Ya tenemos en casa los libros de texto gratuitos de nuestros hijos. Los del niño son todavía flamantes y nuevecitos. Los de la niña vienen de segunda mano, aunque al menos sólo han pasado por otro alumno antes que ella. Nos hemos ahorrado una pasta, sí. Pero como ya habíamos imaginado la cosa tiene sus puntos incómodos, tanto a nivel educativo como meramente afectivo. Y tal como está hoy el patio de lo impreso y la lectura (¡las librerías devuelven a las editoriales uno de cada tres libros que se publican!), parte importante de la educación de nuestros hijos pasa por inculcarles el amor a ese objeto al que algunos parece que se acercan con el mismo estupor que los simios aquellos hacia el monolito de 2001.

Por lo pronto, más que algo que tendrán que transportar varias veces (¡y mira que pesan!), abrir, cerrar, leer, (y, sí, también estudiar), parece que nos han regalado una figurita de cristal de bohemia. Libros de mírame y no me toques: cuidado, hijo, donde lo dejas. Ese libro, que no se quede olvidado en el rincón de la mesa. ¿Cómo puedes estar tomándote el colacao del desayuno con todo el montón de libros al lado? ¿Y si se te derrama como se te suele derramar el vaso de agua en cada comida? Que no se le doble la portada. Que no se te descuajaringuen las páginas. Ojito con los picos de las páginas. Y, por supuesto, nada de anotar en los márgenes, ni de subrayar lo que los profes dicen que es más importante. ¡Se acabaron para siempre los tiempos en que los alumnos aliviaban el tedio garabateando en los textos!

Les confieso que vivo sin vivir en mí, cuidando más que a mis libros propios los libros que nos han dejado en herencia por un curso. Como uno ve la corrida desde los dos lados de la barrera, también escucha las quejas del profesorado, la incongruencia de tener que explicar una asignatura “de codos” sin poder ir avisándole a los chavales que subrayen tal o cual cosa o que anotan tal o cual ampliación, o incluso que corrijan algún error impreso, que siempre los hay. Los chavales tienen que estar atentos a lo que se les explica, y luego volverse locos haciendo resumes en casa. Van a desarrollar, más que la memoria, la mala letra. Hasta que alguien (sí, será un profe) se de cuenta de que el sistema está abocado al desastre y acabe por dedicar su cada vez más comprometido tiempo libre a escribir los resúmenes y los esquemas él mismo y entregarlos como fotocopias de apuntes.

El otro handicap es que los niños, de esta manera, siempre verán el libro como algo ajeno a su formación: eso que se desprende en el camino, como la piel de una serpiente o un zapato que les hace fugazmente el avío mientras les crecen los pies (¡y lo rápido que les crecen!). Muchos de nuestros hijos jamás vivirán esa emoción de abrir un libro nuevo y hojearlo y asombrarse y agobiarse por todo aquello que, flamante, se les abrirá para el futuro. Ni tendrán nunca el equivalente, al abrir un libro años después, a la madalena de Proust, ni reconocerán en sus páginas dibujitos, iniciales y corazones, ni rememorarán momentos de agobio ante los exámenes, ni celebrarán sus triunfos escolares. Cuando, desde cursos superiores, necesiten consultar aquello que tan clarito se explicaba en el libro de años anteriores, no podrán recurrir a ellos, porque esos libros ya pertenecerán a otra niña o a otro niño, y será una cosa vieja, desgastada por el uso, el abuso y el mal uso. Cuando les toque un libro viejo, achacarán a su aspecto, y a sus anteriores dueños, que no quede ya en ellos ese polvillo de hada que se les pegará a los dedos y los atraerá hacia su contenido.

Nos salen gratis, dicen. Ya. Pero hecha la ley, hecha la trampa, o a ver si nos creíamos que las editoriales son tontas. A cada libro, ahora, les acompaña un cuaderno donde sí que pueden escribir, y subrayar, y anotar. Y que hay que pagar porque no entra dentro de la famosa gratuidad.

Y ojito, que ahora en las academias de idiomas se han puesto las pilas y si usted matricula al niño o la niña esperando que algún día puedan colocarse como traductores jurados del político incapaz de chapurrear el lenguaje guiri de turno, tendrá que pagar los correspondientes libros aparte, convirtiendo lo que en principio usted quiso como una ayuda en otra carga más, matrícula y mensualidades aparte. Y, por lo que me han costado los de mis hijos, ni que estuvieran impresos con tinta de oro puro.

(Publicado en La Voz de Cádiz el 9-10-07)

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Comentarios

1
De: RPB Fecha: 2007-10-09 17:08

Pero, ¿cómo es la cosa? Esos libros se los prestan al alumno durante el curso y luego lo devuelve, en perfecto estado?



2
De: RM Fecha: 2007-10-09 17:15

En el estado en que esté. Se devuelve y se reutiliza durante cuatro años.

Se admite un 30 % de estropicios generales.



3
De: El Troy Fecha: 2007-10-09 17:17

¿Ya no se heredan los libros de los hermanos mayores?
En mi caso, esta situación presentaba dos ventajas:

1- La tarea ya hecha a lápiz (aunque la intentáses borrar con una goma siempre quedaba algo legible) por mi eficaz hermano.
2- Los entretenidos dibujos del susodicho en el margen de las páginas que yo me encargaba de adornar (o "tunear" como se dice ahora) mientras el maestro explicaba (el colmo de la flojera...).

Y ese olor que sólo tienen los libros nuevos (cuando era necesario comprárlos).
Y ese forro autoadhesivo que siempre dejaba burbujas...¡Hasta las tantas de la noche antes del primer dia de clase!

En fin, eramos depositarios de libros con tantos nombres como hermanos en la primera página.

Y después, la locura y el destierro
(Eso si, ya no huelo tan mal...)



4
De: Mel Fecha: 2007-10-09 17:21

¿no sería-quizá- mejor editar libros de texto "de guerrilla"? me refiero en papel barato, o al menos, normalito... porque los que yo recuerdo, eran casi ediciones de lujo... Se podrían subvencionar igual, pero pudiéndolos mantener en propiedad...



5
De: El Troy Fecha: 2007-10-09 17:27

Además, creo recordar que el volumen de los libros quizá era excesivo... casi un tercio de materia nunca daba tiempo a enseñarse.
Si se optimizase el contenido y la calidad (como bien dice mi amigo Mel) quizá se lograse reducir un tercio los costes.
En fin, el olor es casi imperceptible.



6
De: francoix Fecha: 2007-10-09 17:42

En mi caso, cada vez que subo al trastero en casa de mis padres me encuentro un baul con los libros que he tenido desde parbulitos; en mi cuarto, escondido por los "bajillos", los del instituto y la universidad.

Teniendo en cuenta que ahora lo que hay son minipisos, lo mismo el no tener que almacenarlos es otra finalidad.

Al final todos burritos y en cuadritas.



7
De: The Watcher Fecha: 2007-10-09 18:21

Totalmente de acuerdo en todo. El principal incoveniente de esta normativa es impedir que el libro de texto se convierta en una herramienta más de consulta en la casa, y que al final acaba usándose más que las enciclopedias, al menos en mi caso. Los padres estarán tan contentos, y yo los entiendo (a algunos, que hay muchos casos en los que los libros acaban en la basura al acabar el curso porque "son viejos y ya no valen"), pero no creo que esto sea solución. Los libros de texto son carísimos, y quizás lo que habría que hacer es subvencionarlos totalmente para las familias que de verdad no puedan comprarlos. De verdad, yo no sé qué hubiese hecho en determinados casos sin los libros del instituto, al margen de los recuerdos que atesoran, que también son valiosos. Pero está visto que hoy en día ni una cosa ni otra es importante.

Un saludo.



8
De: El Troy Fecha: 2007-10-09 19:30

Decimos que los libros de texto son carísimos, pero ¿está, acaso, justificado?
No creo que el coste de hacerlos sea tan grande como para venderlos a esos precios... Quizá más que subvencionarlos lo que debería de hacerel gobierno es "regular" sus abusivos e injustificados precios.
Siendo estos necesarios (y obligatorios) para la educación, deberían estar sujetos a un control más estricto.

Por las esquinas voy, cerca ya del antiguo salón recreativo "Gades"...



9
De: jp Fecha: 2007-10-09 20:23

Subvencionar los libros de textos para todos los niños y adolescentes no deja de parecerme una medida populista. Mejor vería una buena política de becas y subvenciones a familias desfavorecidas. Mis hijos van a ver como sus libros, nuevecitos a pesar del año que han estado en sus manos , se verán reemplazados el curso próximo por ejemplares deteriorados o pintarajeados y, visto ese ejemplo, no sé cómo volverán a tratar los libros que les toquen de auí en adelante.
Además ¿a quien le toca fiscalizar que todos los alumnos cuiden primorosamente sus materiales? ¿al profesor otra vez?¿otra responsabilidad más sin retribución?¿otra preocupación más a las que ya llevamos encima?
Yo creo que al final me tocará pagar de mi bolsillo algunos libros de mis hijos para que tengan algo digno con lo que estudiar y que, además, puedan consultar o rememorar en un tiempo futuro.
Y, por cierto, sobre los cheques libro y su gestión también habría que hablar tranquilos...



10
De: jp Fecha: 2007-10-09 20:34

Por cierto, la postura contraria de un Claustro a esta medida:
http://www.aso-apia.org/pdf/documentos/IESPinoMontano.pdf



11
De: chirurico Fecha: 2007-10-09 21:33

Pues quizá sería mejor el uso de láminas intercambiables en vez de tanto libro del cual muchas veces no se usa ni la mitad, y en otros casos, nada.

El profesor que prepare el curso y que escoja las láminas o páginas sueltas que luego se podrían colocar en un bloc donde estaría toda la materia.

El uso de los libros es como si para la asignatura de geografía en vez de los mapas sueltos tuvieras un libro con los mapas de todos los países y regiones del mundo por si acaso salen.

Pero claro, las soluciones económicas no suelen interesar en este país.



12
De: Cradle_of_Freak Fecha: 2007-10-09 21:47

Dios, leo esta clase de cosas y me doy cuenta de la suerte que tengo de que ya haya pasado mi tiempo escolar y todo esto no me haya pillado.

Aunque, tengo que admitirlo, eso de saber realmente qué había que estudiar para el examen y la confianza de que el profesor no te iba a suspender por un quítame allá esas pajas era bastante gratificante.



13
De: George Bailey Fecha: 2007-10-09 22:26

De libros gratis nada de nada.

Pagados todos, toditos de nuestros impuestos, que en mi caso no son pocos. Lo que sea con tal de seguir subvencionando los emporios editoriales del franquismo, a los que tanto se debe. Lo que sea con tal de no hacer lo único decente y lo más razonable y barato: que los libros de texto no cambien de un año para otro.

Claro que entonces tampoco podrían ajustar el adoctrinamiento a las circunstancias políticas del momento.

¡Asco de pais....!



14
De: El Troy Fecha: 2007-10-10 00:36

Igual estoy un poco loco para hablar, pero amigo George Bailey, decir ¡Asco de país! parece fruto de una perspectiva algo oxidada.
Y da igual que mire hacia la izquierda o hacia la derecha:
Ciertamente somos unos privilegiados.
Me hice polvo los dientes cuando me dí cuenta de la suerte que tengo por el simple hecho de vivir en este país (ya sabes, lo del "canto" creo que no lo terminé de pillar). Y con esto no digo que no tengas derecho a quejarte por tal o cual motivo, o que todo sea mejorable; ni siquiera quiero que pienses que critico tu forma de pensar o interpretar lo que sucede en tu país. Simplemente abre los ojos. Los locos no hacemos demagogia.
Y no creas, no me hago el listillo ni lo pretendo. Ni siquiera sembrar polémica (de buen rollito...)
Piensa que por lo menos te queda el derecho a decir lo que piensas (que no es poco) y a intentar cambiar las cosas (según tu propio criterio).

Quizá me he enrollado demasiado para decirte, simplemente, que no comparto tu pesimismo.
Todo depende de donde pongas el límite de tu propia sonrisa.

(Las monjitas cuidaron de mí, y mi barba cortaron; me bañaron y perfumaron... y ya no huelo tan mal)



15
De: Jose Joaquin Fecha: 2007-10-10 08:45

Sorprendentemente, estoy de acuerdo con chirurico: hay opciones más baratas, pero claro, al editor no le hace tanta gracia.

De todas formas, yo nunca cogí amor a los libros con un libro de texto (sí con otros libros). Que los niños no lean, tiene más que ver con papis y costumbres que con la gratuidad de los libros.

También es difícil que los niños cojan cariño a los libros, cuando algunos colegios usan las bibliotecas como aulas de castigo.



16
De: Jose Joaquin Fecha: 2007-10-10 08:50

George Bailey, gratis ya sabíamos que no eran, igual que no lo es la sanidad ni lo son las carreteras.

La cosa es que las familias más grandes ahora tienen que rascarse menos el bolsillo. Si tú pagas muchos impuestos, pues alégrate, yo gano tan poco que el Estado me dice que no hace falta ni que haga la declaración.

Otra cosa es que sdí, lo de las editoriales es de vergüenza, pero entenderá usted que en una democracia neoliberal chupiway nadie va a poner precios máximos, por-dios-la-virgen-y-el-rey, que eso es marxismo-leninismo.



17
De: Eduardo Rodríguez Fecha: 2007-10-10 09:43

Creo que deberíais de saber que en la mayoría de los casos, el tendero-librero se queda casi el cuarenta por ciento del coste del libro sin asumir ninguna responsabilidad, lo que no vende lo devuelve ¡ y en que estado !



18
De: Sacaluga Fecha: 2007-10-10 10:41

Se olvidan del lado positivo del asunto: no todo es tuyo, luego no puedes hacer con todo lo que te dé la gana. Cuida lo que es de todos.

Y por cierto, para los que no gusten del sistema, el anterior sigue vigente: cómprense los libros y tan contentos.



19
De: George Bailey Fecha: 2007-10-10 11:31

Cuando digo "¡Asco de pais!", me refiero a que despues 30 años de democracia, con Gobiernos de todos los colores, vamos cada vez peor con el tema de los libros de texto... y con la educacion en general. Y los españolitos, dando palmas porque ahora los libros de los compra la Junta de turno al editor de siempre y se pagan con el dinero de los habituales. ¿Qué necesidad hay de cambiar CADA AÑO los libros de texto? Solo la necesidad de beneficion de los editores, todos muy cercanos a todas las formaciones políticas. Y mientras los españoles hablando de fútbol y de rebajas.

¿Familias grandes? ¿De qué familias grandes hablamos? Familia grande era la de mi abuelo, que tuvo siete hijos y nunca los llevo de vacaciones porque no tenia para comprar un coche. Que no me vengan con el rollo de la familias "asfixiadas", que los hoteles siguen llenos y los restaurantes abarrotados. Que no tendrán para libros, pero si para móviles. Que para conseguir plaza en el nada barato colegio privado de mi hijo he tenido que recurrir a cuatro enchufes distintos ante la avalancha de solicitudes. Que España no es la de hace 60 años. Y con la educacion de los hijos, como con las raciones de ibérico, no se mira el dinero.

¿Que me alegre de pagar impuestos? ¿pero es que tu te crees que no los pagas por no hacer la declaracion de la renta? Alma de cántaro, los impuestos directos son lo de menos (que ya esta bien que un tercio de mi sueldo se vaya en televisiones, peliculas y fiestas municipales)... Los indirectos son los que nos crujen a todos por igual. Y de esos no te libras ganes mucho, poco o nada.



20
De: RPB Fecha: 2007-10-10 18:25

"he tenido que recurrir a cuatro enchufes distintos ante la avalancha de solicitudes"

Eso no se dice en público.



21
De: Yago Fecha: 2007-10-11 19:27

"Creo que deberíais de saber que en la mayoría de los casos, el tendero-librero se queda casi el cuarenta por ciento del coste del libro sin asumir ninguna responsabilidad, lo que no vende lo devuelve ¡ y en que estado !"

Hace ya cosa de un año que no soy librero, pero la última vez que tuve la ocasión de comprobarlo, el margen comercial de los libros de texto (remarco, de texto) para las librerías (librerías "normales", no hablo de Corte Inglés ni grandes superficies) era del 15-20 % del PVP (no sé de dónde te has sacado lo del 40, pero me temo que estás muy equivocado).



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