaíllas.

El nivel continuó sin subir, con la intervención de la siguiente chirigota, procedente de El Puerto de Santa María, “Los transformadores de 125”, un título detrás del que se ocultaban los enanos drag queens (transformistas de 125 cms de alto, para los que no pillen el dudoso chiste del titulo) a los que venían representando los integrantes de la agrupación. Del repertorio, acorde con lo surrealista y lo absurdo del tipo, poco merece la pena destacarse, así que mejor corramos un tupido velo. No puedo evitar comentar, eso sí, lo enternecedor que resulta, en ocasiones, escuchar a los componentes de algunas agrupaciones, tras su paso por las tablas, como sucedió en este caso. Se le escuchaba todo apurado, al chaval al que entrevistó el del micrófono inalámbrico de Canal Sur Radio, porque en escena habían tenido, por lo visto, algunos problemillas con el complicado tipo, que no ví, pero que tendría su parafernalia, imagino, al tener que simular, estos chirigoteros de El Puerto, una estatura menor que la suya. Fitetú, con el repertorio que traían, los notas, y el gashón preocupao por que la puesta en escena no había quedado tan bien como querían. Bromas aparte, también se constata, en estas entrevistas, la voluntad, la ilusión y las ganas que muchas veces hay tras una de estas agrupaciones tan rematadamente chungas, momento en el que uno lamenta, sinceramente, que el esfuerzo realizado por los responsables de las mismas no tenga mejor recompensa, y no se aprecie más en el resultado final. En esto del Carnaval, como en todo lo demás, no se nace aprendido, no obstante, y resulta lógico que el aprendizaje resulte largo, duro y difícil, y con una buena dosis de palos, por el camino. Espero, eso sí, que poco a poco vayan mejorando, pero que jamás pierdan, que eso es lo importante, la voluntad, la ilusión, y las ganas. Esta chirigota, evidentemente, tampoco ha superado el corte.

Otra comparsa más, “La bodeguita del medio”, de Arcos, intentó amenizar la noche, sin conseguirlo del todo, con un tipo que era… cómo les diría yo… una especie de remake de “La revolución”, de Antonio Martínez Ares, por citar, de las miles de comparsas que ya se han visto de cubanos, en el concurso, aquella a la que más recordaban. Muy tediosa, la verdad, la actuación de estos comparsistas de la provincia, que venían representando, más concretamente, uno de los rincones más famosos, por lo visto, de La Habana (yo, sinceramente, jamás había oído hablar de la susodicha bodeguita, pero miren ustedes por donde, al menos aprendí algo nuevo, con la comparsa, para que después digan que el Carnaval no es cultura). Unas músicas muy lentas, y unas letras que tampoco tenían mucho a lo que agarrarse, hicieron de su participación en el concurso un auténtico engorro, que parecía no acabar nunca, pese al conjunto de voces razonablemente aceptable que traían. El chiste del segundo cuplé, el de las maracas subtituladas, además, tenía hasta telarañas, de lo viejo que era; once años tenía, más concretamente, dicho chiste, pues anteriormente ya lo hizo, si no recuerdo mal, el cuarteto del Valdés “Los auténticos micromachines”, que saliera allá por 1997, aproximadamente. Sobra decir, supongo, que tampoco esta comparsa ha superado el primer corte del concurso, claro está.

No nos salimos de la modalidad, pues tras el descanso salió a escena otra nueva comparsa, en este caso de las esperadas; “Los pintureros”, de Juan Fernández, que este año ha vestido a los componentes de su agrupación de veleros. Sí, sí, a mí también me costaba creerlo, pero lo ha hecho, en efecto. No vea lo rebuscado que se está poniendo el cannavá, pisha. Desde mi humilde punto de vista queda un tanto ridículo, el tipito de marras (si te pones el gorro, con la velita desplegada, y unos patines, te ahorras de andar, un día que haiga levante), pero imagino que a ellos les parece una idea cojonuda, y que la puesta en escena resulta tela de espectacular. Pues bueno, ellos verán, que para eso es suya, la comparsa. En cuanto al repertorio, ya es conocida, creo, la pobre opinión que me merece el amigo Fernández, como autor, pero sí cabe reconocer que este año viene algo mejor que el pasado Carnaval. Esto no convierte a su nueva agrupación, ojo, en una buena comparsa, ya que mejor la dejamos en mediocre, y mucho es. Lo que ocurre es que “Los capitales”, su anterior propuesta, me pareció simple y llanamente, y por dejarme de rodeos, mala de cojones. Esta vez el autor, al menos, alude más a Cádiz, y a su relación con el mar, al abordar el mundo marítimo en su repertorio, pero este último, no obstante, se me continúa antojando tan hueco y vacío como el del año pasado. Tanto, de hecho, que una vez más me cuesta destacar algo positivo de la comparsa, teniendo en cuenta lo tremendamente frío que me dejó. Baste con decir, pues, que ha superado el corte de esta noche, y que volverá a cantar en cuartos, por lo tanto, aunque dudo que vaya a llegar mucho más lejos, la verdad.

También la chirigota que salió a escena a continuación, “Una obra de poetas”, de Puerto Real, era bastante esperada, al tratarse de una de las sorpresas más agradables del pasado concurso, en el que dejaron bastante buen sabor de boca con “Los reyes del mando”, gracias, sobre todo, al original tipo de teleadictos que trajeron, y al partido que supieron sacarle en muchos momentos de su simpático popurrí. No estuvieron nada mal, tampoco, en la noche del martes, estos chirigoteros puertorrealeños, que esta vez traen un tipo de albañiles, de esos que piropean a cuanta chica y/o mujer pase por delante de sus andamios. Una vez más, eso sí, los mejores golpes de su actuación se encuentran concentrados en el popurrí, ya que el repertorio, aunque mantiene el tipo bastante bien de principio a fin, va de menos a más, en mi opinión. Un tanto chillados, por lo demás, los pasodobles, en los que abusan, ya digo, del ortavillita (y creo que es esta la única chirigota que lo hace, quizá por los antecedentes comparsistas de su autor), que tienen una másica, aunque agradable, bastante normalita, y cuyas letras tampoco estuvieron muy allá, al tratarse, respectivamente, de un piropo a Cádiz, desde el punto de vista del albañil al que encarnan, y de un pasodoble sobre el asunto de las donaciones de órganos, que empieza a estar ya un poco sobadete, me parece a mí. Los cuplés, aunque simpáticos, no dejaron de ser algo previsibles, al menos en el caso del primero, sobre el dopaje en el deporte, algo inferior al otro, sobre las condiciones de extrema limpieza del aire con las que duerme, por lo visto, Raúl, el jugador del Real Madrid (de lo que se entera uno, oigan, escuchando Carnaval). El estribillo, por último, también se encuentra por debajo de lo que la chirigota ofreció, acto seguido, en el popurrí, aunque cubre el expediente de manera más o menos digna. La chirigota, se lo adelanto desde ya, ha superado, merecidamente, la primera criba del jurado, con lo que volverá a cantar en cuartos, aunque lo tienen complicadete, creo, para llegar más lejos. Habrá que escuchar muy atentamente, sin embargo, el repertorio que nos traigan, estos chirigoteros de Puerto Real, el próximo día.

Con el nombre de “Los chipichangas” se presentó la comparsa de Huelva que intervino en siguiente lugar, y que nos traía un tipo muy… bueno, muy onubense, ya que se centraba, como algunos otros que ya hemos podido ver durante este mismo concurso, en el pasado minero de tal provincia. En efecto, venían representando, al parecer, a unos personajes que a comienzos del Siglo XX recibían, precisamente, esa denominación, la de chipichangas, procedente de la deformación de cierta expresión inglesa, allá en Huelva, y que se dedicaban a descargar barcos, en el muelle, y a trapichear luego, sobre todo con algunos ingleses, con lo que lograban sustraer, de estrangis, de sus descargas. Una cosa muy onubense, como decía, que allí en Huelva les emocionará un rato, imagino, pero que aquí no viene demasiado a cuento. El eterno problema con los grupos de fuera, en fin. Tampoco quiero resultar repetitivo, pero no me parece que el Falla sea un sitio al que deba uno presentarse, para echar un rato, y pasear un poco la comparsa por ahí, ya que está hecha, qué coño, y así se rentabilizan un poco más, de paso, los meses de ensayo. Este concurso tiene, por historia y tradición, demasiada categoría como para que vengan agrupaciones tan claramente pensadas para otros lugares, y que lo toman, por lo tanto, como si de una especie de segundo plato se tratara; un punto de parada más de cuantos recorren en sus bolos por distintos puntos de la geografía andaluza, vamos. Y no, eso no puede ser así, lo siento; para quien venga al Falla no debería existir ningún otro concurso, y este debería constituir su único objetivo principal. En caso de que no sea así, mejor que no vengan, que cuando queramos organizar una muestra con distintos ejemplos de agrupaciones carnavalescas de Andalucía ya les llamaremos. Dicho lo cual, cabe agradecerles que en uno de sus pasodobles, al menos, buscaran una solución de compromiso, para satisfacer a ambas provincias, al abordar un tema que afecta a ambas, como es el de la autovía que tendría de construirse, decían, entre Cádiz y Huelva, y que nunca se ha llegado a hacer, entre otros motivos, por la barrera que supone el Coto de Doña Ana. Poco más que destacar, aparte de esto, de una actuación correcta, pero muy poquito interesante, repito, para el público gaditano. Quizá una de las razones, claro, por las que no han superado el corte de hace unas horas.

Desafortunadamente, el nivel se mantuvo bastante bajo ya, hasta el final de la sesión, pues la calidad de las tres últimas agrupaciones brilló por su ausencia, haciendo la recta final de la función verdaderamente exasperante. La primera de ellas, “Una despedida loca perdida”, fue una chirigota y nos llegó desde San José de la Rinconada. Bastante insufrible, para qué nos vamos a andar con eufemismos, la actuación de estos chirigoteros sevillanos que pusieron sobre el escenario la despedida de solteros de una pareja gay. Tras defender en el primero de los pasodobles, como de costumbre, al colectivo al que caricaturizaban, procedieron, a continuación, a ridiculizarlo de la forma más espantosa, y a retratarlo del modo más odioso posible, cayendo una y otra vez en el tópico de la mariquita loca y “caliente como una perra”. Al margen de lo que le pueda parecer a cada cual el enfoque del repertorio, en ese sentido, lo cierto es que a la chirigota le faltaba de todo; un buen conjunto, una buena música, una buena letra, etc… Una actuación para el olvido, en fin, la de esta agrupación que no ha pasado, obviamente, ni a cuartos.

Más o menos por el estilo, en cuanto a calidad, estuvo la siguiente comparsa, “Utopía”, procedente de Conil. Recuerdo haber visto por la tele que representaban a unos marinos antiguos, de la época del descubrimiento de América, poco más o menos, pero no alcanzo a recordar, si es que en algún momento lo llegué a saber, la relación que guardaba dicha puesta en escena, y tales disfraces, con el titulo de la agrupación. No tengo más que un vago recuerdo, en fin, de la participación de estos comparsistas conileños, entre que no les presté demasiada atención, vencido ya por el hastío, y que lo poco que escuché no me invitó a realizar el tremendo esfuerzo de concentración que habría requerido seguir como Dios manda su actuación, la verdad. El hecho de que no hayan alcanzando la segunda fase del concurso demuestra, supongo, que no me perdí nada pasando ligeramente de ellos, como de hecho pasé. Menudo coñazo de repertorio, oigan, y vaya conjunto pobre de voces, el que traían estos amigachos.

Pareció mentira, en su momento, pero por fin llegó la última agrupación de la jornada, una chirigota que nos vino desde San Fernando y a la que escucharon, ya se imaginarán, cuatro gatos, dentro del teatro. Lo mejor que tuvieron estos jóvenes chirigoteros de la Isla, decididamente, fue la idea de su tipo, y el modo en que lo escenificaron, mediante su simpatiquísima puesta en escena, ya que representaban a un equipo femenino de natación sincronizada (“Aquí hay que mojarse (las niñas del cloro mixto)”, se llamaban), que aparecía metido en una piscina que montaron sobre el escenario, y de la que sobresalían sus cuerpos, de cintura para arriba. El grupo, aunque muy pobre de voces, también apuntó maneras, gracias al desparpajo, la frescura, y la poca vergüenza que demostraron sobre las tablas, sobreponiéndose a las circunstancias en que les tocó cantar, y aludiendo a las mismas, con sentido del humor, en algún que otro momento del repertorio. Un repertorio con algunas buenas ideas, aunque muy mal musicado, en general, y en el que demostraron a ratos cierto mal gusto, no obstante, al hacer un par de chistes, por ejemplo, sobre Madelaine, la niña inglesa desaparecida, tanto en el segundo de los cuplés como en cierta cuarteta del popurrí. Insisto una vez más, pues, en la frivolidad con la que algunos se enfrentan con la hoja en blanco, a la hora de hacer humor. Una actuación, la de esta chirigota, en definitiva, más animada de lo que se esperaba, dada la hora a la que actuaron, cerca de las tres y media de la mañana, algo que fue de agradecer, pero que no les sirvió, ni de lejos, para acceder a cuartos, como se ha comprobado esta misma noche. Con el tiempo, imagino, ya irán mejorando, pues madera tienen, y cierta experiencia, también, por lo que contaron en el primero de sus pasodobles acerca de otros años en que han sacado callejeras, antes de “tirarse a la piscina”, como apuntaron, ingeniosamente, y asistir al concurso del Gran Teatro Falla, en este 2008 en el que nos encontramos.

Y eso fue todo lo que dio de sí la sesión del martes por la noche, una de las más aburridas y desquiciantes, sin duda alguna, de lo que llevemos de concurso. Los propios profesionales de los medios de comunicación acabaron hasta las narices, y bien que se les notó, tanto a los locutores de Canal Sur Radio como a los presentadores de Onda Cádiz Televisión, que ya desvariaban, sin más, hacia el final de la jornada, tomándose el tema a pitorreo. Mañana a ver si comento tanto la sesión de hoy, última de preliminares, como el fallo del jurado, aunque mucho tendré que correr. Pero bueno, se intentará.

Un saludo.











136
De: Toni Fecha: 2008-01-24 08:49

Antes de irme a trabajar voy a comentar por encima el fallo del jurado:

Cuartetos: lo esperado, en mi opinión. Pasan los dos que deberían llegar a la final (Nosmardía y taller), y los dos que lucharán entre quedarse en esta fase y llegar a semis (las malas y un, dos, tres).

Y entre que me pilla el toro, y lo poco que me gusta el lavado de cara que se ha hecho carnavaldecadiz.com (poco por no decir nada), ya seguiré en otro momento.



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De: Alfred Fecha: 2008-01-24 18:16

Todavía me queda por comentar la última sesión de preliminares, que tuvo lugar anoche, antes de que comience una nueva fase del concurso, hoy mismo, por la noche, pero supongo que mejor será dejarlo para luego, y comentar ahora, en cambio, el primer fallo del jurado, ya que la actualidad manda.

En general, y salvo algunas contadas excepciones, no ha habido demasiadas sorpresas, si bien las que ha habido han resultado tan chocantes como desagradables, al menos para este que les habla. Vamos a verlo modalidad por modalidad, no obstante.

En cuanto a los cuartetos, poco que añadir a lo ya dicho por Toni. El veredicto me parece razonable, ya que han pasado, naturalmente, los dos que más posibilidades tienen de alcanzar la final, y que lucharán por el primer premio, "Pal desembarco nosmardía" y "Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele", mientras que el jurado también ha decidido darle una oportunidad a los otros dos que demostraron, en líneas generales, buenas maneras, durante la preliminar, "Un, dos, tres", el cuarteto de Sevilla, y "Las malas malas que te cagas", el cuarteto de las niñas. Una decisión que le dará algo más de gracia y de vidilla al concurso, ya que habría sido un poco aburrido que hubieran pasado tan solo los dos primeros, y que se hubieran mantenido, fase tras fase, hasta la final. Quién sabe, por otra parte, si alguno de los otros sorprenderá en su nueva actuación, y acabará logrando, por qué no, el pase a la finalísima. Nada que objetar, pues, en esta modalidad.

Pasando a la de coros, quizá sea esta la modalidad en la que se ha cometido la mayor injusticia, al dejar fuera, incomprensiblemente, al coro de Puerto Real, "Al enemigo ni agua", que tanto me agradó, como ya dije, el día que actuó. Tanto, de hecho, que lo veía luchando por ese ansiado tercer puesto de la final que este año se van a tener que disputar unos pocos. No acabo de entender, en fin, que el jurado haya considerado mejor que este el de "¡Qué bahío!", que sí que ha pasado, y que se mejora muchísimo, con respecto a otros años, pero que no supera, desde mi punto de vista, ni de coña, al de Puerto Real. Si ustedes me apuran, incluso hubiera dejado antes fuera a La Viña, con "Lo que yo te diga", que tan poquito me gustó, en su primer pase, o al Lama, con "El periquitúliqui". Pero los que mandan son los miembros del jurado, obviamente, y esto es lo que hay. Vaya desde aquí, eso sí, mi apoyo, mi ánimo, y mi felicitación, para los coristas puertorrealeños, por el buen trabajo realizado. Espero verlos en la calle, en donde estarán, a buen seguro, un año más, montados sobre su batea, y regalándonos sus tangos.

Por lo que respecta a la modalidad de chirigotas, llama la atención, especialmente, que hayan pasado los viejos, con "Chiclana puede esperar", que no cuenta con nivel suficiente, a mi entender, para cantar en cuartos. Lo mismo que el año pasado me pareció una injusticia que no alcanzaran las semifinales, con "El batallón infantil... por los cojones", esta vez lo que me parece injusto es que sí hayan pasado a la siguiente fase. Sobre todo cuando se han quedado fuera un par de chirigotas, para mí, manifiestamente mejores, como es el caso de "Los pintores de Palacio", con los que tanto disfruté, la noche que actuaron, o "La tía Manoli (en peligro de extinción)", la chirigota de Huelva que avalaba el Carapalo, una de las sorpresas más gratas de la preliminar. Cualquiera de estas dos agrupaciones, o incluso alguna otra, como "Los asustajóvenes", que actuó anoche, habría merecido el pase más que el Pepón y los suyos, muy poquito inspirados este año. "Los proscritos (regalos y pastelitos" o "Los tú sí, tú no, tú sí, tú no (gorilas en la niebla)", son otras dos chirigotas que han logrado alcanzar cuartos, y que dudo, aun estando simpaticonas, que sean mejores que las citadas. No cabe sino felicitarlas, sin embargo, al igual que al resto de las agrupaciones clasificadas, y aguantarse con lo que hay. Por lo demás, tampoco es que haya habido muchas más sorpresas, en este primer corte.

En lo relativo a la modalidad de comparsas, por último, me sobra totalmente en cuartos, un año más, la comparsa de Huelva, "La cárcel de febrero", que nuevamente vuelve a lograr el pase a la siguiente fase del concurso de forma totalmente inmerecida, tras hacerlo también el pasado Carnaval con "El desembarco de la chirla". No alcanzo a comprender, la verdad, qué le ha visto a esta gente el jurado. Una de las ventajas del nuevo sistema de fases por el que se rige el concurso, no obstante, es que este año solo tendremos que escuchar una vez más, si todo va bien, a todo este tipo de soporíferas mediocridades que se cuelan, Dios sabe cómo, por las rendijas de la primera criba. Mientras tanto, claro, se han quedado fuera, de manera inexplicable, agrupaciones como la de Diego Caraballo y Vicente Ezquerdo, "Pluma, tintero y papel", que me dejó un magnífico sabor de boca tras su paso por preliminares, u otras que sin ser ninguna maravilla, habría preferido ver en cuartos antes que a la de Huelva, tales como "Los saltimbancos", de Algeciras, "Don Tormento y sus inventos", de Sevilla, o incluso "La mar imaginaria", de Cordoba. Pero nada, oigan, habrá que escuchar "La cárcel de febrero", por cojones, una vez más. Del resto de comparsas que han pasado poco cabe comentar, pues más o menos son las que todo el mundo esperaba. Sí me alegro, y dejo constancia de ello, de que finalmente hayan pasado de fase los chavales de "La escuela de carnaval", que han tenido un debut en adultos, este año, de lo más prometedor.

Y eso es todo lo que ha dado de sí el primer fallo del jurado. Los que ya resultarán más polémicos, sin embargo, serán los dos siguientes, pues habrá más de una sorpresa, de nuevo, y no sé si agradable, a la vista de este primer corte.

Un saludo.




138
De: Alfred Fecha: 2008-01-24 18:26

Puesto que la de ayer fue, para muchas agrupaciones, una jornada un tanto amarga, como cada año, ahí les dejo una letrilla dedicada a todas aquellas, buenas, malas o regulares, que anoche se quedaron fuera del concurso. La cantó en uno de sus pasodobles, allá por 1996, la chirigota "Las viejas glorias", con letra de Manolo Santander y música de José Manuel Prada, y decía, más o menos, que escribo de memoria, ojo, así:

Vaya mi humilde homenaje,
en mis sencillas canciones,
a to esos carnavaleros
que no pasan preselecciones.
A to esos desconocíos
que hacen grande este concurso,
esos que a estas maderas
le han dao solera
con sus disgustos.
Y aquí me tiene usted, tela de mosqueao,
porque nadie valora ese trabajo
de tantas ilusiones y tanto ensayo
solo pa diez minutos aquí cantando.
Tela de mosqueao;
nadie lo ha valorao,
y es que no se dan cuenta de lo que cuesta salir a cantar,
pero quiero que sepan, de algún modo,
que sus lagrimillas son un antifaz de oro.
Va por ustedes, gaditanos como pocos.

Pues eso, que va por todas ellas.

Un saludo.



139
De: WWfan! Fecha: 2008-01-24 19:20

Me encanta ese tópico... "Hay escritores que escriben pensando en un premio".

Coño, es que si es lo que quieres es reivindicar con decir Teófila/Zapatero me cago en to tus muertos por no hacer X y por hacer Y, como que ya vale.

Si se mete en un concurso incluso esa idea reivindicativa la intentan pulir con rimas, melódicamente, etc. para que quede lo mejor posible.
Y si quieres que quede lo mejor posible será para ganar... digo yo.

Además, si el Carnaval es la cuna de la libertad y puedes cantar lo que te salga de las narices porqué tienes que hacerlo reivindicativo. Si quieres hacer una agrupación que se base tan sólo en un cántico al amor por un papelón de churros no sé porqué carajo tiene que criticarme un compañero.

En fin... yo si alguna vez fuera jurado tópico de este tipo, a la primera polla o nabo le bajaba puntuación a la agrupación tela marinera...



140
De: Alfred Fecha: 2008-01-24 20:02

Haciendo una valoración global del concurso, modalidad por modalidad, por lo que llevamos visto hasta ahora, una vez finalizada la fase preliminar, yo diría, en primer lugar, que ha sido la de los cuartetos la que más estable se ha mantenido, ya que todo ha transcurrido, por lo que a dichas agrupaciones respecta, como estaba previsto, con dos claros favoritos, el cuarteto del Gago y el del Morera, que mantienen, al menos por ahora, su buen nivel de todos los años, si no lo superan incluso, y otros dos que, sin optar al primer premio, ya se adivinaba que harían un papel más que digno, como son el de Sevilla y el de las niñas. El resto ha estado a la altura que era de esperar, con algunos que más o menos se han defendido, de forma aceptable, y otros directamente bochornosos, como siempre. Una modalidad muy difícil, esta de los cuartetos, sin lugar a dudas. Se echa de menos en este apartado, eso sí, al cuarteto de Algeciras, que el año pasado le dio mucha vidilla a la competición, al no reducirla a un mano a mano entre dos grupos, tan solo, como ocurrirá este año. Tal y como ha estado el panorama otras veces, no obstante, nos podemos dar con un canto en los dientes, imagino, con que haya dos buenos cuartetos, al menos, compitiendo por el primero.

En lo relativo a los coros, podríamos decir que el nivel medio ha subido un poco, ya que este año no hay ninguno de esos que podríamos denominar malos de cojones, como sí ha sucedido en otras ocasiones, gracias, sobre todo, a la mejoría de los chavales de "¡Qué bahío!". Es un pobre consuelo, no obstante, puesto que tampoco ha habido, me temo, ninguno verdaderamente bueno, debido principalmente a la música de los tangos, tan importante en este tipo de agrupaciones, que cada vez cuesta más dar con una realmente inspirada, caramba, pues si ya es difícil de por sí componer uno que sea bueno, con las nuevas moditas esas de acabarlos por arriba, y en sostenido, ya ni les cuento. Algún que otro coro ha habido que sí que lo ha rematado como Dios manda, con lo que espero y confío en que poco a poco se vaya olvidando la susodicha modita. Por lo demás, conviene anotar en el capítulo de las buenas noticias la relativa recuperación del coro de Kiko Zamora, que vuelve a competir, con posibilidades, por el primero, sin ser tampoco lo que era, todavía, así como la incorporación a la modalidad de dos nuevos grupos, que si tienen continuidad darán mucho que hablar, a buen seguro, dentro de la misma, el coro formado por Juan Pastrana y Antonio Procopio, "Los proscritos de La Viña", y el coro a pie de Javi Bohórquez, "La calle del arte", aunque a este yo le sigo poniendo la pega de que no suena a coro, la mayor parte del tiempo, pero bueno, al margen de eso, toda dosis de aire fresco es bienvenida, claro está. Se echa de menos, por último, al Coro de los Niños, pero al bueno, naturalmente, no al del año pasado, con un Nandi Migueles loco por descansar, de una puñetera vez, y saliendo a regañadientes, forzado por su grupo.

La modalidad de chirigotas, por su parte, quizá sea la que peor nivel haya ofrecido, por ahora, en líneas generales, y al menos en relación con lo que siempre se espera de ella. La razón hay que encontrarla, creo, en el agotamiento de los grandes favoritos, que no han dado la talla, en muchos casos, y salvo honrrosas excepciones como la de "El código la Viñi", aunque el nivel medio se ha visto elevado, por fortuna, por una serie de agrupaciones que quizá no se esperaban tanto, y que han sorprendido y agradado muchísimo, sin embargo. Sería el caso de "Las pito-risas", de Enrique García Rosado, "Quique Remolino", y Manuel Álvarez Seda, seria aspirante al primer premio, hoy por hoy, o de los cangrejos con los que han retornado, de la mano de la música de José María Barranco, Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, en "Los que van como Cadi", por ejemplo. Un año este de renovación dentro de la modalidad, pues, como ya apunté otro día. Con eso y con todo, se habría antojado difícil buscar cuatro dignas finalistas, sospecho, si se hubiera mantenido el número de agrupaciones que pasan a la gran final. La ausencia más destacada, en este caso, y si no me olvido de ninguna, sería la de la chirigota de los Carapapa, reconvertida ahora en comparsa, a su regreso al Falla, tras el año sabático que se tomaron el pasado Carnaval.

Por último, y para finalizar, la modalidad de comparsas, que es la que queda, seguramente sea este año la de mejor nivel. Observo que la mayoría de los conjuntos favoritos se han superado, de momento, con respecto al año anterior, al mismo tiempo que se han incorporado un par de grupos, como el de los Carapapa, "La comparsa de Momo", o el del antiguo grupo de Tino, "Los mendas lerendas", que han irrumpido con fuerza, dentro de la modalidad, aspirando a lo más alto, y que han traído, también, ciertos aires nuevos, cosa que siempre se agradece. Otro grupos que han surgido este año, y que han contribuido a elevar la calidad media de la modalidad, serían la comparsa formada por Nene Cheza, "El último escuadrón", así como los chavales de "La escuela de Carnaval", que este año se han estrenado, con bastante acierto, ya digo, en la categoría de adultos. El atinado regreso de algunos históricos de la fiesta, como Antonio Bustos, con "Al tran-tran", o Diego Caraballo y Vicente Ezquerdo, con "Pluma, tintero y papel", tampoco le ha sentado nada mal, no señor, al nivel medio de las comparsas. Se echa de menos, con eso y con todo, a algunos de los ausentes, como la comparsa de Barbate, fundamentalmente, o la de Chiclana, que tan buen papel solían hacer siempre. Por cierto, que uno de los motivos de la mejoría generalizada de las comparsas este año ha sido, y bien que me alegro, su vuelta a las raíces, con unos tipos y unos repertorios más gaditanos, y menos globalizados, que eso no vale ná. El tratamiento de temas de actualidad en las letras, algo que también eché muchísimo en falta el pasado Carnaval, ha sido otro de los factores que han propiciado esta mejoría, desde mi punto de vista.

Y nada más, por ahora. Así he visto lo que llevamos de concurso, y ese es el balance que hago, de momento. Veremos a ver qué nos deparan, a partir de esta noche, las siguientes fases del concurso, que esto no ha hecho más que empezar.

Un saludo.





141
De: Alfred Fecha: 2008-01-24 20:06

Perdone mi despiste, WWFan, pero es que me he perdido. ¿Por quién o por qué va su retahíla? ¿Ha hecho alguien alguna declaración polémica por ahí?

Un saludo.



142
De: WWfan! Fecha: 2008-01-24 20:32

No, es porque acababa de hacer zapping y lo decía una comparsa infantil (o juvenil) y coño, ya es pesaita la cantinela de "yo" escribo por compromiso y "los demás" por un premio.



143
De: Toni Fecha: 2008-01-24 22:17

Un par de cosillas.

- Los primeros días no los escuché, pero en los últimos ha vuelto a escucharse gritos de "Cai" en mitad de las actuaciones... por ejemplo, en un momento en que el coro de la viña hoy cantaba bajito en medio de un tango, lo que sonaba por la radio es el "Cai" de los coj... me repatea, lo siento.

-Por otro lado, algo que me temía. Miramos el orden de actuación de hoy y mañana y vemos lo siguiente.
Antes del descanso en cuartos y también en preliminares: "Los de la carpa", "Murga azulejera...", "Clínica dental..."...
Después del descanso en ambas sesiones: "el código da viñi", "to pa ella", "los pito-risas"...
Y solo me he fijado en chirigotas.

Espero que para otro año, si no se hace en éste, los que canten en cuartos tras el descanso lo hagan antes en semifinales, siempre que pasen claro.



144
De: Taiyou Fecha: 2008-01-25 01:54

¿Nadie dice nada del Coro "El Portal de Jerez"? Para un coro divertido que hay... yo me rei más con ellos que con el 70% de las chirigotas de preliminares.

Taiyou



145
De: Alfred Fecha: 2008-01-25 07:16

Bueno, aprovechando que ya las sesiones van acabando un poquito antes, y que se hacen mucho más livianas, dicho sea de paso, por la mayor calidad del cartel, a ver si me doy caña y dejo ventilado en un rato el comentario de las agrupaciones que actuaron ayer, durante la última jornada de preliminares, antes de ponerme, ya mañana, con la primera de cuartos, fase en la que pasaré a centrarme, sobre todo, en los tangos, los pasodobles y los cuplés que vayan interpretando las distintas agrupaciones. Pues eso, que vamos al lío del montepío, como diría Manzorro.

Un coro abrió, para variar, la sesión, y más concretamente el de los chavales que el año pasado trajeron “El peor coro del mundo”. “¡Qué bahío!”, se llaman esta vez, y me alegró comprobar, anoche, que por fin han comenzado a tomarse un poquito en serio, parece, lo de sacar un coro, después de los auténticos esperpentos que han llegado a traernos en otras ocasiones. También me alegró, asimismo, que este año se hayan dejado de chorradas, y nos hayan venido, a su vez, sin esos aires de salvadores de la modalidad que traían consigo, manda cojones, otros años. En esta ocasión, y por fortuna, en lugar de mirarse el ombligo, y presumir del aire fresco que presuntamente imprimen al concurso, han optado por desarrollar un repertorio en condiciones, ajustado al tipo en todo momento, sin salidas de tono que no vengan al caso, como la cuartetita del gospel del pasado Carnaval o la flauta de hace un par de años, y bastante mejor cantado, además, que otras veces. Un tipo, por cierto, de lo más original y simpático, y perfectamente escenificado, aunque muy sencillo, ya que representan ni más ni menos que una sauna, con lo cual todos, tanto ellos como ellas, no portaban, anoche, más que una toalla reliada para tapar sus partes pudendas, como se suele decir. Y esto sería, sin lugar a dudas, lo mejor del coro, a mi juicio; su tipo y el modo en que le sacan punta, con las letras, en diversos momentos del repertorio, tales como la presentación, el estribillo o el popurrí. Por lo demás, el coro, con un aire agradablemente alegre y desenfadado, interpretó dos tangos de los que yo, particularmente, no destacaría ni la música ni las letras, ya que fueron de lo más corrientitos, al igual que los cuplés. Sí se agradece, sin embargo, que este año el tango, aunque no sea ninguna maravilla, sí que se asemeje siquiera remotamente a eso, a un tango, y no como otros años, en que yo no sabía ni cómo llamar a aquello, la verdad, de lo marciano que me sonaba. En resumen, y para ir aligerando, vayan desde aquí mis más sinceras felicitaciones por su notable mejoría de este año, al mismo tiempo que espero y deseo que sigan por este camino, que ellos mismos serán los primeros que terminarán alegrándose de haber trabajado más la agrupación, a buen seguro, al recibir más satisfacciones de la misma, aunque yo, personalmente, no los habría pasado a cuartos. No, al menos, en lugar del coro de Puerto Real. En cuartos están, sin embargo, y no cabe sino felicitarles, pues, también por eso.

“A contracorriente” fue la agrupación que salió a escena en segundo lugar, y la segunda comparsa femenina que nos ha llegado este año de Barbate, asimismo. Mejor, la comparsa de estas chavalas, que la de sus paisanas de “Las aceituneras”, sin lugar a dudas, aunque todavía les quede mucho camino por recorrer antes de tener opciones de pasar a las siguientes fases del concurso. Muy marinero, y muy fantasioso, el tipo de estas comparsistas barbateñas, que venían representando algo así como unas brujitas del mar, y que daban cierto yuyu, la verdad, entre el maquillaje y las lentillas blancas que llevaban. Del repertorio destacó, especialmente, la letra de uno de los pasodobles, sobre su pueblo de Barbate y la triste tragedia del Nuevo Pepita Aurora, en el que se preguntaban, estas mujeres, si ahora habría quedado claro, por fin, que allá en Barbate hay mucha gente honrada y trabajadora, y que no todo es droga y dinero negro, ni mucho menos, tal y como a veces pueda parecer, por la imagen que de dicha localidad se da en los medios. Lástima que la música y las voces, por desgracia, no estuvieran al mismo nivel, aunque la comparsa se defendió lo mejor que pudo. Una agrupación esta que no ha pasado a cuartos, naturalmente, aunque se dejó escuchar, a pesar de algún que otro chillido de más, tan habitual en los conjuntos femeninos.

Bochornosa, a continuación, la participación del cuarteto de Sevilla “No me toques los clones”, cuyos componentes, no contentos con ofrecer un repertorio malo donde los hubiera, tuvieron la desfachatez de encararse con el público, encima, cuando este hizo un amago de sublevación. Tuvieron suerte, estos cuarteteros de la capital hispalense, de que el respetable no se encontrara, anoche, especialmente juguetón, porque si no los tienen que sacar del teatro en camilla, poco más o menos, me parece a mó. Con eso y con todo, sí que hubo, no crean, su poco de cachondeíto, a costa del cuarteto, aunque no tanto como habrían merecido. Total, que se fueron prácticamente de rositas tras una intervención en la que apenas se les escuchaba, y mucho menos se les entendía, mientras imitaban a diversos personajes como el Rey, Pocholo o Dinio, a los que simulaban haber clonado, momentos antes, con una máquina, para componer el cuarteto. “Eso es muy fácil; chillar desde ahí arriba es muy fácil”, le espetaba uno de los componentes de la agrupación a alguien en el gallinero; pues anda que hacer un repertorio como el vuestro, pisha mía… En fin, mejor será que pase directamente a la siguiente agrupación, y no le preste más atención a esta, que no la merece. Baste con decir que en la clasificación oficial han quedado incluso por debajo de los de “Una pataíta”, el cuarteto de Valverde del Camino, que ya es decir, vaya.

Otra comparsa femenina más, procedente en este caso de Sevilla, salió luego al escenario. “Mujeres”, era el escueto título de la agrupación de marras, bajo el que se ocultaba un tipo de lo más rebuscado. Por lo que contó Mari Pepa Marzo, en Canal Sur Radio, durante la descripción del mismo, pretendían representar, con su atuendo de época masculino, a quien fuera pareja de Chopin, no recuerdo ahora su nombre (más que nada porque no lo había oído en mi vida, vamos), una escritora que para poder desempeñar tal oficio se veía obligada a publicar bajo pseudónimo, y con firma de hombre, por lo visto, y que se vestía como tal para introducirse en según qué círculos. Y digo que lo explicó Mari Pepa Marzo porque después, de todo eso, poquito se dejaba entrever en el repertorio, o sería, quizá, que no estuve demasiado atento, a saber. En cualquier caso, hay que destacar que el conjunto de voces sonaba razonablemente bien, sin chillar tanto como otros grupos de mujeres, y que la música del pasodoble, obra del autor gaditano Juan Manuel Romero Bey, por resaltar algo positivo, se dejaba escuchar, aun siendo algo plana y monótona. La letras, en cambio, me parecieron algo torpes, lo cual tiene delito, teniendo en cuenta que venían de escritoras, aunque estuvo simpático, por destacar algo más, uno de los dos cuplés, en el que decían estar hartas de su suegra, a la que nunca sabían qué regalarle, por navidad, hasta que decidieron, este último año, regalarle un ataúd, aunque ni lo había probado todavía, la hija de su madre. Comparsa más o menos digerible, pues, que no ha pasado, sin embargo, a la siguiente fase del concurso.

La que sí ha pasado a cuartos, por su parte, ha sido la chirigota que actuó después de las comparsistas sevillanas, procedente de Chiclana y con el titulo de “Los tú sí, tú no, tú no, tu sí (gorilas en la niebla)”. Merecido pase, el de esta chirigota, sin ser nada del otro mundo, pues anoche completó, no obstante, una actuación bastante completita, y con la que el público disfrutó bastante. Original y simpático, aunque muy sencillito, al igual que sucedía con el coro, el tipo de estos chirigoteros de la provincia, que venían encarnando al típico gorila de discoteca, en mitad de una puesta en escena tan lograda como el propio disfraz que lucían los componentes de la agrupación. No menos divertido y simpático resultó el repertorio, por suerte, en el que destacaron, sobre todo, algunos de los golpes del popurrí, así como los dos cuplés, con su correspondiente estribillo. Dudo que la chirigota vaya a pasar de cuartos, en principio, pero al menos mantendrán bien el tipo, espero, en dicha fase. Eso sí, me cago en las muelas, cual dentista del Canijo, de los pasacalles con música discotequera enlatada, otra de esas irritantes moditas que sufrimos hoy por hoy dentro del Carnaval y que hace que el Falla más parezca, por momentos, el Malecón.

También ha superado la primera criba del concurso, como era de prever, por otra parte, dada su trayectoria, la comparsa de Córdoba (así conocida, aunque de allí vengan muchas más), que este año viene como “Los quintos”, y con un tipo de lo más castrense, pues ni más ni menos que de soldados pelones, a puntito de iniciar su mili allá en Cerromuriano, nos llegan estos cordobeses. Un tipo algo tristón, y un tanto árido, a la hora de meterle mano, algo que se nota bastante en el repertorio de la agrupación. Bien tratado podría haber dado cierto juego, y haber resultado mucho más alegre y desenfadado, pero lo cierto es que la comparsa suena este año pelín lacia, desde el punto de vista musical, al menos. En cuanto a las letras, y por lo referido a las piezas del repertorio en las que toca desarrollar el tipo, o sea, la presentación, el estribillo y el popurrí, ya digo que no le han sacado mucho jugo, a mi juicio, a la idea, imprimiéndole a la comparsa un tono demasiado insulso, la mayor parte del tiempo, y metiendo con calzador, para colmo, el único momento desenfadado del popurrí, que intenta ser gracioso sin lograrlo en absoluto. No quiere esto decir, claro, que la comparsa sea mala, ni mucho menos, pero sí que otros años se mostraba mucho más alegre, animada y movidita, cosa que se agradecía enormemente. De los dos pasodobles que interpretaron me quedo con el segundo, sobre la Andalucía libre (más o menos) que tenemos hoy en día, y que le debemos a tantos y tantos hombres y mujeres que dieron sus vidas para que así fuera, entre ellos Blas Infante, como bien vienen a recordarnos ellos, ya que en el segundo, dedicado a los soldados del ejército español, hicieron una rebujina de cuidado, lanzando primero un mensaje pacifista al reclamar la vuelta a España de todas las tropas destinadas en el extranjero, solo para enumerar, a continuación, la cantidad de problemas que todavía tenemos aquí, por lo que no entienden que vayamos a meternos, encima, donde no nos llaman. El problema es que la mayoría de los problemas que mencionaron difícilmente cabe resolverlos con la intervención del ejército, pero en fin. La música del pasodoble, como el resto del repertorio, insisto, me sonó algo lacia, y falta de gancho, sobre todo en su descafeinado remate. El conjunto de voces del grupo, eso sí, continúa siendo magnífico, pues cantan con un buen gusto y una suavidad ciertamente exquisita, estos comparsistas de Córdoba. No creo que cuenten con argumentos suficientes, sin embargo, para alcanzar la semifinal, tras su actuación en cuartos, pero esta última, al menos, resultará agradable de escuchar, sí señor.

Llegó el descanso, después de la comparsa, y tras el mismo otro coro, en este caso el de Valdés y compañía. “Los de El Portal de Jerez” se titula, este año, la agrupación de estos auténticos cachondos mentales, que vuelven a ofrecer, como de costumbre, un coro muy simpático y divertido, con esta peculiar zambombá gitana y navideña que ahora nos traen. La actuación agradó sobremanera al respetable, que una vez más se lo pasó pipa con ellos, contagiado de la alegría, el buen humor y las ganas de cachondeo que transmiten siempre estos coristas de la capital, si bien yo personalmente me quedo con su propuesta del año pasado, que me pareció más completa, en líneas generales. No me acaba de convencer en esta ocasión, por ejemplo, la música del tango, pelín extraña, a ratos, mientras que el estribillo, en cambio, sí que me pareció muy bueno. De igual manera, el coro hizo reír, y divirtió, como ya es habitual, durante la presentación y el popurrí, pero flaqueó un tanto, a mi juicio, en las letras de los tangos, dedicados, respectivamente, a piropear a Cádiz, con la excusa, una vez más, de la votación para escoger las siete maravillas del mundo, y a la mujer gaditana, aunque con un poquito de guasa, y los cuplés, cuyos finales ya habían utilizado otros grupos antes, que es lo que tiene, como bien señalaba el cronista del Diario, cantar el último día. No es este un problema demasiado grave, sin embargo, ya que tiempo tendrán, en sus futuras actuaciones, para mejorar el nivel de las letras, dado que el coro, evidentemente, ha pasado a cuartos. En último lugar, y a pesar de todas las pegas que quepa ponerles, y que de hecho les he puesto, sí conviene reconocer y aplaudir la clase y la simpatía con la que han sabido tocar el tema de los jerezanos, y de los gitanos, haciendo humor con el asunto, pero sin resultar ofensivos en ningún momento, creo.

Menos simpática, menos graciosa y menos divertida resultó ya, por desgracia, la chirigota que les sucedió sobre las tablas del Gran Teatro Falla, y que nos llegaba desde la localidad sevillana de Écija con el nombre de “Los carajaula”. Un título que no hacía presagiar nada bueno, al igual que dio la misma sensación el rebuscado tipo que traía la chirigota, nada más verlo, cuando se alzó el telón. Para que nos entendamos, a ver si logro explicarme, los notas iban como de extrañas criaturas parecidas al Guizmo de los Gremnlins, pero con su pedazo de chalequito de lana y su pajarita, muy arregladas ellas, metidas en una jaula que llevaban, a su vez, una especie de científicos locos, a los que daban vida (es un decir, claro) mediante un muñeco adosado al costado de los chirigoteros, con su bata blanca y todo, cuyas piernas, sin embargo, eran las de los propios componentes de la agrupación (las piernas de las criaturas a las que encarnaban, en cambio, iban colgando, por fuera de la jaula, y estaban hechas de gomaespuma, o algo similar). Una cosa rebuscadísima, vamos, de esas que uno las ve y ya piensa de entrada: “ajú, pisha, la que me quea”. Las criaturas en cuestión, por cierto, parecían ser, por lo que cantaron, creación de los científicos que las portaban en sus jaulas. La verdad es que no le presté demasiada atención a la actuación, entre la mala pinta que tenía aquello, ya desde el primer instante, y lo poco que me convenció lo que llegué a oír. Poco puedo comentar sobre su repertorio, pues, salvo que no lamento demasiado habérmelo perdido, sinceramente. El hecho de que no hayan pasado a cuartos de final, y de que hayan quedado bastante bajo en la clasificación general, confirma mi impresión de que no merecían demasiado la pena, en fin.

Tampoco fue para tirar cohetes, ni mucho menos, la comparsa que compareció a continuación ante el respetable, originaria de Arroyo de la Miel y titulada “La biblioteca”. Iba de literatura universal, pues, el tema, lo que se tradujo en los diversos tipos que se enfundaron, a lo largo de la actuación, estos comparsistas malagueños, que aparecieron durante el primer tramo de la misma vestidos como El Principito de Saint-Exupéry (con una peluquita rubia, por cierto, paesharla, y con la que no concibo que se atrevieran a cantar los pasodobles, las piezas más serias de todo el repertorio), solo para cambiarse luego, sobre la marcha, y presentarse como el Hamlet de Shakespeare, primero, durante los cuplés, y el Don Quijote de Cervantes, después, a la mitad del popurrí. Del repertorio, mediocre como él solo, destaco, pero para mal, el primero de los pasodobles, en el que homenajearon a Los Majaras con motivo del trigésimo aniversario de su mítica comparsa, “Raza mora”, y del célebre pasodoble dedicado a Manuel Caparrós, aquel que comenzaba, aunque no hace falta recordarlo, supongo: “Un cuatro de diciembre muere un malagueño”. Y no lo destaco para mal por la letra propiamente dicha, cuya redacción resultó más o menos aceptable, sino por el consiguiente numerito, ya que subieron a Pedro al escenario para darle los correspondientes abrazos y apropiarse de los pertinentes aplausos dirigidos a su persona (que tampoco fueron muchos, no crean, porque la mayoría del público, para entonces, se encontraba ya en el ambigú, o en cualquier otra parte, pero en la sala no, desde luego). Una escenita que el año pasado, por desgracia, se repitió mucho, al abusar las agrupaciones de tan fácil recurso para arañar algunos aplausos, y que en esta edición del concurso, sin embargo, parecía haberse desterrado, por suerte, una vez comprobado que a eso, claro, sabe jugar todo el mundo. Siempre hay alguien que no se entera de lo que se lleva y lo que no, cada año, y en este caso han sido estos malagueños, que sí que formaron, ya digo, el consabido numerito. La comparsa, sobra decirlo, no ha pasado a cuartos.

El nivel volvió a subir, por fortuna, con la intervención de la chirigota de Vera Luque, acto seguido, que este año nos trae “Los Jesusitos de mi vida”. Un tipo de Jesucristo, versión Mesías escamondao (o sea, no de Nazareno sangrante, ni nada por el estilo), que parece buscar la polémica, pero que no creo que llegue a suscitarla, como tampoco lo hizo el de Franco el año pasado, con “Esto conmigo no pasaba”. La gente ya está curada de espanto, me temo, razón por la cual me parece un tanto absurdo continuar buscando la controversia de semejante manera, sobre todo teniendo en cuenta la forma tan light en que después se desarrollan, en última instancia, caso todas estas ideas. Pero bueno, dejando eso a un lado, la chirigota tuvo una actuación bastante lucida, la verdad, sin terminar de romper del todo, no obstante, como ya les ha sucedido a otras favoritas de la modalidad. Este año la sensación de que el repertorio se queda corto, con respecto a lo ambicioso del tipo, resulta menor que en el pasado Carnaval, pese a lo cual, curiosamente, también ha sido menor, sospecho, el impacto que ha causado la chirigota. Vamos, que si el año pasado muchos aficionados sostenían que la agrupación debería haber pasado a la final, considerándola uno de los cajonazos del año, esta vez, intuyo, lo va a tener más difícil, Vera Luque, para entrar en las quinielas. La música del pasodoble, por ejemplo, quizá sea uno de los puntos débiles de la chirigota, pues suena un tanto rara, en ocasiones, lo que hace que las letras no luzcan como es debido, por buenas que sean (que lo fueron, la primera sobre la silenciada relación de Jesús con Maria Magdalena, y la segunda sobre la tragedia del Nuevo Pepita Aurora), al mismo tiempo que el soniquete del estribillo, por citar otra pega más de la chirigota, recuerda demasiado, tal vez, al de otras agrupaciones del mismo autor. Los cuplés, especialidad de la casa, por lo general, tampoco terminaron de estar a la altura, desde mi punto de vista. El resultado de todo esto fue, insisto, una actuación agradable, en líneas generales, que les ha valido, obviamente, el paso a cuartos, pero que no acabó de responder a las expectativas. No veo claro que Vera Luque vaya a contar con posibilidades de entrar en la final este año, ya digo.

La comparsa “Los taumaturgos” (un titulo la mar de gaditano y carnavalesco, como verán), procedente de Vejer, fue la encargada de tomar el relevo, sobre el escenario, y lo hizo con un tipo de ilusionistas, similar en su fondo, que no en su forma, al del coro “Llegan los ilusionistas”, que actuó el día anterior, y que realizó, como ellos, algunos trucos de magia durante su intervención. No sonaba mal, el conjunto de voces de estos comparsistas, si bien el repertorio, como suele pasar, no estaba al mismo nivel. Tan aburrido y mediocre sonaba aquello, en fin, que pronto dejé de seguirle el hilo a la actuación de la comparsa, lo reconozco. Eso sí, antes de desconectar (este año, con unas sesiones tan maratonianas, se ha hecho muchísimo más difícil escucharlas a todas con atención, como estarán comprobando), me dio tiempo de oír uno de sus pasodobles, dedicado al pregonero, Antonio Martínez Ares, y construido según esa sobadísima fórmula por la cual se van enumerando, dentro de una determinada letra, todas las agrupaciones del autor homenajeado, engarzándolas como buenamente se puede, que traducido resulta de manera terriblemente forzada, vaya. Una buena muestra, imagino, de la mediocridad galopante del repertorio de estos magos vejeriegos, que no han logrado superar, naturalmente, la primera criba del concurso, pese a sus buenas voces, insisto. Un tipo de pasodoble, el dedicado a Martínez Ares, con la subsiguiente enumeración de todas sus agrupaciones, que creí escucharíamos más, por cierto, durante la fase preliminar del concurso, pero que al final tan solo han traído dos o tres agrupaciones, por fortuna.

“Los asustajóvenes”, por último, fue la chirigota que cerró la jornada, y la citada fase preliminar del concurso, poco antes de que el jurado hiciese público su primer fallo. Tuvieron mala suerte, estos chavales, con el día y la hora en que les tocó cantar, pues en esos momentos casi todo el mundo está ya más pendiente del primer corte del concurso que de la agrupación que esté cantando sobre el escenario, y más teniendo en cuenta, claro, que deberían haber sido considerados cabezas de serie, durante el sorteo, al alcanzar las semifinales, el pasado año, con los bomberos de “¿Quién tiene fuego?”, y que no ha sido así, incomprensiblemente, debido a un error, supongo que de tipo burocrático y/o administrativo (algo que también le ha sucedido al cuarteto del Gago, aunque este no se haya visto tan perjudicado por la metedura de pata del Patronato). Con eso y con todo, estos jóvenes chirigoteros de la capital ofrecieron una actuación bien agradable, haciendo gala de ese mismo buen hacer que los había convertido, durante estos últimos años, en unos fijos de semifinales, como podrían haberlo seguido siendo, de hecho, por su calidad, aunque finalmente no hayan logrado el pase a cuartos. Entre lo más destacable de la chirigota se contaría, sin duda alguna, su original y actualísimo tipo de agente inmobiliario, con unas corbatas verdes sospechosamente parecidas a las de Tecnocasa, que les permitió abordar el tema de la vivienda, a lo largo de su repertorio, de distintos maneras, desde la seriedad del segundo de los pasodobles, una dura crítica a la actual situación del mercado inmobiliario, al humor de la presentación, del estribillo o del popurrí, perfectamente ajustados al tipo, como es costumbre en ellos, de principio a fin, así como la música del citado pasodoble, de corte agradablemente clásico, y el modo en que la defendió el grupo, gracias a su buen conjunto de voces. La primera letra de estos, por cierto, fue un piropo a Cádiz, que nunca puede faltar, pero escrito, eso sí, desde el punto de vista del tipo que representaban, y en el que incluyeron, al principio, un toquecito dirigido a la organización del concurso, por la faena que les han hecho con el temita del sorteo. Los cuplés, algo más flojos, también estuvieron simpaticones, sin embargo, especialmente el primero, sobre la huelga general que tuvo lugar, en apoyo de los trabajadores de Delphi, y que al menos sirvió, decían, para que el chino de su barrio, lo nunca visto, cerrara un día. Una agrupación bastante trabajada, pues, la de estos chirigoteros de la capital, que este año rompen, desafortunadamente, su buena racha como semifinalistas habituales del concurso, al no pasar de fase, como decía anteriormente. Espero que ahora lo pasen de escándalo en la calle, que es lo que toca, y que el año que viene regresen, sin tantas incidencias, al sitio que les corresponde, por derecho propio, dentro del certamen.

Y con esto y un bizcocho doy por concluidos, con los cuartos ya empezados, los comentarios referidos a la fase preliminar del concurso. A partir de mañana intentaré ir comentando las letras de pasodobles, tangos y cuplés que las distintas agrupaciones hayan cantado la noche anterior, repito, empezando por las que se han podido escuchar, ya, en la noche de hoy.

Un saludo.





146
De: WWfan! Fecha: 2008-01-25 09:57

A mí ya me cansa mucho las paraitas al arrancar el pasodoble de Vera.
A ver si alguien le dice a este hombre que una cosa es la melodía y otra entorpecer la letra.



147
De: WWfan! Fecha: 2008-01-25 09:58

A mí ya me cansa mucho las paraitas al arrancar el pasodoble de Vera.
A ver si alguien le dice a este hombre que una cosa es la melodía y otra entorpecer la letra.



148
De: Alfred Fecha: 2008-01-25 20:36

Bueno, vamos a pegarle el correspondiente repaso a lo que ayer se cantó, dentro del Gran Teatro Falla, y durante la primera sesión de cuartos. Para agilizar el proceso a partir de ahora iré poniendo directamente el nombre de la agrupación a reseñar, siempre según el orden de actuación, y a continuación los oportunos comentarios. Y dicho esto, sin más dilación, empiezo.

- “Lo que yo te diga”: Sintiéndolo mucho, me reafirmo en que el tango del coro de La Viña este año está penosamente rematado, y en que no me gusta para nada, en líneas generales, ni el tipo, ni el modo en que lo desarrollan, ni el vuelco tan fallido que le han pegado al repertorio, virando su tono hacia el humor. En lo que respecta a las letras de los tangos que interpretaron anoche, estuvo bastante bien la primera, dedicada a su barrio viñero, al no ser el típico piropo al uso y tocar también el tema de lo que tiene que aguantar, La Viña, por Carnaval (riadas de meado, borrachos, patosos, etc…), mientras que la segunda, también de carácter bastante crítico, se centró en los cantos de sirena de la celebración del Bicentenario de La Pepa, al que tanto bombo se le está dando, dicen ellos, al mismo tiempo que se olvidan cuestiones mucho más fundamentales, y en el que solo importará, aseguraban, el envoltorio. Buenas letras cañeras, pues, las dos que cantó el coro anoche, aunque la música, ya digo, no acompañe. En el primer cuplé, en el que enumeraron una serie de famosos que van a venir a Cádiz a vivir, asignándole a cada uno de ellos una calle, de forma bastante ingeniosa, en consonancia con su naturaleza (Nuria Bermúdez, por ejemplo, se mudaría a la calle Zorrilla, cantaban estos coristas), estuvieron mejor los golpes precedentes que el del remate, pues ya está un poquito visto lo de Teofila y el Callejón del Tinte, a la par que el segundo, sobre las recomendaciones del gobierno acerca de comer conejo, también resultó, asimismo, algo previsible, en su desenlace, aunque estaba escrito de forma simpática, eso sí. No estoy seguro de que vaya a pasar a semifinales, la verdad, el coro, por mucho que haya mejorado su conjunto de voces. El próximo lunes se verá, supongo.

- “Los de la carpa”: Tras su actuación en preliminares, el primer día de dicha fase, me pareció, y así lo mantengo, que la chirigota había bajado un poco con respecto al año pasado, pero visto el nivel que han demostrado luego las demás la verdad es que no están nada mal, en comparación, estos chirigoteros tan circenses. Anoche completaron un pase bastante bueno, además, con dos letras de pasodoble, por ejemplo, que estuvieron muy bien, la primera en apoyo y homenaje a María la Hierbabuena, que este año está faltando al teatro por problemas personales (el otro día también le dedicaba una hermosa columna en el Diario, por cierto, Antonio Rivas), y la segunda, más combativa, sobre quienes hacen chistes, en nuestra fiesta, acerca de la presunta pereza de los gaditanos, mientras que la Bahía se continúa hundiendo en la miseria, con el cierre de Delphi, Astilleros y demás. Me gusta mucho, a todo esto, el remate del pasodoble, musicalmente hablando. En los cuplés quizá bajaran un tanto el nivel, pero no dejaron de estar simpaticones, sin embargo, dedicándole el primero de ellos a una prima suya, operada por todas partes, que había fallecido recientemente, y el segundo a la nueva norma que prohíbe tirar arroz y pétalos de flores en las bodas civiles del Ayuntamiento. La chirigota, en cualquier caso, siguió gustándole al respetable, que ya empieza a ser más exigente, lo que le da posibilidades, creo, de pasar a la siguiente fase, aunque se encuentre un poco ahí, en la cuerda floja.

- “La escuela del Carnaval”: Estos jóvenes comparsistas de la capital corroboraron anoche lo que ya habían demostrado en su primer pase por el concurso, y que es el gran futuro que tienen por delante, si siguen trabajando como hasta ahora. Antes de que nos demos cuenta, en fin, se habrán metido en alguna final, ya lo verán. Tampoco resulta desdeñable su presente, no obstante, pues se han estrenado en adultos, ya lo he dicho más de una vez, con una comparsa bien bonita, y muy trabajada. Dos letras valientes, y muy bien escritas, las que trajeron anoche en sus pasodobles, la primera, de consumo interno y rabiosa actualidad, sobre el nuevo sistema de venta de entradas, que ha logrado acabar con la reventa, por lo que felicitan al Patronato, pero que ha subido considerablemente el precio de las mismas, también, por lo que se cagan en sus mulas, poco más o menos (prefieren que manguen los reventas, dicen, a que manguen los del Ayuntamiento, lo cual resulta ya más discutible, pero bueno), al ser esta una celebración de carácter popular, y la segunda, menos localista ya, sobre todos los avances que ha logrado la mujer, dentro de la sociedad, luchando valientemente por la igualdad, cosa que aplaudían y de la que se alegraban, aunque no comprendieran entonces, en última instancia, y como afirmaban en el remate del pasodoble, que luego reclamaran privilegios, a la hora de quedarse con los niños, en cualquier separación, y los utilizaran, decían, para castigar a su pareja. De los cuplés destacó el segundo, sobre los fichajes que pensaban realizar, a la vista de la buena acogida que habían tenido este año, para el próximo Carnaval, y en el que salió a escena, al final, el fichaje estrella que pensaban realizar, y que no era ni más ni menos que el león que hace el punteao de coña al comienzo del popurrí de “Los de la carpa”. Un detalle muy simpático y que sorprendió favorablemente al público asistente, sí señor. Dado el número relativamente escaso de comparsas que pasarán a semifinales, no es seguro que vayamos a volver a escucharlos, aunque sería una pena, desde luego, no poder disfrutar de otra actuación suya más. Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo, en fin, para el próximo lunes.

- “Chiclana puede esperar”: Sigo pensando que la chirigota de los viejos no tendría que haber pasado a cuartos, y que las había mejores, entre las que se han quedado en preliminares, pero lo cierto es que ayer se defendieron bastante bien, estos veteranos comparsistas. Tras un primer pasodoble algo tontorrón, y en clave cómica, sobre la dieta tan moderna que habían llevado estos últimos cuatro meses, para meterse en su tipo de chavales de la movida, cantaron otro bastante mejor, con una bonita letra sobre el mundo ideal que a ellos les gustaría ver, antes de morir, para poder irse a Chiclana tranquilos. Durante la tanda de cuplés, por su parte, sobresalió el primero, acerca de sus dificultades para mantener relaciones sexuales, a su edad, y del cable que le pedían al Cristo que está colgado en su cuarto, y al cuadro de La Última Cena que tienen en la salita, bastante superior al segundo, sobre el peculiar intercambio de parejas que intentó realizar cierto matrimonio en Marruecos. El público, como de costumbre, los recibió con un tremendo cariño, pese a las brechas de su repertorio y de su interpretación, pero hasta aquí han llegado, me temo, dentro del concurso. Mucho me sorprendería, en fin, que los volviéramos a ver en semifinales. Claro que visto lo visto…

- “El mercado de las maravillas”: Del mismo modo que he hecho antes con el coro de La Viña, me reafirmo, ahora, en que no me convence, para nada, la música del pasodoble, a la que le falta fuerza y gancho por todas partes, y más especialmente en el remate, demasiado descafeinado. Una música muy poco adecuada, en fin, para letras cañeras como la que nos trajo Quiñones, anoche, en el primero de los dos pasodobles, en el que arremetió, con motivo de la famosa Ley de la Memoria Histórica, y la reciente beatificación por parte de la Iglesia de los religiosos que murieron a manos de los republicanos, durante la Guerra Civil, contra dicha Iglesia, acusándola por su complicidad con Franco y su atroz dictadura. Una letra bastante buena, a mi juicio, que no encontró su equivalente, sin embargo, en el segundo de los pasodobles, notablemente inferior, con el que Quiñones abordó el tema de los divorcios desde el punto de vista de una niñita, para variar, que así se le toca más fácilmente la fibra sensible del espectador y se le arranca con mayor facilidad el aplauso, también. Resultaría absurdo negar que esta clase de letras las borda, el hombre, pero eso no justifica, creo, el que todos los años tenga que meter a uno o dos niños de por medio, para dar más penita y ablandar el corazón del público. A ver si monta ya una guardería y deja de dar por culo, el hombre, con los niños y la leche que mamaron, que está siempre igual. Los cuplés, sobre la campaña a favor del consumo de conejos, con final previsible, de nuevo, y sobre Román, con final poco elegante, despertaron las simpatías del personal, pero lo cierto es que no fueron nada del otro jueves, tampoco. Yo sigo sin ver a la comparsa luchando por un puesto en la final, este año, pero como ya dije con el Lama, el otro día, si se metió el pasado Carnaval con la caca aquella de “La playa de los secretos”, y ganando un segundo premio, encima, ya se puede meter con cualquier cosa. En las semifinales desde luego estará, de eso no hay duda.

- “El último escuadrón”: Muy buenos los dos pasodobles que interpretó anoche la comparsa del Nene, y que cuentan con la letra de aquí, nuestro amigo el misionero. Sensiblemente mejores, creo yo, que los que cantaron en preliminares, y en particular que el segundo de aquella tanda, al que ya le di bastante caña en su momento. El primero de los que interpretaron ayer fue un lamento, muy bien escrito, por la decadencia del muelle de Cádiz, rememorando, en el proceso, épocas pasadas, y sus etapas de mayor esplendor, mientras que en el segundo nos relataron la bonita historia de un matrimonio de ancianos que se topa, en uno de sus paseítos por la Alameda, con una boda por todo lo alto en la iglesia del Carmen, lo que les hace reflexionar sobre la humildad con que ellos celebraron la suya, en tiempos de mayor necesidad, con mensaje final incluido acerca de lo poquito que duran hoy, a pesar de tantos lujos, muchos matrimonios. En el primero de los cuplés, por otro lado, demostraron el mismo mal gusto que ya han demostrado muchas agrupaciones, al tratar en clave cómica la tremenda paliza que se llevó José Luis Moreno en su casa de Madrid. Tuvo gracia la imitación que realizaron de sus famosas presentaciones, en mitad de la letra, pero sigo pensando que no se puede ser tan frívolo cuando se hace humor, y que hay que buscar otros temas, menos delicados. Que piensen antes de cantar una de estas letras, en fin, si ellos la encajarían bien en caso de que fuera dirigida a su persona, o a alguno de sus seres queridos. Mucho más simpático y atinado estuvo el segundo de los cuplés, sin duda, en el que hicieron gala de su buen sentido del humor, al bromear acerca de la corta estatura de algunos de los componentes de la agrupación. Esta es otra de esas comparsas que lo mismo pasa que no, a la siguiente fase del concurso, aunque yo creo que cuenta con bastantes posibilidades, la verdad. Por cierto, que dándole vueltas al tema por fin descubrí por qué me chirriaba tanto el disfraz, de reminiscencias celtas o bárbaras. Y me chirriaba, ya ven qué sencillo, simple y llanamente porque no guarda relación con nuestra historia y nuestra cultura. Si estuviéramos en Irlanda, en la Bretaña o en Galicia, pues lo mismo resultaría apropiado, al ser lugares con culturas de ascendencia céltica y tal; aquí, en cambio, siempre hemos sido algo más “civilizados”, por lo que quizá tendrían que haber buscado algún disfraz de inspiración más fenicia, más romana, más cartaginesa, y menos bárbara. La propia palabra escuadrón, que emplean en su título, y la impecable formación con la que se presentan en escena, remiten, de hecho, a un ejército más sofisticado y disciplinado que la horda de guerreros celtas o bárbaros a los que parecen representar, con su atuendo. Pues eso, que solo era un apunte, a modo de curiosidad, nada más.

- “El código la Viñi”: Después de la magnífica actuación que tuvo anoche, una vez más, la chirigota de Manolín Gálvez y los suyos, yo diría que ya tienen más de medio camino recorrido hacia la gran final. No defraudaron, pues, en su segunda comparecencia ante el respetable, que volvió a ovacionarlos, y con total merecimiento, al final de su intervención. Muy buenas, como ya nos tiene acostumbrados el señor Rivas, las dos letras de los pasodobles, aunque las de preliminares, que me entusiasmaron, simple y llanamente, me gustaron un poquito más. Los dos pasodobles que interpretaron anoche, como aquellos otros, también formaron un cierto díptico, curiosamente, al versar el primero sobre la figura materna, vista a través de la estrecha relación que Jesús, el hijo de Dios, mantuvo con su madre, la Virgen, hasta el último momento, ajustándose así al tipo de la chirigota, por lo tanto, y el segundo, a su vez, sobre la figura paterna, tratada esta ya de un modo mucho más terrenal, pues hablaron, en la letra, de los chirigoteros que se retiran, cuando tienen un hijo, porque creen que si no se perderán su crecimiento y tal, sin pensar, por otra parte, en la ilusión que puede llegar a hacerle a un crío el que su padre salga en Carnaval, y lo saquen por la tele, y por la radio, y por los diarios, y que el público lo ovacione, y lo orgulloso que se puede llegar a sentir de él. Importante dilema, sin duda alguna, el de los comparsistas en esa situación, como bien pusieron de manifiesto estos chirigoteros anoche. En los cuplés es en donde corrían más riesgo de desinflarse, los de Manolín, pero lo cierto es que mantuvieron el listón muy alto, con dos divertidísimas letras, la primera sobre el coche tan chungo que tenían antes, y lo harto que estaba del mismo el policía que siempre les multaba, a la altura del puente Carranza, y la segunda sobre el peligro de su niño (un auténtico “putaíta” por lo que contaban), que tenía atemorizados a los dependientes y los peluches de Imaginarium, la famosa tienda de juguetes, cada vez que iban por allí. Se siguen postulando, pues, estos chirigoteros de la capital, cuyo popurrí volvió a ser tremendamente celebrado, como unos de los principales candidatos al primero premio de la modalidad, con lo cual los veremos, naturalmente, en semifinales.

- “La cárcel de febrero”: Decían estos buenos amigos onubenses, al final del primero de sus pasodobles, en el que rechazaban la fama de vagos que tenemos los andaluces, que pensaban donar sus riñones, cuando murieran, para que la ciencia determinase la verdad al respecto. Sí, sí, en serio, como lo oyen; así remataron el pasodoble, los hijos de su madre. Bueno, pues con eso y con todo ahí estaban los tíos, anoche, cantando en cuartos. Yo es que hay cosas, de verdad, que no me las explico. El segundo pasodoble, les cuento, por cubrir el expediente, trató sobre los efectos perniciosos de la avaricia, y de la cantidad de barbaridades que se cometen hoy en día por el dinero (aunque no creo que una paliza se grabe con un móvil y se cuelgue en internet por esa razón, pero bueno), mientras que los cuplés, sin demasiada gracia, los dedicaron a su tipo, y al nombre de la comparsa, en el caso del primero, y a rimar raja con paja, o algo así, en el caso del segundo. Si el jurado de la modalidad por fin se decide a hacer su trabajo como Dios manda, en fin, y deja de puntuar con criterios televisivos, como parece a veces, no tendríamos por qué escucharlos de nuevo en semifinales, queda claro. Y yo que me alegro, vamos, que con escucharles dos veces ya he tenido más que suficiente.

- “To pa ella”: La chirigota del Selu, que causó una mejor impresión anoche que en su primer pase, no ha terminado de conectar este año, no obstante, con el público, como quedó claro ayer, aunque agradaran, ya digo. Pero bueno, lo de estos chirigoteros es un poco una lotería, cada año, de tal manera que lo mismo vienen algo flojillos, como sucedió con los calzonazos de “Lo que diga mi mujer”, y a la gente, sin embargo, les da por ellos, llevándolos en volandas hasta el primer premio, que vienen con un repertorio que a mí me parece bastante bueno, como el de esta vez, y el personal pasa un poquito de ellos. En cuanto a las coplas que interpretaron anoche, me parecieron muy divertidos ambos pasodobles, aunque más, seguramente, el segundo, con una letra muy imaginativa, y repleta de juegos de palabras, sobre los patos del Parque Genovés, a los que han quitado de en medio debido a ciertas obras, por lo visto. El primero, por su parte, estuvo dedicado a los exigentes hijos de estos tristes divorciados, que no paran de pedirles cosas cuando van a pasar unos días con ellos, sin comprender, las criaturitas, que están más tiesos que la mojama, los pobres de sus papás. Los cuplés, sobre la cantidad de nervios de los filetes que les vende el sieso del carnicero, y sobre su vida sexual antes y después de la separtación, también estuvieron bastante bien, aunque continuaron sin terminar de romper, me temo. Supongo que a semifinales sí que pasara, la chirigota, pero se le está poniendo bastante complicado, la verdad, lo de optar a la final. Dependerá también, imagino, de lo que vayan haciendo el resto de agrupaciones de la modalidad, así que tan solo les queda esperar y verlas venir, de momento.

- “Al tran- tran”: Una auténtica lástima que a la comparsa le tocara actuar tan tarde, cerrando sesión, cuando ya el teatro, sin estar vacío, ni mucho menos, se había despejado considerablemente. El ambiente, asimismo, tampoco se encontraba tan caldeado como durante las primeras horas, lógicamente, y todo eso repercutió en que a la agrupación del maestro Antonio Busto no se le prestara tanta atención, creo, como se merece. Ya les podría haber tocado a los de “La cárcel de febrero” intervenir a esa hora, malas puñalás les den, que de todos modos, y cantaran cuando cantaran, no los iba a escuchar casi nadie, vaya. Los que sí estuvimos atentos a la actuación de esta otra comparsa, sin embargo, volvimos a disfrutar tanto como con su primer pase, durante las preliminares, gracias a las buenas letras que nos trajeron, anoche, estos jerezanos, y a su buen hacer sobre las tablas. Destacó por encima del primero, a mi juicio, el segundo de los pasodobles, ciertamente magnífico, en el que su autor, gaditano, aunque ahora resida en Jerez, lanzó una dura crítica contra el ombliguismo de la capital, lamentando que aquí le abramos los brazos al primero que nos venga de la quinta puñeta, esgrimiendo aquello de que el gaditano nace donde le sale de los cojones, que dijera el maestro Burgos, y que luego levantemos una barrera, en cambio, para separarnos y distanciarnos de los pueblos, tan cercanos, de nuestra propia provincia. El primero, sin llegar al nivel de este otro, también rayó a buena altura, con una letra de carácter menos crítico, y más sentimental y/o familiar, que Busto quiso dedicarle a su pequeño nieto, haciendo gala, nuevamente, de su privilegiada pluma. Los cuplés, eso sí, no fueron ningún derroche, como suele suceder con las comparsas, y parecieron estar escritos más para salir del paso que otra cosa, aunque el primero, sobre cierto paquetito de droga que escondieron en un bote de harina cuando vino la policía a efectuar un registro en su casa, tuvo cierta gracia. El estribillo, que no lo dije en su día, continúa sonando a gloria. Al igual que dije antes, con respecto a “La escuela del Carnaval”, no estoy seguro de que esta otra comparsa vaya a poder alcanzar, tampoco, la siguiente fase del certamen, aunque tenga calidad de sobra para ello, a causa de su estilo, algo desfasado, quizá, para los gustos actuales. De ser así, la verdad es que me jodería bastante, porque me quedaría sin poder escucharla una tercera vez, que ganas tengo, desde luego. A ellos, pues, también les deseo que tengan toda la suerte del mundo, en la madrugada del próximo lunes.

Y esto fue todo lo que dio de sí la sesión de anoche, en el concurso del Gran Teatro Falla. Una sesión en la que ya se empezó a notar la reducción del número de agrupaciones del cartel, y el aumento de su calidad, al hacerse infinitamente más agradable de escuchar que muchas de las jornadas de preliminares, verdaderamente insufribles, en algunos casos, pero en la que no cantó, sospecho, más que una agrupación con verdaderas posibilidades de final, y que fue, opino, “El código la Viñi”. En la sesión de hoy, sin embargo, podrían llegar a cantar hasta tres posibles primeros premios, de la modalidad de chirigotas, de la de comparsas y de la de coros, así que promete la noche, sí. Ya les cuento luego, o mañana, en fin, cómo ha ido la cosa.

Un saludo.





149
De: WWfan! Fecha: 2008-01-26 01:44

Impresionante primer pasodoble de La Comparsa de Momo.
De verdad de lo mejor que he escuchado en comparsa en años.
No creo que nadie supere esto y me da que se acaba de llevar el primer premio hoy mismo...



150
De: WWfan! Fecha: 2008-01-26 02:26

También se acaba de llevar el primer premio Las Pitorisas.
Y si no, al tiempo.



151
De: Taiyou Fecha: 2008-01-26 02:36

Joer con los pito-risas, ya no sólo por su fenomenal actuación... ¡¡es que han arrasado!!

Taiyou



152
De: Toni Fecha: 2008-01-26 09:38

Eres malo... me pones los dientes largos con agrupaciones que no he podido escuchar...



153
De: Alfred Fecha: 2008-01-26 20:48

Bueno, vamos a ver qué se cantó anoche en el Falla, en una sesión que resultó un tanto decepcionante, a mi juicio, y con todo lo que prometía, a priori, pues esperaba algo más de algunos grupos que se habían posicionado muy bien, de cara a la competición, tras la fase preliminar. Pero vayamos por partes, claro.

- “Coro la Catedral”: Muy buenas, como era de esperar, las dos letras que interpretaron en su tanda de tangos los coristas de Julio Pardo, la primera sobre la labor tan solidaria que realizan, a lo largo de todo el año, las agrupaciones del Carnaval, colaborando desinteresadamente con distintas causas, y que no siempre se les reconoce, ni se les valora, ni se les agradece, cuando surge algún conflicto, como el del año aquel de las radios, y nadie duda en ponerlos de peseteros para arriba (o para abajo, según se mire), y el segundo, muy al tipo, sobre la figura paterna, a la que ellos exaltaban y homenajeaban estableciendo una serie de comparaciones y paralelismos entre el Papa de Roma y el que decían era su verdadero Santo Padre, o sea, su propio padre, claro. La música del tango ya va entrando mejor, aunque sigo detectando problemas de vocalización y conjunción en su primera mitad, pues apenas se entiende la letra, en algunos momentos, no sé si por lo aturrullado de algunos pasajes musicales o porque los bajos cantan con tanta potencia, a ratos, que tapan al resto de voces. La presentación y el popurrí, en cambio, sí se entendieron más esta vez. En cuanto a los cuplés, destacó sobremanera el segundo, recién sacado del horno, con un tema de actualidad, divertidísimo, y muy ajustado al tipo, de nuevo, al relatar el calvario que han tenido que atravesar muchas personas, este año, para hacerse con una entrada, a causa del nuevo sistema y de los fallos que dio los primeros días del concurso, pero utilizando trozos de conocidos cánticos religiosos en varios momentos de la letra. El primero, cuyo tema ni siquiera recuerdo ya, estuvo, en cambio, algo más fojillo, aunque no creo que eso les vaya a suponer ningún obstáculo para pasar a semifinales, claro, ni a la final, a la que apuntan muy claramente, un año más, los de Julio Pardo. Se confirma, eso sí, que la homilía (con h) del amigo Camacho se hace pelín pesadita y entorpece más de la cuenta la actuación. No digo que la quiten, pues va al tipo, y tiene su coña, pero de cara a futuros pases debería ir pensando en abreviar un poco más, el señor Camacho, o reducir el número de intervenciones, y no recrearse tanto, que al final lo único que consigue es caer antipático y cansar al personal.

- “Murga azulejera y castellonesa y en medio en vez del de blanco va la alcaldesa”: Se confirma que la chirigota del Cascana viene este año sensiblemente mejor que el pasado Carnaval, aunque más que nada por lo burlesco de su tipo, desvergonzada parodia de la alcaldesa incluida, y por su divertido popurrí, en el que anoche cambiaron, por cierto, una de las cuartetas, eliminando aquella en la que parodiaban el pasodoble sobre lo pernicioso de la droga de “Araka la kana”, con su célebre remate: “y ahora estoy vivo, ay, de milagro”. En lo que respecta a los pasodobles y los cuplés, tal y como se vio anoche, la chirigota no demuestra tan buen nivel, sin embargo, pues no fueron nada del otro jueves las letras que interpretaron, la verdad. Los pasodobles, en su línea crítica, los dedicaron a la organización del concurso, a la que criticaban duramente por los trastornos que han ocasionado los cambios introducidos en el mismo, sobre todo en lo referente a la venta de entradas, así como al tema que vienen representando, principalmente, con su agrupación, y que no es ni más ni menos que el de los emigrantes gaditanos que se han tenido que ir a Castellón, con una letra en la que ironizaban sobre el aroma y el sabor de su pasodoble, que no era el de La Caleta ni el de La Viña, sino el de la Comunidad Valenciana y Marina D’or. Lo pobre de la música, me temo, hace que las letras no acaben de causar el efecto deseado. En lo relativo a los cuplés, mientras que en el primero demostraron un humor más fino, al comentar con sorna los tipos de distintas agrupaciones de este año, sin arrancar demasiadas carcajadas, no obstante, en el segundo sí que hicieron más gracia, pero a costa de recurrir al socorrido borderío, lo que traducido resulta, vaya, una tanda de cuplés simpática pero no demasiado brillante, que digamos. No estoy del todo seguro de que vayamos a volver a verlos en semifinales, la verdad, pero será el jurado el que lo tendrá que decidir, el próximo lunes por la noche. La gente, en cualquier caso, se lo pasó bastante bien con ellos, anoche, y eso es lo que cuenta de momento, imagino.

- “La catedral del mar”: Ví un tanto cortita de letras a la comparsa de Rivero, anoche, si les digo la verdad. Y es una lástima, oigan, porque el resto de la agrupación, en conjunto, desde el tipo a la puesta en escena, pasando por la presentación, el estribillo o el popurrí, me gusta bastante, y me parece que está de lo más trabajado. Por eso fastidia, en fin, que se estén jugando el puesto en la final que parecían poder conseguir al principio con letras tan endebles de pasodobles y cuplés como las que cantaron anoche. Sobre los primeros queda todo dicho, creo, si comento que fueron las típicas letras planteadas como si de una telenovela se tratara. Miren que está ya sobado, me cago en la mar, el recurso de meterse en el piel de un determinado personaje y hacer que este te cuente sus penas, para tocarte la fibra sensible y arrancarte el aplauso. El de un padre divorciado al que le duele no poder ver más a menudo a su hijo, y el de un hijo que se despide de su madre, antes de independizarse, fueron los dos testimonios que pudimos escuchar anoche, en fin, en ese verdadero Diario de Patricia en el que se andan convirtiendo las baterías de pasodobles de tantas y tantas comparsas (y recordemos, ojo, que ya en preliminares utilizó este mismo recurso, otra vez, el autor, para narrarnos las dificultades, a la hora de encontrar un trabajo digno, de una mujer madura, con lo que ya van tres letras del mismo estilo, este año, dentro del repertorio de la comparsa, y alguna más que todavía nos queda por escuchar, seguro). ¿Qué fue de aquellas letras, bien de piropo, bien de crítica, que se cantaban desde el punto de vista del personaje representado en el tipo, y sin necesidad de adoptar el de ningún otro? Y pienso, por ejemplo, en “Encajebolillos”, con su hermoso pasodoble a las torres miradores de Cádiz, que cantaban sin tener que salirse de su papel de gitanos, al igual que aquel otro, en el que criticaban los experimentos genéticos desde el punto de vista, asimismo, de su castizo personaje. Creo, en fin, que hoy en día se abusa de mala manera de esta clase de pasodobles/telenovelas que tan descaradamente buscan tocar la sensibilidad del público, y que tan poquito dicen, la mayoría de las veces, pues más allá de relatar alguna situación triste y/o emotiva, para que el respetable derrame una lagrimita, no aportan mucho más. Sí, es cierto que en el primer pasodoble que cantaron anoche, por ejemplo, el del padre divorciado, lanzaban una cierta crítica, al final, hacia los privilegios que suelen tener las mujeres, en el caso de las separaciones, desde su punto de vista, aunque luego pidan la igualdad en muchos otros campos, pero los chavales de “La escuela del Carnaval”, el jueves por la noche, también lanzaron ese mismo mensaje, sin ir más lejos, y no tuvieron necesidad, sin embargo, de montarse ningún psicodrama de estos para hacerlo. He ahí la diferencia, en mi opinión, entre una buena y una mala letra. Pero bueno, una vez más nos encontramos ante otra de esas dichosas moditas que proliferan a causa de la falta de personalidad de los autores, que no dudan en reproducir hasta la saciedad cualquier cosa que en un momento dado haya podido causar un cierto impacto, y que esperemos se pase cuanto antes. Los cuplés, los dos con el mismo remate, igual de facilón y cateto, referido a Jerez y al censurable fomento de nuestra absurda rivalidad con semejante población, tampoco estuvieron a la altura de lo que esperaba. No cabe duda de que veremos a la comparsa en las semifinales, pero ya pueden espabilar, en el siguiente pase, si de veras quieren optar a un puesto en la final. El bombista, por cierto, y a modo de anécdota, pasó un mal rato horrible cuando sufrió una contractura en la espalda, momentos antes de salir a cantar. Miguel Ángel Fuertes, regidor de escena (y chofer de la alcaldesa, que no deja de tener su gracia el dato), le atendió como buenamente pudo al instante, pegándole un buen crujío, para aliviarle el dolor, con lo que pudo sobreponerse y completar, aunque con muchas dificultades, a buen seguro, la actuación. Del escenario, luego, salió llorando, en parte por la emoción, al recibir el cariño y la felicitación de todos los suyos, por el modo en que tiró palante, y en parte por el intenso dolor, que todavía le martilleaba, decía. No cabe sino felicitar al chaval, desde luego, por la entereza con la que afrontó la situación, así como desearle una pronta recuperación. Las cosas del concurso, en fin, que si algún encanto tiene, es su imprevisibilidad, precisamente.

- “Un, dos, tres”: Un tanto desafortunada, y completamente fallida, sin lugar a dudas, la actuación del cuarteto, que se esforzó sobre las tablas, como en su primer pase, pero que esta vez no logró, sin embargo, el respaldo del público, entre que este comienza a ser más exigente ya, en semifinales (y ahora en cuartos, claro), y que el repertorio que trajeron fue algo peor, quizá, que el del primer día. Hubo incluso algún que otro amago aislado de rebelión, en el gallinero, inmediatamente silenciado, eso sí, por el resto del público presente en la sala, que no disfrutó con el cuarteto, pero que quiso respetarlo en todo momento. A destacar, por no extenderme más de la cuenta con el asunto, la clase, la elegancia y la sensatez con la que encajó la fría reacción del respetable uno de los cuarteteros, entrevistado por el del micrófono inalámbrico de Canal Sur a la salida del escenario. Decía el buen hombre que no salían demasiado contentos, naturalmente, porque la actuación no había sido, a todas luces, del agrado del público, pero que no cabía achacarle nada a este, ya que a veces lo que uno hace gusta, y otras no, sin más, y hay que saber afrontar tanto los triunfos, como el que ellos lograron en su primer pase, y que continuaban agradeciendo, como las derrotas. Ya podría aprender de la humildad y honestidad de este cuartetero sevillano, en fin, más de una estrellona del Carnaval, de esas que se inventan todo tipo de explicaciones, a cual más peregrina, cuando su agrupación no entusiasma tanto como a ellos les gustaría (que si el público lo ha traído alguna agrupación rival echando mano de la reventa, que si viene de fuera y no entiende, que si no capta el humor inteligente de sus letras, etc…). No creo que los volvamos a ver en semifinales, y casi deseo que así sea, por su bien, pues se les debió hacer eterna, anoche, su intervención, con ese Gran Teatro Falla lleno hasta la bandera que les escuchó, sin embargo, en el más absoluto silencio.

- “Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca”: Sigue sin despegar del todo, me temo, la chirigota del Canijo, en gran medida por la poca pegada de su presentación, que apenas provocó risas anoche, y por lo que tarda, luego, en arrancar el popurrí, pues uno empieza a divertirse cuando ya se está acabando, casi. Las letras de los pasodobles, por otro lado, tampoco terminaron de alcanzar un gran nivel, aun estando bien ambas, la primera, escrita desde el tipo de dentistas que representan, contra Vidal Cuadras, el fulano ese catalán que ha dicho lo que no debía, al parecer, de Blas Infante y de Andalucía, y que anoche se llevó, en consecuencia, el cosqui y la pringá, y la segunda, ciertamente emotiva, en recuerdo de Antonio Puerta, el jugador del Sevilla que fallecía, en trágicas circunstancias, hace unos meses, y al que el autor, sevillista confeso además, conocía personalmente, por lo visto. Dicha letra, por cierto, incluía un toquecito final a los carroñeros de la prensa amarilla, que también de aquel triste suceso quisieron sacar tajada, claro. La música del pasodoble, por otra parte, tarda en arrancar, como la chirigota en general, pero tiene un último tramo verdaderamente bueno, con un remate lleno de fuerza, como debe ser. Con lo que sí que se lucieron, en cambio, estos chirigoteros de la capital, fue con los cuplés, de lo mejorcito que llevamos escuchado, nuevamente, dada la finura y el ingenio con los que manejó las palabras, en ambos, el Canijo, que habló en el primero sobre una serie de novias que había tenido, comparándolas con distintos tipos de helado, según sus características, mientras que reservó el segundo para la separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, abordando el tema con muchísima gracia y elegancia, y con el mejor doble sentido carnavalesco. No solo de cuplés puede vivir una chirigota, no obstante, con lo que volveremos a ver a estos dentistas en semifinales, evidentemente, pero lo que ya no está tan claro es que también los vayamos a volver a ver en la final.

- “Los ladrones”: Me encantó el segundo de los pasodobles. Y me encantó, ojo, por el ridículo que volvió a hacer su autor, Manuel Sevilla Pecci, que debe ser un hijo secreto del Lama, o de Valdivia, o algo similar, porque siempre anda lloriqueando en sus letras, sobre lo malamente que le va en esto del Carnaval, y lo poquito que se le aprecia, al igual que ellos. Muy meritoria, arriesgada y efectista, la interpretación de dicho pasodoble, ya que la comparsa lo cantó dividiéndose en varios grupos, que dialogaban a su vez con el autor, quien se colocó en el centro del escenario para ir contestándoles, en solitario, pero completamente absurdo y estúpido el contenido, que además se contradecía con el continente, vaya. Y es que estos jóvenes comparsistas gaditanos venían a quejarse con la letra, poco más o menos, de que en el concurso primen tanto las estrategias para ganar, y de que muchos autores estén más pendientes de escalar puestos dentro de la competición que de cantar lo que verdaderamente sienten y piensan, pero resulta descacharrante que lo hicieran, precisamente, montando el típico numerito efectista que montan las agrupaciones para arañar puntos. Todo un alarde de incoherencia y contradicción, en el mejor de los casos, y de hipocresía, en el peor. Vamos a ver, pisha mía, si nos enteramos de una puñetera vez; esto es un concurso, así que si te presentas y quieres ganar ten claro que vas a tener que competir, y que vas a tener que utilizar, siempre dentro de los límites que imponen el reglamento y la moral, claro, todos los medios a tu alcance para triunfar, lo que pasa, obviamente, por agradar, impactar y sorprender al público, y al jurado, cuanto más mejor. Y si no te gusta eso, pues entonces no compitas, participa en el concurso cantando lo que te plazca, y como te plazca, sin concesiones a la galería, como pueda hacer, por ejemplo, Luis Ripoll, pero luego no te quejes, claro, porque no consigues ningún premio y te quedas siempre en la zona media de la clasificación, como siempre se está quejando y lamentando el coñazo del Manolito Sevilla Pecci este, que de cuatro pasodobles que lleva cantados este concurso, dos (o sea, la mitad, nada menos) los ha dedicado a cuestionar la dinámica del concurso, y a lloriquear y lamerse las heridas, en consecuencia. Y todavía tiene la desfachatez de preguntarse, después, por qué no triunfará él y otros, en cambio, sí. En fin, está claro que algunos no tienen remedio, así que mejor será, supongo, correr un tupido velo sobre el segundo de los pasodobles, y seguir adelante. El primero, por su parte, lo dedicaron a contarnos otra telenovela, en este caso sobre una hija que se ve obligada a cuidar a su anciana madre, que vive impedida en casa, noche y día. Lo dicho, oigan, el Falla cada día se parece más a Arrayán, por mi madre. Los cuplés, sobre el programa de televisión “Supermodelos” y la separación, otra vez, de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, tampoco fueron ninguna maravilla, con lo cual dudo que los veamos, la verdad, en semifinales. El nulo gaditanismo de la comparsa, que responde al modelo de “Los parias”, por ejemplo, y en la que no se menciona en ningún momento a Cádiz, por lo tanto, tampoco ayuda demasiado a mejorar mi opinión sobre la misma, naturalmente. De ellos me quedo, definitivamente, con el buen conjunto de voces, porque lo que es el repertorio, desde luego, me deja totalmente frío.

Y con esto lo dejo, por ahora, que en breve empezará una nueva sesión de cuartos, y me quiero pegar un duchazo, antes. Después continuo comentando la segunda parte de la jornada de ayer, mejor, en líneas generales, que la primera.

Un saludo.




154
De: WWfan! Fecha: 2008-01-26 21:32

Los del coro del Pastrana no son más tontos porque no se entrenan... Vaya tangito se han sacado... en fin... llevan muchos años dando ejemplos de ello y es una lástima porque son cojonudos cantando.

Todavía me acuerdo de una chirigota de las punteras y buen rollito que cantaban en una esquina en mitad de una escalerilla en la plaza del Palillero y de pronto ver a la lejanía la carroza de esta gente y dijo uno de la agrupación en voz alta... "Ojú, ya vienen los gilipollas estos"... cuando llegaron a su altura les obligaron a quitarse casi en mitad del pasodoble ante el cabreo de la gente.

Cuando llegamos al Cañón estaban peleándose con un coro ilegal que cantaba cerca, y la novia de un colega que venía con nosotros diciendo "pues va a tener razón el de la chirigota..."



155
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-26 22:24

un comentario despues de escuchar algunas chirigotas de las asentadas....
Yasta bien de vivir del cuentooo. Pensar un pokito mas y trabajar un pokito mas..

Lo justo q el primero se lo jueguen El codigo y Las Pito..



156
De: Jose Mari Fecha: 2008-01-26 22:28

Una cosita sobre el coro del cañon... Cada vez parece mas un coro de Pardo... Tonterias entre medios, intrumentos, popurri con cadiz, semana santa, carnaval etc.. , Quien recuerda ya el mensaje de Los Entendios ... o su tango.. pq el tango desde ahi ...



157
De: Toni Fecha: 2008-01-26 23:42

El coro de Zamora&Pastrana lo he escuchado a trozos, por lo que no recuerdo ahora el tango que tan mal le ha sentado a WWFan, a ver si nos recuerda de que iba, porfa.

Mi impresión de este coro este no es muy buena, porque cada uno tiene sus gustos, y a mí el exceso de instrumentos "raros" nunca me ha llamado especialmente la atención... y este año con tantas trompetas y similares casi ni suena a coro.



158
De: AMS Fecha: 2008-01-27 00:03

Han cantado un tango metíéndose con todos los coros que salen en el carrusel de verano. Ellos son la puereza desde siempre. No van a los carruseles del domingo, van por libre y son y representan la tradición. Critican los instrumentos de los demás y que los coros suenen a orfeón. Son enemigos acérrimos del coro de Pardo.
Lo de meter por cojones una nueva música entre tangos y cuplés ¿no está penalizado? Digo mas: ¿tienen bula? Para el año que viene espero que saque un coro, entre el cuplé y el popurri ,el balet del lago de las cisnes. Ya verás tu que risas.



159
De: AMS Fecha: 2008-01-27 00:07

Pro cierto ¿os gusta la chirigota de Santander? Cada vez me cae peor este hombre cuando habla soltando tonterías. Que afán de protagonismo, señor.
Esos "vamonos", "darle ahí" y esas cosas que suelta en las actuaciones, es que no puedo, no puedo.
La comparsa de Tovar, que estoy escuchando ahora mismo, no está nada mal, no señor.



160
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 00:07

Una cosa es que tú digas que no haces una cosa porque no estás de acuerdo y tu visión no es esa y otra insultar a todos tus rivales.



161
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 00:08

Conste que yo le daba este año el primer premio en coros a La Calle del Arte. Pastrana y Julio completarían la final.



162
De: AMS Fecha: 2008-01-27 00:13

Si "La calle del arte fuera un coro", totalmente de acuerdo, proque está muy conseguido. El problema es que es una comparsa grandota. Pero si que están bien sí.



163
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 00:14

A mi la chirigota de Manolito Santander sí me gusta.
Eso sí, no para final, que en estos momentos estaría para mí, primer premio Los Pito-risas. Segundo premio El código La Viñi y el tercero pues entre el Yuyu y los del Cabra y el Love...

En comparsas me quedaría con primer premio para La Comparsa de Momo, el resto de momento lo veo muy igualado.



164
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 00:16

A mí me parece un coro y muy bonito.
Igual que la del Valdés me parece un coro y no una chirigota.



165
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 01:00

Uy, que se pone interesante la cosa. Pues bien, les adelanto desde ya que sí, que estoy de acuerdo con el tango de Kiko Zamora, aunque ellos siempre hayan sido unos patosos de toda la vida de Dios, y que sí, que "La calle del arte" me suena a comparsa, por más tangos que canten diciendo que no, que suenan a coro, y que los que decimos lo contrario somos unos envidiosos y unos mediocres (¿Como qué? ¿Como aficionados? Porque yo no soy otra cosa dentro de la fiesta, vamos). Y no, no creo que sea el mismo caso que el del coro de Valdés.

Pero mejor me extiendo más cuando les toque el turno a sendas agrupaciones en mis crónicas. Vayamos por orden, en fin, que tampoco es cuestión de aturrullarse.

Un saludo.



166
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 06:58

Bueno, sigo comentando las agrupaciones que actuaron en la noche de ayer, tras el descanso ya.

- “La calle del arte”: Pues lo dicho, oigan, que por muchos tangos que canten defendiendo su condición de coro, y negando que suenen a comparsa, como fue el caso del primero de los dos que interpretaron anoche, a mí me siguen sonando a eso, a comparsa, qué quieren que les diga. Durante la presentación y el popurrí, claro, que durante los tangos y los cuplés sí suenan más a coro (faltaría más), con sus bajos, su bandurria y su laúd. Lástima que todos estos parezcan irse al ambigú durante las citadas piezas, cediéndoles su sitio a las guitarras, la batería y los ortavillitas. Que un coro suene a coro tan solo durante la mitad de su actuación, creo yo, dificulta compararlo con los demás, y evaluarlo en relación a estos, así que no sé yo cuánto apostará el jurado por la agrupación. Yo diría que hasta pasarlos a semifinales, tan solo, pero lo mismo logran colarse en la final y todo. Dependerá, insisto, de la valentía (entre comillas) del jurado. Sea como sea, repito que no suena a coro, se pongan como se pongan. Y utilizo el verbo sonar, precisamente, para explicar a continuación eso que decía antes de que no creo que sea el mismo caso que el del coro de Valdés. Mientras que a este último algunos (nunca jamás un servidor, ojo) le han discutido su condición y su adecuación a la citada modalidad a causa de su contenido, al nuevo coro de Bohórquez y compañía se le discute (y yo el primero, en este caso) su adecuación a la modalidad, no ya por el contenido del repertorio, que no creo que sea definitorio de ninguna modalidad, sino por su afinación, su instrumentación y su sonido, que eso sí que las define, a cada una de ellas. Y pongo un ejemplo con el que se me va a entender muy claramente, creo. Me gustaría saber qué opinaría la gente si mañana se presentara una comparsa, a la que llamaran “comparsa en batea”, un poné, y que cantara la presentación y el popurrí sin octavillas, ni contraltos, ni caja, ni bombo, sino con bajos, bandurrias y laúdes, o sea, sonando como un coro y no como una comparsa. Me gustaría saber, en ese caso, si la gente vería la innovación con tan buenos ojos, y si sería tan bien acogida, la agrupación, como este coro a pie lo está siendo. Porque lo mismo lo que se oculta tras la buena acogida que está teniendo la agrupación, entre el público general, es precisamente eso, lo poquito que gustan en Cádiz ya, por desgracia, los coros, y el poquito aprecio que se les tiene, frente a otras modalidades más populares, en cambio, como la comparsa (y más que la comparsa, diría yo, los ortavillitas, pero bueno, ese sería ya otro tema). Pasando ya a comentar el resto del repertorio, el segundo de los tangos, sobre un abuelo que le cuenta a su nieto cómo está pudiendo hacer con él todo lo que no pudo hacer con su hijo cuando este era un crío, por las cosas del trabajo, entró un poco en lo que yo denominaría letra telenovela, aunque se agradeció que por lo menos no fuera lacrimógeno, mientras que en la tanda de cuplés estuvo bastante simpático el primero de los dos, sobre los apodos que reciben los seguidores de los distintos autores (juancarlistas, pardistas, martinistas, etc…), al mismo tiempo que volvió a brillar con fuerza el divertido estribillo. Yo no los veo, por su planteamiento, para una final de coros, aunque sí para cantar en las semifinales, claro, aunque su futuro dentro del concurso, ya lo dije, dependerá del jurado, y de la poca o la mucha gracia que les haya hecho a sus miembros el invento este del coro a pie.

- “Aligera que se va el vapor”: Está claro, y se comprobó anoche, que una vez superados la sorpresa y el desconcierto iniciales que provoca, en un primer momento, la arriesgada propuesta de la chirigota, y sabido ya su truco, la agrupación pierde gran parte de su atractivo y de su encanto, no resistiendo demasiado bien un segundo pase debido a lo endeble de sus pasodobles, pero sobre todo de sus cuplés. Yendo sobreaviso acerca de lo que a uno le aguarda con esta chirigota, una vez que se alce el telón, no se disfruta igual, en fin. Las nuevas letras que interpretaron, ya digo, no estuvieron a la altura, aunque los dos pasodobles, relacionados de algún modo el uno con el otro, sobre las formas de hacer el amor, despacito o “a carajo sacao”, como decían ellos, tuvieron su gracia. No fue el caso, desgraciadamente, de los cuplés, cortitos con sifón, acerca de los famosos 2500 euros que dará el gobierno por niño nacido, tan cantados este año, y la Familia Real, que tampoco se queda atrás, desde luego, en lo que respecta a su presencia en las coplas, en esta edición del concurso. No creo que la chirigota deba pasar a semifinales, la verdad, pues si su planteamiento se ha resentido ya en un segundo pase, en un tercero no me lo quiero ni imaginar. Con eso y con todo, yo insisto una vez más en felicitar a su autor, Luis María Rodríguez Rondán, y a su grupo, por lo atrevido, lo audaz, lo ingenioso y lo refrescante de la idea. Un diez, en ese aspecto, para él y los suyos.

- “La comparsa de Momo”: Huele a primer premio, sin duda alguna, esta agrupación, pero más porque a la gente le ha dado por ella (con cierta razón para que así sea, ojo, no lo discuto), y eso puede acabar resultando determinante, que porque tenga un repertorio claramente superior, de veras, al de las demás. Yo sigo diciendo que me parece mala señal, en fin, que durante la actuación de una comparsa disfrute más con sus cuplés que con sus pasodobles. Porque no, no me parecieron para tirar cohetes, ni mucho menos, las dos letras que cantaron ayer, estos comparsistas de los Carapapas. Esperaba más de ellos, sinceramente, viendo lo fuerte que habían pegado el primer día (aunque ya entonces, recordarán, lo que menos me había convencido de ellos habían sido, precisamente, los pasodobles). Vale que la primera de las dos letras estuvo muy bien escrita y, sobre todo, cojonudamente rematada, pero no dejó de ser otro más de esos pasodobles (y ya llevábamos varios a lo largo de la noche) modelo telenovela, que digo yo, con el melodrama este de los dos hermanos que le cede uno al otro uno de sus riñones. Un capítulo de “Anatomía de Grey” era aquello, vamos. El segundo, una dura crítica hacia el negocio que tantos y tantos tienen montado hoy por hoy, a costa de una necesidad básica como lo es la vivienda, me gustó bastante más, sin ser ningún pelotazo. La música del pasodoble es bonita, pero insisto en que las letras no están acompañando tanto como deberían, y eso, en una comparsa que aspira a lo más alto, resulta imperdonable. Los cuplés, ya digo, sí volvieron a estar muy acertados, con dos buenas letras sobre la campaña a favor del consumo de conejo (cuyo remate resultó bastante menos previsible que el de las mayoría de las coplas que se están cantando sobre el asunto), y sobre las películas descargadas del emule, y las sorpresitas que traen a veces. El estribillo me sigue pareciendo una preciosidad, y todo un alarde de ingenio, mientras que el popurrí sigue causando sensación, con su repaso, tan crítico, a algunos de los principales problemas de nuestra fiesta, vistos, eso sí, desde la óptica del humor, la burla y la ironía. Un popurrí que ha sido clave, sin duda alguna, para que muchos estén encumbrando a la comparsa hasta el primer premio de la modalidad, aunque habrá que ver si finalmente logran alcanzarlo o no, porque ya digo que se echan en falta, por ahora, al menos, mejores letras de pasodoble, y eso, en una agrupación de este tipo, puede pasar factura. En semifinales, no obstante, resulta obvio que los veremos una vez más.

- “Las pito-risas”: Otra agrupación que huele a primer premio, aunque esta con más argumentos reales que la comparsa de los Carapapa, me parece a mí. Decía el amigo José Mari que lo justo sería que el primer premio se lo disputaran esta chirigota y la de Manolín Gálvez, las dos que más han gustado, en general, hasta el momento, y se puede quedar tranquilo porque así será, sin lugar a dudas, a poco que ambas mantengan el nivel en los siguientes pases, que supongo que lo harán. Son las dos que más han calado entre el público, desde luego, y en especial esta de Quique Remolino, y de Manuel Álvarez Seda, ha gustado muchísimo en sus dos primeras actuaciones, por lo que huele, ya digo, a primer premio, con permiso de “El código da Viñi”. La chirigota completó, pues, un pase de lo más completo, de nuevo, aunque los pasodobles, a mi juicio, fueron un poco peores que los dos que interpretaron el primer día. Tampoco es que estuvieran nada mal, claro, las dos letras que cantaron, la primera, de corte ecologista, sobre la inconsciencia del hombre, sus constantes ataques al medioambiente y su despreocupación acerca del problema, y la segunda, de carácter más emotivo, sobre el embarazo de las mujeres, el milagro de la vida, lo bonito de tener un hijo y todo lo demás. La estructura de los mismos, por cierto, con una primera parte más cómica, y una segunda parte ya más seria y cañera, debe haber sido cosa del amigo Álvarez Seda, quien ya la utilizó, recordemos, en la chirigota de Sevilla, el año de “¡Esto es pa verlo!”, aunque fuera Juan Carlos Aragón, claro, quien la introdujera, o eso creo, en “Los Yesterday”. En los cuplés, por el contrario, y para compensar, se superaron, con respecto a su anterior pase, estos chirigoteros gaditanos, y bastante, además, trayendo dos letras realmente buenas, la primera, de rabiosa actualidad, y metida en apenas unos días, sobre el incidente que les conté en su momento, y que protagonizó la chirigota “Los del Penedés” al arrojarle una telera al público y ponerle el ojo como un perillo, o así, a una señora que se encontraba en el patio de butacas (una letra esta en la que también se llevó un toquecito, de paso, el piano del popurrí de Martín, que es que las ponen a huevo, caray), y la segunda, un tanto inferior, aunque muy buena también, sobre el tema de la letra que le quieren poner ahora al himno de España y los continuos problemas de Juan Carlos Aragón con sus grupos, todo mezclado, pero con habilidad y con gracia. La chirigota, insisto otra vez, se postula cada vez más para el primer premio, gracias a su completísimo repertorio, que tanto le ha gustado al personal, y con más razón, claro, si continúan bordando, en lo sucesivo, actuaciones como esta. Yo particularmente le pondría la pega del humor tan grueso y escatológico que utilizan en algunos momentos (en ese sentido me quedaría con la chirigota de Manolín, por ejemplo, más fina y elegante, en líneas generales), pero lo cierto es que son pocos, y que tampoco llega la sangre al río, por fortuna, cuando surgen esos toques de sal gorda.

“Los mendas lerendas”: Muy bueno el primero de los dos pasodobles que cantaron el viernes por la noche estos jóvenes comparsistas de la capital, en el que rememoraban sus vivencias carnavalescas de niño, cuando allá por los ochenta iban con sus padres a la Plaza y a la calle de La Palma, a escuchar agrupaciones, y se impregnaban del espíritu y la filosofía de las comparsas de aquella época, con alusiones a los alegres y desenfadados estribillos de “Los mandingos”, de Antonio Martín, de “Quince piedras” y “Hombres lobo”, de Enrique Villegas, o de “Robots”, de Joaquín Quiñones y Aurelio del Real, míticas agrupaciones todas ellas que fueron su escuela, según decían, y de las que aprendieron a no cantar penas, cuando la diosa alegría, remataban, era dueña de la comparsa. Una estupenda y bonita reivindicación, repleta de todos esos guiños al pasado que tanto agradecemos siempre los buenos aficionados (y que habrán dejado cogiendo moscas al resto, pero bueno), de su particular manera de ver la modalidad, tan alegre, tan desenfadada y tan refrescante, en resumidas cuentas. El segundo tampoco estuvo malote, pero no me pareció igual de bueno ya, sin embargo. En él utilizaron el citado recurso de los pasodobles al más puro estilo telenovela, y narrados en primera persona, para abordar el tema del cierre de Delphi, mediante las reflexiones y las inquietudes de uno de aquellos obreros que ve como la lucha no sirvió para nada, finalmente, y cómo se esfuma, asimismo, su futuro, preguntándose cómo podrá decírselo a su mujer, pero al menos detrás de la letra había, pues eso, una crítica hacia un tema de actualidad, que algo es algo. Prefiero otra clase de enfoques, a la hora de escribir las letras, porque considero que el recurso este, insisto, está ya pelín sobrexplotado, pero al menos no fue, como decía, uno de esos melodramas con una historia lacrimógena de por medio, sin mayor significado, que se inventan algunos autores para ganarse el aplauso fácil. Los cuplés, el primero, bastante simpático, sobre todos los cambios que ha sufrido este año el concurso, y el segundo, de nuevo, sobre la paliza que se llevó José Luis Moreno (hay que ver la gracia que nos hace a todos que a alguien lo dejen casi muerto en su casa unos asaltadores, caramba), cubrieron el expediente de forma bastante aceptable, pero tampoco se puede decir que fueran extraordinarios, no. Con eso y con todo, a mí la comparsa me sigue sonando a gloria, y continúa pareciéndome originalísima, y tremendamente gaditana, en su planteamiento (tanto, de hecho, que quizá sea la que más me haya gustado, en conjunto), razón por la cual lamento que le tocara cerrar sesión, a las tantas de la madrugada, y ante un público ya cansado, por lo que su actuación no tuvo, aunque se premiara con aplausos, la repercusión que merecía. Teniendo en cuenta, además, que de momento llevan una de las mejores baterías de pasodobles de la modalidad, a la vista de la flaqueza que han demostrado en este aspecto otros grupos, quiero creer que todavía tienen posibilidades de luchar, pese a todo, por un puesto en la final. En semifinales, desde luego, volveremos a verlos, claro que sí, y ya luego, pues Dios dirá. Esta vez introdujeron, a modo de curiosidad, un nuevo instrumento en su actuación, pues sonó un bajo (creo que era un bajo, vamos) durante la presentación, cosa que no ocurrió en preliminares.

Mañana comento las agrupaciones que han actuado en la noche de hoy, y me extiendo sobre el controvertido tango del coro de Kiko Zamora y Fali Pastrana, que ha tenido la virtud de poner sobre la mesa un tema que merece la pena debatir, creo yo, por mucho que pueda levantar ampollas.

Un saludo.




167
De: Toni Fecha: 2008-01-27 11:55

Por fin lo que esperaba, discusiones, confrontaciones, intercambio de opiniones pero sin llegar la sangre al río, por supuesto.

Con respecto al coro-no coro, la verdad es que no tengo una opinión clara. Me han gustado sus tangos, que sí suenan a coro, pero del popurrí no me acuerdo, o bien estaba a otra cosa pero con el mp3 puesto o me llamó tan poco la atención que ya no lo recuerdo.

Y respecto al pasodoble de la "comparsa de momo" sobre el trasplante, está claro que como dice Alfred es otra letra más de telenovela, pero cuando esa telenovela te afecta no veas como llega.
Mi hermana y yo, a miles de kilómetros de distancia (o así, que no sé cuanto hay entre Huelva y Tenerife), lloramos a la vez al escuchar el pasodoble porque lo hemos vivido en mi familia, al estar nuestro padre vivo gracias al trasplante de riñón de su hermana.



168
De: AMS Fecha: 2008-01-27 12:15

Con respecto a "La calle del arte" hay una frase latina que les va a las mil maravilla: "excusatio non petita, accusatio manifesta".
Tanto revindicar que son un coro supone que, en realidad, ellos no lo tienen claro.
El coro de Valdés es otro caso porque, como bien dice Alfred, es que suena a coro. Que el repertorio sea mas diviertido no significa nada. Es mas, me encanta que el coro sea divertido.
Ahhh: mi mas profunfo rechazo a los ortavillitas, dieciseisitas o ortavillas de 32 bits. Que plaga por favor.



169
De: Albrit Fecha: 2008-01-27 14:36

Buenas tardes. Si se me permite intervenir brevemente y se me disculpa la intromisión en la tertulia, me gustaría decir que estoy prácticamente de acuerdo con todas las apreciaciones de don Alfred, salvo en lo respectivo a la consideración del género carnavalesco gaditano al que pertenece la agrupación "La calle del arte". Habría mucha tela que cortar aquí con respecto a cuáles son las características que una agrupación debe cumplir para ser considerada esto o lo otro (si se me permite el paréntesis, y remitiéndonos al campo de la literatura, con una tradición evidentemente milenaria, los críticos tienen verdaderas dificultades para delimitar claramente las fronteras de la poesía o de la novela, por ejemplo). A mí me parece que, efectivamente, como ellos mismos dicen en el primero de los tangos cantados en cuartos, son un coro: la copla bandera de la agrupación es el tango, y éste, por cierto, me parece verdaderamente hermoso. La instrumentación utilizada es también la característica --según el canon no escrito-- de este tipo de conjuntos carnavalescos. En cuanto a que suene o no suene a coro, en su presentación y popurrí, esto depende evidentemente del reducido número de componentes, y es cierto que en determinados pasajes del popurrí sobre todo --no me ha parecido tanto en la presentación-- puede recordar algo a la comparsa, lo cual no me parece razón suficiente para eliminar a la agrupación del cajón taxonómico carnavalesco que convenimos en llamar coro. En mi opinión, un coro acomparsado, pero un coro, del mismo modo que hay chirigotas acomparsadas. Y lo más importante: una estupenda, por lo visto hasta ahora, agrupación de carnaval. Estos bizantinismos genéricos suelen ser muy útiles para dejar a buenas agrupaciones fuera de determinadas fases del concurso --recuérdese, por ejemplo, lo ocurrido hace una década con la chirigota "Las ruinas romanas"-- y, por tanto, son un arma nada desdeñable para los rivales que compiten en dicha categoría. Creo, humildemente, que los academicismos no le sientan nada bien al carnaval, cuyo espíritu --bajo mi punto de vista al menos-- reside en la transgresión --y ésta, cómo no, también puede ser genérica.

Perdón por la parrafada. Y que continúe el debate.

Un saludo.



170
De: Albrit Fecha: 2008-01-27 14:37

Menos mal que dije que iba a intervenir brevemente...



171
De: WWfan! Fecha: 2008-01-27 14:43

Varias cosas.

El coro del Valdés también tuvo que reivindicar que era un coro, digo yo que tampoco lo tendrían claro. Porque no vean la de palos que se llevó el primer año.
Y eso que tenían a los antiguos coros de Puerto Real como referente y no a agrupaciones de hace 70 años.

Las chirigotas "nuevas" tuvieron que reivindicarse como chirigotas con todas las de la ley cuando decían que eran mamarrachadas y no otra cosa e incluso las tradicionales, cuando funcionaban las nuevas chirigotas volvieron a insistir en que llevaban el sello del 3x4 y que eran tan chirigotas o más que las otras, con lo cual imagino que si es por reivindicar, aquí nadie tiene claro nada de qué son.

Me mola. El pasodoble tal es de telenovela, el cuplet es un chiste, el no se qué de prensa rosa, que si esta canta mucho a la Caleta o a los muertos, que si se incide o no en la crítica social, que si es más de izquierdas o de derechas... que de tonterías pa salir en Carnaval, plim plam...

Que esto es tan simple como A y B... Si una cosa es buena, es buena y punto, sea quien sea quien lo escriba, esté compuesta como esté compuesta la música, provenga la letra de la temática que uno le salga de la punta de la polla.

No entiendo el ánimo de poner límites a lo que uno pueda o no hacer legítimamente con su agrupación.



172
De: Albrit Fecha: 2008-01-27 15:07


Al hilo de lo que comenta el señor WWfan!, con quien estoy de acuerdo, creo que es oportuno recordar el estribillo del cuarteto --de tres-- "Ser o no ser":

Unos me dicen hazlo
otros que no lo haga
y al final yo hago
lo que a mí me da la gana.


Pues eso. Y que el público --animal multifronte-- decida si le gusta o no le gusta lo que al autor/director de marras le ha dado la real gana de hacer.



173
De: AMS Fecha: 2008-01-27 15:33

Lo de hacer lo que te da la gana me parece estupendo, ya que estamos en carnaval, pero siempre y cuando no te acojas a las normas de un concurso que son claritas. Tecnicamente es un coro porque canta a tres voces, tiene mas de los componentes mínimos y usa instrumentos de pulso y pua además de guitarras, cosa prohibida en las comparsas o chirigotas. Pero tal y como tienen libertad para hacelo yo la tengo para decir que no me gusta su aire acomprasado de octavillita, ocmo dice Alfred.
Respecto al de Pastarna y Zamora, son un buen coro salvo los gritos del tenor, que será tenor de ópera pero grita pa sus castas. Pero lo de meter otra cosa entre cuples y tangos es infringir las normas del concurso al que se han presentado y todavía estoy esperando que el jurado diga algo. ¿Se han leido el reglamento normas o qué pasa?



174
De: WWfan! Fecha: 2008-01-27 17:50

Lo del coro me imagino que si es ilegal, cosa que no creo porque ya estarían descalificados, siempre podrán decir que Manolito Santander cantó 3 pasodobles el año de su primer premio... Lo que me jode es que tanto el coro de Julio Pardo como el de Kiko Zamora se lleven tanto tiempo con chorradas entre copla y copla y no pase nada, a pesar de que se eterniza para todo espectador no fanático de su grupo pero si a un cuarteto lo interrumpe el público constantemente con los aplausos, olés y demás porque se lo está pasando del carajo, se le multa con puntos.
Es surrealista.

Dicho lo cual, según Bohorquez, su coro cumple todas las reglas que tiene la modalidad.
Si las cumple, podrá parecerte hasta una remolacha con nata montada, pero es un coro.



175
De: WWfan! Fecha: 2008-01-27 17:53

Por cierto, ¿nadie se acuerda de lo que rajó Fali Pastrana con el coro La Big Bang y la pureza de la modalidad?...



176
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 18:06

Unos cuantos apuntes, antes de ponerme, dentro de un rato, con el comentario de las agrupaciones que cantaron anoche.

Se cuenta, se dice, se rumorea, que el famoso pasodoble del transplante de riñón de "La comparsa de Momo" está basado en hechos reales (sí, hasta en eso se parecen a los telefilms de Antena 3, los pasodobles estos), ya que recientemente Kiko Zamora tuvo que recibir el riñón de su hermano para salvar la vida.

Por otra parte, aprovecho para aclarar que yo no le pongo límites a lo que se pueda o no hacer legítimamente con una agrupación (eso tan solo podría hacerse a través de las normas, y Dios me libre de exigir que se prohiba nada en ellas). A lo que sí le pongo límites, y muy claritos, además, es a lo que me gusta y lo que no. Y qué le vamos hacer, ni me gustan los pasodobles/telenovelas (o que se abuse de ellos, más bien, que quizá podría llevarse uno, de seis, pero es que hoy por hoy muchos suelen llevar bastantes más), ni me gusta que se abuse, asimismo, de determinado recursos, tan sobados y facilones, ni me gusta que los tangos se rematen por arribita, y en sostenido, ni tantas y tantas otras cosas del Carnaval actual. Y con la misma libertad con que las agrupaciones hacen todo eso que no me gusta, yo digo, como aficionado que soy, pues eso, que no me gusta, qué le vamos a hacer.

En último lugar, le explico al amigo AMS, que le veo algo ofuscado con el tema, que no, que el coro de Zamora y Pastrana, al parecer, no ha cometido ninguna infracción al interpretar una copla extra durante sus actuaciones (en caso contrario, está claro, el jurado ya habría actuado). En el reglamento, asegura Fali Pastrana (y habrá que creerle, más que nada porque no creo se fuera a jugar un premio por eso, con lo que debe haberlo mirado y remirado muchas veces, antes de hacer lo que han hecho), no dice nada al respecto. En ningún articulo, en ningún párrafo, en ningún reglamento, se especifica que esté prohibido interpretar una copla de más, y de otros años y otros autores, entre los tangos y los cuplés, y esa laguna es la que han aprovechado estos coristas para dar la nota, cosa que les encanta, ya digo, y hacerlo. El año que viene, evidentemente, seguro que ya se incluye, a raíz de esto, el oportuno artículo que lo prohiba, pero este año, me temo, no hay nada que objetarles, con el reglamento en la mano. Fali Pastrana, que insisto en que siempre ha sido pelín tocahuevos, el hombre, al ser interrogado al respecto recordó que el año de "Los últimos de Filipinas" también salió en la orquesta, y cantando, a la vez, cosa que entonces no se prohibía, pero que al año siguiente sí que prohibió ya.

Un saludo.




177
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 18:11

Otra aclaración para el señor WWFan, que ha vuelto a intervenir mientras escribía mi anterior mensaje.

Sucede, hoy por hoy, que el tiempo transcurrido entre copla y copla no se limita en el reglamento de ninguna manera (cuando tanto se ha limitado, este año, el tiempo de montaje y desmontaje de los atrezzos para ahorrar tiempo, pero bueno), mientras que el tiempo de duración de las mismas sí, y ahí se incluyen, me temo, las parodias de los cuartetos. De ahí que ocurra lo que usted señala, vaya.

Un saludo.





178
De: Albrit Fecha: 2008-01-27 19:01

Aclaración a los señores AMS y Alfred:

espero que en ningún momento hayan interpretado mi "defensa" del coro "La calle del arte" como descrédito de sus opiniones respecto al mismo. Ni muchísimo menos: antes bien todo lo contrario.

Y me he atrevido a intervenir porque creo que, después de echar un vistazo a determinados foros internetarios, ustedes mantienen un nivel de discusión verdaderamente admirable, donde cada contertulio suele acompañar sus opiniones de las razones que las conforman, y donde éstas, además, son respetadas, lo cual no conlleva que hayan de ser compartidas todo el tiempo, claro. Visto lo visto por ahí, su tertulia carnavalesca me parece exquisita y divertida. Y perdón de nuevo por la intrusión.



179
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 19:05

Para dar por zanjado, al menos por mi parte, el debate relativo al coro a pie, que me da que es uno de esos temas en el que nunca nos vamos a poner de acuerdo, y en el que resulta absurdo insistir mucho más, repito el símil que ya hice anoche. Una comparsa, a la que quisieran denominar "comparsa en batea", y que cantara la presentación y el popurrí sin octavillas ni contraaltos, sino con bajos, y sin percusión, sino con bandurrias y laúdes, también estaría cumpliendo, creo, la reglamentación referida a la modalidad, pero habría que ver, entonces, si gustaba tanto el invento como el del coro a pie, porque yo particularmente lo dudo (enseguida saltaría todo el mundo, en fin, con aquello de "qué porquería de comparsa, pisha; si eso suena como un coro; no vale ná"). Pero claro, insisto en que lo mismo nos interesa preservar la comparsa, y a sus ortavillitas estrella, que a esos nadie los toque, mientras que el coro no nos preocupa tanto, desafortunadamente.

Y repito asimismo, amigo Albrit, que el número de componentes no tiene nada que ver, porque Fali Pastrana sacó hace unos años "A toda vela", con igual número de voces, sino menos, y aquello sonaba a coro de principio a fin, porque de principio a fin sonaban los bajos, las bandurrias y los laúdes. Si el nuevo coro a pie suena a comparsa ha sido única y exclusivamente porque así lo han decidido ellos, prescindiendo de todos esos elementos característicos y definitorios, a mi entender, de la modalidad de coros, durante la presentación y el popurrí, en favor de otros, como la percusión o los octavillas, característicos y definitorios, en cambio, de las comparsas.

Y ya digo que aquí dejo el asunto, porque no creo que merezca la pena repetir muchas más veces los mismos argumentos a favor y en contra de la agrupación del amigo Bohórquez. Ya solo queda por ver qué decide hacer el jurado con ella, y cuánto decide arriesgarse, en ese sentido (que si ahora se cuestiona su condición de coro, cuando pasen a la final, si pasan, y dejen fuera a dos o tres que perfectamente podrían estar en lugar de ellos no me lo quiero ni imaginar, vaya).

Un saludo.

P.D.: Si "Las ruinas romanas" no alcanzaron la final no fue, creo yo, porque se les acusara de sonar como una comparsa (aunque hubo quien lo hiciera), sino porque la presentación y el popurrí eran pa pegarles un babuchazo, poco más o menos, y son piezas que puntúan hasta tres veces, al contrario que una buena letra de pasodoble o de cuplé, que solo lo hace una. A otras agrupaciones, supuestos cajonazos, como "Kadi City", del propio Aragón, o "De plaza en plaza", del Yuyu y compañía, les pasó tres cuartos de lo mismo.



180
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 19:11

Esa última aclaración suya sobraba, amigo Albrit, pues no creo que nadie se haya tomado a mal, aquí, su intervención. Del mismo modo, no cabe considerar la misma, en ningún caso, una intrusión, pues esta tertulia se encuentra abierta a todo aquel que quiera intervenir, siempre y cuando lo haga con respeto y educación, como ha sido su caso (sino también se puede intervenir, claro, pero dudo que ninguno le vayamos a hacer ni puñetero caso al energúmeno de turno).

Así que nada, oiga, siéntase usted libre de comentar y rebatir todo lo que considere oportuno, que para eso estamos.

Un saludo.




181
De: WWfan! Fecha: 2008-01-27 19:23

Ya lo sabía Alfred, pero es el problema de las reglas. Según la regla una incumple por 30 segundos el reglamento -que si no fuera por los parones del público hubieran cumplido sin problema- y la otra haciendo el chufla no.
Pero que me parece injusto porque creo que no se ajusta al espíritu a la hora de ser escrita.

Pero básicamente es que una se alarga porque el público lo pasa pipa, la otra porque le sale de los cojones.

Igual que en el fútbol, que le pegas una patada en la boca al contrario y si no te ve, pues no es ni falta y sin embargo si estás empajillao en una falta y el rival te golpea en el saque porque ve que no cumples la distancia, te llevas una amarilla.

El reglamento es claro, pero no justo.



182
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 20:40

Bueno, al final se me ha ido casi toda la tarde, entre unas cosas y otras, y todavía no he comentado ninguna de las actuaciones que anoche tuvieron lugar en el Gran Teatro Falla. A ver si me da tiempo a reseñar, por lo menos, la del coro de Kiko Zamora y Fali Pastrana, “La Orquesta Cádiz”, que pusieron sobre la mesa anoche, ya digo, un tema de lo más interesante. Vamos al lío.

- “La Orquesta Cádiz”: Pues sí, lo reconozco, estoy de acuerdo con la letra del segundo tango que interpretaron, que me pareció magnífica. Es posible que debieran haberla redactado de forma más suave, y menos agresiva, quizá, pero tampoco creo que sea tan dura, ni tan insultante para nadie, más que para el impulsor (que tampoco sé quién sería, exactamente) de la iniciativa que critican en el tango, y que no es ni más ni menos que el carrusel ese de coros que desde hace algunos años se organiza en la ciudad en pleno verano. De todos sus rivales lo único que dijeron, creo recordar, es que van tan solo con medio tipo puesto, o incluso en bermudas, durante dicho carrusel (cosa que es cierta, porque yo lo he visto), que solo llevan a la mitad del grupo (cosa que también es cierta, salvo honrosas excepciones, porque también la he visto), y que más de uno acaba borracho (cosa que no he visto pero que también será cierta, seguramente, porque es lo que suele pasar en estos festejos, por otro lado). No creo que sean acusaciones especialmente graves, pues todo ello resulta comprensible, tanto que no lleven el tipo completo (vestir unos ropajes pensados para el frío de febrero en pleno agosto manda cojones), como que la mitad del grupo falte (la gente está de vacaciones, fuera de la ciudad, con su familia, o pasa de volver a ensayar para cantar, más allá de la semana de Carnaval, y hay que respetarlo, etc, etc…). Resulta comprensible, sí, pero son cosas que ya están poniendo de manifiesto lo poco que pega, y lo fuera de lugar que está, un carrusel de coros, por el centro, en mitad del verano, y que dan como resultado, y esto es lo que principalmente criticaban ellos, vaya, que se transmita y se dé una mala imagen del Carnaval, después de que haya costado cien años de historia y tradición dignificarlo y engrandecerlo como se ha dignificado y se ha engrandecido a lo largo de las décadas. Yo personalmente fui al carrusel de verano este el primer año en que se organizó, y no he vuelto más, porque definitivamente no me convence para nada la idea. Sí, todo el mundo se divierte y se echa unas risas, claro, como sucede siempre que se monta un cachondeo de estos, pero habría que pensar, creo, en el precio que estamos pagando por esa diversión y esas risas, y que no es ni más ni menos que ese, dar una imagen pobre y equivocada de lo que es el Carnaval ante los turistas para los que está hecho, presuntamente, y que se irán pensando, las criaturitas, que el mamarracho ese que han visto es una fiel representación de nuestra fiesta grande, cuando no es así, ni mucho menos. Que esa es otra, vaya; desde el punto de vista turístico me parece una absoluta torpeza intentar unir los dos grandes atractivos con los que cuenta, en ese sentido, la ciudad, en una sola fecha, de tal manera que le ahorramos un viaje, por lo visto, a nuestros visitantes. Pues no señor, quien quiera disfrutar de nuestras playas y nuestro clima que venga en verano, y quien quiera disfrutar de nuestro Carnaval que venga en febrero, y quien quiera disfrutar de ambos, pues que venga en ambas fechas y que se deje el dinerito aquí dos veces. Si a los veraneantes les damos, como propina, su correspondiente ración de Carnaval, dudo que repitan luego, en febrero, en parte porque ya lo habrán vivido una vez, y creerán conocerlo ya, y en parte por la mala imagen, insisto, que se habrán llevado. Lo que pasa es que aquí más de uno está empeñado en convertir el Carnaval, por huevos, en el motor económico de la ciudad, cuando no se inventó para eso, ni mucho menos, y utilizarlo de semejante manera lo único que hace es adulterarlo y desvirtuarlo. Menos sobreexplotar nuestra fiesta grande, y más fomentar la industria y el trabajo, que esos son los únicos motores económicos con los que tendría que contar, de verdad, la ciudad. Cualquier evento carnavalesco que se lleve a cabo fuera de las fechas establecidas, por otra parte, no hace sino banalizar y restarle valor a los de febrero, que pierden, así, su carácter único, dentro del calendario. Ya puestos, en fin, hagamos un carrusel todos los meses, y el de Carnaval que sea uno más, tan solo, a lo largo de todo el año. Por todo esto, en fin, estoy de acuerdo, ya digo, con la letra que cantó “La Orquesta Cádiz” al respecto, en la noche de ayer. Y los rivales que no se muestren tan ofendidos, porque ya antes el coro de Valdés, el año de las embarazadas, y el del Lama, el año de “Nos vemos en la calle”, criticaron a su vez la postura de Fali Pastrana y Kiko Zamora, defendiendo el carrusel del verano, por lo que a estos últimos, creo, les asiste el derecho a réplica. El mismo hecho de que la letra haya ocasionado este debate que ahora estamos manteniendo aquí, ya habla en su favor, creo, pues era hora, desde mi punto de vista, de que alguien cuestionara el susodicho carrusel, y dijera bien clarito lo que algunos pensamos en relación al mismo. Que estos son los temas, demonios, con los que hay que mojarse, y crear controversia, y generar debate, y hacer pensar y reflexionar. Escribir una letra condenando los abusos a menores, o el terrorismo, o el maltrato, o cualquier otra cosa que cualquiera con dos dedos de frente también condene, no es mojarse, es cantar obviedades. Son estos temas, en los que la opinión se encuentra dividida, con los que hay que posicionarse y mojarse, insisto. En cuanto al resto del repertorio que interpretó anoche el coro, tampoco estuvo nada mal, aunque ya fuera más normalito y topicorro, el primero de los tangos, una letra piroposa y gadita acerca de la sangre del gaditano, y de todo lo que por ella corre, así como los dos cuplés, simpaticones pero poco más. Por lo que respecta a la copla extra que interpretaron anoche, entre los tangos y los cuplés, se agradeció que fuera, al menos, distinta que la del primer pase, ya que ayer interpretaron un pasodoble de “Los vikingos”, de Joaquín Quiñones y Manuel Sánchez Alba “Noly”, en lugar del de “Las Brujas Piti” que cantaron en preliminares. Tuvo gracia, por último, el mutuo intercambio de pullazos entre este coro y su eterno rival, el de Julio Pardo, durante sus respectivas actuaciones. Mientras que el otro día Manolo Camacho no le pidió su aplauso al público, como sí hizo en preliminares, porque se habían molestado “los hermanos de otra congregación”, uno de los integrantes del coro de Kiko Zamora le pidió al respetable anoche, y con mucho cachondeíto, unos aplausos para la agrupación, lanzándole así un toquecito cargado de guasa a sus contrincantes. Es buena señal, creo yo, este intercambio de pullas, pues quiere decir que los dos coros vuelven a competir cara a cara, y en igualdad de condiciones, este año, cosa que no sucedía desde hace bastante tiempo, con lo que todos ganamos, naturalmente. El grupo cantó un tanto mejor que en preliminares, por otra parte, con lo que se confirma que lucharán por el primer premio hasta el final. Lo de que toquen instrumentos, que tan poquito le gusta al amigo Toni, a mí no me parece mal, siempre y cuando el tipo lo pida, como es el caso, mientras que todos estamos de acuerdo, creo, en lo bocazas que son estos dos, Fali Pastrana y Kiko Zamora, con el rollo ese suyo del purismo, que un año tras otro se tienen que tragar, al ir haciendo cada vez más cosas de aquellas que tanto criticaron, en su día. Pero bueno, si a las agrupaciones hubiera que juzgarlas por lo bocazas de sus autores se nos iba a quedar en nada, el concurso, que aquí quien más y quien menos ha metido la pata, alguna que otra vez.

- “Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)”: La chirigota del Love y compañía se superó, con respecto a las preliminares, en lo relativo a los pasodobles y a los cuplés, pero el repertorio, en su conjunto, sigue sin estar al nivel esperado, en parte por la forma en que han desaprovechado la idea del tipo (esa parodia de las comparsas juveniles que tanto juego les podría haber dado), y en parte por lo poco que hacen reír en su presentación y su popurrí, por muy bonita que sea la vueltecita gaditana que dan, a lo largo de este último, y por más acertada que resulte la selección de las músicas, con muchas melodías que están ya en la historia del Carnaval. No creo que cuenten con opciones de pasar a la final, en fin, este año, aunque volverán a cantar de nuevo, seguramente, en semifinales. Algo que el propio director de la agrupación, Manolo Cornejo, reconocía anoche ante los micrófonos de Punto Radio, haciendo gala una vez más de su nobleza, y su deportividad, ya que admitió que se habían quedado fuera de la competición, y que le gustaría que ganara, visto lo visto, la de Quique Remolino, “Las pito-risas”. Todo un ejemplo de honestidad, sí señor. Las letras de los pasodobles que interpretaron ayer, por su parte, giraron ambas en torno a la juventud, de modo acorde con su tipo, y trataron, respectivamente, sobre el Cádiz Virtual, formado por todos esos proyectos y esas infraestructuras que piensan realizarse en la ciudad de cara al Bicentenario de La Pepa, y por el que estos peculiares pimpis hacían un recorrido, para mostrárselo a los turistas, que esperaban lo disfrutasen en su día, porque ellos, seguramente, ya estarán en Castellón para entonces, como aseguraban en el amargo remate del pasodoble, y sobre las promesas electorales, ahora que se acercan las elecciones, de las que su padre, decían, les aconsejaba no creerse ni la mitad de la mitad, ahora que por fin iban a tener edad para votar. Dos buenas letras críticas, pues, las que cantaron estos chirigoteros anoche en su tanda de pasodobles. En la tanda de cuplés, por último, abordaron con bastante gracia el tema de las plagas que se viven últimamente, de medusas, de insectos y demás, así como el de la Familia Real, en relación con los recientes conflictos diplomáticos en los que se ha visto inmerso Don Juan Carlos, con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y a raíz de su visita a Ceuta y Melilla, este último año. Con eso y con todo, la chirigota no terminó de alzar el vuelo, a pesar del buen hacer de sus componentes, un auténtico espectáculo, siempre, sobre las tablas, con lo que mantengo mi proóostico sobre su avance dentro del concurso.

- “Mi Cai chiquito”: Otra comparsa que se desinfló, a mi entender, respecto a su primer pase, en preliminares, a causa de lo endeble de sus letras, tanto de pasodobles como de cuplés. También de ellos esperaba algo más, la verdad. En el primero de los pasodobles, en fin, abordaron el asunto de la tragedia del Nuevo Pepita Aurora, metiéndose en la piel del hijo de uno de aquellos marineros, y narrando todos sus sentimientos en primera persona (si cuando yo digo que el recurso está sobreexplotado…), mientras que en el segundo le dedicaron un homenaje a la figura paterna, no especialmente brillante, a mi juicio, desde el punto de vista formal, que es lo menos que se puede exigir, supongo, cuando se trata un tema tan sobado como este. Me gustaron mucho más, en definitiva, las dos letras que cantaron el primer día. De los cuplés destaco, pero para mal, uno de ellos, en el que arremetieron, oh, qué originales, contra Jerez, sin ninguna gracia y de forma tremendamente escatológica, encima. Una letra la jartá de cateta, como todas las que fomentan la absurda rivalidad entre ambas poblaciones, que resulta aun más ridícula y patética, si cabe, si tenemos en cuenta que la cantó un grupo de El Puerto de Santa María y que la ha escrito un autor de Sevilla, con lo cual, queda claro, a ninguno de todos ellos se les ha perdido nada en estas peleas, de tal manera que queda aun más de relieve el asqueroso oportunismo y lo facilón del cuplé. La comparsa mejora este año, en líneas generales, insisto, con respecto a todos los años en que la ha estado escribiendo el mediocre de Valdivia, pero no ha respondido como era de esperar, ya digo, en lo relativo a pasodobles y cuplés, por lo que tendrán que conformarse con alcanzar las semifinales, si es que las alcanzan, que tampoco eso lo tengo claro, vaya.

Y aquí lo dejo, por ahora, que me pilla el toro, como a la Tía Norica, y pronto comenzará una nueva sesión de cuartos.

Un saludo.





183
De: AMS Fecha: 2008-01-27 21:17

Bueno, zanjemos la cuestión. Sólo una cosa:
Me gustan tanto el coro de Kiko como el chequetito. Pero me fastidia, y simpre me ha fastidiado, los ataques e insultos gratuitos, o no, en las letras de las agrupaciones. No se puede llamar a nadie miserable o sinverguenza o cabrón, como se ha hecho mas de una vez. Se puede, evidentemente, pero no es mi estilo. Eso es un recurso de mal letrista. La crítica ha de ser tranquila, en caso contrario es berrido y birria malaya.
Y eso es lo que ha berreado el coro de Kiko, e insisto que me gusta, pero me parece una agrupación demasiado desagradable para con los demás.
¿Borrachos? ¿Los otros coros? Je, je.
Y ya digo que será legal el cantar lo que le salga de las narices, pero como a alguien se le ocurra proyectar Solaris de Tarkowski antes del popurrí, nos vamos a jartar de reir. Basta llamarse la agrupación "Los Solarianos" y ya la hemos cagado :)



184
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 21:29

Sí, los demás coros son unos borrachos.
Ellos en la batea del Cañon beben Aquarius.



185
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 22:23

Precioso segundo pasodoble de Antonio Martín que se demuestra algo que se decía arriba.

Cualquiera hace una mamarrachada a base de nombrar las agrupaciones de un carnavalero, pero nadie usando eso es capaz de escribir como Don Antonio.

Creo que Antonio Martín acompañará a los Carapapas en la final... A ver quién es el tercero en discordia.



186
De: Toni Fecha: 2008-01-27 22:30

Estoy con WWfan, precioso segundo pasodoble, con mejor desarrollo que remate, eso sí.
Pero sea como sea, es lo que han dicho en la radio, un momento histórico, la respuesta once años después.

Nunca he sido especialmente martinista, pero con este pasodoble me ha ganado.



187
De: Alfred Fecha: 2008-01-27 22:38

Es lo que tiene continuar siendo una de las mejores plumas de la fiesta, le pese a quien le pese, cuarenta años después de que iniciara su andadura con "Los mayordomos".

Impresionante el pasodoble, por la clase de su mensaje, y por su maravillosa construcción, con la que se ha demostrado cómo el talento puede marcar la diferencia, al utilizar con tanta habilidad un recurso tan manido como el de enumerar las agrupaciones de un determinado autor al homenajearlo en una letra. Verdadero encaje de bolillos (que esa fue, por cierto, una de sus más memorables comparsas, precisamente, "Encajebolillo") el que ha hecho el maestro Martín con esta letra.

Y de la música que trae este año en su pasodoble, pues para qué vamos a hablar, si ya está todo dicho, solo con escucharla.

Un saludo.





188
De: Del puerto Fecha: 2008-01-27 22:55

Alfred, con respecto a tu comentario de Mi Cai Chiquito, hoy se ha dicho en el Puerto que la letra del cuple de Jerez de Mi Cai Chiquito, no es del Canijo. Es de kike Remolino. Y además creo que el Canijo no quería ni que se cantara. Y un pasodoble de ayer también.



189
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 23:01

Por cierto, el Morera por sí sólo parece Faemino y Cansado en uno.
Que cabronazo.

Que flojito de repertorio de la parodia de este pase con respecto al anterior pero que genialidad cómo lo han aprovechado. Son los mejores cuarteteros del momento...

Eso sí, los cuplets geniales.



190
De: WWfan Fecha: 2008-01-27 23:52

El tema libre también fue genial... Yo me pregunto porqué no lo cambian, ya que hacen 6 parodias, que las mejores las pongan como parodias y las peorcitas como tema libre, que puntua más.

El año pasado ya le pasó con la casa del terror que era tema libre y no parodia.



191
De: Alfred Fecha: 2008-01-28 00:26

Sea de quien sea, Del Puerto, la letra me pareció lamentable, y más viniendo de un grupo de la provincia al que ni le van ni le vienen las peleas catetas entre la capital y Jerez.

Sí es verdad que parece impropia del ingenio del Canijo, como escribía hoy el cronista del Diario, pero quien la escribiera, ya digo, es lo de menos; lo importante es que la cantaron y que la cagaron, por desgracia. Pero vamos, que no son los únicos, ni mucho menos, que han metido la pata con el tema.

Un saludo.



192
De: WWfan! Fecha: 2008-01-28 00:38

Cierto, es lamentable la letra de los Majaras.
Y creo que el principal culpable es el grupo por aceptarla.
Y es una cosa que, quiera Dios no ocurra, podría ser de las últimas letras de Pedro en el Falla y no puede cantar eso. No me parecería digno final a alguien tan grande.

Y del Canijo me sorprendería cuando él mismo ya ha dicho que aunque Cádiz le enamora y quiere todo lo que sea o huela a aquí, es sevillista antes que cadista. Con lo cual si le viene de poco la rivalidad Cádiz-Jerez como provincia, imagina ya como clubs de fútbol.



193
De: WWfan! Fecha: 2008-01-28 01:44

Hijoputa el Yuyu, que peasos de pasodobles y cuplets ha hecho en este pase.
Buenísimos las 4 letras.

Esta es la tercera de la final...



194
De: Alfred Fecha: 2008-01-28 07:06

Venga, me pongo con el resto de agrupaciones que cantaron en la noche de ayer, que si no se me acumula la faena, y hay mucha tela que cortar, todavía.

- “Pal desembarco nosmardía”: Lucidísima, de nuevo, la actuación del cuarteto del Gago, que anoche mantuvo el magnífico nivel demostrado durante su primer pase, en preliminares, y cuyo punto débil quizá sigan siendo los cuplés, que se muestran simpáticos, pero no están, me temo, a la altura de las parodias. El estribillo, con tirito acerca del deterioro del ambiente en la plaza el domingo de Carnaval incorporado, fue coreado, eso sí, por todo el teatro, que eso siempre es buena señal. El cuarteto, además, estrenó popurrí, distinto al tema libre que interpretó el primer día, algo que siempre se agradece, pues dota a la actuación de una mayor frescura, al ofrecerlo todo nuevo, salvo el estribillo, evidentemente. Queda por ver si en el siguiente pase, que seguro que lo habrá, también estrenarán una nueva pieza, o mantendrán este mismo popurrí. Lo que es seguro, o casi, es que los componentes del cuarteto aparecerán apresados en un campo de concentración alemán, durante la siguiente parodia, pues las actuaciones de la agrupación mantienen la misma estructura que en años anteriores, desarrollando en cada una de ellas los sucesivos capítulos de una determinada historia, en este caso ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Si el primer día desembarcaron, por error, en las costas gaditanas, y ayer salieron a escena escenificando un combate, ocultos tras una trinchera, en pleno París, el próximo día, ya digo, aparecerán con un campo de concentración como escenario, porque al final de su actuación, anoche, llegaron los alemanes y se los llevaron a tos palante. Buena actuación, pues, la del cuarteto, que se lo sigue poniendo difícil así a los del Morera, su rival más directo, evidentemente, para hacerse con el primer premio de la modalidad. Veremos a ver cómo termina este peculiar duelo de titanes. Bueno, en realidad ya lo sé, qué demonios; en la escalera de la Torre Tavira, el primer dominguito de Carnaval, con los dos cuartetos cantando pamplinas gaditanas codo a codo, y un público totalmente entregado disfrutando con ellos como el que más.

- “Los bichos (Fuerzas Nasales)”: Se confirmó anoche, nuevamente, que quitando los pasodobles, muy buenos, eso sí, poco más puede ofrecer la chirigota del amigo Santander este año. Sumamente cañeras, como ya sucediera en preliminares, las dos letras de pasodoble que interpretó ayer por la noche la chirigota, y que versaron, respectivamente, sobre su barrio de La Viña y sobre la figura de Salvoechea (que ya me enteré, gracias a esta letra, por fin, de la razón por la que se le está cantando tanto este Carnaval, caray, y es que se cumplen, ahora, cien años de su fallecimiento, y de su multitudinario entierro, claro). En la primera, bastante leñera, ya digo, le dieron un buen repaso a todo aquello de lo que se avergüenzan estos chirigoteros, cuando se habla de su barrio, ya que culparon a sus vecinos de representar al Cádiz más cutre (esto es literal, ojo) y más conformista, aunque en última instancia lo intentaran arreglar, curándose en salud, me parece a mí, con el remate, en el que admitían que a pesar de los pesares, era el suyo, el barrio de La Viña, que allí nacieron y allí morirían. No suele ser frecuente escuchar letras de esta clase, en las que alguien osa insinuar que parte de la culpa de la marginación y el deterioro del barrio quizá resida en sus habitantes, al margen de causas externas, a las que siempre se les achacan todas las carencias de La Viña en las coplas, y es por eso que se agradecen, cuando surgen. Nunca viene mal un poco de autocrítica, en fin. En la segunda letra de su tanda de pasodobles, por otra parte, reivindicaron la figura de Fermín Salvoechea, el legendario alcalde de la ciudad, de quien ahora algunos, decían, pretenden borrar su historia, desmintiendo sus hazañas y asegurando que todo forma parte del mito (cosa que no me extrañaría fuera cierta, lo de que alguien ande intentando quitarle hierro y restarle importancia a su figura, viendo como unos y otros manipulan hoy en día, a su antojo, la historia), ante lo que se rebela, rotundamente, la chirigota, que aprovechó la ocasión, además, para lanzarle un tirito, también, al Cádiz más beato y apolillado, preguntándose qué puñetas habrá hecho por la ciudad el Nazareno, para merecer el título de Regidor Perpetuo, que ellos prefieren asignarle, pues eso, a Salvoechea. Toda una declaración de intenciones, y un modo de ver la vida, sin duda alguna, lo que encierra esa elección entre ambas figuras. Los cuplés, ambos con final en Marichalar, aunque mejoraron algo, con respecto a los que cantaron el primer día, siguen sin hacer de la chirigota, al igual que la presentación o el popurrí, una agrupación de primerísimo nivel, como debería ser. Los veremos en semifinales, supongo, pero ya pueden irse despidiendo de la final Santander y los suyos, está claro.

- “Los perfumistas”: Muy buenos, a mi juicio, los dos pasodobles que cantó anoche la comparsa de Tino Tovar, con dirección de Subiela, que venía mosqueado, y bien que se notaba, por lo desapercibida que había pasado su agrupación durante la fase preliminar, y dispuesto, por lo tanto, a echar el resto y situarse de nuevo en lo más alto de la clasificación, para meterse definitivamente en la pelea por los premios. La comparsa tuvo, desde luego, una actuación notablemente más brillante que la del primer día, y demostró contar con una batería de pasodobles, hasta ahora, al menos, superior a las de algunas de sus competidoras más directas, en lo relativo a las letras. En la primera de las dos que cantaron ayer, entrando ya en materia, lanzaron una durísima crítica a la derecha y a la Iglesia, por sus recientes manifestaciones a favor de la denominada familia tradicional, que no hacen sino enmascarar su repugnante homofobia y sus deseos de imponerle a los demás, por cojones, el modelo de familia que creen ideal (y que ninguna ley, ni la del matrimonio homosexual, ni la del divorcio, ni la del aborto, amenaza en realidad, pues a nadie se le obliga a hacer uso de los derechos que todas ellas proporcionan, ojo), por más podredumbre que pueda llegar a ocultar, como antiguamente sucedía, de hecho, con tantas y tantas de aquellas familias del franquismo, tan cristianas ellas, y que no eran más que pura fachada, sin embargo. Muy buena la letra, sí señor, que tocó un tema de plena actualidad, como debe ser, en lugar de inventarse telenovelas, atemporales y genéricas, para hacer llorar al personal, y que lo hizo, además, como está mandado, argumentando su postura y sin montarse ningún melodrama. No se quedó atrás, tampoco, la segunda que interpretaron, sobre un tema algo sobado ya, la violencia de género, que supieron tratar, sin embargo, de forma brillante, desde el punto de vista formal (que es lo menos que se puede pedir, insisto, cuando alguna agrupación aborda alguno de estos asuntos tan manidos), ya que el autor jugó muy hábilmente, a lo largo de toda la letra, con los distintos tipos de silencios que se conjuran en torno a esta clase de situaciones tan lamentables, calificando cada uno de ellos, desde el silencio de la madre que calla su dolor por sus hijos hasta el silencio que genera el temor en las víctimas, pasando, finalmente, por el silencio cómplice de toda la sociedad, que asiste impasible a una muerte tras otra, por esta causa. Un estupendo pasodoble, para escucharlo detenidamente, que el grupo cantó, además, totalmente a capella, y sin ninguna instrumentación, en alusión a los silencios de los que hablaron, levantando al teatro entero. Un recurso de lo más efectista, para arrancarle al jurado todos los puntos posibles, y al público una autentica ovación como la que lograron, de hecho (ya les decía yo que el Subiela venía con ganas de meterse de nuevo en la competición), pero que quedó bastante bien, qué demonios, pues el conjunto, la verdad, lo clavó. Menos inspirados estuvieron ya los cuplés, en los que destacó, quizá, el primero, bastante malicioso, sobre Jaime de Marichalar, mientras que se agradeció, en el segundo, que por una vez citaran a Quiñones, con motivo de su nombramiento como Dios Momo de este Carnaval, sin recurrir al chiste fácil sobre lo fúnebre de sus letras. La comparsa, repito, se superó con respecto a su anterior pase, pero me da a mí que no ha terminado de conectar, tampoco esta vez, con el público, en su conjunto, por lo que se le pone difícil la final, pese a las dos excelentes letras que interpretaron en sus pasodobles. La puesta en escena, lo sigo pensando, debe ser una de las principales razones de esa falta de conexión con el respetable, pues la vi más calmadamente en televisión, el otro día, y me pareció francamente horrible. Es feo el disfraz, con ese blanco y negro tan apagado y tan poco vistoso, es fea la peluca, por más que la hayan querido repeinar (y ya vi que se inspiraba, por cierto, en el look del personaje que Johnny Deep interpreta en la última de Tim Burton), es feo el maquillaje, con esa bandera de Francia en los cachetes, que no tiene pies ni cabeza por mucho que sean perfumistas de París, y es feo el atrezzo, con el que tenían que haber montado un auténtico taller digno de su profesión, en lugar de colocar el forillo ese con una representación abstracta, o así, de los perfumes, los olores, los aromas y las fragancias (aunque en esto último habrá tenido mucho que ver, a buen seguro, la nueva norma que limita a cinco minutos el tiempo de montaje, y luego de desmontaje, de los decorados, y que luego no está cumpliendo ni Panete, pero bueno). Total, que la comparsa gana bastante si no se la ve, y solo se la escucha, creo yo. Y concluyo el comentario de la agrupación, antes de pasar a la siguiente, con una pequeña pregunta: ¿es cosa mía o cierta cuarteta del popurrí encierra un tirito dirigido al Aragón? Si no saben ustedes a cual me estoy refiriendo, ya mañana, si eso, se la copio por aquí, y me dicen ustedes, que lo mismo es que yo, como le pasa a Momo, soy muy mal pensado, y no hay nada de eso, en realidad.

- “Los proscritos de La Viña”: Bastante discretita, a mi juicio, la actuación de este coro, anoche, claro que también tuvieron la mala suerte de actuar, tras el descanso, ante un teatro medio vacío, que poco a poco se fue llenando, después, a medida que avanzaba su intervención y la gente regresaba del ambigú. Dejando eso a un lado, no obstante, las letras de los tangos no tocaron, tampoco, unos temas demasiado originales, ni actuales, ya que en los mismos le cantaron, sin que viniera demasiado a cuento, al asunto de los antifaces de oro, a la política que regula su concesión y a todo el mamoneo que hay detrás (gente a la que le falta un año, para cumplir los 25 exigidos, y se apuntan, decían, como segundos letristas de alguna chirigota infantil para alcanzarlos, comparsistas que falsean sus currículum con tal de obtenerlo, etc..), así como al tema de las vírgenes a las que visten de oro, por Semana Santa, las cofradías, algo contra lo que se manifestaron estos coristas en sus coplillas, aun a riesgo de que los tomaran por ateos, equivocadamente, los capillitas de turno. Dos temas, ya digo, que no venían a cuento de nada en particular, pues este año, por ejemplo, no se ha producido ninguna polémica relacionada con los antifaces de oro ni nada por el estilo (no creo que resulten discutibles en absoluto, de hecho, los cuatro que serán concedidos este Carnaval, al Caracol, al Selu, a Juan Lucena y a Selu Monzón), y con cuyo mensaje, ya puestos, tampoco termino de estar demasiado de acuerdo, en fin. En el caso de la primera de ambas letras, me parece una descortesía cuestionar así a todos los que tienen, hoy por hoy, el máximo galardón de la fiesta, solo para reivindicar, tal vez, a quienes no lo tienen, aun mereciéndolo (no creo que sea necesario desvestir a unos santos para vestir a otros, vaya), mientras que la segunda, sin que me interesen particularmente los asuntos cofrades, creo que pone de manifiesto la eterna disyuntiva entre las dos lecturas que se le puede dar, hoy por hoy, a la Semana Santa, y que son la puramente religiosa, por un lado, y la cultural, tradicional, y hasta folklórica, por el otro. Según la primera lectura, claro, no tiene sentido que las figuras vayan tan lujosamente vestidas, pues tal detalle no encaja con el mito (o la realidad, si se es creyente) que representan. Sucede, sin embargo, que la lectura que más prevalece, a estas alturas, es la segunda, por mucho que le duela a los más beatos y santurrones (que muchas veces se contradicen inconscientemente al respecto, como sucede con este tema de los ropajes de las figuras), aquella que ve la Semana Santa como algo importante y emocionante, no ya por su supuesto significado religioso, sino por su carácter tradicional, y su arraigo en nuestra cultura, que la convierte en toda una seña de identidad de la misma, aunque desprovista ya, insisto, de cualquier significado religioso. Seamos sinceros, ¿cuánta gente va a ver las procesiones movida por un sentimiento religioso, actualmente, y no para contemplar, sin más, un espectáculo que ciertamente cuenta con numerosos atractivos, y que no deja de tener muchísimos componentes artísticos, dignos de admirar, en efecto, relacionados con la música, con la escultura y demás? Poquita, creo yo, aunque mucha gente, eso es cierto, confunda sus sentimientos, y crean emocionarse ante el paso de turno, más por su significado religioso que por su carácter tradicional, como en realidad sucede, sospecho, aunque muchos nunca vayan a reconocerlo. Bajo esta segunda óptica, evidentemente, resulta mucho más vistoso que las figuras vistan de forma lujosa, por lo que reclamar que no sea así me parece que es no querer aceptar lo que la Semana Santa significa, hoy por hoy, en realidad, nos guste o no, y que no es sino eso, otra parte más de nuestro folklore. Me estoy desviando del tema, no obstante, pero es un asunto que siempre me ha parecido bastante interesante y curioso, la verdad. Retomando el hilo de mis comentarios, los cuplés, sobre el Solitario, el famoso atracador de bancos, y sobre el tipo que lucen estos coristas, aunque simpáticos, no terminaron de levantar la actuación, que fue, repito, bastante discretita, en líneas generales, aunque la agrupación continúe agradando. Esperemos que en semifinales, fase a la que pasarán, intuyo, ofrezcan dos tangos mejores, en cuanto a letra, y vuelvan a posicionarse bien de cara a la final, para la que todavía tienen opciones, creo yo, a pesar de este pequeño traspiés.

- “Los proscritos (regalos y pastelitos)”: La chirigota dejó claro, anoche, que le venía grande, sin lugar a dudas, la fase de cuartos, pues pasó sin pena ni gloria por las tablas del Gran Teatro Falla. No quiere esto decir que tuvieran una mala actuación, claro, pues estuvieron aceptables, al menos, estos jóvenes chirigoteros de la capital, pero su intervención desde luego supuso un importante bajón dentro de la jornada, en comparación con las demás agrupaciones de la misma. Los pasodobles, cuya música, que me sigue gustando, se ve realzada por el buen conjunto de voces, estuvieron dedicados, en primer lugar, a Dios, a quien le pedían que bajara a la Tierra a poner orden, y que reconociera, asimismo, que su creación se le había ido de las manos, y a la indolencia del gaditano, en segundo lugar, ya que nos reprocharon a todos sus paisanos que solo nos volcáramos con el Carnaval y con el fútbol, dejando de lado asuntos mucho más importantes (y yo que solo he visto un partido en el Carranza en toda mi vida, y además me aburrí una jartá…). Los cuplés, que ya ni recuerdo, tampoco fueron ninguna maravilla, y apenas arrancaron risas, entre el público, que ni siquiera llenaba ya, en aquel momento, la sala. Quienes se quedaron a verlos, por cierto, se limitaron a escucharlos con respeto y atención, a dedicarles los correspondientes aplausos de cortesía, cuando tocaba, y a reírse con las dos o tres ocurrencias, diseminadas a lo largo del repertorio, que tienen estos chirigoteros y que realmente merecen la pena. Por lo demás, resulta obvio que no los veremos en semifinales y que bastante premio han tenido ya, los chavales, con poder cantar dos veces en el Gran Teatro Falla.

- “Los reciclaos”: Otra agrupación que lo va a tener difícil, sin duda alguna, para pasar a semifinales, aunque su paso por los cuartos haya resultado más interesante y agradable que el de la anterior chirigota. Con eso y con todo, bajaron algo su nivel, con respecto a las preliminares, estos comparsistas de Algeciras, que ofrecieron dos pasodobles, a mi entender, inferiores a los que interpretaron el primer día. El primero, por ejemplo, lo dedicaron a describir la bonita relación de una abuela con su nieta, a la que aquella está criando, prácticamente, debido a las múltiples ocupaciones de la madre de la niña. Pasodoble telenovela al canto, sí. El segundo, por su parte, me pareció una auténtica desfachatez, la verdad, aunque a mí el tema no me afecte para nada. Resulta que estos señores, ni cortos ni perezosos, le cantaron un bonito pasodoble, la mar de emotivo, a todos aquellos antiguos componentes a los que habían ido excluyendo de la agrupación, al no contar con ellos, de un año para otro, y con los que seguían manteniendo, sin embargo, una buena amistad. O sea, que encima de que echan a las criaturitas de la comparsa después les cantan una letra de recochineo, en la que se atreven incluso a afirmar que por encima de las coplas y del Carnaval siempre estará su amistad con todos ellos ¿Pues entonces para qué los echan de la comparsa, joé? La gente es mortal. Pero bueno, si aquellos a quienes iba dirigida la letra están contentos con la misma, tampoco voy a ir yo a meterme donde no me llaman, claro. Los cuplés, que también he olvidado ya, como los de la chirigota, fueron los típicos de comparsa, esos que alguien dijo, alguna vez, que no eran más que una simple excusa para lucirse, a continuación, en el estribillo; qué gran verdad. Lo tienen complicado, repito, para acceder a semifinales, pero la comparsa completó, ya digo, una actuación bastante agradable, en general, gracias, sobre todo, al vistoso tipo, bien desarrollado en la presentación, el estribillo y el popurrí, y a su buen conjunto de voces.

Lo dejo aquí, por ahora, y ya mañana seguiré comentando la actuación de cada agrupación, en estos cuartos de final en los que nos encontramos inmersos ahora mismo, que se me ha vuelto a hacer más tarde (o más temprano, según se mire) de la cuenta.

Un saludo.




195
De: Alfred Fecha: 2008-01-28 20:49

Termino de comentar las dos últimas agrupaciones que actuaron el sábado y me pongo, acto seguido, con las primeras que lo hicieron en la jornada de ayer, a ver cuántas me da tiempo de reseñar antes de que dé comienzo una nueva función, y una nueva noche, recordemos, de los cuchillos… ¿cortos?... ¿largos?. Dejémoslos en intermedios.

- “Los revelaos”: Muy completa la actuación que realizó, el sábado por la noche, la chirigota del Sheriff, que supo caldear el ambiente y levantar el ánimo del personal a pesar de la hora tan tardía a la que le tocó actuar y de la discreta calidad de los conjuntos que la precedieron y la sucedieron, sobre las tablas del Gran Teatro Falla. En la tanda de pasodobles estos chirigoteros de la capital dedicaron sus letras a criticar, en el primero de ambos, la falsa imagen que da la ciudad de cara al exterior, donde se cree que todo es playa y Carnaval, olvidando los graves problemas laborales que arrastra Cádiz desde hace décadas, y que no hacen sino empeorar, con el tiempo, mientras que en el segundo, siempre intentando buscar temas relacionados con el tipo que representan, de fotógrafos en este caso, lanzaron un duro ataque contra los responsables de la pornografía infantil en internet. Dos buenas letras de pasodoble, pues, las que cantaron los del Sheriff, en su segundo pase, con una música, además, que volvió a sonar preciosa. Los cuplés también mantuvieron un nivel bastante alto, ya que hicieron las delicias del respetable tanto con el primero, sobre un niño hiperactivo que visitaba el Aquasherry, como con el segundo, escrito y montado en apenas unos días, y en el que cató, y ya tardaba, la horrible peluca del Subiela (como ya dije con respecto al piano de Antonio Martín y al toquecito que le pegaron “Las pito-risas” en uno de sus cuplés… si es que las ponen a huevo, caramba; al Subiela, de hecho, hasta le gritaron que parecía Cruella De Vil, desde el gallinero, durante la actuación de su comparsa). La presentación y el popurrí, muy trabajados, y perfectamente ajustados al tipo de principio a fin, al igual que todo el resto del repertorio, como es costumbre en el autor, arrancaron de nuevo las carcajadas del auditorio, ya que esta chirigota es, seguramente, una de las que mejor nivel ha traído, este año, entre las denominadas punteras. El Sheriff y los suyos continúan luchando, pues, por ese tercer puesto de la final, el único que han dejado libre, a día de hoy, “Las pito-risas” y “El código da Viñi”, con lo que volveremos a verlos en semifinales, sin lugar a dudas. La chirigota, por cierto, amenizó su intervención, sin hacerse pesada, tampoco, con gags y pamplinas variadas entre copla y copla, alguna de las cuales, como la del fotomatón, tuvo bastante gracia.


- “El tirititrén”: Otra de esas agrupaciones que ya ha tenido su premio, sospecho, pudiendo cantar dos veces en el Gran Teatro Falla. Tampoco es que lo hicieran nada mal, el áabado, estos chavales, que cantaron mejor que el primer día, creo, pero dudo que alcancen semifinales, estando la cosa tan reñida como está, dentro de la modalidad. De los dos pasodobles que interpretaron, destacó, quizá, por lo desacostumbrado de su mensaje, el que dedicaron a defender al Rey, cuestionando que cualquiera pueda desempeñar semejante cargo, como se suele decir muchas veces, con todos los inconvenientes que acarrea, y que ellos enumeraban (estar en el punto de mira del terrorismo, soportar que quemen tus fotos y tu bandera, aguantar las impertinencias del Hugo Chávez, tragarse multitud de bromas acerca de su persona y de su familia, etc…). No suelen ser demasiado comunes, ya digo, las coplas de carácter monárquico, y aunque yo particularmente no esté para nada de acuerdo con las mismas, sí que se agradece que todos los puntos de vista tengan cabida en el Falla, haciendo así el Carnaval más complejo, más plural, y más rico, en definitiva (ejemplos de letras que anteriormente apoyaran al monarca de España se me ocurren ahora mismo dos, la primera un pasodoble de la comparsa de Los Majaras para el carnaval de 1982, “Del Puerto a Cai”, en el que aplaudían la decisión de Don Juan Carlos de no asistir a la boda de Carlos de Inglaterra y Lady Di, en señal de protesta por su celebración en Gibraltar, y la segunda otro pasodoble, del año 1993, de la comparsa de Joaquín Quiñones y Pepe Martínez “Pulchinela”, en el que defendían a la Familia Real de las críticas que suscitó el reportaje aquel que hizo sobre la misma la reportera británica Selina Scott). El otro pasodoble, más corriente, lo dedicaron a repasar las virtudes y los defectos, las luces y las sombras, de nuestra Andalucía (buena comparsa aquella, por cierto), citando, entre otras muchas cosas, a algunos de sus artistas más universales, y algunos de sus escándalos más recientes, también, como el del caso Malaya. Los cuplés, más bien desafortunados, como suele ser habitual en la modalidad, supusieron el acostumbrado bajón dentro de su actuación. Esta, como decía, no estuvo mal en su conjunto, de todos modos, pese a lo cual, repito, dudo que los veamos en semifinales. Esta misma noche, no obstante, habrá de ser el jurado quien lo decida.

Y paso ahora a comentar las primeras agrupaciones que cantaron en la noche de ayer, domingo, una jornada en la que se escucharon, por fortuna, muy buenas letras.

- “El periquitúliqui”: No entiendo, la verdad, que los autores, a veces, se puedan equivocar tanto, y en cuestiones tan básicas ¿Pues no cogen los coristas del Lama y cantan anoche un tango, bastante bonito, por cierto, sobre la historia y la tradición del trabalenguas dentro del Carnaval, citando el uso que hicieron del mismo, a lo largo de las décadas, y en muchas de sus agrupaciones, autores tan destacados como el Tío de la Tiza, Cañamaque, Paco Alba, Agüillo o el Chimenea? Esto es lo que tendrían que habernos contado, y cantado, con más detalle y detenimiento, señores Lamas y Valdivia, en su popurrí, y haber dejado todas las quejas de carácter interno con las que se cargan este, en cambio, para un tango. Qué torpes, madre mía. El otro tango, por su lado, lo destinaron a demostrar la correspondiente dosis del genuino escepticismo gaditano, poniendo en solfa, una vez más, los fastos que se preven en la ciudad, de cara al futuro Bicentenario de La Pepa, y las infraestructuras que traerán consigo, dicen, reivindicando una mayor atención, por parte de los políticos, para temas que consideran mucho más importantes, tales como el trabajo y demás. En los cuplés, bastante flojillos, resaltó, quizá, el primero, por aquello de su rabiosa actualidad, ya que lo aprovecharon para bromear acerca de otra de las novedades de este concurso, y que es el hecho de que todos los operarios del teatro que colocan los decorados deban llevar cascos cuando se encuentren trabajando dentro del escenario. El coro, en el que destaca este año el buen conjunto de voces, sigue sin convencerme, en una valoración global, pero supongo que cuenta con posibilidades de colarse en la final, como ya dije con motivo de su primer pase. En las semifinales desde luego estará, a buen seguro.

- “Peña Los Inmortales”: Sorprendentemente, esta chirigota procedente de Algeciras mantuvo el nivel más que aceptable que mostró el primer día, en su actuación de cuartos, con lo que no tiene por qué quedarse en esta última fase, como podría haberse esperado en un principio, sino que cuenta con algunas opciones, creo yo, de cantar en semifinales. Los pasodobles, que mantuvieron una línea bastante crítica, se centraron en el día de San Valentín, que estos chirigoteros consideran, y no sin razón, un invento de los centros comerciales, afirmando que para ellos el día de los enamorados lo son todos, y en los complejos industriales del Campo de Gibraltar, que han traído prosperidad a la zona, pero a un precio demasiado alto, ya que se lamentaban de los elevados niveles de contaminación que sufre, a causa de los mismos, la comarca, así como de la cantidad de casos de cáncer que dicha contaminación, insinuaban, está ocasionando. También mantuvieron el tipo en los cuplés, que hicieron reír al público como es debido, en el primero con una letra bastante ingeniosa, acerca de una noche en la que estos peñistas borrachines volvieron a casa y se encontraron a otro hombre en su cuarto, con su mujer, y en el segundo, algo menos imaginativo, y más escatológico, pero igualmente simpático, con una letra acerca de los peculiares hábitos de higiene (o de la falta de ellos, más bien) de su señora suegra. Tanto en la presentación como en el popurrí también se divirtió el publicó, con ellos, y con su peculiar tipo, en el que tan bien llegan a meterse, y es que si de hacer reír se trata, estos algecireños, desde luego, lo han logrado más que otras agrupaciones de más renombre. Yo insisto en que podrían llegar a pasar a semifinales, vaya, aunque esta noche será cuando sabremos si lo han conseguido o no. Sea como sea, queda claro que han constituido una de las sorpresas más gratas de este concurso, superándose notablemente con respecto al año anterior.

- “Los héroes del 3x4”: Espectacular, sin más, el pase que ofreció ayer por la noche la comparsa de Antonio Martín, en gran medida, claro, por el soberbio pasodoble que le dedicó al pregonero, Antonio Martínez Ares, antaño su más encarnizado rival, y que ya comentamos anoche, por encima, pero también por el resto del repertorio que interpretó su grupo, que continúa sonando, por cierto, maravillosamente bien. Tan espectacular resultó la actuación, de hecho, que lo va a tener difícil, en el siguiente pase, para superarla. Quedémonos por el momento, sin embargo, con el auténtico recital carnavalesco que dieron anoche el Pájaro y compañía, y pasemos a comentar las coplas que interpretaron. Una de las primeras incógnitas que a muchos aficionados se nos planteó, morbosos como somos por naturaleza, al instante de saber que Martínez Ares sería el pregonero, se refería precisamente a la duda que se generaba, desde ese mismo momento, en torno a quién y cómo le cantaría, destacando sobre todos los demás, claro, los nombres del propio Antonio Martín y de Ángel Subiela (la incógnita todavía está por despejar, en lo que respecta a este último), las dos figuras más importantes, sin duda alguna, alrededor de las cuales giró su etapa de mayor esplendor, dentro de la fiesta, la una por ser su mayor rival, la otra por ser, durante un tiempo, al menos, su mayor aliado. Pues bien, en lo relativo al maestro Martín dicha incógnita quedó totalmente despejada anoche, cuando decidió dejar a un lado, y olvidar, la rivalidad que mantuvieran durante tantos años, para cantarle un pasodoble sumamente hermoso en que aceptaba, por fin, aquella bandera blanca que Martínez Ares le ofreció, con “El vapor”, el año que él fue, a su vez, pregonero, y que con tanto escepticismo recibió, en cambio, por aquel entonces. Más de una década después, sin embargo, carecería completamente de sentido continuar prologando aquella soterrada enemistad, y aquel abismal distanciamiento que siempre los separó (recordemos que el de estos dos fue un enfrentamiento, aunque muy agrio en ocasiones, bastante velado, y nunca explicitado, directamente al menos, en ninguna copla, a excepción de aquel desafortunado pasodoble de “La ventolera” que se filtró a la prensa, y que decidieron no cantar, en el último momento), pues las rencillas carnavalescas tienen su lógica, y hasta su cierta gracia, siempre que no se salgan de madre, claro, en el momento, pero al cabo de los años pasan a formar parte de la historia, en el más amplio sentido de la expresión, y puede y debe darse, finalmente, una reconciliación como la que tuvo lugar anoche, en el Gran Teatro Falla, cuando los dos pregoneros se fundieron en un emotivo abrazo, tras la actuación de la comparsa, ya que estas son la clase de cosas que engrandecen al Carnaval, sin lugar a dudas. De la letra, una auténtica obra de arte, como ya resalté ayer, me quedo, por no detenerme más en el tema, con el escalofrío que me recorrió el cuerpo, al igual que al resto del público, a juzgar por el sonoro “¡ole!” que les dedicaron en ese preciso instante, cuando estos comparsistas cantaron eso de: “que lejos de declararse enemigos / los piratas son amigos / unidos en la batalla / y juntos fuimos, pese a quien le pese / el levante y el poniente / la ventolera del Falla”. Qué manera más bonito, y más gaditana, de describir aquellos mano a mano que sostuvieron durante tantísimos años. Un momento histórico, y verdaderamente mágico, en fin, el que se vivió anoche en el templo de los ladrillos coloraos, más templo, y mas sagrado que nunca, en estas ocasiones. El primer pasodoble, por su parte, aunque eclipsado luego, naturalmente, por el segundo, también rayó a gran altura, con una magnífica letra acerca del preocupante asunto de la siniestralidad laboral, y más concretamente acerca de cierta noticia, triste como todas las relativas a este tema, que se produjo recientemente en San Roque, en donde un albañil murió, al caer desde un andamio, mientras se encontraba trabajando sin contrato, y ante los ojos de su hijo, que también trabajaba en la misma obra (una letra con ciertas similitudes, en su construcción, con aquella otra que cantó, en preliminares, “La escuela del Carnaval”, sobre el mismo tema, lo cual no quiere decir absolutamente nada, claro, salvo que el joven autor de esta va por buen camino, pues no es mala cosa, no, parecerse, escribiendo, a Don Antonio Martín). Por gustar, anoche gustaron de la comparsa hasta los cuplés, el primero de los cuales, sobre los perros que entrena la Guardia Civil para detectar la droga, tuvo bastante gracia, la verdad. El castizo estribillo que los acompañó, por otro lado, sonó, de nuevo, estupendamente, con ese redoble de nudillos sobre la culata de sus carnavalescos fusiles con el que lo culminan. Visto lo visto, fastidia un tanto que el amigo Martín se haya sacado de la competición él solito con esa chalaura de popurrí que ha hecho este año, y que le resta posibilidades, de cara a la lucha por los premios, a una comparsa que podría haber sido, por lo demás, tremendamente competitiva. Y ojo, que el popurrí, ya lo dije en su momento, me parece bonito, muy bien escrito, y muy bien musicado, y tal, salvo por el pegote que supone lo del piano al final, claro, pero no es un popurrí para competir en el concurso del Falla, sino más bien para cantárselo a su amigo Carapalo en su fiesta de cumpleaños, o algo así, vaya. Pero bueno, como la última palabra la tiene el jurado, ya veremos qué sucede con la agrupación. Esta noche, al menos, pueden estar tranquilos, pues seguro que pasan a semifinales.

- “Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele”: Al igual que sucediera el pasado sábado con la del cuarteto del Gago, su más directo competidor, muy lucida, sin duda alguna, la actuación de Morera y los suyos, anoche, en el Gran Teatro Falla. Es cierto, como apuntaba el amigo WWFan, que los repertorios de este grupo, sobre el papel, quizá no sean los mejores, pero suplen sus posibles deficiencias, en ese campo, con el tremendo arte que derrochan sobre el escenario, y con el que defienden a muerte sus actuaciones. También es cierto, como señalaba, del mismo modo, WWFan, que el descacharrante tema libre, que alcanzó su momento cumbre cuando el que hacía de ciego se arrojó al foso (donde lo recogieron varios periodistas, no se preocupen, que estaba todo controlado), quizá estuviera más inspirado que la propia parodia, pero hay que tener en cuenta que esta debe ir rimada (creo, vaya, aunque tampoco se exija mucho, en ese sentido, por desgracia), mientras que el tema libre no, lo que facilita bastante más su construcción. En cualquier caso, estos cuarteteros, que volvieron a divertir sobremanera al respetable, se posicionaron de nuevo bastante bien, anoche, en su carrera por el primer premio, aunque volvieron a ser penalizados, al igual que en preliminares, por pasarse del tiempo establecido, lo que les puede acabar pasando factura, me temo. Y es que no aprenden, está claro, porque siempre les pasa lo mismo. Con lo fácil que sería, demonios, curarse en salud y meter un par de golpes menos en la parodia o el tema libre, por si las moscas. Pues nada, tres minutos y medio, que se dice pronto, volvieron a pasarse anoche, sobre el límite de tiempo fijado por el reglamento, con la consecuente penalización por parte del jurado. Espero que en semifinales, en donde los volveremos a ver, sin duda, se anden con ojo, que todavía podrían llegar a quedarse fuera de la final por estas pequeñas tonterías.

Nada más, por el momento. Tras la sesión de hoy, y después del nuevo veredicto del jurado, intentaré terminar de comentar las agrupaciones que actuaron ayer en el teatro.

Un saludo.






196
De: WWfan! Fecha: 2008-01-28 21:31

No creo que el Jurado tenga cojones de dejar el cuarteto fuera aunque se lleven 45 minutos ahí.
Y creo que no es obligatoria ya la rima en la parodia.
Juraría que fue una noticia que dijeron en el programa del Germán y el Antonio Rivas, si no lo he soñado yo.



197
De: Toni Fecha: 2008-01-28 23:18

Una duda.
¿Es obligatorio que todos los coros empiecen los tangos con el mismo soniquete y uego cambien?. Es que es algo bastante extendido, y me gusta por ejemplo en el coro "Que bahío" que empiezan de otra manera.



198
De: WWfan! Fecha: 2008-01-29 00:07

Ahí me pillas.
Juan Carlos Aragón en un alarde de originalidad y sorpresa dedica 2 cuplets a su nabo.
A ver si al menos repitiendo nos libramos del de la suegra o el pasodoble de denuncia a la iglesia... digo yo para seguir sorprendiendo al personal.



199
De: WWfan! Fecha: 2008-01-29 03:27

LISTADO DE AGRUPACIONES SEMIFINALISTAS
COROS
Coro la catedral
La calle del arte
La Orquesta Cádiz
Los proscritos de la Viña
Los del portal de Jerez

CHIRIGOTAS
Los de la carpa
El Código La viñi
To pa ella
Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca
Las pito-risas
Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)
Los bichos (las fuerzas nasales)
Los revelaos
Los que van como Cadi
Los Monstruos de pueblo

CUARTETOS
Pal desembarco Nosmardía
Taller de reparaciones "Esto arranca por cojones" eSe eLe
COMPARSAS
El mercado de las maravillas
El último escuadrón
La catedral del mar
La comparsa de Momo
Los mendas lerendas
Mi Cai chiquito
Los perfumistas
Los héroes del 3x4
Huele a romero
La banda del capitán Veneno

Por cierto, mi apuesta para la final:

COROS
Coro la catedral
La calle del arte
La Orquesta Cádiz

CHIRIGOTAS
El Código La viñi
Las pito-risas
Los Monstruos de pueblo

CUARTETOS
Pal desembarco Nosmardía
Taller de reparaciones "Esto arranca por cojones" eSe eLe

COMPARSAS
La comparsa de Momo
Los héroes del 3x4
La banda del capitán Veneno

Tengo dos dudas. El Yuyu o el Love y Juan Carlos Aragón o Tino Tovar.



200
De: WWfan! Fecha: 2008-01-29 03:28

LISTADO DE AGRUPACIONES SEMIFINALISTAS
COROS
Coro la catedral
La calle del arte
La Orquesta Cádiz
Los proscritos de la Viña
Los del portal de Jerez

CHIRIGOTAS
Los de la carpa
El Código La viñi
To pa ella
Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca
Las pito-risas
Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)
Los bichos (las fuerzas nasales)
Los revelaos
Los que van como Cadi
Los Monstruos de pueblo

CUARTETOS
Pal desembarco Nosmardía
Taller de reparaciones "Esto arranca por cojones" eSe eLe
COMPARSAS
El mercado de las maravillas
El último escuadrón
La catedral del mar
La comparsa de Momo
Los mendas lerendas
Mi Cai chiquito
Los perfumistas
Los héroes del 3x4
Huele a romero
La banda del capitán Veneno

Por cierto, mi apuesta para la final:

COROS
Coro la catedral
La calle del arte
La Orquesta Cádiz

CHIRIGOTAS
El Código La viñi
Las pito-risas
Los Monstruos de pueblo

CUARTETOS
Pal desembarco Nosmardía
Taller de reparaciones "Esto arranca por cojones" eSe eLe

COMPARSAS
La comparsa de Momo
Los héroes del 3x4
La banda del capitán Veneno

Tengo dos dudas. El Yuyu o el Love y Juan Carlos Aragón o Tino Tovar.



201
De: Alfred Fecha: 2008-01-29 05:00

Pues ni idea, WWFan. Lo mismo se ha eliminado definitivamente el requisito de la rima este año, aunque ya llevaban mucho tiempo, los cuartetos, sin echarle mucha cuenta al asunto, en general, y salvo excepciones. Una lástima porque el genuino cuarteto de Cádiz ha ido rimado de toda la vida de Dios, y esa era, principalmente, su gracia y su mérito, pero bueno habrá que conformarse con los nuevos cuartetos que tenemos hoy en día.

Lo de la entradilla del tango no es obligatorio, Toni, aunque sí tradicional. Todos los coros daban así inicio a sus tangos, hasta que hace diez años, exactamente, el tándem formado por Kiko Zamora y Fali Pastrana irrumpió en la fiesta con aquel pedazo de agrupación que fueron "Los últimos de Filipinas" (y que tendrían que haber quedado primeros, pero bueno), en la que cambiaron ese detalle, dando pie a la farseta del tango, cortísima, además, de otra manera. Se llevaron varios años haciéndolo así, y luego, cuando muchos de los otros coros siguieron su ejemplo, modificando la entradilla de los tangos, cogieron y la retomaron, que siempre les ha gustado llevar la contraria, a estos dos.

Pues nada, espero haberle aclarado la duda, hombre.

Por cierto, el jurado hace un rato que ha leído ya su segundo veredicto, que nos ha deparado, como de costumbre, alguna que otra sorpresilla desagradable (no tienen peligro ni ná los jurados). Pero bueno, tiempo habrá, mañana, de comentarlo.

Un saludo.




202
De: Toni Fecha: 2008-01-29 08:14

Muchas gracias por la aclaración. Ya me parecía a mí que la entradilla no debía de ser obligatoria, porque si no todo el mundo la haría, y sinceramente no la veo necesaria, al igual que no todos los cuplets o pasodobles empiezan igual.

Por cierto, no sabía yo que este año Juan Carlos Aragón salía con su comparsa, y tampoco que el catalán también se había apuntado a la banda del capitán veneno... pelín culo inquieto este último... en fin, curiosidades y cotilleos que gusta también saber.



203
De: WWfan! Fecha: 2008-01-29 13:36

Ahora que me fijo, de las 3 agrupaciones que me sobran de las semifinales, hay 2 que son del presidente de la Asociación de Autores...
Pero como dice la Comparsa de Momo, lo mismo soy yo, que soy muy mal pensado.



204
De: Toni Fecha: 2008-01-29 16:04

Ya puestos, dinos todas las que consideras que sobran y las que pondrías en su lugar.

Yo, por empezar con algo, me sobran los de la carpa y habría varias chirigotas que podría en su lugar, como la peña los inmortales.



205
De: WWfan Fecha: 2008-01-29 17:10

Me sobran Los de la Carpa y los que van como Cádiz y me faltan los Putaitas y Los Jesusitos de mi vida.

En Coro me gustó más el coro de Los Ilusionistas que el de Los proscritos, pero bueno, ahí hasta se puede admitir porque es para 5º puesto...



206
De: WWfan Fecha: 2008-01-29 17:15

Me sobran Los de la Carpa y los que van como Cádiz y me faltan los Putaitas y Los Jesusitos de mi vida.

En Coro me gustó más el coro de Los Ilusionistas que el de Los proscritos, pero bueno, ahí hasta se puede admitir porque es para 5º puesto...



207
De: Alfred Fecha: 2008-01-29 17:19

Mando ahora lo que no me dejó mandar anoche el sistema, a ver si hay más suerte:

Pues nada, como era de esperar, al final me han dado las tantas, comentando el fallo del jurado en el irc, así que poquitas agrupaciones voy a poder comentar ya esta noche, me temo. Bueno, el fallo del jurado y la apoteósica actuación que ha tenido esta noche la comparsa de Juan Fernández, “Los pintureros” (léase con cantidades ingentes de ironía lo de “apoteósica”, claro está), que he tenido oportunidad de comentar con uno de los componentes de la agrupación. No, no hemos llegado a las manos, ni nada por el estilo. El muchacho, de hecho, se ha mostrado sorprendentemente amable y razonable, pese a la caña que le he dado. Pero bueno, ya les contaré más detenidamente, cuando le llegue el turno a su agrupación, en estas crónicas mías. Vamos ahora con las que actuaron, el domingo por la noche, inmediatamente después que el cuarteto del Morera.

- “Los que van como Cadi”: Muy completa y divertida, de nuevo, la actuación de estos peculiares cangrejos caleteros. La bonita música del pasodoble, obra de José María Barranco, volvió a convencer como el primer día, con ese lento crescendo desde su arranque, tan pausado, hasta su remate, mucho más cañero, y con más motivo, claro, si las dos letras que cantaron acompañaron tan bien como lo hicieron. La primera, que continuaba, de algún modo, la línea tan crítica que demostró seguir la chirigota el día de su estreno sobre las tablas del Gran Teatro Falla, estuvo dedicada a quienes prenden la mecha, desde sus despachos, para que arda nuestra Bahía, con el progresivo cierre de todas sus industrias, una situación ante la cual la Justicia no tiene nada que decir, por lo visto, mientras que actúa rauda y veloz, en cambio, cuando alguien quema la foto del Rey. El segundo pasodoble, de carácter más poético, y verdaderamente logrado, se lo dedicaron al tango gaditano, haciendo un hermoso recorrido, engarzado con bastante habilidad, por agrupaciones históricas de dicha modalidad, desde aquellos primitivos coros que sacara el Tío de la Tiza a comienzos de siglo, hasta otros, más recientes, como “Los dedócratas” o “Entre pitos y flautas”, fundamentales, sin duda alguna, para la recuperación del tango, tras la Transición, y para el arranque de una nueva etapa, marcada por el comienzo de la Democracia. Resultó muy original, a la par que efectista, asimismo, la interpretación, en la que no sonaron ni la caja ni el bombo, sino tan solo las guitarras, que se colocaron, además, ante los demás componentes, a la manera de los coros, y en la que modificaron de alguna forma el ritmo y el compás del pasodoble, transformándolo, con bastante arte, en un auténtico tanguillo, aun conservando su melodía. Haciendo gala de la malicia que me caracteriza, por cierto, juraría que durante este pasodoble la chirigota sonó más a coro que el del Bohórquez en muchos tramos de su repertorio. La letra, obra de Paco Cárdenas y Ramón Peñalver, que para estas cosas son unos auténticos fieras, cuando se ponen, como demuestra el precioso final de popurrí de estos mismos cangrejitos, y que ya nos trajeran, en su día, aquellas memorables viudas, terminaba con una referencia, precisamente, al famoso pasodoble de estas, que comenzaba con aquello de “llega ya el tres por cuatro”, al rematarla diciendo que no era el susodicho tres por cuatro, el que llegaba con esta última letra, sino su majestad, el tango de Cádiz. Muy bonito, muy original, muy llamativo, y muy bien construido, sí señor, este segundo pasodoble, o tango, o como quieran ustedes llamarlo. En los cuplés mantuvieron, también, un nivel bastante alto, al cantar dos letras la mar de simpáticas y graciosas, la primera sobre la famosa consola Wii, y los juguetes que estos chirigoteros tenían, en cambio, en su niñez, y la segunda, quizá pelín borde (sobraba, a mi juicio, el segundo final que le añadieron, mucho más explícito que el primero), sobre la carpa en la que se encuentra instalado provisionalmente el mercado de la Plaza y la nueva altura a la que quedan los célebres leones de correos, al elevarse aquella sobre una tarima. Dada la buena impresión que la chirigota ha causado en sus dos pases por el teatro, perfectamente podría ser esta, a mi juicio, la tercera chirigota de la final, aunque tendrá que seguir peleando, a partir de mañana, con todas las demás, ya que ha pasado a semifinales, como se preveía.

- “La tarantella”: Esta es otra de esas agrupaciones que ya han tenido su premio, pudiendo cantar dos veces en el teatro, aunque finalmente haya quedado bastante arriba en la clasificación general, la verdad. Más de lo que merecían, quizá. Sea como sea, tuvieron una actuación bastante agradable en la noche del domingo, aunque la sala quedó medio vacía, para qué nos vamos a engañar, cuando les tocó cantar. Que justo después viniera el descanso seguro que tuvo bastante que ver, obviamente, con semejante estampida. Las muchachas de la comparsa, ya digo, no lo hicieron nada mal, pese a todo, con dos letras de pasodoble interesantes, al menos, que dedicaron, respectivamente, a lamentar, una vez más, la indolencia del gaditano, al que le sugerían que cante menos piropos y luche más por su tierra, y al modo en que algunos, ahora, pretenden apropiarse de la bandera nacional, adjudicándole por la misma cara una serie de valores, que casualmente coinciden con los suyos, claro, y asociándolos con su imagen, cuando dicha bandera no le pertenece a nadie, como bien cantaron ellas. Por si quedara alguna duda, en fin, Luis Ripoll, el autor, remató la letra con las siguientes palabras: “me hace gracia ese patriotismo tan facha”. Pues eso, que los fachas se las están llevando de tos colores, este Carnaval, y es que no es pa menos, no, que andan revolucionados últimamente, y dando más porculo del habitual. Muy bonita, por cierto, la introducción musical del pasodoble, con esos compases de la maravillosa banda sonora que Nino Rota compusiera para “El Padrino”, la saga cinematográfica en la que se inspira el tipo de la comparsa. En los cuplés destacó, pero para mal, el segundo, sobre el endurecimiento de las penas a los que infringen las leyes de tráfico, con un remate demasiado ordinario, a mi entender, mientras que el primero, en cambio, no estuvo malote, ya que se hicieron eco, en un alarde de reflejos, del incidente con la telera y la señora a la que lesionaron, sin pretenderlo, “Los del Penedés”, durante la preliminar, como ya lo hicieran, también, “Las pito-risas”, rematándolo con una versión ajustada a dicho incidente del famoso estribillo de aquel mítico cuarteto del Peña, el Masa y los Scapachinni, con autoría de Agüillo, que fue “Grandes relatos”, y que decía, poco más o menos, así: “no tirarme bocadillos de jamón que me puedo mosquear”. Resulta curiosa, la repercusión que ha alcanzado el suceso este de la telera, al hilo del cual habría que aclarar que lo de tirar cosas al público no es nada nuevo, ni de lejos, en el Falla. Es más, podría decirse que constituye toda una tradición. Vamos, que muchos años ha tardado en ocurrir lo que este año ha ocurrido, la verdad. Ahora mismo, sin ir más lejos, recuerdo aquella magnífica comparsa que nos trajeran, allá por 1976, Enrique Villegas y José Ramos “Requeté” desde la Isla, que se titulaba “La sal de mi tierra”, que lucía un castizo tipo de salinero, y cuyo alegre estribillo rezaba del siguiente modo: “Si estás disgustaillo / y te quieres alegrar / toma este paquetillo / de mi sal, de mi sal, de mi sal”, momento este, el del remate del citado estribillo, en el que los componentes de la agrupación arrojaban al patio de butacas, claro, los correspondientes paquetes de sal. Más recientemente, y allá por 1992, recuerdo que la chirigota “Ballet Zoom Zoom Malacatún”, la otra que trajeron el Selu, el Yuyu y compañía el año de “Los Borrachos”, cantó dos cuplés, totalmente sembrados, y ciertamente antológicos, el primero sobre la prohibición de introducir comida en el Falla, tras su reciente remodelación, ante lo cual decidieron lanzar bocadillos al público, al final de dicho cuplé, para que pudieran merendar, pese a todo, y el segundo también sobre el mismo asunto, al que continuaban dándole vueltas, y que remataban lanzando hacia el respetable, de nuevo, unos zumitos, pa que “echaran pabajo” los bocadillos del primer cuplé. Memorable, sin duda alguna; puro age de Cádiz. El propio Libi, genio y figura, a su vez, llegó a decir, a cuenta de esto de lanzarle al público toda clase de alimentos, que hubo cierta época en que uno iba a una sesión del concurso y volvía a su casa cargado de paquetes, como quien volvía del Coaeco (sí, sí, recuerdo perfectamente que fue este desaparecido comercio el que citó) en vez de del Falla. En fin, las cosas del Carnaval, tú sabe. Cositas nuestras.

Y con esto lo dejo, que ya no son horas de andar dándoles el coñazo con mis batallitas. Mañana más, aunque llevo, me temo, un retraso considerable, en estos comentarios míos, así que me va a costar ponerme al día, pero en fin, se hará lo que se pueda.

Un saludo.





208
De: Alfred Fecha: 2008-01-29 17:33

En cuanto a las agrupaciones que han pasado a semifinales, no me explico, en primer lugar, por qué no habrán pasado seis coros, en lugar de cinco, con lo bien que habrían quedado las sesiones con dos, uno al comienzo y otro tras el descanso. Quizá haya tenido que ver con la decisión del jurado el empate entre el coro del Lama, "El periquitúliqui", y el de los ilusionistas, aunque tampoco tendrían que estar empatadas ambas agrupaciones, creo yo. El sexto coro que yo habría metido, obviamente, habría sido este último, "Llegan los ilusionistas" (que incluso habría metido, puestos a pasar solo cinco, en lugar del coro de Valdés, "Los del Portal de Jerez"), pues me parece bien que el Lama y La Viña, con "Lo que yo te diga", se hayan quedado fuera, ya que llevo diciendo desde el primer día que sus propuestas no me han convencido para nada, este año.

Tampoco entiendo demasiado bien por qué motivo han entrado igual número de comparsas que de chirigotas cuando de las primeras hay más inscritas, y ya a cuartos, de hecho, pasaron más comparsas que chirigotas, como era lógico. Creo yo que un par de ellas más podrían haber metido. O una tan solo, incluso, de tal manera que yo personalmente cambiaría la de Los Majaras, "Mi Cai chiquito", que me sobra en semifinales, por la de Antonio Busto, "Al tran-tran", y añadiría, por lo menos, "La escuela de Carnaval", que también me falta, entre las que han logrado el pase.

En lo relativo a las chirigotas, me sobra la de Manolito Santander, "Los bichos (Fuerzas Nasales)", y me falta alguna otra que podría haber pasado en su lugar, como la del Vera, "Los Jesusitos de mi vida", la de Sevilla, "Los putaítas", o incluso la de Puerto Real, "Una obra de poetas".

Pero bueno, el jurado es el que manda, y esto es lo que hay, qué le vamos a hacer.

Bajo a por el Diario y cuando suba me pongo a comentar todas las actuaciones de cuartos que me quedan por comentar, que no son pocas.

Un saludo.




209
De: Alfred Fecha: 2008-01-29 20:45

Lo dicho, oigan, que me pongo, sin más preámbulos, a comentar, de momento, las actuaciones que tuvieron lugar en el Gran Teatro Falla, tras el descanso, el domingo por la noche, y si me da tiempo alguna de las primeras de ayer.

- “Llegan los ilusionistas”: Un coro este, me reafirmo, que tendría que haber pasado a semifinales, a mi juicio, ya fuera en sexto lugar, ya fuera en lugar del coro de Valdés, “Los del Portal de Jerez”, y más aun si tenemos en cuenta que estos coristas de la capital se superaron, el pasado domingo, con respecto al primer día, ya que el grupo cantó mejor, vocalizando más, principalmente, y ofreció un puñado de buenas letras. Así ocurrió, por ejemplo, con los dos tangos que interpretaron, el primero sobre España, en el que le dieron un buen repaso a todos los problemas actuales de la nación, y el segundo, aunque lo empezaron con unos versos en los que hablaban de la relación con su hijo pequeño, sobre todos los abusos que desgraciadamente se cometen, hoy por hoy, contra los niños, ya sea la explotación laboral de los mismos, su triste utilización como soldados en algunos ejércitos y algunas guerras, o su vil prostitución por parte de algunos desalmados. No quiero dejar pasar la oportunidad, por cierto, de felicitarles una vez más por rematar el tango como está mandado, en seco y hacia abajo. Ojalá que cunda el ejemplo, entre los demás coros, y pronto se recupere lo que nunca debió perderse. Los cuplés, aunque inferiores a los tangos, estuvieron simpaticones, asimismo, con letras alusivas a Ana Obregón y su novio, el polaco Darek, y a la controvertida ley de la memoria histórica. El coro, me temo, sigue sin estar a la altura de las mejores creaciones de sus autores (“De tapaíllo”, “La Leva”, etc…), pero con eso y con todo, repito, debería haber pasado a semifinales, pues no lo han hecho nada mal, en líneas generales, este año, estos coristas de la capital. Espero que hayan sabido encajar el palo que se llevaron anoche, y que ahora disfruten como los que más en la calle, que es lo que toca.

- “Los monstruos de pueblo”: Mejoró sensiblemente, con respecto al primer día, la chirigota del Yuyu y Sánchez Reyes, gracias, sobre todo, a los buenos pasodobles y los buenos cuplés que cantó, pues el tipo, la presentación y el popurrí me siguen pareciendo flojillos, y muy irregulares (del popurrí lo único que me parece realmente bueno, de hecho, es la cuarteta de los pájaros de barro, de Manolo García), aunque el domingo, parece, funcionaron mejor ante el público. Los citados pasodobles, tan ingeniosos como de costumbre, estuvieron dedicados a comentar, en clave de humor, claro, una noticia real que daba el Diario hace un tiempo, por lo visto, acerca de la menor esperanza de vida que se detecta en barrios populares como La Viña frente a otros, más pudientes, como Bahía Blanca (algo para lo que tampoco se necesitaba hacer ningún estudio, creo yo, pero ya saben como son estas cosas), así como la llegada de las nuevas tecnologías y de la red al pueblo de estos singulares monstruos, que desde entonces no salen de casa para nada, pues ya hasta la basura, decían en el remate de la letra, la bajan por internet. También estuvieron muy bien, de igual manera, los dos cuplés, el primero acerca de lo que les hizo la parienta cuando se embadurnaron el tú ya me entiendes con diversos condimentos dulces, y el segundo, mejor, quizá, sobre el famoso cheque bebé del gobierno, un tema sobre el cual esta última posiblemente sea la mejor letra que se haya cantado hasta el momento. Puede que esta mejoría, con respecto a su primer pase en preliminares, los haya vuelto a meter en la pelea por el tercer puesto de la final, pero yo lo sigo viendo muy reñido, y hay que tener en cuenta, además, que los puntos de cada actuación cuentan, en el computo final, por lo que un pase más flojillo, como el que tuvieron el primer día, puede acabar pasando factura. Su futuro, al igual que el de otras muchas agrupaciones, dependerá, en fin, de lo que hagan en su próxima intervención, durante las semifinales.

- “La rosa de los vientos”: No contaba con demasiadas posibilidades de pasar a semifinales, la comparsa de Clavaín, y finalmente no ha pasado, de hecho. La agrupación, no obstante, completó una actuación bastante agradable, en la noche del domingo, lo que ya constituye, supongo, todo un premio para ellos. Los pasodobles, en los que el conjunto de voces me sonó mejor que en preliminares, se centraron en rememorar a viejos copleros ya fallecidos, de aquellos que ensayaban en los lavaeros, como Paco Alba, Paco Campos o Carlos Brihuega, que se llevaron consigo al morir, decían, el genuino pasodoble de Cádiz, y quizá sea verdad, así como en recordar otra destacada figura histórica, menos entrañable, en este caso, ya que en la segunda letra le pegaron un buen repaso, a cuenta de la ley de la memoria histórica, de nuevo, al difunto Franco, y a toda esa gentuza que continúa apoyando sus ideas y su régimen, y admirando su vida y su obra, hoy en día, que no es poca, por desgracia. Los cuplés, por su parte, estuvieron tan poco acertados como suelen estarlo casi siempre los de las comparsas. En cualquier caso, un agradable sabor de boca, sin duda alguna, el que ha dejado esta agrupación a su paso por el concurso.

- “Los putaítas”: Otra agrupación que podría haber estado perfectamente en semifinales, en lugar de la de Manolito Santander, en este caso, es esta chirigota de Sevilla, que el domingo tuvo, de nuevo, una actuación bastante lucida, pese a lo tarde que cantó, al ser la penúltima de la jornada, y pese a lo cansado que se encontró al publico, que ya no llenaba para entonces, tampoco, el Gran Teatro Falla. Dos buenas letras, las que nos trajeron en sus pasodobles, la primera dándole caña, una vez más, a los fachas, a los que les están dando por todos lados, insisto, ya que enumeraban las diferencias entre las eternas dos Españas, la que se manifiesta, decían, por un trabajo en condiciones y una vivienda digna, y la otra, la que tan solo se manifiesta para mantener sus privilegios y para exigir que se reduzcan los derechos de los demás, y la segunda, menos crítica, y más emotiva, para resaltar el sentimiento de solidaridad que se oculta, en realidad, tras todas esas pullas que los gaditanos les solemos lanzar a nuestros vecinos de Sevilla, pues cuando cierta organización benéfica de la capital hispalense, ligada a uno de los componentes de esta agrupación, quiso organizar un festival carnavalesco para recaudar fondos a favor de la lucha contra la fibrosis quística, el pasado año, ahí estuvieron, dispuestos a colaborar de forma totalmente desinteresada, como reconocieron ellos el domingo, todos los comparsistas, chirigoteros, coristas y cuarteteros, sin que faltara ni uno tan solo, y un público que llenó a rebosar una vez más el templo de los ladrillos coloraos, también mas templo, y más sagrado que nunca, pues, en esas ocasiones. Verdaderamente emocionante, sí señor, la letra del pasodoble, que remataban del siguiente modo: “Y un Falla hasta la bandera / volvió a romper las fronteras / demostrando que en lo humano / no hubo color ni rencillas / llamó a la puerta Sevilla / y ahí estuvo el gaditano”. Los cuplés, el primero, de rabiosa actualidad, sobre el nuevo sistema de venta de entradas, y el segundo sobre las subidas de los precios de estos últimos meses, estuvieron bastante simpáticos y divertidos, al igual que la presentación y el popurrí, con sus lógicos altibajos, claro, que no causaron tan buen efecto como en el primer día, sin embargo, debido a lo avanzado de la hora, pero que contaban con calidad suficiente, creo, para proporcionarles el pase a semifinales. No ha sido así, me temo, y tendrán que acatar el fallo del jurado, con elegancia y deportividad, como a buen seguro que lo hacen, estos amigos sevillanos, que pueden estar satisfechos, no obstante, del buen papel que han realizado este año en el concurso.

- “La tropa del colorete”: Una lástima que a la comparsa del señor Prada le tocara actuar tan tarde, ante un teatro medio vacío y un público adormecido. El grupo echó el resto sobre las tablas, sin embargo, y defendió estupendamente el repertorio que trajeron el domingo por la noche, cuyo plato fuerte, como ya sucediera en preliminares, fueron los dos pasodobles, sin lugar a dudas. Dos letras muy buenas, las que cantó la comparsa en su ultima actuación dentro del concurso, ya que no ha pasado a semifinales, y entre las que destacó especialmente, opino, la primera, en la que pusieron en su sitio al fulano ese, obispo de Tenerife, creo que era, que tuvo la desfachatez de justificar de alguna forma los abusos a menores de ciertos curitas acusando a los primeros de provocar a los segundos. Sobra decir que la comparsa le dijo de todo menos bonito, como bien se merecía el tío desgraciado, por otra parte, después de realizar semejantes declaraciones. Estos son los personajillos a los que hay que destrozar, con nombres y con apellidos, en las coplas del Carnaval; nada de generalidades, ni de vaguedades; directo y a la yugular, como han de ser las críticas por febrero. Muy bien por Prada, pues, que ha sido el único autor, por ahora, que le ha dicho al impresentable este las cuatro cositas que había que decirle. El segundo pasodoble, de tono más relajado ya, lo dedicaron estos comparsistas a homenajear a todos aquellos componentes de agrupaciones que le ponen voz y cara a las coplas del Carnaval, y sin los que no serían nada, evidentemente, los autores, al mismo tiempo que Prada lo aprovechó para recordar sus inicios, en esta afición tan nuestra, y el modo en que la descubrió, viendo actuar al Peña, al Masa y compañía en “Don Mendo y sus mendas lerendas”, aquel mítico cuarteto que sacaron, con autoría de Agüillo hijo, en 1973. Los cuplés, por último, no acabaron de estar demasiado acertados, como de costumbre en la modalidad, mientras que el resto del repertorio se demostró, una vez más, por debajo de las posibilidades de su creador, que ha hecho cosas notablemente mejores, sin que su agrupación de este año sea, ojo, desdeñable en absoluto.

Y completo así, con esta última reseña, el comentario de todas las actuaciones que tuvieron lugar el domingo. Paso ahora a desgranar, pues, la sesión de ayer.

- “¡Qué bahío!”: Los jóvenes coristas que componen este coro mixto demostraron anoche, de nuevo, su notable mejoría con respecto a años anteriores, aunque todavía les queda mucho camino por recorrer, antes de poder entrar de lleno en la competición. Quedó claro, ayer, con las letras tan normaluchas que cantaron en sus tangos, la primera para posicionarse en contra de las operaciones de cirugía estética, y para animar a todo el mundo a que se sacuda los complejos y se acepte tal y como es (de lo que ellos dan buen ejemplo, por cierto, con su atrevido tipo, que solo tapa lo imprescindible), y la segunda para exaltar la única amistad verdadera que en este mundo existe, y que no es otra que la de tus propios padres, como ellos admitían al final del tango. La música de este continúa sin ser, tampoco, ningún derroche, con lo que les quedó bastante mediocre la tanda, para qué nos vamos a engañar. Los cuplés, con una música que recuerda en ciertos momentos, a todo esto, a las que suele hacer Vera Luque para su chirigota, estuvieron simpaticones, con una letra para pitorrearse de tantos homenajes como se vivieron el pasado año en el Falla, que más parecía por ello, según estos coristas, el programa televisivo “Senderos de gloria”, y con otra, de tono picante, y quizá mejor, para las nuevas terapias relajantes de los SPA y demás. Del coro, definitivamente, me sigo quedando con su tipo, tan atrevido, sencillito y simpático, así como con el aire alegre y desenfadado de toda su actuación, con mención especial para la presentación, de lo más movidita y animada, en lo musical. Como era de prever, por último, no han superado el segundo corte del jurado, aunque bastante premio han tenido ya estos chavales, imagino, superando el primero.

- “Una obra de poetas”: Otra chirigota más que yo habría metido, como dije, en las semifinales, y que me parece mejor, sinceramente, que la de Manolito Santander, “Los bichos (Fuerzas Nasales)”. Hayan pasado o no, que a estas alturas ya es lo de menos, lo cierto es que estos chirigoteros puertorrealeños completaron una actuación bastante buena en la noche de ayer, con dos buenos cuplés y dos pasodobles, a su vez, más que aceptables. En el primero de estos últimos le cantaron a la Iglesia y a la hipocresía que supone predicar la caridad con tantísimas riquezas como tiene en sus arcas y tantísima pobreza como hay en el mundo, un tema demasiado sobado ya, quizá, si no se le introduce algún nuevo matiz, mientras que el segundo, algo mejor, lo dedicaron a todos aquellos gaditanos que se encuentran lejos de su tierra, pero que siguen cada noche el concurso de agrupaciones del Gran Teatro Falla a través de internet, y gracias a “la magia de la radio”, a quienes les enviaron un saludo y un fuerte abrazo desde la Tacita. Algo que ya hicieron hace un par de años, en otro pasodoble, los chirigoteros de Manolín Gálvez, con “De la India misteriosa… Los Eduardos”, pero que resultó un poco más original, con eso y con todo, que el anterior pasodoble. Los cuplés en cambio, ya digo, estuvieron bastante bien, con una primera letra dedicada, nuevamente, a la consola Wii, y a un juego de la misma, ficticio, sobre las agrupaciones del Carnaval, y una segunda letra, mejor incluso, quizá, sobre el top manta y el cabreo que cogieron cuando vieron al correspondiente negrito vendiendo los cds de su chirigota. En el estribillo, tal vez, sigo echando en falta un chiste más relacionado con su tipo de albañiles satirones, pues me sabe a poco, la verdad, lo del enfoscado del Falla. El popurrí, plagado de buenos golpes, volvió a ser, por último, lo mejor de su actuación, que perfectamente pudo haberles valido, insisto, el pase a semifinales, aunque finalmente no haya sido así. Tal y como digo con respecto a todos los grupos que se han quedado a las puertas, espero que sepan encajar con elegancia y deportividad el fallo del jurado, y que ahora se lo pasen de gran categoría cantando por las calles de Cádiz, y en todos sus tablaos.

Lo dejo aquí, por ahora, que en breve dará comienzo la primera sesión de semifinales. Y es que no me cansaré de repetirlo, no: ¡fechas fijas para el Carnaval ya! Y a la Cuaresma que le den.

Un saludo.




210
De: Alfred Fecha: 2008-01-30 08:16

Bueno, terminada ya la sesión de hoy, relativamente temprano (aunque el montaje de los atrezzos y las dichosas entrevistas para Canal Sur Televisión han retrasado la cosa más de la cuenta, me parece a mí), prosigo comentando las agrupaciones que actuaron ayer por la noche.

- “Huele a romero”: Volvió a formar el taco en el Gran Teatro Falla, anoche, la comparsa de los gitanos, pero bueno, esta gente lo pone siempre boca abajo traiga lo que traiga, gracias a su fuerza y a su garra. El repertorio que cantaron, la verdad, tampoco fue para tanto, aunque no estuviera mal, pero ya digo que el grupo tira mucho. El primero de los pasodobles lo dedicaron, sin mencionarla expresamente, a Mariluz, la niña gitana que desapareció hace unos días en Huelva, haciéndose eco, en primera persona, de la angustia y la desesperación que deben estar viviendo sus padres, y rogando para que aparezca cuanto antes, mientras que el segundo fue un bonito homenaje que el conjunto le quiso tributar, por sorpresa, a su autor, Pedro Romero, con una letra escrita por José Luis Zampaña, uno de los componentes de la agrupación. Un hermoso pasodoble, este último, en el que la comparsa piropeó a su letrista y alabó la valentía y la rebeldía que durante toda su vida ha llevado por bandera el poeta del barrio Santa María, y que quedó demostrada con creces durante su etapa de mayor esplendor como autor de carnaval, allá por los convulsos años setenta, cuando no era tan fácil, tal y como cantaron anoche los gitanos, arremeter contra las instituciones desde las coplas, y cuando uno se la jugaba, de veras, al decir según qué cosas sobre las tablas del Gran Teatro Falla. Cuando uno había de atenerse a las consecuencias, en fin, si mencionaba a Lorca en un pasodoble, a pesar de las advertencias de la censura, como lo hizo Pedro Romero, allá por 1971, con “Los ruiseñores del Perú”, o cuando te cogían cuatro guerrilleros de Cristo Rey y te llevaban aparte en El Anteojo para amenazarte y disuadirte de que sacaras a escena la bandera verde y blanca de los andaluces, como finalmente hizo también Romero, pese a todo, allá por 1977, con “Nuestra Andalucía”, verdadero estandarte de la lucha por la autonomía, que aun habría de prolongarse durante varios años más, y con la que encabezó numerosas manifestaciones a favor de la misma, en plena Transición, por citar algunos ejemplos tan solo. Totalmente merecido, pues, el homenaje que le tributaron los gitanos al maestro Pedro Romero, historia viva de la fiesta, ahora que ha cumplido setenta años, con esta bonita copla, aunque lo que hizo el director del grupo de dirigirse al público y al propio Romero para anunciar el pasodoble me sobró, la verdad, que no creo que en el Falla se deban montar esos numeritos, como si fuera aquello el Pemán y el concurso el “Me río de Janeiro”. Pero bueno, este año, al menos, ni han montado un cinexín, todavía, ni se han partido la camisa, mostrándonos sus panzas todas sudorosas, como hicieron el año pasado (se nota que este año el disfraz es de mejor calidad, y más caro, claro), cosa que les agradezco. Los cuplés, por su parte, estuvieron bastante simpáticos, el primero bromeando, precisamente, con las panzas de los componentes de la comparsa, con ese buen humor que siempre les ha caracterizado al referirse a ellos mismos, y con el cheque bebé, y el segundo, también divertido, relatando las disputas de unos recién casados a la hora de decidir a donde irían durante su viaje de novios. Bastante completa, pues, la actuación de la comparsa, que sigue luchando, por lo tanto, por un puesto en la final. A ver qué hacen ahora, en semifinales, que será un pase decisivo, desde luego.

- “Las malas malas que te cagas”: Un año más ha vuelto a desinflarse, el cuarteto de las niñas, al actuar por segunda vez, tras causar una buena impresión en su estreno. Tampoco es de extrañar, pues esta resulta, sin duda alguna, una modalidad sumamente complicada, y el público de semifinales (o de cuartos, en este caso) siempre ha sido bastante más exigente que el de preliminares. Y si no se que se lo digan al cuarteto de Sevilla, vaya. La actuación de estas cuarteteras de la capital, en fin, transcurrió en el más absoluto de los silencios, salvo por las escasas risas que lograron arrancarle al respetable en algunos momentos muy puntuales de su interpretación (tuvo gracia, por ejemplo, que se autoproclamaran las culpables de haber dejado abierto el portón de José Luis Moreno, en el estribillo que acompañó al tercer cuplé que cantaron), y a excepción, también, de algunos amagos de pitorreo que se escucharon en el gallinero, ya durante el popurrí, pero que no llegaron a mayores, sin embargo. Habrá de seguir adquiriendo experiencia, pues, este grupo de mujeres, poco a poco, para llegar a competir con los mejores, algún día, dentro del concurso. En futuras ediciones del mismo, eso sí, se agradecería que moderaran un poco más su lenguaje, pues siguen pecando de utilizar un humor demasiado grueso y ordinario, en ocasiones, como ya dije el otro día. Y no, no es que los borderíos no gusten, cuando los suelta una mujer; es que no gustan, a secas.

- “La banda del Capitán Veneno”: Como me ha pasado con casi todas las comparsas punteras, me gustaron mucho más, los de Aragón, en su primer pase que en este último, debido, principalmente, a los cuplés, bochornosos, de nuevo, pero también a los pasodobles, inferiores, a mi juicio, a los que cantaron en preliminares. Estos últimos, a pesar de todo, no estuvieron malotes, con una primera letra de carácter bastante poético que Juan Carlos Aragón le dedicó a la soledad, su más fiel compañera, decía (y en su caso habrá que creerle, claro), y una segunda letra, también muy bien escrita, pero algo más vacía de contenido, a mi entender, sobre los venenos que emanan del Carnaval, y más que del Carnaval del concurso, o sea, sobre los malos rollos que este último encierra, y que el autor nunca sospechó cuando lo veía desde fuera, como un simple aficionado, durante su niñez, con la radio oculta bajo la almohada, en la cama, para empaparse de las coplas que se cantaban por aquel entonces en el Gran Teatro Falla. Total, que lo que vino a decir con la letra es que en el Carnaval hay tela de mamoneo y que resulta mucho más bonito visto desde fuera que desde dentro; po me ha descubierto la pólvora, Juan Carlo, pisha. Infinitamente peores estuvieron, no obstante, los cuplés, que hicieron que me preguntara si se podrán puntuar en negativo, restándole puntos a la agrupación, si hace falta, de los pasodobles, que es lo que me habrían entrado ganas de hacer si yo hubiera estado en el jurado, vamos. Con el pedazo de cuplé que cantó en preliminares sobre la famosa filtración de su pasodoble, y ahora coge y en semifinales suelta estas dos mierdas de letras. No entiendo que pudiendo hacer buenos cuplés, en fin, insista en meter “pollazos” a diestro y siniestro en los mismos, o en escribir letras tan zafias y hasta desagradables como la del segundo cuplé, con historieta de zoofilia, sin ninguna gracia por supuesto, de por medio. Decía en el primero de ellos que tenía una vecinita que siempre se mostraba muy desagradable con él, cuando coincidían en el ascensor y tal, hasta que un día se le cayeron las bragas a su tendedero, y tuvo que ir a su piso a buscarlas, momento en que aprovechó y le metió “un pollazo” (sigh) para que se le quitaran las tonterías; pues bien, me da a mí la impresión de que el que necesita “un pollazo” (sigh) para que se le quiten las tonterías es él, que empieza a ser patológico ya, lo suyo. En fin, por no abundar más en el tema, dejémoslo en que cantó, una vez más, dos auténticas porquerías de cuplés, de esos que escribe él para demostrar lo chulo y lo patán que es, el pobre, y en que espero que hile más fino, durante la siguiente actuación, porque sería para dejarlo fuera de la final, solo por eso, si volviera a la carga con dos letras similares. Como el jurado no tiene huevos de hacer su trabajo como es debido, y cascarle un rotundo cero a esta clase de coplas, pues supongo que la comparsa, que por lo demás resulta impecable, sigue contando con bastantes opciones de pasar a la final, por la que tendrá que seguir luchando, no obstante, el siguiente día que le toque cantar.

- “Los del Portal de Jerez”: Se confirmó anoche, definitivamente, que el coro de Valdés venía mejor el año pasado que este, pese a lo cual, claro, continúa siendo una agrupación de lo más simpaticona, y con la que el público se lo pasa en grande cada vez que sale a escena. Intentaron sorprender, estos peculiares gitanitos de Jerez, con los dos tangos que cantaron ayer, sin acabar de lograrlo del todo, sospecho, al utilizar en ellos un recurso que ya empleara el Selu el año de “La banda de Cagarrutas del Monte”, y que consiste, básicamente, en interpretar dos coplas seguidas, abordando el mismo tema en ambas, pero haciéndolo, sin embargo, desde puntos de vista y posicionamientos diametralmente opuestos. Si aquella chirigota de 1997 lo hizo, creo recordar, con la figura del presidente Aznar y su gestión en el gobierno, estos coristas gaditanos lo hicieron, en la noche de ayer, con el asunto, mucho más local, de las barbacoas del Trofeo Carranza, reivindicándolas y exigiendo que se respeten, como una tradición más, ahora que intentan acabar con ellas, en el primero de sus tangos, y criticándolas duramente, por sus efectos secundarios y sus daños colaterales, en cambio, en el segundo. La coña marinera no acabó de arrancar tantos aplausos y carcajadas como quizá esperaran los componentes del coro, pero quedó simpática, en cualquier caso, y siempre se agradece, qué duda cabe, tanto que las agrupaciones intenten sorprender como que lo hagan, además, tocando temas relacionados con la actualidad gaditana. Los cuplés, sobre los juguetes de antaño y las peleas de pareja, respectivamente, tampoco terminaron de estar a la altura de lo que se suele esperar de este coro, aun resultando, asimismo, simpaticones. Queda claro, en definitiva, que el punto fuerte de este coro, que ha pasado a semifinales, pero que lo tiene crudo para alcanzar la final, reside en su presentación, su estribillo y su popurrí, piezas todas ellas en las que desarrollan con su habitual gracia el tipo que representan y que suelen hacer las delicias del público. Veremos a ver qué nos cantan, en su pase de semifinales, y si se pueden meter todavía, en el último momento, en la pelea por la final.

- “Los pintureros”: Esta es la comparsa que les decía yo ayer que había tenido una actuación francamente memorable, pero por lo ridículo, en la noche de ayer. No esperábamos menos, de todos modos, de su responsable, Juan Fernández, quien ya ha demostrado en numerosas ocasiones su mediocridad como autor, y lo que es peor, claro, su irremediable condición de patoso compulsivo, pese a lo cual, como se comprobó anoche, nunca dejará de sorprendernos. Vaya tela con el colega. Resulta que tras la presentación, algo insulsa, pero aceptable al fin y al cabo, le dedicaron el primero de sus pasodobles al fanatismo, y a los continuos enfrentamientos entre los aficionados de distintos autores, dentro de nuestro Carnaval, lamentándolo y comparándolo con la rivalidad existente entre las aficiones del Betis y del Sevilla, que no se unieron, decían, hasta que no murió el joven futbolista Antonio Puerta, por lo cual, haciendo una extraña regla de tres, preveían que aquí no se solucionaría el tema, tampoco, hasta que no pasara algo similar. “Alguien tendrá que morirse”, rezaba el remate del pasodoble, un tanto ridículo, en fin, porque dicho así parece que lo vayan a sortear o algo, a ver a quién le toca, para ponerle fin al problema. Pero bueno, hasta ahí todo iba más o menos bien, y dentro de lo previsto, pues resulta pública y notoria, ya digo, la mediocridad del señor Fernández como letrista, con lo cual tampoco le íbamos a pedir peras al olmo. Lo realmente gracioso y divertido vino luego, cuando en el segundo pasodoble atacaron, en un alarde de incoherencia, pues se contradecía completamente con el espíritu de la letra anterior, al pregonero de nuestras fiestas, Antonio Martínez Ares, reprochándole que solo aceptara semejante cargo a la tercera vez que se lo solicitó la alcaldesa, cuestionando que realmente sea necesario nombrar a un pregonero (aunque esto último creo que era para rellenar pasodoble, más que nada, que este, dicho sea de paso, resulta bastante largo, desde el punto de vista musical), acusándole de no haber sentido jamás nada de lo que escribió, y poniéndole la guinda a la letra al tacharlo, toma ya, de ser una persona sin moral. En el teatro, que se quedó bastante descolocado, aplaudieron cuatro gatos, claro, pues el resto no supo muy bien cómo reaccionar, me parece a mí. No satisfecha con todo esto, no obstante, la comparsa continuó avanzando en su pase de cuartos, al que me atrevería a calificar como de pase kamikaze, visto lo visto, soltando un primer cuplé en el que se burlaron, en cierto modo, de la comparsa de Tino Tovar y Ángel Subiela, “Los perfumistas”, al cantarlo a capella, repitiendo varias veces la palabra “silencio”, como en el pasodoble de aquellos del pasado sábado, y rematándolo luego, sin que nadie se lo esperara, con un insulto directo dirigido a Paco Rosado, a quien nombraron expresamente para llamarle “carajote”, imagino que por algo que habrá dicho el hombre durante las retransmisiones de la recién inaugurada Onda Cádiz Radio. Que es lo que pasa en este concurso nuestro, claro, cuando alguien opina y dice abiertamente lo que piensa en algÚn medio de comunicación; que se suben quince majaras al escenario y le insultan públicamente, sin molestarse siquiera en hacerlo de forma mínimamente graciosa o divertida. Todo un ejemplo de buen rollo, de respeto, de cordialidad y de hermandad entre los comparsistas el que dieron, pues, estos jóvenes gaditanas y su autor, que tras decir en el primero de sus pasodobles, poco más o menos, “vamo a llevarno bien, joé”, cogieron y atacaron, de un modo u otro, a Martínez Ares, a la comparsa de Tino Tovar y a Paco Rosado. Pa mear y no echar gota, vamos. La comparsa, obviamente, fue recibida con una considerable frialdad por parte del aturdido público, tras semejante andanada (no, ni siquiera se lió la pajarraca, si es que era eso lo que esperaba el patoso del Fernández, en su desesperado intento por llamar la atención), y ha terminado quedando, dentro de la clasificación oficial, la última de entre todas las que pasaron a cuartos. Ya lo dije el otro día, con respecto al Lama y al Valdivia, y lo vuelvo a repetir ahora; está claro que algunos no tienen remedio.

- “Los tú sí, tú no, tú no, tú sí (gorilas en la niebla)”: Tenían muy claro, estos chirigoteros de Chiclana, que la de anoche sería su última actuación dentro del concurso, por lo que decidieron obrar en consecuencia, es decir, salieron al escenario a pasárselo de gran categoría y a disfrutar del momento. Y bien que hicieron, la verdad, porque diez añitos les ha costado superar la primera criba del jurado, según cantaron ayer en uno de sus pasodobles, escrito especialmente para la ocasión. El otro, por su parte, lo dedicaron a ironizar sobre la cantidad de fiestas religiosas que existen a lo largo del calendario, y sobre quienes las siguen todas, que luego no comprenden, en cambio, a los que se pasan todo el año pendientes del Carnaval. Los cuplés, algo inferiores a los que interpretaron en preliminares, para asegurarse el pase, imagino, cubrieron el expediente, no obstante, con cierta dignidad. Sea como sea, también el punto fuerte de esta agrupación radica, claramente, en su tipo, y en el modo en que le sacan partido durante la presentación, pero sobre todo durante el popurrí, piezas ambas en las que apuntan muy buenas maneras, estos chirigoteros, que han mejorado notablemente con respecto a otros años. Esperemos que dicha progresión continúe a buen ritmo, de cara a futuros carnavales, y que no tarden otros diez años en superar la segunda criba.

- “Los quintos”: Muy bonito el primero de los dos pasodobles que cantaron en la noche de ayer estos comparsistas cordobeses, en el que confesaron que no sabían cómo piropear de forma original a la Tacita, con tanto como se le ha escrito ya, y viniendo desde Córdoba, además, y en el que se limitaron, por lo tanto, a agradecerle a la ciudad de Cádiz y a su gente la buena acogida que siempre les ha dispensado, durante los siete años que llevan viniendo a concursar, en un bonito gesto que sonó a despedida, hasta el año que viene, al menos, seguramente porque sospechaban que no pasarían a semifinales, como efectivamente ocurrió. Lo cierto es que la agrupación no contaba con demasiadas posibilidades de superar el segundo corte que se produjo anoche, aun habiendo completado dos actuaciones bastante agradables, en líneas generales, a lo largo de su participación en el concurso. La cosa está muy reñida, este año, dentro de la modalidad, y eso, me temo, les dejaba fuera de la pelea, a pesar de su gran conjunto de voces y del exquisito gusto con el que cantan, y a pesar, también, de la calidad de su repertorio, que sin ser ningún pelotazo tampoco estaba nada mal, aun viéndose lastrado por un tipo demasiado tristón y castrense, quizá. En el segundo de los pasodobles que cantó la comparsa ayer, en fin, abordaron el tema, tan sobado ya, de los donantes de órganos, aunque añadieron un matiz interesante al citar la culpabilidad que puede llegar a sentir el padre de algún chiquillo necesitado de un trasplante, al desear la muerte de otro niño, siquiera inconscientemente, para que el suyo pueda salvar la vida. En los cuplés, por otro lado, estuvieron simpáticos, al rematar los dos, bastante inesperadamente en el caso del segundo, con el mismo final, referido a cierto tipo que se había casado hacía poco y que andaba todo el íia de fiesta por ahí, sin darle a su mujer lo que su mujer quería que le diera, ejem. Esperemos que el año que viene vuelvan con fuerzas renovadas, y que se vayan satisfechos, hacia su Córdoba natal, por el buen papel que han realizado, este año, en el Gran Teatro Falla.

- “Los Jesusitos de mi vida”: Tal vez la chirigota que más ha sorprendido que no pasara a semifinales, y otra de las que perfectamente podrían haber pasado, creo yo, en lugar de la de Manolito Santander, aun viniendo algo más flojilla que otros años, en general. Tiene su autor, Vera Luque, diversos tics, como las paraditas al comienzo del pasodoble, que comentaba WWFan, o el soniquete del estribillo, que ya comenté yo que recuerda al de otros años, de los que debería desprenderse, quizá, por aquello de variar y sorprender, para dar el salto definitivo de calidad y situarse decididamente entre los primeros espadas de la modalidad. En lo que respecta a su actuación de anoche, que tuvo lugar, también, en un momento muy malo, por lo tardío de la hora, y por el inminente fallo del jurado, que se daría a conocer inmediatamente después, y que hizo que la chirigota no recibiera, tal vez, toda la atención que merecía, destacaron tanto los pasodobles como los cuplés, notablemente mejores que los que interpretó la chirigota el primer día. En lo relativo a los citados pasodobles, cantaron anoche dos buenas letras, los de Vera Luque, la primera en homenaje a Adolfo Suárez, afectado por el alzheimer a día de hoy, como ya sabrán, cuyo destacado papel durante la Transición resaltaron, y cuyo valiente comportamiento en el golpe de estado de Tejero recordaron por él, ya que su dolencia se lo impide, y la segunda, otro homenaje más, en honor de Javier Ruibal, el magnífico cantautor portuense, del que ya era hora que se acordara alguna agrupación, por cierto, dada su estrecha vinculación con la ciudad, que siempre ha reflejado en sus canciones, así como con su fiesta grande, de la que siempre se ha declarado un fiel seguidor y admirador, como persona inteligente que es, y de la cual la chirigota pedía, además, en el remate de la letra, se le nombrara pregonero, algún año de estos. Esto ultimo quizá sobrara, primero porque lo de que te nombren pregonero es algo que debería surgir espontáneamente y no a petición de terceros, y segundo porque no deja de suponer hacerle un cierto feo al correspondiente pregonero de ese año, Antonio Martínez Ares, en este caso, pero lo cierto es que la letra estuvo muy bien, por lo demás, y me alegro, insisto, de que algún autor por fin se haya acordado del bueno de Ruibal, que tanto ha paseado el nombre de Cádiz por toda España y parte del extranjero. Los dos cuplés, sobre Nuria Bermúdez, su chiquillo y la posible identidad del padre, y sobre cierto spray que se utiliza para detectar restos de cocaína en los servicios públicos de algunos establecimientos, respectivamente, también estuvieron muy simpáticos, como decía, con lo que la chirigota completó, insisto, una actuación bastante buena, que debió haberles valido, en mi opinión, el pase a semifinales. No fue así, finalmente, con lo que solo les queda, como al resto de agrupaciones que se han quedado a las puertas, acatar con elegancia y deportividad el fallo del jurado, y disfrutar lo máximo posible, ahora, en la calle.

Mañana por la tarde comenzaré a comentar ya, una vez finalizados los comentarios relativos a los cuartos, las actuaciones que han empezado a tener lugar hoy, dentro de las semifinales, pero ahora les dejo, que no son horas.

Un saludo.




211
De: Toni Fecha: 2008-01-30 08:43

Pues yo para variar, defiendo que el carnaval no tenga fechas fijas.
Me gusta la variación, el que un año peguen coplas diciendo que casi estamos en navidad y en otro que no...



212
De: WWfan Fecha: 2008-01-30 13:09

De la sesión de ayer destaco... el curioso homenaje del coro de Julio Pardo al coro de Kiko Zamora con muchas pullas a Fali Pastrana que me pareció bastante acertado, la comparsa de Momo que sin estar al nivel de cuartos -era difícil superar eso- tuvo un pase acertadísimo (con un primer pasodoble de antología), me gustaron mucho El Mercado de las Maravillas y el Selu como los clubs grandes dan el do de pecho cuando hay que darlo y me decepcionaron un poquito El Código La Viñi pese a su original segundo pasodoble y la chirigota del Canijo, que sin estar mal ninguna de las dos le faltaron ese puntito más que deben tener las finalistas.



213
De: AMS Fecha: 2008-01-30 14:49

¿En Cádiz se vió a la primera chirigota desincronizada la voz con la imagen?
Por otra parte no se si será por la trasmisión pero no entendía las letras del coro. ¿Falta de vocalización, malo el sonido?
Sinceramente me ha decepcionado su actuación.



214
De: WWfan Fecha: 2008-01-30 16:56

Yo lo escucho por la radio, no sé cómo lo hacen pero en la tele se escucha peor.



215
De: Alfred Fecha: 2008-01-30 17:29

El sonido de la televisión es bastante malo, sí. Parece que las agrupaciones estén cantando desde el fondo del escenario, y que el público esté aplaudiendo desde el vestíbulo del teatro. Y ahora quieren comercializar las finales en dvd, los de Canal Sur, a 20 euros cada una. Tesquí ar carajo.

De todas formas, también es cierto que el coro de Julio Pardo este año viene bastante mal vocalizado, pues una vez más apenas se entendió la primera mitad del tango, salvo en el primero, que cantaron a capella, y sí se entendió todo ¿Será la orquesta, entonces, lo que tapa las voces? Sea como sea, lo cierto es que parece que la primera mitad del tango la cantan con una papa metía en la boca, porque no se entiende apenas.

Pero bueno, ahora ya con más calma, si eso, comento las actuaciones de anoche una por una.

Un saludo.




216
De: Alfred Fecha: 2008-01-30 20:44

Bueno, vamos allá con los comentarios relativos a la sesión de anoche, algo decepcionante, en líneas generales, si tenemos en cuenta lo mucho que se esperaba de todos y cada uno de los grupos que cantaron.

- “Coro la Catedral”: Parece que los de Julio Pardo han atendido a las críticas, ya que anoche Fray Camacho no pronunció su habitual homilía (con h), sino que se limitó a dar la entrada de los cuplés, que creo yo que fue lo mejor que pudo hacer, el hombre. La actuación, pues, resultó mucho más dinámica que en otras ocasiones, aunque decepcionó un tanto, quizá, a nivel de letras. No es que hiciera un mal pase el coro, claro, pero siempre se espera algo más, tal vez, de una pluma tan privilegiada como la de Antonio Rivas, que de todos modos entregó un segundo tango magnífico, dedicado al eterno rival de su coro, Kiko Zamora, de cuya recuperación se alegraban, estos coristas, después del mal trance por el que ha atravesado el señor Zamora a causa de su enfermedad, aunque siguieran declarándose enemigos suyos, carnavalescamente hablando, y a cuya agrupación le dieron un buen repaso de camino, en consecuencia, enumerando todo aquello que en principio criticaron él y el bocazas de su compadre, Fali Pastrana, y que luego han terminado haciendo, sin embargo (que si lo de llevar decorado, que si lo de llevar un popurrí muy trabajado, que si lo de llevar muchos componentes, etc…). Queda ahora por ver si la letra tendrá algún tipo de respuesta, esta noche, cuando actúe “La Orquesta Cadiz”, o el viernes, durante la final, a la que es de prever que pasarán ambos coros y en la que puede haber, por lo tanto, fuego cruzado entre las dos agrupaciones. Me gustaría escuchar más detenidamente la letra de marras, no obstante, porque ya digo que la vocalización falló, un día más, y hubo muchos pasajes que no se entendieron demasiado bien. En cuanto al primero de los tangos, aunque bien construido, ya fue mucho más normalito, teniendo en cuenta las alturas del concurso a las que estamos, al tratarse de un retrato de lo que para ellos es el Carnaval, jugando con la terminología religiosa que exige su tipo, y que intentaron realzar, sabedores tal vez de lo flojo de la letra, interpretándolo a capella, de forma muy efectista, pero sin que viniera demasiado a cuento, con lo que sobraba un poco el alarde, la verdad, como siempre que no tiene una justificación demasiado clara. En los cuplés, en cambio, sí estuvieron al nivel esperado, ya que cantaron dos letras bastante divertidas, picaronas e irreverentes, dado el tipo que representan y el modo en que aludieron al mismo, rematadas, a modo de propina, con el bonito estribillo que llevan luciendo todo el concurso. El coro, pues, entrará en la final por méritos propios, un año más, pero habrá de esmerarse en esta, y traer mejores letras, si es que de veras quiere revalidar el primer premio del año pasado.

- “Los de la carpa”: Conscientes de que han entrado por los pelos, seguramente, en semifinales, y de que la de anoche sería, posiblemente, su última actuación sobre las tablas del Gran Teatro Falla este año, los integrantes de la chirigota salieron a pasárselo pipa en el escenario, sin presiones de ningún tipo, y con una alegría y un entusiasmo que pronto le contagiaron al público. En los pasodobles estuvo mejor, tal vez, la segunda letra, sobre todos esos parados por los que nadie se ha manifestado como se manifestó todo el mundo por lo de Delphi, al no haber sido expulsados de dicha empresa, sino de cualquier otra, anónima y desconocida, mientras que la primera la dedicaron a defender a su madre, la que les dio la vida, de los ataques de su mujer, que aun siendo, a su vez, la madre de sus hijos, no tiene ningún derecho, decían, a criticarla. En la tanda de cuplés, asimismo, destacó el primero, sobre un amigo cadista con muy mala suerte que se quiso suicidar ante el resultado del Cádiz-Jerez, por encima del segundo, en el que jugaron con los nombres de algunas agrupaciones del presente Carnaval, otorgándoles connotaciones sexuales, y en el que estuvo más acertado, me temo, el desarrollo que el remate, sin que este fuera malo. Muy agradable, pues, la actuación de estos jóvenes chirigoteros de la capital ayer por la noche, su última comparecencia, en principio, y salvo sorpresas de última hora, dentro del actual concurso. Una agrupación esta, en resumidas cuentas, que ha mantenido el buen nivel demostrado el pasado año, más o menos, y que puede quedar satisfecha del papel que ha realizado. Irán a más, en el futuro, y pronto los veremos peleando por algún premio importante, a buen seguro, pues forman parte de esa savia nueva que viene empujando desde hace ya algún tiempo, y cada vez con más fuerza, dentro de la modalidad, al igual que la chirigota de Puerto Real, “Una obra de poetas”, o que la chirigota del Remolino, “Las pito-risas”, favorita, este año, para el primer premio, o que la de Sevilla, con “Los putaítas”, etc, etc… Y es que ya decía yo, hace unos días, que este está siendo un año de renovación y regeneración, en lo que respecta a las chirigotas, y si no al tiempo.

- “El mercado de las maravillas”: Una de las agrupaciones que no dio anoche de sí, a mi entender, todo lo que se esperaba, pues cantó una tanda de pasodobles bastante discretita. Baste con decir, en fin, que estuvieron mejor los cuplés (con autoría del Taca, uno de los nuevos fichajes de la agrupación, este año) que los citados pasodobles, cuya música, por cierto, sigue sin convencerme en absoluto, después de tres pases. La primera de las dos letras que interpretaron, dentro de la susodicha tanda, no tuvo demasiado sentido, en mi opinión, pues Quiñones dejó escrito en ella su particular testamento carnavalesco, expresando su última voluntad en lo relativo a su grupo, lo que le deja a Cádiz y a la afición, siempre dividida por lo que a él respecta y tal, solo para negar él mismo su validez, al final, antes de afirmar que seguirá escribiendo y cantándole a la Tacita durante muchos años más, lo que hizo que la letra, ya digo, no tuviera ni pies ni cabeza, pero bueno. En cuanto al segundo de los pasodobles, estuvo bien escrito, sí, pero tocó un tema, el del cáncer y el pañuelo que la quimioterapia obliga a llevar a muchas mujeres que luchan contra él, que tres agrupaciones, nada más y nada menos, ya trataron el año pasado. No resultó demasiado novedoso, pues, no. Los cuplés, ya digo, sí estuvieron bastante mejor, pero no es algo que cuente demasiado, dentro de la modalidad, con lo que la comparsa podría haberse descolgado ayer de la lucha por la final (aunque eso mismo pensaba yo el pasado Carnaval acerca del mamarracho aquel de “La playa de los secretos”, y sin embargo entró, ya ven, y además llevándose un inexplicable segundo premio, así que…). El primero de ambos cuplés, que dedicaron a los famosos muebles por piezas del IKEA, fue el mejor, sin duda alguna, de los dos. Veremos a ver, en fin, qué pasa con la comparsa, el próximo jueves por la noche, pero este año tampoco merece, a mi juicio, el paso a la final, debido a su pobre batería de pasodobles, que curiosamente suele ser el punto fuerte de este grupo, por lo general.

- “El código la Viñi”: Quizá fuera el de anoche el pase más flojo de los tres que ha tenido la chirigota hasta el momento, sí, pero teniendo en cuenta que todas las actuaciones suman en el cómputo final, como ya he dicho más de una vez, y que tampoco es que estuvieran nada mal, sigo pensando que estarán en la final, probablemente, y que de no ser por “Las pito-risas”, además, perfectamente podrían haber sido primeros, esta vez. El primero de los dos pasodobles que cantaron ayer quizá haya sido el más flojo, asimismo, de cuantos nos han ofrecido hasta ahora, aun tratándose de una buena letra, ajustada al tipo, acerca de las puñaladas traperas que hoy se sigue dando el personal, sentado a la mesa, varios siglos después de que se produjera la última cena que representan, en comidas de negocios y demás, mientras que en el segundo intentaron impactar y sorprender, con un pasodoble de original montaje e interpretación, tanto como lo hicieron el pasado Carnaval con aquel otro de “Los gladiadores de la Caleta”, pero sin conseguirlo del todo, me temo, aun tratándose de un precioso homenaje a los músicos del Carnaval, que hacen posible las maravillosas melodías que sirven como vehículo para las letras, y más concretamente a los que ha tenido el grupo, a lo largo de su trayectoria, ya que los citaron a todos; al Noly, a Tino Tovar, al Habichuela, a Mario Rodríguez Parra y al Pacoli (y creo que no me dejo ninguno, vaya). El estructurar este último pasodoble en torno a un sueño, por cierto, lo entroncó, además, con toda una tradición de letras de la historia del carnaval, construidas en torno a un leitmotiv, o como coño se diga, similar. En cuestión de pasodobles, no obstante, me sigo quedando con los dos que cantaron el primer día, que me parecieron, y me siguen pareciendo, de hecho, francamente impresionantes. Los cuplés de anoche también estuvieron un poco por debajo de los de días atrás, tal vez, aunque conservaron una calidad bastante elevada, y lograron hacer reír, que esto es importante, sin echar mano de un solo borderío. El público volvió a ovacionarlos, una vez más, después de su logradísimo popurrí, y en premio por el resto de la actuación, también, con lo que no cabe duda de que los veremos el viernes en la final, aunque sea el jurado, y no el respetable, quien tenga la decisión en sus manos.

- “El ultimo escuadrón”: Una comparsa que anoche se despidió definitivamente del concurso, me parece a mí, pero cuya presencia en semifinales se había ganado a pulso, sin lugar a dudas. En su despedida del certamen (aunque la última palabra al respecto, ojo, la tiene el jurado), la comparsa interpretó dos pasodobles algo inferiores a los que cantó en cuartos, siguiendo la tónica general de la función de ayer, con una primera letra, por ejemplo, muy bien escrita, sí, pero dedicada al sobadísimo tema de las donaciones de órganos, que ya empieza a cansar un poco, la verdad. Parece que de repente todo el mundo conoce algún niño que ha recibido en el último momento el órgano que necesitaba, mira tú por donde, y viene al Falla a contarnos su historia, claro que con lo chico que es Cádiz, en fin, seguro que en todos los casos se trata del mismo niño. El segundo de los pasodobles ya estuvo algo mejor, con una letra de temática mucho más original, y más pegada a la actualidad, y a una noticia concreta de la misma, para más señas, pues en él realizaron una exaltación del mejor amigo del hombre, que se suele decir, osease, el perro, y una dura crítica hacia quienes los maltratan en las perreras, como así ocurrió recientemente, por lo visto, y aunque ellos no lo mencionaran explícitamente (cosa que quizá deberían haber hecho), en la de Puerto Real. No es que sea la primera letra que se canta en el Falla a nuestros amigos los canes, pero tampoco ha habido muchas, a lo largo de la historia (que yo recuerde ahora mismo, la del Catalán Chico a su perro Gringo, allá por 1984, en “Canela y clavo”, la de Pedro Romero a su perra Juana, allá por 1989, en “De la mar al río”, y pocas más; aparte, claro, de las que pudiera dedicarles en su año “Festival de cannes”, una de las chirigotas del Love, ajustándose a su perruno tipo, o de todas las que se le cantaron, más concretamente, a Canelo, al que Antonio Martín volvía a recordar el otro día, por cierto, en uno de sus cuplés). En lo relativo a la tanda de cuplés, cabría decir que cumplieron, sin más, y que tampoco ellos se privaron de hacer un poco el cateto metiéndose con Jerez en uno de ellos, mucho menos escatológico y desafortunado, eso sí, que el de Los Majaras de cuartos, por ejemplo. La comparsa, integrada por gente muy veterana, pero de nueva formación, recordemos, ha tenido un estreno bastante brillante este año dentro de la modalidad, haciendo un balance general, y en futuras ediciones seguro que estará dando guerra, ya más en serio, y con más opciones de luchar por los premios, si es que el grupo se mantiene unido y le dan continuidad al proyecto, que esperemos que sí.

Nada más, por el momento. Lo dejo aquí, y ya después de la sesión de hoy, si eso (que no sieso), comento la segunda parte de la de ayer.

Un saludo.



217
De: WWFan Fecha: 2008-01-30 21:25

Después de la actuación de ahora, sigo pensando que La Calle del Arte se merece el primer premio de coros.
Con lo que lo mismo se lleva el 5º...



218
De: Toni Fecha: 2008-01-30 22:39

Pues respecto a la Calle del Arte estoy de acuerdo con Alfred (no como con lo de la fecha del carnaval).
En general en la presentación y en gran parte del popurrí no me suena a coro. Suena muy bien, sí, pero no a coro.



219
De: WWfan! Fecha: 2008-01-31 02:20

Que gran verdad el pasodoble de los Perfumistas...
Le faltó un "Cai!" por ahí, por ejemplo.



220
De: Alfred Fecha: 2008-01-31 07:17

Venga, sigo comentando la sesión de ayer, y empiezo con la de hoy, si me da tiempo, que el reloj no se detiene, y de aquí a nada ya se está alzando otra vez el telón del Gran Teatro Falla.

- “To pa ella”: Al contrario que muchas de las agrupaciones que actuaron en la noche de ayer, la chirigota del Selu sí que estuvo a la altura de las circunstancias y continuó creciendo, con respecto a sus anteriores actuaciones, progresivamente mejores, hasta que anoche terminó de romper, y se metió, por fin, al público en el bolsillo. Un tanto tarde ya, quizá, para meterse en la pelea por la final, pero el resto lo echaron ayer, desde luego, estos chirigoteros, como está mandado, y ahora habrán de esperar el veredicto del jurado, mañana de madrugada. Muy completa y muy acertada, pues, la actuación de la chirigota, que esta vez sí conectó totalmente con el respetable, como digo, y hasta logró que coreara el estribillo, pese al inicio titubeante de la actuación, gracias a las buenas letras que trajo, tanto en la tanda de pasodobles como en la de cuplés. Los primeros, muy divertidos, y milimétricamente construidos, amén de ajustados al tipo, los dedicaron a relatar sus dificultades para llevar la casa palante, ahora sin el apoyo de sus mujeres, así como a resumir, con mucha gracia, el rápido deterioro de las relaciones de pareja hoy en día, en el segundo de los pasodobles. Los cuplés flaquearon un pelín más, puesto que el segundo, sobre las operaciones de alargamiento de pene, fue una coña marinera más antigua que la humedad, y que se veía venir a la legua, además, aunque el primero, sobre el trabajito que les costaba escaquearse de casa y de la familia cuando estaban casados, sí que estuvo bastante bien. En cualquier caso, al público le agradaron ambos, que es lo que cuenta, de tal manera que la tanda de cuplés se saldó con un fuerte aplauso, al igual que el resto de la actuación, en la que el repertorio brilló como debería haber brillado, creo yo, desde el primer día. Quedan en las manos del jurado, pues, estos veteranos chirigoteros que comanda el Selu, y a la espera de su veredicto, como digo. Lo que tenían que hacer ellos ya lo hicieron anoche, y muy bien además.

- “La catedral del mar”: Otra comparsa que se pegó el batacazo definitivamente anoche, a mi juicio, y que ha ido de más a menos, como bien apuntan hoy en el Diario, a lo largo de todo el concurso. Y es que uno puede cuidar mucho, como estos muchachos han cuidado, el tipo, la presentación, el estribillo, el popurrí, la música, la afinación y la puesta en escena (que se ha llevado un premio que conceden en Barbate al mejor montaje, por cierto, y que el año pasado recayó sobre “Los hijos de la Libertad” de Antonio Martín y su reproducción de la Plaza de España, Monumento a las Cortes incluido), que si después no traes buenas letras, de cuplés, pero sobre todo de pasodobles, en el caso de las comparsas, no hay nada que hacer, que lo tengan por seguro. Y es que menuda batería de pasodobles más floja la que ha traído el amigo Rivero este año. De los seis que ha cantado la comparsa por ahora, nada más que me ha gustado de veras uno, creo, el primero del primer día, o sea, el de salutación y presentación. Un balance de lo más desalentador, la verdad, con lo bien montado que está, insisto, el resto de la comparsa. Un caso similar al del año pasado de Tino Tovar, que trajo una agrupación bastante buena, en líneas generales, con mención especial para su genial popurrí, pero que fallaba estrepitosamente, sin embargo, en las letras de los pasodobles, de las que apenas podían salvarse un par de ellas, y precisamente ahí, en los pasodobles, es en donde una agrupación de estas características tiene que dar el do de pecho, me temo. Y prosigo con la comparación entre ambas comparsas, “La república gaditana”, del año pasado, y “La catedral del mar”, de este, porque ambas caen, a mi juicio, en el mismo error, al abusar de mala manera de esos pasodobles tan telenovelescos, y narrados en primer persona, de los que siempre me estoy quejando. Como era de esperar, la agrupación de Luis Rivero volvió a ofrecernos, en el segundo de los pasodobles, otro testimonio digno del Diario de Patricia en la noche de ayer, en este caso el de un hombre casado, y con dos hijos, incapaz de reconocer ante los suyos que es homosexual y que ama a otro hombre. Son en total cuatro de los seis pasodobles que ha cantado la comparsa, por lo tanto, los que responden al modelo este de telenovela narrada en primera persona, con drama cotidiano de por medio, lo cual me parece, ya digo, un abuso del recurso en cuestión que hasta roza el ridículo, si me apuran. Y después se quejará y todo, el autor, si lo mandan pal cajón, como se suele decir. En fin, esperemos que aprenda la lección, y que el año que viene rectifique, como lo ha hecho Tino Tovar en este concurso. En el otro pasodoble salió a relucir, por su parte, otro de los defectos del amigo Rivero, como letrista, y es que le encantan los finales sorpresa, incluso cuando no vienen a cuento y obligan a forzar todo el desarrollo anterior de la letra. Se ve que el muchacho iba para escritor de novelas policíacas, o algo así, porque el pasodoble de marras parecía ir dedicado, en un principio, a los cazadores furtivos de focas y demás fauna marina protegida (o desprotegida, según se mire), lo cual habría casado bastante bien con el tipo, a todo esto, pero finalmente se descubrió que no, que iba dedicado a los pederastas que buscan a sus presas por internet, en realidad, y de ahí lo de que salen a navegar, acechando ocultos en las sombras, que decían al comienzo de la letra, y que tanto despistaba, supongo que intencionadamente, y para jugar con el equívoco. Por quedarme con algo positivo de este último pasodoble, al menos cabe agradecerles que pidieran algo concreto en el mismo (ya digo que en la crítica carnavalesca prefiero lo concreto a las vaguedades, las indefiniciones y las generalidades, que al final no dicen nada, aunque parezcan decirlo todo), ya que exigieron que se hicieran públicos los nombres de estos individuos. Yo particularmente no estoy de acuerdo con dicha medida, pues no creo que fomentar los linchamientos solucione nada, pero bueno, al menos los chavales se mojaron y se posicionaron claramente con respecto a un problema concreto, repito, que siempre es de agradecer. Y en los cuplés más de lo mismo, poco más o menos, pues también en ellos el autor abusó de un determinado recurso, al utilizar el mismo final en ambos, como ya hiciera en cuartos, y en algún pase del año anterior, también, si mal no recuerdo. Que no tuvieran demasiada gracia, supongo, fue lo de menos, pues a eso estamos acostumbrados, desafortunadamente, con las comparsas. Por cierto, que dicho final repetido constituía otro sutil homenaje, como el del remate del estribillo, al pregonero de las fiestas, Antonio Martínez Ares, al que además defendían expresamente en el primero de los dos cuplés, ya que aquel reproducía, a su vez, aquello del carajo de la Caleta, metido en una maleta, que la comparsa “El Brujo”, de 1995, le cantara al anterior alcalde de la ciudad, Don Carlos Díaz, en su cese como tal. Una pena, para terminar con la comparsa de Luis Rivero, el modo en que se ha ido desinflando, a medida que ha ido avanzando el concurso, con todo lo que prometía al principio. No sé si todavía contarán con posibilidades de pasar a la final, pero la verdad es que me extrañaría, visto lo visto.

- “Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca”: Si alguna vez contó con posibilidades de pasar a la final este año, la chirigota del Canijo, que lo dudo (miren que es difícil triunfar en Cádiz dos años seguidos, caray), anoche las perdió por completo, al firmar su pase más flojo, con diferencia, hasta la fecha. No me hagan mucho caso, pero yo juraría, así, a ojo de buen cubero, o a oído de buen aficionado, si lo prefieren, que anoche salieron a cantar, de hecho, con la batalla perdida de antemano, y resignados a su suerte, estos jóvenes chirigoteros de la capital, conscientes, tal vez, de sus pocas opciones dentro de la competición. Vamos, que parecían estar cantando sin ganas y sin motivación, para entendernos, lo que no realzó, ni mucho menos, las letras tan normaluchas que trajeron. En la tanda de pasodobles tal vez destacó el primero de ellos, escrito con mucho ingenio, en el que le dieron un buen repaso a la situación actual de la provincia de Cádiz, empleando expresiones asociadas a la profesión de dentistas que este año representan, como si estuvieran diagnosticando los problemas bucales de un paciente, mientras que en el segundo, con más comparaciones ajustadas al tipo, establecieron una serie de paralelismos entre los dientes y los hijos de uno que quedaron ya un poquito más forzadas, la verdad. Y es que este es uno de los grandes problemas del Canijo como letrista, sin duda alguna; el no saber cuando parar, a la hora de intentar sacarle partido a su tipo (ya el año pasado, con todo lo bien que le quedó la chirigota, en su conjunto, empachó un poco, nunca mejor dicho, que absolutamente todos los pasodobles se desarrollaran en términos gastronómicos, como requería, pero no tanto, su disfraz de cocineros). Pasando a los cuplés, el primero sobre una novia suya muy de derechas, y el segundo sobre la comida japonesa, tan de moda ahora mismo, lo cierto es que tampoco estuvieron a la altura de los ofrecidos por la chirigota en pases anteriores, en los que siempre fueron su principal punto fuerte, aun estando simpaticones y tal. Queda definitivamente descartada la chirigota, por lo tanto, en la lucha por la final, aunque nunca se sabe qué puede pasar, claro, y cosas más raras se han visto.

- “La comparsa de Momo”: Vuelvo a decir una vez más, y ya van tres, con esta, que algo falla en una comparsa, decididamente, cuando disfruto más con sus cuplés que con sus pasodobles. Y lo que falla, claro, son las letras de estos últimos, que no se muestran, en el caso de esta agrupación, y desde mi punto de vista, al menos, a la altura del resto del repertorio, ciertamente impecable y brillante por lo demás, desde la presentación hasta el popurrí, pasando por el estribillo, uno de los mejores de este año, en lo que respecta a las comparsas, y por la batería de cuplés, la mejor también, asimismo, dentro de la modalidad (en algo se tenía que notar, supongo, que los autores vengan de la modalidad de chirigotas). Una pena, pues, que las letras de los pasodobles, como digo, no acompañen, y tampoco es que sean malas las que traen, claro, pero la han pifiado ligeramente, opino, en la elección de los temas, punto fundamental, sin duda alguna, a la hora de elaborar una buena batería de coplas. Buen ejemplo de lo que digo sería el primero de los dos pasodobles que cantaron anoche, estos comparsistas, y que dedicaron a denunciar la explotación infantil en el tercer mundo, realizando un retrato con sus versos de un niño ecuatoriano obligado a trabajar en las minas, que más parecía, como maliciosamente comentó alguien ayer en el irc, un anuncio de UNICEF. Solo les faltó dar el número de teléfono de dicha organización en el remate de la letra, vaya. Bromas aparte, es posible que este pasodoble, considerado aisladamente, se pueda aceptar como una buena letra, al igual que otros que han cantado en pases anteriores, pero si lo vemos dentro del conjunto de todos los que han interpretado, sin embargo, nos encontramos con que en el primero, de presentación y salutación, afirmaron que venían dispuestos a cantarle a Cádiz, como debe ser, pero que luego, en cambio, no le han dirigido más que una triste letra, a modo de piropo, en esta última actuación. Sí, ya, lo sé, lo sé; en el resto del repertorio sí que han derrochado gaditanismo, por el contrario, pero me temo que no es suficiente. No para mí, al menos, que creo firmemente que Cádiz, y la actualidad más inmediata, deben constituir los principales ejes sobre los que gire, de principio a fin, y salvo contadísimas excepciones, todo el repertorio de cualquier agrupación, lo cual incluye, claro está, la batería de pasodobles, y con más razón, naturalmente, en una comparsa. En la de esta, no obstante, nos encontramos, fíjense bien, con una letra al turismo sexual, otra al trasplante de órganos entre hermanos, y otra más, por ultimo, a la explotación infantil en el tercer mundo, tres temas totalmente desligados de la ciudad de Cádiz, obviamente, pero también de la actualidad más inmediata, al no estar referidas a ninguna noticia en concreto que se haya producido a lo largo del último año, y al ser, en consecuencia, bastante genéricas y atemporales. El tipo de letras, en fin, del que se puede meter una si se quiere, cada año, pero no tres, creo yo, pues la batería de pasodobles queda entonces totalmente desequilibrada, y falta de gaditanismo, amén de desvincularse de la actualidad más inmediata, repito, que son las dos peores cosas que le pueden suceder, a mi entender, a una copla de Carnaval. En el platillo positivo de la balanza, por otro lado, nos encontramos con la citada letra de presentación y salutación, que sí estuvo muy bien, con otra en la que criticaban el mamoneo del negocio inmobiliario, que cumplía el requisito de ceñirse a la actualidad más inmediata, pero que tampoco era nada del otro jueves, la verdad, y con la segunda que cantaron ayer, un hermoso piropo a Cádiz, por fin, visto, y olido, y oído, y saboreado, y tocado desde los cinco sentidos, que así fue como ellos realizaron ese bonito recorrido por nuestra ciudad que planteaban en su letra. Total, que de los seis pasodobles que han cantado apenas salvaría dos o tres, lo que resulta demasiado poco para una comparsa como esta, que aspira tan claramente al primer premio. Soy consciente de que muy poquitos compartirán ya, a estas alturas, mi punto de vista sobre el tema, pero lo mismo que Momo dice todo lo que piensa desde las tablas del Gran Teatro Falla, yo no voy a ser menos que él, por muy divino que él sea, y también hago lo propio, por mi parte, desde estas líneas mías. En cuanto a los cuplés que interpretaron anoche estos comparsistas de la capital, sirvieron para confirmar definitivamente, por si hiciera falta, que llevan la mejor batería en lo que a cuplés se refiere dentro de la modalidad, insito una vez más, ya que volvieron a sorprender, a divertir y a agradar con sendas letras muy imaginativas, y llenas de ingenio y de gracia, pero también de finura y elegancia, al contrario que otros (y te estoy mirando a tí, Aragón, con toas tus castas), la primera, con mucha retranca, sobre la pérdida de maletas en los aeropuertos, y la segunda, que no se quedaba atrás, tampoco, en lo de la retranca, sobre la cantidad de teclas que hay pulsar, antes de que te atiendan, cuando uno llama al servicio de atención al cliente de cualquier empresa. Bravo, pues, por los estupendos cuplés de esta agrupación, verdaderamente modélicos en todos los aspectos, sí señor, y a los que no les ha hecho falta recurrir ni a los borderíos, ni a los ataques a Jerez o a Sevilla, ni a ninguna otra gilipollada similar, para hacer reír de lo lindo al respetable. La comparsa de los hermanos Carapapa, en resumen, sigue aspirando a lo más alto, pese al fallo de los pasodobles, grave pero no insalvable de cara a la competición, con lo cual me extrañaría muchísimo, francamente, no verla el viernes en la final.

Completados ya, así, los comentarios relativos a la sesión de semifinales de ayer, paso ahora a reseñar, al menos, la primera agrupación que ha cantado en la noche de hoy.

- “La calle del arte”: Buen pase, el que ha ofrecido hoy el coro a pie de Francisco Javier Bohórquez y los suyos. Mejor que el de cuartos, quizá. En el primero de los tangos, bastante original por su temática, le han tributado un peculiar homenaje a los niños gaditanos, el futuro de la ciudad, como bien han dicho ellos, que garantizan el que nunca se vayan a perder nuestras tradiciones, dada la pasión con que las viven y con que las respiran desde que vienen al mundo, mientras que en el segundo han hecho un recorrido por la historia del Carnaval, desde sus orígenes hasta ahora, y por las distintas modalidades de agrupaciones , a medida que estas iban surgiendo, dentro de dicha historia, para terminar afirmando que da lo mismo desde cual de todas ellas se cante, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, pues lo importante es que Cádiz habla por boca de todas ellas. Una letra esta última, por cierto, que suena a nueva defensa del grupo, aunque velada, frente a quienes pretenden (pretendemos) encajarlos en un determinado perfil de agrupación y juzgarlos en base a las etiquetas existentes, hoy por hoy, dentro de la fiesta. Sea o no así, y por no insistir más en el tema, de esta letra, muy bien construida, y bastante documentada, me quedo con eso de que antes, a comienzos de siglo, las murgas las formaban gente analfabeta, “y a mucha honra, pero que hacían letras que ya las quisiera alguno ahora”. Cómo lo sabe, pisha. La interpretación de este segundo tango, asimismo, resultó muy efectista, pues la instrumentación fue variando, a lo largo de la letra, según hablaban de una u otra modalidad, con un toque de nudillos cuando citaban a las antiguas chirigotas, golpes que simulaban las claves de los cuartetos cuando nombraban a estos, etc, etc… Son varias ya, a todo esto, las agrupaciones que han interpretado alguna pieza de forma singular este año, lo cual denota, creo, el tremendo éxito que tuvo el pasado Carnaval el pasodoble aquel de “Los gladiadores de la Caleta”, que tanto le gustó al personal. Intentar reproducir dicho éxito al mismo año siguiente con algún montaje similar no deja de parecerme una torpeza, pero bueno, ya cada cual sabrá las armas que prefiere utilizar para competir dentro del concurso, claro está. En lo relativo a los cuplés, ha gustado mucho, en el teatro, el segundo que interpretaron, pitorreándose de la figura de los bajos y de su papel dentro de los coros ¿Por qué será que no me sorprende que les haga tan poca gracia (o tanta gracia, según se mire) un elemento tan característico y definitorio de la modalidad en la que supuestamente están concursando? Que después no quieren que se les discuta su condición de coro, pero es que van tirando de la lengua, caramba. En fin, no entremos al trapo y dejémoslo en que al menos lo hicieron con cierto gracejo y cierta simpatía. El primer cuplé, por otra parte, recuerdo vagamente que me pareció simpaticón, también, pero no me acuerdo, ahora mismo, de qué tema tocaba, exactamente, y no tengo todavía, lógicamente, la crónica del Diario a mano, que es lo que suelo consultar en estos casos. Tendrán ustedes que conformarse, pues, con eso, con mi nebuloso recuerdo de la impresión que me dejó, el susodicho cuplé, hace unas horas. El coro, por repertorio, cuenta con opciones de pasar a la final, pero todo dependerá, como vengo diciendo desde el primer día, de la poca o mucha gracia que le haya hecho el invento este del coro a pie acomparsado al correspondiente jurado, que es quien tendrá que decidir. Viendo que han logrado llegar hasta semifinales, no obstante, yo no descartaría que pudieran alcanzar, en efecto, la gran final del viernes, pero mañana por la noche ya veremos qué pasa con ellos.

Y aquí lo dejo, un día más, que el frutero de debajo de mi casa ya está descargando cajas, el hombre, con la luz de la tienda encendida. Mañana continúo reseñando las actuaciones de esta misma noche, y comento, de paso, algún que otro tema relacionado también con el concurso, pero no con dichas actuaciones.

Un saludo.




221
De: Alfred Fecha: 2008-01-31 18:01

Bueno, antes de ponerme con los comentarios relativos a la función de ayer, no quería dejar de resaltar lo absurdo y lo fuera de lugar que me parece que el jurado haya emitido un comunicado en el que se defiende de las críticas vertidas hacia su labor por quienes se han quedado fuera de las semifinales, llegando a calificarlas, incluso, de "palabras necias", que una cosa es que lo sean, realmente, y otra muy distinta que el jurado tenga que entrar en ese juego. El jurado se tiene que limitar a dar su veredicto y punto. No tiene por qué pronunciarse de ninguna otra manera, vaya. Estaríamos apañados si el jurado tuviera que responder a cada crítica que se le hace, vamos; no le iba a quedar tiempo para comer langostinos, y para puntuar a las agrupaciones, que es lo que tiene que hacer. Las críticas tienen que aguantarlas sin rechistar, al menos con el concurso todavía en marcha, y eso ya deberían saberlo, a estas alturas de la película. Muy mal por el jurado, en fin.

Y muy mal, claro, pero esto ya va aparte, por las declaraciones que han motivado dicho comunicado, las de Jose Antonio Vera Luque y las de Juan Antonio Lamas, respectivamente, los dos que ya se preveía iban a meter la pata, en este asunto. El primero ha dicho que la decisión de dejarlos fuera ya estaba tomada de antemano, puesto que el jurado tardó muy poco en salir al escenario a leer su fallo, después de que actuara su chirigota, con lo que no había podido deliberar. Mire usted, señor Vera Luque, eso de deliberar quedó atrás hace años, justamente para evitar suspicacias; ahora se meten los puntos de cada vocal en el ordenador, tras cada actuación, y ahí se quedan almacenados, de tal manera que cuando canta la última agrupación de una determinada fase lo único que hay que hacer es meter los puntos que le hayan sido asignados en la computadora, darle a un botoncito, ver cuales han resultado clasificadas a la vista de los puntos obtenidos por cada una de ellas, echar la firmita en el acta correspondiente y a juir. Muy por el contrario de lo que usted sostiene, lo sospechoso suele ser que tarden, precisamente. Si su chirigota no ha pasado se jode y se aguanta, pero no vaya por ahí diciendo chorradas impropias de la inteligencia que se le presupone. En cuanto al Lama, ha declarado al Diario que no está dispuesto a concursar con un jurado elegido a dedo por un señor que entenderá mucho de medicina y de gastronomía, dice, pero nada de Carnaval, en clara alusión al presidente del jurado de este año. Pues bien, en primer lugar le diría, señor Lamas, que ya es tarde, me temo, para echarse atrás, porque ya ha concursado en esas condiciones, de hecho, y se ha comido un buen mojón, por cierto, cosa de la que me alegro, pues creo que su repertorio se lo merecía, por mediocre, y en segundo lugar que no va a ser usted ahora quien decida quién entiende y quién no de Carnaval, faltaría más.

Total, que muy mal por el jurado, insisto, por entrar al trapo, y muy mal por los dos autores mencionados, por rebuznar más de la cuenta, y no medir sus palabras. Qué poquito saber estar por parte de unos y otros.

Un saludo.





222
De: Alfred Fecha: 2008-01-31 18:23

Un último apunte, que creo necesario. Seguramente también estaría de acuerdo conmigo en lo de las fechas, Toni, si trabajara en la tramoya del Falla, por ejemplo, y se hubiera visto obligado a montar y desmontar hasta trece decorados, que se dice pronto, en una misma noche, a lo largo de tres semanas y sin un solo día de descanso de por medio. O si trabajara como locutor de radio, claro, y hubiera tenido que tragarse el concurso entero, allí, sentadito en su palco del Falla, en raciones diarias de seis horas y media, que eso es lo que han durado las funciones, aproximadamente, en preliminares. O si hubiera estado varias horas en una cola, para pillar una entrada, y al final se hubiera quedado sin ella debido al mal funcionamiento del sistema de ventas, motivado, en gran medida, por el poco tiempo con el que se ha contado para probarlo y ponerlo en marcha. O si hubiera estado preparando una agrupación durante cuatro meses y luego hubiera tenido que cantar a las dos y media de la madrugada, un día entresemana, ante un teatro prácticamente vacio, y con un público, además de escaso, totalmente agotado después de otras once actuaciones. O si saliera en un coro, y hubiera tenido que actuar, igualmente, ante un teatro lleno a medias, tan solo, debido a lo tempranero del inicio de las sesiones, cuando todavía está la gente saliendo del trabajo, duchándose en su casa y cambiándose antes de acercarse por el gran coliseo gaditano. O si hubiera formado parte de alguna de esas agrupaciones juveniles que este año han obtenido premio (el tercero, más concretamente), pero que no han podido cantar, sin embargo, en la final de dicha categoría por la premura de tiempo, como así ha sucedido. O si fuera miembro de alguna peña y se hubiera visto forzado a organizar algún acto gastronómico como la Pestiñada, la Ostionada o la Erizada en apenas unos días, y trabajando a contrarreloj, tras las navidades, con la resaca de estas todavia a cuestas. Y esto por citar tan solo algunos de los trastornos que hemos tenido que sufrir todos por lo apretado del calendario, vaya. Usted mismo, de hecho, se quejaba hace unos días, si mal no recuerdo, de no haber podido escuchar en directo a muchas de sus agrupaciones favoritas por lo tardío de la hora a la que habían cantado. Pues ya sabe a quién, o a qué, agradecérselo, mire por donde.

No tiene ningún sentido, de verdad, que un evento de la importancia, la envergadura y la categoría del concurso del Gran Teatro Falla, en torno al que tantos y tantos miles de personas nos movemos, se vea condicionado por una gilipollez totalmente anacrónica como la de la Cuaresma, y pierda gran parte de su brillo y de su atractivo, en años como este, por su puñetera culpa.

Un saludo.




223
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 19:24

¿GILIPOLLEZ ANACRÓNICA LA CUARESMA?. ESO DÍGASELO USTED A MILLONES DE CRISTIANOS. CON ESTAS COSAS HAY QUE TENER CUIDADO, YA QUE FORMAN PARTE DE UN MODO DE ENTENDER LA VIDA Y DE ESTRUCTURAR EL MUNDO. CREO, SEÑOR ALFRED, QUE HABLA USTED CON DEMASIADA LIGEREZA. DECÍA UN PROFESOR MÍO (ATEO Y COMUNISTA) QUE EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL SE ESTRUCTURA EN TORNO AL RACIONALISMO GRIEGO, EL DERECHO ROMANO Y EL JUDEO-CRISTIANISMO. SIN EL ELEMENTO CRISTIANO NO EXISTIRÍA EL CARNAVAL, YA QUE ESTE NO ES MÁS QUE LA REACCIÓN "LÓGICA" A LA FERREA RITUALIDAD CRISTIANA. VAMOS, UNA VÁLVULA DE ESCAPE Y PERMISIVIDAD ANTES DE LA DURA CUARESMA. CARNAVAL Y CRISTIANISMO SON ALGO ASÍ COMO EL YIN Y EL YAN (¿SE ESCRIBEN ASÍ?), LOS ANTAGÓNICOS QUE SE REPELEN Y A LA VEZ SE NECESITAN, PORQUE EL UNO SIN EL OTRO PIERDEN SU SENTIDO. POR TANTO APARTAR EL MUNDO DEL CARNAVAL DE SUS RAÍCES CRISTIANAS SERÍA ALGO ASÍ COMO HACERLE PERDER GRAN PARTE DE SU SENTIDO, Y ESO ME PARECE PELIGROSO, PORQUE LO QUE PIERDE SUS RAÍCES SE PIERDE A SÍ MISMO.
NO CREA, QUE YO LO COMPRENDO A USTED, SOLO QUE A MÍ ESTE TIPO DE MANIFESTACIONES CULTURALES Y HASTA ANTROPOLÓGICAS, DIRÍA, ME GUSTA TRATARLAS CON SUMO RESPETO.Y APARTAR EL CARNAVAL DE LA CUARESMA ME PARECERÍA UNA ESPECIE DE SACRILEGIO (CONTRA EL CARNAVAL, SE ENTIENDE).
¿PELÍN PEDANTE?.

SALUDOS.



224
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 19:29

OTRA COSA. AYER ME DEJARON UN VÍDEO DE LA "PEÑA FLAMENCA ENRIQUE EL ALIENÍGENA". ME PARECIÓ UN INTENTO VALIENTE Y DEMASIADO ¿AISLADO? (ILÚSTREME DON ALFRED) DENTRO DEL CARNAVAL GADITANO. AUNQUE EN UN PRINCIPIO NO PARECIERAN CASAR EL HUMOR CASTIZO Y POPULAR DEL CARNAVAL CON EL TONO SURREALISTA, YO CREO QUE PODRÍA SER MUY FRUCTÍFERA (VÉASE MIHURA, POR EJEMPLO). NO ESTARÍA MAL QUE ALGUIEN ARRIESGARA POR ESE CAMINO EN VENIDEROS AÑOS, ¿NO LES PARECE?.



225
De: RM Fecha: 2008-01-31 20:55

Emilio, plis, netiqueta: no grite al escribir en mayúsculas.

Hoy por hoy, y además en un estado laico, no hay mucha diferencia entre calle tras un domingo de carnaval y una calle tras una procesión: papelillos y cristales rotos en un caso, cera y cáscaras de pipas y cacahuetes (y cristales) en el otro. Por no mencionar que la actitud de la gente cuando contempla las procesiones es en muchos casos la misma que cuando contempla una cabalgata.

O sea, una manifestación ya no sirve como excusa para prepararse contra la otra. Bien podríamos, como dice Alfred, fijar una fecha para el carnaval, los profanos, y que la iglesia fije la suya, móvil, para la Pascua.

Yo voto porque siempre pille por medio el Día de Andalucía.



226
De: Alfred Fecha: 2008-01-31 20:59

Bueno, hechos ya los anteriores incisos, me pongo a comentar, de nuevo, las actuaciones que tuvieron lugar ayer por la noche en el templo de los ladrillos coloraos.

- “Las pito-risas”: Los ví bastante crecidos anoche, sobre las tablas, a estos chirigoteros de la capital, conocedores de la buena acogida que han tenido este año y de su clara candidatura al primer premio, y la verdad es que no es algo que me suela gustar, porque denota cierta prepotencia, y es el tipo de cosas que me sientan como un tiro, la verdad, en una agrupación. Sigo pensando, por otra parte, que gastan un humor demasiado grueso y escatológico en ocasiones, como demostraron anoche con la monería esa de “más difícil es cagar en un vaso de tubo”, que soltó Quique Remolino para regocijo del respetable, el cual premia a veces, en determinadas agrupaciones, lo que abuchearía en otras (y otra buena muestra de esto serían, por ejemplo, los cuplés hortifrutícolas de Juan Carlos Aragón). De igual manera, si el segundo cuplé, en el que bromearon con el tema de la inmigración al hilo de la proeza realizada por David Meca al cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado, lo llega a cantar cualquier chirigota chunga de preliminares, poco habría tardado el amigo Manzorro, me da la impresión, en comentar que le parecía de mal gusto, y muy poco apropiado, hacer humor con semejante tragedia. Desde el mismo instante en que el público y los medios de comunicación le cuelgan la vitola de favorita a una determinada agrupación, no obstante, esta se vuelve automáticamente intocable, y no hay nada más que hacer, me temo. Que no es que la chirigota me parezca mala, o que no se merezca estar donde está, pero son la clase de cuestiones, todas ellas, que me irritan sobremanera dentro de este concurso nuestro. Como quiera que no tienen remedio, sospecho, mejor será centrarse en las coplas que cantaron ayer por la noche estas pitonisas tan chirigoteras. En la tanda de pasodobles ofrecieron dos buenas letras, superiores a las de cuartos, quizá, pero inferiores aun, a mi juicio, a las que cantaron en preliminares, la primera sobre el problema de la vivienda, con una parte cómica, al inicio, más lograda que la de después, la seria, y la segunda, más emotiva, pero también con una primera parte bastante divertida, sobre la problemática vida que se ven obligados a llevar los diabéticos, que pueden llegar a perder incluso un pie, como el padre de uno de los autores de la agrupación, a quien iba dirigida la copla. En los cuplés, dejando a un lado el dudoso gusto del remate del segundo, como decía, también mantuvieron el buen nivel que han demostrado, en líneas generales, a lo largo de todo el concurso, con una primera letra muy simpática, al margen de la anterior, sobre la proverbial fealdad de Paquirrín, un tema la mar de visto ya, sí, pero que ellos supieron desarrollar con bastante gracia. Pasarán a la final, sin lugar a dudas, y se llevarán el primero, casi seguro, por aclamación popular, pero yo particularmente me sigo quedando con “El código la Viñi”, mucho más fina y elegante en su humor.

- “Los mendas lerendas”: Como ya sucediera con el controvertido segundo tango del coro de Kiko Zamora en cuartos, estos jóvenes comparsistas de la capital tuvieron anoche la virtud, con su primer pasodoble, de meter el dedo en la llaga adecuada, poniendo sobre la mesa, desde ya, un tema sobre el que merece la pena debatir y reflexionar un poquito, a mi juicio, antes de que sea demasiado tarde. Demostraron además, con su letra, unos enormes reflejos, pues se han anticipado, de algún modo, a los acontecimientos, y se han posicionado muy claramente con respecto a la polémica que abordaron antes incluso de que esta haya estallado, que no tardará en hacerlo, ya verán. Tanto fue así, de hecho, que los locutores de Canal Sur Radio se quedaron cogiendo moscas y no se enteraron absolutamente de nada (o no se quisieron enterar, claro, que en estos casos nunca se sabe), al interpretar que en dicho pasodoble hablaban sobre el acto carnavalesco que todos los años se celebra en Sevilla el sábado de Carnaval. Nada más lejos de la realidad, me temo, pues de lo que estos comparsistas hablaron, y muy bien, además, fue de esa iniciativa que ha surgido ahora en la capital hispalense, en la que algunos pretenden celebrar, dentro de pocos años, un concurso de agrupaciones carnavalescas. Una iniciativa que parece haber inquietado a estos mendas lerendas tanto como me inquietó a mí, cuando la conocí, hace un par de semanas. Y me inquieta, me explico, porque plantea muchos interrogantes, y no me acaban de gustar, no, las respuestas que finalmente tendrán, intuyo. Por ejemplo, de convocarse finalmente dicho concurso en Sevilla… ¿seguirán viniendo al Falla todas esas agrupaciones foráneas que ahora dicen morir por Cádiz y su Carnaval, o se quedarán allá, en su tierra? Si tuvieran algo de decencia, de dignidad, y de vergüenza, desde luego, se negarían a concursar en el nuevo certamen, reconociendo al del Falla como el único valido, pero dudo que vayan a hacer algo similar. Y sigo haciéndome preguntas. En caso de que se celebrara ese nuevo concurso en Sevilla… ¿podrían ir agrupaciones de Cádiz, o tan solo de allí? Porque si al final van a celebrar un concurso en el que van a acabar cantando los mismos que en el Falla no le veo ningún sentido, en absoluto, más que el de robarle a Cádiz su protagonismo, por febrero, cosa que me parece, obviamente, despreciable. Sigo planteando cuestiones, que el tema tiene miga. Si pudieran ir nuestras agrupaciones… ¿realmente irían y participarían? Porque si me parece una traición que las agrupaciones de Sevilla reconozcan como válido cualquier otro concurso, después de todo lo que han dicho querernos y admirarnos, que lo hagan nuestros propios grupos ya ni les cuento, vamos. Me parecería simple y llanamente de vergüenza que se vendieran de esa manera, porque esa es otra, claro; por lo visto en Sevilla piensan ofrecer unos premios de lo más suculentos a modo de cebo, con lo que no sería raro que más de uno dejara tirada a la Tacita, como ya lo hacen muchas veces, en realidad, por cuatro cochinas pesetas, y presumiendo después encima, que manda cojones, de gaditanismo. Pero continúan los interrogantes que me asaltan. Si a pesar de todo fueran nuestros grupos… ¿ganarán, como resulta lógico, en principio, por su mayor calidad, en líneas generales, o en Sevilla querrán barrer para casa y harán el ridículo premiando agrupaciones de allí claramente inferiores a sus rivales de Cádiz? Sería la gota que colmaría el vaso, en fin, en todo este estúpido embrollo, pero tampoco van a organizar un concurso, imagino, para que vayamos nosotros allí a llevárnoslo calentito un año sí y otro también, que para eso acaban antes subvencionando directamente a nuestros conjuntos. Lo que pasa, claro, y aquí reside el quid de la cuestión, me barrunto, es que sale más barato convocar un concurso con un premio muy jugoso, para tener a todos los grupos de Cádiz que sea posible actuando allí, por la misma cara, y sin pagarles un duro, salvo a los premiados, claro, que contratarlos uno por uno. Habrá quien diga que no hay de qué alarmarse, ya que existen muchas otras ciudades, como Huelva o Córdoba, con su propio concurso de agrupaciones, y no pasa absolutamente nada, pero la diferencia estriba, creo, en que este nace con la intención expresa, por lo visto, de atraer al mismo a las agrupaciones de Cádiz a golpe de talonario, y no de fomentar los conjuntos locales. Uno de los impulsores del proyecto, de hecho, ha llegado a declarar que “Cádiz te dará la gloria, y Sevilla el dinero”, lo que suena, en mi opinión, a cacique barato y cateto, y hasta insultante, si me apuran. Yo, desde aquí, me sumo a la advertencia que lanzaron anoche, desde las tablas del Gran Teatro Falla, “Los mendas lerendas”, que se están oliendo la tostada, me temo, lo mismo que me la estoy oliendo yo, y que ya dejaron bien clarito, anoche, que la iniciativa les parece un acto de traición, por parte de las agrupaciones sevillanas que la han impulsado, y a las que tan bien se ha recibido siempre aquí, y que les parecerá una traición, igualmente, el que los grupos de Cádiz vayan allí a cantar. Cuando todos se hayan ido, en pos del vil metal, y la Tacita se haya quedado sola, dijeron, aquí seguirán ellos, aunque sean los únicos, cantándole todavía a la Caleta. Supongo que muchos opinarán que se han precipitado, al poner el parche antes de tiempo, pero creo que no está de más el ir poniendo las cosas en su sitio desde el principio, que la iniciativa esta del concurso sevillano lo único que conseguirá será tensionar todavía más nuestra fiesta, como vienen tensionándola ya, desde hace años, tantos y tantos intereses creados como han puesto su repugnante zarpa sobre ella, con la complicidad, y eso es lo más triste, de muchos de sus participantes, que no dudan en venderse al mejor postor, en muchos casos, como auténticas putas baratas. El segundo pasodoble, por no detenerme más en la magnifica letra que lo precedió (siento haberme extendido tanto sobre el asunto, pero ya digo que me parece un tema sobre el que se debe reflexionar y debatir en profundidad), también estuvo a un gran nivel, al tratarse de un precioso canto al mar, y a su terrible dualidad (“lo que el mar te da, el mar te lo quita”, que suelen decir, certeramente, los viejos marineros), jugando con su ambiguo género (eso tan albertiano del mar y la mar, ya saben) a lo largo de la letra, y que venía motivado, intuyo, por la tragedia del Nuevo Pepita Aurora, que estos muchachos, fieles a su alegre modo de ver la modalidad, no quisieron tratar directamente, ni de forma lacrimógena, sino así, de un modo mucho más sutil, poético y delicado. Siguiendo con lo teatral de su apuesta de este año, por cierto, los componentes de la comparsa interpretaron sendos pasodobles portando en sus manos, en un bonito detalle, un objeto relacionado con cada una de las dos letras, en el primero una botella (comenzaban invitando a Cádiz a que se emborrachara con ellos para olvidar sus penas) y en el segundo una red de pescar, en alusión al hermoso canto al mar que realizaron, como decía antes, en el mismo. En los cuplés, posteriormente, se mostraron coherentes con su firme intención de seguir cantándole a Cádiz, le pese a quien le pese, pues en ellos abordaron dos temas de la actualidad local, como debe ser, la apertura de un tercer tanatorio en la ciudad y lo poquito que dura aquí cualquier negocio, y el debate en torno al uso que se le debe dar al Oratorio de San Felipe Neri, respectivamente. Excelente pase, en definitiva, el que completó anoche esta magnífica comparsa, que creo que es, en su conjunto, la que más me ha gustado este año, aun cuando no esté luchando por el primer premio, sospecho, y aun cuando ni siquiera vaya a pasar a la final, quizá, aunque me encantaría poder escucharlos una cuarta vez. Que ya podrían aprender otros, a todo esto, de su estupenda batería de pasodobles, todos ellos directamente relacionados con Cádiz y/o con su actualidad. Y repaso todos los que han cantado hasta ahora, al igual que hice con los de “La comparsa de Momo”, para que comparen ustedes y encuentren las siete diferencias: el primero, de presentación y salutación, con motivo de su regreso al Falla, como grupo, tras varios años de ausencia; el segundo, más crítico, sobre las últimas elecciones municipales, la pobre gestión de la alcaldesa y la pobre oposición que le brindan, por desgracia, los del PSOE; el tercero, de nuevo más relajado, reivindicando su visión de la modalidad y recordando las alegres comparsas de los 80’ que fueron su escuela, durante la niñez; el cuarto, de carácter crítico, nuevamente (¿ven como van equilibrando el conjunto, y van dando una de cal y otra de arena?), sobre el cierre de Delphi, sin aludir al mismo expresamente, y la desesperación de todos aquellos trabajadores que se quedaron en la calle; el quinto, muy valiente, y con un tema que nadie más ha tocado por ahora, sobre el concurso que quieren celebrar dentro de unos años en Sevilla; y el sexto, de naturaleza más poética, por último, sobre el mar, que ya de por sí resulta un tema bastante gaditano, pero que además encierra, de fondo, un homenaje dirigido a Barbate, pueblo pescador y marinero por excelencia, con motivo de la tragedia, el pasado año, del Nuevo Pepita Aurora. Pues eso, oigan, que vayan tomando nota todos los demás, como ya dije ayer, asimismo, con los cuplés de los Carapapa.

- “Pal desembarco nosmardía”: De más a menos ha ido el cuarteto del Gago, me temo, a lo largo del concurso, aun cuando completara anoche una actuación bastante agradable en general. Les costó más conectar con el público que en otras ocasiones, sin embargo, aunque finalmente lo lograran, en parte por la mayor exigencia de este en las semifinales, y en parte porque la de ayer fue, seguramente, la más flojilla de las tres parodias que han interpretado. Que es lo que tiene, claro, el querer desarrollar una determinada historia por capítulos en las sucesivas actuaciones; que te ves atado por la cronología del relato y no puedes distribuir bien el repertorio, según sea mejor o peor, entre cada una de las intervenciones, arriesgándote a pinchar un tanto, con la peor, en plenas semifinales, como les sucedió anoche a estos cuarteteros de la capital. La parodia, por cierto, se desarrolló, tal y como se preveía, con un campo de concentración como escenario, del que intentaban escapar, sin demasiado éxito, los soldados norteamericanos a los que encarnan este año los componentes de la agrupación. Veremos a ver qué nos cuentan en su parodia, Gago y compañía (nunca mejor dicho, en este caso, lo de compañía), mañana en la final, a la que seguro que pasarán, claro que sí, a pesar de todo. En los cuplés, por último, destacó el primero, muy jocoso, sobre la ruptura de la familia esa que anuncian ahora, con su tono apocalíptico de costumbre, los pamplinas de los obispos, mientras que en el popurrí mantuvieron una parte del que cantaron en cuartos, pero variaron, en cambio, las últimas cuartetas, para adaptarlas a la parodia del día, cosa que se agradece, claro está, a falta de un tema libre que sea completamente distinto en cada pase. Lo tienen difícil para quitarle el primero a los de Morera, si es que estos mantienen el nivel hoy, pero ya digo que pasarán, a buen seguro, a la final, porque merecerlo lo merecen, desde luego.

- “Mi Cai chiquito”: Mejoró anoche la comparsa de Los Majaras, con respecto a su pase en cuartos, el más flojo de los tres que han ofrecido, sin lugar a dudas, pero continuó sin dar el do de pecho, no obstante, en lo que respecta a los pasodobles y los cuplés. Entre los primeros destacó, eso sí, el que interpretaron justo tras la presentación, bastante bonito, y en el que estos comparsistas portuenses se compararon, como el grupo con varias décadas de trayectoria a sus espaldas que son (aunque del conjunto original apenas queden ya dos o tres, evidentemente), con su ilustre paisano, el Vapor de El Puerto, todo un veterano, también, en lo suyo, estableciendo una serie de comparaciones entre ambos, bastante ingeniosas y acertadas, como muchas veces lo suele hacer en sus letras el Canijo de Carmona, uno de los autores este año, recordemos, de los de Pedro. El segundo, sobre una viuda, creí entender, que nos relataba en primer persona lo mucho que le dolía la ausencia de su pareja, y la locura a la que se estaba viendo conducida a causa de semejante drama (¡telenovela, telenovela!), me pareció ya, por su parte, mucho más normalito, al igual que los cuplés, no demasiado graciosos, y más ordinarios de la cuenta, una vez más, en el caso del segundo. Dado que tanto el de anoche como el del otro día de Jerez tuvieron un final de tipo anal, me atrevería a calificarlos de auténticas cagadas, en fin. La comparsa, en definitiva, y por hacer una valoración global de la misma antes de que se despida del concurso esta noche, pues no creo que pasen a la final (ni siquiera deberían haber estado, ya lo dije, en estas semifinales que acaban hoy, pero bueno), se supera, en general, con respecto a todos los años que ha tenido que cargar con el lastre que suponía un letrista tan mediocre como Valdivia (al que conservaban por las razones que lo conservaban, creo yo, y el que quiera entender que entienda), pero lo hace, sobre todo, en lo relativo a la idea del tipo, bastante bonita, y a todas esas piezas accesorias del repertorio que constituyen la presentación, el estribillo o el popurrí, mientras que ha flaqueado demasiado, desgraciadamente, en aquellas letras que deberían formar la columna vertebral de toda agrupación, osease, las correspondientes a los pasodobles y los cuplés. No han sido los únicos a los que les ha pasado este año, en cualquier caso. Esperemos que el año que viene continúen en esta misma línea, pero mejorando, claro, eso último. Si lo hacen podrían volver a estar, de nuevo, en lo más alto de la modalidad.

Y aquí lo dejo, que en breve empezará la última sesión de las semifinales, a cuyo término se darán a conocer las agrupaciones que cantarán mañana, deprisa y corriendo, en la gran final. Noche de grandes cagaleras gaditanas, pues, la de hoy, y de cuchillos, más que largos, larguísimos. Antes de que concluya la función a ver si pongo por aquí mi quinielita, aunque este año está la cosa chunga para acertarlas todas.

Un saludo.




227
De: WWfan! Fecha: 2008-01-31 21:13

Por cierto, el Canijo dijo en la prensa que él se desvinculaba del cuplet de Los Majaras.



228
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 21:37

No, si no gritaba, solo escribía en mayúsculas. Don Rafael, que no hablo de Iglesia, ni de religiosidad y casi casi ni de religión. Estoy hablando de otra cosa: de la pérdida del significado profundo de lo que supone el carnaval, de aquello que explica por qué el carnaval es lo que es y no otra cosa. Y olvidar y enterrar eso es como olvidarse por completo del latín porque sea una lengua muerta. Y cómo les explico yo a los niños, pongamos por ejemplo, el concepto de dignidad ( sí sí, lo de dignitas y todo eso....).

Decía usted que si el comportamiento del personal en Semana Santa y tal.No me vale. El hecho de que algunos no entiendan el significado profundo de las cosas no nos da derecho a eliminarlas de un plumazo.



229
De: Toni Fecha: 2008-01-31 21:40

Vaya, Alfred, no me esperaba semejante "parrafada" para responderme.
Ni tengo los conocimientos de carnaval ni la labia para acercarme, pero expondré mis motivos.

Si fuera tramoyista pues seguro que no quisiera repetir este año (también es cierto que tardará en repetirse una semana santa tan temprana). Pero con otros casos no tanto.

Por ejemplo con el del sistema de entradas. Si el sistema de venta de entradas no ha funcionado no creo que sea únicamente culpa del calendario, sino también a la poca previsión de los organizadores...
Algo similar a los organizadores de los actos gastronómicos, que si tienen que esperar a que acabe la navidad para organizarlos, pues aviados vamos.

Mi opinión ya la dije anteriormente. El que varíe las fechas favorece que unos años agrupaciones canten a que estamos casi en navidad (villancicos pop-ulares, el portal de jerez...) y otros años que hasta las preliminares sean en marzo.
Y eso solamente es una causa.

Cambiando de tema, Emilio, que seas bienvenido, pero por favor, la próxima vez escribe en minúsculas que parece que estás gritando.



230
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 21:41

"fijar una fecha para el carnaval, los profanos" dice RM.

Ni que el carnaval fuese patrimonio de los profanos.



231
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 21:49

Que soy sordo, don Toni.

¡Pelín sensible de oidos el personal!



232
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 22:09

Mi sapiencia carnavalera es cuasi nula, y a veces pienso si no entorpeceré con polémicas y comentarios que a ustedes ni les van ni les vienen. De ser así me lo dicen que sin problemas yo enmudezco y me dedico a leerlos.Gracias.



233
De: Toni Fecha: 2008-01-31 22:23

A ver Emilio, que no es ser sensible o ser sordo, es que está extendido en internet el que escribir con mayúsculas es sinónimo de gritar, y eso aquí sobra, pues como habrás podido comprobar, se discute lo que se haya que discutir, pero sin perder las formas.
Fuera aparte de eso, por mí sigue participando lo que quieras participar, pero yo aquí solo puedo opinar como un usuario más.

Cambio de tema.
Alfred, por cierto, ¿puedes hablarme más cuando puedas del nuevo concurso ese de Sevilla?, del que hablaban ayer los mendas, digo, porque aquí por tierras onubenses no me había enterado de nada.
Bueno, claro, si alguien que no es Alfred tiene información del mismo también me la puede contar, por supuesto.



234
De: EMILIO Fecha: 2008-01-31 22:30

¿De verdad que ustedes pensaban que cuando yo escribía en mayúsculas estaba gritando y perdiendo las formas?. ¡Coño con el ciberespacio!. El futuro yastá aquí y yo sin enterarme.


No, en serio.Es deformación "pofesional" -¡¡¡Maestro, qué pone en la pizarra!!!!y claro, o escribo en mayúsculas o tenemos el cisco armao.



235
De: Taiyou Fecha: 2008-01-31 23:02

A mí lo que me hace gracia es las "guayas" que se está llevando Canal Sur en las letras de varias agrupaciones y ellos o no las ven venir o directamente las ignoran.

El detallito en el Popurrí de la comparsa del Momo (lo de que dicen ser la nuestra pero después de carnavales son de Sevilla y poco más), la indirecta que soltaron ayer en la actuación del cuarteto del desembarco (sobre lo del supuesto directo de Canal Sur TV que no lo es tanto...) y tantas otras. Y tienen la poca vergüenza de no decir NADA al respecto. Y poca vergüenza lo de tener que aguantar ayer a las cantantes de "Se llama bazofia" como comentaristas, como si supieran algo del tema...

Miedo me da lo del concurso de Sevilla, qué manía de fagocitarlo todo, carajo.

Taiyou



236
De: Alfred Fecha: 2008-02-01 02:26

Bueno, ahí va mi quiniela, a ver si acierto el pleno al once y me quito de trabajar:

- Cuartetos:

Pal desembarco nosmardía
Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele

- Coros:

Coro la Catedral
La Orquesta Cádiz
La calle del arte

- Comparsas:

La comparsa de Momo
Los mendas lerendas
Los héroes del 3x4

- Chirigotas:

El código La Viñi
Las pito-risas
Los monstruos de pueblo




237
De: Taiyou Fecha: 2008-02-01 02:59

Po has acertao el pleno tío jeje.

Taiyou



238
De: WWfan! Fecha: 2008-02-01 03:00

Ha entrado la Banda del Capitán Veneno en lugar de Los Héroes del 3x4.



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De: WWfan! Fecha: 2008-02-01 03:06

Que por cierto, yo también sólo fallé una tras el pase de cuartos en el post 200.
Fallé Los héroes del 3x4 que entró en mi lista por Los Mendas Lerendas. Es lógico que el fallo de Alfred haya sido en comparasas.
Lo que manda huevos es que sea el único que desde el primer pase apostase contra viento y marea por La Calle del Arte como finalista (y primer premio para mí) y ahora Alfred se suba al carro.
Alfred malaje XD.



240
De: Taiyou Fecha: 2008-02-01 03:11

Cierto, fallo mío jeje.

Taiyou



241
De: Alfred Fecha: 2008-02-01 03:36

Pues sí, me ha fallado una. Pero vamos, que diez de once no está malamente, joé.

Creía yo que finalmente el maestro Antonio Martín se habría logrado abrir paso hasta la final a golpe de pasodoble, incluso con el popurrí tan onanista que lleva este año, pero parece ser que no, que en última instancia no ha podido completar semejante gesta (aunque ha quedado a las puertas, ojo, que no está nada mal), y que le ha cogido la vez la comparsa de Aragón. Bueno, habría preferido oir otros dos pasodobles de "Los héroes del 3x4" mañana pero tampoco está mal metida, "La banda del Capitán Veneno". Al menos no han entrado ni Quiñones, ni Rivero, ni los gitanos, que se han ido descolgando muy claramente de la pelea, todos ellos, durante la semifinal. Y habiendo pasado "Los mendas lerendas", que ya digo que es la que más me ha gustado, en su conjunto, con permiso de los pasodobles de Martín, y de los cuplés de los Carapapas, ya me quedo tranquilo.

En cuanto a las chirigotas, a mí particularmente me gustan más otras que la del Yuyu y Sánchez Reyes, como "Los que van como Cádiz" o "Los revelaos", por ejemplo, pero ambos han sabido ir creciendo poco a poco dentro del concurso, y además cuentan, qué demonios, con el respaldo de Canal Sur y del Diario de Cádiz (sitios en los que trabajan uno y otro, respectivamente, recordemos), que eso siempre ayuda, para qué nos vamos a engañar. En ese tercer puesto, de todos modos, podían entrar muchas, y entre ellas
esta, claro.

En coros queda por ver, ahora, hasta qué punto va a apostar el jurado por el de Bohórquez, porque si han llegado hasta aquí...

Mañana lo iremos viendo, en fin.

Un saludo.





242
De: Alfred Fecha: 2008-02-01 03:41

No, no, WWFan, cuidado, que en mi quiniela puse las que pensaba que iban a pasar, no las que yo quería que pasasen (de ser así no habría puesto al Yuyu, por ejemplo).

De todos modos tampoco veo mal que haya entrado "La calle del arte", vaya. Que no parezca un coro en muchos momentos hace muy difícil valorarlo en comparación con los demás, como he dicho siempre, pero en cuanto a repertorio y tal nunca he dicho que vayan mal.

Un saludo.




243
De: exyuyista Fecha: 2008-02-01 05:00

Al margen de la decision del jurado, el segundo cuple de hoy de YUYU es un PLAGIO DESCARADO de uno de SE ME APETECE ALGO DURCE, una ilegal de 2004 del Gallego- Ahi lo llevais : http://carnaval-tv. es/2007/09/2004-me-se-apetece-algo-dulce-los. html



244
De: Alfred Fecha: 2008-02-01 06:23

A ver, ronda rápida de respuestas, que hoy ya no creo que me dé tiempo a comentar ninguna más de las actuaciones de ayer, entre unas cosas y otras.

Pues sí, amigo Emilio, a todos esos millones de cristianos que usted menciona se lo digo. Los mismos que hace ya muchos años que se pasan por el forro de los cojones sus presuntas convicciones comiendo carne y no ayunando durante la Cuaresma, como supuestamente se debería hacer, por citar solo un ejemplo de cómo se olvidan de sus ritos, sus costumbres, sus tradiciones y hasta de su supuesta doctrina cuando les conviene, los muy hipócritas. Pues nada, lo mismo que dejaron atrás, hace ya mucho tiempo, la pamplina esa de no comer carne y bla, bla, bla, podrían dejarse de tonterías también con lo del Carnaval, y no llevarse las manos a la cabeza si este se mete de lleno en la citada Cuaresma.

Porque es que de hecho, además, ¡ya se mete, diablos, y no pasa absolutamente nada! Hace años que contamos con cuatro días de Carnaval oficial, tras el Miércoles de Ceniza, más la propina luego, una semana después, del Carnaval Chiquito. Vamos, que la Cuaresma nos la llevamos saltando, a cuenta del Carnaval, casi dos décadas ya. Lo siento, pero no le veo ni pies ni cabeza a la situación de este año. Si se quisiera, y como un guiño a la tradición, podría respetarse la Cuaresma, cuando el calendario así lo permitiera, pero en años como este, lo tengo claro, anda y que le den; se ponen unas fechas independientes y a tomar por saco, que lo que a mí sí que me parece un sacrilegio, con respecto al Carnaval, es hacer lo que se ha hecho con el presente concurso. Y el Carnaval no será patrimonio de los profanos, pero tampoco de los beatos, desde luego, así que no veo por qué demonios (nunca mejor dicho) va a tener que verse condicionada su buena organización y su buena marcha por las supersticiones de estos últimos. Si a ellos su religión les impide disfrutar de un Carnaval que se celebre en plena Cuaresma, pues que se queden encerrados en sus casas, ganándose el cielo, que nadie les obliga a participar en la fiesta, pero a mí que no me la estropeen con sus chorradas, como me la han estropeado, en cierta medida, este año. El verdadero significado profundo del Carnaval, por último, como el de tantas otras cosas, gracias a Dios (y valga la paradoja), hace ya muchísimo tiempo que dejó de estar relacionado con este para pasar a estar relacionado única y exclusivamente con el Hombre, como debe ser.

Para terminar con este tema, le diré, Toni, que los responsables de las citadas peñas no esperaron a que pasara la Navidad, obviamente, para organizar sus actos gastronómicos, pero está claro, también, que hacerlo en plena vorágine navideña, con tantas fiestas de por medio, y después en plena resaca de la misma, como lo han hecho este año (y son actos que llevan mucho trabajo, ojo, pues hay que montar los tablaos, los equipos de sonido, elaborar o capturar los productos que se van a ofrecer, etc...), resulta mucho más molesto, engorroso, complejo y laborioso para ellos, sin lugar a dudas, que hacerlo con más calma, y con un margen de tiempo mucho más amplio. Lo de las entradas, por otra parte, resulta evidente que ha funcionado mal por otros motivos, además de por la premura de tiempo, pero también salta a la vista, opino, que esta no debe haber ayudado nada, tampoco (yo creo, de hecho, que deberían haber esperado a otro año en el que hubiera habido más tiempo para ponerlo en marcha, pero al parecer han considerado menos traumático aprovechar lo singular de este y meter todos los cambios que se proponían de golpe). En fin, que es un auténtico esfuerzo el que han realizado todas las partes implicadas, no le quepa duda, para que esto haya podido salir adelante de la mejor manera posible, y me parece totalmente innecesario, la verdad, que el personal tenga que andar pasando esos apuros y esas fatiguitas, a estas alturas, por una chorrada como lo de la Cuaresma. Cuando una determinada tradición no aporta absolutamente nada, y sin embargo estorba, pues se la quita de en medio y a otra cosa mariposa, que todos salimos ganando. Sin problemas ni remordimientos, vamos.

Sobre el concurso este que quieren hacer en Sevilla, pasando a otra cuestión, ahí les dejo un enlacito con la noticia, para no extenderme mucho más sobre el asunto:

http://www.lavozdelcarnaval.com/articulo/190-autores-de-sevilla-ponen-los-cimientos-para-crear-un-concurso-de-carnaval-en-la-capital-hispalense.html

Verán que los impulsores de la idea hablan de respeto hacia el concurso del Falla, y van un poco así como de mosquitas muertas, pero a mí a lo que me suena esto, ya digo, es a ganas de tener allí cantando a todas las agrupaciones punteras de Cádiz por la misma jeta. Pues no, señores sevillanos, pues no; si quieren que alguna de nuestras agrupaciones punteras cante allí, páguenle su correspondiente caché, que para eso está; que los grupos de Cádiz no tienen por qué competir, qué coño, en ningún otro concurso que no sea el del Falla, y que debiera ser, para todos ellos, el único válido; lo contrario, me parece, es restarle valor y categoría. Ya digo, el primer aviso para navegantes lo dieron anoche "Los mendas lerendas", que andaron muy avispados, pero desde que tuve conocimiento de la noticia supe que iba a traer cola. Y si no, al tiempo.

En cuanto a lo que decía el amigo Taiyou sobre los invitados de Canal Sur Televisión y demás, en el set de la cadena, durante las retransmisiones de las semifinales, me hace gracia que se dijera de estas que serían como tres pequeñas finales anticipadas. Debían referirse a la cantidad de famoseo loco por salir en la foto que se ha colado en el Falla estos días, supongo, o a la ingente cantidad de entrevistas, a cual más tonta e innecesaria, tanto en el citado set como en los camerinos o el escenario, que tanto han lastrado, entre otras cosas, el ritmo de estas tres últimas funciones. Porque esa es otra, claro; tanto que se queja la televisión de que la final es demasiado larga (y ese ha sido uno de los motivos, qué duda cabe, de que este año solo haya tres finalistas, como máximo, por modalidad), y luego es ella la que más la prolonga, y la que más entorpece su buena marcha, con todo eso que digo (entrevistas, famoseo, bloques de publicidad que no se acaban nunca, y que hacen que cojan a algunas agrupaciones empezadas ya, etc, etc...). Paradojas de la vida, en fin.

Lo que el Selu hizo con "Peña flamenca Enrique el Alienígena", por último, amigo Emilio, no fue inventar nada nuevo, sino regresar a sus orígenes como autor, precisamente. Fue entonces, junto con el Yuyu y compañía, con los que terminaría pegando aquel histórico pelotazo de "Los borrachos", cuando sí que inventaron todos ellos ese peculiar estilo tan surrealista y desconcertante, que tanto llamó la atención, y que tanto dividió a las opiniones, también, allá por los finales de los 80' y los comienzos de los 90', con agrupaciones tan insólitas como "Los salmolontropos verdes", "Los piconeros galácticos", "Época vergüenza" o "Ballet Zoom Zoom Malacatún", que citaba recientemente en una de mis crónicas. Un estilo de lo más rompedor, y que supuso todo un revulsivo dentro de la modalidad, por aquel entonces, pero que se demostró algo superado y caduco ya, una vez pasado su momento, creo yo, el año de "Peña flamenca Enrique el Alienígena". Al Selu aquel momentáneo retorno a sus raíces, ya digo, le vino bien, de todos modos, pues ese año cambió de aires y se oxigenó un poquito, aunque en el concurso no se comiera ná, y así pudo regresar al año siguiente, con más fuerza si cabe, al estilo por el que más se le conoce hoy en día, con los calzonazos y el primer premio que obtuvieron, si mal no recuerdo.

Pues nada más, por ahora. Imagino que ya mañana retomaré los comentarios de las actuaciones del concurso, que se prolongarán, teniendo en cuenta el retraso que he acumulado hoy, hasta el mismo sábado de Carnaval, justo antes de que empiece a meterle mano a las callejeras. Qué pechá.

Un saludo.





245
De: RM Fecha: 2008-02-01 06:39

Entonces, si el carnaval no es de los profanos... ¿de quién carajo es?



246
De: EMILIO Fecha: 2008-02-01 11:31

Nos ha jodío. Pues del profano. Y del pagano. Y del cristiano. Y del beato. Y del cachonbdo de mi vecino del 4º izquierda. Y de..........¡Qué coño! pues supongo que el carnaval es de nadie y de todos.



247
De: RM Fecha: 2008-02-01 11:41

Pero no de la iglesia: de ahí el argumento de Alfred, que comparto.



248
De: AMS Fecha: 2008-02-01 13:54

Pues yo doy mi quiniela de premios para hoy, y ojo no son los que yo votaría en todos los caso, en algunos sí, pero son los que van a ser :), no se si me explico.
- Cuartetos:
1 Taller de reparaciones esto arranca por cojones SL
2 Pal desembarco nosmardía

- Coros:
1 La Orquesta Cádiz
2 Coro la Catedral
3 La calle del arte

- Comparsas:
1 Los mendas lerendas
2 La comparsa de Momo
3 Los héroes del 3x4

- Chirigotas:
1 Las pito-risas
2 El código La Viñi
3 Los monstruos de pueblo



249
De: Anónimo Fecha: 2008-02-01 14:25

- Cuartetos:
1 Taller de reparaciones esto arranca por cojones SL
2 Pal desembarco nosmardía

- Coros:
1 La calle del arte
2 La Orquesta Cádiz
3 Coro la Catedral

- Comparsas:
1 La comparsa de Momo
2 Los mendas lerendas
3 La Banda del Capitán Veneno

- Chirigotas:
1 Las pito-risas
2 Los monstruos de pueblo
3 El código La Viñi

El Yuyu lo pondría tercero, pero es que el nota, cada vez que ha pisado la final, menos con Tampax Goyesca, ha sido pa un segundo y por no romper la tradición.



250
De: WWfan! Fecha: 2008-02-01 14:26

El anónimo era yo



251
De: EMILIO Fecha: 2008-02-01 14:36

Juro que es la última.

1. Y con esos cristianos que cumplen con su religión y la viven con total sin ceridad....¿también gilipolleces de Cuaresma?. Me sigue pareciendo injusto esa su afirmación tan categórica y pelín pasada de tono.

2. Es fácil ridiculizar eso de no comer carne y tal.....pero creo no tener que explicarle a usted la importancia de las cosas, no "per se", sino por lo que simbolizan. Y esto resulta válido tanto para el mundo del creyente como para el del ateo.


3. A ver, que a mí me suda los klanders el comportamiento personal de tal o cual cristiano. Que me suda los klanders la Iglesia. Que no creo en dios (¡ya está, ya lo he dicho!), que hablo de otra cosa. Que no hablo ni de religión ni de Iglesia ni de dios. que hablo de las raíces profundas de un hecho cultural como el carnaval, y que guste o no, esas raíces están íntimamente ligadas al cristianismo (como hecho cultural o religioso, me da igual), y que separar el carnaval de esa raiz me parece que es desnaturalizarlo, y que en el fondo me da ¿pena? que por cuestiones de funcionalidad, comodidad, etc. se atente contra esas raíces profundas de lo que las cosas significan. Y todo esto no es sino un reflejo del mundo en el que vivimos, en el que la crítica barata anticlerical y el materialismo arrasan con todo lo demás. Y a mí este mundo me gusta tan poco como aquel medieval en el que dios lo ocupaba todo.

Miren, en un campo cercano al que yo vivo había una encina centenaria e imponente. No tenía utilidad alguna, pero a mí me emocionaba el simple hecho de verla y de pegar la oreja a su tronco para escuchar el silencio. Pues bien, la talaron para hacer adosados, y la gente vive allí de puta madre, y gracias a ello han hecho un carril que yo cojo todos los días para ir al trabajo y ahorrarme 20 minutos de caravana. Y me viene de puta madre que talaran la encina, pero les juro que yo no la hubiera talado y hubiera preferido esos 20 minutos de caravana. Aplíquese la simbología pertinente al cuentito de marras y saquénse las conclusiones oportunas.

¿Ve usted, don Alfred, como los símbolos aun sirven para algo?.
Saludos.



252
De: AMS Fecha: 2008-02-01 14:48

Y yo he puesto los héroes del 3x4 porque ha sido una querencia rara :)
Sería, obviamente, la tercera psoción para la Banda del Capìtán Veneno.
Yo no hubiera pasado al corito, porque no es un coro. Y se acabó y, sigo en mis trece, hubiera sancionado al de kiko por el exceso entre tangos y "cupleses", con lo que no lo hubiera pasado a la final por defecto de forma, no de contenido :).



253
De: Toni Fecha: 2008-02-01 16:22

Pues ya que no puse aquí mi quiniela de "semifinales a final" (me equivoqué con el yuyu y con juan carlos), pongo la de la final:

- Cuartetos:
1 Taller de reparaciones esto arranca por cojones SL
2 Pal desembarco nosmardía

- Coros:
1 Coro la Catedral
2 La Orquesta Cádiz
3 La calle del arte

- Comparsas:
1 La comparsa de Momo
2 Los mendas lerendas
3 Los héroes del 3x4

- Chirigotas:
1 Las pito-risas
2 El código La Viñi
3 Los monstruos de pueblo

Es decir, los que no metía en la final (yuyu y juan carlos) los pongo terceros, pero conociendo mi suerte...



254
De: Toni Fecha: 2008-02-01 16:25

Ah, por cierto, esa es la que creo que pasará, no la que me gustaría, que sería algo diferente (gago primero de cuartetos...).



255
De: Jose Mari Fecha: 2008-02-01 20:21

Comentarios Varios y pronostico final...

A ver, mejor por modalidades.

Cuartetos.. me hace gracia cuando se habla de q si tal o cual es un "cuarteto de Cai" ... Ahora mismo es casi un concurso de monologuistas... Hay q volver a la parodia rimada q era lo q hacia q esto fuera diferente. Los de esta año graciosos pero ....
Chirigotas... Algunos deben saber q para llegar a la final hay q hacer 3 pases buenos, q no es suficiente ir de menos a mas pq luego no te da tiempo, de todas formas me parece sobrevalorada Las Pito y el Yuyu, han bajado mucho las "de renombre" y por favor Manolo Santander... muy bien te tratan pa lo q estas trayendo ultimamente q si no fuera por la musica del Noly ..

Comparsas ... Uf gran nivel, creo q es lo q mejor ha estado este año, se han ganado pa la causa 2 buenas comparsas, bueno se ha ganado una y se ha recuperado otra pq los mendas me han vuelto a los tiempos del cielo de cai.., el resto Martin tiro sus posibilidades con el Popurri, Tino no es feliz, se ha "vendido" al "diablo" zubiela por el ¿Exito, fortuna? creo q se estara comiendo las uñas viendo a los mendas lerendas, Quiñones? mas bien diria Cocktail Quiñones con ingredientes de Pardo, Noly etc etc, señores es una pelea de gallos a ver quien hace el contraalto mas alto, mas q el euribor como decia cierto cuple.., Quiñones donde estan los tenores?? De todas formas buen nivel.. Os habeis fijado en el homenage doble a Sgt >Pepper de dos comparsas, le explicaba al hijo de A. Rivas lo q era Sgt Pepper con la portada delante y me djo q casualidad.. Le dije Antonio no creas en las casualidades. Unos de Sgt Pepper con portada incluida, los heroes del 3x4 y otros de Sgt Pepper canallas y desaliñados, la banda del capitan veneno, hasta el nombre .. jaja, En fins de eso pocos carnavaleros se habran dado cuenta.. A proposito de Juan Carlos.. Si esos cuplets los trae una chirigota ni comparsa digo de fuera q hubiera pasado.. ainsss a algunos se les permita todo pero q bonito el pasodoble de la soledad..

Coros. En la tierra de los ciegos el tuerto sera el rey.. Pardo se estanca y no aporta nada nuevo y encima se autorepite, camacho, musica etc.. menos mal q lo salva A. Rivas. Pastrana Fali, me resisto a poner coro de Kiko y Fali pq creo de verdad q Kiko el pobre mio estara con las tripas retorcias recordando los ultimos de filipinas o los entendios y viendo los ultimos coros q sacan en su nombre.. Han mejorado? claroo peor era complicado y con el nivel q tienen vuelven a luchar por el primero. Por cierto FUERA PAVAROTTIS DEL CARNAVAL, el tango de Rivas era claro, Kiko me alegro q estes mejor, tu coro te necesita pq no tiene na q ver con lo q eran, defienden lo q antes criticaban, popurris, montajes, por conseguir un premio. ¿Licito? por supuesto, pero tenemos memoria, al menos yo... Jo cuanto tiempo escribiendo y no hablo de los tangos.. pq sera?? sera pq no ha habido ni uno q me haya llenado... El principio de los proscritos, un trozo de la calle del arte y alguna parte de el del lama q se cargo con las letras de los cuartos.. q mal estratega eres Juan..

Y ahora mis favoritas

Cuartetos: El taller
Comparsas: Los Carapapas
Coros: Jo
Chirigota El codigo

Lo q creo q va a pasar

Cuarteto
1
2 Taller
3 Gago

Chirigotas
1 Los Pito
2 Codigo
3 Yuyu

Comparsas
1 carapapas
2 Juan Carlos
3 Los Mendas

Coros
1 La orquesta
2 La catedral
3 La calle

Buenooo esto es todo amigos, ahora empieza lo bueno, aunq para mi lo desconocido pq llevaba 18 años cantando y es mi primer año sin cantar asi q no se q ... voy a hacer en la calle



256
De: Alfred Fecha: 2008-02-01 20:34

Bueno, aparco los debates para seguir comentando las restantes actuaciones del concurso, que si no no acabo nunca, y merece la pena reseñar varias de las cosas que se han podido ver y escuchar estos dos últimos días dentro del Gran Teatro Falla. Prosigo, pues, con las agrupaciones que intervinieron, tras el descanso, el pasado miércoles.

- “La Orquesta Cádiz”: Buen pase, el que completó la otra noche el coro de Kiko Zamora y Fali Pastrana, aunque algo inferior, quizá, a los anteriores. Las dos letras que interpretaron durante la tanda de tangos giraron, respectivamente, alrededor de la figura de los hermanos, haciendo un recorrido por las distintas clases de los mismos que se pueden dar (de raza, de amistad, de pueblos, etc…) para resaltar sobre todas ellas, finalmente, la de los hermanos de sangre, que siempre debieran estar unidos, y darse los riñones, y hasta el corazón, si hiciera falta, en clara alusión al mal trago atravesado recientemente por la familia Zamora, a la que le entregaron un ramo de flores, así como alrededor de los contrastes que se dan en Cádiz, en la segunda letra, en la que le dieron un buen repaso a las luces y las sombras de nuestra ciudad. Del tango, musicalmente hablando, me sigue pareciendo muy bonita, por cierto, la parte central de las tres en las que se divide, de forma muy clara, su melodía. Los cuplés, sobre el reducido espacio de circulación de la carpa que actualmente sustituye al mercado, en la plaza de Abastos, y sobre la noticia aquella de la anciana que plantaba marihuana y alimentaba con ella a los pajaritos, se mostraron menos inspirados que en otras ocasiones, lo cual redujo un tanto, desafortunadamente, el nivel de la actuación. El coro ha pasado a la final, así que lo volveremos a ver esta noche, como era de esperar, luchando por el primer premio, me barrunto, no tanto con los de Julio Pardo, que lo tienen complicado esta vez, como con el coro a pie de Francisco Javier Bohórquez y compañía, que si ha logrado llegar hasta la final bien podría terminar llevándose el primero, quién sabe. Al jurado, como al gran público, desde luego, parece que le ha caído en gracia, y que no le ha supuesto ningún problema lo de que no suene a coro en muchos momentos, y si quitamos esa pega, la verdad, lo cierto es que tienen un repertorio para aspirar a lo más alto. Veremos. La pieza que los de Zamora y Pastrana interpretaron esta vez entre los tangos y los cuplés, por cierto, fue la presentación de “Voces negras”, comparsa de Antonio Martín de 1982, una de las más recordadas, quizá, de la historia del Carnaval.

- “Vueltecita gaditana (comparsa juvenil)”: Al igual que sucediera con la chirigota del Canijo, el día anterior, estos chirigoteros también salieron al escenario, sospecho, convencidos de las pocas posibilidades que tenían este año dentro de la competición (aunque una y otra agrupación han terminado quedando, un poco incomprensiblemente, la verdad, cuarta y quinta, respectivamente, en la clasificación general), pero al revés de lo que ocurrió con los dentistas, semejante certeza no hizo que los del Love cantaran desmotivados, sino todo lo contrario, pletóricos y dispuestos a saborear y a disfrutar a tope cada instante de su última actuación, este año, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, cosa que el público enseguida captó y agradeció, creo yo, contagiado de la alegría y de las ganas de cachondeo del grupo. Este interpretó, de nuevo, dos buenas letras en su tanda de pasodobles, ambas desde su tipo de pibitos, la primera, muy crítica, con un examen de historia reciente en el que les preguntaron sobre el ex-presidente Aznar, y en el que contestaron haciendo referencia a sus bochornosas declaraciones acerca del alcohol, la velocidad y la conducción, así como al hecho de que todavía no haya pedido disculpas por la guerra de Irak y todas sus implicaciones (atentado del 11-M incluido), y a la vergüenza que da, en resumidas cuentas, que semejante personajillo alguna vez fuera un alto mandatario de este país (que hay que ser muy torpe, la verdad, para que te sigan dando esta clase de palos en las letras incluso después de haber abandonado la presidencia), y la segunda, simple y llanamente soberbia, con un repaso muy irónico a algunos de los recursos más manidos de los que echan mano las agrupaciones para intentar agradar de forma facilona en el concurso (que si hacerle alguna carantoña a las ninfas, que si meterse con el jurado, que si insultar a Sevilla o a Jerez, que si aplaudirle al público después del popurrí para que parezca que te están tributando una gran ovación, aunque solo te estén brindando el típico aplauso de cortesía, que si bromear con el tinte de la alcaldesa, que si cantar un piropito acomparsado al final del popurrí, etc…). Una serie de recursos que quizá agradaron y sorprendieron la primera vez que se utilizaron, por aquello de la novedad y la frescura, pero que se han convertido, con el paso del tiempo, en simples tópicos totalmente acartonados, y sin gracia alguna, a causa de la exagerada reiteración, de los que echan mano los autores y los grupos sin personalidad y sin recursos propios en un vano intento por reproducir su primitivo éxito. No alcanzan a comprender, en fin, que lo único que consiguen de esa forma es un burdo pastiche sin alma, que deja a la gente indiferente, por lo general, pues lo que quiere el personal es que le sorprendan con algo totalmente nuevo y distinto cada año, y no que le vuelvan a sacar al escenario exactamente lo mismo que le gustó y le sorprendió el año anterior, pero peor hecho, encima. Magnifica lección la que dieron con su segundo pasodoble, por lo tanto, los del Love, que como son unos auténticos maestros, en esto del Carnaval, se lo pueden permitir, ya que cuentan con la autoridad y los conocimientos necesarios para hacerlo. Entre los cuplés, simpaticones ambos, destacó un poco más, tal vez, el segundo, en el que afirmaron, con bastante mala baba, pero muchísima gracia, que el antifaz de oro también se lo deberían dar a quien consiga salir dos años seguidos con Juan Carlos Aragón, y no solo a los que tengan acumulados 25 años de experiencia en la fiesta, mientras que en el primero, algo más flojo, hablaron sobre el barco inglés aquel del que se sospechaba pretendía expoliar los restos de los galeones hundidos en nuestras aguas. Terminaron, como siempre, con el popurrí, que no les habrá servido para competir, por su falta de pegada cómica, por así decirlo, pero que al margen de eso resulta bastante bonito, qué duda cabe, por el modo en que recorre algunos de los rincones más importantes y conocidos de la Tacita, en su peculiar vueltecita gaditana, y por las músicas que lo conforman, cien por cien carnavalescas todas ellas. La agrupación ya ha quedado fuera del concurso, como decía, pero seguro que el año que viene regresan con el mismo ímpetu que siempre, estos excelentes chirigoteros de la capital. Bravo, una vez más, y enhorabuena a todos ellos, por último, por esos veinticinco años que llevan juntos, haciendo Carnaval a su manera.

- “Los perfumistas”: Yo sigo pensando que la comparsa ha mejorado, en su conjunto, con respecto al pasado Carnaval, y que al amigo Tino Tovar le sentó estupendamente el año sabático que se tomó en su día, pues las agrupaciones que ha hecho junto con Subiela después de aquello (“La republica gaditana” y estos “Los perfumistas”) me han gustado bastante más que las que hicieron los dos antes (“Las estaciones” y “El espíritu de Cádiz”, que jamás debió ganar el primer premio, en mi opinión), aunque no parece que la gente esté muy de acuerdo conmigo, pero sea como sea, e independientemente de lo que yo opine, lo que sí parece claro es que no han llegado a conectar en ningún momento con el público, este año, lo que les ha pasado factura, claro, de cara a la competición, como atestigua su séptimo puesto dentro de la clasificación general. Pese a todo, y al margen de las pegas que se le puedan poner a la comparsa (con el disfraz y la puesta en escena, por ejemplo, la han cagado muy mucho, desde mi punto de vista), se pueden dar por satisfechos, a mi juicio, pues han realizado un papel bastante bueno, a lo largo del certamen, y han traído una de las mejores baterías de pasodobles de la modalidad, al contrario que el año anterior, en que fue ese, precisamente, uno de sus principales fallos. Buena muestra de lo que digo sería el magnífico pasodoble que cantaron, en primer lugar, el miércoles, sobre nuestra nación, España, y sobre el patriotismo patriotero que ahora esperan algunos, de repente, de sus ciudadanos, cuando no es este un país del que sentirse demasiado orgullosos, precisamente, como bien señalaron ellos enumerando muchas de las lacras y de los problemas de esta España de Cervantes, esta España de Machado, como ellos dijeron, y rematando la letra con la reciente polémica en torno al himno, que es lo que más parece preocupar a muchos, por lo visto, cuando tenemos, los españoles, problemas mucho más importantes, graves y urgentes que solucionar. La segunda letra que interpretaron, dentro de su tanda de pasodobles, me pareció ya bastante más resbaladiza y cuestionable, puesto que nunca sabe uno cómo interpretar exactamente estas coplas que las agrupaciones dedican a reprocharle al público su comportamiento. Y es que no puede parecerme sino meterse en terreno pantanoso, lo de referirse al mamoneo del gallinero, viniendo de una agrupación como la de Subiela, que otros años ha contado con Luis el de Algeciras y algunos otros seguidores suyos para calentarles convenientemente el ambiente del teatro antes de que salieran a cantar. El propio Subiela, de hecho, quiso dedicarle la actuación, y más concretamente el segundo de los pasodobles, antes de cantar, al citado Luis el de Algeciras, que se iba a sentir bastante identificado, decía, con la letra (Luis el de Algeciras que este año, por cierto, no anda animando y siguiendo a la agrupación porque se encuentra trabajando fuera, según la versión de Subiela cuando le ha mandado saludos a través de la radio, y en la cárcel, por un asunto de drogas, según publicaron los periódicos en su día; qué triste). Total, que no sabe uno cómo interpretar la letra que cantaron, lo que les decía ¿Se trata de una rabieta de Subiela y los suyos por lo desapercibidos que han pasado este año? ¿Se trata de una reacción porque Subiela se sintió molesto de que alguien lo comparara jocosamente con Cruella De Vil, desde el gallinero, a causa de su peluca, durante el anterior pase? ¿Se trata de que ahora que ellos no tienen a su particular “mafia” del gallinero les molesta que los demás sí la tengan? ¿O quizá cabe pensar bien de ellos, y aceptar que están en contra de todo ese tipo de movimientos, incluso cuando les favorecen, y de ahí la dedicatoria al tal Luis, al tratarse la letra poco más o menos que de un mensaje directo dirigido a su persona desde la distancia? Pues ni idea. Como verán, esta clase de coplas admite toda clase de interpretaciones y por ello no conviene meterse en camisa de once varas con ellas, me parece a mí. Que además, a los presuntos manejos y al mamoneo del gallinero se le viene cantando desde hace años (recuerdo, por ejemplo, el pasodoble que el propio Subiela cantó sobre el tema, cuando todavía estaba con Martínez Ares, allá por 1997, con “El Vapor”, o antes, incluso, el de la chirigota del Petra y los suyos, “Los muertos del Carnaval”, de 1994), lo que hace que uno se pregunte si la cosa no habrá funcionado siempre así, en realidad, con lo que no habría que darle mayor importancia, tampoco. En fin, que me parecen ganas de meterse en terreno resbaladizo, ya digo, aunque la letra, como tal, eso sí cabe reconocerlo, estaba muy bien construida. Por lo demás, los cuplés no estuvieron, ni mucho menos, tan acertados como los pasodobles, pues me parecieron casi tan malos y groseros como los del segundo pase del Aragón. El primero, sobre el aparatito ese que te alarga el pene, dicen, acabó en “huevos”, mientras que el segundo, sobre el braintrainig, acabó en chocho, o así; no les digo más. Eso sí, después, como tantas y tantas comparsas que recurren al bastinazo más soez en sus cuplés, se pusieron la jartá de fisnos ellos, durante el estribillo. Una cagada los dos cuplés que cantaron el miércoles, vamos, lo que tampoco les habrá ayudado a posicionarse mejor dentro de la clasificación, está claro. Con eso y con todo, y haciendo un balance general, yo sigo insistiendo en que han mejorado, en líneas generales, al traer una comparsa mucho más completa y equilibrada que la del año pasado. Como curiosidad, por último, les comento, por si no se hubieran dado cuenta, que Tino Tovar ha empleado la misma música, de creación propia, supongo, tanto en la presentación del coro a pie, del que es músico, como en una de las cuartetas del popurrí de su comparsa.

- “Los bichos (Fuerzas Nasales)”: Bastante lamentable, en general, la actuación de la chirigota, el miércoles pasado, no ya por lo pobre del repertorio que ofrecieron, que eso se veía venir, pues jamás debieron haber pasado a semifinales, sino por la actitud de sus componentes. Queda claro que Santander y los suyos están perdiendo los papeles a pasos agigantados, al no saber encajar, por lo visto, que su chirigota no guste desde hace años (con la excepción de “El movimiento del 36”, gracias al cable que le echó aquella vez el Libi), como antaño llegó a gustar, durante su etapa de mayor esplendor, que comprende, para mí, desde “Las viejas glorias”, allá por 1996, hasta “El atlético agujetas (el peor equipo del mundo)”, allá por el 2001, fecha a partir de la cual el autor y su grupo no han hecho más que ir en franca decadencia. Hasta dos veces llegó a pedir Santander, durante el popurrí, que el indiferente público aplaudiera, haciendo así el más espantoso de los ridículos. “Muchas gracias por esos aplausos”, soltó, con cierta ironía, invitando a que la gente aplaudiera, la primera vez, y consiguiendo que unos pocos le hicieran caso, más que nada por pena, imagino. “Venga esos aplausos buenos, joé”, le volvió a espetar después al público, que ya pasó de él como de la mierda, lógicamente, pues está claro que no va a aplaudir cuando a la agrupación de turno le dé la gana y se lo mande, sino cuando a él le salga de las narices, única y exclusivamente, que para eso paga, faltaría más y estaría bueno. Me parece increíble que un chirigotero con la experiencia y la veteranía de Santander se comporte así sobre las tablas del Gran Teatro Falla, como si estuviera en uno de tantos tablaos como se montan luego por la ciudad, durante la semana de Carnaval, y en los que las actuaciones son ya más relajadas, evidentemente, teniendo más cabida estas salidas de tono, y tan solo puedo achacarlo a eso, a la frustración que le provoca, por lo visto, pasar inadvertido un año detrás de otro, y merecidamente, además. El otro día, sin ir más lejos, Luis Rivero escribía una excelente columna en el Diario hablando precisamente sobre esto, sobre el modo en que se está perdiendo, y cada vez más, el respeto al teatro, al concurso y al público, con detalles como dirigirse al mismo entre copla y copla, o realizar gestos grotescos y exagerados sobre el escenario, para intentar hacer reír (y me viene a la mente, por ejemplo, la cuarteta en la que los albañiles de “Una obra de poetas” enseñaban la raja del culo, este año, algo que me sobra por completo en un popurrí, por lo demás, estupendo), o adelantarse hasta el mismo borde del escenario para intentar transmitir más, etc… Cuando él empezaba en juveniles, allá por los comienzos de los 90’, contaba Rivero en su columna, temía incluso agacharse a recoger el pito, si se le caía en escena, por temor a que el público lo interpretase como una falta de respeto y de formalidad, o incluso por temor a que el jurado actuara en consecuencia. Muy lejos han quedado, sin lugar a dudas, aquellos tiempos en que los comparsistas agachaban la cabeza, tras rematar la copla de turno, en señal de respeto, y casi de sumisión, ante el público, en cuyas manos se ponían, para lo bueno o para lo malo, a partir de ese mismo momento. Una actitud demasiado hierática de la que muchas veces se han pitorreado muchas chirigotas y muchas callejeras, exageradamente rígida, quizá, pero que prefiero, desde luego, a las salidas de tono que se ven cada vez más en el teatro, como la del miércoles de Santander, ya digo, pidiéndole al público que aplaudiera, o la del propio Santander el año pasado, también, cuando lo cogí bebiendo un trago de agua… ¡en mitad del popurrí! Señores, que esto tiene una categoría, y merece un poquito más de respeto y de seriedad, me cago en la puta, sin que haya que estar tampoco como en un entierro, naturalmente. Bien lo decía Rivero en su artículo, en fin; en esto, como en tantas otras cosas, se ha pasado de un extremo ultraconservador a otro en el que todo vale y todo se acepta, por lo visto. Y qué decir, porque esto ya fue el remate, de ese integrante de la chirigota que al final de su actuación, y a mala idea, disparó un chorro de agua contra el foso de la prensa, con una de las pistolas que portan este año, aun a sabiendas de que había ciertos equipos, bastante caros y valiosos, como los portátiles, las cámaras fotográficas y demás, que pueden estropearse si se mojan. Pues eso, que qué les voy a decir, sobre semejante individuo, salvo que me parece un auténtico impresentable, de esos que me avergüenza que participen en la fiesta. En fin, Santander y los suyos más vale que reflexionen, y mucho, de cara a futuros Carnavales, porque buena falta les hace. Ah, sí, el repertorio que interpretaron, en su última actuación, dentro del concurso. Pues lo más destacado fueron, para variar, los pasodobles, aun siendo un tanto más flojillos que los que cantaron en anteriores ocasiones, uno sobre la polémica concerniente al Cádiz, con tirón de orejas incluido para Baldasano y para Antonio Muñoz, y homenaje al difunto Manuel de Irigoyen, y el otro con un piropo a su caña de pescar (gaditanísimo instrumento al que ya le cantaran anteriormente, que yo recuerde, las comparsas “Payos y gitanos”, de 1980, con letra de Pedro Romero, y “Los Charrúas”, de 1995, con letra de Joaquín Quiñones). Los cuplés, cuyo tema ni siquiera recuerdo ya, apenas arrancaron carcajadas entre el público, que ya no llenaba la sala para entonces, por cierto, y que asistió a la actuación, insisto, con bastante indiferencia.

Pues nada, aquí lo dejo, por ahora, que me quiero duchar y esas cosas antes de que empiece la final. Si esta acaba relativamente pronto, como debería ocurrir, en principio, ya seguiré después comentando algunas de las actuaciones de la semifinal de ayer.

Y antes de que concluya la final y el jurado lea su veredicto, como hice ayer, dejaré por aquí mi quiniela, claro está.

Un saludo.



257
De: WWfan! Fecha: 2008-02-01 21:32

Alfred, ¿a tí no te toca los cojones el subnormal que siempre está con el Cai en mitad del repertorio?.
A eso ha cantado, no hay que buscar 3 pies al gato.
Lo que pasa es que no se puede construir una letra diciendo ese tío que grita Cai es un hijodeputa.
Y menos si el que lo escribe es alguien de la elegancia de Tino Tovar.



258
De: Toni Fecha: 2008-02-01 21:34

Todavía no ha terminado la actuación del gordo y ya me estoy arrepintiendo de darle el primer premio... que mala la vocalización en los tangos, leñe.



259
De: WWfan! Fecha: 2008-02-01 23:20

¿Los Mendas Lerendas aguja de oro?.
Hombre, no es que sean tan feos como Los Perfumistas, pero creo que los había mejores...



260
De: Toni Fecha: 2008-02-01 23:49

¿Alguien se ha fijado en lo que ponía esa especie de pancarta que han sacado los del cuarteto del gago al inicio de su parodia?.
Es que me han llamado al móvil y no lo he podido distinguir.

Respecto a lo de la aguja de oro, estoy con WWfan, sinceramente no me gusta el disfraz de los mendas para darle la aguja de oro.



261
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 00:40

A mí ahora mismo se me viene tipos como el de Los cangrejos, la Comparsa de Momo, la Catedral del mar, la de Antonio Martín aunque sea por el gorro...



262
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 01:11

Pues a mí me parece estupendo que se la hayan llevado ellos, oigan, porque su tipo me parece carnavalesco y gaditano a tope. Detalles tan ingeniosos e imaginativos como lo de utilizar unas latas de anchoa a modo de hombreras o un molde de bizcocho como corona responden por completo a la genuina esencia del típico disfraz gaditano, hecho más a base de eso, de ingenio y de imaginación, que a base de duros. Ya lo cantaba el coro "El Chichibolo", de La Viña, en uno de sus tangos, en el que comparaba nuestras fiestas con otras como las de Tenerife y tal: "Porque aquí, sí señor / se valora muy poco el lujo y mucho más la imaginación". Pues eso.

Y además la estampa de la comparsa en escena queda tela de bonita, creo yo, muy colorista, muy alegre, muy vistosa, junto con el precioso decorado que llevan, simulando los arcos de El Pópulo y los cañones de las esquinas.

Un saludo.



263
De: Toni Fecha: 2008-02-02 01:17

Acaba de mojarse, y bien, el catalán chico (al que hace unos días tildé de culo inquieto) en canal sur radio, al decir que este año de igualdad nada, que los mendas y el momo han estado por encima de los demás.



264
De: Anónimo Fecha: 2008-02-02 01:25

¿No sobraba manolito santander haciendo de sí mismo en la orquesta?



265
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 02:03

Toni, lo de la pancarta del cuarteto del Gago era una coña a costa del pregón de Martínez Ares, y de la inesperada y fugaz aparición de este, para promocionarlo, al comienzo de la final, cuando se ha alzado el telón por primera vez, con un gran cartel detrás en el que se leía el lema de dicho pregón, que viene a ser algo así como: "Nos vemos en San Antonio. Ajustaremos cuentas". En la pancarta que ha sacado el cuarteto, parodiándole y respondiéndole, venía a decir algo así como: "¡ANTONIO! Mañana si eso hablamos". Ha estado simpática la coña.

Un saludo.



266
De: Toni Fecha: 2008-02-02 02:27

Muchas gracias por la aclaración, porque yo lo de martínez ares ni lo había visto.



267
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 02:34

Ya, Alfred pero eso que dices no vale cuando el año pasado había un disfraz cojonudo en todos esos aspectos que era el de Los Gladiadores de la Caleta y se lo dieron a Tino Tovar.



268
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 02:44

Ya, Alfred pero eso que dices no vale cuando el año pasado había un disfraz cojonudo en todos esos aspectos que era el de Los Gladiadores de la Caleta y se lo dieron a Tino Tovar.



269
De: Toni Fecha: 2008-02-02 02:51

Curioso el primer tango de la calle del arte... por una parte defendiendo a unos comparsistas (lo que ellos parecen a veces), y por otra parte defendiendo la integridad de un grupo clásico por parte de un grupo recién creado (y con un "bandurria" compartido con otro coro).



270
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 02:54

Es evidente que ha ido por lo del Catalán y Juan Carlos Aragón y el Chupa y Subiela.



271
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 02:59

Y bueno, que es letra del autor, no de los componentes, claro.



272
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 03:05

Que el criterio del año pasado para entregar la Aguja de Oro fuera erróneo no quiere decir que este año no puedan rectificar, WWFan. De hecho la cuestión ha tenido que originar algún que otro debate entre los responsables del premio, pues Pedreño ha dejado caer que ha habido bastante discusión al respecto, y que había otra agrupación, a la que no iba citar, porque le parecía feo, que también se lo podría haber llevado perfectamente (imagino que alguna más en plan tipo bonito/lujoso).

Pero ya digo, el cambio de rumbo que se le ha dado así al premio, para fomentar el genuino tipo gaditano, me parece acertado.

Un saludo.




273
De: Toni Fecha: 2008-02-02 03:15

Pues siguiendo con el tema, el que este año no me guste la decisión no quiere decir que esté de acuerdo con la del año pasado, con la que todavía estoy más disconforme.



274
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 03:28

Joder cómo la han cagado con el primer pasodoble los Pitorisas...



275
De: Toni Fecha: 2008-02-02 03:32

Una verdadera pena lo del error/despiste en el primer pasodoble de las pitorisas...



276
De: Toni Fecha: 2008-02-02 03:51

Sé que no sirve, pero me han gustado algunas de las reacciones tras el error, como lo de pedir rabitos de pasas, o en el popurrí cuando preguntan si van a hacer algo en el concurso y se escucha de fondo a alguien decir "ya no".
También es cierto que no creo que sea suficiente, y además el final del popurrí se ha notado que no podían, bajando de intensidad.



277
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:00

A ver si han sacado suficiente ventaja en los pases anteriores para no perder el primer premio.



278
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:10

Los Carapapas sí que no fallan...
Vaya dos pasodobles. A Pedreño se ve que le ha hecho una gracia tremenda y no acepta muy bien la letra y vuelve a insistir que gracias a Canal Sur se ve en todo el mundo...
Como si ya internet no valiera para eso.



279
De: Toni Fecha: 2008-02-02 04:10

Que dos verdades han dicho los de momo en su pasodoble sobre martínez ares:
-"muchos han conocido el carnaval gracias a tí"... Cierto, yo entre ellos.
-de la segunda no me acuerdo literal, pero hablaba de los celos que el pregonero genera. No entiendo, con todo mis respetos para ella, que el año pasado hubo muchas más letras dedicadas a Pasión Vega, que ni es gaditana ni tiene relación directa con el carnaval, que este año a Martínez Ares... lo que yo entiendo que es debido tanto a los celos como también a los pocos amigos que dejó el "pirata".



280
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 04:16

Bueno, ahí va mi quiniela de los premios, a ver si no fallo más que una bizca haciendo punto (o que "Las pito-risas" en el primer pasodoble de hoy, ejem).

- Coros:

1- La Orquesta Cádiz
2- La calle del arte
3- Coro la Catedral

- Chirigotas:

1- Las pito-risas
2- El código La Viñi
3- Los monstruos de pueblo

- Cuartetos:

1- Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele
2- Pal desembarco nosmardía

- Comparsas:

1- La comparsa de Momo
2- La banda del Capitán Veneno
3- Los mendas lerendas

Un saludo.







281
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:24

¿No da la sensación que Pedreño se ceba mucho con el error de la chirigota?.



282
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:40

Injustísimos los coros.



283
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:41

El resto hago pleno.



284
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:43

Je,je he tenido 9 aciertos.



285
De: AMS Fecha: 2008-02-02 04:52

Si metes la pata hasta el corvejón, reconocido por ellos, no te puedes llevar el primer premio aunque te lo merezcas en general.
El resultado de coros, raro, pero coherente. Uno mete a Manolito Santander, no lo aguanto, y el otro es una comparsa como ya todos sabeies que opino. Así que justo, pero injusto.



286
De: WWFan Fecha: 2008-02-02 04:59

Y por hacer que la música de Manolito Santander en lugar de su director de orquesta, el que toque la varita sea Manolito Santander, ya no se merece premio... joé. A mi me caen mal Fali Pastrana o Juan Carlos Aragón pero no machaco nada suyo si está bien sólo porque aparezca.
El año pasado era Juan Carlos el mejor y ganó con justicia. El coro de Kiko Zamora estaba este año por encima del de Julio Pardo y no me parece lógico que pierda ese derecho porque aparezca este hombre como gag entre actuación.
Y si añadimos lo de la insistencia de coro-comparsa, pues me parece que mucho fanatismo hay por aquí.

Y es imperdonable el fallo en la Final, pero como no es la Champions League y los puntos son acumulables...



287
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 06:27

Pongo el veredicto final del jurado:

Coros:

1- Coro la Catedral
2- La Orquesta Cádiz
3- La calle del arte

Comparsas:

1- La comparsa de Momo
2- Los mendas lerendas
3- La banda del Capitán Veneno

Chirigotas:

1- Las pito-risas
2- Los monstruos de pueblo
3- El código La Viñi

Cuartetos:

1- Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele
2- Pal desembarco nosmardía

Sí que es verdad que ha sido injusto el fallo del jurado en lo que respecta a los coros. El Gordo no estaba para un primero este año ni de coña. Para un segundo, como mucho, y gracias. Pero bueno, me consuelo pensando en la cara de tonto que se le ha debido de quedar al bocazas de Fali Pastrana. E jurado de coros, no obstante, la lleva pifiando desde el primer día, cuando dejaron fuera al coro de Puerto Real, en cuartos,y después al de los ilusionistas, en semifinales, así que tampoco me sorprendo demasiado.

En comparsas no están mal dados los premios, pero a mí particularmente me sigue gustando más que todas las demás "Los mendas lerendas". Muy lejos han llegado, no obstante, para lo que yo temía que pudiera suceder con ellos, que en el concurso no siempre se aprecian y se valoran como es debido estas delicatessens.

Por lo que respecta a las chirigotas, por último, a mí la que más me ha gustado de las tres finalistas, en conjunto, ha sido "El código La Viñi", pero hoy han bajado la guardia, con un pase de lo más justito, y les ha tomado la delantera el Yuyu. No se puede uno dormir en los laureles hasta que el concurso no haya finalizado, está claro. Y si no que se lo digan a "Las pito-risas", vaya, que en lugar de disfrutar de su pase por la final por todo lo alto, como tendría que haber sido, han pasado el mal rato de su vida, sobre las tablas, a causa del tremendo error que han cometido en el primero de los pasodobles. Para mí que se han quedado por completo en blanco a la mitad y han decidido pasar a otro, porque el remate no ha tenido absolutamente nada que ver con el inicio. Vamos, que han empezado por Juanelo y al final han acabado con la ETA, no te lo pierdas. Quique el Remolino ha sabido reaccionar finalmente bastante bien, aunque le ha costado lo suyo arrancar, y ha tenido mucha gracia, en el arranque del siguiente pasodoble, aunque la actuación no ha dejado de ser ya, para él, un trago de lo más amargo, y bien que se le notaba, por mucho que haya agradecido en el alma, a buen seguro, el apoyo y el cariño que les ha brindado todo el público. Según contaban en la radio, por otra parte, parece ser que el padre de uno de los componentes había fallecido hoy mismo, con lo cual se ha juntado un poco todo y se han venido abajo, supongo. Pero bueno, con eso y con todo se han alzado con el primer premio, aunque está claro que eso no es lo que más le preocupará ahora al hijo del difunto. Las cosas del Carnaval, que es como la vida misma, ya ven, y la alegría se junta con la tristeza cuando menos te lo esperas.

En cuartetos ha pasado lo que tenía que pasar, claro, así que no hay nada que comentar.

Mañana prosigo con el comentario de las últimas actuaciones del concurso, que aunque ya se haya acabado, y carezca de sentido, tal vez, me gusta terminar lo que empiezo.

Un saludo.






288
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 07:02

Por cierto, no he estado atento, pero me da la impresión que los de Canal Sur Televisión no han entrevistado a ninguno de los componentes de "La comparsa de Momo" tras su actuación, ¿no?

Je, je.

Cómo se nota cuando escuecen las letras.

Un saludo.



289
De: WWfan! Fecha: 2008-02-02 10:06

Mirando las puntuaciones uno se da cuenta que los jurados son una panda de cobardes.
La puntuación de preliminares va cambiando según escuchan comentarios, leen prensa y se dejan de llevar por la voz popular.
Que digo yo que si es así, que dejen de dar puntitos y o bien sea por aplausómetro o bien que directamente entre todos ellos decidan quiénes son 1º,2º y 3º sin cometer cosas absurdas.
Ejemplo. Las Pito-risas se llevan más puntos en la final que en el primer pase, cosa surrealista porque en preliminares pegaron el pelotazo y en la final el pifiazo.
Luego Los Mendas Lerendas eran de calle primer premio en las preliminares y ha ido poco a poco recortándoles puntitos La de Momo hasta ganar en el último sprint como solicitaba el público.
Conste que me gusta el fallo pero no las formas.



290
De: Toni Fecha: 2008-02-02 10:36

Pues yo pleno entre los ganadores, y tb en coros, comparsas y cuartetos, fallando solo el 2º y 3º de chirigotas... no está mal.

Respecto al fallo, un único pero. A pesar de que han coincidido conmigo, en comparsas tras escuchar atentamente semifinales y final le hubiera dado el primero a los mendas.
Momo lleva unos pasodobles muy buenos, de letra, pero no me termina de convencer tantos chillidos durante su actuación.



291
De: Toni Fecha: 2008-02-02 12:35

Cambiando de tema, ¿sabéis si el pregón de hoy se va a retransmitir por teleteo o por alguna otra cadena?.
Si alguien me hiciera el favor de grabármelo en vídeo (si lo echan, claro), se lo agradecería muchísimo, y ya nos pondríamos en contacto para que me enviase la cinta y yo le compensara por las molestias.



292
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 17:24

Pues supongo que Onda Cádiz lo retransmitirá, sí. Yo se lo grabaría, Toni, pero ni siquiera la tengo sintonizada en el vídeo, y ahora mismo no sabría cómo hacerlo, la verdad. De todos modos, si nadie le hace el favor, tampoco se preocupe mucho, que seguro que alguien lo captura, en su ordenador, y luego lo cuelga en el emule, así que estése atento a este a partir de mañana.

Y al amigo Martínez Ares, aun habiéndole cantado pocas agrupaciones (tiene guasa que haya tenido que ser su histórico rival quien le haya hecho la mejor letra) ya le han cantado más, no crea, que a Pasión Vega el año anterior, a la que solo se le dedicaron, que yo recuerde, dos tristes tangos, uno el coro de La Viña, "El Tercio de Cádiz", y otro el coro de los de La Leva, "Los reyes de las tablas" (que este año también le han cantado, por cierto, a Martínez Ares).

Un saludo.






293
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 17:29

P.D.: Ocurra lo que ocurra esta tarde en San Antonio, lo mejor del pregón de Martínez Ares, lo tengo claro, habrán sido los artículos que ha estado escribiendo a lo largo del concurso en el Diario, repasando una por una sus comparsas, desde la primera, hace un par de semanas, con "Requiebros", hasta la última, hoy mismo, con "La calle de la mar". Unos textos de lo más jugosos, sí señor, aunque sepan a poco, en ocasiones, y siempre se quede uno con las ganas de saber más sobre según qué episodios.

Un saludo.




294
De: Alfred Fecha: 2008-02-02 20:22

Bueno, veamos qué fue lo que se cantó en la última sesión de semifinales, el jueves por la noche.

- “Los proscritos de La Viña”: Buen pase, el que completó el pasado jueves este coro, con dos letras de tango bastante cañeras, y mejores, dicho sea de paso, que las que interpretó en cuartos. La primera, de crítica política, la dedicaron a arremeter muy duramente contra el partido en la oposición y su forma oportunista de utilizar, electoralmente, el asunto del terrorismo, y de manipular a las masas ensuciando el nombre de los asesinados (a mí, al igual que al autor de la letra, supongo, me dio nauseas ver al Acebes poner flores sobre el lugar en el que De Juana Chaos mató a una de sus víctimas, rodeado de periodistas, cuando el caso de este estaba en el ojo del huracán), llegando a afirmar en el tango que no les interesa el final de la violencia, en realidad, dado el rendimiento que le sacan (y alguien en el PP debería preguntarse por qué se están llevando más palos, este Carnaval, que el partido en el gobierno, que ya hay que ser torpes), mientras que en la segunda recordaron el célebre tango de “La Mascarada”, coro de 1980, aquel que versaba sobre la “leyenda negra” que ha pesado sobre los gaditanos durante décadas, relativa a nuestra fama de maricones, defendiendo nuestra hombría, y que estos proscritos consideraban, con razón, caduco (aunque eso no quita para que el citado tango, producto de su tiempo y de su época, sea todo un clásico de nuestras coplas, ojo), al existir ahora otras leyendas negras, relacionadas con nuestra tierra, mucho más graves que las referidas a la condición sexual de cada cual, que a estas alturas, defendían, ya no le importa a nadie, como la de la falta de trabajo, la de los emigrantes, la de la falta de vivienda o la del progresivo cierre de la Bahía. Eso sí, no acabo de encontrar demasiado coherente que en todo este tipo de letras que defienden a los homosexuales, después se utilice, en el remate, la palabra “maricón” a modo de insulto, devolviéndoselo a quienes los atacan, como hicieron estos coristas anoche (a la hora de luchar por nuestra tierra, cantaban, sí que somos todos maricones), o como hizo la comparsa de Juan Carlos Aragón el año pasado, por ejemplo, en uno de sus pasodobles (“mas reconozca que ya en estos tiempos solo es maricón quien da por culo, ay, sin dar la cara”, decían en aquella letra que le dedicaron a los internautas), o que luego empezaran el primero de sus cuplés, estos coristas, con un rotundo y sonoro “El maricón del Tomate”. Contradicciones de la fiesta, imagino, que no hacen sino reflejar las contradicciones de nuestra sociedad, como siempre ha ocurrido, y que es en gran parte, claro, lo interesante de todo esto. La tanda de cuplés, que dio inicio de ese modo, no fue nada del otro jueves, pero al menos la despacharon con cierta simpatía, abordando en el primero el asunto de Paquirrín y su novia la pilingui y en el segundo el tema de la nueva consola Wii, que ha causado furor entre los carnavaleros estos últimos reyes, por lo visto. Este nuevo coro, pues, ha realizado, a lo largo del concurso, un papel bastante bueno, en general, y bastante prometedor, sí señor, de cara a futuras ediciones del certamen. Me chivaban el otro día que ya tienen tipo y música de tango para el año que viene (sí, así de jartible es la gente), con lo que su continuidad dentro de la fiesta queda garantizada, al parecer. Y yo que me alegro, vaya. Sean bienvenidos a la modalidad, y esperemos que por muchos años, además.

- “Los revelaos”: La chirigota del Sheriff, al igual que ya hiciera en preliminares y en cuartos, completó el jueves, durante su pase de semifinales, una actuación bastante redonda, que en última instancia no le valió, sin embargo, el pase a la final. Una lástima, la verdad, porque a mí me parece que la agrupación venía bastante bien este año, con un repertorio, en su conjunto, superior al de “Los monstruos de pueblo”, por ejemplo. Pero bueno, no ha podido ser, y el Sheriff ha sido el primero que ha felicitado a sus rivales por su triunfo, haciendo gala de una admirable deportividad, como así lo demuestra esa foto que publicaba el Diario el otro día y en la que se le veía sonriendo y abrazado a los componentes de “Las pito-risas”, en la plaza del Falla, mientras estos celebraban su éxito. Todo un caballero, sí señor, el amigo Juan Manuel Braza Benítez, que ya durante su actuación dio buenas muestras de ello, con un segundo pasodoble en el que abogaba por un mayor compañerismo, y una menor rivalidad, entre los autores y las agrupaciones, dentro del concurso, lamentando que muchos, envenenados por la competición, jamás sean capaces de reconocer y disfrutar todo lo bueno que puedan llegar a hacer sus contricantes sobre las tablas del Gran Teatro Falla. El primero de los pasodobles, por su parte, tampoco se quedó atrás, ya que comenzaron elogiando el buen ambiente que se suele respirar siempre en el Carranza, cuando juega el Cádiz, en comparación con otros estadios en los que la violencia y el racismo campan a sus anchas, y terminaron criticando que hubiera quienes utilizaran a una afición de semejante categoría como simple moneda de cambio en sus negociaciones, en clara alusión, naturalmente, a la polémica que protagonizaron Baldasano y Muñoz al inicio de la temporada. Una magnífica letra sobre el tema, la del Sheriff, como no podía ser menos, por otra parte, si tenemos en cuenta que este autor siempre ha llevado su cadismo por bandera, luciendo en todos sus tipos el escudo del equipo, incluso cuando este atravesaba sus horas más bajas, allá por los mediados de los 90’. En cuanto a los dos cuplés que cantaron, ambos estuvieron, una vez más, muy simpáticos, con una primera letra sobre las fotos que la gente hace con sus móviles, y que luego cuelgan en internet, y una segunda letra sobre el peligro que pueden llegar a tener algunos GPS y las situaciones tan comprometidas en las que pueden llegar a poner a sus usuarios. Buena calidad, en definitiva, la que nos ha traído el Sheriff, en su regreso a la fiesta, aunque no le haya servido para alcanzar ningún premio. Otro año será, en fin, porque lo que sí es seguro es que el próximo Carnaval ahí estará otra vez, el tío, con su chirigota. Y ya si con él regresara el Lulu, al que tanto se ha echado de menos sobre las tablas del Gran Teatro Falla este año, sería la releche, claro.

- “Los héroes del 3x4”: Lo tenía difícil la comparsa de Antonio Martín, como ya dije, para superar, o tan siquiera igualar, el apoteósico pase que realizó en cuartos, cuando le cantó aquel extraordinario pasodoble al pregonero, en uno de los momentos más álgidos, sin lugar a dudas, de este concurso que finalizó ayer, pero lo cierto es que el jueves volvieron a sacudirse dos pasodobles tremendos, estos comparsistas de la capital, con una primera letra, magnífica, en la que Martín se reafirmaba una vez más en su gaditanismo y en su fidelidad a nuestras raíces y a las cosas de nuestra tierra, ahora que se le pone música a los chistes en vez de a las coplas, o que se triunfa si se sigue el paso que nos marcan desde fuera, o que tanto viste la cultura del intercambio (otro tirito más hacia “Araka la kana”, imagino), como bien dijeron ellos, entre otras muchas cosas, a lo largo del pasodoble (“Y una vez más, repito, es lo que hay / que mientras que unos julays / viven a costa de Cai / yo muero, yo muero, por Cai, yo muero”, remataban) , y una segunda letra, mejor aun, si cabe, tremendamente rotunda y contundente, dándole pal pelo, como bien se merecía, por otro lado, al tal Alejo Vidal Cuadras ese, el eurodiputado (de mierda, añadía Martín en su pasodoble), catalán para más señas, que realizó, por lo visto, unas declaraciones bastante desafortunadas sobre nuestra Andalucía, y el padre del andalucismo, Blas Infante, tachándolo, entre otras lindezas, y no se me ocurre ahora mismo a cuento de qué, la verdad, de cretino, ignorante y subnormal profundo. Un pasodoble obligado, sin duda alguna, para el coplero, dada la estrecha amistad que le une con Don Antonio Burgos, autor, a su vez, de “Las cabañuelas de agosto”, novela en la que se narran los últimos días de Blas Infante, antes de que fuera fusilado por los sublevados, allá por 1936, en el kilómetro 4 de la carretera que va de Sevilla a Carmona, frente al convento de las Clarisas, como también recordaron el jueves, en su pasodoble, “Los héroes del 3x4”. “Así es que deje en paz a Blas Infante / y olvídese que existe nuestra tierra / que allá en Bruselas es justo lo que hace / eurodiputao de mierda / De Andalucía ni hable / muérdase la lengua, muérdase la lengua”. Pues eso, que ya está todo dicho. Tremendas, insisto, las dos letras, excelentemente construidas ambas, al igual que todas los demás que han cantado, lo que hace que esta comparsa haya tenido, un año más, la mejor batería de pasodobles, a mi entender, y lo que viene a demostrar, asimismo, la buena forma en la que se encuentra, a pesar de sus cuarenta años de experiencia dentro de la fiesta, su autor, el único de su generación, y hasta de todas las demás, tal vez, que nunca ha dejado de estar en la brecha, y compitiendo siempre por el máximo galardón con las mismas posibilidades que sus rivales de cada momento, que el bueno de Martín se ha batido ya el cobre, insisto, con absolutamente todos los comparsistas que en este mundo que se llama Cádiz son y han sido, y no es tan solo una forma de hablar, ni mucho menos, sino una realidad, ciertamente meritoria. Los cuplés, por su parte, fueron ya más corrientitos, el primero sobre un afrodisíaco con el que habían intentado despertar el apetito sexual de su mujer y el segundo sobre la reciente visita de Gadafi a España, aunque no dejaron de estar simpaticones. La comparsa, haciendo un balance general, se ha restado posibilidades de cara a la competición ella solita, como bien apuntaba José Mari, y como venimos diciendo todos desde el primer día, con esa chalaura de popurrí que lleva, dedicado por completo a relatar la biografía del Carapalo, o así, y con el que Martín ha llevado demasiado lejos, creo yo, aquello que cantó en uno de los pasodobles de “La quintaesencia” de que escribía para que lo entendieran su mujer, sus hijos y sus amigos, antes que nada (por no hablar del remate con la niña luciendo palmito y tocando el piano, que me sigue pareciendo un absoluto pegote metido con calzador), pero puede darse por satisfecha, sin duda alguna, dado que casi entran en la final, con eso y con todo (un único punto de ventaja le sacó la comparsa de Juan Carlos Aragón, “La banda del Capitán Veneno”), y puesto que estaban en las quinielas de muchísimos aficionados, lo que da una idea de lo mucho que ha gustado la agrupación, por lo demás, este año. No está nada mal tampoco, supongo, haber llegado a ser la comparsa con la mejor batería de letras de este concurso, en lo que respecta a los pasodobles, como decía, y con la mejor música de estos también, quizá, pues musicalmente hablando el pasodoble de este año, todo un gustazo, ha recordado al Martín de los mejores tiempos, sí señor. El conjunto de voces, por último, también me ha parecido de los mejorcitos, junto con el de “Los mendas lerendas”, en comparación con el de las demás comparsas, gracias a su sonido, compacto y potente, pero sin las estridencias de otros. Muy positivo pues, este balance general, en lo que atañe a la comparsa de Don Antonio Martín, que espero se haya dado cuenta así de que este es el camino que debe seguir, y no aquel otro que intentó iniciar con el invento extraño aquel de “La quintaesencia”, la única de sus agrupaciones, creo, que no me ha gustado en absoluto.

“Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele”: Tal y como había venido sucediendo a lo largo de todo el concurso, el cuarteto de Morera volvió a bordarlo, el jueves, una vez más, lo que terminó de asegurarle, claro, el pase a la gran final. Controlaron mucho más esta vez, además, el tema del tiempo, para que no los volvieran a penalizar, recortando antes de la actuación, decían, hasta tres minutos, de la parodia que interpretaron, y hasta cinco, que se dice pronto, del tema libre. Unos minutos que ya sobraran, quizá, de entrada, y es que todos los años se les va la mano, creo yo, con este asunto, llegando un punto con ellos, muchas veces, en que uno se pregunta si no piensan acabar nunca, aunque esté disfrutando con su intervención. Visto que se podían quedar fuera de la final a cuenta de las penalizaciones se anduvieron con mucho más ojito en esta ocasión, como decía, lo que se tradujo en una actuación mucho más dinámica y ligerita, con una parodia muy divertida sobre una negociación sindical entre los jefes del taller y los trabajadores del mismo, con el pelota de mierda de intermediario, evidentemente, dos cuplés, bastante simpáticos, sobre una novia suya capillita y la inauguración del segundo puente, con motivo del Bicentenario de La Pepa, respectivamente, y un tema libre igualmente divertido, por último, en el que los dueños del taller intentaban atracar su propio establecimiento, para estafar al seguro, dando pie a toda una serie de situaciones absurdas, y a cual más hilarante. Merecido primer premio, pues, el que se ha llevado el cuarteto este año, y con el que se han resarcido, a buen seguro, de la descalificación que sufrieron el pasado Carnaval, aunque yo particularmente sigo echando en falta, dentro del concurso, algún otro cuarteto de corte más clásico, con las rimas bien marcadas y un humor menos blanco, menos genérico, menos atemporal, y más satírico, más cañero y más localista. ¡Libi, baja aunque sea en pijama!

No les cuento nada más, por el momento, que en breve empieza el pregón del amigo Martínez Ares y voy a ver si lo escucho por la radio, o lo veo por la tele, o algo.

Un saludo.




295
De: EMILIO Fecha: 2008-02-02 23:43

¿Qué cuarteto ganó hace unos cuantos años interpretando a unos tipos que van a la playa?. ¿Eran los de Morera?. Gracias.



296
De: Alfred Fecha: 2008-02-03 03:51

No, aquel cuarteto no era el de Morera, Emilio, aunque dos de los componentes que este año van con él, Selu Piulestán (el barba, vamos) y el que hace de amnésico, sí que salían en aquel. El segundo, de hecho, era el autor, si mal no recuerdo, con lo que este año, sospecho, le habrá echado algún que otro cable también, con la autoría, al amigo Morera, cosa que se ha notado, creo, en la mejoría del repertorio con respecto al que este último sacó el año pasado.

Un saludo.



297
De: EMILIO Fecha: 2008-02-03 10:34

Gracias, don Alfred. Efectivamente, yo recordaba al tal Piulestán en aquella ocasión. Es más, también recuerdo que ganaron, y que el día de la final o unos días antes murió el padre de algunos de ellos (no sé quienes eran los hermanos) y a pesar de todo tuvieron la entereza de salir.Pero....¿de qué año hablamos?. 2004 o algo así, ¿no?. Saludos.



298
De: Toni Fecha: 2008-02-03 11:00

Hablando del cuarteto de Morera... quién de ellos es el Morera?.
A Selu sí lo conocía, y si el amnésico no es, pues quedan el calvo, el pelota y el perro.



299
De: WWfan! Fecha: 2008-02-03 19:31

El Morera es el pelota de mierda.
Por cierto, me han comentado que habrá carrusel de cuartetos mañana en la Torre Tavira. Allí estaré.



300
De: WWfan! Fecha: 2008-02-03 21:30

VOZ DE CADIZ

Un anuncio publicado ayer en los periódicos ABC de Sevilla, El Correo de Andalucía y Diario de Sevilla anticipaba los nombres de los ganadores de la Gran Final del Falla y su presencia en la hispalense plaza de San Francisco antes de que se conociese el veredicto del jurado del certamen.
La convocatoria publicada subraya textualmente: «Los ganadores del Teatro Falla esta noche en plaza San Francisco. Las letras que más punta sacan, los vestuarios más simpáticos, las voces más aplaudidas. Ven a disfrutar de las agrupaciones premiadas en el Concurso del Gran Teatro Falla de Cádiz. No te lo pierdas. Presentado por Manu Sánchez. Sábado 2 de febrero a las 20.30 horas. Plaza de San Francisco. Sevilla». La citada convocatoria se completa con cuatro sacapuntas que anuncian en cada caso el Coro La Catedral, la chirigota Los pito-risas, La Comparsa de Momo y el cuarteto Taller de reparaciones esto arranca por cojones, es decir, las cuatro agrupaciones vencedoras en sus respectivas modalidades.
La curiosidad estriba en que el citado anuncio, pese a que apareció ayer, se entregó en los medios horas antes de que terminase la Final y, por tanto, antes de que el jurado diese a conocer su decisión final. Hay un dato revelador y que siembra demasiadas dudas sobre esta edición del Concurso: cuando la chirigota ganadora, Las pito-risas, se encontraba aún actuando en el Gran Teatro Falla, los periódicos ya se estaban imprimiento en la rotativa. Es decir, el citado anuncio se confeccionó antes de que, incluso, diera comienzo la Gran Final.
Por otra parte, para añadir todavía un poco de más de extrañeza a esta historia, fuentes consultadas por este periódico han subrayado que en el transcurso de la pasada semana ya se había oficializado que el coro de Julio Pardo y Antonio Rivas estaría presente ayer por la noche, independientemente de que lograra o no el primer premio.
Finalmente, hay que recordar que en ediciones pasadas siempre han acudido a esta noche carnavalesca en Sevilla los ganadores del Concurso del Falla, entendiendo por ganadores los que consiguen los primeros premios de cada categoría.



301
De: Alfred Fecha: 2008-02-05 19:42

Bueno, sigo con la última sesión de semifinales de este concurso del Carnaval 2008 que finalizó el viernes, tras un par de días en los que no he parado quieto, disfrutando del Carnaval en la calle, tras las tres semanas anteriores de encierro, siquiera figurado, en el Falla.

- “Huele a Romero”: Otra comparsa que se descolgó muy claramente de la lucha por la final, a mi juicio, tras su tercer pase, quizá el más flojillo de todos los suyos. No es que estuvieran malotas las letras de pasodoble que interpretaron, claro, una con un cariñoso recordatorio a María la Hierbabuena, ausente este año del teatro a causa de problemas familiares, a la que estos comparsistas portuenses terminaban homenajeando con su propio grito de guerra, ya célebre, y otra con un recorrido por algunos de los artistas más destacados del flamenco de la Tacita, resaltando la indudable importancia de Cádiz dentro del mundo del cante, un tema muy apropiado para que lo tocaran los gitanos del Puerto, pero algo manido, no obstante, así como tampoco estuvieron mal, por su parte, los cuplés, sobre algunas de las reconciliaciones entre comparsistas que se han producido este Carnaval (el Chupa, que ha vuelto con Subiela, el Catalán, que sale con Aragón, etc…), con un final bastante sarcástico y cargado de mala uva dirigido hacia el primer letrista del grupo, Luis Galán (con el que estos gitanitos no acabaron demasiado bien, a lo que se ve), el primero, y sobre un tipo que vendía pipas y quicos para gastarse todo lo que ganaba después en el Don Tico, el segundo, pero lo cierto es que la agrupación no logró conectar con el público tanto como en otras ocasiones, me temo, pasando más desapercibido que de costumbre, dentro de la función, aunque dejaran buen sabor de boca. Sea como sea, y en cualquier caso, me alegro de que este año Pedro Romero haya podido competir con un conjunto a la altura de su categoría, y haya estado ahí, por lo tanto, luchando por un premio hasta el final, aunque se trate, por desgracia, de uno de esos grupos con tanta personalidad que acaban por eclipsar siempre a sus autores, sean quienes sean, imponiendo inevitablemente su particular sello sobre el de cualquiera que les escriba. Con eso y con todo, hemos podido disfrutar, por suerte, de muchas pinceladitas características del poeta del barrio Santa María, como aquellos magníficos pasodobles que cantaron en preliminares, quizá los mejores de todo su repertorio, y tan solo por esos pequeños detalles, supongo, ya ha merecido la pena su unión con los gitanitos de El Puerto Santa María, localidad que comparte apellido, miren ustedes por donde, con el castizo barrio del mítico autor. Veremos a ver si el año que viene continúan juntos, Pedro Romero y este grupo, o si por el contrario se separan sus caminos. La experiencia de este Carnaval con ambos unidos, desde luego, ha resultado bastante satisfactoria, en líneas generales, tanto para nosotros, los aficionados, como para ellos, creo.

- “Los del Portal de Jerez”: Muy divertida la pulla que le lanzó Valdés a algunos de sus rivales cuando agarró un megáfono, tras la presentación, y se dirigió al auditorio, a la vista de que esto ya no parece ser un concurso de coplas, como ellos creían, sino más bien de monólogos, según dijeron, en clara alusión a los coros de Julio Pardo y Fali Pastrana, sorteando a continuación, entre el público, el gigantesco pavo que les había venido acompañando durante todas sus actuaciones a lo largo del concurso, y que le tocó, casualmente, claro, a Modesto Barragán, presentador de Canal Sur Televisión, que incluso llegó a bajar al escenario, siguiendo con la broma, para recogerlo. Tras montar semejante show, que estos coristas aprovecharon, también, para hacer un poco de tiempo, mientras que el personal volvía a ocupar sus asientos, procedente desde el ambigú, tras el descanso, pasaron a interpretar los correspondientes tangos, más críticos y mordaces que en anteriores ocasiones. La primera de las dos letras, por ejemplo, la dedicaron a darle un repasito a muchos de los principales problemas que tenemos hoy por hoy en la ciudad, utilizando como hilo conductor de la letra, una vez más, la celebración por todo lo alto del Bicentenario de La Pepa que se producirá dentro de algunos años, mientras que en la segunda rememoraron el asesinato del malagueño José Manuel Caparrós, al que abatieron hace ahora treinta años mientras que intentaba colocar bien a la vista la bandera andaluza, durante una de aquellas multitudinarias manifestaciones en las que nuestra región luchó por su autonomía, tal y como relata el mítico pasodoble de “Raza mora” (Un cuatro de diciembre muere un malagueño / una bala traidora le quitó la vida / tan solo porque estaba queriendo a su pueblo / y alzando la bandera de su Andalucía…), al mismo tiempo que lamentaron que ya se haya perdido, desgraciadamente, aquel andalucismo por el que millones de personas se echaron a la calle para reclamar, unidas, lo que creían más justo para su tierra, al contrario de lo que sucede actualmente, cuando ya nadie lucha por nada, afirmaron estos coristas. La música del tango no se antojó ya, por cierto, tan extraña como el primer día, pero sigue sin ser, evidentemente, la mejor que haya compuesto su autor, el bueno de Manuel Guimerá. Los cuplés volvieron a estar bastante simpáticos, nuevamente, y tuvo bastante gracia, en especial, el primero, sobre el trabajito que les cuesta estudiar, a estos gitanitos jerezanos, y lo torpes que son para según qué cosas. El coro, para concluir, ha bajado un tanto su nivel, con respecto al que mostró el año anterior, en el que debieron entrar en la final, a mi juicio, pero tampoco se puede decir que haya hecho un mal papel, ni mucho menos, a lo largo del concurso.

- “Los que van como Cádiz”: Otra agrupación que realizó una actuación bastante completa, en la noche del jueves, y que perfectamente podría haber estado, creo yo, en la gran final del viernes, al haber tenido tres pases muy compensados, a lo largo del concurso, y de una calidad más que apreciable. Destacaron de nuevo, por encima del resto del repertorio, quizá, los pasodobles, el primero de los cuales lo destinaron a recordar a todos aquellos copleros que con tanta valentía escribieron durante la dictadura y en otros momentos difíciles de nuestra historia, y a compararlos con los autores de ahora, a los que calificaron, por el contrario, de cobardes, antes de acometer el segundo, tal vez mejor, en el que abordaron el tema de la violencia en las escuelas, y más concretamente en relación con los padres que amenazan a los profesores, sin consentir que estos les apliquen el más mínimo correctivo a sus hijos, por mucho que estos se lo merezcan. Un tema que ya ha sido tocado varias veces, sí, pero que ellos trataron de forma bastante original, al meterse en la piel de uno de esos impresentables, imitando sus maneras chulescas y barriobajunas a lo largo de toda la letra, en la que se dirigían al profesor de su hijo, amenazando al primero y defendiendo con argumentos absurdos al segundo, y que remataban, con mucha ironía, afirmando que a su niño no le dijeran nada, que no hacía falta, que ese estaba muy bien educado, al igual que su padre. Uno de mis contactos, por cierto, me chivaba que esta última letra era del amigo Paco Rosado, cuyo hijo acompaña este año a esta agrupación. Los cuplés, por su parte, también estuvieron bastante bien, con una primera letra, muy ingeniosa, en la que hablaron de un ordenador muy viejo que tenían, relacionándolo al final con todo el jaleo del pasodoble filtrado de Aragón, y una segunda letra, algo más floja, tal vez, pero muy simpática, de todos modos, sobre la Pantoja, su hijo Paquirrín y las problemáticas parejas de ambos. Para lo que esta chirigota ha gustado, en todo momento, durante el concurso, lo cierto es que no ha quedado demasiado arriba, dentro de la clasificación, pero a buen seguro que el año que viene tienen más suerte, estos chirigoteros de la capital, si es que mantienen este mismo nivel de calidad, y si es que los autores y el grupo permanecen unidos, claro. El próximo Carnaval lo averiguaremos.

- “La banda del Capitán Veneno”: Tras el cierto traspiés que dio en su pase de cuartos, debido principalmente a los dos cuplés tan lamentables que cantó en dicha fase, la comparsa remontó de nuevo el vuelo en semifinales, lo que le permitió, en última instancia, alcanzar la final, tomándole la delantera, por un único punto tan solo, a los de Antonio Martín. Lo consiguieron, en gran medida, gracias a las dos buenas letras de pasodoble que interpretaron, así como a los cuplés, bastante mejores, sin ser ningún derroche, que los dos anteriormente mencionados, sin las salidas de tono absurdas y los bastinazos sin gracia alguna típicos del autor, por desgracia, en los últimos tiempos. En el primero de los pasodobles, por ejemplo, nos trajeron una letra, asimismo, con el sello inconfundible de su creador, en la que abordaron el tema de las mujeres que hacen uso de sus privilegios como tales, durante los procesos de separación, para alejar a sus hijos de sus legítimos padres, tocado por varias agrupaciones este año, pero que ellos trataron, ya digo, desde la singular óptica de Juan Carlos Aragón, quien hizo un recorrido por todos los pecados que es capaz de perdonarle, desde su “raza de hombre”, a las mujeres (“perdono […] hasta a mi madre, por parirme tan así”, llegaba a decir), solo para rematarlo con el único que jamás podrá perdonarles, y que no es otro que la ya citada apropiación de los hijos. durante los procesos de separación de las parejas, para utilizarlos como armas arrojadizas en su venganza contra quienes antes quisieron, en su día, que fueran sus padres. El segundo de los pasodobles tampoco se quedó atrás, en cuanto a calidad, ya que en él le dirigieron una contundente crítica al presidente del gobierno (una de las pocas que se han escuchado este año, por cierto, pues ya digo que la oposición, curiosamente, se ha llevado muchos más palos), al que vinieron a decirle, poco más o menos, que se dejara de tantas ayudas, para quienes vayan a tener un hijo, para los estudiantes, para los que decidan independizarse, a modo de limosnas, y que se preocupe más porque tales parches dejen de ser necesarios cuanto antes, haciendo que cualquiera, en una alusión final al preocupante tema de la emigración, pueda obtener un trabajo digno en su tierra, que es lo que de verdad tiene que hacer. Una crítica con nombres y apellidos, directa y a la yugular, y posicionándose muy claramente con respecto a un tema concreto (el de las ayudas económicas del gobierno, en este caso), como debe ser, algo que no suele ser demasiado habitual, desafortunadamente, en el amigo Juan Carlos Aragón, quien se ha ganado la fama de autor comprometido, contestatario y combativo, pero a base de realizar, en muchos casos, unas críticas tan abiertas, tan vagas, tan generales, tan inconcretas, que al final no dicen nada, en realidad, ni se mojan sobre ninguna problemática en particular. En cuanto a los cuplés, por último, destacó por encima del primero, sobre un primo suyo muy pijo de Madrid que vino a pasar el verano a Cádiz, el segundo de los dos, en el que Aragón bromeó con mucho sentido del humor acerca de la vez aquella en la que llegó a las manos, o casi, con el Catalán, que en esta ocasión forma parte de su agrupación (las vueltas que dan la vida y el Carnaval, ya ven), el año aquel en que él compuso “Los ángeles caídos” y este último dirigió “La revolución”, de Antonio Martínez Ares, a cuenta del polémico cuplecito que la primera comparsa le cantó a la segunda el día en que coincidieron, gracias a la guasa del sorteo, una vez más, durante las preliminares. Un episodio, el de aquella noche y la pajarraca que se montó en el teatro, histórico ya, por suerte o por desgracia. La comparsa, en resumidas cuentas, logró el pase a la final tan merecidamente como lo podrían haber logrado una o dos más, y una vez en la última función quedó donde tenía que quedar, a mi juicio, con lo que poco más se puede comentar, salvo que el conjunto de voces quizá no haya estado a la altura de las circunstancias en todo momento. Pero bueno, como uno es de los que le da más importancia a los repertorios que a los gorgoritos de los ortavillitas pues tampoco pasa nada.

- “Los monstruos de pueblo”: La chirigota del Yuyu y Sánchez Reyes, continuando con la línea ascendente que había venido siguiendo a lo largo de todo el concurso, ofreció una actuación, durante las semifinales, bastante completa, aunque yo particularmente sigo pensando que se la sobrevalora, como apuntaba José Mari, por lo sobado y lo quemado de su tipo de catetos (monstruos, sí, pero catetos al fin y al cabo, de los que en Carnaval, me temo, ya ha habido mil) y por lo endeble de su presentación y su popurrí, aunque en lo relativo a pasodobles y cuplés hayan estado muy bien. De letra, al menos, que ya la música, también bastante endeble, sería otro cantar, claro. Pero bueno, centrándonos en su pase de semifinales, que le acabó posibilitando el paso a la final, la chirigota interpretó dos buenas letras de pasodoble, muy divertidas ambas, la primera sobre los premios Nobel y la segunda sobre las semejanzas entre el nuevo formato del concurso, con sus distintas fases, y la Champions League, así como dos buenos cuplés, aunque sobre el segundo, en el que hablaban acerca de un reproductor de dvd que habían comprado y que les leía hasta las rodajas de mortadela, pesa la sombra de la sospecha, al ser tremendamente parecido, como señaló exyuyista, a otro de cierta callejera de hace un par de años (sombra de la sospecha que ya recayó también sobre el Yuyu por la misma razón, recordemos, el año de “Los que no paran de rajar”, a causa de una determinada cuarteta del popurrí). El primero, limpio de toda sospecha, en cambio (o eso creo, vaya), resultó mejor, de todas formas, con un repasito muy gracioso a lo que habían pedido estos últimos reyes los distintos animales de la granja de estos monstruos tan pueblerinos. La agrupación, como digo, supo ir creciendo día tras día, a medida que avanzaba el concurso, agradando cada vez más y más al respetable, además de contar, insisto, con el respaldo de los compañeros que ambos autores, Yuyu y Sánchez Reyes, tienen en Canal Sur Radio y en el Diario de Cádiz respectivamente, que nunca viene mal, todo lo cual ha hecho que lograra ser finalista, y que incluso obtuviera el segundo premio, no diré que de forma inmerecida, pero sí pasando por delante de otras chirigotas que a mí personalmente me han gustado más. Como el que manda es el jurado, y no un servidor, no obstante, no hay mucho más que hablar.

Y esto fue, ahora sí, todo lo que dieron de sí las semifinales de este último concurso. Tal vez mañana me decida a comentar, aunque sea ya muy por encima, las letras que cada una de las agrupaciones finalistas estrenaron el pasado viernes, antes de pasar a enumerar algunas de las callejeras más recomendables a las que pueden buscar, este próximo fin de semana, quienes se acerquen por la Tacita, o a las que pueden escuchar todos los demás, simplemente, mediante las grabaciones de las mismas que anda colgando, poco a poco, el webmaster de www.carnavaldecadiz.com.

Un saludo.




302
De: virgenyfurioso Fecha: 2008-02-06 13:30

Sí, por favor, que yo soy de esos que se va a acercar el fin de semana a ver las callejeras. Como soy novato estoy perdidísimo. Gracias por las crónicas.



303
De: Alfred Fecha: 2008-02-06 20:55

Bueno, vamos allá con ese breve repaso a las letras que estrenaron las agrupaciones finalistas, el pasado viernes, durante la última función del concurso, del que les hablaba ayer.

- “Coro la Catedral”: Tal y como viene siendo costumbre desde hace ya muchos años en el coro de Julio Pardo, el pasado viernes estrenaron todas las letras que cantaron, en lo relativo a los tangos y los cuplés, no en vano es esta una agrupación que siempre aspira a lo máximo, y que lucha hasta el último momento, pues, por alcanzar el primer premio, como de hecho lo han vuelto a conseguir esta vez, aunque inmerecidamente, para qué nos vamos a engañar, a juicio de casi todos los aficionados. Las letras que estrenaron, además, fueron de una notable calidad, con dos tangos, por ejemplo, que superaron a casi todos los que habían cantado anteriormente, el primero sobre la imaginaria red que desearían poder fabricar estos frailes, con retazos de las velas de El Cano y trozos de trasmallos marineros, para proteger a Cádiz de sus males, lo mismo que la red instalada desde hace años en la catedral gaditana protege a sus visitantes de los cascotes que se puedan desprender desde la cubierta, y el segundo, algo más cañero, sobre el modo tan oportunista en que los políticos de uno y otro signo utilizan el tema del terrorismo, intentando sacarle una execrable rentabilidad electoral y manipulando a las masas a su antojo para dirigirlas contra sus adversarios. Los cuplés también rayaron a gran altura, y en especial el segundo, muy divertido, en el que plantearon su particular propuesta para la letra del himno de España, engarzando diversos cánticos carnavalescos y relacionándolos con distintos aspectos de la actualidad nacional, en la línea que siempre ha llevado este coro. En la entradilla de ambos cuplés, a cargo de Fray Camacho, por cierto, homenajearon a sendas chirigotas que quedaron fuera de la final, con alusiones al magnífico final del popurrí de “To pa ella”, del Selu, y al estribillo de “Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca”, del Canijo, respectivamente. El coro completó, en definitiva, una actuación bastante buena el día de la final, pero no debió haberles valido, repito, el primer premio, que no merecían este año, creo yo, por la repetición de esquemas con respecto al año anterior, por su mala vocalización en muchos momentos del repertorio, y por su batería de tangos, algo endeble, en general, para lo que nos tienen acostumbrados. Que además lo único que uno consigue llevándose un primer premio que no merezca es caerle antipático al personal, vaya, así que en esos casos casi mejor que no te lo den. Espero que dicho premio no sirva, por último, para que estos coristas se acomoden, y se duerman en los laureles, que falta les haría espabilar un poquito, opino, para intentar superarse, y mucho, de cara al próximo Carnaval, después del ligero bajón que han pegado este año.

- “El código La Viñi”: Como ya dije en su momento, la chirigota de Manolín realizó una de sus peores actuaciones durante la final, perdiendo muy tontamente el segundo premio que en principio le correspondía. No es que dejaran de agradarle al público, claro, pero las letras que estrenaron, un pasodoble sobre la situación en que han quedado los parados de Delphi, a los que ellos defendieron, negando que sean unos privilegiados como algunos afirman, y un cuplé sobre el Solitario, el famoso atracador de bancos, tenían toda la pinta de constituir las sobras de su repertorio, lo que no habían querido cantar antes por considerarlo, con razón, lo peor de cuanto llevaban. Algo que suele ocurrir a veces, desafortunadamente, con las letras de estreno de la final, ya que muchos grupos sueltan las mejores en las anteriores actuaciones, buscando asegurarse su presencia en esa noche tan especial, de tal manera que cuando llegan a esta ya solo les quedan por cantar sus coplas más flojas, desluciendo así notablemente la última función del concurso, en la que se deberían soltar auténticas bombas, como hizo con sus pasodobles la comparsa de los Carapapas, por ejemplo, tal y como merece la ocasión, y no todo lo que se haya ido descartando a lo largo del concurso. Pero bueno, las imprudencias se pagan, que decía la campaña aquella de tráfico, y bien que pagaron la suya el viernes, estos chirigoteros de la capital, que se tuvieron que conformar con un tercer puesto, un año más, después de todo lo que habían conseguido gustar durante las tres semanas que ha durado el concurso. Una lástima, porque ya digo que quizá sea la chirigota que más me haya gustado este año, en su conjunto, pero aquí nada está decidido, hasta el último momento, y no se puede uno relajar, como ellos lo hicieron, en plena final, sino que hay que salir a darlo todo. Esperemos que hayan aprendido la lección, para el año que viene, y que por fin logren alcanzar un premio superior a ese tercero que se han llevado estos dos últimos carnavales.

- “Los mendas lerendas”: Otra agrupación que tal vez debería haber arriesgado más, durante la final, estrenando todas las letras, pues finalmente quedaron en segundo lugar por dos o tres puntos tan solo, con lo que quizá podrían haber llegado a ganar en ese caso. Sea como sea, estrenaron tan solo un pasodoble y un cuplé, lo mínimo que exige el reglamento, aunque se agradeció que ambas letras fueran, al menos, bastante buenas. En el nuevo pasodoble, muy elegantemente escrito, al igual que todos los demás de la comparsa, arremetieron contra la falsa religiosidad de la Iglesia actual, denunciando el modo en que ha terminado tergiversando el mensaje de Cristo, oponiéndose al amor entre dos hombres y frenando las libertades, mientras que en el nuevo cuplé, muy simpático, afirmaron que darles el primero sería de locos, pero que si les dieran el segundo, añadieron con mucho arte, en verdad les sabría a poco. Con un segundo tuvieron que conformarse finalmente, sin embargo, estos jóvenes comparsistas, que nos han traído, para mi gusto, la mejor agrupación dentro de su modalidad, pero que se han encontrado con la feroz competencia de “La comparsa de Momo”, ganadora del certamen, y con el tremendo impacto que ha causado entre el público, ante lo cual poco se puede hacer, claro. Muy lejos han llegado dentro de la competición, como ya dije también en su momento, por otro lado, avanzando poco a poco, y a la chita callando, si tenemos en cuenta que no contaban con el respaldo de ningún grupo de fieles y ruidosos seguidores, como sí sucede con otros autores y otros conjuntos. Pueden darse con un canto en los dientes, pues, de haber llegado hasta donde han llegado, y de haber ganado además, qué demonios, la Aguja de Oro, que no está nada mal.

- “Pal desembarco nosmardía”: Poco nuevo fue lo que interpretó el cuarteto del Gago el pasado viernes, ya que el reglamento tan solo obliga a estrenar los dos cuplés, durante la gran final, a las agrupaciones de esta modalidad, y a eso se ciñeron estos cuarteteros, que no quisieron arriesgar más de la cuenta estrenando nuevas piezas de su repertorio, al parecer, y que repitieron, por lo tanto, la parodia que trajeron en cuartos, aquella que se desarrollaba en una trinchera del París ocupado, y el tema libre que ofrecieron en preliminares, sobre las barbacoas del Carranza, entremezclado con algunas de las cuartetas del popurrí por el que lo sustituyeron en las dos siguientes actuaciones. El cuarteto, pese a la ausencia de novedades, tuvo una actuación bastante lucida, y se encontró además con un público bastante menos antipático que el que le tocó en suerte el pasado Carnaval, durante esa gran noche, con lo que todo el mundo en el teatro, tanto ellos como el respetable, se lo pasó pipa con su intervención. En cuanto a los cuplés, lo único que estrenaron, como decía, ambos siguieron la línea de los que habían venido cantando durante todo el concurso, con una letra sobre la subida de los precios y otra sobre la peculiar prueba del adn que hizo cierto tipo para comprobar si era o no el padre de su supuesto hijo, que estuvieron bastante simpaticonas, sí, pero que no constituyeron el punto fuerte de la actuación, que una vez más fue, en cambio, la excelente parodia. Su estribillo, eso sí, volvió a ser coreado por el público, cosa no demasiado frecuente en una gran final, por lo que pueden estar satisfechos, así como pueden estar contentos, también, del meritorio segundo puesto que han logrado alcanzar, dado el pelotazo que han dado sus rivales más directos, los del cuarteto de Morera, y el buen papel que asimismo han realizado ellos, por su parte, a lo largo de todo el certamen. El año que viene, en cualquier caso, volverán a tener la oportunidad de hacerse con ese primer premio que tanto se les está resistiendo, y que ya deberían haber ganado, a mi entender, el año pasado, pero bueno.

- “La Orquesta Cádiz”: Al igual que sus eternos rivales del coro de Julio Pardo, los de Fali Pastrana y Kiko Zamora también vinieron dispuestos a darlo todo y a echar el resto en su última actuación, antes del veredicto final del jurado, estrenando dos nuevos tangos y dos nuevos cuplés durante la misma, y además bastante buenos, todos ellos, y especialmente los tangos. El primero, muy bonito, lo dedicaron a homenajear a dos grandes del Carnaval como lo son Pedro Romero y Antonio Martín, con motivo de los cuarenta años que hace que los dos comenzaran sus respectivas andaduras dentro de la fiesta (Romero comenzó en 1967, con “Los maniseros cubanos”, mientras que Martín lo hizo un año después, en 1968, con “Los mayordomos”), intercalando en un momento dado, de fondo, algunos versos de dos de sus pasodobles más famosos y recordados (el de la caracola, de “Los blanco y negro”, del año 1970, de Pedro Romero, y el de la rosa, de “Capricho andaluz”, del año 1973, de Antonio Martín), rememorando sus inicios y el modo en que ambos irrumpieron, como un torbellino, dentro del mundo de las comparsas, tomando el relevo de Paco Alba, padre y maestro de todos los comparsistas, y alabando, en última instancia, el hecho de que los dos lleven toda una vida, por Cádiz y su Carnaval, “entregando el corazón”. Un homenaje conjunto a estos dos verdaderos gigantes de la fiesta que recordó, por cierto, a aquella otra letra, igualmente estupenda, que Quiñones quiso dedicarles a ambos, el año de “Los Charrúas”, en uno de sus pasodobles. El segundo de los tangos que el coro interpretó a su paso por la final, por otra parte, tuvo un cariz mucho más crítico, al alabar en el mismo, con ironía, la preocupación por la limpieza de nuestras calles y de nuestras playas que demuestra nuestra alcaldesa, con motivo de la polémica referida a las barbacoas del Trofeo Carranza, y al atacar, sin embargo, su despreocupación por otros temas menos superficiales, y más importantes, tales como el trabajo, la vivienda y demás. También en uno de los dos cuplés que estrenaron cató la Teo, ya que bromearon con su posible participación en el coro “¡Qué bahío!” y con el atrevido tipo de este, mientras que en el otro jugaron muy hábilmente al equívoco al hablar, con elegancia y respeto, cosa que se agradece, sobre una pareja homosexual. El coro volvió a completar, pues, una actuación impecable, que debió haberle valido, junto con todas las demás, el primer premio de la modalidad, según la inmensa mayoría de los aficionados, aunque finalmente hayan tenido que conformarse con un segundo. Un episodio que a buen seguro no mejorará la relación entre los dos coros, el de Fali Pastrana y los suyos y el de Julio Pardo y compañía, pues ya el domingo en la calle, al cantar el controvertido tango sobre el carrusel veraniego, y llegando a la parte del mismo en la que dicen algo así como “un concurso que manejan todos”, saltó el citado Fali Pastrana gritando: “¡Julio Pardo, por ejemplo!”, lo que da una idea, supongo, de lo malamente que les ha sentado perder, no sin cierta razón, a estos coristas gaditanos. La pieza que interpretaron a modo de propina entre los tangos y los cuplés durante la final, por cierto, fue en este caso el famoso pasodoble de “La familia Peperonni” dedicado al Cádiz, y más que al Cádiz a los cadistas, con la aparición estelar de su autor, Manolito Santander, como director de orquesta, cosa que sorprendió y divirtió sobremanera al respetable, que unió sus gargantas a las del coro, y que era, evidentemente, lo que la agrupación buscaba con semejante golpe de efecto, claro. Los que se hayan puesto nerviosos este año con la inclusión de estas piezas extras en las actuaciones del coro, en último lugar, pueden estar tranquilos, que para el año que viene seguro que ya están expresamente prohibidas, en el reglamento, toda esta clase de cosas.

- “Los monstruos de pueblo”: No estrenaron más que lo imprescindible, los del Yuyu y Sánchez Reyes, osease, un pasodoble y un cuplé, pero sin duda supieron jugar sus cartas con la suficiente habilidad como para alzarse, al final de la noche, con el segundo premio de la modalidad, arrebatándoselo en el último momento a los más firmes candidatos para el mismo, que eran, como ya dije, los de “El código La Viñi”, y llevando a cabo una actuación bastante completa, en general, con la que consiguieron hacer una vez más las delicias del público, pese a los puntos débiles de la agrupación. El nuevo pasodoble que cantaron, sobre las pasiones gaditas, carnavaleras y cofrades, de algunos de estos peculiares monstruos, estuvo bastante simpático, sin que fuera de los mejores que han traído al concurso, mientras que ocurrió tres cuartos de lo mismo, me temo, con el cuplé de estreno, sobre el incidente con la portada de El Jueves en la que aparecían caricaturizados el príncipe y la Leti, que no dejó de parecerme un tanto flojillo, la verdad, aunque lo compensaran repitiendo luego el del famoso cheque bebé del gobierno, probablemente el mejor de cuantos han ofrecido en esta edición del certamen, y uno de los mejores, también, de cuantos se han cantado en el Falla, en general, estas últimas semanas. La chirigota, en resumidas cuentas, ha sabido ir creciendo poco a poco dentro de la competición, gracias, sobre todo, a las buenas letras de pasodobles y cuplés que integran su repertorio, hasta alzarse con el citado segundo premio de la modalidad, pero yo sigo pensando que el Yuyu necesita urgentemente un músico en condiciones, así como debería esforzarse un tanto más, de cara al próximo Carnaval, en la búsqueda de un tipo menos sobado que este de catetos que nos ha traído este año. Seguro que mejorando esos dos aspectos su chirigota gusta todavía más en futuras ocasiones. Por cierto, que no fueron los chirigoteros de “Las pito-risas” los únicos que mascaron letra a base de bien durante la final, pues tanto los componentes de “El código La Viñi” como estos otros de “Los monstruos de pueblo” también cometieron algún que otro fallo durante la interpretación de sus nuevas coplas, sin llegar al descalabro de los primeros, lo cual habla, imagino, de su falta de previsión, así como de las inconveniencias, una vez más, de un concurso tan jodidamente comprimido, sin días de descanso entre una fase y otra para que las agrupaciones pudieran meter nuevas letras con una relativa calma.

Bueno, lo dejo aquí, por ahora, que dentro de un rato marcharé hacia El Pópulo, grabadora en mano, para escuchar a las callejeras que por allí anden; a ver cómo se da la noche, y a ver si se han aprendido ya los repertorios, que esos sí que mascan letras, caray, durante los primeros días de la semana.

Un saludo.






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De: Alfred Fecha: 2008-02-07 18:22

Venga, va, aparco de momento el comentario de las restantes agrupaciones de la final para elaborar una pequeña guía de las callejeras más recomendables, que le pueda ser de utilidad, espero, a quienes nos vayan a visitar este fin de semana. Por sistematizar un poco el asunto, y abreviar, de cada una de ellas pondré el título de este año, seguido del nombre de las anteriores agrupaciones más recientes que sacara el mismo grupo, entre paréntesis, para que las vayan situando, y luego un pequeño comentario acerca de su repertorio, una sucinta descripción del tipo, para que las localicen más fácilmente, y los lugares por los que suelen parar, si es que la agrupación de turno acostumbra a parar en algún sitio en concreto, durante la semana de Carnaval. Naturalmente solo hablo de las que he escuchado, y al final, en un breve anexo, de ciertos grupos que todavía no he podido escuchar, pero cuya calidad está garantizada, a la vista de su trayectoria. Fuera de este saco, por lo tanto, pueden quedar muchas callejeras que merezcan la pena, pero que yo no conozca. Tómese el siguiente listado, pues, a título orientativo, solamente. Vamos al lío.

- “Los cirujanos plásticos” (“Los ginecólogos”, “Los trepas”, “Los misioneros”): La chirigota de nuestro buen amigo Miguel Ángel García Argüez, letrista a su vez, recordemos, de la comparsa “El último escuadrón”, semifinalista este año en el Falla. Estén atentos en esta ocasión, sobre todo, a su magnífica tanda de cuplés, la parte más brillante, quizá, de un repertorio ya de por sí excelente. El disfraz no tiene mucha pérdida, pues visten el típico atuendo de quirófano, en tono celeste, y se les puede encontrar habitualmente, los días de carrusel (el próximo domingo, por ejemplo), en la entrada de cierto banco sito en la calle San Francisco, en las cercanías de la plaza de San Agustín, durante el turno de mañana, osease, desde las 14:00, aproximadamente, hasta las 17:00 o así, hora en que se desplazan ya, como tantas otras callejeras, a las inmediaciones de la calle Sagasta, en donde se desarrolla, fundamentalmente, lo que podríamos denominar el turno de tarde, comprendido entre las 18:00 y las 22:00, momento, más o menos, en que la acción se traslada ya, si acaso, a La Viña.

- “La muerte” (“Herodes”, “El regreso de El Salvador”, “A Dios rogando”): El romancero de Salvador Fernández Miró, todo un clásico de la modalidad, al que le vuelve a echar un cable con el repertorio, y bien que se nota, el gran Gómez, y al que no hay que perderse, por lo tanto, pues no tiene desperdicio. El disfraz, una vez más, no tiene demasiada pérdida, pues el bueno de Salvador representa este año la siniestra figura de la muerte, con unos ropajes grises, a modo de enorme capa o túnica, y su correspondiente capucha, y una gigantesca guadaña, en la que lleva pintadas las viñetas del romancero, por la que es muy sencillo localizarle, incluso desde lejos. Como a la mayoría de los romanceros, o de las agrupaciones callejeras, que no establecen su cuartel general en ningún punto concreto del casco antiguo, se le suele ver, durante el citado turno de mañana, por las inmediaciones del mercado (Plaza de las Flores, escaleras de la Torre Tavira, El Palillero, Oratorio de San Felipe Neri, etc…), y por las calles que desembocan en la calle Sagasta, en las inmediaciones de la iglesia de San Lorenzo, durante el turno de tarde.

- “Los barberos” (“Los maestros de esgrima”, “Los conquistadores”, “Los pilotos”): La exquisita musicalidad, cien por cien chirigotera, y el humor fino y elegante, en las letras, quedan garantizados con este grupo que ya lleva varios años haciendo las delicias del público más callejero. Un año más, en definitiva, vuelve a ser agradabilísimo escucharlos. Tal y como indica su titulo, van de barberos antiguos, con la típica bata blanca (¿se llama bata?) en la parte superior, sobrio pantalón negro en la inferior, y el pelo muy bien repeinadito. Un elemento por el que resulta fácil identificarlos este año es por el perchero que portan, para colgar en el mismo los útiles de la barbería, y que va rematado por una vistosa barra, característica de tales establecimientos (sobre todo en Estados Unidos, creo), a franjas rojas, blancas y azules. No confundir a esta agrupación, no obstante, con la denominada chirigota de los del perchero, que son los que llevan uno todos los años, a modo de distintivo.

- “Silencio, hacerme el fagot (vulgo los tristes)” (“La Patrulla Búho (en adobo o en piriñaca”, “Chicas de compañía”, “Díseselo con flores”): Estos sí son, en cambio, los del perchero, que un año más vuelven a llevarlo consigo, en este caso rematado con cuatro enormes cirios, que encienden al anochecer, a modo de candelabro, ya que esta vez vienen representando a la capilla musical que suele acompañar a la Cofradía del Silencio, la más fúnebre de todas (de ahí lo de “los tristes”, claro), cuando esta saca su correspondiente paso, durante la Semana Santa gaditana. El año pasado quizá fueran, con las flores, y junto a “El coro de la cárcel”, la mejor callejera que pisó las calles de Cádiz, y aunque este año tal vez estén un poco por debajo de semejante nivel (cosa comprensible, por otra parte, porque resultaba muy difícil mantenerlo), la de estos cinco continúa siendo un auténtico lujo de agrupación. Imposible encontrar en estos días, por las esquinas de la ciudad, creo yo, un humor más sutil, mas agudo y más inteligente que el de ellos. Entre los cuplés, como siempre, guardan alguna que otra joya de incalculable valor, pero el punto fuerte de su repertorio quizá lo constituya la pieza con la que lo cierran, el denominado “espacio electoral”. Estén atentos y no se lo pierdan por nada del mundo. En cuanto al disfraz que visten, podríamos decir que van como de músicos de cámara dieciochescos, en color negro, que imagino que será como viste la citada capilla musical (lo siento, pero uno no es demasiado cofrade, me temo, y de estas cosas no tiene ni papa), al mismo tiempo que portan unos instrumentos que simulan ser oboes, fagots y demás, hechos, en un alarde de ingenio y de genio puramente carnavalesco, con las patas de una silla o de una cama, adornadas con hierros, alambres y monedas. Una obra de arte, vamos, porque de lejos parecen talmente los citados instrumentos, sí señor. Para localizarles, en cualquier caso, basta con fijarse en el mencionado perchero y en los cuatro enormes cirios que lo rematan, que se ven desde bien lejos, vaya.

- “Los diplomáticos” (“Camerata guatifó. Chirigota dieciochesca en concierto”, “Los que fuman en el balcón”, “El gran circo guatifó”): Qué vamos a decir a estas alturas de este grupo, conocido últimamente como “los guatifó”, por el modo recurrente en que utilizan tal palabra en los tipos de sus agrupaciones (este año, por ejemplo, vienen como diplomáticos y embajadores de la República de Guatifó, precisamente). Estos señores son, como ya sabrán, parte de aquel grupo que sacara tantas y tantas callejeras verdaderamente míticas con la autoría del Gómez y de Emilio Rosado, y que dejaron de contar con los servicios de estos, a raíz de la ruptura amistosa del conjunto original, sin que hayan perdido, por ello, ni un ápice de calidad. No en vano siguen contando con la música del Caracol, todo un gustazo para el oído, y con el ingenio, la gracia y el arte de todos ellos, desde el Mato hasta Devon Miles, pasando por los hermanos Padilla y los demás, para elaborar sus magníficos repertorios, repletos de auténtico age gaditano, de clase y de saber estar chirigotero. Son una verdadera institución dentro del carnaval callejero, en fin, y como tal hay que escucharlos todos los años, pues nunca defraudan. Por lo que respecta al disfraz, podrán identificarlos ustedes por su pomposo atuendo, ya que llevan un antiguo traje de gala, en tonos oscuros, que recuerda, de algún modo, a la figura del almirante Nelson, aparatoso gorro incluido. El tipo, como es costumbre en ellos, se encuentra repleto de pequeños detalles genuinamente chirigoteros, tales como el mencionado gorro, elaborado con una gran carpeta negra, o las hombreras, hechas con sendos tiradores dorados, o los adornos y los cierres de la guerrera, una serie de pestillos igualmente dorados. También se les puede localizar por las banderas que llevan consigo allá donde establecen su particular embajada para cantar, entre ellas, claro, la de la República de Guatifó. Estos chirigoteros suelen establecer su cuartel general, los días de carrusel (el próximo domingo, por ejemplo, vuelvo a recordar), en la misma plaza de San Agustín, y allí se tiran casi todo el día, desde las 13:00 o así, más o menos, hasta la caída de la tarde. No se pierdan, por cierto, de entre sus coplas, aquella con la que cierran su actuación, y que no es ni más ni menos, claro, que el himno de su país natal, la citada República de Guatifó. De arte.

- “Il Divo. Cuarteti Carbonara” (“Los niños superdotados”, “Los ligres”, “Los gimnastas bielorrusos”): El cuarteto del Mato chico, que un año más vuelve a estar sembrado, con un repertorio descacharrante, y pleno de poca vergüenza gaditana, en el que destacan, principalmente, los cuplés, todos ellos buenos, pero progresivamente mejores, creo, a medida que avanza la actuación, hasta alcanzar un auténtico clímax cómico con los últimos, francamente hilarantes. Un humor algo cafre, un tanto atrevido y totalmente desvergonzado, el de estos cuarteteros, a los que siempre merece la pena escuchar, por la cantidad de carcajadas que siempre le arrancan al público con sus ocurrencias. Este año vienen representando al conocido grupo de canto lírico italiano, por lo que su disfraz se limita a un traje de chaqueta negro, una camisa blanca y una corbata, a juego con el traje, también negra, además de las correspondientes pelucas, claro está. Se les suele identificar porque realizan sus actuaciones ligeramente elevados sobre el público, al estar cada uno de los componentes subido sobre una pequeña banqueta, para hacerse ver y escuchar mejor, entre la multitud. Resulta fácil encontrarlos, como a tantos otros, durante el turno de tarde (repito, entre las 18:30, aproximadamente, y las 22:00), en alguna de las calles que desembocan en la calle Sagasta, o lo que es lo mismo, en las inmediaciones de la iglesia de San Lorenzo.

- “El profesor Erectus Miembridge y los becarios de Biología de la Universidad de Cambridge” (“Hay más días que ollas”, “Los que fueron a la Olimpiada y no se comieron nada”, “El Capitán Mojarra y sus piratas macarras”): La conocida como chirigota de los gordos, o de los heavys, que este año mejoran, con respecto al año anterior, en que flaquearon un tanto, volviendo a lucir un magnífico repertorio, sin desperdicio alguno, de principio a fin, con un humor, asimismo, bastante cafre, picante y desvergonzado, y en el que destacan, particularmente, los cuplés, así como el estribillo que los remata, cortito pero con muchísima gracia, tal y como suele ser habitual en ellos. Este año encarnan a unos singulares estudiantes de biología que vienen dispuestos a relatarnos la verdadera vida de los animales, de tal manera que gran parte de las prendas que componen su disfraz de naturistas, que diríanse embarcados en pleno safari, parecen haberlas comprado en la tienda de “El Coronel Tapioca”, para que se hagan ustedes una idea aproximada de la pinta de estos señores. Su cuartel general suelen establecerlo en una de las calles situadas en las cercanías del mercado (Rosario Cepeda, creo que se llama), y más concretamente en las proximidades de la puerta de una iglesia que hay por allí, y de la que ahora mismo no recuerdo el nombre. Por allí pueden ustedes encontrarlos, en fin, a lo largo de casi todo el día, en las jornadas de carrusel, desde las 14:00, o así, hasta bien entrada la tarde.

- “Los guapitos del chat” (“Los ex (ahora estoy mucho mejón)”, “Claustrofobia”, “Los matracadores”): Una de las callejeras más buscadas cada año por las calles de Cádiz, pero que este carnaval, sin embargo, nos viene algo más flojilla que de costumbre, en parte por escoger un tipo, de friki que intenta ligar por internet, que no deja de resultarle algo ajeno a quien no conozca semejante mundillo, y en parte por no tratarlo, tampoco, especialmente bien. Da la sensación de que no le han sabido sacar todo el jugo posible a la idea, en fin. Con eso y con todo cuentan con bastantes detalles simpaticones, así que no creo que echen ustedes un mal rato si se los cruzan en alguna esquina y se paran a escucharlos. Resulta fácil identificarlos, sobre todo, por las llamativas pelucas pelirrojas que llevan, como remate de un tipo compuesto por camisita de cuadros en tonos claros, sobre una camiseta de “Star Guors”, un teclado atado al antebrazo, un tubo negro con una bola blanca pinchada, simulando una webcam, por encima de sus cabezas, y otros detallitos alusivos al personaje que vienen encarnando. Como elemento distintivo, para localizarlos desde lejos, portan, a modo de estandarte, el armazón de un gran monitor de televisión adosado a un palo bien alto, con el que vienen a representar un punto wi-fi, para tener conexión, claro, allá por donde van.

- “Rumanía, Rumanía” (“Las maniquiles del Palacio de la Moda”, “Las hijas de la glan China”, “Las puellae gaditanae”): La conocida como chirigota de las niñas, que aunque ahora haya muchas callejeras femeninas, por fortuna, fueron estas mujeres, recordemos, las grandes pioneras del asunto, hace ya bastantes años. Con la incombustible Ana López Segovia, que es una auténtica crack, al frente de la agrupación, como siempre, este año nos traen un tipo un tanto delicado, de inmigrantes rumanas que lo mismo roban, que atracan, que mendigan, que se dejan explotar en cualquier trabajo inmundo con tal de sobrevivir, pero que ellas saben tocar con el suficiente desparpajo y la suficiente simpatía como para que no resulte ofensivo, molesto o desagradable en ningún momento, creo, con una cuarteta final del popurrí, además, metida muy hábilmente, y en la que denuncian, con mucha clase, la miseria y el drama que esconden en realidad semejantes personajes, y la marginación a la que los somete nuestra sociedad. Un humor tremendamente incisivo, ácido y corrosivo, como siempre, el de estas chirigoteras, a las que podrán localizar ustedes por su disfraz, cuyo elemento más destacado quizá sea el pañuelo que llevan anudado a la cabeza, junto con sus dientes, que simulan ser de plata, en muchos casos, o los ajados ropajes, como de mendigas, claro, que llevan sobre el pijama de rigor. La citada Ana López Segovia, responsable del repertorio (qué pena que este año no haya sacado ningún romancero), toca durante las actuaciones, por darles una pista más, una pandereta. No dejen de buscarlas, en fin, porque merece la pena.

- “Las siamesas… de la torre sur de la Catedral”: Y de la chirigota de Ana López Segovia y su hermana Alejandra (otra crack), al dueto que se ha sacado de la manga este año, junto con una amiga, la hermana menor de ambas (vaya familia con más arte, no digan que no). Con ciertos altibajos, no deja de resultar bastante simpático el repertorio de estas dos muchachas, que van, pues eso, de siamesas, una baja y rubia, la otra mas alta y morena, pero siamesas, al fin y al cabo, enfundadas en un mismo vestido, y a las que les ha echado una mano con su repertorio, como se intuye en sus mejores pasajes, la mencionada Ana López Segovia. Si las ven ustedes por las calles de Cádiz no dejen de arrimarse a ellas, que seguro que se echan unas risas.

Y estas son todas las que he podido escuchar hasta ahora. Que todavía no haya podido oír, pero que seguramente merecerán también la pena, a la vista de sus antecedentes, cabría mencionar al romancero de Paco Mesa, “El Solitario” (“El cura del exorcista”, “Momá, quiero ser artista”, “El enfermo”), primer premio del concurso oficial de la modalidad, este año, y con la coautoría del gran Gómez (mediante su disfraz representa, obviamente, al famoso atracador de bancos, por lo que lleva una aparatosa barba postiza, un abultado chaleco antibalas bajo la chaqueta y unos guantes hechos con esparadrapo); al cuarteto que componen los integrantes de “Los tipos de interés” (“Los parados”, “Los protestantes”, “Los poetas de la generación del 69”), que este año encarnan a un grupo de banqueros (van, por lo tanto, con el pelo engominado, y ligeramente encanecido, y muy maqueados, por lo demás, con su pedazo de traje de chaqueta, su corbata en tonos dorados y sus buenos tirantes); a las muchachas de “Mi primera vez” (“Las relajadas”), unas novias con unos velos muy coloristas (en rojo, en verde, en azul, etc…); o a las chavalas, también, de “Preparadas para el combate” (“Las madam”, “Las ninfas por cojones”, “Las que se quedaron para vestir santos”), que este año vienen representando a unas amas de casa muy guerrilleras, con un disfraz de corte militar, pero elaborado con los útiles de semejante oficio (una escurridera a modo de casco, la tapa de una cazuela a modo de escudo, un peto elaborado con una caja de huevos, y amarrado con cinta métrica, etc…), y a las que se puede identificar porque todos los años calzan unas llamativas botas de agua.

Pues nada más, tan solo un último consejo para quienes nos visiten, y quieran buscar callejeras. El viernes por la noche, cuando se celebra el carrusel de coros de La Viña, podrán encontrarlas ustedes por las inmediaciones de dicho barrio, y hasta altas horas de la madrugada, ligeramente apartadas, claro, de las bateas de los coristas, y más concretamente en las cercanías de la plaza de José Macías Retes, por donde también andarán, imagino, el sábado por la noche, aunque no haya programado nada, a nivel oficial, mientras que el domingo de carrusel, como he dicho ya varias veces, podrá encontrárselas en distintos lugares, según la hora. Osease, en las inmediaciones de la plaza y otros enclaves anexos durante el turno de mañana, entre 14:00 y 18:00 aproximadamente (Plaza de las Flores, Torre Tavira, Palillero, calle Columela, Plaza de San Agustín, calle San Francisco, Oratorio de San Felipe Neri, calle Rosario Cepeda, etc…), en las calles que desembocan en la calle Sagasta, procedentes de La Viña, y en la propia calle Sagasta, en las inmediaciones de la iglesia de San Lorenzo, durante el turno de tarde, entre las 18:00 y las 22:00, más o menos, y en las inmediaciones de la plaza de José Macías Retes, o de la Plaza Pinto (también conocida como Plaza del Tío de la Tiza), en pleno barrio de La Viña ya, durante el turno de noche, en el que intentará exprimir las últimas horas del Carnaval oficial, imagino, más de una callejera, antes de acudir, el siguiente domingo, a la cita de los más jartibles, la del Carnaval Chiquito.

Eso sí, si vienen y contemplan la actuación de alguna de las chirigotas citadas no sean siesos y no dejen de contárnoslo, que siempre gusta saber si las recomendaciones de uno agradan o no, y si le han sido de utilidad a alguien.

Un saludo.



305
De: Alfred Fecha: 2008-02-07 18:28

Y hablando de callejeras, les recuerdo a todos aquellos que quieran escucharlas, pero que sufran la enorme desgracia de no poder acercarse por Cádiz estos días, que el webmaster de www.carnavaldecadiz.com anda colgando el audio de varias, cada día, esta semana, para descárgarselo en archivos de formato realmedia, dentro de la sección "Radio" de la página, pero que solo los deja 24 horas, antes de sustituirlos por otros.

El próximo fin de semana, y con motivo del Carnaval Chiquito, promete colgar todos los archivos, eso sí, como parte de lo que se denomina en la página el Carnaval Chiquito Virtual.

Un saludo.




306
De: RM Fecha: 2008-02-07 20:46

Alfred, el símbolo rojo y blanco de las barberías es universal, no americano, aunque parezca su bandera. Se debe a los tiempos en que los barberos eran a la vez cirujanos y sacamuelas: en las tiendas de campaña de los campos de batalla, colgaban las vendas ensangrentadas.



307
De: EMILIO Fecha: 2008-02-07 22:05

Otra teoría dice que simbolizan los colores de la bandera francesa porque precisamente en ese país comenzó a usarse tal distintivo, o bien que las primeras barras eran blancas y rojas (la simbología la ha explicado RM) y se le añadieron el azul para identificarlo definitivamente con el trapo franchute.



308
De: EMILIO Fecha: 2008-02-07 22:09

Permítanme abusar de la confianza que este foro da. Este sábado puedo ir a Cádiz, pero no sé exactamente con qué me puedo encontrar. Mis dudas son las siguientes:

1. ¿Qué hay en las calles y sobre qué horas?

2. Conozco San Fernando. ¿Podría dejar el coche allí o no es tanta locura meterme en Cádiz con él?

3. ¿Cómo ir de la isla a la ciudad?. Y viceversa.


Gracias.



309
De: RM Fecha: 2008-02-07 23:10

1.Desconozco qué hay el sábado. ¿Alfred?

2. Puedes dejar el coche en Cádiz, en la zona de Puerta Tierra, y tirar para el centro en autobús.



310
De: Alfred Fecha: 2008-02-08 03:25

Pues es un mal día para venir, este segundo sábado de Carnaval, la verdad. Lo que consta en el programa oficial para ese día son diversas actividades infantiles, durante la mañana, un concierto de Chenoa, en la Plaza de San Antonio, durante la noche (a las 22:30 pone aquí que empieza, por si a alguien le interesara, que lo dudo), y los bailes y la marcha de todas las noches en la carpa, claro, que este año ni siquiera sé dónde estará ubicada, aunque imagino que seguirá allá en el muelle. Total, que de carnaval propiamente dicho más bien poquito, como verán, si exceptuamos una marcha carnavalesca que hay programada por las calles del centro, también durante la noche, a eso de las 22:30, y que viene a ser como una especie de desfile con gente disfrazada, entre la que después se reparten premios, creo, pero que cantar, lo que se dice cantar, no cantan nada, que yo sepa.

Eso en cuanto al programa oficial, claro, que se muestra más bien vacío ese día, como verán. Ya luego, de forma extraoficial, es probable (pero no seguro, ojo) que puedan verse, durante la noche, a muchas callejeras cantando por el barrio de La Viña y sus inmediaciones (Plaza de José Macías Retes, Plaza del Tío la Tiza, etc...), hasta altas horas de la madrugada. Por otra parte, no sé hasta qué punto la presencia de estos grupos por el citado barrio de La Viña podría verse afectada por una convocatoria que hay organizada, aquí en la zona de extramuros, entre los pubs de la calle Muñoz Arenillas, junto a la plaza del Hotel Playa Victoria, que han hecho un llamamiento para que las ilegales que así lo deseen ofrezcan sus repertorios en dicha calle, en dichos pubs, y en las inmediaciones, desde las 19:00 hasta las 00:00, aproximadamente. No sé muy bien cómo va el tema, si ya tienen comprometidos a algunos grupos, o si esperan que vayan quienes lo estimen oportuno, simplemente, o qué; en cualquier caso, y sea como sea, ahí queda el dato, también, para que quede constancia de todo lo (poco) que se preve que haya en la ciudad, en materia de Carnaval, este sábado.

Un día bastante chungo para venir, ya digo, porque no hay mucho que ver, en principio, o no tanto, al menos, como en los días grandes de la semana (los carruseles del primer domingo y del pasado lunes, el carrusel nocturno de La Viña, mañana viernes, el carrusel del segundo domingo, el Carnaval Chiquito, el domingo de la semana que viene, etc...). Yo esa noche pienso descansar y desconectar un poquito del Carnaval yéndome al cine con mis amigos no carnavaleros, que los tengo abandonados, a los pobres, desde que empezó la vorágine carnavalesca de cada año, alla por el 13 de enero, no les digo más.

En lo relativo al uso del autobús para desplazarse por la ciudad, una vez dejado el coche en la zona de extramuros, cuidadito con los horarios, que entresemana, al menos, la línea principal, la que recorre la Avenida, la cortan, incomprensiblemente, a la una y media de la madrugada, como cualquier otra semana del año. Es posible que durante el fin de semana el horario se amplie, y haya autobuses hasta más tarde, pero yo no me fiaría demasiado, la verdad, visto lo visto. El colmo será mañana, cuando tengamos el carrusel nocturno de coros en La Viña y la línea 7, que es la que conduce más directamente a dicho barrio, desde extramuros, por el Paseo Marítimo, deje de funcionar, como cualquier otro día, a las 21:00. O al menos así fue el año pasado, vaya. De vergüenza. Y de esto no dicen nada los Carapapa, sin embargo, en su popurrí, miren ustedes por donde. Se nota que ellos viven en el centro, pisha, y no tienen que volver a casa, a las cinco de la mañana, cogiendo un relente horrible, andando por la Avenida y pegándose una caminata de tres cuartos de hora, después de haber pasado toda la noche dando vueltas por el centro y escuchando a las agrupaciones de pie, con los pies y los riñones pa meterlos en adobo.

Un saludo.





311
De: Alfred Fecha: 2008-02-08 04:36

P.D.: Me acaban de comunicar que el sábado por la noche, a partir de las 22:00 o las 22:30, también se podrán ver agrupaciones en el tablao instalado en la calle Plocia, tras la antigua Fábrica de Tábaco, actual Palacio de Congresos de la ciudad, cerca de la estación de tren, del muelle, y de la plaza de Jerez, que los separa mediante una gran glorieta, al pie de la Cuesta de las Calesas. El sábado, por lo visto, será la final del concurso organizado por la Peña Paco Alba en dicho tablao, así que es de suponer que cantarán buenos conjuntos.




312
De: EMILIO Fecha: 2008-02-08 20:33

Ayer repasé una cinta que tengo con los carnavales del 2000, y viendo la actuación de la comparsa de Ares me sorprendieron unas letras durísimas dedicasdas a Antonio Martín. Escuchando la letra tan bonita que la comparsa de Martín dedicó este año al pregonero me sorprendí todavía más.



313
De: Alfred Fecha: 2008-02-09 06:17

En el año 2000, si mal no recuerdo, Martínez Ares sacó "La Milagrosa". Si es esa la comparsa que ha estado usted escuchando, amigo Emilio, le diré que no, que no llevaba ninguna letra en contra de Antonio Martín. Escuche usted más atentamente, porque lo que sí llevaba (y eso es lo que habrá oido usted, imagino) era un pasodoble que se dedicaba con cierta sorna a sí mismo, recogiendo un poco todas las críticas que le hacían sus detractores. Lo que pasa es que con la letra en cuestión, claro, jugó al equívoco y a la provocación, de tal manera que hasta la mitad del pasodoble, más o menos, no se sabía muy bien de qué Antonio estaba hablando, si de su más encarnizado rival por aquel entonces, Antonio Martín, o de quién. Finalmente, no obstante, se descubría que el tal Antonio era él mismo, Antonio Martínez Ares, ya que la letra hacía alusión a diversas polémicas en las que se había visto envuelto durante los años anteriores, a causa de algunas de sus coplas más controvertidas. Esta provocación totalmente gratuita, y la ridiculez de dedicarse una letra a él mismo, fueron tan solo dos de las meteduras de pata que cometió aquel año el pregonero de este Carnaval, que lo terminó pagando caro, al quedarse fuera de la final y al conseguir caerle francamente antipático a gran parte del público. Tampoco es casualidad, supongo, que aquel año fuera el último que Ángel Subiela dirigió una comparsa suya.

De todos modos, y dejando eso al margen, ya dije cuando comenté la letra de "Los héroes del 3x4" que el enfrentamiento entre estos dos, Martín y Martínez Ares, llegó a ser bastante agrio, por momentos, aunque las pullas que se intercambiaron durante tantos años fueran, casi siempre, más bien indirectas, a excepción del pasodoble de "La ventolera" que ya cité en su día, y que la comparsa no llegó a cantar, aunque sí se filtró a la prensa y salió publicado en el Diario. Imagino que a partir de aquel incidente, y de aquella letra que no se cantó, pero que sí se hizo pública, fue cuando de veras se recrudeció la rivalidad entre ambos. Hace ya diez años exactamente, no obstante, que los dos no compiten entre sí con sus respectivas comparsas dentro del concurso, y bastante tiempo, asimismo, que Martínez Ares se apartó por completo del mundo del Carnaval, por lo que resulta comprensible que Martín haya decidido aceptar por fin aquella bandera blanca que esgrimiera Martínez Ares allá por 1997, en el pasodoble que le dedicó, con "El Vapor", a quien entonces fuera pregonero, o sea, su eterno rival, el propio Martín. No ha faltado, sin embargo, quien ha tachado a Martín de falso y oportunista a causa del pasodoble de este año, y bien sabia él a lo que se exponía cuando lo escribió, porque tonto no es, pues ya dice en la propia letra que se arriesga a que le den calabazas, que ya tendrán que decir los miserables, y que por el pregonero de este año se la ha jugado, al cantarla. Si la letra es o no sincera, eso tan solo puede saberlo él, así que yo me limito a juzgar su construcción, que me parece cojonuda, sin más.

Un saludo.




314
De: Toni Fecha: 2008-02-09 08:53

Ya habías citado antes ese pasodoble no cantado de La Ventolera... ¿habría alguna manera de conseguir esa letra?.



315
De: Alfred Fecha: 2008-02-09 19:08

Pues ahí lo tiene, amigo Toni, según lo reproduce alguien en cierto foro ante la petición de otro contertulio:

Cuando yo era un chiquillo buscaba en las calles
el mar de tus coplillas, querido barquero,
y después de ganarte
como un miserable
me inunda la pena
porque veo que tu arte
se ha muerto en un bache
de mala manera,
y te comen los celos, los celos.
Qué culpa tiene nadie que tu alma esté enferma,
enferma de triunfos y de premios.
Ahora es el momento de contar las verdades que no te interesan,
los premios que robaste con los fantasmas del gallinero,
lo que pasó una tarde por un capricho de alma goyesca.
Cuenta barquero,
no te calles la boca, pero dí la verdad.
¡Ay!, se te acabó la suerte
del niño rebelde,
querido amigo.
Paco ya está muerto, pero yo estoy vivo;
la guerra la traigo en los vientos.
Qué no daría por verme de nuevo robando letras
de aquellos mandingos, de esas voces negras,
ahí sí que eras un hombre
y no un titiritero, titiritero.

Pues esta es la letra, bastante desafortunada, a mi juicio, y es que el amigo Martínez Ares siempre fue un patoso de marca mayor, para qué nos vamos a engañar. En los artículos que ha estado escribiendo para el Diario este Carnaval, desgranando los recuerdos que le traen a la memoria todas sus comparsas, una por una, contó, al llegar a esta de "La Ventolera", que justo antes de salir a escena, en una de las semifinales, convenció a Subiela para que no lo cantaran, finalmente, pues podían jugarse el premio, ya que no sabía, según relataba, cómo podría puntuarse una letra así. O sea, que encima de patoso, cobarde, aunque me alegro de que todo quedara en un simple amago, por el bien del Carnaval. Todo lo cual no quita, ojo, para que también haya aportado mucho y bueno a la fiesta, evidentemente, y sea por todo eso, y no por sus errores, naturalmente, por lo que se le haya nombrado pregonero, por lo que no tiene demasiado sentido, a mi juicio, andar sacando de nuevo a la luz todos estos trapos sucios, en una copla, como hizo Juan Fernández con el pasodoble de "Los pintureros".

De todos modos, no deja de ser normal, en esto del Carnaval, que los autores jóvenes que llegan empujando, y con ganas de hacerse un hueco, le busquen las cosquillas al autor más consagrado del momento para hacerse notar y dar que hablar. Ha pasado siempre, en fin. Lo hizo Antonio Martín, cuando llegó, con Paco Alba, lo hizo Martínez Ares, como vemos, con Antonio Martín, y lo hizo luego Juan Carlos Aragón, también, con el propio Martínez Ares. El problema es que cada nueva generación lo hace con menos clase, menos gusto y menos elegancia que la anterior, pero bueno.

Un saludo.




316
De: Alfred Fecha: 2008-02-10 06:25

Bueno, a ver si remato definitivamente los comentarios referidos a la gran final del concurso del Falla, celebrada el pasado viernes por la noche, hace ahora poco más de una semana, y con ellos los relativos a todo el certamen, que he ido comentando desde la primera hasta la ultima actuación a lo largo de estos últimos días.

- “La banda del Capitán Veneno”: Tal vez conscientes de haber entrado en la final por los pelos, y en la tercera posición, además, Juan Carlos Aragón y los suyos quisieron echar el resto durante su ultima actuación dentro del concurso y estrenaron todas las letras que cantaron, tanto en la tanda de pasodobles como en la de cuplés. No les sirvió de nada en última instancia, de cara a la competición, pues al final obtuvieron el tercer premio de la modalidad, tal y como se esperaba, pero desde el punto de vista de los espectadores no cabe sino agradecerles, sin lugar a dudas, el esfuerzo, por cuanto ofrecieron durante su intervención en la gran final, al contrario que otros grupos aquella noche, una actuación cuajada de novedades, y de mayor interés, por lo tanto, para el aficionado. Fueron letras de bastante buena calidad, encima, las que estrenaron, al menos por lo que respecta a los pasodobles, en el primero de los cuales relataron estos comparsistas, con una clase exquisita, la historia de amor adolescente que vivieron en el instituto con una compañera de clase, recorriendo todas las asignaturas, antes de que abandonaran los estudios, desengañados por el poco valor que se les concede en nuestra sociedad, mientras que en el segundo, por su parte, el autor se dirigió a su hija para abrirle los ojos acerca de la falsa libertad de la que disfrutamos, en realidad, dentro de la tan cacareada Democracia, y para realizar, en definitiva, un hermoso canto a la bendita inocencia de la infancia y de la adolescencia, que nos hace libres, hasta que un buen día la perdemos y ya no hay vuelta atrás. Literatura de muchos quilates, pues, la que encerraban ambas letras, y es que el amigo Juan Carlos Aragón se ha esmerado este año, justo es reconocerlo, con tal aspecto de la comparsa, trayendo una muy buena batería de pasodobles. Un tanto menos acertados estuvieron ya, en cambio, los nuevos cuplés, algo más normaluchos, aunque se agradeció que no echaran mano en ellos del típico bastinazo aragoniano, sino que se comieran un poquito más el coco, con una letra acerca de las operaciones de cambio de sexo y otra sobre la figura del Rey, y quienes quemaron fotos suyas en Cataluña, que sin ser ningún derroche, insisto, al menos resultaron simpaticonas y no dañaron el oído como las de cuartos. Por cierto, que respecto a estas últimas estuve pensando algo el otro día, y no quería dejar de comentarlo por aquí, antes de dar por concluidas estas crónicas mías; seguramente se creerá el amigo Aragón, supongo, muy rompedor, muy subversivo y muy provocador, por haber escrito un cuplé de temática zoofílica, sin saber, imagino, que ya en 1957, en plena dictadura, “Los locutores de radio”, la chirigota que sacó Fletilla aquel año, insinuaba en su pasodoble más recordado, aquel que comenzaba “Nos comunican que se ha perdido un perrito”, que las relaciones entre dicho perrito y su dueña, la desconsolada solterona que con tanto ahínco lo buscaba a través de las ondas, iban más allá de las habituales entre un amo y su mascota. Pero claro, trataba el tema con bastante más elegancia, más gracia, más sutileza, más simpatía y más inteligencia, en resumidas cuentas, que el amigo Aragón este año, y eso que el maestro Don Ramón Díaz “Fletilla” nunca estudió la carrera de filosofía, ojo, sino que se pasó toda su vida, ya ven, siendo un simple albañil. Volviendo sobre la comparsa, y para terminar, insisto una vez más en que ha mejorado notablemente, en lo que atañe al repertorio, con relación al año anterior, o eso me parece a mí, vaya, en líneas generales, si bien le ha fallado un tanto el grupo, algo más flojo que el de otros años, lo cual pasa factura, inevitablemente, en un concurso en el que tanto se prima y se premia esa cuestión, hoy por hoy. Esperemos que para el próximo Carnaval el autor prosiga manteniendo esta misma línea, en lo relativo al repertorio, pero sin meter tanto la pata en ninguno de los cuplés, claro, y que mejore, en la medida de lo posible, el conjunto de voces del grupo.

- “Taller de reparaciones Esto Arranca por Cojones Ese Ele”: Una vez aprendida la lección, tras el desagradable incidente que protagonizaron estos cuarteteros el año pasado, cuando los descalificaron en plena final por repetir uno de los cuplés, en contra de lo que establece el reglamento, en esta ocasión no quisieron arriesgar lo más mínimo, por lo que se limitaron a estrenar los dos cuplés, tal y como ordenan las normas, y a repetir, por el contrario, tanto la parodia, que fue aquella que interpretaron en preliminares, en la que se presentaban los distintos personajes que componían el cuarteto, como el tema libre, en el que volvimos a ver cómo los dueños del taller intentaban estafar a un cliente ciego encasquetándole un GPS de pega. Una buena elección, sin duda alguna, porque seguramente sean las dos piezas de su repertorio con las que más disfrutó la gente durante los pases anteriores. Los citados cuplés, de estreno ambos, como decía, versaron sobre la separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, con la crueldad de turno acerca de la parálisis parcial de este último como remate, y sobre algunos de los mitos bíblicos más famosos, respectivamente, y aunque estuvieron simpáticos, sí, no constituyeron, desde luego, el plato fuerte de la actuación, y menos aun con ese estribillo del que se acompañaban, quizá el punto más débil que ha tenido, sin duda alguna, todo el cuarteto. El público, por lo demás, volvió a reírse a carcajadas una vez más con ellos, poniéndose en pie todo el teatro al término de su intervención, y despidiéndolos al grito unánime de “¡cuarteto, cuarteto!” y de “¡campeones, campeones!”, ante la visible emoción de los componentes de la agrupación, mientras que el jurado, por su parte, les dio un merecidísimo primer premio al final de la noche. Todo según lo previsto, vaya, y dentro de la más estricta lógica.

“La calle del arte”: Muy curiosa, la verdad, la letra que estrenó el coro a pie de Javi Bohórquez en el primero de los tangos que interpretó durante su actuación dentro de la gran final. Y digo que me pareció muy curiosa porque muestra, creo, hasta qué punto tenemos mitificado, en muchos aspectos, el pasado de nuestras fiestas. Hablaban en dicha letra, les recuerdo, sobre el grupo de Paco Alba, poniéndolo como ejemplo de unión, amistad y compañerismo, y de fidelidad a un determinado autor, frente a los constantes cambios de componentes que se dan hoy en día de una agrupación a otra, y de un año para el siguiente, y si bien es verdad que antiguamente tales cambios eran mucho menos frecuentes que ahora, y que existía una mayor estabilidad en los conjuntos, tampoco dejaban de existir, por ello, sus más y sus menos con respecto al asunto, no crean. Vamos, que hubo años en que el grueso del conjunto que finalmente constituiría su mítico grupo salió con otros autores, por diferencias con el Brujo, tal y como sucedió, por ejemplo, en 1961, cuando este se vio obligado a sacar con otra gente “Pancho Albachi y sus mamarrachis”. Total, que siempre han cocido habas, en fin, dentro de nuestros festejos, y resulta normal y natural que así sea, supongo, aunque con el tiempo estos mamoneos hayan ido a más, lamentablemente. Tanto ocurrían estas cosas, ya antes, que el difunto Carlos Brihuega, uno de los integrantes de aquel legendario grupo, salió con un joven Antonio Martín en “Capricho Andaluz”, por ejemplo, el año en que a su autor de toda la vida, al gran Paco Alba, se le abucheó en el Falla durante la final, al sacar a escena su comparsa de aquel lejano 1973, “Estampas goyescas”, que quedó segunda, finalmente, por detrás de la de Martín, clara favorita de aquel público que tan mal se comportó, en aquella fatídica velada, con el maestro de maestros. Un episodio que le dejaría un imborrable mal sabor de boca para el resto de su vida, por cierto, al bueno de Brihuega, como declaró alguna que otra vez. Pero vamos, que ya digo que es completamente normal que estas cosas pasen. Dicho lo cual, todos los homenajes que se le puedan tributar al grupo de Paco Alba siempre serán pocos, vaya por delante, por el modo en que defendieron, durante tantos y tantos años, los repertorios del creador de la comparsa, y por el modo en que después continuaron defendiendo su obra, durante décadas, a través de la Antología de Paco Alba, que sigue funcionando hoy en día, y actuando allá donde la llamen, aunque con muchas bajas ya, naturalmente, entre sus filas originales, a causa del fallecimiento de varios de sus integrantes (Paco Campos, Juanaco, o el citado Carlos Brihuega, sin ir más lejos). Homenajes como el que ya le dedicó en su día el Carapalo a todos esos hombres, en un pedazo de pasodoble de su chirigota de 1991, “Bebé a bordo”, con música de Antonio Martín, o como el que le dedicaron hace poco más de una semana, ya digo, los coristas de “La calle del arte” en el primero de sus tangos, en el que resaltaron, además, el hecho, digno de admirar, de que los miembros de la citada Antología le reservaran siempre a la viuda del autor la parte de lo ganado en los contratos que le correspondería a este si siguiera vivo. Todavía me acuerdo de aquella final de 1995, año en que se producía el 20 aniversario del fallecimiento de Paco Alba, que se abrió, por lo tanto, con una antológica, valga la redundancia, actuación de su Antología, a modo de homenaje, todavía con casi todos sus componentes originales (entre ellos, por cierto, el padre de Antonio Martínez Ares, que al año siguiente, en un hermoso pasodoble de “La Trinchera”, rememoraría aquel momento tan especial y el recordatorio que suponía, agradeciéndolo en nombre del propio Paco Alba, que en aquella letra escribía “desde el teatro del cielo” para hacerlo en primera persona). Recuerdo que yo andaba iniciándome aun, por aquel entonces, en esto del Carnaval, y que no tenía ni puñetera idea, todavía, de quién había sido Paco Alba, ni de lo que había hecho, por lo que le pregunté a mi padre cuando ví que se anunciaba el acto en cuestión, en mi bendita inocencia, si eso también lo grababa, o si esperaba a que terminara, por el contrario, para activar la grabación del vídeo. Sobra decir que mi señor padre me contestó inmediatamente que lo grabara, ya que nunca ha sido demasiado aficionado a la fiesta, el buen hombre, pero sí que presume, sin embargo, como todos los gaditanos de su generación, de haber seguido a la comparsa de Paco Alba por las calles, cuando chiquillo, para escucharla en cualquier esquina o en cualquier bar. Qué de recuerdos le traería a la mente, como a tantos y tantos gaditanos de su edad, ver de nuevo sobre el escenario del Gran Teatro Falla al Moreno, a Jesús Monzón, a Emilio López Prats, a Paquito Campos, a Carlos Brihuega, a Juanaco, a Chatín, y a todos los demás. Y qué descubrimiento fue, para mí, contemplar aquella actuación, en la que esos quince hombres fueron interpretando, una a una, algunas de las coplas más recordadas del Brujo (“Llega a esta tierra un barquito”, “Hay quien dice que Cádiz no tiene fiestas”, “La guitarra española es un bello instrumento”, “Ese rinconcito llamado Caleta”, etc…). Qué señorío, qué clase, qué elegancia, qué majestuosidad, qué paladar, oigan, en la forma de moverse y en la forma de cantar. Memorable, sin duda alguna, aquella actuación, que el jurado, en un bonito gesto, puntuó como se merecía, mostrando unas cartulinas con un enorme 10 escrito en todas ellas. Regresando ahora sobre el coro a pie de Bohórquez y compañía (perdonen ustedes estas disgresiones mías, pero son cosas que merece la pena recordar y/o dar a conocer, me parece a mí), también estrenaron, durante la final, uno de sus cuplés, tal y como ordena el reglamento, con una letra de nuevo cuño sobre la reciente apertura de un Mercadona en Cádiz, que se hizo esperar bastante, entre unas cosas y otras, y que ha sido un tema, por cierto, bastante cantado este Carnaval, como resultaba lógico. Quizá deberían haber probado a estrenar todas sus letras, al igual que todas aquellas agrupaciones que no lo hicieron aquella noche, para darle algo más de lustre al espectáculo de la final, pero lo cierto es que completaron, en líneas generales, una actuación bastante agradable, al igual que hicieran durante sus tres pases anteriores. El debate acerca de la adecuación real de la agrupación a la modalidad en la que compite no deja de estar ahí, y ya conocen ustedes mi opinión al respecto, pero justo es reconocer, independientemente de eso, que han traído un repertorio de lo más cuidado, estos coristas a pie, y que se ganaron con todas las de la ley, por lo tanto, su presencia en la gran final. Por lo visto piensan darle continuidad al proyecto, y planean repetir el año que viene, cosa de la cual me alegro, pues debates genéricos al margen la calidad siempre se agradece y es bienvenida, así como el aire fresco que han aportado, aunque ya hay dentro de la comunidad corista, por lo visto, quien quiere impulsar la creación de una quinta modalidad, la del coro a pie, bien para preservar la actual forma del coro tradicional, bien para librarse de este nuevo rival. Veremos a ver en qué queda la cosa.

- “Las pito-risas”: Puesto que ya comentamos más o menos extensamente por aquí, en su momento, la accidentada actuación que tuvo durante la gran final esta chirigota, poco más queda por añadir, me temo. Baste con decir, pues, que resultó una verdadera lástima que lo pasaran tan mal, a causa del error que cometieron en el primero de los pasodobles, en la que tendría que haber sido la final de sus vidas, en lugar de disfrutarla, muy por el contrario, como la ocasión lo merecía (dudo que vuelvan a pegar igual de fuerte que han pegado esta vez en muchos años, vaya), aunque durante la semana de Carnaval, actualmente en marcha, me consta que sí que están disfrutando a tope, pues la van liando, allá por donde pasan, según me cuentan, arrastrando consigo a verdaderas masas ansiosas por escucharlos y divertirse con ellos en algún tablao o en cualquier esquina. Pero bueno, regresando a la final de la semana pasada, al menos escogieron bien, en el aspecto positivo, a la hora de repetir letras, ya que el pasodoble de los Reyes Magos posiblemente sea el mejor que lleven, con diferencia, mientras que el cuplé dedicado a los enormes dientes de su niño seguramente fue uno de los más celebrados de cuantos cantaron a lo largo del concurso, pese a su carácter escatológico (o quizá precisamente por dicho carácter, claro), al mismo tiempo que estuvieron bastante hábiles, creo yo, al completarlo con una segunda parte, a modo de secuela, en el nuevo cuplé de estreno que cantaron a continuación. También estuvo muy bien, asimismo, el detalle de cambiar el estribillo para la ocasión. Y dejando eso a un lado, como decía, pues poco más queda por comentar, repito, salvo felicitarles por el primer premio obtenido, pese a todo, dentro del concurso, así como por el clamoroso éxito que han cosechado este año, a nivel popular, estos chirigoteros, más importante aun, tal vez, que el propio premio.

- “La comparsa de Momo”: Brillantísimo broche de oro el que le puso a la gran final del pasado viernes 1 de febrero la agrupación de los hermanos Márquez Mateos, “La comparsa de Momo”, ganadora, a la postre, dentro de su modalidad. Y es que por si no hubiera sido suficiente el apoyo unánime del público, a lo largo de todo el concurso, para garantizarles el máximo galardón, estos comparsistas rubricaron aquella noche una tremenda actuación (como tendrían que hacer todos los grupos en un día tan señalado, por otra parte, aunque desafortunadamente no sea así) que terminó de asegurarles, definitivamente, su triunfo sobre el resto de las comparsas finalistas. El plato fuerte de dicha actuación lo constituyeron, obviamente, los dos pedazos de pasodobles que se sacudió la comparsa durante su intervención, ambos nuevos, y ambos, a su vez, bastante cañeros. Dos letras, en definitiva, a la altura de lo que se espera en una gran final del Falla, aunque no siempre se aproveche, como digo, la última función del concurso, por desgracia, para soltar dos auténticas bombas como las que soltaron los Carapapas esa noche, dándole así a dicha función el lustre, la importancia y el realce que merece. En la primera de estas dos letras que estrenó la agrupación elogiaron la figura del pregonero, Antonio Martínez Ares, resaltando su importantísima contribución a la fiesta, desde el punto de vista de quien creció y se inició en esta afición escuchando sus agrupaciones, así como su condición de gaditano (“Hoy llega a la ciudad un capitán pirata / que pa ir a San Antonio no necesita mapa”, cantaban ellos, en uno de los pasajes más bonitos y más significativos del pasodoble), al mismo tiempo que criticaron muy duramente, de paso, a sus detractores, y reclamaron que se le otorgara, con motivo del pregón, el Antifaz de Oro. Una emotiva letra que los miembros de la comparsa interpretaron, por cierto, con un parche puesto, en clara alusión a una de las agrupaciones más recordadas de Antonio Martínez Ares, y al tipo que este luciría algunas horas más tardes sobre el escenario de la Plaza de San Antonio, y portando una clásica bandera pirata, también, en el caso del punta jurado, uno de los hermanos Márquez Mateos, y uno de los autores, en consecuencia, de la comparsa. Una letra, de igual modo, que el pregonero recibió bastante emocionado, en su palco, y que agradeció gritándole a la agrupación que para él eran los primeros, una salida de tono un tanto cuestionable, a mi juicio, e impropia de su cargo como tal pregonero, pero que se comprende, claro, habida cuenta de lo que llegó a emocionarle el pasodoble, por lo visto, y de lo perjudicado que parecía ir ya el hombre, a esas horas, debido al consumo de Dios sabe qué, también (o al menos así me lo pareció a mí, vamos, cuando Ismael Beiro lo entrevistó, hacia el final de la jornada, para la televisión). En la segunda letra que estrenaron dentro de la tanda de pasodobles, mejor aun, si cabe, que la anterior, le lanzaron, por su parte, un durísimo ataque a Canal Sur Televisión, al hilo de la inminente finalización del contrato vigente entre dicho ente público y el Patronato del Carnaval para la difusión del concurso del Falla, y la próxima negociación, entre ambas partes, para la elaboración de uno nuevo. Un pasodoble verdaderamente soberbio, en el que pusieron los puntos sobre las íes, de forma muy clarita, con respecto al asunto, recordando el comportamiento tan despreciable de Canal Sur durante la negociación del anterior contrato, hace ahora cuatro años. Buen repaso, sí señor, el que le dieron estos comparsistas a la vergonzosa actitud de la cadena autonómica aquel Carnaval, y a las sucias estratagemas de las que echó mano para salirse con la suya y ahorrarse dos míseras pesetas, tales como retrasar la negociación hasta el mismo inicio del concurso, impidiendo la retransmisión normal de este, con el fin de utilizarnos a los aficionados como armas arrojadizas y medida de presión en el conflicto (algo que nunca jamás les perdonaré), o aprovechar su ventajosa posición, como medio de comunicación, para echar mierda sobre los comparsistas intentando manipular al pueblo y ponerlo en su contra, al tiempo que acallaban su postura real negándose a difundir los comunicados en los que aquellos intentaban defenderse y explicarse, mientras los acusaban, en un alarde de cinismo, de coartar su libertad de expresión al negarles la entrada al teatro, o amenazar, en el colmo de los colmos, con retransmitir la final del Carnaval de Huelva, en lugar de la de Cádiz, y usar así a dicho Carnaval, por lo tanto, como una simple moneda de cambio en su negociación con los carnavaleros gaditanos, una falta de respeto hacia el carnaval colombino que yo, si fuera onubense, no habría consentido jamás (todavía estarán esperando allá en Huelva los pobres ilusos, en fin, que su final vuelva a ser retransmitida para toda Andalucía, tal y como lo fue finalmente, en efecto, aquel año, por puro compromiso). Un pasodoble, soberbio, insisto, que la comparsa supo soltar, además, en el momento justo, osease, en plena final, y en riguroso directo, para que a los presentadores de la cadena se les pusiera la carita roja de vergüenza delante de toda Andalucía y parte del extranjero, y se quedaran, como se quedaron, sin saber cómo reaccionar, ante un teatro que de repente se les volvió soterradamente hostil. Qué elocuentes, en la televisión, los prolongados silencios de Manolo Casal y Modesto Barragán, que tan astutamente se aferraron, en lo poco que acertaron a decir, a la parte más inofensiva del pasodoble, esa última reivindicación de que el concurso se diera en directo de principio a fin, obviando todo lo demás. Qué elocuentes, a su vez, las palabras de Pedreño, en la radio, que se pasó el resto de la noche recordándonos que Canal Sur lleva el Carnaval por todo el planeta, a través de la radio, de la televisión, del satélite, de internet, y de todo lo demás, como si tuviera algo que ver el hecho de que realicen una importantísima labor, que todo el mundo agradece y valora, creo yo, en ese sentido, con que puedan venir avasallando y chuleando como vinieron hace cuatro años. Qué elocuente, también, que ni unos ni otros destacaran que todo el teatro se puso en pie, para ovacionar el pasodoble, uno de los más aplaudidos de la noche, sin lugar a dudas, como sí que se apresuran a resaltarlo, en cambio, cuando les interesa, aunque sea mentira, incluso, y solo se hayan levantado cuatro gatos en el patio de butacas. Qué elocuente, como ya dije, que no entrevistaran a ninguno de los componentes de la agrupación, tras su actuación, como sí que hicieron, por el contrario, con el resto de conjuntos que actuaron en la gran final. Y qué elocuente, por último, que en el resumen de la final que Canal Sur ha ofrecido estos días eliminaran, como si no nos fuéramos a dar cuenta o algo así, el pasodoble en cuestión, aunque sí que hayan emitido el resto de la actuación de la comparsa. Patético, en fin. De esa manera demuestran una vez más, ya ven, el nulo respeto que le tienen a nuestra fiesta, y el compromiso, igualmente nulo, que tienen adquirido con ella; ignorando, acallando, y censurando, en resumidas cuentas, todo aquello que no les gusta, no les interesa o no les conviene. Qué poca vergüenza. Qué cinismo. Qué desfachatez. Pero el hecho es que ahí quedó el pasodoble, y las verdades como puños que decía, para su vergüenza, y eso no lo podrán borrar nunca, me temo, por más que quieran. Que además, qué coño, cuando tanto les ha escocido, y resulta obvio que les ha escocido (más de uno todavía debe andar escupiendo sangre, me parece a mí), por algo será. Fue todo un detalle, por cierto, que el jefazo máximo de la cadena se encontrara presente en el teatro, esa noche, si es que no se había ido ya, claro, que no me extrañaría lo más mínimo, tampoco, tanto es lo que le debe gustar nuestro Carnaval al fulano ese. Total, que aunque solo fuera por este segundo pasodoble, ya se tenía merecido el primer premio, la comparsa. Va a resultar muy divertido, también, cuando el año que viene vaya la Teo a promocionar y a presentar el Carnaval en Madrid y salga esta comparsa, como el primer premio de la modalidad que es, a cantar su popurrí, tan terriblemente crítico con los aspectos más negativos de la fiesta y con la propia gestión del ayuntamiento al respecto. Yo ya he dicho en más de una ocasión que me quedo con “Los mendas lerendas”, en líneas generales, pero tampoco negaré, claro está, que “La comparsa de Momo” es otra grandísima agrupación, y menos después del citado pasodoble que le dedicaron a Canal Sur, y que me pareció, no me cansaré de repetirlo, soberbio, y lo que es más importante, quizá, completamente necesario. No protestaré, pues, porque le hayan dado el primero a ellos, que además volvieron a bordarlo, como había sido habitual a lo largo de todo el certamen, en los cuplés, con una letra repetida, sobre las películas que se bajan del emule y las sorpresitas que a veces traen, y otra nueva, como manda el reglamento, sobre la celebración del Bicentenario de La Pepa en el año 2012 y todos los fastos que se prevén en la ciudad para entonces. Parece que los hermanos Márquez Mateos le han cogido gusto a la modalidad, por lo que el año que viene volverán a traernos otra comparsa, según dicen, aunque deberían saber, eso sí, que lo tendrán difícil para sorprender y agradar tanto como lo han hecho este año. Nunca se sabe lo que puede pasar, no obstante, y talento tienen los dos, desde luego, para volver a repetir su éxito del presente Carnaval, si se lo proponen. El año que viene lo veremos.

Y hasta aquí llegan mis comentarios sobre la final, que ya está bueno lo bueno, aunque no quisiera despedirme sin antes añadir un par de cosillas sobre el nuevo formato de la misma. Principalmente, vaya, que me parece bien que sean tres tan solo las finalistas, pues eso aumenta la competitividad del certamen, y por lo tanto la calidad de las agrupaciones también, es de suponer, pero que no me convence ni me satisface tanto, en cambio, el hecho de que la final acabara antes de las cinco, tan temprano, con lo bonito que es que la final acabe a las claritas del día, y con las últimas coplas del concurso sonando mientras amanece, fuera del teatro. Quizá cabría buscar alguna fórmula para mantener lo de que solo haya tres premios, pero de tal modo que la final no termine tan pronto. No sé, tal vez podrían cantar, fuera de concurso ya, las agrupaciones que se hayan quedado a las puertas en cada modalidad, siempre y cuando hayan superado unos determinados puntos, claro (para no meter a cuartetos regulares solo por meterlos y tal, digo). Y al que se le haga larga o aburrida la final, pues que se acueste, y la vea al día siguiente en video, si eso, que nadie obliga a nadie a verla, caramba. A mí, ya digo, se me hizo muy raro que antes de las cinco ya estuviera todo el pescao vendido, como se suele decir. Pero bueno, a ver qué deciden hacer los organizadores del Patronato, el año próximo, una vez hagan balance de lo que ha dado de sí el concurso de este año, con todas sus novedades (una de las cuales, la de las tres fases previas a la gran final, por cierto, sí que me parece todo un acierto).

Un saludo.







317
De: Alfred Fecha: 2008-02-10 06:37

Y como Canal Sur, visto lo visto, no parece dispuesta a hacerlo, en su misma línea censora de siempre, ya me encargo yo de difundir por aquí, en la medida de mis posibilidades, el segundo pasodoble que interpretó durante la final "La comparsa de Momo", por si alguien no lo conociera todavía, y que decía así:

Pronto terminará
el dichoso contrato
de la RTVA
con este Patronato.
Va a resultar al final
que este concurso es rentable
porque quieren sentarse
de nuevo a negociar.
El lobo se pondrá una piel de cordero
para desde su imperio
llamarnos peseteros.
Les pido exactitud
cuando hablen de dinero
y se demostrará que Canal Sur
hace su agosto en febrero.
En la mesa sentarán
alguien que amenazará
con retransmitir en directo la final de Huelva.
El tiempo hace olvidar,
pero Momo lo recuerda.
Y puestos a recordar,
al que vaya a negociar
recuerdo, pa que lo tenga muy claro,
que esto ni tiene precio ni tiene amo,
que este es el concurso de los gaditanos,
que de tanto resumen se cansaron ya
y lo quieren ver en directo del principio hasta el final.

Pues ahí queda eso. Y el que lo coja pa él.

Un saludo.





318
De: Alfred Fecha: 2008-02-11 05:27

Bueno, pues un año más se acabó lo que se daba, que eran, fundamentalmente, coplas para todos los gustos, y de todos los colores, olores y sabores, si exceptuamos la bendita propina que supondrá, el próximo domingo, el Carnaval Chiquito (¡ay, qué sería de nosotros, los más jartibles, sin ese último día que le arañamos a la Cuaresma, por la misma cara, y que tanto nos alivia, me cago en la mar, la depresión postcarnavalesca). Se nos ha ido ya prácticamente, en fin, un nuevo Carnaval, y sin apenas darnos cuenta, caray.

Un Carnaval de cuya faceta más genuina y auténtica, es decir, aquella que transcurre y se desparrama con total libertad por las calles gaditanas, tras las semanas previas de encierro en el Falla, no he podido dejar constancia por aquí, como he hecho otros años, y como me hubiera gustado hacerlo este, a causa de lo apretado del calendario, con sus castas toas, que me ha obligado a terminar de escribir estos días sobre el concurso, para rematar la faena como Dios manda, y terminar lo que empecé hace ahora un mes, aproximadamente, en lugar de contarles todo lo que he visto, escuchado y vivido, en definitiva, esta última semana por todos los rincones de La Viña, de La Plaza y los demás enclaves del centro en los que habitualmente se da cita la fiesta grande de la ciudad, para regocijo de todos nosotros, sus más fieles amantes. No quisiera despedirme hasta el año próximo, no obstante, sin antes apuntar un par de cosillas, por estos lares, al respecto de cómo se ha vivido, en esta ocasión, el Carnaval en la calle.

En primer lugar, y con respecto a las agrupaciones callejeras, baste con decir que ya mencioné, en un mensaje anterior, a todas las más destacadas que había tenido ocasión de escuchar este Carnaval, o que posteriormente se han demostrado bastante buenas, en efecto, en el caso de aquellas que cité pero que todavía no había podido oír entonces (ojito en especial, para quienes vengan al Carnaval Chiquito, a "Los tipos de interés", una de las mejores de este año, a mi juicio, y más concretamente a la música de su pasodoble, ciertamente extraordinaria). Tan solo cabría añadir a aquella lista, si acaso, a "Los hijos de Nikolay", unos trapecistas un tanto peculiares que venían capitaneados por el bueno de Antonio Hernández Rodicio, locutor de radio actualmente exiliado en Sevilla que retransmitía el concurso del Gran Teatro Falla, para la Ser, cuando un servidor comenzaba a tragárselo entero, desde la primera presentación hasta el último popurrí, allá por los mediados de los 90', y del que aprendí no poco, en consecuencia, sobre el tema este del Carnaval. Fueron razones principalmente sentimentales, pues, las que me impulsaron a darle una oportunidad a su callejera, para ver, por curiosidad también, claro, lo que había sacado el hombre, junto con un puñado de amigos, para echarse unas cuantas risas, pero lo cierto es que no estaba nada mal, el repertorio de la chirigota, bastante cuidado, al buscar un humor algo más fino y sofisticado que el de la típica callejera chunga o de medio pelo, con sus altibajos, lógicamente, pero con bastantes detallitos muy buenos y gaditanos, asimismo, y francamente ingeniosos. Poder saludar al señor Hernández Rodicio y estrecharle la mano, para agradecerle todas aquellas horas que pasé, disfrutando junto a la radio, con él y con quienes fueran sus compañeros de set, cuando los locutores todavía se situaban en bambalinas (fitetúi si no habrá llovido desde entonces), con comentaristas de excepción a su lado, como Eduardo Bablé, Kiko Zamora (antes de que iniciara su nueva etapa como corista y volviera a participar activamente en la fiesta junto a su compadre Fali Pastrana, claro), o José Luis Fatou, resultó, además, todo un placer, y una auténtica satisfacción, sí señor. Verle ahí, divirtiéndose al frente de su chirigota, con cuatro amigachos, y agradeciéndole al público su calor y sus aplausos como el más humilde de los carnavaleros, me confirmó, por otra parte, lo que siempre supe, escuchándole a través de las ondas; que es un gran tipo, o a mí me lo parece, vaya, sin conocerle más que a través de su trabajo dentro del mundo del Carnaval, y que esto le apasiona y le chifla de veras, al contrario de lo que sucede con más de un locutor, de vocación capillita, que se resigna y retransmite el concurso porque lo exige su contrato y punto. Y claro, así resulta difícil, naturalmente, contagiarle al oyente el entusiasmo por este maravilloso mundo de las coplas tal y como lo hacía, ya digo, el bueno de Antonio Hernández Rodicio, a quien se echa de menos, y mucho, en las retransmisiones del concurso, como he tenido oportunidad de decirle en persona, igualmente, este Carnaval.

En segundo lugar, y retomando el hilo de mi discurso, que me gusta más una digresión que una final a Julio Pardo, no puedo más que congratularme, como diría el lama de El Informal, de la abundante presencia de las agrupaciones oficiales del concurso en las calles de Cádiz, durante esta pasada semana, ya que se han podido ver por la plaza, en los días de carrusel, al margen de los coros, que nunca faltan sobre sus bateas, claro, y cantando a pie de calle, como debe ser, agrupaciones tan punteras como las chirigotas del Selu, del Lobe, del Sheriff, del Canijo, o del Vera, o como las comparsas de Antonio Martín, de Juan Carlos Aragón, de Tino Tovar, o de Luis Rivero, o como los cuartetos, cómo no, del Morera y del Gago, habituales ya, desde hace varios años, en las escaleras de la Torre Tavira. Al igual que en años anteriores critiqué su ausencia, no ya solo de las calles gaditanas, sino también de los propios tablaos, a lo largo de la semana del Carnaval, en este caso me toca aplaudirles, y yo que me alegro, oigan, por su vuelta al redil. Parece que poco a poco se van concienciando, en fin, de que el año es muy largo, después, para aceptar todos los contratos que se les pongan por delante y sacarse un dinerito, que nunca está de más, con el ruinazo que tenemos en lo alto, pero que en febrero, por Carnaval, su sitio está en Cádiz, y no en ninguna otra parte, salvo por salidas puntuales que puedan realizar, claro, siempre y cuando, obviamente, no se produzcan en días tan señalados como los de carrusel y demás. Mención especial merece, en este sentido, la comparsa "Los mendas lerendas", sin embargo, que se ha pasado absolutamente toda la semana pateándose las calles y dando el callo, como una callejera más, cantando allá donde estas quisieran concentrarse, ya fuera en El Pópulo, o en La Viña, o en cualquier otro lugar. No en vano muchos de sus componentes, como ya dije, habían estado sacando una callejera, durante estos dos últimos años, razón por la cual, imagino, le habrán cogido gustillo a lo de cantar a pie de calle, y no habrán querido faltar a su cita con el público más callejero, más gamberro y más popular, en resumidas cuentas, a pesar de haber competido este año, en el Falla, con una comparsa, y de haberse llevado un segundo premio, ni más ni menos, que me gustaría a mí saber, en fin, cuánto tiempo hacía que todo un segundo premio de comparsas no cantaba tanto, como ellos no han parado de hacerlo, insisto, a pie de calle. Yo mismo, sin ir más lejos, tuve oportunidad de verles así, cantándole a la gente cara a cara, como está mandado, hasta en dos ocasiones, la primera en la madrugada del miércoles, allá en El Pópulo, y la segunda en la madrugada del viernes, allá en La Viña. Sobra decir que ambas actuaciones fueron un verdadero lujo, pues conservaban perfectamente sus voces, al no forzarlas tanto como hacen otros para alcanzar notas imposibles en cada pasodoble, al mismo tiempo que llevaban consigo, incluso, el acordeón que portaron en el Falla, para tocarlo en la correspondiente cuarteta del popurrí. Todo un detalle, sin lugar a dudas. Mi más sincero aplauso, pues, para "Los mendas lerendas", que este año le han dado una auténtica lección a muchos, en varios aspectos, y entre ellos este.

En tercer lugar, y en lo relativo a los coros, me parece muy mal, una vez más, que algunos no interpreten ni un puñetero tango en todo el carrusel, o al menos cuando yo los he podido ver, en un pase completo, entre jalón y jalón de la batea, optando, en cambio, por piezas que invitan más al cachondeo y al jolgorio como puedan ser los cuplés, o determinados pasajes de la presentación y el popurrí. Esta misma mañana, sin ir más lejos, sucedía con el coro "¡Qué bahío!". Vamos a ver, señores y señoritas que se hacen llamar coristas; un coro que sobre su batea no cante ni un triste tango, aunque solo sea por cumplir, ni es un coro ni es ná; es un mamarracho. Ya lo saben, ustedes, para el año que viene. Por no ponerme especialmente negativo, en fin, añadiré que en este apartado de los coros se ha agradecido que Nandi Migueles y sus Niños no hayan concursado este año en el Gran Teatro Falla pero sí se hayan querido sumar, sin embargo, a la fiesta en la calle, que es el verdadero Carnaval, recordemos, con una antología, interpretada desde su batea, en la que recogían tangos, cuplés y cuartetas de toda su extensa trayectoria. Se ha echado en falta en la selección, quizá, algunos tangos más antiguos, pues tenían donde escoger, sin duda alguna, y no había necesidad de abusar tanto de sus ultimas creaciones, creo yo, pero esto no deja de ser secundario, evidentemente, pues lo que cuenta es que ahí han estado, de un modo u otro, aportando su modesto granito de arena para engrandecer aun más, si cabe, el Carnaval de la calle.

Y en cuarto lugar, por último, lamento terminar con otra nota negativa, pero resulta triste comprobar, un año más, que sigue habiendo gilipollas que se ponen a charlar a voz en grito justo al lado de donde ven que está actuando alguna agrupación, cuando tienen toda la calle por delante para hacerlo, y perfectamente podrían apartarse un poco, o que se meten con el puñetero coche por donde saben que va a haber callejeras cantando, en pleno domingo de carrusel (aunque no me explico, tampoco, qué coño hace la policía que no corta el tráfico de dichas calles, directamente, durante tales jornadas), o que se asoman al balcón, como ha hecho un energúmeno esta tarde, para gritarle a la chirigota que se encuentra cantando bajo su casa que se marche a otra parte, que lleva allí todo el día y ya está bien de dar por culo; como si no fuera Carnaval, en fin, o más fácil aun, como si no hubiera podido bajar, el muy imbécil, a pedírselo a las componentes de la agrupación, civilizadamente y con educación, cuando estas hubieran terminado de ofrecer su repertorio. Pero bueno, gracias a Dios no dejan de ser excepciones, imperando en general en la ciudad, durante estos días de fiesta, un ambiente de exquisita cordialidad, de alegre diversión y de sano cachondeo. Y no lo digo yo, ojo; lo decía el otro día, en el Diario, una antropóloga uruguaya, profesora del Pitzer College de Claremont, California, que viene a caer por la quinta puñeta, más o menos, y que descubría este año, según parece, nuestra gran fiesta y el maravilloso ambiente que en ella se respira. Decía la buena mujer, entre otras cosas, que "ver a familias enteras, desde la abuela a los nietos, disfrutando del Lunes de Carnaval en la calle fue impresionante", o que durante el Carnaval "el pueblo se apropia de la calle y la convierte en un espacio para el reencuentro con su identidad cultural", o que le parecía digna de resaltar "la ausencia de incidentes graves, porque la tolerancia supera la trasgresión tan unida a esa fiesta", o que "no he echado de menos la seguridad en ningún momento y no es frecuente en un acontecimiento público de este tipo", o que las agrupaciones callejeras “son un fenómeno maravilloso, que no me esperaba, y que hace un trabajo muy meritorio", o que "el mundo necesita más carnavales como el de Cádiz, pero ojalá que muchos no lo descubran para que no acaben con él". Tal vez otros necesiten que vengan de fuera a decirles lo que tienen, para aprender a valorarlo, a quererlo y a respetarlo, y ahí quedan las palabras de esta antropóloga para todos ellos, pero a mí, desde luego, no hace falta que venga nadie a descubrirme el auténtico tesoro que tenemos aquí en Cádiz, con nuestra fiesta grande, ni el admirable ejemplo de tantas y tantas cosas que esta le da, al mundo mundial, por Carnaval, ni creo que haga falta ser, tampoco, antropólogo diplomado por alguna universidad del quinto coño para percatarse de todo lo que se ha percatado, en su visita a nuestra ciudad, esta buena mujer, pues salta a la vista, sin lugar a dudas, a poco que uno se pasee por las calles del centro, en estos días tan especiales, y se deje llevar por la magia del ambiente.

Y con esto me despido, salvo por algún pequeño apunte que realice a última hora, hasta el añito que viene, que ya queda menos, qué demonios, para el próximo Carnaval.

Ha sido un placer, señores, como siempre.

Un saludo.







319
De: Alfred Fecha: 2008-02-12 21:54

P.D.: Ya sabía yo que se me quedaban un par de cosas en el tintero. En primer lugar, y con respecto al tema de las callejeras, se me olvidó mencionar que este año el amigo José Luis Bustelo ha compuesto la música, y no sé si parte de la letra, de cierta chirigota, bastante simpaticona, denominada "Sexteto de cuerda", uniéndose así a la lista, cada vez más larga, de ilustres comparsistas del Carnaval, llamémosle oficial, que se pasan al de la calle. Recordemos, en fin, que Luis Frade continúa sacando su coro callejero, "Los picha's on the rock" este año, o que su mujer, Adela del Moral, ha vuelto a sacar una vez más la chirigota que saca siempre junto con algunas antiguas componentes del coro mixto, bajo el título de "Las majorettes de Montpelier cuarenta años después", o algo así, o que el propio pregonero de este pasado Carnaval 2008, Antonio Martínez Ares, formó parte de otra callejera, "Las chicas del calendario", hace un par de años.

Y en segundo lugar, les copio por aquí, que no tuve tiempo antes, la cuarteta del popurrí de "Los perfumistas" de la que les hablé en su momento, y en la que creo ver, leyendo entre líneas (como hay que hacer tantas veces, en esto del Carnaval) un cierto tirito dirigido hacia Juan Carlos Aragón, antiguo autor del grupo y ganador el pasado año dentro de la modalidad de comparsas con "Araka la kana". La cuarteta en cuestión, para que juzguen ustedes por sí mismos, si es que no había reparado en ella y en su posible significado, dice así:

Dicen que el olfato te desnuda el alma
y por eso a mí, que soy un experto, nadie me engaña.
Que aquellos que a tí te embaucan con su apariencia y su verborrea
na más con olerlos sé del tirón de qué pie cojean.
Desconfía de aquellos que se perfuman de compromiso,
solamente pretenden que no se huela su beneficio.
Y tampoco te fíes de esos aromas en plan bohemio,
que son solo perfumes para ocultarse el deseo de premios.
Y ándate con cuidao de los que al pueblo siempre lo elogian,
que ese aroma esconde peste a mentira y a demagogia.
Pìensa en lo que te digo, antes que esta letra tomes a risa,
que estos que te cuento fueron clientes del perfumista.

Pues esa es la cuarteta de marras, ya ven. Yo creo que los tres disparos que lanzan al aire en la misma encajan bastante bien con la figura de Aragón, y con lo que hizo el año pasado, en el que llevó alguna que otra letra bastante populachera, aunque no falta, tampoco, quien le adjudica cada uno de ellos a uno de los tres autores con los que ha contado anteriormente el grupo de Subiela, o sea, Antonio Martínez Ares, el propio Juan Carlos Aragón y los Carapapas, vista la coincidencia númerica entre la cantidad de autores que ha tenido el conjunto antes y las pullas lanzadas al viento en esta cuarteta. Ya digo, oigan; lean y juzguen por ustedes mismos. Yo aprovecho, por mi parte, para enmendar un error, ya que hablamos del popurrí de "Los perfumistas", pues en su día dije que en una de las últimas cuartetas versionaban de forma muy curiosa el pasodoble de "Estampas goyescas", de Paco Alba, al que homenajean en dicha cuarteta, cuando en realidad era el pasodoble de "Los fígaros", del año 1964, también del Brujo, claro, el que adaptaban de modo tan peculiar. Quede constancia, pues, de mi rectificación, y de los dos datos anteriores, a modo de curiosiodad.



320
De: Taiyou Fecha: 2008-02-16 04:24

Alfred, ¿hay alguna manera de ponerme en contacto contigo para comentarte una idea que me anda rondando por la cabeza en referencia a un proyecto sobre el Carnaval de Cádiz? Una idea que se está gestando, vamos.

Taiyou



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