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Muy bueno el artículo, Rafa.
A mí, las series de la factoría Buckenheimer me parecen formalmente buenas. Pero ¿soy el único que les nota un tufillo fascistoide reflejo de estos tiempos post 11-S?
Me explico: lejos (lejísimos) de la época de Colombo, los policías de estas series tratan a los sospechosos como PRESUNTOS CULPABLES (llegando a extremos como el de CSI:NY donde Gary Sinise llega a pronunciar esta premisa como norma básica). El modo de interrogar a los sopechosos consiste en ACUSARLES directamente, hablarles muy cerca (al oido y desde atrás), incluyendo insultos (" y explíqueme ¿cómo llega un mierdecilla como usted a...")y esperar a ver cómo reacciona. En varias ocasiones, los sospechosos piden hablar delante de un abogado y son sutilmente presionados para que no lo hagan ("podríamos investigar otros aspectos de su vida").
Otro aspecto que me llama la atención de estas series, es que transmiten la idea de que la gente es capaz de asesinar "por cualquier cosa", llegándose a tantear como posible móvil de un asesinato "que el sospechoso se había aburrido de su esposa" (visto en Caso Abierto).En las escenas en las que se achaca a algien haber cometido un asesinato, el acusado NUNCA reacciona del modo "¿¿yo?? ¿¿¿asesinar a alguien??? ¿¿¿de qué habla??? ¿¿¿está insinuando que yo maté a X SIMPLEMENTE porque me debía dinero???". Al contrario, suele dar motivos por los que "no le habría resultado útil asesinarlo", dando la impresión de que, con una motivación práctica, cualquiera puede matar...
Lo dicho, las series son muy buenas. pero el trasfondo me resulta inquietante. Sí, ya sé que son series de ficción, pero como toda obra, también son un medio de comunicación. Y lo que comunica...
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