2006-03-11

757. UN MAL EJEMPLO

UN MAL EJEMPLO
Dolía verlo así, con el síndrome terrible que dicen que afecta a los profesores al cabo del tiempo. Quemado, sí. O sea, sin fuerzas, ni esperanzas. Sombra de lo que fue, fantasma de sí mismo. Mi amigo, mi compañero, mi maestro Paco.

Se nos vino abajo de la noche a la mañana, él que era siempre protestón, pero incansable. Y nos daba algo de rubor preguntar qué le podía estar pasando. Poco a poco, la palabra terrible, depresión. Y aunque aguantó un año al pie del cañón y no pidió la baja hasta el penúltimo día de curso, cuando ya no había alumnos en el cole y sólo nos quedaba papeleo, calor y reuniones, vimos que estaba tocado.

Aguantó otro año más. Pero pronto descubrimos que tenía problemas para conciliar el sueño, y que tenía que dormir sentado en un sofá, no en una cama, porque se agobiaba, se asfixiaba. El tratamiento contra la depresión no le estaba haciendo mucho efecto.

A principos de este curso se dio de baja. Y, lo que son las cosas, mientras paseaba con su mujer por la avenida, se encontró con un amigo (o un antiguo alumno, eso no lo sé), que era médico y le preguntó cómo estaba. Tengo una leve depresión, le dijo Paco. Y el otro, que debe ser un fiera en lo suyo, le dijo que le parecía, por la forma en que hablaba, que tenía un problema cardiorrespiratorio, que fuera a verlo a la consulta el lunes.

Y allí fue, mi amigo Paco. Y nada más ponerle el estetoscopio en el pecho (un fiera, ya digo), el médico le dijo que, en efecto, por la forma en que le latía el corazón aquello era una válvula obstruida. Que fuera a hacerse una placa (que es como llamamos por aquí abajo, no sé ustedes, a las radiografías). La primera radiografía, según la amable enfermera, había salido mal, algo borrosa: iban a repetirla, porque se veía una manchita que podía ser un defecto del material o podía ser otra cosa. Era otra cosa. De vuelta al médico, el mismo día, la noticia no fue esperanzadora: en efecto, una válvula obstruida. Algo que sólo podía tratarse operando.

Y mientras Paco (que siempre ha sido un poco aprensivo, para qué vamos a negarlo) empieza a darle vueltas a la idea de que va a tener que ir preparándose para que lo pongan en lista de espera y lo operen allá sabe Dios cuándo, el médico le dice: Esto sólo se puede tratar operando, pero tú no sales de este hospital.

Ingreso automático. Imagínense el mal trago. Pruebas, pinchazos, goteros. Y una sonda que drene toda la sangre que tiene acumulada en los pulmones y es, a la postre, lo que le impide dormir como duermen las personas normales. Luego, un par de semanas más tarde, la operación, donde no le cambian la válvula, sino que le reparan la que tiene.

Dicen que se podía haber quedado pajarito en cualquier momento, mientras se seguía tratando de una depresión que no existía. Porque no es que se sintiera mal porque tuviera pocos ánimos, sino que tenía pocos ánimos porque se sentía mal. Causa y efecto confundidos, todo al saco de las enfermedades modernas que nadie, más que un fiera en una charla informal en una calle, se había tomado la molestia de comprobar.

Paco ha salido bien de la operación, y ahora se está recuperando. Tiene buen semblante, pero se le ve algo tristón, imagínense ustedes, después del mal trago. El mismo SAS (o sea, la seguridad social andaluza) acaba de remitirle una carta para iniciar los papeleos para darle la baja laboral absoluta, y en eso está. Bien, con esa mirada que se le queda a la gente cuando le ha visto las orejas al lobo y sabe que se ha escapado de pura chiripa, pero jodido en el fondo.

Porque Paco, que fue ayer al cole a despedirse de los chavales y, al menos a mí, me puso un nudo en la garganta, sólo sabe hacer una cosa, y es dar clase de historia. Y como tiene que llevar una vida reposada y una vida descansada (nada de sal, nada de fritos, paseítos de tres horas diarias, esas cosas) ya no va a poder seguir dedicándose a la enseñanza. Y le pesa. Porque dice, entre otras cosas, que no logra recordar cuál fue su última clase, y eso le gustaría, y piensa volver cuando pueda y dar, eso, la última. Paco, que admira el western y a Humphrey Bogart, es, ya lo ven ustedes, un romántico.

Dice que dicen los médicos que es un mal ejemplo. Porque Paco no ha fumado ni ha bebido en su vida, nunca, nada, y acaba el tío con una lesión de corazón de esas que les pasan a la gente que fuma y bebe mucho. Un mal ejemplo, tehquíya. Paco Sánchez, 52 años, que no se resigna pero no tiene más remedio, ayer fue a despedirse de los chavales y hasta les dio, con voz queda (y su vozarrón es proverbial, lo mismo que su entusiasmo a la hora de dar clase de historia), esos consejos que él considera muy importantes y que a los chavales, imagino, les traerá al pairo. "No se tomen ustedes las cosas insignificantes demasiado a pecho".

Ya les digo: Paco Coria no sólo no es un mal ejemplo, sino todo lo contrario. Un amigo, un compañero, un maestro.

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Comentarios

1
De: Ignacio Fecha: 2006-03-11 10:48

Impactante. Se me ha puesto la piel de gallina. Pese a todo, ya puede darse con un canto en los dientes tu amigo Paco, Rafa, de encontrarse con ese ex-alumno paseando.

Por lo que cuentas, es probable que de no producirse ese encuentro no lo hubiera acabado contando.

Saludos.



2
De: Melkart Fecha: 2006-03-11 11:45

No sé si te acuerdas de cómo estaba yo hace 5 años, Rafa: canijo, canijo. Y me decías que era una depresión, y venga a tomar lexatines y cambiar de psicólogos, y el ánimo por los suelos.

Total, que al fnal me topo con un sicólogo que me dice que eso va a ser una apendicitis... nosotros flipando, porque a Urgencias he ido como 10 veces en 5 meses, y dicen que es psicológico, y a lo sumo me dan antibióticos pensando que es una gripe.

Total, que al final tenía razón el psicólogo: una peritonitis como un camión. ¡No es que no quisiera salir de la cama! ¡¡Es que físicamente no podía salir!!

Nada, me operaron y ya gané un peso "normal", volví a comer bien, etc. Pero no deja de dar miedo la "capacidad" que tienen algunos médicos para traar a los pacientes. La excusa "es que fue una apendicitis rara". Pues tan rara no era, si un tío con la carrera de psicología se dio cuenta.



3
De: Ozymandias Fecha: 2006-03-11 11:56

A veces la mente nos da golpecitos pequeños para que reaccionemos, para que tomemos cartas en arreglar algo que le duele a nuestro propio cuerpo. A veces nos damos cuenta, a veces no. Al menos, ese compañero de RM sigue viviendo, con un corazón reparado y puede pasear, ver el atardecer, sonreir, amar, etc... Seguro que encontrará muchas cosas en qué dedicar su futuro tiempo libre. Por experiencia familiar, las personas que se dedican a la docencia (vaya usted a saber por qué) están hechas de una pasta muy muy especial.



4
De: El Hueso Fecha: 2006-03-11 12:22

Qué gran lección, la prostrera, de ese profesor: No se tomen ustedes demasiado a pecho las cosas insignificantes de la vida.

Imagino que será uno de esos profesores a los que sus alumnos echarán verdaderamente de menos.

Enhorabuena.



5
De: Algernon Fecha: 2006-03-11 14:44

52 años. Joder.

¿Tiene que seguir reposo absoluto? ¿No puede dar clases, aunque sean particulares?



6
De: PiliBaena Fecha: 2006-03-11 17:02

Lo que se van a perder los alumnos, a mí me dio Historia y Arte, y mira que no aprobé creo ni un exámen de Arte, pero aprendí mucho, todavía tengo algunas frases de Paco apuntadas en el cuaderno, "podría ser mentira sino supieramos que es verdad". Además sabía justo en que sitio había que pegar en la mesa para que hiciera más ruido.
Siempre me ha recordado a Kelsey Grammer.



7
De: John Space Fecha: 2006-03-11 18:23

Sugiérele que escriba libros de historia y arte, o que diseñe alguna web sobre el tema dirigida a alumnos de secundaria.



8
De: Cradle_of_Freak Fecha: 2006-03-11 22:36

Joder. Qué tristeza. Qué injusta es la vida; tener que dejar el trabajo que quieres tan pronto. A los 52, una auténtica perrada.

Dele mis condolencias a su amigo, señor Marín. De parte de alguien que todavía a los profesores que le marcaron en su vida.



9
De: Cradle_of_Freak Fecha: 2006-03-11 22:38

Ejem. Quería decir en el mensaje anterior. Puñetera dedislexia...



10
De: Cradle_of_Freak Fecha: 2006-03-11 22:40

Me parece que el servidor está un poco tonto hoy. Lo que quería decir es

De parte de alguien que todavía recuerda a los profesores que le marcaron en su vida.

¡Espero que esta vez no se borre!



11
De: La Dama Blanca Fecha: 2006-03-12 00:54

Mi madre estuvo 9 años escuchando lo de estres-psicofisico...hasta que encontró un medico en condiciones....tenía una coartación de la arteria aorta abdominal (estaba obstruida...tenía tan poco flujo que le dolía el andar),la operaron en Madrid y también le dieron la incapacidad laboral...eso sí, ella fumaba bastante....lo dejó al verle la boca al lobo.

un beso



12
De: Jokin Fecha: 2006-03-12 01:20

Los médicos tenemos que aprender a pararnos un poco más.
Ojalá siga siempre siendo novato para poder plantearme cada problema en toda su amplitud (que algo así, pero con palabras bonitas, decía Maimónides todas las mañanas)



13
De: El Hombre Verde Fecha: 2006-03-12 07:09

Espero y deseo con todas mis fuerzas que se recupere y que vuelva al lugar que le gusta y que le corresponde: a la mesa de profesor. Lo dice un ex-alumno que lo aprecia mucho. Ánimo Paco.



14
De: Jeremiah Fecha: 2006-03-12 09:47

A ver si lo veo en uno de sus paseos y hablo con él que fue tutor mio en COU.

Es vecino tuyo no rafa? al menos yo suelo verlo por allí de vez en cuando.



15
De: sergisonic Fecha: 2006-03-12 11:30

Mi padre nunca tuvo molestia alguna. Ni se cansaba, y era joven (56), vital. Un día (hace demasiado poco) jugaba con todos nosotros en el club de petanca. Acabó la partida y, contento, como siempre, me dejó las bolas para que siguiera yo. Le fui viendo a lo lejos, marchando a casa, su figura desapareció tras la piscina de "Can Felipa". Tres cuartos de hora más tarde, volviendo yo para casa, por el mismo trayecto que había hecho mi padre, encontré un tumulto de gente, urbanos y dos ambulancias. Era mi padre quien estaba en el suelo,, en ese maldito cruce entre las calles Bilbao y Pallars. Aún hoy me pregunto qué pasó en esos 100 metros, tres minutos, 300 latidos que pasaron desde que mi padre me dejó las bolas, hasta que llegó a ese paso de peatones. Esto era el 3 de octubre de 2005, y mi padre tenía 56 años. Le echo de menos.



16
De: Jmi Fecha: 2006-03-12 17:24

Memorable esta historia, y este historiador que es RM.



17
De: Kotinussa Fecha: 2006-03-12 18:36

A mí los médicos me han estado mareando durante ¡14 años! con que si tenía artritis, reúma, artrosis... Por no hablar de los antiinflamatorios y demás porquerías que me han metido por el cuerpo.

Y al final, una amiga (que no es médico) con la que charlo por el Messenger porque está en Valencia (es decir, sin verme siquiera), me dice: lo tuyo va a ser fibromialgia. Y eso era. He tenido que ser yo la que se lo diga a los médicos.



18
De: Bego Fecha: 2006-03-13 00:15

Bueno, no quiero crear polémica, ni es éste el sitio, pero los médicos también tenemos nuestro orgullito, sobre todo si trabajamos unas 57 horas a la semana (en el hospital, en casa casi otro tanto), con un sueldo vergonzoso y nos molestamos de verdad en hacerlo bien.. De estos "habemos" muchos os lo juro, y no es nada fácil..Por cierto, la fibromialgia es una enfermedad psicosomática que sólo se diagnostica cuando se excluyen todas las demás causas



19
De: Anónimo Fecha: 2006-03-13 14:04


Pedazo de profesor de Historia, si.
Recuerdos de un exalumno del 94-95.



20
De: pablo marin Fecha: 2006-03-13 14:04

de piedra me he quedado.
con la de clases que me ha dado.



21
De: LSantos Fecha: 2006-03-13 14:14

Es una auténtica lástima que las aulas pierdan a este excepcional profesor. Era de los que conseguían que estuvieras una hora escuchándole contar miles de anécdotas que te atrapaban y te fueras de su clase con una sonrisa en la boca. Soy de ciencias y estudio medicina, pero durante ese año, la historia fue con mucho mi asignatura preferida. Mucho ánimo en tu nueva vida.



22
De: jose antonio gomez Fecha: 2006-03-13 17:05

No me dio clase, pero he compartido con él buenos momentos.
Espero que todo quede en un mal susto



23
De: Banky Fecha: 2006-03-13 19:16

Emocionante artículo que me hace recordar la suerte que tengo de que mi padre siga vivo, salvado por los médicos de Vall Hebrón en un caso similar (claro, muchos son excepcionales, Bego).
El Sr. marín consigue que, sin conocerle, me alegre por el Sr. Coria y me emocione con ese su deseo de dar su última clase.
Que seguro será también emocionante.



24
De: INX Fecha: 2006-03-14 09:06

Joder, Rafa no lo sabía...con lo buena gente que es Paco...con lo bien que me lo pasaba yo en sus clases...hasta que no he terminado de leer no sabía a qué Paco te referías...leñe, que palo...



25
De: pablo marin Fecha: 2006-03-14 12:29

recuerdo una clase de arte en cou (1991-1992)que nos sentabamos en 2 filas de cuatro. Uno de los de la derecha en plena clase y estando paco de espaldas se levantó y le tiro una moneda...no le dió.
Paco vacio toda la clase y nos dejo a los ultimos de la fila izquierda y derecha.
Dijo, ha sido uno de los de la izquierda ( error, era del otro lado).
Nosotros entre intentando convencer que no habiamos sido...
Momento Paco.



26
De: Pilu Fecha: 2006-06-11 15:57

Rafa me ha gustado mucho lo que has escirto, se me han saltado las lagrimitas (aunque eso en mí es fácil jeje)Sólo quiero decir que con Don Francisco me lo he pasado genial en sus clases de historia de 1º bachillerato en esa última fila, donde cabiamos tres alumnas en dos pupiteres:la señorita virginia, la señorita cristina (cristiwoman aunque a usted le pese)y yo. A mi la frase que me marcó fue cuando me rió diciendome "la morena del fondo porfavor" con su voz.. y esa postura tan incomoda en la que se esentaba en la silla cn las manos apòyadas en la mesa y los hombrsos q parecia que se le iban a salir de su sitio o que se iba a levantar en cualquier momento.
bueno Don Francisco que me alegro mucho de que al final todo haya salido bien



27
De: Fátima Fecha: 2006-06-11 15:58


No tengo palabras para designar lo que ese gran maestro, Paco significa para mi. El lo sabe, sabe que para mi es mucho más que un profesor que me dio clase en el colegio. Para mi era un maestro que me enseñaba a vivir, y a ver el lado positivo de todo. Gracias Paco por esos momentos, por tus consejos y tus clases. Gracias por ser como eres.



28
De: carlos_sobry Fecha: 2006-06-17 22:49

bueno queria comentar sobre el tema de este gran maestro que tengo el gusto de conocer

en primer lugar para agradecerle como es por ser tan bueno y por aguantar esa gran angustia por no preocupar a sus familiares mas queridos

seguidamente criticar a los medicos que lo supervisaron en primer lugar y que estubieron a punto de acabar con su vida lo que seria una catastrofe para todos y para mi en especial

como conclusion agrdecer a mi (tio) como en especil y conmigo y que nunca cambie , que lo vamos a cuidar para que no se repite eset suceso

te saluda tu sobri preferido Juan Carlos, un beso



29
De: carlos_sobry Fecha: 2006-06-17 22:51

perdon por las faltas de ortografia espero que se entienda todo bien jajajaj



30
De: Amparo Fecha: 2006-06-29 11:46

Querido Paco:

Nos conocimos allá por el año 78, cuando comenzaba el curso y cargados de ilusiones llegamos a San Felipe dispuestos a pasar pruebas:
1º) poner en práctica todo lo que habíamos aprendido en nuestra recién dejada Facultad y enfrentarnos nerviosos a aquellos niños que nos esperaban como se espera a los profesores novatos para ponerles motes y hacerles todas las perrerías del mundo. Estábamos equivocados pues nos encontramos con un 3º de BUP y un COU muy buenos que más que nuestros alumnos parecían nuestros compañeros y que nos tomaron cariño yo creo que para corresponder al que nosotros les dábamos, no te tengo que citar ningún nombre de aquellas primeras promociones pues tú los tienes en tu memoria (esa prodigiosa memoria) mejor que yo. Esa prueba la pasamos sin mucha dificultad.
2ª ) el acoplarnos a un centro de trabajo, a ser trabajadores, a convivir con compañeros que ya estaban allí como Manolo Suárez (más que director un amigo), el Padre Luis, Jorge Oroz, Valentín, el Padre Unzueta, Juan Carlos, Antonio, Jesús Chaparro, José Ignacio Fernández Pujol, Tacho y los que llegaban nuevos como nosotros: José María, Mari Carmen Villegas, Juanma... Esa prueba también la pasamos porque aquel Claustro formamos una piña: salíamos a comer, contábamos chistes, nos gastábamos bromas, nos reíamos (la media de edad era entre 25-35años), discutíamos, pero sin “malos rollos” como se dice ahora; yo creo que hasta los niños captaban el buen ambiente del Claustro que les llegaba también a ellos.
Luego fueron llegando los demás y les fuimos transmitiendo nuestra experiencia y nuestra forma de entender la educación y el trato con los alumnos. Aunque algunos eran mayores que nosotros, nos llamaban la “vieja guardia”. De esta vieja guardia vamos quedando pocos en activo: Tacho, José María y yo, pues los demás os habéis ido por haber cambiado de trabajo, de destino, prejubilaciones, jubilaciones, operaciones o algo peor como Juan Carlos (el decano) al que nunca olvidaremos con su sonrisa, su Machado y su viaje anual a Italia con los de COU. Por todo ello yo me siento como si me hubieran arrancado partes de mí misma aunque los demás compañeros intentan rellenar esos huecos que van quedando. Hace dos años celebramos nuestro 25 aniversario en el Colegio (parece mentira) en una noche maravillosa que nunca olvidaremos.
Aunque no podamos decir que todo ha sido un camino de rosas en nuestra vida profesional a lo largo de estos años: hemos tenido que sortear algunos obstáculos que se nos han planteado (supongo que como a casi todo el mundo) y que nos han hecho crecer como personas, conocernos a nosotros mismos, madurar bastante y, sobre todo, fortalecer nuestra amistad.
A pesar de todo, en el fondo tenemos casi las mismas ilusiones que hace veintiocho años y la satisfacción de haber contribuido a la educación de tantos niños (a algunos ya les estamos educando a sus hijos), a ellos les hemos dado lo mejor de nosotros mismos y cuando se acuerden de algo de Historia, Latín o Lengua... se acordarán de nosotros y pensarán que éramos “buena gente”.
En cuanto a nuestra vida personal también ha ido en paralelo: los dos éramos sevillanos, de la misma edad, estábamos recién casados, sin hijos... aunque al poco tiempo empezaron a llegar los embarazos y comenzamos a aumentar nuestras familias, la verdad es que tanto nuestros cónyuges como nuestros hijos son personas maravillosas que nos quieren y siempre nos han apoyado.
Realmente podríamos recordar tantas anécdotas que no habría espacio para todas, es resumir casi toda una vida en dos folios y, además, me he puesto triste (ya sabes que este año es especialmente triste para mí) al recordar tantas cosas y sobre todo tu malestar último, tu operación y tu ausencia en esa sala de profesores tan grande y a la vez tan fría en muchas ocasiones.
Me consuela saber que vives enfrente, que te encuentras muy bien y que podemos ser de nuevo compañeros aunque sea viajando en un futuro con el IMSERSO.

Bueno, Paquito, ya sabes que aquí tienes una compañera y sobre todo una amiga que te querrá siempre.

Amparo



31
De: Jose bRONKO MACGREGOR Fecha: 2006-10-30 00:18

Nuestra amigo Paco Coria, porque no es un Maestro era un amigo con el que se podía uno reir de vez en cuando...

Copiabamos apuntes como locos, pero de pronto hacíamos una parada y...

pues alguna broma sobre cavaleiro o maese cosano, el coyi, el mon... en fin, que nos lo pasabamos de puta madre..

Todavía recuerdo en una excursión a Sevilla, cuando Paco Coria se acerca a Cavaleiro y le pregunta: ¿Qué opinas? (en la Catedral) y dice el alumno: Magníficas vidrieras!!!..
Todo eso se quedo ya como una especie de lema de nuestra clase.

Era el unico maestro que me llamaba por mi apodo, el bronko... jejeje...

en fin, que mucho ánimo, y a por ellos que son pocos y cobardes...

Paco Coria uno de los pocos recuerdos buenos y agradables que tiene uno de la escuela la verdad...

Un campeón.


Fdo. Joseph B. Macgregor (Profesor Interino de Geografía e Historia)



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