SHAKESPEARE
Desde las tablas al aire libre de La Rosa o El Globo no podía imaginar William Shakespeare (1564-1616) que su obra perduraría en la historia venidera ni que ésta se prolongaría en medios diferentes al teatro. Repudiado y despreciado por las generaciones que le siguieron inmediatamente en el tiempo, tuvo que ser la sensibilidad romántica la que lo rescatara para el futuro que todavía nos alcanza.

El teatro es palabra y es acción y en tiempos del bardo de Stratford también fue música. Por eso no extraña que su obra se trasladara a la ópera, la sinfonía y el ballet y que, nacido el cine, hasta se hicieran versiones mudas de sus tragedias más famosas. Shakespeare, en ese medio moderno, y en los proscenios de los teatros contemporáneos, ha visto a sus personajes reconvertidos en samuráis, leones de dibujo animado, pandilleros hispanos con swing en las navajas y los pies, científicos locos con sueños de id freudianos en planetas prohibidos, gángsters, generales de estados fascistas del futuro, y hasta jóvenes yuppies de grandes empresas modernas con ansia de justicia por el padre muerto.

Al contrario que el cine, que pronto supo aunar imagen y palabra, la historieta ha parecido avergonzarse tradicionalmente de que también ella es un arte mixta que mezcla a partes inconmensurables el dibujo y el texto. Los excesos de palabras huecas y textos en off que malamente explican lo que el lector ve dentro de las viñetas han llevado a la falsa aseveración de que el cómic es principalmente un medio plástico, olvidando que también la letra forma parte de su atractivo y que es una conquista irrenunciable. La distancia entre un forjador de palabras y de sueños de la estatura de Shakespeare y un medio humilde y tradicionalmente menospreciado como es el tebeo ha hecho que la presencia de éste entre sus filas no tenga la riqueza que asoma en otras manifestaciones artísticas que sí gozan del respeto de la crítica y el favor del público.

Pero Shakespeare sí está en la historieta, y no es difícil rastrear su influencia (o la influencia de aquellos en quienes Shakespeare ha influido) en multitud de obras grandes y pequeñas. Aunque resulta chocante que, al menos en nuestro país, las adaptaciones de los clásicos de la literatura se decantaran hacia el novelón de cientos de páginas del siglo XIX y obviaran el teatro (cuando habría sido más fácil adaptar Romeo y Julieta a 22 páginas que, pongamos por caso, La vuelta al mundo en 80 días), la historieta comparte con Shakespeare (y con el teatro todo) esa cierta premura de tiempo y de espacio, la necesidad de condensación de las historias que cuenta, la síntesis imprescindible para llevar a buen puerto sus anécdotas. En una palabra, Shakespeare y los cómics comparten de manera inevitable la pasión.

De las adaptaciones más o menos fieles de sus tragedias, a la trasposición de algún personaje como Falstaff en el gordezuelo Volstagg de los cómics de The Mighty Thor, no hay historia de amor en los cómics que no contenga su chispa shakespeariana, desde Prince Valiant y Aleta o El Capitán Trueno y Sigrid o Lil Abner y Daisy Mae (posiblemente, sí, a través del filtro de Howard Hawks, pero ésa es otra historia), y la referencia al pentámetro yámbico es inevitable cuando se leen los ampulosos guiones de Stan Lee en inglés. Los malos malísimos de la historieta remiten a Yago o a Ricardo III, el angst adolescente y las tribulaciones de los superhéroes, su búsqueda de justicia o de venganza, nos recuerdan a Hamlet o a Otelo, y hasta los narradores halloweenescos de los cómics de la línea EC tienen un poso de las brujas del inicio de cierta obra escocesa.

Confiando en su palabra o adaptando los planteamientos de sus personajes, no es extraño que William Shakespeare asome cada vez más en un medio como la historieta, que lucha cada día con fuerza para que sea reconocido su valor pleno como medio adulto, ni tampoco que Shakespeare, con el misterio de su vida y el asombro que nos provoca su obra, haya acabado por convertirse él mismo en personaje de historieta (en Sandman) donde se refleja la magia de la creación y ese carácter inefable que comparte con los sueños: “Soy en el mundo como una gota de agua que busca en el Océano a otra gota, y no pudiendo encontrar allí su compañera, se pierde ella propia errante e inadvertida” (La comedia de las equivocaciones).

Shakespeare ya ha dejado los teatros de Blackfriars y extiende hacia nosotros su visión del universo dejando atrás los afeites y los juegos de luces y valiéndose del lápiz y la tinta.

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Comentarios

1
De: RM Fecha: 2007-01-22 18:31

El texto que escribí para una exposición sobre Shakespeare y los comics que se celebró este verano en Barcelona.



2
De: LVH Fecha: 2007-01-22 23:38

Y no olvidemos el pacto que hizo el bueno de Will con el Morfeo gaimanesco que, aunque fantástico, fíjate que explicación más buena sería para la relación Shakespeare-comics.



3
De: Darthz Fecha: 2007-01-23 01:50

Hola Rafa.

Leí "Un yanqui en la corte del rey Arturo" que recomendabas en tu lista de libros en segundo de bachillerato. Me ha encantado... aunque se me hizo algo pesada cuando empezó a hablar sobre economía. Hasta he hecho una reseña para una página web de la novela.

Y shakespeare en cierto modo lo conocí de verdad gracias a ti. "Palabras, palabras, palabras".

Leí tu primera novela "Lágrimas de luz" y aunque auguro que le sacarás muchos más fallos que a cualquier otra de tus novela, a mí me encantó. Ese hamlet, haciendo otra vez referencia al "tito Shakespeare", perdido y errante por un mundo en el que no encuentra consuelo... espléndida.

Alomejor me paso un día por el cole para que me la firmes.

Una sonrisa.



4
De: RM Fecha: 2007-01-23 06:28

LHV: ¿No olvidemos? ¡Si se cita expresamente en el texto y lo tienes ahí en la imagen!



5
De: Antoine Fecha: 2007-01-23 10:19

Es una pena que los comics no aprovechen para adaptar al bueno de Will, el cine (que lo aprovecha todo)ha hecho mil adaptaciones y ha popularizado al bardo mas que nadie.



6
De: LVH Fecha: 2007-01-24 11:22

Pues sí, se me ha colado por completo. Mil perdones.

La imagen no se ve, ¿me pasa sólo a mi?



7
De: RM Fecha: 2007-01-24 11:30

Debe ser cosa del servidor. En el ordenador que estoy ahora, no lo veo. En el de casa, sí.



8
De: rºCkO Fecha: 2007-01-25 14:56

¿Shakespeare y el comic?

Calvin, Hobbes & Shakespeare (Hamlet & As You Like It)

http://rocko.blogia.com/2006/112101-calvin-hobbes-shakespeare-hamlet-as-you-like-it-.php

Saludos.



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