2006-04-21

788. REQUIEM

Me llega la noticia, don José, querido compañero, de tu muerte lejana y sola en Zaragoza, viejo, consumido, imagino que incapaz, a tus años, de haber renunciado a aquel cigarro que siempre tenías entre los dedos.

Mucho tiempo sin verte, viejo amigo, aunque todavía, de vez en cuando, te recordamos entre risas en el colegio, por tu natural despiste de profesor quemado que tenía que luchar desde una sensibilidad y una cultura exquisitas con una caterva de pequeños semi-bárbaros a quienes importaban muy poco las perlas de música que enseñabas y todavía menos tu carisma de persona buena, perdida en las modernidades de un mundo que se movía demasiado deprisa, mareado en el vértigo de su propio movimiento.

Todavía, ya digo, recordamos tus despistes, cómo eras capaz de suspender al mejor de la clase porque te confundías al poner las notas, o de evaluar con sobresaliente a algún chaval que había saltado por la borda del curso allá por febrero. Y hasta defendías que no, que te habían entregado el trabajo de rigor. Y recordamos (entre risas siempre, fíjate), que se decía que podías equivocarte la primera evaluación, pero nunca le segunda, si sabías ya entonces quién era quién y te fiabas del criterio de los otros maestros. También era proverbial tu habilidad, puesto que hacías triplete entre tus deberes de organista en la catedral, el colegio de primaria y nuestra sección de bachillerato, de escaquearte de las insoportables reuniones de un sitio diciendo que tenías otra insoportable reunión en el otro, y viceversa. A eso se llama, claro, tener arte y talento.

Porque puede que ni los niños ni nosotros, tus compañeros (ni, por lo que me cuentan, tus familiares, esos que al final te han abandonado) supiéramos nunca apreciar el enorme talento que tenías, divertidos más con tus manías, con tus despistes, con lo pálido de tu piel y el blanco de tu pelo. Pero yo recordaré siempre aquella larga mañana de la primera huelga general que no seguimos, en un colegio vacío, mientras yo intentaba corregir exámenes larguísimos, escondidos los dos en la madriguera que era tu aula, allá abajo en las catacumbas del Chaminade, y cómo fuiste mostrándome uno por uno los tesoros de tus discos de música clásica, esos que a tus alumnos traían al pairo, y me los hacías sonar con asombro de anticuario, como si tú también los escucharas por primera vez, como los escuchaba yo sin duda, y me explicabas ahora entra la cuerda y significa tal cosa, fíjate que ahora se oye una caravana que viene del desierto, eso que viene ahora son los cañones de Napoleón, y entraba la percusión con una andanada revolucionaria. Fue ese día cuando comprendí que eras un músico excelente, un artista, un erudito, y te estaba quemando la vida académica como tú quemabas siempre, olvidados entre tus dedos, aquellos inacabables cigarrillos.

Descansa en paz, entonces, amigo, maestro. Don José Méndez, el cura de música, tanto tiempo sin saber de ti, y ahora enterarnos de que te has muerto en un asilo.

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://crisei.blogalia.com//trackbacks/39302

Comentarios

1
De: Javi Gala Fecha: 2006-04-21 20:53

Si es quien creo que es, unapena Un profesor más al que soy incapaz de relacionar cara con nombre, sino cara con sobre-nombre. Intentó echarme del instituto en primero de BUP (si, de verdá), pero al final se portó conmigo de forma fenomenal. Una pena que haya tenido una muerte abandonado. He de decir, que en La Vida es Bella, lo recuerdo cada vez que el prota hace sonar la Barcarola a su amada.



2
De: Anónimo Fecha: 2006-04-21 23:18

Hay pocas cosas más tristes que una persona falleciendo de vieja sola, sin compañía...

Actualmente estoy viviendo una situación similar con mi abuela, ya de 80 años, que, pese a mantener la mente lúcida y despejada, es ya incapaz de vivir sola y va deambulando de casa de un hijo a otra, ya que ellos son totalmente conscientes de que si se les ocurre meterla en alguna residencia, no dudaría ni 5 meses. sólo el calor humano y la compañía de sus seres queridos la mantienen con vida, y ojalá sea muchos años.

Magnífico post, Rafa, como siempre.

Saludos.



3
De: Hueso Fecha: 2006-04-21 23:18

Una razón más para disfrutar cada día de las cosas buenas y hermosas que nos da la vida. Mañana... ¿quién sabe qué pasará mañana?



4
De: Bego Fecha: 2006-04-21 23:33

Un día, tras ofrecerle una "maravillosa" interpretación a la flauta en clase (siempre he tenido muy mal oído) me dijo muy serio, al pasar a su lado por el patio: "Hay va la música...."
Qué pena que cuando le tuvimos cerca no aprovecháramos sus conocimientos.



5
De: Ojo de Halcón Fecha: 2006-04-21 23:45

Vaya palo. Fue profesor mío de música en el cole cuando yo era un renacuajo. Qué paciencia tenía con nosotros...



6
De: V. Fecha: 2006-04-22 00:22

Descanse en paz.



7
De: Vicente73 Fecha: 2006-04-22 00:49

¿A cuanta gente enseñó ese hombre a tocar la flauta? :(



8
De: sergisonic Fecha: 2006-04-22 09:36

pero también ahora le recordáis, así que quizás, en el fondo, no se sintiera tan solo.



9
De: Taiyou Fecha: 2006-04-22 13:48

Aun le recuerdo yéndose ultracabreado del último "concierto de villancicos" que recuerdo haber visto. También recuerdo un año que no toqué la flauta ni una sola vez, y saqué sobresaliente XDD.

Aunque si no se llega a mencionar de qué era profesor... por el nombre no le habría reconocido, sinceramente. Las cosas como son.

Taiyou



10
De: Mars Fecha: 2006-04-23 01:52

Yo aun a veces tarareo "vamos al frontón"...



11
De: INX Fecha: 2006-04-24 10:16

Amí creo que me dio clase en 1º...aprobé por los pelos, pero según él no lo hacía mal del todo, solo que no tenía oído ;)
A mi primo, que es pianista (Manolo Carrasco) le dijo en su momento que no sabía nada de música...en fín



12
De: INX Fecha: 2006-04-24 10:17

La que yo tarareo son "Las mañanitas"



13
De: El usuario anónimo Fecha: 2006-04-30 16:12

Me he quedado frío al ver que José Méndez, El Vampi, seguía vivo hasta hace unos días. Aun lo recuerdo deambular por las calles del Casco Antiguo, con paso renqueante, hace casi 12 años... Pensé que habia muerto muchísimo antes de lo que ha ocurrido. Y, obviamente, de una forma mucho más dulce.

Mentiría si dijera que le guardo cariño o que tengo un buen recuerdo de él: en tres años de insufrible música, suspendió mi falta oido sin piedad. Me echó de clase antes que ningún otro profesor, lo que conllevó las primeras hostias de mi padre en relación a mi rendimiento académico. Pero, aunque era un niño, ya entonces pensaba que El Vampi era un ser huraño, un profesor que le traía al pairo de lo que hiciéramos o dejáramos de hacer... (aunque, posiblemente, lo pensé con otras palabras y adornado con calificativos mucho más expeditivos). Una pena para él y para nosotros, por lo que veo. Y por lo que dice Rafa.

También pensaba que era Marianista y que habría terminado sus días en alguna Comunidad. Aunque siempre lo recordaré como el primer profesor que me dijo que "nunca llegaría a ningún sitio" (dos más le apoyarían, con posterioridad, en esa aseveración que estoy a punto de desmentir), sonrío y pienso que, en el fondo, puede que no fuera mal hombre. Al fin y al cabo, el que hoy ocupa su lugar tras 10 años (apodado como el personaje más famoso de Rowan Atkinson) siempre será, al menos para mí, el sustituto del Vampi.

Sea como fuere, descanse en paz.

Un saludo Rafa



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.90.207.75 (b8021bcb1a)
Comentario
¿Cuánto es: mil + uno?