2007-03-20

1041. BRADOMÍN

A veces las encuentras cuando no quieres y donde no quieres, gaviotas de vuelo errático que traen prendido del pico un trocito convenientemente olvidado de tu pasado. Las amaste fugazmente alguna vez, con una pasión que dices que ya no sientes pero que de pronto se reaviva como las brasas de una candela, y por un momento notas cómo se cruzan y entrecruzan las líneas del destino que no fue con las del destino de lo que pudo haber sido, y no puedes dejar de imaginar (¿o de presentir?) que en algún universo paralelo fueron de verdad tus musas, tus enamoradas o tu compañeras, que te las llevaste al huerto y construiste a su lado un presente diferente que en el fondo tampoco deseas más que en ese breve momento de recuerdo falso que ahora escuece.

Te las cruzas en la calle, las encuentras en los hipermercados, esperas de pronto ante un semáforo y un pedacito de ti se queda colgado de su mirada. Algunas ya no son sombra de lo que fueron (como tú mismo, por otra parte, tampoco eres ni sombra ya de lo que creíste que eras); otras se conservan igual de hermosas, o el tiempo ha esculpido en sus cuerpos proporciones que potencian su esplendor todavía. En ocasiones charlas con ellas dos palabras apresuradas, y queda en el aire pendiente una conversación de película de John Ford, donde se dice más con el silencio que con el habla.

El amor que nunca fue se convierte así en melancolía. Cuando tú sigues tu camino y ellas continúan con sus vidas, comprendes aquel viejo poema de los barcos que se cruzan en la noche y sabes que es tu turno de tocar la sirena.

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Comentarios

1
De: Juan M. Fecha: 2007-03-20 21:15

Me recuerda el relato de Everett Sloane en Ciudadano Kane, cuando no había un solo día en que no recordase aquella imagen de su juventud, de una chica apoyada en la baranda de un ferry, que ni siquiera se dió cuenta que él la miraba.



2
De: Vicent Fecha: 2007-03-21 09:24

He llegado a tu blog no recuerdo bien ni cómo, pero me encanta todo lo que leo y la interactividad que mantienes con tus lectores, por lo que se deduce muchos de ellos además amigos.

El texto de hoy es precioso y tan real como la vida misma.

Un saludo desde Alicante.



3
De: Ojo de Halcón Fecha: 2007-03-21 09:57

Me siento muy identificado, no me han faltado nunca relaciones, pero jamás han durado mucho, así que supongo que tengo muchísimos universos paralelos :D



4
De: Manuel Nicolás Fecha: 2007-03-21 10:42

Precisamente, maese Rafael, los pasados idus de marzo en mi metrópolis, mientras llevaba de ambas manos a mis ambos vástagos de camino hacia la escuela, me di de bruces en un semáforo con una antigua musa de mi juventud.
La incomodidad del percance se hizo evidente cuando me reconoció y dirigió su mirada hacia mi progenie. La expresión de sus ojos me transmitieron nostalgia y tal vez, curiosidad por saber si sus propios hijos hubieran podido también ser los míos, en otro posible túnel de gusano temporal.
La educación nos hizo saludarnos tímidamente y hacernos preguntas atropelladas sobre nuestras vidas y sus circunstancias.....................y el semáforo se puso en verde.
Cuando entregué mi diaria custodia parental al colegio, mi hijo mayor, con esa pizpireta actitud que le caracteriza me preguntó: Papá, ¿quién era esa señora?
Y en el antimundo, mi doble recibía la misma pregunta de mi hija mayor, la que tuve con esa musa de mi juventud, cuando me encontré con otra musa de mi niñez, justo al parar en un semáforo, el pasado mes de brumario, en mi comuna, estimado maese Bradomín.

Saludos y que no decaiga la sensibilidad de la nostalgia.



5
De: jose antonio Fecha: 2007-03-22 21:09

Yo, te recuerdo, organicé una reunión de antiguos alumnos, precisamente para provocar en una noche todos esos semáforos juntos.
Este año repetiremos, creo, porque las musas de adolescencia siempre están ahí .



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