2006-02-04

733. OCASO

OCASO
Quitando por la tele lo del muro de Berlín y la caída de la Unión Soviética, uno no ha sido testigo del derrumbe de imperios (cosa que en el fondo agradece), y la sensación de vacío (eso que Serrat definió como quedarse "chupando un palo sobre una calabaza") sólo la puedo aplicar a ver cómo se termina (mal) alguna serie de televisión o de cómics, o mirar desde la barrera y con un rictus de lástima la decadencia de algún cantante, algún escritor o algún actor o director de cine.

Lo más cercano a ver que se acaba una época que ustedes y yo podemos ver así en directo y con fastidio es cómo el restaurante o el bar de toda la vida se hunde catastróficamente ante tus plantas. Sabes que ya nunca volverá a ser como antes, entre otras cosas porque no piensas volver por el sitio ni jarto coles. Uno se levanta, sonríe, paga (si no arma la bronca, pero eso no se hace en sitios conocidos, me parece), y tras franquear la puerta dice la frase lapidaria: "A éste le ponemos la cruz". Y la cruz se pone. Es decir, que ya no vuelve jamás de los jamases. Y lo mismo en el restaurante ni lo notan.

Suele pasarme en verano y en la zona del paseo marítimo. Uno de los muchos handicaps de la hostelería en la capital es que miman al foráneo y desprecian al que le da de comer los meses de invierno, creo que ya lo he comentado alguna vez. Empieza la temporada de vacaciones playeras y ya sabe uno que hay sitios donde no puede poner el pie si quiere conservar la templanza y la cordura. También por aquí algún día pasado les he hablado del consiguiente cabreo de ver cómo en tu pizzería de toda la vida te clavan mil pelas (o sea, seis euros, por si ustedes no recuerdan) por un pan que ni has pedido ni pega con lo que comes, pero esa es otra.

Me pasó anoche, y todavía ando indignado. Mi restaurante mexicano de toda la vida, al que he ido religiosamente desde hace lo menos veinte años, cada verano, porque sólo abren en verano, y a quince kilómetros de casa. El sitio donde iba de novio con mi futura, donde ahora vamos con los niños y quedamos un par de veces cada julio o agosto con los amigos, donde hemos probado barbaridades picantes y nos hemos aficionado a los coscorrones y hasta nos han regalado jarras de cerveza (el envase, quiero decir) o directamente hemos hecho colección de vasitos para chupitos que luego nunca hemos tomado en el club de casa. Incluso alguna que otra vez hemos hecho peregrinación a Sevilla a visitar otros restaurantes de la franquicia, y buena parte de nuestro arsenal de comidas mexicanas en casa viene de haber aprendido las recetas. Daba morbillo saber que cada hamburguesa charra, cada taco, cada nacho con guacamole que te tomabas a final de agosto o principios de septiembre podía ser el último que tomaras hasta que llegase el verano siguiente, y siempre le pinchábamos al dueño que dejara abierto el restaurante, al menos los fines de semana. Veinte años con la misma cantinela, no exagero, y el restaurante cerraba sus puertas y desemigraba hasta que volvieran tiempos cálidos.

Menos este año. Al fin, dijimos con alborozo. Nuevos encargados que, imagino que por acuerdos con el jefazo, decidieron coger al toro por la cornamenta y abrir también en invierno. Y ahí empieza el problema. Fuimos allá por primeros de octubre, un viernes, aprovechando que todavía hacía buen tiempo... y nos decepcionó un tanto la cosa. La excusa: que se les habían acabado los nachos, las fajitas, las tortitas. O sea, comprensible. Nos fuimos un tanto chasqueados, porque nos dio la impresión de que el cocinero (o la cocinera, no sé quién había detrás de los fogones) había improvisado sobre la marcha y lo que habíamos acabado por tomarnos era un pálido reflejo de las delicias del lugar, la copia de una copia, bastante desdibujada y ni siquiera sabrosa. Mi mujer hace todo eso mejor en casa.

No volvimos a pisar el sitio hasta anoche mismo. Era mi cumple, no me apetecían los mexicanos más cercanos (ni los chinos que tengo más que transitados, ni las pizzerías). Carretera y manta (casi literalmente, porque hacía un frío que pelaba, oigan). Y allí nos plantamos, a las diez menos cinco. El restaurante estaba abierto, dos mesas. Comprobamos que se fumaba allí dentro (es pequeñito), pero bueno, nos las apañabamos. La primera en la frente: no funcionaba el tarjetero, luego tuve que volver a ponerme las pieles de esquimal, atravesar el centro comercial donde sólo faltaban Doc Brown y su DeLorean y los terroristas libios, y picotear del cajero automático. A la vuelta, todavía no nos habían servido las bebidas. Y hacía un frío siberiano allí dentro, tanto, que acabamos por no quitarnos los abrigos, de la rasca que entraba.

La segunda en la frente: no había nachos. Ni guacamole. Ni nopalitos. Nada de nada. Las especialidades de la carta, que siguen anunciadas en la carta, misteriosamente se habían agotado. Tendríamos que habernos ido en ese mismo instante, pero aguantamos, por fidelidad al recuerdo. Gilipollas. Una hora y pico más tarde todavía estábamos allí, arrecíos de frío, sin que nos llegaran los huevos ranchera, el taco tío, el perrito caliente con queso o el taco tejano. Sólo había, insisto, tres mesas. Y prestando atención a la mesa de al lado, comprobamos que la señora que fumaba compulsivamente estaba hasta el moño de esperar y que no la atendieran.

No fue hasta que la mesa adjunta se marchó (creo que sin esperar toda la comanda y haciendo comentarios jocosos de no pagar), cuando empezaron a servirnos a nosotros. O sea, cuando ya nos habíamos quedado solos en el local y eran casi las once de la noche. Los niños se caían de sueño. A mí me resbalaba el moquillo. Y los platos empezaron a venir. Uno a uno. Despacito. Con cachaza. Y, pese a que una y otra vez les dijimos que trajeran primero la comida de los críos, nada: primero el plato de mi mujer, que era en teoría el más complicado. El famoso "ahora mismo sale todo" no se cumplió. Fue llegando la comida con cuentagotas.

Y lo peor, caguentó, es que la comida ya no era la comida que habíamos pedido. El taco tío no traía los adornos externos, ni la preparación interna de siempre. La torta de maíz que es la base de los huevos ranchera y el taco tejano, pásmate, Maripuri, había sido improvisada (como la otra vez, allá en octubre) con una especie de pasta ad hoc que sabía, y no exagero, a masa de pestiños. Los frijoles no eran negros y chiquititos, sino rojos y grandotes. Nada sabía a nada. Y el encargad@, como unas castañuelas, sin darse cuenta de que nos damos cuenta, molestando en tu mesa justo cuando vas a hincarle el diente a la comida y lo que menos te apetece es darle jarilla. Quiso invitarme a un sunrise o algo de eso pero le dije que no, que hacía mucho frío y tenía que conducir quince kilómetros para llegar a casa. Otro día.

Pagamos, nos volvimos al coche y regresamos a casa. Habíamos sido testigos del final de una era, del derrumbe de un imperio. Ahora sé que, o la franquicia se ha ido a hacer puñetas, o la nueva dirección está improvisando los platos y desfigurando su esencia a espaldas del mandamás supremo (que imagino estará detrás de los locales que tiene abiertos en su propia capital). En fin, una tradición familiar y amiguetil que se va a hacer puñetas. No pienso volver, ni siquiera en verano, cuando esté el jefe detrás y este caos lo mismo deja de existir. Hay más días que ollas. Hay otros sitios donde no te tomen por tonto ni abusen de tu confianza.

Yo pretendía que esta crónica fuera algo jocoso y al final me ha quedado como lo que es: el lamento por lo perdido e irrecuperable. Debe ser verdad que son más positivos los amaneceres que los ocasos.

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Comentarios

1
De: sergisonic Fecha: 2006-02-04 12:15

una lástima la pérdida. no desespere, seguro que encuentra un buen sustituto (aunque la experiencia me hace sospechar de las "cadenas" de restaurantes mexicanos).
feliz cumpleaños más un día.



2
De: Vicente73 Fecha: 2006-02-04 12:42

JOe, pues que putada ¿no? Lo leo y siento el mismo cabreo que si me hubiera pasado a mi mismo. Tu sabes que tiendo a decirte que eres un exagerado en estos temas, pero esta vez me temo que no exageras. Esto se veía venir desde hace años. Ya este verano los tacos sabían algo distinto. :(



3
De: RM Fecha: 2006-02-04 12:50

Inenarrable, Vicente. Que no se me quita el cabreo.



4
De: sergisonic Fecha: 2006-02-04 13:22

Un viernes noche, un mexicano sin nachos, sin guacamole, sin nopalitos. Es que no se entiende.



5
De: La Dama Blanca Fecha: 2006-02-04 13:50

A mi me pasa algo parecido, la gente suele etiquetarte, y cuando me ven, piensan que soy una niña, no me tratan con respeto y esas cosas que no harian si en la frente llevase el cartel de "matrona", o si me vistiese en plan "señora matrona"...(no somos muchas en la zona)...así que piensan que no vales la pena, porque no te vas a dejar el dinero allí....hay un sitio en concreto que un camarero me dijo de muy malos modos que estaba todo ocupado...yo ni habia hablado, pensaría que me iba a sentar en la silla que tenía delante mía...bien, en voz alta le dije a mi novio que aquí no me iba a dejar mi dinero, y no pienso ir más, ese sitio como tu dices, lleva la cruz.

un beso muy grande



6
De: El Hombre Verde Fecha: 2006-02-04 13:58

Y, si encima, eres o tienes cara de chavalito (como bien dice La Dama Blanca) olvídate de que te atiendan bien y hagan todo lo posible por complacerte. Porque, claro, no tenemos el mismo dinero que nuestros padres...

Por cierto Rafa, el mejicano que hay un poco pasado el estadio no esta mal (no se si lo habrás probado), pero se sale un poco de mi presupuesto juvenil :)



7
De: CarlosP. Fecha: 2006-02-04 14:20

Todo cambia, Rafalillo. Cambian los sitios y cambiamos nosotros. Escucha The Sad Cafe de los Eagles o In My Life de los Beatles.

There are places I'll remember all my life thou some have change
Some forever, not for better
Some have gone and some remain
All these places have their moments
With lovers and friends I still can recall
Some are dead and some are living
In my life I’ve loved them all

Un abrazo, primo.



8
De: Kotinussa Fecha: 2006-02-04 17:37

A mi me pasó lo mismo con los helados de "Los Italianos". Como vivo al lado, durante años he pasado por allí cada mañana y he visto, por la puerta abierta de la calle San José, para aprovechar el fresquito mañanero, cómo hacían los helados del día. Y como debajo de mi casa tengo el local que usan de almacén, he vivido cómo se iban sustituyendo esos helados artesanales por los que ahora vienen preparados en unos envases enormes. Y nada que ver, desde luego. Los que ahora alaban esos helados se nota que no conocieron los que servían hace 25 años, por ejemplo.



9
De: RM Fecha: 2006-02-04 17:45

Dímelo a mí, que hace dos o tres veranos que ya ni me paso... ni los echo de menos.



10
De: Juaki Fecha: 2006-02-04 18:01

O sea, ¿que ya no hay topolinos? Cangon tó lo que se menea...



11
De: RM Fecha: 2006-02-04 18:07

Topolinos no sé. Pero las últimas veces que he ido me encontré en las bolitas de fresa... trocitos minúsculos de hielo. Eso que nunca se había notado en esa heladería, donde todo era puritita crema.



12
De: Anónimo Veneciano Fecha: 2006-02-04 19:52

Por no hablar de cómo el pescaito frito del famoso freidor - con una sucursal en el centro, en la plaza con el mismo nombre del freidor, y otra en paseo - ya no es lo que era. Pareciera como si también el pescado fresco hubiera pasado a ser congelado, de esto hará tiempo ya. En fin que aunque compro todavía de vez en cuando vuelvo no voy lo hago con gran ilusión. Hay otros sitios para el pescaito. Pero cuando vuelvo por Cádiz la visita obligatoria es a la barra de El Faro. Espero que en esa no se cumpla la letra de Lennon (some for forever, not for better), vamos que espero que no cambie.
Virgencita, virgencita que se quede como está...!! :)
Saludos.



13
De: Francisco Fecha: 2006-02-04 20:02

Mexicano, chino, pizzería... veo que lo suyo no es la Alta Cocina Francesa, Sr. Marín.



14
De: RM Fecha: 2006-02-04 20:29

No, lo mío es la alta cocina de donde sea. Pero no me puedo permitir ir al Faro todas las semanas (antes sí). Y los niños ya se sabe que no comen cosas pijas. O sea.



15
De: RM Fecha: 2006-02-04 20:31

El pescao frito hace siglos que es congelao, claro. Lo mismo ahí está su gracia. Pero el freidor de Las Flores de la plaza de las ídem (no tanto el de puertatierra) y el del Bar Stop siguen siendo buenos. Lo malo es que han aprendido de los McDonalds y demás cuchitriles y ahora te hacen el pescao sobre la marcha, o sea, cuarto y mitad para el señor, medio de cazoncito en adobo para la señora, y hay que esperar que lo frían, cuando antes era llegar y besar el santo, porque iban haciéndolo de continuo. El freidor de Sopranis, que era mi favorito, se fue a hacer gárgaras cuando el edificio donde estaba se hundió hace dos años.



16
De: Marisa Fecha: 2006-02-04 21:06

Hombre, que te fría lo que tú pides en el momento no me parece que sea lo malo. Mejor recien hechito, ¿no? y no cuando preguntas al gallego "¿está calentito?" y te juran que sí, resultando estar como un tempanito ya.



17
De: EMPi Fecha: 2006-02-04 21:40

El Faro y La Venta de Vargas son buenos sitios. El lenguadito de estero de la susodicha Venta me lo cenaba cuando me daba un bajón en la mili, cosa que en el tear (¿todavía existe?) era acontecimiento frecuente. Ahora para comer en un mejicano o en el burguer hay que echarle pelotas. En un mejicano en Tijuana resulta agradable (lo digo por experiencia). En un burguer jamás.



18
De: Juanmi Aguilera Fecha: 2006-02-05 10:27

Nada, que la próxima vez que vengas por Valencia, Alejandra te va a preparar una auténtica cena mexicana (de las que me han hecho ganar 15 kilos desde que la conozco), que te vas a chupar los dedos. Ahora, antes tendrás que dejar claro tu aguante del picante.



19
De: RM Fecha: 2006-02-05 10:44

A eso me apunto yo, oye. ¿Vas a ir a Madrid a la entrega del Minotauro, caro mío?




20
De: Juanmi Aguilera Fecha: 2006-02-05 12:38

Por supuesto, eso no quiero perdérmelo por nada del mundo.



21
De: RM Fecha: 2006-02-05 12:55

Pues ganar no sé si ganaremos, pero beber... :)



22
De: Taiyou Fecha: 2006-02-05 13:38

Algo parecido nos ha pasado a mí y a unos amigos con un típico lugar donde sirven hamburguesas gigantes, sandwiches y otras delicias carnicas en La Laguna (supongo que los que vivan por ahí sabrán cual es). Hace un tiempo les dio por contratar a otro camarero para ayudarles al haber tanta gente que va cada fin de semana... y es un completo imbécil.

Llevo yendo tanto con mi familia como con amigos desde hace 10 años más o menos allí, y mis amigos ya se han negado a volver tras unos cuantos "escarceos" con el camarero de los cojones. Y encima el sitio para fumadores, que tiene tela. En fin, antes nos juntábamos 14 personas allí para comer con bastante regularidad, unos pocos clientes que pierden por un capullo recien contratado.

Decepción parecida, imagino.

Taiyou



23
De: John Space Fecha: 2006-02-05 17:18

Esa foto me recuerda... El otro día, compré un pan hindú parecido al de las fajitas. Se llama... "pita".

El día que sepamos qué significa "del", sabremos si el cantante estaba pidiendo algo de comer.

(Mi regalo de cumple, RM. ¿Te gusta? :) )



24
De: TIZNAO Fecha: 2006-02-05 20:55

hola,en el 78 hice la mili en TARIFA Y tu historia me ha traido a la memoria los bocadillos de carne con tomate chorreando-mmmmmmmm...- que devoraba en EL BAR DEL FEO,agradeceria si alguien pudiera comentar algo al respecto....UN SALUDO DESDE MADRID



25
De: La Dama Blanca Fecha: 2006-02-05 23:27

Taiyou, no me digas que el Brighton ya no es como antes?
snif!



26
De: makarras Fecha: 2006-02-06 00:01

Todos tenemos un lugar que nos gustaria que no desapareciese pero la vida continua y hay q buscar otros sitios



27
De: makarra Fecha: 2006-02-06 00:01

Todos tenemos un lugar que nos gustaria que no desapareciese pero la vida continua y hay q buscar otros sitios



28
De: jmponcela Fecha: 2006-02-06 09:14

Aguantaste demasiado Rafa.

Veinte minutos es el limite soportable por una persona educada.

Yo voy por el mundo con una lista negra de todos los sitios a los que no vuelvo a ir por situaciones parecidas. Y ultimamente crece de forma exponencial.

Con esto de la mano de obra barata (baratisima) de la inmigracion, muchos restauradores creen haber descubierto que es mejor bajar los costes que asegurar los ingresos. Lo llevo observando un lustro.

Se van a dar una....



29
De: Anónimo Veneciano Fecha: 2006-02-06 09:35

John sólo un apunte, el pan de pita es típico del mediterraneo oriental, Grecia, Turquía, Líbano etc...
El pan de La India es el Naan. Hay diferentes variedades de cada uno.
http://en.wikipedia.org/wiki/Pita_bread
http://en.wikipedia.org/wiki/Naan

Saludos.



30
De: alvaro Fecha: 2006-02-06 10:30

Pero diga Vd el nombre del pecador, Sr. Marín!!!



31
De: John Space Fecha: 2006-02-06 16:05

Pues yo le pregunté a una chica hindú. Pero bueno, ser de un determinado país no significa que lo sepas absolutamente todo de él (por experiencia lo digo).



32
De: josem76 Fecha: 2006-02-07 10:19

Hace un monton de tiempo que no voy al Brighton. Lastima, me parecia un buen sitio. Pero como se suele decir a Rey, muerto Rey puesto. En la calle sacramento, tirando para la Torre Tavira hay un local que te hacen unos bocatas que se te hace la boca a gua nada mas recordarlos. Muy bien de precios. Si un dia no te apetece hacer la cena, llevatelos a casa y veras lo bien que te sientan. Algunos llevan tantos ingredientes que hay que hacer palanca con la mandibula para dar bocado jejeje y no exagero!!



33
De: josem76 Fecha: 2006-02-07 10:20

Quise decir a Rey muerto, Rey puesto.



34
De: Taiyou Fecha: 2006-02-07 13:39

La Dama Blanca, la comida en el Brigthon sigue siendo igual de buena... Pero un camarero que lleva relativamente poco trabajando (comparado con los de toda la vida, que son del carajo) las últimas veces que fuimos nos trató básicamente como si fuéramos escoria. Y el colmo ha sido lo de que sea sitio para fumadores, que ya por defecto me niego a ir.

Así que como a mí lo que me gusta del Brigthon es la comida (no el sitio que con la reforma ha perdido el encanto) pues cuando me apetece comer una buena hamburguesa pido para llevar, me cago en las muelas del camarero nuevo si me toca la desgracia de coincidir con él y ya está. Y ya te digo, han perdido por lo menos 10 clientes con la tontería y no creo que seamos los únicos (la familia de uno de mis amigos, siendo el padre un ex-legionario de más de 100 kilos que come como un campeón, por ejemplo, se niegan a ir de nuevo tras uno de los episodios del camarero imbécil con ellos...)

A ver si se dan cuenta que tratando a la gente como mierda por, por ejemplo, querer pagar por separado... lo único que consiguen es que no quieran pagar directamente. Con el Sancho Panza en San Fernando nos pasó lo mismo hace poco (un camarero que se negó a ponernos una jarra de agua, siendo obligatorio. Solución: queja al encargado y no volver a entrar más).

Y éso que siempre he hecho muy buena publicidad del Brigthon y tengo hasta el símbolo de icono del MSN... pero mientras siga ese energúmeno sirviendo así, les pueden ir dando.

Taiyou



35
De: RM Fecha: 2006-02-07 20:53

Curioso, yo nunca he ido al Brighton desde que es Brighton. Y eso que lo tengo a dos esquinas de casa. Cada vez que me animo, por llevar a los niños y ver la hamburguesa gigante, joder, está cerrao.



36
De: Taiyou Fecha: 2006-02-08 01:04

Yo hace cuatro meses que no como hamburguesas en el Brigthon, en parte por prescripción de mi médico (he salido hace poco de un mes y pico de problemas grásticos) y en mayor parte por prescripción de la parienta XD.

Si vas, pídete la doble dos carnes con salsa brigthon familiar. Y las tapas de papas con alioli tan brutalísimas.

Taiyou



37
De: Bef Fecha: 2006-02-08 19:59

Mi querido Rafael, hace mucho que leo tu blog pero no me había animado a poner un comentario. Pues nada, mi experiencia personal con la comida mexicana fuera de mi país es que es tan cercana a lo auténtico como Domino's Pizza a la comida italiana (estoy seguro que Juanmi Aguilera estará de acuerdo). Si algún día cruzas el Atlántico, me ofrezco a ser tu guía gastronómico por acá. Por cierto, just for the record, los nachos no son mexicanos, sino tex-mex.

Un saludo



38
De: Jmi Fecha: 2006-02-12 12:40

Que curioso. Recientemente he asistido a una defunción por justo todo lo contrario.

Un barecito semioculto, bueno bonito y barato ha sido dado a conocer (supongo que el boca a boca), y el ultimo finde estaba tan a rebosar (incluso la calle llena de gente esperando), que los dueños se han desbordado, y el servicio ha dejado de ser BBB para ser un coñazo.

Que pena de sitio. Nada como el exito para joderlo todo.

Salu2 JMi



39
De: RM Fecha: 2006-02-12 12:42

¡Cónchiles, Bef, cuánto tiempo!

Ir a México es uno de mis sueños-asignaturas pendientes. ¿Cuándo vuelves a la Semana Negra?

Y, sí, el restaurante referido es (era) tex-mex, y así se anunciaba.



40
De: gaia56 Fecha: 2006-07-11 17:20

Es bueno cerrar algunas ventanas porque te da la posibilidad de buscar otras y abrirlas, aunque sea triste la despedida de aquel sitio en el que el vino tenía la luz especial de la compañía que buscabas..
Pasearé tu blog... en adelante



41
De: georgina Fecha: 2007-03-06 20:33

Me intrigo el comentario de que los nachos con huacamole no son de mexico. Me pregunto es que no saben que el huacamole se invento en méxico igual que la tortilla?



42
De: jomi Fecha: 2010-03-04 20:00

tiznao el feo sigue poniendo los mismos bocadillos de carne con tomate



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